Del 98 a la guerra civil. La edad de plata






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fecha de publicación07.09.2015
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DEL 98 A LA GUERRA CIVIL. LA EDAD DE PLATA
ESPAÑA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
El final del siglo XIX se cerró con un acontecimiento que tuvo enorme repercusión: el llamado desastre del 98, es decir, la pérdida en 1898 de las últimas colonias españolas de Ultramar. La sociedad española percibió este hecho como un fracaso y el punto culminante de la decadencia del país, y los intelectuales centraron sus escritos en el análisis de las causas de esa decadencia.

En 1902 se proclamó la mayoría de edad de Alfonso XIII, quien heredó el sistema de alternancia pacífica en el poder acordada por liberales y conservadores en 1885 para garantizar la estabilidad política. El sistema se mantuvo hasta 1917, año en el que la convocatoria de una huelga general y el descontento del ejército, por entonces inmerso en una guerra en el norte de África, provocaron una grave crisis institucional. Años después, en 1923, se produjo un golpe de Estado apoyado por la monarquía y por casi todos los partidos políticos, por el que el general Primo de Rivera imponía una dictadura que duró hasta 1930. Un año más tarde, en 1931, tras unas elecciones municipales que ganaron los partidos monárquicos en general, pero en las que se produjo la victoria republicana en las grandes ciudades, se proclamó la II República y Alfonso XIII partía hacia el exilio.

La II República abordó la reforma del sistema político mediante una nueva Constitución, reconoció instituciones de autogobierno (Cataluña), reestructuró el ejército e inició la reforma agraria. Pero prácticamente desde su proclamación tuvo que enfrentarse a una profunda crisis económica y a numerosos conflictos de carácter social y militar. Finalmente, los enfrentamientos entre grupos ideológicamente opuestos y el alzamiento militar encabezado por los generales Sanjurjo, Mola y Franco derivaron en la Guerra Civil (1936-1939).
LA EDAD DE PLATA
La literatura española vive entre 1888 y 1936 un periodo de esplendor. Es en estos años cuando escriben autores como Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Ramón Mª del Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén o Federico García Lorca, por citar solo algunos, que se encuentran entre los principales autores de la literatura española. Y también en estos años escriben muchos autores que hacen revivir las literaturas en catalán o en gallego. Es por ello que este periodo se considera la Edad de Plata de la literatura española.

El estudio de la literatura española de estos años se suele realizar agrupando a los autores en tres generaciones: La Generación de Fin del Siglo, la Generación del 14 y la Generación del 27.
LA GENERACIÓN DE FIN DE SIGLO
El Modernismo
A finales del siglo XIX, unos cuantos escritores reaccionaron contra el Realismo y defendieron el valor de las impresiones, las sensaciones y lo subjetivo en el arte. En España, a estos escritores los llamaron, de forma despectiva, modernistas. De ahí surgió la etiqueta Modernismo con que se califica a la literatura y a otras formas artísticas que se desarrollaron en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX.

El Modernismo es una corriente caracterizada por la búsqueda de la belleza formal como una forma de evasión de la realidad. Frente a la copia de la realidad que defendían los autores realistas, el escritor modernista busca crear un universo imaginario, habitado por la belleza, el exotismo y la sensualidad. Y son la poesía y el cuento las formas más adecuadas para crear ese universo.

La estética modernista se caracteriza por tres rasgos esenciales: la sensorialidad, la perfección formal y la ambientación en lugares fantásticos.
● La sensorialidad. La poesía modernista apela a los sentidos mediante imágenes de gran belleza visual, la musicalidad del lenguaje, las referencias a colores o a fragancias exóticas…

● La perfección formal. Los poetas adoptan metros poco usados, como el alejandrino, el dodecasílabo, el eneasílabo y el verso libre. Además, emplean todo tipo de estrofas y recuperan las formas clásicas.

● Las ambientaciones irreales y exóticas. Los parajes exóticos, los cuidados jardines, los palacios, el lejano Oriente y las épocas remotas son los ambientes habituales del Modernismo.
La Generación del 98
Entre los escritores españoles de fin de siglo hubo un grupo de jóvenes que reflexionan en sus obras sobre España y las causas de su decadencia, y ven en la austeridad del paisaje castellano la esencia del alma española. Este grupo constituye la llamada Generación del 98.

