El tema de nuestro tiempo






descargar 130.35 Kb.
títuloEl tema de nuestro tiempo
página2/3
fecha de publicación03.07.2015
tamaño130.35 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
1   2   3

1.      Tradición moderna y razón vital (tema).

 

La filosofía es para Ortega un saber radical en un doble sentido: porque se plantea los problemas últimos, los más radicales, y porque se esfuerza en pensarlos de una manera también radical. Es una necesidad vital de saber a qué atenernos que implica una búsqueda de clarificación acerca de nosotros mismos y acerca de la realidad globalmente considerada. Pues bien, la filosofía de Ortega se inicia con una crítica de la tradición moderna, esto es, una crítica del racionalismo y del idealismo en los que ha consistido buena parte de dicha tradición de pensamiento, pues la modernidad significa para el filósofo español, ante todo, la toma de conciencia de la subjetividad, el predominio del sujeto, según puede apreciarse en Descartes, en Kant y, más aún, en el idealismo alemán que culmina con Hegel.

 

Ortega pretende criticar el racionalismo pero sin caer en el irracionalismo. De igual manera, pretende superar la vieja antítesis entre realismo e idealismo, como en seguida veremos. Ortega no quiere una razón enfrentada a la vida, separada de la vida, una razón pura, abstracta y teórica. No quiere una razón fría, dogmática y estricta, tanto si es metafísica como si representa el tipo de racionalidad de las ciencias físico- matemáticas, que no sabe qué decir acerca de los problemas humanos.

 

La razón naturalista o realista, según Ortega, se detiene ante la extraña realidad que es la vida humana y ello por la sencilla causa de que el ser humano no es una cosa, ni la vida humana es un objeto (por eso no posee naturaleza). Es la conocida afirmación orteguiana que asegura que “el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”.

 

La crítica al racionalismo moderno y a su exaltación de la razón físico- matemática le llevará Ortega a decir que es preciso repensar la vida humana con nuevas categorías o conceptos que sean radicalmente distintos de los que nos aclaran los fenómenos naturales o los fenómenos de la materia. Estas categorías o conceptos serán los de larazón vital.

 

En función de sus peculiaridades históricas y culturales, cada época tiene una tarea fundamental que realizar y un destino. Ortega considera que la nuestra no es otra que superar los principios básicos de la modernidad, superación que en el caso de España servirá además para la renovación de la vida política y social. La época moderna y el espíritu filosófico que la sustenta están en crisis y esta crisis debe superarse con nuevas creencias y nuevas formas culturales y vitales. Cada época está inspirada y organizada en ciertos principios; en el caso de la Edad Moderna, el principio básico que Ortega encuentra es el de la subjetividad, y la filosofía que lo gesta el racionalismo y el idealismo.

El racionalismo considera que la razón es la dimensión principal del hombre y trae consigo la idea de la racionalidad como una capacidad capaz de vincularnos con verdades abstractas, atemporales, ajenas a cualquier elemento histórico y subjetivo. En sus versiones más extremas, el racionalismo es contrario a la vida. Por su parte, elidealismo presenta al mundo como una construcción del sujeto cognoscente, como un contenido de la conciencia que se lo representa. Frente a estos puntos de vista encontramos doctrinas opuestas: el idealismo tiene como contraria la tesis realista típica del pensamiento antiguo y medieval, y al racionalismo se opone elrelativismo y el vitalismo irracionalista (el de Nietzsche, por ejemplo). Ortega considera que ninguna de estas dos oposiciones es correcta, que es preciso encontrar una solución a la disputa entre elracionalismo y el relativismo, entre el idealismo y el realismo. Y ello sólo es posible profundizando en el gran descubrimiento de la modernidad (la subjetividad).

 

Ortega rechaza la visión de una razón ahistórica y transpersonal, pero sin proponer una actitud vitalista radical, irracionalista, al modo de Nietzsche; su racio-vitalismo reivindica una noción de la razón que no sea contraria a la vida, la razón vital. Pero antes de explicar en qué consiste ésta hay que tener en cuenta que en la historia del pensamiento se han dado dos interpretaciones opuestas de la realidad y del conocimiento: el realismo y el idealismo.

