La fábrica de los trabalenguas






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títuloLa fábrica de los trabalenguas
fecha de publicación05.06.2015
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LA FÁBRICA DE LOS TRABALENGUAS

Búsqueda y creación de trabalenguas como forma de valoración de la literatura infantil de tradición oral y estímulo para la expresión escrita.

Ámbito: Edades de 6-7 años hasta 11-12.

Objetivos

• Valorar los aspectos sonoros de la lengua.

• Proponer actividades de lectura y escritura poco exigentes para dar confianza a los niños y niñas remisos a leer y escribir.

• Fomentar la producción escrita de textos propios partiendo de la estructura de las distintas especies del folclore infantil. Desarrollo de la actividad

1. Introducción

Los textos de la literatura infantil de tradición oral, entre los que se encuentran los trabalenguas, las adivinanzas, los colmos, etc., pueden ser un excelente punto de partida para la producción de nuevos trabalenguas creados por los propios niños y niñas.

Esta literatura de la cual todos somos autores —y ese todos incluye naturalmente a los niños— sólo de forma esporádica llega a ser tenida en cuenta en las aulas (aunque, curiosamente, suela estar espontáneamente presente en ellas). Su inclusión entre las actividades escolares es ya de por sí un modo de reconocer que los niños vienen a los centros educativos trayendo consigo una literatura folclórica digna de atención e incluso tan valiosa como la que la escuela propone de forma sistemática.

Por otra parte, producir nuevos trabalenguas —o, por extensión, cualquier otro juego lingüístico del folclore infantil— es un modo de evitar que se pierdan estas formas tradicionales, mantenidas de generación en generación, que constituyen valiosas manifestaciones culturales de los distintos pueblos hispanohablantes o de otras áreas idiomáticas.

2. Pasos sucesivos

La actividad se puede desarrollar siguiendo estos pasos:

1. Se propone a los alumnos que busquen y anoten el mayor número posible de trabalenguas, empezando por los que ellos mismos recuerden, y preguntando después a sus familiares, buscando en libros y en revistas infantiles, en páginas de Internet, etc.

Después se recopilan las aportaciones de todos los alumnos. Si fuera necesario, se pueden completar añadiendo algunos trabalenguas tradicionales cuyas características los haga especialmente indicados para trabajar determinados aspectos lingüísticos (pronunciación de ciertos sonidos, aspectos ortográficos...).

(Al final, se ofrece Un breve repertorio de trabalenguas)

2. Se suscita en la clase o en el grupo una conversación sobre algunas cuestiones vinculadas a los trabalenguas. ¿Por qué hay que decirlos tan rápido como sea posible? ¿Dónde radica su dificultad? ¿Cuáles son los grupos consonánticos (o las sílabas) que ofrecen mayores problemas? ¿Y los que más se prestan a la confusión? ¿Todos los trabalenguas tienen un sentido concreto, quieren decir algo? ¿Quién inventa los trabalenguas? ¿Son los mismos trabalenguas los que decían nuestros abuelos o nuestros padres en su infancia y los que decimos ahora?

3. A medida que se van produciendo las aportaciones, y con el fin de familiarizar a los alumnos con las claves del juego y favorecer la posterior creación de nuevos trabalenguas, conviene sugerirles que organicen y clasifiquen los materiales hallados. Se pueden hacer, por ejemplo, dos apartados generales: uno dedicado a los trabalenguas que decían los abuelos y los padres, y otro con los que decimos nosotros en la actualidad. También se puede pedirles que los ordenen según el grado de dificultad, de interés, de originalidad o rareza, etc. Lo importante es motivarles a trabajar con sus propios hallazgos, que les den vueltas, piensen en ellos y los lean reiteradas veces. Esa familiaridad hará más productiva la fase de creación de los propios trabalenguas.

4. En el siguiente paso se les suministran algunas consignas de escritura a los alumnos: «Dividid la página en cuatro columnas y anotad diez palabras con pr, tr, tl, pl (el siguiente listado es un ejemplo), sin que importe en qué posición de la palabra estén ubicados esos grupos de letras. Podéis utilizar diccionarios, libros y periódicos.»

