Yo he visto garras fieras en las pulidas manos






descargar 89.8 Kb.
títuloYo he visto garras fieras en las pulidas manos
fecha de publicación01.09.2015
tamaño89.8 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
TUTORÍA
BACHILLERATO / EXALUMNOS/AS…


  • Propuesta:


Se entregan dos textos:

+ Poema de Antonio Machado: caminante no hay camino….

+ Biografía Carmen Sallés – 1
Se lee en primer lugar la Biografía de M. Carmen, para recordar momentos, refrescar situaciones y profundizar en “lo que hay detrás de su vida”, las motivaciones de sus acciones,

* Dinámica
Se trata, pues, de hacer una lectura del “Poema de la Vida de M. Carmen, sus pensamientos y razones de caminar, a través del poema de Antonio Machado”.

Que los alumnos participantes descubran la lucha y la fuerza por superar los obstáculos que vivió M Carmen.
En el poema aparecen en negrita algunas ideas para dar pistas de ese paralelismo y que ellos piensen en qué momentos M Carmen podía haber dicho esas mismas palabras del poeta.

( En la página siguiente se encuentran los textos del poema de Antonio Machado y Biografía de M. Carmen)




CAMINANTE NO HAY CAMINO

A. MACHADO

I

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.

II

¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar?...

Todo el que camina anda,

como Jesús, sobre el mar.

III

A quien nos justifica nuestra desconfianza

llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.

jamás perdona el necio si ve la nuez vacía

que dio a cascar al diente de la sabiduría.

IV

Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender.

V

Ni vale nada el fruto

cogido sin sazón...

Ni aunque te elogie un bruto

ha de tener razón.

VI

De lo que llaman los hombres

virtud, justicia y bondad,

una mitad es envidia,

y la otra no es caridad.

VII

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;

conozco grajos mélicos y líricos marranos...

El más truhán se lleva la mano al corazón,

y el bruto más espeso se carga de razón.

VIII

En preguntar lo que sabes

el tiempo no has de perder...

Y a preguntas sin respuesta,

¿quién te podrá responder?

IX

El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,

de ingénita malicia y natural astucia,

formó la inteligencia y acaparó la tierra.

¡Y aun la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!

X

La envidia de la virtud

hizo a Caín criminal.

¡Gloria a Caín! Hoy el vicio

es lo que se envidia más.

XI

La mano del piadoso nos quita siempre honor;

mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.

Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;

escudo, espada y maza llevar bajo la frente;

porque el valor honrado de todas armas viste:

no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.

Que la piqueta arruine, y el látigo flagele;

la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,

y que el buril burile, y que el cincel cincele,

la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.

XII

¡Ojos que a la luz se abrieron

un día para, después,

ciegos tornar a la tierra,

hartos de mirar sin ver!

XIII

Es el mejor de los buenos

quien sabe que en esta vida

todo es cuestión de medida:

un poco más, algo menos...

XIV

Virtud es la alegría que alivia el corazón

más grave y desarruga el ceño de Catón.

El bueno es el que guarda, cual venta del camino,

para el sediento, el agua; para el borracho, el vino.

XV

Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,

de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...

Y entre los dos misterios está el enigma grave;

tres arcas cierra una desconocida llave.

La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.

¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?

XVI

El hombre es por natura la bestia paradójica,

un animal absurdo que necesita lógica.

Creó de nada un mundo y, su obra terminada,

«Ya estoy en el secreto—se dijo—: todo es nada.»

XVII

El hombre sólo es rico en hipocresía.

En sus diez mil disfraces para engañar confía;

y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.

XVIII

¡Ah, cuando yo era niño

soñaba con los héroes de la Iliada!

Ayax era más fuerte que Diomedes;

Héctor, más fuerte que Ayax,

y Aquiles, el más fuerte; porque era

el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!

¡Ah, cuando yo era niño

soñaba con los héroes de la Iliada!

XIX

El casca-nueces-vacías,

Colón de cien vanidades,

vive de supercherías

que vende como verdades.

XX

¡Teresa, alma de fuego;

Juan de la Cruz, espíritu de llama;

por aquí hay mucho frío, padres; nuestros

corazoncitos de Jesús se apagan!