 

Para la concepción realista la realidad es independiente de la mente que se la representa, tiene una existencia propia, pues el sujeto cognoscente no construye la realidad que conoce. En el auténtico conocimiento nuestra mente es pasiva, es como un espejo fiel de la realidad. La metáfora que mejor muestra esta descripción de la realidad y el conocimiento es la metáfora del sello y la cera: cuando conocemos la realidad, esta impresiona sobre nuestra mente, deja su huella en nosotros (como el sello de un anillo lo hace sobre la cera).

 

El idealismo defiende todo lo contrario: la realidad es una construcción de la subjetividad o mente que se la representa, es inseparable de la conciencia que conoce; de aquí una nuevametáfora, la del continente y el contenido. La conciencia es como un receptáculo en el que existen o están presentes las cosas del mundo. El idealismo subraya el papel del sujeto y concibe la realidad como un mero contenido de conciencia; la filosofía kantiana defenderá este punto de vista. Ortega, estuvo influido en su juventud por el pensamiento neokantiano, pero pronto dejó de lado esta corriente para volver a recuperar la realidad perdida, aunque sin comprometerse por completo con el realismo. Se trata de mantener una posición de equilibrio entre el sujeto y el objeto, entre la mente y el mundo, entre el yo y las cosas.

 

Para expresar su propuesta de una nueva idea del mundo, superadora de la modernidad, Ortega nos presenta la metáfora de los “dioses conjuntos”, dioses de la Antigüedad que eran inseparables y participaban de un destino común; lo mismo ocurre con la realidad; la realidad tiene dos caras, el mundo y el yo, la subjetividad y las cosas y ambos extremos se necesitan mutuamente y no pueden darse uno sin el otro. Ni la realidad es una mera construcción del sujeto ni algo independiente y anterior al sujeto. Los términos yo y mundo, sujeto y objeto, pueden expresarse también con las palabras yo y circunstancias: mis circunstancias están ahí porque yo las atiendo, el mundo no es algo independiente, existe más bien en su relación conmigo, con mi subjetividad (residuo del idealismo); pero el yo no puede darse sin las circunstancias, no puede ser lo que es sino en el ámbito de lo concreto y depende de las cosas para su realización (residuo del realismo).

 

En resumen, para el filósofo español, tanto la naturaleza como el intelecto son relativizados por la única realidad verdaderamente radical, que es la misma vida humana, pues en ésta arraigan tanto las cosas como el yo que intenta conocerlas y hacerse cargo de ellas.

 

Una de las principales aportaciones de Ortega a la filosofía consiste en su insistencia en que la razón no es algo ajeno a la vida, ni algo que tenga que aspirar a sustituir a la vida. Antes bien, la razón es una función vital y Ortega la interpreta como algo que nos ayuda a vivir más plenamente.

 

La razón vital orteguiana no es un modo de razón entre otros, ni sólo la razón que comprende la vida, sino que para Ortega es la vida mismacomo razón. Y esto puede entenderse en dos sentidos: en primer lugar, porque la razón vital es una realidad, ya que es el ser mismo de la vida en cuanto que necesita saber a qué atenerse. Y, en segundo lugar, porque la razón vital es un método que le permite a la vida orientarse. La expresión “razón vital” designa en Ortega el hecho de que la razón no es un reino inteligible en el cual la vida participe, ni tampoco algo simplemente añadido a la vida, o separado de ella, sino que es uno de los constitutivos de la vida humana misma, la cual no puede entenderse sin razón.

 

La razón vital o viviente es una razón histórica, que se hace y se desarrolla en la historia, pues la vida misma es histórica. Toda vida humana es biografía. Sólo cuando la vida misma funciona como razón conseguimos entender algo verdaderamente humano. Por eso hemos dicho que la razón vital es la vida misma en tanto que es capaz de dar cuenta de sí misma y de sus propias situaciones. La razón no es algo heterogéneo a la vida, distinto de la vida, pero tampoco es idéntica a ella. Es un órgano o función de la vida que puede convertirse en un instrumento de toda verdadera comprensión.

 

  1. 2.      Vida y cultura (nociones).

 

Estas dos nociones tienen capital importancia en el pensamiento de Ortega y Gasset, de quien se ha dicho precisamente que es unfilósofo de la cultura. Persona extraordinariamente culta, supo hacer de la filosofía, además y sobre todo, una permanente y honda reflexión sobre la vida humana.

