Competencia entre Francia e Inglaterra por los dominios en América






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cualidades primarias de los objetos, que son cualidades objetivas (como la extensión, la figura, el tamaño, el número…)

  • cualidades secundarias de los objetos, que son cualidades subjetivas (como el color, el olor, el sabor, el sonido…)

    Según Locke, al igual que Descartes, sólo las cualidades primarias existen realmente en los objetos (de ahí que digamos que son objetivas), mientras que las cualidades secundarias son subjetivas, es decir, sólo existen en nuestra mente y no en los objetos.

    • LA REFLEXIÓN o “experiencia interna”, que son las sensaciones que tenemos de nuestra propia actividad como los deseos, las emociones, los recuerdos, etc

    Estas ideas que provienen de la experiencia, ya sea externa (sensación) o interna (reflexión) son ideas simples. Posteriormente, el entendimiento humano combina, relaciona y asocia estas ideas formando las ideas complejas. Locke distingue tres clases de ideas complejas:

    • las ideas que se refieren a sustancias, como la idea de manzana, hombre…

    • las ideas que se refieren a modos, que son las propiedades o modificaciones particulares de las cosas

    • las ideas que se refieren a relaciones, que son las conexiones existentes entre las cosas, como la idea de que la manzana está en el árbol o que este hombre es hijo de aquél

    La teoría del conocimiento de John Locke ha sido denominada con posterioridad como teoría del espectador

    • Para finalizar con la exposición de la filosofía de Locke vamos a desarrollar el análisis que hace de la idea de sustancia, idea básica de la filosofía racionalista de René Descartes. Según Locke la idea de sustancia es una idea compleja (una idea compuesta de varias ideas simples). Lo que percibimos, por ejemplo, de una manzana es un cierto olor, una figura, un tamaño, un sabor, etc, esto es, un conjunto de ideas simples. La idea de manzana como sustancia que suponemos que existe es sólo un soporte invariable de las cualidades sensibles que percibimos. La sustancia es una realidad incognoscible o utlizando la expresión de Locke es “un no sé qué”. Tal es el límite de nuestro conocimiento: conocemos solamente aquello que la experiencia sensible nos muestra.

    • Al igual que Descartes, Locke distingue tres ámbitos de lo real o sustancias

    • El Yo (res cogitans en Descartes) del que tenemos “certeza intuitiva”, esto es, experimentamos su existencia de modo inmediato por reflexión

    • Dios (res infinita en Descartes) del que tenemos “certeza demostrativa”, esto es, estamos seguros de su existencia porque podemos demostrarlo utilizando el principio de causalidad.

    • Los cuerpos materiales (res extensa en Descartes) de los que tenemos “certeza sensitiva”, es decir, recibimos las sensaciones que ellos nos causan.



    1. La filosofía empirista de David Hume

    1. La teoría del conocimiento de Hume

    Hume va a llevar a sus últimas consecuencias el programa filosófico del empirismo. En 1739 publica su obra fundamental: “Tratado de la naturaleza humana” y de la que no llega a vender más que algunos ejemplares. Un año más tarde, tratando de suscitar el interés del público por la obra, publica de manera anónima un breve resumen de ella con el título “Compendio de un libro recientemente publicado titulado (texto de selectividad). Con este resumen intenta exponer del modo más claro, sencillo y breve las conclusiones a las que ha llegado en el Tratado. Así pues, con este resumen pretende como buen ilustrado explicar sus ideas al público en general, de modo que cualquiera con “sentido común” ( bons sens =buen sentido lo llamó Descartes) fuera capaz de entenderlas por sí mismo. Apuesta, por tanto, por una filosofía que acostumbre a los hombres a “pensar por sí mismos(ideal propio de la Ilustración, véase después el “sapere aude!” kantiano)

    El propósito de la filosofía de Hume es “unificar todas las ciencias” (lo mismo que había intentado Descartes con su método) a partir de una ciencia fundamental: la ciencia de la naturaleza humana o “ciencia del hombre” (lo que después se llamará antropología). Uno de los cometidos centrales de la ciencia del hombre es examinar las fuerzas del entendimiento humano y explicar la naturaleza de las ideas que empleamos en el conocimiento. Así pues, el objetivo de Hume es el mismo que el de Locke: señalar los límites del conocimiento humano. El método más adecuado no es otro que la experiencia y la observación, método que desarrolla la ciencia moderna con Newton y que influye en este pensador que va a intentar ser el “Newton de la filosofía”