XXI

Ayer soñé que veía

a Dios y que a Dios hablaba;

y soñé que Dios me oía...

Después soñé que soñaba.

XXII

Cosas de hombres y mujeres:

los amoríos de ayer

casi los tengo olvidados,

si fueron alguna vez.

XXIII

No extrañéis, dulces amigos,

que esté mi frente arrugada.

Yo vivo en paz con los hombres

y en guerra con mis entrañas.

XXIV

De diez cabezas, nueve

embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

se descuerne luchando por la idea.

XXV

Las abejas, de las flores

sacan miel, y melodía

del amor, los ruiseñores;

Dante y yo—perdón, señores—

Trocamos—perdón, Lucía—

el amor en Teología.

XXVI

Poned sobre los campos

un carbonero, un sabio y un poeta.

Veréis cómo el poeta admira y calla,

el sabio mira y piensa...

Seguramente, el carbonero busca

las moras o las setas.

Llevadlos al teatro

y sólo el carbonero no bosteza.

Quien prefiere lo vivo a lo pintado

es el hombre que piensa, canta o sueña.

El carbonero tiene

llena de fantasías la cabeza.

XXVII

¿Dónde está la utilidad

de nuestras utilidades?

Volvamos a la verdad:

vanidad de vanidades.

XXVIII

Todo hombre tiene dos

batallas que pelear.

En sueños lucha con Dios;

y despierto, con el mar.

XXIX

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino:

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.

XXX

«El que espera desespera»,

dice la voz popular.

¡Qué verdad tan verdadera!

La verdad es lo que es,

y sigue siendo verdad

aunque se piense al revés.

XXXI

Corazón, ayer sonoro,

¿ya no suena

tu monedilla de oro?

Tu alcancía,

antes que el tiempo la rompa,

¿se irá quedando vacía?

Confiemos

en que no será verdad

nada de lo que sabemos.

XXXII

¡Oh fe del meditabundo!

¡Oh fe después del pensar!

Sólo si viene un corazón al mundo

rebosa el vaso humano y se hincha el mar.

XXXIII

Soñé a Dios como una fragua

de fuego que ablanda el hierro,

como un forjador de espadas,

como un bruñidor de aceros

que iba firmando en las hojas

de luz: Libertad.—Imperio.

XXXIV

Yo amo a Jesús que nos dijo:

Cielo y Tierra pasarán.

Cuando Cielo y Tierra pasen,

mi palabra quedará.

¿Cuál fue, Jesús, tu palabra?

¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?

Todas tus palabras fueron

una palabra: Velad.

Como no sabéis la hora

en que os han de despertar,

os despertarán dormidos

si no veláis; despertad.

XXXV

Hay dos modos de conciencia:

una es luz, y otra paciencia.

Una estriba en alumbrar

un poquito el hondo mar;

otra, en hacer penitencia

con caña o red, y esperar

el pez, como pescador.

Dime tú: ¿Cuál es mejor?

¿Conciencia de visionario

que mira en el hondo acuario

peces vivos,

fugitivos,

que no se pueden pescar,

o esta maldita faena

de ir arrojando a la arena,

muertos, los peces del mar?

XXXVI

Fe empirista. Ni somos ni seremos.

Todo nuestro vivir es emprestado.

Nada trajimos; nada llevaremos.

XXXVII

¿Dices que nada se crea?

No te importe; con el barro

de la tierra, haz una copa

para que beba tu hermano.

XXXVIII

¿Dices que nada se crea?

Alfarero, a tus cacharros.

Haz tu copa, y no te importe

si no puedes hacer barro.

XXXIX

Dicen que el ave divina,

trocada en pobre gallina

por obra de las tijeras

de aquel sabio profesor

—fue Kant un esquilador

de las aves altaneras;

toda su filosofía,

un sport de cetrería—,

dicen que quiere saltar

las tapias del corralón

y volar

otra vez, hacia Platón.

¡Hurra! ¡Sea!

¡Feliz será quien lo vea!