 

En efecto, la filosofía de Ortega es una filosofía de la cultura que intenta relacionar y armonizar vida y cultura, nociones que tantas veces han sido contrapuestas o enfrentadas. A ello alude el inicio del texto que comentamos, cuando Ortega se refiere al racionalismo y alrelativismo como dos intentos fallidos, por unilaterales, de oponer osubordinar una noción a la otra: el racionalismo niega valor y sentido a la vitalidad por considerarla inferior a la cultura, mientras que el relativismo descree de los valores objetivos y universales de la cultura por afirmar y destacar los elementos más propiamente irracionales de la vitalidad.

 

Ortega entiende que en la sensibilidad propia de su tiempo está la capacidad de superar estas visiones parciales y enfrentadas. Él mismo ciertamente distingue entre cultura y vida y reclama los derechos de ésta pero sin menospreciar aquélla: si la vida necesita de la cultura, no es menos cierto que los valores culturales “necesitan el soporte de la vitalidad”. La razón no puede, no tiene que aspirar a sustituir la vida.

 

No podemos olvidar el contexto filosófico de principios del siglo XX, donde resuenan las voces de Schopenhauer y Nietzsche y comienzan a anunciarse otras como las de Freud. Más adelante vendrán otrosvitalismosintuicionismos o existencialismos (que suponen una revisión y una crítica de la racionalidad moderna). Ortega es sensible a esta corriente vitalista, tradicionalmente olvidada o marginada por la filosofía, y nos propone su original raciovitalismo como un intento de superación de teorías ya agotadas. Éste es para él el tema de nuestro tiempo: la conversión de la razón pura, abstracta, en razón vital. Todo el pensamiento de Ortega es la realización sistemática de esta tarea.

 

Para Ortega la cultura es como un movimiento natatorio, un agitar los brazos o un bracear del hombre en el mar sin fondo de su existencia con el fin de no hundirse; una tabla de salvación mediante la cual lainseguridad radical y constitutiva de la existencia puede convertirse provisionalmente en firmeza y seguridad. La cultura es entendida así como aquello que el hombre hace, en su condición existencial denáufrago, para sobrenadar en la vida, intentando comprenderla, creando algún valor en ella. Ahora bien, si la cultura puede salvar al hombre, también nos dice Ortega que esa salvación no debe ser, por otro lado, “excesiva”, porque el hombre también puede perderse en su propia riqueza y su propia cultura puede acabar por ahogarle. El pensamiento, la ciencia, la filosofía, por ejemplo, debieran ayudarnos a vivir una vida más plena, en vez de entorpecer la vida o abrumarla. No vivimos para conocer, para tener cultura; sabemos y comprendemos para vivir.

 

Pero si la noción de cultura es rica en Ortega, más importante aún es el concepto que tiene de vida. La vida es, ante todo, la realidad radical. Esto es, la realidad en la que radican o echan raíces todas las demás realidades. Y la vida es siempre mi vida, la vida humana, la vida de cada uno, la vida singular. Por eso dice Ortega que la vida es algo que tenemos que hacer, que no está hecho ni determinado de antemano; por eso mismo es problema, inseguridad,naufragio. Una vida que se desarrolla en el tiempo y en la historia, una vida que se va haciendo en la medida en que nosotros mismos vamos eligiendo lo que queremos ser. Toda vida humana es dramay es biografía. En el texto leemos que la vida es peculiaridad, cambio, desarrollo, historia.

 

La vida, afirma Ortega, es lo que hacemos y lo que nos pasa. La vida es quehacer, porque el ser humano es proyecto, programa vital, en medio de unas determinadas circunstancias. Yo soy yo y mi circunstancia (por circunstancia entiende Ortega todo lo que, en principio, no soy yo, todo aquello con lo que me encuentro, incluso mi cuerpo y mi psique). Vivir es estar en el mundo, actuar en él, estar haciendo algo con las cosas. Pero vivir es también convivir. Si Ortega ha insistido en que la vida y la reflexión auténticas implican soledad, no es menos cierto que una vida plena no se da sin los otros, sin la responsabilidad en el más amplio sentido. “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

 

Si la razón vital es una misma cosa con vivir, como escribe Ortega, la vida misma es esa razón vital, porque “vivir es no tener más remedio que razonar ante la inexorable circunstancia”. Vida y pensamiento, vida y cultura quedan armonizadas en esta filosofía que siempre creyó en el valor de la razón y siempre quiso estar cerca de la vida, atenta a ella.

