Discurso para la presentación de poemas de adviento… entre canciones de esperanza






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fecha de publicación10.09.2015
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Discurso para la presentación de POEMAS DE ADVIENTO… ENTRE CANCIONES DE ESPERANZA.

1.- Agradecimientos.

Editor, asistentes, mesa, al prólogo de M. A. Ricas, amigos todos.

2.- Mi primer libro de poesía.

Después de los debidos y muy merecidos agradecimientos se me ocurren estas breves palabras antes de proceder, o a la vez que doy lectura de algunos de los poemas que aquí se presentan con este nuevo libro. Sí, mi primer libro de poesía, aunque el tercero de mis libros.

Presentar este libro me hace situarme en los comienzos de mi escritura allá por el año 1992 cuando diversas circunstancias personales y profesionales, además de ser consciente de mi gran laguna en materia literaria me hacen iniciar esta aventura literaria en la que me encuentro desde entonces. Como he dicho al presentar mis anteriores libros, presentar hoy este aquí, me desborda, me emociona y me asusta. No obstante quisiera que esto, este acto, sea una fiesta.

En primer lugar y como suelo decir, cuando me presento como escritor, humilde escritor novel, que yo soy ingeniero industrial y antes perito. Que es muy distinto a ser escritor ya consolidado y de prestigio. Sobre todo porque yo he pasado más de media vida en otras cosas, a diferencia de aquellas que su dedicación ha sido la escritura desde edades más tempranas de una forma vocacional. Como yo me he dedicado también de manera vocacional a esas otras cosas, aunque no a la escritura de origen. Sí, a las cosas de este mundo. Frente a las que no lo son. Y ahora ya debería citar a mi carta a J. L. Sampedro de 2005 (*) para saber qué son estas matizaciones o por qué las digo. 6(*), 8(*)

Como ya tal vez se sepa de mí, yo publico en primer lugar una novela, “Reina sin don”, en segundo lugar un libro de cuentos, “Cuentos, confesiones y… caídas”, y ahora este libro de poemas, “Poemas de adviento… entre canciones de esperanza”. Aunque he de decir que el orden es justo el inverso al de la publicación. Pues quizá lo que no se sepa es que empiezo a escribir como ya he dicho ya ahora diré algo más al respecto, empiezo escribiendo poesía en 1992 de la mano de Mario Merlino y su taller literario con quien compartí mis primeras experiencias en esta materia y más en particular en este género, con la poesía, a partir de esa fecha. 2(*), 3(*) y 8(*)

3.- Temas de los poemas.

Y con esta pequeña aproximación a lo que es mi modesta vida literaria, aunque ahora podamos hablar más de ello, procedería hablar de mi libro. De “Poemas de adviento… entre canciones de esperanza”. Y quiero llamar la atención en primer lugar sobre tres cosas. Una, la fotografía de la portada, porque creo que en sí misma es poesía, (T. S. Eliot y su “Tierra baldía”) 4(*), 5(*), 10(*) dos, el título del libro y tres, los títulos de mis dos libros anteriores. Y lo digo porque creo que todo ello está relacionado y permitirá entender lo que yo escribo, porqué y en fin, qué nos reúne en este momento como podremos ir viendo a continuación.

REINA SIN DON 7(*)

CUENTOS, CONFESIONES Y… CAÍDAS

POEMAS DE ADVIENTO… ENTRE CANCIONES DE ESPERANZA.

Poemas de adviento… entre canciones de esperanza es el primer libro de poemas de JAVIER BODAS ORTEGA que ahora se publica después de su primera novela Reina sin don publicada en 2012 y de sus Cuentos, confesiones y… caídas en 2013.

De la contraportada del libro:

En este libro continúa el autor profundizando sobre temas ya iniciados en los anteriores como el amor, la entrega, el compromiso, los desheredados, la espera, lo infinito o la pasión, formulándose las preguntas profundas que se hace el hombre desde lo más hondo del corazón como una búsqueda del sentido de la vida.

4.- El contenido.

El contenido de este libro está compuesto por poemas que el autor escribe en tiempos de adviento de los últimos veinte años como felicitación de Navidad para sus familiares y amigos, entre otros poemas que él califica como canciones de esperanza.

