Mucho de la falta de la proclamación del evangelio tiene que ver con el desconocimiento del mensaje bíblico del evangelio. La mayoría de cristianos ha






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El Mandamiento Olvidado


Desconociendo el Mensaje

Mucho de la falta de la proclamación del evangelio tiene que ver con el desconocimiento del mensaje bíblico del evangelio. La mayoría de cristianos ha experimentado el conocimiento de un evangelio muy superficial, en el cual se dice que sólo los que podrían necesitar de Dios son los que evidencian problemas en sus vidas, o alguna situación difícil. Es por eso que no hallamos la manera de hablar a las personas de manera que El Evangelio tenga sentido para ellos. En la mayoría de denominaciones el evangelismo va dirigido a satisafcer las necesidades temporales de las personas, llámese necesidad economica, sentimental, material o de algún tipo, pero lamentablemente se ha obviado la justicia de Dios.
Recuerdo cómo en una etapa de mi vida como Cristiano yo me preguntaba ¿pero si el pecador tiene de todo, dinero, salud, familia, etc., cómo puedo hablarle para que él sepa que necesita a Cristo? Esto era lo que me llevaba muchas veces a dudar en hablar a las personas sobre Dios.
Una conversación evangelística moderna y normal podría iniciarse mas o menos diciendo las siguientes cosas, se habla de la necesidad actual del hombre sea cual sea, se le promete un plan maravilloso de Dios para el hombre, se le dice que es un pecador como todos, luego se menciona que Dios lo ama y que dió a su hijo para salvarlo y luego para obtener una respuesta se le dice que debe recibir a Cristo repitiendo una oración, para al final decirle: !Bienvenido a la familia de Dios!. Lo más terrible de esto, aparte de no haberle predicado el evangelio bíblico, es que se le declara salvo, confiando en que él hizo una oración sincera.
A través del tiempo hemos visto cómo personas con una actitud muy sincera ante esta invitación a mejorar sus vidas, caen en la contradicción de una vida que es supuesta a cambiar y llevar frutos de arrepentimiento, y la realidad que les gobierna es: muerte espiritual (Efesios 2:1), esclavitud del pecado (Juan 8:34) e imposibilidad de obedecer a Dios (1 Juan 2:4). Vemos entonces que los métodos evangelísticos modernos no pueden realizar la obra que sólo El Espíritu Santo puede hacer.
El Señor Jesús nos dice en Juan 3: 3 “Respondió Jesús y le dijo: —De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Entonces para ser salvo Dios tiene que haber una obra sobrenatural en el hombre para que éste pueda pasar de muerte a vida (Juan 5:24), y es el evangelio el cual es el poder de Dios para salvación a todo aquel que en él cree (Romanos 1:16).
Con respecto a esto veamos lo que el apóstol Pablo dice en 1 Corintios 1:21: “Puesto que en la sabiduría de Dios, el mundo no ha conocido a Dios mediante la sabiduría, a Dios le pareció bien salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. Antiguamente yo creía que en mi debía haber algún poder para convencer al hombre de su pecado y llevarlo a los pies de Cristo, pero que equivocado estaba ya que es la predicación fiel del evangelio la cual Dios ha escogido para salvar a los perdidos. Me acuerdo cómo todos nos reuniamos antes de testificar y saliamos a buscar a alguna víctima de nuestra habilidad para convencer, y luego de hacerles repetir la oración, nos jactatábamos de las decisiones conseguidas.
El evangelio que se está predicando hoy en día no tiene nada que ver con el evangelio de la Biblia, y esto nos debería llevar a hacer lo que nos dice el libro de Judas 1:3: "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos".