El resultado puede ser similar a éste:

pr

br

bl

pl

primo -aprobar -práctico primero -prisión- apresar

proveedor-prenda –capricho-

cabra - brisa - Brasil

abrir- cobra- bruñido

Bruno -brincar -brote

bronce


blanco –cable- doble

roble -biblioteca - Blas bloc - sable - hablar

reblandecer


plano - planadora -plumero

plaza- plegar - planeta

placer- plomo - duplicar

réplica



Naturalmente, la listas se pueden enriquecer agregando otras palabras pertenecientes a las mismas familias.

5. A continuación, se les propone trabajar por parejas. Que cada niño o niña le lea a su compañera o compañero las palabras de cada una de las cuatro columnas. El niño que escucha deberá elegir de cada columna de su compañero o compañera dos palabras que él no tenga en su lista (es improbable que puedan coincidir en las diez), de modo que dispondrá, en total, de un conjunto de 48 palabras. Después se invertirán los papeles.

6. El siguiente paso es nuevamente individual Cada niña o niño deberá decidir con cuántas columnas trabajará. Si deseamos producir un trabalenguas muy difícil de reproducir, deberemos coger las palabras de dos de las columnas con contigüidad fonética Pr– br; bl – pl; pr – pl; br – bl.

Si decidimos trabajar con las cuatro columnas, distanciaremos las dificultades; en consecuencia, el trabalenguas resultante no será difícil de decir en voz alta. En el caso contrario, tomando palabras de una sola columna, habrá una única dificultad de pronunciación, de modo que, al no confundirse con otro grupo consonántico fonéticamente cercano, el trabalenguas creado tampoco ofrecerá dificultades.

Una vez decidido el método, hay que unir las palabras, tomando tantas como necesite cada niña o niño y procurando crear frases que resulten interesantes (por su humor, sonido, significado, su absurdo, etc).

Para fabricar los trabalenguas se podrán agregar tantas palabras de enlace como se estimen necesarias, pero hay que evitar que esas palabras añadidas sin dificultad fonética sean demasiado largas porque facilitarían la lectura y dicción de los trabalenguas (es decir, los destrabarían). Por eso lo mejor es agregar únicamente palabras breves (artículos, preposiciones, conjunciones, algunos adverbios, etcétera).

7. Cada niño o niña puede hacer tantos trabalenguas como desee. Luego elegirá uno, el que le parezca más bonito o más logrado, y lo leerá en voz alta. Pediremos al grupo opiniones para ver si lo podemos mejorar un poco más aún. Iremos haciendo un registro de las propuestas (en la pizarra, por ejemplo), de modo que todos puedan participar. Pero hay que dejar bien clara una condición: las aportaciones del grupo son sólo sugerencias; será el autor de cada trabalenguas el que decida si las quiere incorporar o no. Se procede igual con todos y cada uno de los participantes. Conviene dedicar dos o tres sesiones a esta tarea de exposición y reescritura.

8. Una vez concluida la fase anterior, estaremos en condiciones de armar la Antología de trabalenguas creada por nuestro grupo. Podemos proponer hacer un pequeño libro artesanal, no sin antes decidir ciertos aspectos: ¿Lo ilustraremos? ¿Cuál será su formato? ¿Cuántos ejemplares haremos? ¿Lo haremos en un ordenador? ¿Con qué tipografía?, etc.

3. Consejos y notas

La organización de la actividad y su secuenciación tienden a graduar la tarea, evitando el célebre síndrome de la página en blanco. La idea básica es, en primer lugar, tener muy claro cuáles son las características formales de la opción que abordaremos para, a continuación, fabricarnos una materia prima con la que alimentaremos nuestra máquina de producir. El paso por el cual los niños y las niñas toman dos palabras de cada columna escrita por su condiscípulo tiende a ampliar el campo semántico de cada uno.

Cuando estructuramos un listado de palabras, lo hacemos por asociaciones inconscientes que guardan alguna relación entre sí. Cuando incorporamos palabras de otro campo producimos un ligero terremoto semántico.

Si bien esta propuesta es absolutamente lúdica y creativa, nadie nos impide que, trabajando con niños y niñas de 9 y 10 años, por ejemplo, nuestras columnas sean con nv, mb, mp, nt. Y en esta línea es bueno tener siempre al alcance de la mano al maestro Rodari (El libro de los errores; ver bibliografía adjunta).