Son poemas que invitan a pensar que algo nuevo está por llegar y que no todo está perdido a pesar de la realidad de la vida, si uno se empeña en andar en busca del encuentro con lo infinito, o con lo último, o lo supremo, o el misterio. Son poemas para reflexionar con la mirada atenta a la luz de la palabra callada.

Poemas de adviento… entre canciones de esperanza” está compuesto por como ya he dicho los poemas escritos en tiempos de adviento de los últimos veinte años y por canciones de esperanza según yo los quiero calificar, o gusto en definir. En el libro los poemas que llamo de adviento son los comprendidos entre el que lleva por título NIEVE EN LOS ALTOS 13 y el de CLAMOR DE INVIERNO 35, 19 en total. Son veinte años donde uno mismo se ve evolucionar o hasta transformarse, o vivir un punto de inflexión o metamorfosis o conversión en su vida, que creo que el lector será capaz de percibir aunque ahora para no condicionar su libertad solo citemos o leamos uno de cada una de las partes colocadas antes y después de ese punto de inflexión vivida por quien os habla. Como sabemos, una vez que lo escrito por el escritor pasa a manos del lector, lo escrito es propiedad de este y por tanto su libre interpretación. Y así podremos oír decir como yo he tenido ocasión de oírlo, con el poema COMO A NADIE que ahora os leeré, que lo considera “como una oración”, o que “¿quién es la afortunada en quien te inspiras en este poema?”.

5.- Títulos de poemas singulares del libro.

Leer antes los inspirados en Ella. Cantarte quiero 69. Ardor 18. Pasión 15.

Leer COMO A NADIE 33.

Y leer ESPERANZA 32, al ser un conjunto de dos poemas que escribo como “Canto al dolor y la esperanza en 2011” y que tienen sentido en lectura unida pues son complementarios. Una compañera de ámbito de la poesía dice que le gusta COMO A NADIE, pero añade que es que ESPERANZA “te sale de las entrañas”.

Así habríamos leído unos de los poemas de esa segunda parte tras el punto de inflexión de los poemas de adviento. Veamos uno de la primera parte de los mismos. QUIÉN SOY 26. Este poema escrito en 2004 me recuerda otro de G. Leopardi “Canto nocturno de un pastor errante en Asia” quien más de cien años antes que yo se hace la misma pregunta que yo me hago en este verso.

Leer QUIÉN SOY 26.

Leer “CANTO NOCTURNO…” de Leopardi. 9(*)

Este poema yo lo leo hace un par de meses por primera vez y contrasto ambos viendo que hay cierta semejanza en nuestras inquietudes.

El resto de los poemas desde LLORAR SU MUERTE 37 hasta el último que lleva por título ¿QUIÉN? 93, son poemas que yo llamo canciones de esperanza aunque debería decir que todos ellos están extraídos de manera cuasi aleatoria o como simple muestra y sin un orden o condición especial de varios de mis poemarios que durante la década de los noventa del siglo pasado fuero presentados a los concursos de poesía siguientes con los títulos y lemas siguientes, que cito por el interés de lo que su nombre evoca:

Poemario “ERES”, con el lema “FONDO DEL ALMA EN POZO CAUTIVO” presentado en los “Premio de Poesía VICENTE GAOS” y “RAFAEL MORALES” en 1994.

Poemario “Caricia adolescente A LA MUJER MADURA” presentado en el “VIII Premio de Poesía ANTONIO OLIVER BELMAS” en 1993. Ver poema.

Poemario “¿QUIÉN TE LO DIJO?”, con el lema “Edad del tiempo” presentado en el “VIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE” en 1994. ¿Qué es el tiempo?

Poemario “En las sombras del miedo” presentado en el Premio de Poesía en castellano “VICENTE GAOS” en 1995.

Poemario “RASTROS” presentado en el “Premio de Poesía JUAN RAMÓN JIMÉNEZ” en 1995.

Poemario “Acordes del verbo” con el lema “Inacabados” presentado al XII PREMIO DE POESÍA JOAQUÍN BENITO DE LUCAS en 1996.

Poemario “Poesías urbanas (y no urbanísticas)”. Una ventana al mundo interior de Javier Bodas Ortega en 2000.

Aunque es verdad que gran parte de los poemas que califico como canciones de esperanza proceden del último de los poemarios citados, “Poesías urbanas”, si bien tocan temas como el dolor y la muerte, la distancia, la adolescencia, el misterio, los desheredados, la tierra, el amor, el compromiso, Dios o la escritura, entre otros. Y que todos ellos están escritos antes del punto de inflexión o metamorfosis o transformación o conversión, que hablamos y que se produce en mi vida de unos años para acá.