Generalmente se reconoce como miembros de la Generación del 98 a Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y José Martínez Ruiz “Azorín”. Otros autores, entre ellos el poeta Antonio Machado y el novelista y dramaturgo Ramón María del Valle Inclán, escriben obras que están dentro de la estética del Modernismo y otras en que tratan el tema de España desde una perspectiva noventaiochista.
EL NOVECENTISMO O GENERACIÓN DEL 14
En la segunda década del siglo XX se dan a conocer distintos escritores que quieren superar definitivamente el siglo XIX con una mentalidad más europeísta y más racional. Esos escritores, que se agrupan en torno a la figura del pensador español José Ortega y Gasset, son los novecentistas.

A los novecentistas se les conoce también como Generación del 14, tomando como referencia cronológica de ese grupo el año en que comenzó la I Guerra Mundial.

Los miembros de la Generación del 14 manifiestan su admiración por la generación anterior. Sin embargo, se distinguen de los noventaiochistas por dos rasgos:
 En el plano político, frente al casticismo de la Generación del 98 defendían la modernización de España sobre la base de su europeización.

 En el plano estético, criticaban la exaltación sentimental y la subjetividad que habían caracterizado a la literatura de fin de siglo, y propugnaban como ideal un arte puro, es decir, un arte que se desprendiera del subjetivismo.
Entre los escritores novecentistas destacan el ensayista José Ortega y Gasset y los novelistas Ramón Pérez de Ayala y Gabriel Miró. Por edad, se suele incluir en este grupo al poeta Juan Ramón Jiménez y a Ramón Gómez de la Serna.
LA GENERACIÓN DEL 27
En un ambiente dominado por la experimentación artística y la búsqueda de un arte puro, surge en España en la década de los veinte un grupo de poetas unidos por lazos de amistad, que manifiestan su admiración por Juan Ramón Jiménez y muestran intereses literarios y estéticos afines. Se trata de la Generación del 27, llamada así por los actos que realizaron en 1927 en homenaje a Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte.

La Generación del 27 creó algunas de las obras más brillantes de la literatura contemporánea, especialmente de la lírica, género que prefirieron la mayor parte de sus componentes. Forman parte de la Generación del 27, entre otros, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre.

Aunque estos autores siguieron trayectorias personales diferentes, todos ellos compartieron un rasgo común: la voluntad de integrar vanguardia y tradición. Ellos fueron, en efecto, herederos –cuando no protagonistas- de los movimientos de vanguardia que se desarrollaban por entonces en Europa y acogieron con entusiasmo las propuestas estéticas de estos movimientos, entre ellos el verso libre y el gusto por la metáfora. Pero a la vez mostraron su admiración por la tradición literaria y el folclore, lo cual les llevó a utilizar con profusión romances, coplas y versos de arte menor.

LA POESÍA EN LA EDAD DE PLATA
LA POESÍA: DEL 98 A LA GUERRA CIVIL
A partir de 1850, con el triunfo del Realismo, la lírica entró en un prosaísmo del que solo escapó la obra de Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. Sin embargo, a finales del siglo XIX, el nicaragüense Rubén Darío inició una renovación del lenguaje poético, con lo que abrió una de las épocas más florecientes de la lírica española. Los artífices de ese esplendor fueron, primero, los escritores modernistas, especialmente Rubén Darío y Antonio Machado; después, Juan Ramón Jiménez, quien se inició también dentro de la estética del Modernismo; y, en último término, los escritores de la Generación del 27.
LA POESÍA MODERNISTA Y NOVENTAIOCHISTA
El Modernismo aportó una concepción estética y sensual de la poesía, nuevas formas métricas y numerosos cultismos y neologismos. Los autores más emblemáticos de esta corriente fueron Rubén Darío, que introdujo este movimiento en la literatura española, y Antonio Machado, quien conjuga en su obra la visión esteticista propia del Modernismo con la reflexión sobre España y el paisaje castellano típica de la Generación del 98.
Rubén Darío
Rubén Darío se llamaban en realidad Félix Rubén García Sarmiento. Nació en 1867 en Metapa (Nicaragua), pero, debido a su profesión de periodista y diplomático, residió en diversas ciudades de Europa y América. Murió en León (Nicaragua) en 1916.

Darío fue el verdadero artífice de la estética modernista y de la renovación de la literatura castellana. De hecho, se considera que el Modernismo arranca en 1888 con la publicación de Azul…, una colección de relatos y poemas centrados en un mundo de impresiones en el que la música y lo pictórico cobran especial relevancia.

Además de Azul…, Darío publicó otros poemarios, entre ellos Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza.

