Luis Florencio Chamizo Trigueros






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títuloLuis Florencio Chamizo Trigueros
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(Ya estarán encendidas las hogueras en la colina próxima. Sus resplandores iluminarán la escena. Se oirá, lejana, la canción del Geríneldo, que entonarán a dúo los segadores, al son de rabeles y vihuelas.)

FRASCO —»

ANDREA —»
FRASCO —»

ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»

ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»

ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»

ANDREA —»
FRASCO —»
 

Mira, mira; es San Juan. Las jugueras
al brotar tu querer, s'encendieron.
(Llevándosela cogida por la cintura a la puerta del foro.)
Ven... Escucha... ¡Los mozos cantando!...
Es el Gerineldo...
La canción de «amores».
(Andrea llora emocionada.)
¿Por qué lloras?
¡No sé…, los recuerdos…!
No recuerdes desdichas d'antaño.
Quema en esas jugueras tó aquello.
Tu vida y mi vida
prencipian de nuevo.
¿Vivirá mi hijo..., y le querrás siempre…?
Te lo juro, Andrea,
¡Si paece un sueño!
(Transición.)
Tiés razón; vivirá p a nosotros.
Pero no sé por qué tengo miedo.
¿Miedo tú, y a mi lao...? ¡Qué cosas...!
Mía mis puños; paecen de jierro...
Acurrúcate aquí.
(Estrechándola contra su pecho.)
¡Cómo tiemblas!...
Junto a mí s'estremece tu cuerpo
al igual que los lirios de mayo
cuando sopla el viento.
¡Es noche de brujas!
¡Bah.... no tengas mieo!
¿Tú no ves al brillar los relumbres
unas sombras que danzan, jaciendo
carroñas y guiños extraños?
¿No las ves?... ¡Míralas!
No las veo.
Mira bien.
Ves visiones.
T'has negao a tomar alimentos,
y el desmayo te nubla los ojos.
Eso tó es endeblez.
¡Será eso!...
¿A que estás en ayunas entavía?
Hoy apenas comí.
¿Lo estás viendo?
Voy por algo, mujer.
No, no vayas.
Un instante na más; pronto vuelvo.
(Mutis por el lateral.)

ESCENA DÉCIMA

ANDREA —»
 

(Tras breve pausa)
¡Cuánta fe y cuánto amor!... Sí, me quiere.
Y le voy a engañar… No le quiero...
(Iniciando el mutis por el foro.)
Sí; será lo mejor.
(Retrocediendo.)
¡Los relumbres!
¡Cómo danzan las brujas!
(Dejándose caer en la tarima.)
¡No pueo!

ESCENA UNDÉCIMA


FRASCO —»

ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»
 

(Entra Frasco por el lateral batiendo algo en un tazón.)
(Le entrega el tazón a Andrea.)
Ten.
Trae: ¡quiero vivir!
(Coge el tazón, agita el contenido con la cuchara y bebe.)
Viviremos
dambos a dos allá en la sierra,
entre jerancios y guaperos,
en una choza como un nío
que entre los dos levantaremos.
¡Cuánta alegría nos aguarda
y cuánto amor!... ¿Verdad?
(Andrea hace un gesto extraño al terminar de beber.)
¿Qué es eso?
(Con naturalidad.) Se te olvidó de echarle azúcar;
me supo mal.
Eso es lo mesmo.
Dime que pronto has de quererme.
Hay una música en tu acento
que dice más que tus palabras;
más entavía.
Con el tiempo...
Has de quererme más que a naide
y dende entonces viviremos
uno pal otro, y dambos juntos
pa nuestros hijos, pa jacerlos
hombres de bien.
¿Verdad, mi Andrea?

(Andrea ya sonreirá gozosa, ya se llevará las manos al cuello. En su semblante irán apareciendo las huellas de un intenso dolor. Frasco, que la observará, preguntará alarmado):

FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»


ANDREA —»

FRASCO —»
 

¿Qué te pasa?
(Con voz que poco a poco irá apagándose.)
No es na…, no es na... Oye: y aluego,
de mozalbetes, que trabajen...
Quiero que sean carboneros
como nusotros... ¡Tos iguales!…
¡Tú has de saber velar por ellos!...
Serán dichosos... ¡Qué alegría!...
(Andrea no puede más; se ahoga. Frasco,
alarmadísimo, pregunta):
¿Pero qué tienes?
¡Ay!... No pueo.
No pueo más... Me ahogo, Frasco.
Toa mi sangre es como un fuego
que me devora las entrañas...
Me falta el aire... Me mareo...
Danzan las brujas... ¡Agua..., agua!
(Cogiendo rápidamente el tazón y examinando los residuos
que dejó Andrea.)
¿Qué me echaron aquí? ¿Qué esto?
(Que tambaleándose habrá avanzado unos pasos hacia la cantarera.)
¡Hijo…, mi hijo…!
(Yendo con el tazón hacia la puerta lateral. Llamando.)
¡Madre, madre!

ESCENA DUODÉCIMA


GENOVEVA —»
FRASCO —»
GENOVEVA —»
VEORA —»
FRASCO —»

GENOVEVA —»

ANDREA —»
VEORA —»

ANDREA —»
 

(Entran Genoveva y la Veora.)
¿Pero qué pasa?
(Mostrando el tazón.) ¿Qué habéis hecho?
¿Yo?
(Tras rápida ojeada al tazón.) ¡Genoveva!
(Tirando el tazón y cogiendo a la Veora por el cuello.)
¿Tú, maldita?
(Rápida, tirando de Andrea hacia la puerta lateral)
Vente conmigo pa allá drento.
(Resistiéndose.) ¡No..., no...!
(A Frasco, que la tendrá cogida del cuello.)
¡Tu madre... Jué tu madre!
(Al salir por el lateral, casi arrastrada por su tía.)
¡Frasco… mi hijo! ¡Ay... me muero!