Así los diálogos con Dios que contemplan algunos de los poemas son pudiéramos decir algo irreverentes. Aunque recordando los diálogos de Dios con Job en la Biblia, pudieran no ser tanto.

Leer a este respecto de Dios o de la escritura, FURIA DE DIOS 43, AUNQUE DIOS NO ME QUIERA 33 o ¡POR DIOS! 86 o QUIERO SER ESCRITURA 87.

Algunos de los poemas, tres en concreto sirven para ser leídos a los novios en los juzgados de paz ante el juez que preside el acto de las bodas correspondientes, si bien en ellos no se manifiesta expresión alguna que denote o evidencie dichos actos, pero que supongo que los novios puedan recordarlos.

Leer a este respecto, ALEGRES VUESTROS OJOS 53, LA PALABRA 57 o ANTE MIS OJOS 58.

Sobre el amor, la adolescencia, la pasión y la vida he escrito los siguientes: ENTRE VIENTOS 27, PASIÓN 15, ARDOR 18, CANTARTE QUIERO 69, QUISIERA 73, ¿QUÉ ESCONDE TU MIRADA? 78, LLUEVE CANAS 20, BRINDIS 88…

El tema del misterio o la tierra es tratado en los poemas NÓMADA 16, QUIÉN SOY 26 (ya leído), CLAMOR DE INVIERNO 35 o QUISE 30, e incluso LLEGA DE NUEVO 48 o SERENO 22 o QUISIERA 73. SE ES 45. A LA TIERRA DOLIDA 40.

Y los desheredados y el compromiso con la vida, o no, toman cuerpo en los poemas AFRICA 39, FURIA DE DIOS 43, SE ES 45 o AL OTRO LADO 60.

Y al dolor y la muerte dedico los siguientes: TU SURCO 62, RASTROS 63, PACIENTE 64, SOLO SON 90, ¿QUIÉN? 93 o AL AMIGO DE LOS DIOSES 67.

Dos poemas especiales para mí: PADRE 42 y BREVE CURRICULUM 52.

J. Bodas

05/07/14

NOTAS Y COMENTARIOS AL DISCURSO DEL POEMARIO.

(*) No lo sé. Yo solo sé que cuando nazco a esta historia de la escritura yo ya no soy un adolescente, aunque puedo asegurar que he vivido las horas de esas cosas, si de las que no son de este mundo, porque las de este mundo son las otras, las que tengo que hacer para poder vivir, con intensidad, con plenitud, y encontrándome muy a gusto en ellas o viviéndolas o reviviéndolas como si mi otra realidad no existiera, o como si me reviviera a mi mismo frente a aquella otra vida que te viene impuesta. Ese adolescente que me siento frente a este descubrimiento tardío de la escritura me recuerda el libro de Stefhen Vizinczey En manos de la mujer madura. A pesar de mi edad distante de aquella etapa. En algunos aspectos me he sentido deslumbrado, por ella, en los términos de su libro.

Empiezo escribiendo sentimientos profundos de dolor que al plasmarlos en el papel y como si dijéramos los elevase a la racionalidad, hubieran salido de mi y se convirtieran en controlables o manipulables a pesar de lo dolorosos que hubieran podido ser haberlos sentido en ocasiones en primera persona.

6(*) En paralelo a estos talleres una avidez de búsqueda incansable ponen en mis manos libros dirigidos a jóvenes escritores, como son: Carta a un joven novelista, El arte de escribir o Escribir es vivir ya referido, de Vargas Llosa, Luís Racionero y José Luís Sampedro respectivamente. Estos dos últimos libros así como el también referido VALLE-INCLÁN Los botines blancos de piqué, de Francisco Umbral, incitan en mí la necesidad de dirigirme a sus autores con sendas cartas que desconozco si llegan a su destino, de las que cabe destacar los siguientes fragmentos o comentarios de la carta a J. L. Sampedro de 2005:

8(*)Sobre el sitio donde uno nace o vive sus primeros años, me traen al recuerdo sus reflexiones de este libro lo siguiente (Que por cierto y antes de que se me olvide, todo el libro me parece más completo que la asistencia a cualquiera de los talleres literarios por los que he peregrinado desde que descubrí esta otra componente o necesidad literaria en mi vida, más allá de las carreras técnicas que he realizado a lo largo de ella): tuve un vecino en una de esas urbanizaciones de la sierra de Madrid donde hemos pasado varios veranos cuando los hijos son pequeños que me decía tumbado en el césped, mira Javier, yo vine a Madrid cuando hice la mili, directamente desde mi pueblo de Ciudad Real. Y cuando me veo vestido de soldado en la Castellana, miro al cielo veo lo ancho y largo del paseo, me digo con los brazo abiertos, Paco, tu no vuelves al pueblo, tú te quedas en Madrid. Según me lo contaba a mí me estaba viniendo a la memoria, la primera vez que me sacaron del pueblo. Para no volver. A mi me secuestraron de la casa de mi abuelo con seis añitos y me trajeron a un barrio de Madrid sin agua ni luz en la casa y con suelo de tierra donde tenía que compartir casa con mis padres, mis abuelos, mis tres tíos y una pareja con una hija que la casera había metido en la casa además de mi familia sin que mi padre lo supiera al salir del pueblo, donde yo correteaba por patios, portales, corrales, trojes, cuadras, cuarto oscuro, bodega, puerta de atrás, en fin, para vivir en la capital, no solo en aquellas condiciones, sino separado del abuelo a quien desgraciadamente no pude volver a ver porque antes del verano al volver al pueblo murió. Lloraba yo al volver del pueblo aquel mismo año en verano en La Rápida, como solíamos llamar al autobús de La Sepulvedana que unía Madrid con Talavera antes de coger el que nos llevaba al pueblo. Pues yo, Paco, no vine a Madrid, a mí me trajeron, le dije. Y aunque hoy esté agradecido a aquella decisión de mi padre, aquello a mi me marcó. Sin duda.

2(*)Tal vez es así como uno puede vislumbrar lo que en un momento de su vida siente como una laguna en su apreciación literaria, y decide salvarla al asistir a diversos talleres de literatura, poesía y relato, a partir de 1992. En esa fecha inicio una etapa relacionada con la escritura, poética, inicialmente, y de cuentos y relatos cortos más tarde, con abundante realización de trabajos que recorren varios concursos literarios, destacándose entre ellos la redacción de esta obra que finaliza en 2002. Y a veces suelo definirme a mí mismo mediante mi propio poema escrito por aquellos años denominado:

Breve currículo

Nací en la puerta del desencuentro

A la luz de la cara oculta de la nube que me arropa

Tuve miedo a la palabra

No escrita

Sobre estelas de corrientes voladoras

Y frescas

De los años no vividos

Vivo en la esquina del mirar y de la espera

No soy quien quiero todavía

Ando por caminos de penumbras

Voy hacia la casa del sosiego

Gano cuatro cantos

Y aún, sueño

3(*) No obstante, esa parte de mi vida relacionada con la escritura que comienza en 1992 cuando diversas circunstancias personales coinciden con la lectura de dos libros, El espectador de Ortega y Gasset ya referido y La savia sin otoño de Miguel Hernández, y me incitan a sumergirme en la laguna literaria referida que había en mi vida hasta aquella fecha. Es entonces cuando doy comienzo a una etapa de búsqueda incansable de autores de poesía especialmente a través de diversos talleres de literatura como Escuela de Letras de El País (Escuela de Noche), Mario Merlino, Fuentetaja (Con Ángel Zapata) y Clara Obligado, entre los más significativos.

9(*) Canto nocturno de un pastor errante de Asia. (En “Los cantos” de G. Leopardi)



Frecuentemente cuando yo te miro

tan muda estar en el desierto llano,

que en su lejanía confina con el cielo,

o bien con mi rebaño

seguirme en mi camino lentamente

y cuando miro en el cielo arder las estrellas,

me digo pensativo:

“¿Para qué tantas luces?

¿Qué hace el aire sin fin, y esa profunda,

infinita serenidad? ¿Qué significa esta

soledad inmensa? ¿Y yo, qué soy?