XL

Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:

el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,

por el camino, a tumbos, hacia las estaciones;

el ómnibus completo de viajeros banales,

y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,

a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...

Y allá, cuando se llegue, ¿descenderá un viajero

no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?

XLI

Bueno es saber que los vasos

nos sirven para beber;

lo malo es que no sabemos

para qué sirve la sed.

XLII

¿Dices que nada se pierde?

Si esta copa de cristal

se me rompe, nunca en ella

beberé, nunca jamás.

XLIII

Dices que nada se pierde,

y acaso dices verdad;

pero todo lo perdemos,

y todo nos perderá.
XLIV

Todo pasa y todo queda;

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre la mar.

XLV

Morir... ¿Caer como gota

de mar en el mar inmenso?

¿O ser lo que nunca he sido:

uno, sin sombra y sin sueño,

un solitario que avanza

sin camino y sin espejo?

XLVI

Anoche soñé que oía

a Dios gritándome: ¡Alerta!

Luego era Dios quien dormía,

y yo gritaba: ¡Despierta!

XLVII

Cuatro cosas tiene el hombre

que no sirven en la mar:

ancla, gobernalle y remos,

y miedo de naufragar.

XLVIII

Mirando mi calavera

un nuevo Hamlet dirá:

He aquí un lindo fósil de una

careta de carnaval.

XLIX

Ya noto, al paso que me torno viejo,

que en el inmenso espejo

donde orgulloso me miraba un día,

era el azogue lo que yo ponía.

Al espejo del fondo de mi casa

una mano fatal

va rayando el azogue, y todo pasa

por él como la luz por el cristal.

L

—Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

—El vacío es más bien en la cabeza.

LI

Luz del alma, luz divina,

faro, antorcha, estrella, sol...

Un hombre a tientas camina;

lleva a la espalda un farol.

LII

Discutiendo están dos mozos

si a la fiesta del lugar

irán por la carretera

o a campo traviesa irán.

Discutiendo y disputando

empiezan a pelear.

Ya con las trancas de pino

furiosos golpes se dan;

ya se tiran de las barbas,

que se las quieren pelar.

Ha pasado un carretero,

que va cantando un cantar:

«Romero, para ir a Roma,

lo que importa es caminar;

a Roma por todas partes,

por todas partes se va.»

LIII

Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo, te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

VIC SIGLO XIX

BIOGRAFÍA DE M. CARMENVIC SIGLO XIX
Quién es Carmen Sallés

Carmen Sallés y Barangueras nace el 9 de abril de 1848, en Vic, España. Sus padres se llamaban José Sallés y Vall y Francisca Barangueras y de Planell. Le dieron una sólida formación cristiana, cuya nota característica fue un amor filial a la Virgen María. Por línea paterna heredó el sentido de la honradez y la responsabilidad en el trabajo, el amor a la justicia, junto a una honda sensibilidad amasada de ternura, cariño y cercanía. Por línea materna heredó un fuerte sentido religioso para ver a Dios en la vida, que cuida de sus criaturas con amor providente. De ella aprendió a buscar siempre la voluntad de Dios, a trascender la vida y a la vez a ser artífice de paz y reconciliación entre los hermanos.
Era la segunda de diez hermanos. Sus primeros años de vida fueron de mucho sacrificio, vida de austeridad y renuncia. Eran tiempos difíciles de revueltas sociales, donde el hambre y los apuros económicos iban a la par. En su familia numerosa vio cómo sus padres se sacrificaban para dar una educación y una cultura a sus hijos. En plena revolución industrial, su padre hubo de buscar un medio de vida, y condujo la familia a Manresa. Sus padres la llevaron al Colegio de la Compañía de María y allí aprendió oraciones que se quedaron grabadas en su mente y tradiciones que marcaron su vida posterior. Cuando tenía 6 años se promulgó el Dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de Diciembre de 1854. Carmeta vivió intensamente este acontecimiento, con toda la población. Un año mariano clave en su vida fue el de 1858. El 11 de Febrero se aparece la Virgen en Lourdes a Bernardette y trae la confirmación en sus labios del dogma definido. Este año tuvo lugar la peregrinación familiar a Montserrat y fue también el de su Primera Comunión, momento en el que dijo a Jesús que sería toda para Él. Apuntaba ya la vocación religiosa y en Montserrat dejó a los pies de María esa determinación. Así, ya desde aquellos momentos, su vida quedó consagrada al Señor a través de María.
En una época en que la mujer pasaba de la tutela paterna a la del marido, fue prometida en matrimonio a un joven manresano, lo que supuso para ella la necesidad de luchar para seguir el camino que se había trazado. Logró romper el compromiso e ingresó en el noviciado de las Adoratrices, que se dedicaban a la recuperación de mujeres marginales, por la delincuencia o la prostitución. Su inquietud y su capacidad de razonamiento la llevaron a preguntarse cómo habrían sido aquellas mujeres si la sociedad les hubiese dado otras oportunidades. Decidió entonces dedicar la vida a la formación de la mujer, para que pudiera ocupar en la sociedad el lugar que le correspondía, en cualquier clase social en que se encontrase.
Pasó para ello a una Congregación de Religiosas, dedicadas a la enseñanza y educación de la mujer: las Dominicas de la Anunciata, fundadas por el P. Coll, quien la recibió en el Noviciado. Durante 22 años se dedicó a la educación en diversos lugares, dirigió una escuelita para que los hijos de mujeres trabajadoras no estuvieran en la calle; en Barcelona dirigió un colegio dedicado a la clase media, y se las ingenió para abrir en él enseñanzas nocturnas para 300 obreras, ayudada por las alumnas del turno diurno.