    • Para Descartes y Locke todos los conocimientos eran ideas de la mente. Hume acepta este planteamiento, pero sustituye el término idea que encuentra vago e impreciso por el de percepciones. Así, pues, todo contenido mental es una percepción. Dentro de las percepciones distingue dos clases:

    • IMPRESIONES, que son las percepciones sensibles tanto de la experiencia externa (vemos el color verde de la pizarra) como de la experiencia interna (sentimos un dolor de muelas)

    • IDEAS, que son las imágenes debilitadas de las impresiones (recordamos el color verde de la pizarra o el dolor de muelas del día anterior)

    • La diferencia entre las impresiones y las ideas es que las impresiones son más vivas e intensas que las ideas. El principio empirista fundamental o principio de copia es el siguiente: todas las ideas derivan de una impresión y no existen ideas de lo que no se haya tenido con anterioridad una impresión.

    • Con este planteamiento Hume defiende un empirismo radical: todos los contenidos mentales (percepciones) o bien son impresiones, o bien son ideas. Para que una idea sea verdadera ha de proceder de alguna impresión, en caso contrario es falsa. Éste va a ser el criterio de Hume para decidir qué ideas son verdaderas frente al criterio cartesiano de verdad, que era la evidencia, es decir la claridad y distinción. Para Hume algo es verdadero si podemos indicar de qué impresión procede, es decir, es copia. El límite de nuestro conocimiento son, pues, las impresiones. Más allá de las impresiones sólo hay engaño, supersticiones y errores.

    • La mente humana puede ir más allá de las impresiones y formar ideas gracias a dos facultades humanas: la memoria y la imaginación. Las ideas que proceden de la memoria son más fiables que las producidas por la imaginación. La imaginación es la facultad que asocia unas ideas con otras. Hume reduce a tres principios o tres leyes mediante las cuales la mente humana combina el material recibido de la experiencia. Son las llamadas leyes de asociación de ideas, que son:

    • LEY DE LA SEMEJANZA (Por ejemplo, una fotografía nos hace pensar en la persona fotografiada o en el viaje que hicimos)

    • LEY DE LA CONTIGÚIDAD ESPACIO-TEMPORAL (Por ejemplo, el recuerdo de una clase nos hace pensar en nuestros compañeros)

    • LEY DE LA CAUSALIDAD (Por ejemplo, el dolor de una quemadura nos hace pensar en el fuego que la produjo)

    • De acuerdo a estos principios distingue Hume dos tipos de conocimiento:

    • RELACIONES DE IDEAS

    Las relaciones de ideas son verdades formales, vacías de contenido empírico (no tienen referencia de la experiencia) y están regidas por el principio de semejanza. Las conocemos “a priori”, es decir, independientemente de la experiencia. Son las verdades que utilizan las matemáticas y la lógica. En definitiva, es un tipo de conocimiento que nuestro entendimiento consigue relacionando ideas. Así, por ejemplo: el todo es mayor que sus partes o la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. Esta última proposición es verdadera independientemente de que haya líneas o rectas.

    • CUESTIONES (OCONOCIMIENTO) DE HECHOS

    Es el conocimiento que obtenemos a través de las impresiones, es decir, a través de la experiencia. Es el conocimiento de las ciencias de la naturaleza como, por ejemplo, la física. Las cuestiones de hechos se apoyan en los principios de contigüidad espacio-temporal y de causalidad. Son conocimientos probables. Por ejemplo, no puedo establecer como absolutamente verdadera la proposición “el sol saldrá mañana”, sólo puedo establecer que probablemente eso ocurra.

    1. La crítica de Hume al “principio de causalidad”

    Según la teoría del conocimiento de Hume nuestro conocimiento queda limitado a las impresiones.

    No podemos conocer lo que sucederá en el futuro porque no tenemos impresiones de lo que va a suceder.

    Sin embargo, tenemos el hábito o la costumbre de hacer predicciones sobre el futuro. La idea de causa es la base acerca de hechos sobre los que no tenemos ninguna impresión. Es lo que se cono ce como “principio de causalidad y establece la conexión necesaria entre un efecto y una causa.