Leamos esta cita de lo que estaba aconteciendo hace casi dos siglos en Inglaterra:
"Nadie que ame el Evangelio puede cerrar los ojos al hecho de que los días son malos (...); sin embargo, tenemos la solemne convicción de que en muchas iglesias las cosas están peor de lo que parecen y se deslizan rápidamente pendiente abajo (...). Ha surgido una religión que no guarda el menor parecido con el cristianismo; y dicha religión, carente de toda honradez moral, alardea de ser la fe antigua con pequeñas mejoras y, bajo esta pretensión, usurpa púlpitos que fueron erigidos para la predicación del evangelio. Se desdeña la Expiación, se hace burla de la inspiración de la Escritura, se degrada al Espíritu Santo convirtiéndolo en una mera influencia, el castigo por el pecado se transforma en una ficción y la Resurrección en un mito. Aun así, estos enemigos de nuestra fe esperan que los llamemos hermanos y sigamos en alianza con ellos (...). Una vez que la fe antigua ha desaparecido, el entusiasmo por el Evangelio se extingue; y no es extraño que las personas busquen entonces algo distinto en que deleitarse".
Charles Spurgeon
En estas palabras se puede apreciar como la decadencia espiritual de su época había hecho que el evangelio sea cambiado. Esto produjo una fuerte oposición de parte de él y no tardó en dejarse escuchar su voz de protesta e indignación contra todo aquello que negaba las verdades del evangelio. Sus días fueron difíciles y tuvo que escoger entre seguir a los hombres o seguir a Dios. La Biblia nos dice en 2 Pedro 2:1-3: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme".
En nuestros días vemos que está sucediendo lo mismo, el nombre de Dios está siendo blasfemado por aquellos que se dicen hermanos, que viven negando las escrituras y defendiendo sus propios razonamientos. Vemos como el evangelio ha sido modificado, pervirtiendo así el mensaje y su poder salvador. También vemos como las personas han perdido todo el entusiasmo por el evangelio y su predicación. El seudo cristianismo en general está dormido y parece que no le interesa lo que la palabra de Dios nos manda a hacer. Pero gracias a Dios, en estos tiempos también podemos ver hermanos y hermanas, de la verdadera iglesia a través del mundo, siendo llamados a salir de en medio de los engaños de la presente era. Dios está trayendo un avivamiento a su pueblo causando que más y más busquemos sólo glorificar el nombre de Dios, y obedecer todo lo que la Biblia nos manda.
Como en todo avivamiento el costo de ser fieles discípulos de Jesucristo tiene que ser asumido por los verdaderos hijos de Dios, esto nos lleva a contender fervientemente por la fe, y no desmayar en la proclamación del Santo Evangelio de Dios. Muchos se han levantado ya a nivel mundial a proclamar el regreso al evangelio bíblico y ya se pueden ver los frutos de la soberana gracia de Dios para estos tiempos. Lo que esté por venir lo asumiremos con valentía sabiendo que es Dios mismo quien nos guarda y nos proteje de toda adversidad. Su palabra de verdad, no va a ser silenciada y las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia (Mateo 16:18). Convirtámonos todos en fieles testigos de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, para que en el poder de este evangelio los perdidos y engañados vengan ahora a glorificar a Dios con nosotros, y también un día cantemos juntos cánticos de adoración y alabanza cuando lo veamos cara a cara.
Otro de los problemas en la falta de la predicación del Evangelio bíblico, es que se busca agradar a los hombres antes que a Dios. Esta cita nos muestra este grave error:
"Es un pobre sermón aquel que no genera ofensa, y que ni hace que el que lo escucha esté en desagrado consigo mismo ni con el predicador".
George Whitefield
En cuantas ocasiones nos hemos encontrado en lugares en los que se predica como para agradar a los hombres y no a Dios. Cuantas veces hemos visto videos o escuchado audios de predicadores que más parece que quisieran congrasiarse con los pecadores en lugar de hablar del verdadero evangelio. Debemos orar por la salvación de los perdidos pero cuando prediquemos debemos hacerlo, como dice el pastor Paul Washer, como si fuera nuestra última vez en este mundo. No podemos dejar de confrontarlos con sus pecados, aunque muchos se puedan ofender por esto.
Recordemos que nuestro Señor vino a buscar y salvar lo que se había perdido, y hasta que los pecadores no sepan que están perdidos no van a querer arrepentirse ni venir a Cristo. Las buenas nuevas son buenas porque sin Cristo estamos perdidos y Él pagó en la cruz el castigo por nuestros pecados. Cuanta verdad hay en las palabras del apóstol Pablo a la iglesia de Galacia: " Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo".(Gálatas 1:10). Que Dios nos guie siempre a solamente hablar de la verdad del evangelio en amor, aunque esta verdad a veces ofenda y duela a quienes la escuchan.
También es cierto que como siervos de Dios debemos estar guiados por el Espíritu Santo, y obviamente Él nos lleva a predicar con amor y misericordia. El apóstol Pablo nos enseña en dos pasajes importantísimos en cuanto a la predicación del evangelio: 2 Timoteo 2:24-26 “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.” También en Colosenses 4:5-6 “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.
Esto quiere decir que en todo momento debemos hablar a toda persona com humildad y mansedumbre, y orar para que ellos puedan llegar al conocimiento del Único Dios Verdadero, y a Jesucristo, a quien Él envió.
Desconociendo a Dios
Por una de las avenidas de la ciudad de Lima hay un enorme cartel de una congregación evangélica, que dice así : “Dios te ama y cree en ti”. Si hay algo que ya sobrepasó el límite de la ignorancia espiritual por la que estamos viviendo es el desconocimietno sobre el carácter y los atributos de Dios. El libro de Oseas nos da varios pasajes acerca de la misma situación por la que atravezaba el puebo de Israel en aquella época. Algunos de ellos son:
Oseas 4:1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Oseas 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimientos de Dios más que holocaustos.
De la misma manera el pueblo de Dios desconoce las verdades acerca de Dios para la correcta presentación del evangelio. Se ha perdido toda referencia a la justicia de Dios, y por el contrario sólo se habla de un Dios amoroso, bueno y perdonador, lo cual es verdad, pero se ha perdido toda relación con la realidad bíblica del Único Dios Verdadero y por eso se ha caido en una gran idolatría, adorando y sirviendo a un dios creado en la mente de las personas.