 

  1. 3.      Realidad y perspectiva (nociones).

 

Conocer el ser de las cosas es, para Ortega, la misión de la inteligencia. La filosofía intenta llegar a la verdad misma, a la realidadmisma de las cosas. Pero esta realidad, igual que la realidad del yo o de la conciencia, no se da separada de la vida. La vida, bien lo sabemos, es para Ortega la realidad radical en la que se fundan todas las demás realidades. La realidad radical, aquella con que me encuentro aparte de toda interpretación o teoría, es mi vida. Conviene entender bien esta expresión orteguiana: Radical no quiere decir única, ni la más importante; quiere decir simplemente que es la realidad en la que radican o arraigan todas las demás realidades, pues todas ellas, efectivas o presuntas, tienen de un modo u otro que aparecer en ella (en mi vida). La realidad como tal se constituye en mi vida: ser real significa, precisamente, radicar en mi vida, y a esta vida mía hay que referir toda realidad, aunque ésta pueda trascender o ir más allá de mi propia vida (por ejemplo en el caso o en el supuesto de Dios). Dicho de otra manera, la vida, mi vida, es el supuesto de la noción (y el sentido mismo) de la realidad y ésta sólo resulta inteligible o comprensible desde ella, desde mi vida. El carácter efectivo de la realidad de las cosas se fundamenta en su “radicar en mi vida”, en su “darse en mi vida”.

 

Una vez que hemos explicado el sentido que da Ortega a la palabrarealidad, podemos ver cómo aparece esta noción en el texto que comentamos, para descubrir que está íntimamente ligada a la noción de perspectiva. Pero antes recordemos brevemente que Ortega rechaza la concepción que de la realidad tienen tanto el realismocomo el idealismo, tanto el racionalismo como el relativismo y subjetivismo. El realismo supone una realidad completamente al margen de la conciencia; el idealismo todo lo contrario. El racionalismo cree que la realidad puede penetrar en el sujeto sin la menor deformación; el relativismo, en cambio, considera problemático o imposible el conocimiento: al conocer deformamos la realidad, la interpretamos cada uno a nuestro modo.

Frente a estas concepciones, entiende Ortega que el sujeto del conocimiento ni es un medio transparente, idéntico e invariable, ni deforma la realidad al conocerla. El sujeto selecciona la realidad, percibe una parte de ella. Aparece así la noción de perspectiva que, lejos de ser la deformación o falsificación de la realidad, es para Ortega la única manera de acceder a ella y conocerla, pues la realidad sólo puede ser vista y conocida siempre bajo una determinada perspectiva, desde un determinado punto de vista. Por eso se dice en el texto que la perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Es su organización. El conocimiento absoluto, la visión desde la eternidad, es para Ortega algo ficticio y abstracto, separado y alejado de lo que verdaderamente sucede: que todo conocimiento lo es de un individuo, de un grupo, de una sociedad, de una época o un momento histórico. El perspectivismo supone aceptar la dimensión histórica de la vida y por eso dice Ortega que la razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital.

 

Este perspectivismo no pretende negar el valor objetivo del conocimiento, de ciertas formas de conocimiento; no pretende caer en un mero subjetivismo. Antes bien, pretende afirmar el valor único, personal e insustituible de cada mirada que se lanza sobre el mundo.Cada vida -escribe Ortega- es un punto de vista sobre el universo. Lo que uno ve no puede verlo otro y todos somos, por decirlo así, necesarios en la búsqueda de la verdad. Ésta, de por sí inalterable, adquiere de este modo dimensión histórica y vital. Cabe, por otra parte, considerar la posibilidad de la verdad absoluta como la suma de todas las perspectivas, y esto es precisamente lo que Ortega atribuye a Dios.

El ser el mundo, nos viene a decir Ortega, no es conciencia nimateria, sino perspectiva. La perspectiva es condición del conocimiento de la realidad, ya que ésta sólo se nos presenta desde distintos puntos de vista, que necesitan integrarse. La perspectiva no aspira en modo alguno a absolutizar el mundo, que es precisamenteuna pluralidad de perspectivas. Por otra parte, en el pensamiento orteguiano, la noción de perspectiva se encuentra emparentada con la de circunstancia: es una determinada circunstancia que es nuestra peculiaridad dentro del mundo, lo que nos limita: una perspectiva humana y, sobre todo, histórica.

