Antología poética de la generación de 1927






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ANTOLOGÍA POÉTICA DE LA GENERACIÓN DE 1927

1. Jorge Guillén (1893-1984)

      Jorge Guillén es tal vez el poeta cuya obra tiene mayor coherencia estética. No hay en ella diferentes búsquedas y tentativas. De 1928 a 1950, trabaja en un solo libro, Cántico, y las obras posteriores no pierden los propósitos poéticos iniciales. La suya es una poesía difícil, con una carga intelectual evidente. Guillén trata de volver a las realidades cotidianas que forman la vida del hombre, pero de tal manera que el vivir se nos aparece como un descubrimiento, como una revelación permanente, dentro de la cual la experiencia cotidiana adquiere una nueva luz. Su lenguaje poético "puro", desnudo de imágenes deslumbrantes, nos evoca una realidad en la que las cosas son vistas en su esencia última.

        A partir de la Guerra Civil, su obra da un vuelco. Exiliado, Guillén se establece en los EEUU, donde continúa con su labor de profesor universitario. La obra de esta época refleja la angustia y el caos que afectaban en la postguerra al mundo occidental. Los libros de esta etapa se agrupan en la serie Clamor (1950-1963).

LAS DOCE EN EL RELOJ

Dije: ¡Todo ya pleno!

Un álamo vibró.

Las hojas plateadas

Sonaron con amor.

Los verdes eran grises,

El amor era sol.

Entonces, mediodía,

Un pájaro sumió

Su cantar en el viento

Con tal adoración

Que se sintió cantada

Bajo el viento la flor

Crecida entre las mieses,

Más altas. Era yo,

Centro en aquel instante

De tanto alrededor,

Quien lo veía todo

Completo para un dios.

Dije: Todo, completo,

¡Las doce en el reloj!

 

Cántico

Las doce en el reloj”

(poesía pura)

 

      Decía Jorge Guillén, recordando palabras de Paul Valéry, que "poesía pura es todo lo que permanece en el poema después de haber eliminado de él todo lo que no es poesía". Esta definición revela el anhelo de extirpar del poema los elementos anecdóticos, convirtiéndolo en una forma estética esencial. El maestro de la poesía pura en España es Juan Ramón Jiménez. Algunos poetas del 27 siguen sus huellas y escriben una poesía conceptual, exenta de referencias a situaciones personales o sociales concretas, donde las emociones se expresan de forma condensada.

       En el poema Las doce en el reloj, Jorge Guillén expresa la sensación de plenitud que le produce la existencia, relacionándola con el mediodía, imagen que remite metafóricamente a la idea de culmen o cenit. Todo ?la luz, el canto del pájaro, los árboles? transmite al poeta una impresión de perfección estética y él canaliza esas impresiones hacia la creación ?como un dios?-, transmutándolas en poesía.

–¿Qué simboliza esa imagen, “las doce en el reloj?

–A partir de las formas verbales y de su ausencia se puede organizar el contenido del poema.

–Fíjate en que el poema empieza prácticamente igual que termina (incluye el título como parte del poema).

–Guillén lleva a cabo una abstracción simplificadora propia de la poesía pura, donde nada es superfluo: selección, concentración, elipsis...




Opina un civilizado.

¿Cómo? Con sus aviones.

¿O es la influencia del Hado?

 

Opina un color: el blanco.

¿Cómo? Con algunas balas.

¿El negro ha de ser el blanco?

 

Opina un desconocido.

¿Cómo? Con una pistola.

¿Cae un hombre malherido?

 

Opina un gobierno fuerte.

¿Cómo? Con tanque en la calle.

Muerte, muerte, muerte, muerte.

 

Y otros poemas (1966-72)

Opina un civilizado”

(exilio: poesía comprometida)

 

       Y otros poemas acentúa el prosaísmo que prima en su poesía después de Cántico. Este libro desarrolla su vena humorística (especialmente irónica) y la sátira política (contra los regímenes absolutistas, los dictadores y las guerras). Aunque en algunos poemas del libro vuelve a dar testimonio de la armonía del universo y de su fe en la vida, en la mayoría se impone el desorden, el azar, la amenaza contra el ser. Observa cómo frente a la perfección formal del poema anterior éste aparenta estar menos elaborado, más cercano a la prosa, más imperfecto formalmente. Siguen presentes el dolor y la muerte.