El Señor Jesús, al tener el encuentro con la mujer samaritana, le dice en Juan 4:24 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Es por eso que es vital para el cristianismo conocer a su Dios mediante las Escrituras para así no continuar predicando de un dios falso, en el cual no hay ninguna justicia y que permite que el pecado reine en las personas sin ningún problema.
En una oportunidad estaba predicando al aire libre en el parque Kennedy de Miraflores, cuando llegó un grupo de músicos que parecían hippies. Mientras predicaba uno de ellos me dijo que quería hablar un momento, yo le dije que me espere hasta el final porque sino me iba a desconcentrar en lo que yo quería decir. Continué predicando por algunos minutos y su impaciencia se hacía evidente, así que me pidió hablar. Yo le dije que podía hablar, entonces él se subió a una columna de más o menos 70 cm de altura, y se dirigió a las personas que estaban escuchando. El comenzó a decir: “Dios es un Dios de amor, él nunca sé ira, el perdona todas las cosas, él es muy bueno y no hay por qué tenerle miedo”. En ese momento yo tuve que interrumpirlo y preguntarle de dónde había sacado esa información pues la Biblia, que es la palabra de Dios, sí dice que Dios se ira, es justo y no puede dejar por inocente al culpable. Después de esto se subió a otra columna otro de sus amigos, entonces ya no era uno contra mi, sino dos personas hablando de lo que a las personas les agrada oír. Inmediatamente comencé a leer mi Biblia en muy alta voz citando salmos 7:11, Juan 3:36, y otros versículos que hablan acerca de la justicia, de la ira, y de la condenación. Luego que estos muchachos se vieron sin respuesta, dijeron: “ya nos vamos pero lo único que queremos que sepan es que Dios es amor y no castiga, no tengan miedo”. Se bajaron y se fueron, pero antes de esto recibieron fuertes aplausos del público. Cuando continué predicando acerca del amor, de la justicia y de todo lo que dice la Biblia, muchos de los que escucharon a los muchachos se fueron inmediatamente, y sólo quedaron aquellos que querían escuchar lo que dice la Biblia.
El mundo ha formado un Dios que no existe, un dios que sea adecua a sus pecados, han creado un dios a su imagen y semejanza, alguien que sólo está para pedirle cosas y no es necesario obedecerle. Esta es una forma terrible de idolatría que no solamente existe entre los perdidos, si no entre muchos de los que participan en las denominaciones evangélicas. Cuando hemos confrontado a muchos hermanos acerca de los atributos de Dios, muchos no están dispuestos a obedecer lo que dice la palabra de Dios.

Desconociendo al Hombre
Otro gran problema es que el hombre ha ganado suma importancia en el mundo de hoy, todo está dirigido al Humanismo. Hoy predicaba una aire libre en la universidad de San Marcos de Lima, y después de terminar de hablar a cientos de estudiantes indiferentes con el mensaje de salvación, un joven se me acercó y me dijo que era cristiano evangélico y se había cambiado de denominación porque no le estaba dando ganancia financiera, y que ahora se iba a cambiar de nuevo porque sus diezmos no estaban rindiendo. Yo pensé que me estaba bromeando y probando para ver que decía sobre esto, pero !NO!, estaba hablando de algo que habia aprendido en alguna de estas congregaciones seudo cristianos. Cuando comencé a hablarle de la justicia de Dios y de su condición delante del juez del Universo, él se fue rápidamente diciendo que tenía algo que hacer.
Conversaciones como esta son como el pan de cada dia, y los hombres han heredado la tradición de creer que todos son hijos de Dios, no son tan malos por lo tanto tiene alguna esperanza delante de Dios. Nuestro deber es enseñarles todo lo que dice la Biblia acerca de su condición de condenación delante de Dios y que ellos sean movidos a meditar en su destino eterno. Que no seamos tan malos de no decirle al que tiene cancer terminal que está saludable, así mucho menos le digamos a cualquier hijo de Adán que tiene solamente unos cuantos problemitas delante de Dios.