 

  1. 4.      La doctrina del punto de vista (tema).

 

Nota.- Antes de comenzar este último epígrafe, conviene advertir que “la doctrina del punto de vista” está íntimamente relacionada con la noción de “perspectiva”. En cierto modo, pues, ambos apartados se solapan y se requieren y es muy conveniente entender y recordar lo que hemos dicho de la perspectiva a la hora de desarrollar, como pregunta, la síntesis teórica o doctrinal a la que se refiere este punto.

 

Esencial en la teoría del conocimiento de Ortega es su doctrina de laperspectiva o del punto de vista, que desarrolló primero en un escrito de 1916, que forma parte de su libro o conjunto de libros que es El Espectador, y que luego aparece en su importante obra El tema de nuestro tiempo.

 

            En Verdad y perspectiva, un breve escrito de 1916 que abre su primer tomo de El Espectador, Ortega nos explica que en la tradición filosófica se han dado dos interpretaciones opuestas del conocimiento: el objetivismo o dogmatismo y el escepticismo o subjetivismo. El primero declara que la realidad existe en sí misma y que nos es posible su conocimiento; a la vez, defiende la idea de que la verdad sólo puede ser una y la misma siempre, con independencia de las peculiaridades, cultura y época a la que pertenezca el individuo que la alcance. Desde esta interpretación de la verdad, todo lo que tenga que ver con la influencia de la individualidad y subjetividad llevaría inevitablemente al error: sólo sería posible el conocimiento cuando la verdad se haga presente en el mundo humano sin ser deformada por el sujeto que conoce; de ahí que el sujeto cognoscente deba carecer de peculiaridades, textura o rasgos propios, tenga que ser extrahistórico (estar fuera de la historia) y estar más allá de la vida, puesto que la vida es historia, cambio, peculiaridad. La mayor parte de autores han defendido este punto de vista, particularmente Platón. Frente a esta doctrina tenemos elsubjetivismo: es imposible el conocimiento objetivo puesto que los rasgos del sujeto cognoscente, sus peculiaridades, influyen de manera decisiva en el conocimiento. El subjetivismo implica relativismo y termina negando la posibilidad de la verdad (escepticismo), del acceso al mundo, concluyendo en la idea de que nuestro conocimiento se refiere a la apariencia de las cosas. Los partidarios más importantes del subjetivismo han sido en la antigüedad los sofistas y, posteriormente, Nietzsche.

 

            Estas dos doctrinas opuestas tienen, sin embargo, un mismo fundamento, parten de un mismo principio; ambas admiten una tesis errónea: la creencia en la falsedad del punto de vista del individuo. Veamos cómo se forman y separan a partir de este mismo principio: dado que no existe más que un punto de vista individual y que las peculiaridades del individuo deforman la verdad, la verdad no existe, y así tenemos el subjetivismorelativismo o escepticismo (que en este contexto Ortega tiene a identificar); en oposición, alegan los defensores del objetivismodogmatismo o racionalismo (que también en este contexto tiende a identificar) la verdad existe y si existe tiene que existir igualmente un punto de vista sobreindividual, que está por encima del individuo. Ortega insiste con frecuencia en el error de este presupuesto: el punto de vista individual es legítimo porque es el único posible, es el único desde el que puede verse el mundo en su verdad; la realidad, si es tal, siempre se muestra de ese modo. Laperspectiva queda determinada por el lugar que cada uno ocupa en el Universo, y sólo desde esa posición puede captarse la realidad. La mirada y el Universo, el yo y la circunstancia son correlativos, se requieren mutuamente: la realidad no es una invención, pero tampoco algo independiente de la mirada pues no se puede eliminar el punto de vista. Cada vida trae consigo un acceso peculiar e insustituible al universo, pues lo que desde ella se capta o comprende no se puede captar o comprender desde otra. Lo que cada uno ve es un aspecto real del mundo. Ortega propone la integración, en colaboración generosa, de las diferentes visiones.