Se esforzaba por aumentar la cultura femenina y educar a las jóvenes en una piedad honda, bien fundamentada, sin sensiblerías, que se anticipara a la mentalidad más común en su tiempo, de manera que todos pudieran comprender que la mujer debía ir más allá de las primeras letras y las “labores de su sexo”.

Entre otros problemas internos se la acusó de querer llenar de vanidad la cabeza de la mujer. El año 1889 Carmen inicia un profundo proceso de búsqueda. Oraba, consultaba y se ponía a la escucha de la voz del Espíritu Santo que la hablaba al corazón y también por las circunstancias que vivía.

Dominica de la

Anunciata.
Los problemas fuertes acontecen a finales de 1891 y primeros meses de 1892. La verdad es que ella nunca quiso salir definitivamente de la Congregación Dominicana, sino desplegar una rama de este mismo árbol. Quiso quedarse en la casa, para seguir impartiendo la enseñanza en ella. Pero se lo negaron, y se vio forzada a iniciar un camino nuevo. Acompañada de tres compañeras -Candelaria Boleda, Remedios Pujol, Emilia Horta- inició una Congregación nueva en la Iglesia, llamada en un primer momento: Concepcionistas de Santo Domingo, hoy: Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. En una búsqueda perseverante pero tranquila, porque confía en el Señor más que en sí misma, Carmen hace un viaje a Madrid. Allí la espera la Providencia Divina. La palabra firme y serena de Don Celestino Pazos, Dominica de la Anunciata Concepcionista de Santo Domingo perteneciente al Cabildo de Zamora, le ayuda a buscar la voluntad de Dios. Carmen entrega su proyecto a la Virgen del Buen Consejo, situada en la capilla de la Colegiata de S. Isidro. Después de orar, dice a sus compañeras: "Es voluntad de Dios. Vamos a Burgos. Allí trabajaremos y lucharemos con todo lo que se presente. Y Dios proveerá".
Concepcionista de Santo Domingo

El 15 de octubre de 1892, festividad de Santa Teresa de Jesús, Carmen llega a Burgos, con las tres compañeras: Candelaria Boleda, Emilia Horta y Remedios Pujols. Allí encuentra un gran protector en la persona del Señor Arzobispo, D. Manuel Gómez-Salazar y Lucio Villegas, quien, el 7 de diciembre del mismo año, otorga la aprobación Diocesana a la naciente Congregación y autoriza la apertura del primer colegio Concepcionista.