ESCENA DECIMOTERCERA

FRASCO —»

VEORA —»
FRASCO —»
VEORA —»

(A la Veora, que de rodillas continuará defendiéndose.)
¡Muere, alacrán!
Pueo salvártela...
(Soltándola.) ¡Pronto, depriesa!…
Voy corriendo.

(Simula echar algo en un tazón que llenará después de agua. Se oye el rumor de gentes que se acercan.)

FRASCO —»
VEORA —»
FRASCO —»

VEORA —»
FRASCO —»
VEORA —»


FRASCO —»

 

(Asomándose a la puerta.) Ya vienen tos p'acá.
(Aparte.) ¡Dios santo!
Quedrán entrar aquí un momento...
pos no entrarán. (Cierra la puerta.)
(Mirando de reojo desde la cantarera.)
¡Estoy perdía!...
¡Tié que morirse sin remedio!...
¡Su mesma tía la ha matado!...
¡Jesús!... ¡Jesús!...
(Una vez de haber cerrado la puerta.) ¿Qué?
(Dándole el tazón.)  Ya está esto,
Que se lo tome de seguía.
Ten, anda, ves; no pierdas tiempo.
Si no la salvas, esta noche
vas a dormir en el infierno.
(Mutis de Frasco por el lateral.)

ESCENA DECIMOCUARTA

(Veora al verse sola, intenta abrir la puerta que cerró Frasco, y al no conseguirlo, va a la ventana, que estará abierta.)

VEORA —»


 

Sí, por aquí, por la ventana.
(Coge su envoltorio y salta, iniciando el mutis.)
¡Y ahora, a la cueva del murciélago…!
(Mutis por la ventana.)

ESCENA DECIMOQUINTA

(Quedará la escena sola un momento, iluminada por el resplandor de las hogueras. Se oirá claramente la canción de los segadores. Continuará el rumor de los que se acercan. En seguida se escucharán las voces siguientes):

UNA VOZ —»
OTRA VOZ —»
OTRA VOZ —»
OTRA VOZ —»
OTRA VOZ —»
OTRA —»
FRASCO —»


GENOVEVA —»

FRASCO —»

GENOVEVA —»

FRASCO —»

¡Brujas!...
¡D'allí; d'encá, Bartolo!...
¡Dale a la jonda, Puño e Jierro!
¡Brujas!... ¡Las brujas!
¡Cómo juyen!...
¡En el barrancón se jundieron!...
(Apareciendo por el lateral.) ¡Muerta!...
(Fijándose en la ventana.)
¡Juyó por la ventana!...
(Que entró por el lateral tras de su hijo.)
¡Virgen Santísima!... ¡Qué he hecho!...
(A su madre.) ¡Ha sío osté quien l'ha matao!...
¡Osté!...
No quise jacer eso...
¡Sólo librarte de su hijo!...
(Aparte.) ¡Era mi vida y me s'ha muerto!

(En este momento porracean fuertemente la puerta del foro y se oyen las voces siguientes):

LA VOZ DE BARTOLO —»
LA VOZ DE PUÑO E JIERRO —»
VARIAS VOCES —»
GENOVEVA —»
 

¡Abrir!... ¡Abrir!...
¡Jacerla peazos!
¡Por la ventana saltaremos!
(Cayendo de rodillas a los pies de su hijo.)
¡Que soy tu madre, no me pierdas!
¡Hijo!
(Rápido, levantándola.)
¡Levante osté del suelo!
(Abre la puerta.)

ESCENA ÚLTIMA

(Entran Bartolo, Damián, Lucas, Puño e Jierro y Silverio. Algunos zagales saltan por la ventana, otros quedan en la puerta con hachas encendidas, acompañando a las mozas.)

BARTOLO —»
FRASCO —»


BARTOLO —»
LUCAS Y DAMIÁN —»
GENOVEVA —»

¿Qué pasa aquí?
(Señalando al lateral, donde se supone estará
el cuerpo de Andrea.) ¡L'Andrea… muerta!…
¡Yo, yo la vi; las brujas fueron!
(Yendo hacia el lateral.) ¡Probe!
(A un tiempo.) ¡La probe!... (Siguen a Bartolo.)
(Abrazándose a su hijo.) ¡Hijo!...

(Frasco reclina la cabeza en el hombro de su madre, sin abrazarla, llorando.)

FRASCO —»
PUÑO E JIERRO —»


SILVERIO —»

VARIOS ZAGALES —»
ZAGALA 1ª —»

SILVERIO —»

ZAGALA 2ª —»
ZAGALA 3ª —»

¡Madre!
(Aparte. Siguiendo a Lucas y a Damián.)
¡Hay que jacer un escarmiento!
(Comienza a descender el telón.)
(A zagales y a zagalas, que continuarán en la puertas.)
¡Han matao a l'Andrea las brujas!
Tos las vimos huir pal infierno.
(Por Frasco y Genoveva, que continuarán abrazados, llorando.)
¡Y estos probes!...
(Rápido.) Que están embrujaos.
No arrimarse.
¡Qué espanto!
¡Qué miedo!

T E L Ó N

FIN DEL POEMA
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