         Si te fijas en el poema seleccionado, podrás comprobar algunos de los rasgos que acabamos de enunciar. Asimismo observarás su sencillez formal, basada en constantes repeticiones (paralelismos, anáforas, aliteraciones, reiteraciones, interrogaciones que sugieren el diálogo) que en gradación ascendente conducen al trágico final.

2. Pedro Salinas (1892-1951)

       La poesía de Pedro Salinas tiene un tono bastante intelectual, aunque es más cálida y expresiva que la de su coetáneo Jorge Guillén. Salinas concibe la poesía como un modo de acceso a las honduras de la realidad, a la esencia de las cosas y experiencias vitales, a través de un proceso de interiorización. Ese planteamiento da lugar a una poesía pura, con temas de raíz futurista en sus primeros libros (Seguro azar –1929-, Fábula y signo –1931-) y amorosa en los siguientes —La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936), sus dos obras maestras— en la que el poeta intenta indagar en las razones últimas de lo afectivo, más allá de las emociones eróticas superficiales. Todo ello a través de un lenguaje que resulta sincero y emotivo, precisamente por su ausencia de efectos brillantes, y donde el ingenio se manifiesta en paradojas, observaciones insólitas, juegos de ideas, condensación de conceptos, etc.

        Después de la Guerra Civil, Salinas se exilia en los EEUU, donde escribe su libro El contemplado (1946), que abre una nueva fase de su obra: el poeta mantiene una lucha entre su fe en la vida y la angustia que le causa la situación política y social que ve a su alrededor. Dentro de esta segunda época, destaca el poema Cero, suscitado por el horror de la bomba atómica.

 

¡Si me llamaras, sí;

si me llamaras!

 

Lo dejaría todo,

todo lo tiraría;

los precios, los catálogos,

el azul del océano en los mapas,

los días y sus noches,

los telegramas viejos

y un amor.

Tú, que no eres mi amor,

¡si me llamaras!

 

Y aún espero tu voz:

telescopios abajo,

desde la estrella,

por espejos, por túneles,

por los años bisiestos

puede venir. No sé por dónde.

Desde el prodigio, siempre.

Porque si tú me llamas

–si me llamaras, sí; si me llamaras!–

será desde un milagro,

incógnito, sin verlo.

 

Nunca desde los labios que te beso,

nunca

desde la voz que dice: "No te vayas".

 

La voz a ti debida (1933)

 

Si me llamaras, sí”

(Poesía pura)

 

     Pedro Salinas realiza una interiorización del sentimiento amoroso: expresa aquí el anhelo de que sean más profundas unas relaciones que ya existen (en los últimos versos, comprendemos que esa mujer a la que se dirige es una mujer "cercana" y, sin embargo, aún no es "su amor"). Así expresa su deseo de ir "más allá" de la experiencia inmediata, en su búsqueda perenne de plenitud, de absoluto. EI lenguaje de Salinas es preciso, denso, sin apenas imágenes. El poeta utiliza el verso libre, que le permite seguir los meandros de su pensamiento. En los vv. 5-9 utiliza un recurso propio de la poesía contemporánea: hace una "enumeración caótica", donde se mezclan todos aquellos elementos de la vida cotidiana que pierden sentido ante la llamada del amor excepcional.

     Observa el gusto de Salinas por las paradojas. Señálalas y explica los efectos que producen en el lector.

Explica el valor poético de la enumeraciones caóticas (vv. 5-9; 13-17).

Analiza el concepto de “amor” que se deduce de este poema.

 

UNDERWOOD GIRLS (1)

Quietas, dormidas están,

las treinta redondas blancas.

Entre todas

sostienen el mundo.

Míralas aquí en su sueño,

como nubes,

redondas, blancas y dentro

destinos de trueno y rayo,

destinos de lluvia lenta,

de nieve, de viento, signos.

Despiértalas,

con contactos saltarines

de dedos rápidos, leves,

domo a músicas antiguas.

Ellas suenan otra música:

fantasías de metal

valses duros, al dictado.

Que se alcen desde siglos

todas iguales, distintas

como las olas del mar

y una gran alma secreta.

Que se crean que es la carta,

la fórmula como siempre.

Tú alócate

bien los dedos, y las

raptas y las lanzas,

a las treinta, eternas ninfas

contra el gran mundo vacío,

blanco en blanco.