 

            Vemos que Ortega se enfrenta a las dos interpretaciones tradicionales de la verdad: por un lado, el objetivismo es para él una teoría incorrecta ya que todo conocimiento se alcanza desde una posición, desde un punto de vista; es imposible el conocimiento que no sea una consecuencia de la circunstancia en la que se inscribe el sujeto que conoce. Pero ello no le lleva al subjetivismo puesto que esta doctrina también le parece falsa, porque en el fondo el subjetivismo aún sigue creyendo en la realidad una e inmutable, sólo que inalcanzable para nosotros. La realidad es sin embargo múltiple, no existe un mundo en sí mismo, existen tantos como perspectivas; y cada una de ellas permite una verdad: la verdad es aquella descripción del mundo que sea fiel a la propia perspectiva. La única perspectiva falsa es la que quiere presentarse como única, la que se declara como no fundándose en punto de vista alguno.

 

            En El tema de nuestro tiempo, Ortega defiende elperspectivismo alegando que el sujeto no es un medio trasparente, ni idéntico e invariable en todos los casos. Con sus propias palabras, es más bien un “aparato receptor” capaz de captar cierto tipo de realidad y no otro. En la experiencia de conocimiento se produce una selección de la información: de la totalidad de cosas que componen el mundo (fenómenos, hechos, verdades) muchas son ignoradas por el sujeto cognoscente por no disponer de órganos o “mallas de su retícula sensible” adecuados para captarlas, y otras pasan por éstas a su interior. La percepción visual y la auditiva, continúa nuestro autor, es un claro ejemplo de lo que se quiere indicar con esta idea, pues aunque existen un innumerable número de colores y sonidos reales nos es imposible percibirlos todos dadas las limitaciones de nuestros sentidos. Y lo mismo ocurre con las verdades: en cada individuo su psiquismo, y en cada pueblo y época su “alma”, actúa como un “órgano receptor” que faculta en cada caso la comprensión de ciertas verdades e impide la recepción de otras. Por ello la pretensión de poseer una verdad absoluta y excluir de ésta a otras épocas y otros pueblos es gratuita. Cada perspectiva capta una parte de la realidad, de ahí la importancia de todo hombre y toda cultura; todos ellos son insustituibles pues cada uno tiene como tarea mostrar, hacer patente el mundo que se le ofrece en virtud de su circunstancia.


             En muchos textos ilustra el filósofo madrileño su tesis presentando el ejemplo de la perspectiva espacial: el mismo paisaje es distinto visto desde dos puntos de vista; la posición del espectador hace que el paisaje se organice de distinto modo y que haya objetos que desde una posición se aprecien y desde otra no. Carecería de sentido que uno de los espectadores declarase falso el paisaje visto por la otra persona, pues tan real es uno como el otro; pero tampoco nos serviría declarar los dos paisajes ilusorios, por aparentemente contradictorios, puesto que ello exigiría la existencia de un tercer paisaje auténtico, verdadero. Pero tal paisaje no visto desde ningún lugar carece de sentido. La perspectiva es condición de posibilidadde la realidad misma. La propia esencia de la realidad es perspectivística, multiforme; todo conocimiento está anclado en un punto de vista, en una situación, puesto que, en función de su constitución orgánica y psicológica y de su pertenencia a un momento histórico y cultural, todo sujeto de conocimiento está situado en unaperspectiva, en un lugar vital concreto. Una realidad que vista desde cualquier punto de vista sea siempre igual es un puro absurdo. El conocimiento absoluto, objetivo e independiente del sujeto cognoscente no existe, es ficticio, irreal. Esta dimensiónperspectivística no se limita al mundo físico y espacial, se da también en las dimensiones más abstractas de la realidad como los valores y las propias verdades.

 

            “La realidad, precisamente por serlo y hallarse fuera de nuestras mentes individuales, sólo puede llegar a éstas multiplicándose en mil caras o haces”, escribe Ortega. De este modo, elperspectivismo le permite a nuestro filósofo superar tanto elobjetivismo como el subjetivismo. Pero precisamos de una idea de la razón que sea capaz de recoger las dimensiones perspectivísticas de la realidad, y para ello no nos sirve la razón del racionalismo, que sólo es un tipo de razón, sino la razón vital e histórica.