Prosas profanas continúa con los temas y el estilo típicamente modernistas de Azul…: los mitos clásicos, los ambientes exóticos, el erotismo, la melancolía, la musicalidad…

Cantos de vida y esperanza marca un cambio en la actitud del poeta: el esteticismo deja paso a la reflexión existencial y un tono melancólico, desencantado, más personal e íntimo.

Rubén Darío renovó no solamente el lenguaje poético, sino también la métrica: adoptó en muchos poemas el verso libre, aclimató al español algunas formas propias de la poesía francesa y experimentó con las estrofas clásicas; creó, asimismo, variantes como los sonetos con versos alejandrinos.
Antonio Machado
Antonio Machado nació en Sevilla en 1875. En 1907 obtuvo la cátedra de francés en un instituto de Soria. Allí conoció a Leonor, una joven de 16 años, con la que se casó dos años después. En 1912 murió Leonor, y el poeta, muy afectado, se trasladó a Baeza (Jaén) y después a Segovia. Durante la Guerra Civil se declaró a favor de la República, y al final de la contienda hubo de huir a Francia. Murió en la ciudad francesa de Colliure en 1939, a los pocos días de salir de España.

Antonio Machado es uno de los poetas más relevantes de nuestra literatura. Su producción está compuesta básicamente por tres obras: Soledades, Campos de Castilla y Nuevas canciones, en las que se aprecia una evolución desde una estética modernista hacia una poesía centrada en la reflexión filosófica.
Soledades es una obra en la que se combinan los motivos modernistas con un tono melancólico y una reflexión sobre cuestiones existenciales –el tiempo, la muerte, Dios- que es típica de la poesía machadiana.

Campos de Castilla es su obra más afamada. Machado recoge en ella los temas típicos de la Generación del 98, especialmente el paisaje castellano y la decadencia española, sin abandonar la reflexión filosófica. En esta obra se incluye La tierra de Alvargonzález”, un extenso ciclo de romances en los que se narra la historia de un campesino al que sus hijos asesinan y arrojan al fondo de la Laguna Negra, en Soria.

Nuevas canciones contiene un conjunto de cancioncillas de inspiración popular y un conjunto de cantares y proverbios en los que el poeta expresa alguna reflexión filosófica, frecuentemente en forma de paradoja.

Machado creó un estilo poético singular. Sus preocupaciones filosóficas se manifiestan a veces a través de símbolos. En su poesía, por ejemplo, las fuentes, el río y la noria evocan el paso del tiempo; el mar sugiere el futuro o la muerte; y el camino alude a la vida. Es, por lo demás, una poesía basada en las intuiciones y vivencias del autor, y no meramente esteticista. El poeta era consciente de lo personal de su obra.
Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez nació en Palos de Moguer (Huelva) en 1881. Fue un joven enfermizo y muy sensible, que sufrió profundas depresiones. Al comenzar la guerra, se trasladó a Puerto Rico, donde se instaló definitivamente. En 1956 se produjeron dos acontecimientos esenciales: falleció su mujer, Zenobia Camprubí, y recibió el Premio Nobel. Dos años más tarde, en 1958, murió en Puerto Rico.

Juan Ramón pertenece por la fecha de nacimiento a la Generación del 14, pero fue un autor con una trayectoria literaria muy personal que ejerció una gran influencia en generaciones posteriores. El propio poeta hablaba de tres etapas en su poesía: etapa sensitiva, etapa intelectual y etapa suficiente o verdadera.
 Etapa sensitiva (1898-1915). Sus primeros libros –Arias tristes, La soledad sonora…- se sitúan en la estela del Modernismo. Los poemas de estos primeros años ofrecen una poesía sensorialista y melancólica, llena de paisajes otoñales, atardeceres silenciosos y sentimientos de tristeza inexplicable. En estos años, Juan Ramón escribe Platero y yo, una elegía en prosa poética dedicada a un burro, que es una de sus obras más conocidas.

 Etapa intelectual (1916-1936). En 1917, Juan Ramón publica Diario de un poeta recién casado, una especie de diario con el que el poeta se desprende de lo que llamó los “ropajes” del Modernismo para mostrar una poesía que define como “desnuda”, es decir, sin adornos innecesarios. A partir de esta obra, la poesía se convierte para nuestro autor en un medio para acceder al conocimiento y para lograr la eternidad.