El 16 de abril de 1893 se obtiene la aprobación Diocesana de las Constituciones y Carmen Sallés recibe el nombramiento de Superiora general.
El 29 de febrero de 1908, Carmen Sallés solicita del Santo Padre la aprobación del Instituto. Y el 19 de septiembre del mismo año recibe el Decreto de Alabanza, otorgado por San Pío X. Desde el primer momento se dedicó a preparar adecuadamente a las futuras religiosas maestras. En un momento en que las leyes no exigían el título de maestra para enseñar en colegios privados de la Iglesia, puso a las religiosas a estudiar la carrera de Magisterio y la de Piano y las introdujo en el dominio de la lengua francesa. La Universidad iba a tardar todavía unos años en abrir sus puertas a la mujer. Pero ya a dos años de fundado el Instituto, sus alumnas cursaban estudios de Magisterio.
Planteó la educación como un proyecto integral y equilibrado. La niña, la joven, debían desarrollar armónicamente su inteligencia y su corazón.
Gastó su vida al servicio de la educación de niños y jóvenes. Empleó todas sus energías en fundar hasta 13 "Casas de María Inmaculada", como gustaba llamar a sus Comunidades y Colegios. Estas fueron: Burgos, Segovia, El Escorial, Madrid, Pozoblanco, Almadén, Valdepeñas, Manzanares, Santa Cruz de Mudela, Murchante, Barajas de Melo, Arroyo del Puerco (hoy de la Luz), Santa Cruz de la Zarza).
Catedral de Burgos 1911

“Seguirá fiel a su vocación religiosa dedicada a la enseñanza. En 19 años de trabajo, fundará 13 casas y desarrollará un amplio apostolado en colegios en diversas ciudades y pueblos de España. Emergerá la figura de una mujer de gran carácter y de gran dulzura, Catedral de Burgos 1911 que supo superar muchas dificultades a lo largo de todo el itinerario de fundadora. Su fe inconmovible y su ardiente caridad van unidas a una gran sensibilidad por la formación cristiana de las mujeres en un tiempo donde surgían presiones laicistas y anticlericales. M. Carmen manifiesta también un gran amor por las niñas más pobres: en efecto, en todas sus fundaciones surgen juntamente las iniciativas para favorecer las niñas más pobres. Los testimonios ofrecen también pruebas sobre la densidad de su vida interior y de la delicadeza de conciencia con respecto a las experiencias dolorosas pasadas: nunca la oirán lamentarse o hablar mal de nadie o justificar sus propias actitudes”.(Positio). También inició los pasos previos para llevar su obra a Italia y Brasil. Murió en Madrid, a los 63 años, el día 25 de julio de 1911 habiendo gastado y desgastado su vida por Dios y los hermanos. El 8 de diciembre de 1954, festividad de la Inmaculada Concepción, y Año Mariano, S. S. Pío XII aprobó definitivamente la Congregación, con su nombre actual: Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. El 15 de marzo de 1998, S. S. Juan Pablo II la beatificó, fijando como fecha de su conmemoración litúrgica el día 6 de diciembre. “Mientras haya jóvenes que educar y valores que transmitir, las dificultades no cuentan”, decía. Madre Carmen continúa su trabajo en la Iglesia por medio de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. La devoción a la Beata Carmen Sallés se va extendiendo de manera providencial por todo el mundo.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconTodo es perfecto cuando sale de las manos de Dios, pero todo degenera...
«naturaleza» puede tener un sentido muy vago, conviene que la fijemos con claridad

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconSinopsis Celia Vallerand, recién casada con un aristócrata, reza...

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconHe visto a la gente morir, los he visto llorar y sufrir; pero nunca...

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconEl poema es una línea que rige las montañas, desdibuja las manos y se hace río

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconLas casas de Juan O’Gorman
«bautizado» a los fauvistas motejándolos de fauves (fieras); en el caso de Braque y sus pinturas de L'Estaque, Vauxcelles dijo, despreciativamente,...

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconCon las manos en la masa

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconHeridas en las manos: Causas, tratamiento y prevención

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconEntrevista a la pianista Katia Michel Las manos

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconEl movimiento escénico del narrador oral visto desde la técnica de las gráficas polares

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos iconFortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes,...






© 2015
contactos
l.exam-10.com