 

            Ilustremos estas ideas, para concluir, citando al propio Ortega:

 

“Desde este Escorial, rigoroso imperio de la piedra y la geometría donde he asentado mi alma, veo en primer término el curvo brazo ciclópeo que extiende hacia Madrid la sierra del Guadarrama. El hombre de Segovia, desde su tierra roja, divisa la vertiente opuesta. ¿Tendría sentido que disputásemos los dos sobre cuál de ambas visiones es la verdadera? Ambas lo son ciertamente, y ciertamente por ser distintas. Si la sierra materna fuera una ficción o una abstracción o una alucinación, podrían coincidir la pupila del espec­tador segoviano y la mía. Pero la realidad no puede ser mirada sino desde el punto de vista que cada cual ocupa, fatalmente, en el universo. Aquélla y éste son correlativos, y como no se puede inventar la realidad, tampoco puede fingirse el punto de vista.

 

           La verdad, lo real, el universo, la vida –como queráis llamarlo– se quiebra en facetas innumerables, en vertientes sin cuento, cada una de las cuales da hacia un individuo. Si éste ha sabido ser fiel a su punto de vista, si ha resistido a la eterna seducción de cambiar su retina por otra imaginaria, lo que ve será un aspecto real del mundo.

Y viceversa: cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mi pupila no está otra; lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituibles, somos necesarios. «Sólo entre todos los hombres llega a ser vivido lo humano», dice Goethe. Dentro de la humanidad cada raza, dentro de cada raza cada individuo es un órgano de percepción distinto de todos los demás y como un tentáculo que llega a trozos de universo para los otros inasequibles. La realidad, pues, se ofrece en perspectivas individuales” (El Espectador, libro I. Verdad y Perspectiva).

 

 



1 Desde 1913 expongo en mis cursos universitarios esta doctrina del perspectivismo que en El espectador I (1916) aparece taxativamente formulada. Sobre la magnífica confirmación de esta teoría por Einstein, véase el apéndice II.

[1]Posteriormente, los componentes de la Generación del 98 siguieron diversos y contrapuestos caminos: algunos de ellos, Azorín y Benavente, por ejemplo, supieron adaptarse a la burguesía conservadora; Maeztu se orientó hacia opiniones tradicionalistas y aun fascistas; Ortega se centró en preocupaciones culturales, filosóficas y políticas; mientras que Valle-Inclán, Unamuno y Baroja, aunque con distintos matices e intenciones, adoptaron posturas claramente individualistas.

[2]Como Ortega es claro, parece que se le entiende sin gran trabajo al leerlo, pero es necesario ese esfuerzo, que toda filosofía requiere, para comprenderlo del todo. Además, su filosofía, sólo en apariencia poco sistemática, se configura en visiones o miradas deperspectivas distintas sobre situaciones y circunstancias históricas diferentes, lo que también puede inducir a quien lo lea sin sutileza a malinterpretar la lectura.

23/09/2011 10:03 Boehmiano #Hª Fª para mis alumnos



1   2   3

similar:

El tema de nuestro tiempo icon«La Doctrina del Punto de Vista», en El tema de nuestro tiempo. Obras Completas
«La Doctrina del Punto de Vista», en El tema de nuestro tiempo. Obras Completas, Vol. III, cap. X. Madrid: Revista de Occidente,...

El tema de nuestro tiempo iconOrtega y gasset, J: «La Doctrina del Punto de Vista», en El tema...
«La Doctrina del Punto de Vista», en El tema de nuestro tiempo. Obras Completas, Vol. III, cap. X. Madrid: Revista de Occidente,...

El tema de nuestro tiempo iconUn Hada de Nuestro Tiempo

El tema de nuestro tiempo iconLas otras biblias de nuestro tiempo

El tema de nuestro tiempo iconLas otras biblias de nuestro tiempo

El tema de nuestro tiempo iconLas otras biblias de nuestro tiempo

El tema de nuestro tiempo iconTema 1: nuestro lugar en el universo

El tema de nuestro tiempo iconLeonardo como filósofo o la corporización de lo sensible a florencia...

El tema de nuestro tiempo iconDiversidad sexual y derechos humanos: cinco desafíos de nuestro tiempo

El tema de nuestro tiempo iconSegún exponemos este doloroso tema para nuestro pueblo, tengan en...






© 2015
contactos
l.exam-10.com