    Hume critica el principio de causalidad diciendo que la experiencia no justifica la existencia de conexiones necesarias entre los fenómenos, sino la sucesión constante de los fenómenos.

    En definitiva, el pretendido conocimiento del futuro sólo es una suposición o una creencia, una creencia basada en el hábito o la costumbre de que lo que ocurre se seguirá repitiendo en el futuro.

    1. La crítica de Hume a la metafísica

    Hume va negar la posibilidad de conocimiento de las tres grandes realidades o sustancias de la filosofía cartesiana, por lo que su filosofía desemboca en el escepticismo y en el fenomenismo.

    • CRÍTICA AL CONCEPTO DE SUSTANCIA Y MUNDO EXTERIOR




    • Aristóteles concibe la sustancia como la forma de la materia (teoría hilemórfica)

    • Descartes define la sustancia como aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir. Encuentra tres sustancias: el yo o alma (res cogitans), Dios (res infinita) y el Mundo (res extensa)

    • Los seguidores de Descartes, especialmente Spinoza y Leibniz, criticaron a Descartes. Spinoza cree que hay una única sustancia (Deus sive Natura) y Lebniz cree que hay infinitas sustancias (mónadas)

    • Locke piensa que la sustancia es incognoscible, es el límite del conocimiento, según su expresión es “un no sé qué”.

    • Para Hume la existencia de una realidad física distinta de nuestras impresiones no puede justificarse, es un producto de la imaginación.




    • CRÍTICA AL CONCEPTO DE YO (IDENTIDAD)




      • Para Descartes y para Locke la existencia de un yo o sustancia pensante era una intuición inmediata, no un razonamiento causal

      • Según Hume no existe un yo como sustancia al margen de nuestras impresiones e ideas. Esta idea es una ficción de la imaginación en coordinación con la memoria que permite recordar la conexión entre las impresiones pasadas y presentes.




    • CRÍTICA A LA IDEA DE DIOS




      • Tanto Descartes como Locke demostraron la existencia de Dios.

      • El empirismo radical de Hume derivado de su teoría del conocimiento le hace sostener que no tenemos impresión alguna de Dios. Por tanto, la noción de Dios es un misterio y un enigma (agnosticismo)




    • CONCLUSIÓN DE SU FILOSOFÍA: FENOMENISMO Y ESCEPTICISMO


    El empirismo radical de Hume desemboca en el fenomenismo y el escepticismo. El fenomenismo es la concepción de la realidad que reduce todo a una mera sucesión de fenómenos (etimológicamente: lo que aparece o se muestra)

    Y el fenomenismo desemboca en el escepticismo, o sea, en una actitud de duda ante las capacidades humanas para comprender la realidad.




    1. La ética de Hume: el emotivismo moral

    Los grandes filósofos se han planteado antes o después cuál es el fundamento de nuestros juicios morales, cómo se originan y qué justifica nuestras aprobaciones o rechazos de conductas y acciones. Desde los griegos se aceptaba generalmente que el entendimiento o la razón constituían el fundamento tradicional de la moral, pues gracias a la razón pueden los humanos conocer el orden natural y derivar así normas de convivencia adecuadas(Intelectualismo moral). Esta adecuación al orden natural se consideraba el fundamento último de nuestros juicios morales.

    Pero Hume opina que el conocimiento intelectual no puede ser el fundamento de los juicios morales, porque la razón no siempre puede determinar o impedir nuestro comportamiento (p.ej.: por mucho que sepamos de matemáticas, no nos sentimos obligados a aplicar ese conocimiento en la realidad). El único hecho del que tenemos impresión clara es del sentimiento interior de aprobación o reprobación que ciertas conductas provocan en nosotros, pero no tenemos impresión de su justificación o fundamento racional. A la capacidad de dejarnos impresionar por lo que sucede a otros seres humanos Hume le llama simpatía. Más que la compasión o la benevolencia, es la simpatía la noción indispensable para la existencia en sociedad y para la conducta moral.

    Ni la razón, ni el entendimiento ni el conocimiento pueden servir de fundamento a los juicios morales: sólo el sentimiento es capaz de explicar por qué actuamos como lo hacemos y hacer comprensibles nuestras decisiones. Ante ciertas acciones o maneras de actuar experimentamos un sentimiento espontáneo de aprobación o reprobación moral, y ese sentimiento es natural y desinteresado.

    Tras esta concepción late un
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