Por fin a la hazaña pura,

sin palabras sin sentido,

ese, zeda, jota, i...

Fábula y signo (1931)

(1) En inglés, “Las muchachas Underwood”, esto es, las teclas de la máquina de escribir.

       

 

Underwood girls”

(Futurismo—Creacionismo)

 

 

      El Futurismo italiano fue conocido pronto en España: Ramón Gómez de la Serna publicó en 1910 su manifiesto en la revista Prometeo; pero no creó escuela. Sin embargo, esporádicamente, encontramos huellas de su temática ?el maquinismo, el elogio de la velocidad y de la vida moderna...? en la poesía de la Generación del 27.

      Los cuatro primeros versos son la introducción que organizan todo el poema: fíjate en el desarrollo posterior de la palabra “dormidas” (“en sus sueños”, “en las nubes”, “despiértalas”, “música”...) y la explicación final del “mundo vacío”, papel en blanco (“blanco en blanco”). Este canto al poder de lo moderno (la máquina de escribir de entonces, similar a nuestro ordenador actual) es característico del creacionismo. El ritmo viene marcado por la utilización métrica de un tipo de verso y las repeticiones (analízalo y coméntalo).

 

 

3. Gerardo Diego (1896-1987)

    Gerardo Diego se caracteriza por la inusitada variedad de temas, tonos y estilos.

    En síntesis, su obra presenta dos direcciones que cultivó simultáneamente, aunque con un progresivo dominio de la segunda: la poesía de vanguardia (concretamente en el Ultraísmo), que se plantea la creación poética desde la base de una total libertad formal, y la poesía clásica o tradicional.

   Manual de espumas (1922) es buen representante de sus tendencias vanguardistas. A partir de Versos humanos (1925), accede a una poesía más reposada en la que se recuperan las formas poéticas clásicas (canciones, glosas, sonetos...); recordemos la perfección en el manejo del soneto en Alondra de verdad (1941).

 




EL CIPRÉS DE SILOS 

Enhiesto surtidor de sombra y sueño,

que acongojas al cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza,

devanado a sí mismo en loco empeño.

 

Mástil de soledad, prodigio isleño,

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

 

Cuando te vi, señero, dulce, firme,

qué ansiedades sentí de diluirme

y ascender como tú, vuelto en cristales,

 

como tú, negra torre de arduos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.

Versos humanos(1925)





El ciprés de Silos”

(Neotradicionalismo)

 

        Una de las influencias que reciben los poetas del 27 proviene de la lírica renacentista española. El mejor cultivador de este tipo de poesía es Gerardo Diego, quien, en su libro Versos humanos (1918-1924) la utiliza como cauce de sus inquietudes estéticas y religiosas. El célebre soneto en el que describe el ciprés del monasterio de Silos destaca por el equilibrio de su estructura y la brillantez de sus imágenes. Una parte del texto se halla constituida por una sucesión de metáforas, al estilo de la poesía del siglo XVI. La idea metaforizada es el ciprés, clave de las imágenes: surtidor, lanza que acongoja al cielo, chorro, mástil, ,flecha, saeta y negra torre de arduos filos. Estos términos contribuyen a afianzar la idea de verticalidad, que, a su vez, remite simbólicamente a la piedad religiosa y a la elevación espiritual.

       Fíjate en que sólo al final reconocemos el término real (esto es, el ciprés de Silos) de las imágenes que ocupan el inicio del poema. Comenta las notas comunes de todas esas imágenes (verticalidad, ascenso, dinamismo)

       Explica cómo el poeta expresa su propia intimidad al ver reflejados sus propios deseos en la presencia del ciprés. Analiza, asimismo, el estado anímico del poeta cuando llega a Silos y el contraste con el ciprés.

       El intento de ascensión que anhela el poeta parece ponerse en entredicho en un par de versos.


 

 

ÁNGELUS




Sentado en el columpio

el ángelus dormita

   enmudecen los astros y los frutos

   y los hombres heridos

   pasean sus surtidores

   como delfines líricos







Otros más agobiados

con los ríos al hombro

peregrinan sin llamar en las posadas

 

La    vid a   es    un     único  verso   interminable

 




Nadie llegó a su fin

Nadie sabe que el cielo es un jardín

El ángelus ha fallecido

   Olvido







Con la guadaña ensangrentada

un segador cantando se alejaba

Imagen (1922)
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