 Etapa suficiente o verdadera (1937-1958). Comprende la obra escrita en su exilio de Puerto Rico. Es una época en que se imponen las preocupaciones religiosas, presentes sobre todo en Animal de fondo y Dios deseado y deseante.
Juan Ramón tenía un sentido de la perfección que le llevaba a revisar y reescribir continuamente sus libros. En su estilo destaca la musicalidad y el ritmo, una cualidad que cuidaba incluso en el verso libre y en la prosa poética. Las metáforas, las imágenes y la sinestesia ocupan un lugar importante en su poesía.
GENERACIÓN DEL 27
La Generación del 27 protagonizó uno de los momentos de máximo esplendor de la lírica. Dentro de la generación se suelen distinguir un núcleo de poetas castellanos, de los que estudiaremos a Pedro Salinas y Jorge Guillén, y un grupo andaluz, representado, principalmente, por Federico García Lorca y Rafael Alberti.
Pedro Salinas
Pedro Salinas nació en Madrid en 1891, Ejerció como profesor de literatura en diversas universidades. A raíz de la Guerra Civil se exilió a Estados Unidos, donde murió en 1951.

Salinas concebía la poesía como un medio para comprender la realidad, especialmente el sentimiento amoroso. De hecho, sus obras más destacadas, La voz a ti debida y Razón de amor, tratan sobre la pasión amorosa. El poeta emplea en ambas un léxico y unas imágenes de gran sencillez.

La poesía de Salinas, especialmente su poesía amorosa, es una poesía que se basa en un verso corto, en un léxico sencillo y en imágenes de fácil interpretación.
Jorge Guillén
Jorge Guillén nació en Valladolid en 1893. Al igual que Salinas, fue profesor en diversas universidades y se exilió a Estados Unidos. Tras la muerte del general Franco (1975), regresó a España. Murió en Málaga en 1984.

La obra de Guillén está formada por tres ciclos poéticos que fueron completándose a lo largo de los años: Cántico, Clamor y Homenaje. Cántico es un canto a la vida, un himno a todo lo creado: el poeta se recrea en la contemplación del universo y afirma su júbilo por vivir. Clamor, en cambio, se centra en los signos de la vida contemporánea que anuncian el caos, la destrucción, la muerte. Por su parte, Homenaje es el particular tributo que Guillén rinde a un conjunto de personalidades de todas las épocas que destacaron en el mundo de las artes y las letras.

La poesía de Guillén se inspiró en la poesía pura de Juan Ramón Jiménez: una poesía desnuda, sin adornos, caracterizada por el verso corto, las numerosas elipsis y el predominio del sustantivo en un afán de reducir la poesía a lo esencial.
Federico García Lorca
Garcia Lorca nació en Fuentevaqueros (Granada) en 1898. En 1929 hizo un viaje a Nueva York, que dejó honda huella en su obra. En 1936, al inicio de la Guerra Civil, fue fusilado en Granada.

Lorca escribió tanto poesía como teatro, y en ambos géneros mostró una actitud renovadora que combinó con el interés por los motivos y las formas populares de su Andalucía natal.

En la poesía de Lorca se suelen distinguir dos épocas, separadas por su viaje a Nueva York:
 En su primera etapa destacan los libros Poema del cante jondo y Romancero gitano. El poeta utiliza los recursos de la poesía popular para tratar con frecuencia temas como la pasión, el dolor, la venganza, la muerte o la frustración.

 En su segunda etapa es patente la influencia del surrealismo y el interés por temas universales. A ella pertenece Poeta en Nueva York, donde Lorca se vale del verso libre para hablar sobre la deshumanizada impersonalidad de la ciudad y la íntima tragedia de los hombres oprimidos por la sociedad urbana.
La obra de Lorca se caracteriza por un hondo dramatismo, que se deriva tanto de los temas que trata como de la atmósfera de misterio que crea mediante el uso de imágenes, metáforas y símbolos.
Rafael Alberti
Rafael Alberti nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902. A los quince años se trasladó a Madrid, donde sustituyó la pintura, su vocación primera, por la poesía. Su afiliación al Partido Comunista le llevó al exilio tras la guerra. En 1977 regresó a España, donde fue elegido diputado. Murió en 1999 en su lugar de nacimiento.

Los poemarios de Alberti más conocidos son los de su primera época, especialmente Marinero en tierra, obra en la que predomina la canción breve de estilo popular, y Sobre los ángeles, obra vanguardista en la que el poeta se vale de técnicas surrealistas para tratar sobre la desesperanza, la tristeza y la crueldad.

La obra de Alberti se caracteriza por tres rasgos: el empleo frecuente de recursos de la poesía popular y del folclore (anáforas, paralelismos,…); el humorismo, presente incluso en poemas de tema amoroso o ideológico; y el empleo de los colores y de las imágenes de carácter visual, fruto de su faceta de pintor.

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