Aunque está implícita en lo dicho, no está de más concluir con una breve consideración sobre la importancia de instalar en las aulas talleres de escritura. Esto implica, entre muchas otras cosas, leer las producciones en voz alta, discutirlas, aportar ideas y soluciones… En pocas palabras, como sostiene Cassany, “leer como escritor”.

Y, por supuesto, no es difícil adaptar este mismo esquema de trabajo para encarar la producción de colmos, adivinanzas, palíndromos, etc.

Repertorio de trabalenguas

Se ofrece una pequeña selección de algunos de los trabalenguas más populares.


(BL/CL)

Pablito clavó un clavito,

un clavito clavó Pablito.


(C/Q)

Como poco coco como,

poco coco compro.

Y como poco coco compro

no me como el coco.


(C/Z)

La gallina Cienicienta

que en el cenicero está

déjala que se encenice

que ella sola

se desencenizará.


(CH)

Me han dicho que has dicho un dicho.

un dicho que he dicho yo,

ese dicho que te han dicho que yo he dicho,

no lo he dicho,

pues si yo lo hubiera dicho,

estaría muy bien dicho

por haberlo dicho yo.

(Dr/Ll)

El cielo está enladrillado.

¿Quién lo desenladrillará?

El desenladrillador que lo desenladrille

buen desenladrillador será.

G

¡Qué ingenuo es Eugenio!

¡Y qué genio tiene el ingenuo Eugenio!


G/J

De Guadalajara vengo,

jara traigo, jara vendo,

a diez euros cada jara.

Qué jara tan cara traigo

de Guadalajara.

J

En el juncal de Junqueira

juntaba juncos Julián.

Juntóse Juan a juntarlos

y juntos juntaron más.

(M/N)

No me mires, que miran

que nos miramos,

y verán en tus ojos

que nos amamos.

No nos miremos,

que cuando no nos miren

nos miraremos.


P

Perejil comí,

perejil cené.

¿cuándo me desperejilaré?


(Pl)

El arzobispo de Constantinopla

se quiere desarzobisconstantinopolitanizar.

El desarzobisconstantinopolitanizador

que lo desarzobisconstantinopolitanice,

buen desarzobisconstantinopolitanizador será.


(P/R/T)

Yo tengo una gallina pinta, piririnca, piriranca, rubia y titiblanca.

Mi gallina tiene unos pollitos pintos, piririncos, pirirancos, rubios y titiblancos.

Si la gallina no fuera pinta, piririnca, piriranca, rubia y titiblanca,

no tuviera los pollitos pintos piririncos, pirirancos, rubios y titiblancos.

Erre con erre, catarro,

erre con erre, barril.

Rápido corren los carros,

Cargados de azúcar del ferrocarril.





(tr)

tristes tigres tragaban trigo en un trigal.

¿cuál de los tres tristes tigres tragaba más?

Trijueque tiene un tren que tropieza

con los triturados troncos de la tranquila estación.





Bibliografía.

BRAVO VILLASANTE, Carmen (1986): Trabalenguas y otras rimas infantiles. Madrid, Gondomar, El dado loco.

CASSANY, Daniel (1989): Describir el escribir. Barcelona, Paidós Comunicación.

CERRILLO, Pedro (1999): Trabalenguas. Madrid, SM, Los piratas.

DÍAZ VIANA, Luis (1990): La niñez olvidada: poesía infantil de ahora. En: CLIJ, Año 3, Nº 14, febrero. Págs. 28 a 32, Barcelona, Fontalba.

KOHAN, Silvia (1996): Taller de escritura. Barcelona, Salvat.

ONG, Walter (1987): Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. México, Fondo de Cultura Económica.

PELEGRÍN, Ana (1996): La flor de la maravilla. Juegos, recreos, retahílas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, El árbol de la memoria.

RODARI, Gianni (1964): El libro de los errores. Madrid, Espasa-Calpe, Austral juvenil Nº 117.

____________ (1996): Gramática de la fantasía. Barcelona: Ediciones del Bronce.

SILVEYRA, Carlos (2001): Canto rodado. La literatura oral de los chicos. Buenos Aires: Santillana, Aula XXI

SUÁREZ, Patricia (2002): La escritura literaria. Cómo y qué leer para escribir. Rosario, Argentina, Homo Sapiens, Leer y escribir

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