Veamos esta cita de Charles Spurgeon y meditemos sobre ella.
"El trabajo del predicador es de poner a los pecadores en la máxima falta de ayuda, de tal manera que ellos puedan ser dirigidos a mirar a Él, quien es el único que puede ayudarlos".
Así, en la actualidad por la falta de conocimiento de las doctrinas bíblicas acerca del hombre, se trata de persuadir a los hombres diciéndoles que Dios tiene un plan maravilloso para ellos, que tienen un vacío en el corazón que solamente Dios puede llenar, que Dios está esperando que ellos abran la puerta de sus corazones, etc. Cosas por el estilo han reemplazado a la doctrina bíblica de la depravidad del hombre. Esta doctrina nos dice claramente que el hombre nace en pecado por medio del pecado de Adán (Romanos 5:12), el hombre está muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2:1), no hay nadie bueno ni justo ( Romanos 3:10), el hombre es aborrecedor de Dios (Romanos 1:30 / Juan 3:20), el hombre es enemigo de Dios en su mente con sus malas obras (Colosenses 1:21), el hombre es por naturaleza hijo de ira (Efesios 2:3), etc. (Para saber más de lo que la Biblia dice acerca del hombre descargar el libro "La Verdad del Hombre", de Paul Washer, de nuestra página de recursos).
Al entender bien estas doctrinas nuestra predicación tiene que ir dirigida a mostrar la naturaleza del hombre en cuanto a sus pecados y en relación a Dios, tiene que dejar al hombre sin ninguna oportunidad de justificación delante de Dios. Muchos se justifican y piensan que tienen alguna bondad en si mismos, es por eso que piensan que no necesitan de Cristo y de su obra en la Cruz. Esto acontece principalmente con personas religiosas, llámense católicos, musulmanes, judíos, moralistas, etc.

Es por eso que esta doctrina de la depravidad del hombre, es muy necesaria para hacer entender a los hombres como que la Biblia nos describe y nuestra condenación asegurada sin Cristo. Si tenemos compasión por las personas y las amamos de verdad, debemos ser claros cuando testificamos de lo terrible que es su estado delante de Dios.
Una vez estaba predicando en Piura para un grupo de jóvenes, y fue muy sincero en hablarles acerca de su terrible estado delante de Dios. Después de las predicas siempre habían jóvenes preocupados por el estado de sus almas, algunos de ellos confesando pecados, algunos clamando a Dios por misericordia, y especialmente un hermano vino a hablar conmigo una de las noches y me dijo que no podía dormir pensando que la ira de Dios estaba sobre él por causa de sus pecados contra Dios. También me dijo que si moría iba a ir al infierno, pero empezó a clamar por misericordia y la noche anterior Dios le había dado el perdón de sus pecados, el arrepentimiento y la fe. Ahora veía todo diferente, ya no más se agradaba de los pecados que hacía, empezó a exhortar a sus amigos acerca de sus pecados, y nació en él un fuerte deseo por predicar el evangelio. Dios había obrado en este joven y le dió paz y gozo abundantes, no por medio de "llamados al frente" ni por métodos de hombre, sino por medio del evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16). Después de un año este joven todavía esta firme en los caminos de Dios, se acaba de bautizar y ahora quiere prepararse para el ministerio. !Gloria a Dios por Su obra en la vida de los perdidos!
Entonces, una de las mayores tereas de todo predicador, antes de anunciar las buenas nuevas y la gracia del perdón, es mostrar el pleno consejo de Dios en cuanto al estado del hombre. Muchas de las veces las personas no van a querer aceptar estas verdades, pero es nuestra tarea de decirles: "Así dice El Señor". Nuestro amado Salvador nos dejó el ejemplo, así que por qué no seguir los pasos del maestro. Él nos ha prometido en Su palabra bendecir este tipo de predicación, así que no tratemos de querer enseñarle a Dios que tenemos métodos mejores que el Suyo. Humillénomos y temblemos ante Su palabra (Isaías 66:2) , no agreguemos nada para no ser reprendidos y ser hallados mentirosos (Proverbios 30:6).
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