G. Leopardi

7(*) Escribir aquella historia a mí me rescató. Me hizo entender que sí. La vida tenía sentido a pesar de aquellos hechos contados, llorados, vividos o sufridos junto con la persona que los sufría más directamente. Aquello dio como resultado una novela que tengo escrita como último hecho de mi vida, en lo que yo llamo las cosas que no son de este mundo. Es decir aquellas cosas que se viven, o se escriben, y que no son la rutina diaria pero que te sumerges en ellas y te atrapan y no puedes parar hasta que no las vomitas sobre el papel y toman forma como Dios te da a entender, o el misterio, o la magia, o qué sé yo qué… lo cierto es que de las casi cincuenta personas que lo han leído, todos conocidos he podido oír de todo. Joder Javier son doscientas páginas de denuncia; a mi me parece obscena la escena de la madre y el hijo; tiene un sentido lírico en bastantes aspectos; oye, no lo publicarás, verdad, me da como miedo; eres demasiado realista y muy machacón; deberías dejarla un tiempo durmiendo y volver a releerle y acortarla. En fin, así llevo unos años ya.

3(*) No obstante, esa parte de mi vida relacionada con la escritura que comienza en 1992 cuando diversas circunstancias personales coinciden con la lectura de dos libros, El espectador de Ortega y Gasset ya referido y La savia sin otoño de Miguel Hernández, y me incitan a sumergirme en la laguna literaria referida que había en mi vida hasta aquella fecha. Es entonces cuando doy comienzo a una etapa de búsqueda incansable de autores de poesía especialmente a través de diversos talleres de literatura como Escuela de Letras de El País (Escuela de Noche), Mario Merlino, Fuentetaja (Con Ángel Zapata) y Clara Obligado, entre los más significativos.

4(*) Descubriendo y desmenuzando en ellos a autores para mí antes menos conocidos tanto de poesía como de prosa que me marcan en aquellos comienzos. José Ángel Valente, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Dereck Walcott, T. S. Eliot, María Zambrano, Raymond Carver, Saul Bellow, Chéjov, José Hierro, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Valle-Inclán, Grahan Green, Stephen Vizinczey, son algunos de ellos. Sin olvidarse de Vázquez Montalbán y el libro que todos llevamos dentro de nosotros, Gustavo Martín Garzo y la noche de pesadilla antes de nacer una nueva novela, un Catedrático de Literatura y el streaptease del escritor ante el lector o el Libro de Samuel capítulos 11 y 12 de la Biblia con el pecado de David y Betsabé.

Hecho significativo en este tiempo a través de talleres literarios de Madrid, fue la asistencia a un seminario que organizaba la referida Escuela de Letras, sobre Fuentes literarias de la Biblia.

5(*) De este seminario merece destacar el interés que en mi despierta descubrir la diversidad de géneros literarios de la Biblia como el género histórico, sapiencial, profético, legislativo, apocalíptico y los matices de cada uno de ellos. O las fuentes literarias del Pentateuco Yahvista, Elohísta, Deuteronomista o Sacerdotal pertenecientes a los siglos X, IX, VII y V antes de Cristo, de la mano de un profesor definido así mismo como ateo. Quien advierte su mera introducción de los géneros literarios en el seminario, y no de la otra parte de contenido religioso o sagrado, que la Biblia contiene para los cristianos. Advertencia que despierta en mí una mayor curiosidad por parecerme una cosa prohibida, desatando también en mí una mayor necesidad de profundización en esa otra parte más allá de la meramente literaria que el seminario pretendía abordar.

Literariamente el Pentateuco contiene páginas que pertenecen a lo mejor de la literatura universal, y religiosamente es uno de los libros fundamentales de la fe cristiana y de la fe de los israelitas.

6(*) En paralelo a estos talleres una avidez de búsqueda incansable ponen en mis manos libros dirigidos a jóvenes escritores, como son: Carta a un joven novelista, El arte de escribir o Escribir es vivir ya referido, de Vargas Llosa, Luís Racionero y José Luís Sampedro respectivamente. Estos dos últimos libros así como el también referido VALLE-INCLÁN Los botines blancos de piqué, de Francisco Umbral, incitan en mí la necesidad de dirigirme a sus autores con sendas cartas que desconozco si llegan a su destino, de las que cabe destacar los siguientes fragmentos o comentarios de la carta a J. L. Sampedro de 2005:

10(*) (T. S. Eliot) La tierra baldía

…///…

El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
La estéril piedra no mana agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
Voy a enseñarte algo diferente
De tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.

…///…


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