El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa






descargar 114.69 Kb.
títuloEl verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa
página1/3
fecha de publicación17.07.2015
tamaño114.69 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Ley > Documentos
  1   2   3

El Invento - Ágora Nº 02: El Héroe y el Mal

El Invento

Ágora Nº 02: El Héroe y el Mal

Saludos de nuevo.
Existe algo de singular importancia que quisiera transmitiros lo antes posible, pues se encuentra en la raíz misma de la mayoría de los sufrimientos que afligen el mundo actual. Permitidme, pues, que hable de ello en primer lugar. Me refiero, como indica el título, a la verdadera naturaleza del Mal.

02.1 – EL HÉROE

Parece que no haya nada más que decir sobre estos temas, puesto que todos estamos ya muy familiarizados con las imágenes de héroes esforzados que combaten a los malvados con uñas y dientes. Es un cliché en el mundo del Cine y en innumerables relatos de ficción de todas las épocas. Normalmente el héroe acaba victorioso y merecedor de los favores de la chica guapa, después de sufrir innumerables peripecias que resultan muy entretenidas de ver para el público. También hay veces que no es así, y el pobre héroe acaba hecho unos zorros o se lo cargan del todo los muy malvados, aunque esto no suele resultar tan comercial.
Sin embargo un héroe no es necesariamente alguien que vive una serie de aventuras extraordinarias, más allá de la experiencia común. El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa.
Un arquetipo en este sentido es el papel interpretado por Gary Cooper en el western “Solo ante el peligro” (“High Noon”, 1952). En su planteamiento, un sheriff tiene que defender un pequeño pueblo amenazado por unos bandidos. Y aunque los vecinos no se lo merezcan (pues nadie está dispuesto a ayudarle), y aunque tenga más probabilidades de acabar muerto o malherido que de tener éxito, él decide seguir adelante con lo que sabe en su fuero interno que es lo correcto. En este caso, su deber de defender este poblado tan ingrato. Lo que hace al sheriff un héroe no es vivir en el Oeste. De hecho el resto de los personajes también viven en el Oeste, pero no son héroes (ni los bandidos, ni los aldeanos). Lo que diferencia al sheriff del resto es, por supuesto, su determinación de permanecer en la elección correcta pase lo que pase, con o sin ayudas.

Hay quien piensa que una persona admirable está para admirarla, no para que los demás la imitemos ni sigamos su ejemplo. Nada más lejos de la realidad. La divinidad quiere que todos y cada uno de los seres humanos sea un héroe. Y no se trata de irnos todos corriendo a tierras exóticas, a luchar contra piratas o contra los indios tipo Hollywood. Se trata de que cada persona persevere en lo que es correcto todos los días, por muy mala pinta que pueda tener la cosa.
Lo que es correcto o no lo es se lo va a decir su propio corazón, no las leyes humanas (que son relativas, pues cambian de un país a otro), ni tampoco las costumbres sociales al uso (que también son diferentes entre distintas culturas, a través del tiempo y del espacio).
El héroe verdadero hace lo que tiene que hacer desde su verdadero Ser. Y lo hace no sólo una vez, sino de forma continuada todos los días pase lo que pase. Por tanto cualquier persona puede ser un héroe (un oficinista, una ama de casa, etc...), con tal de que así se lo proponga honestamente, y que se mantenga en esta voluntad con toda firmeza.

02.2 – EL UNIVERSO MALVADO

Todo el Universo en que vivimos es mente. Volveremos sobre ello en detalle más adelante, pero por el momento quisiera presentar dos de sus características más importantes para nosotros:


02.2.1 Todas las energías del Universo presentan dos polos
Por todas partes encontramos parejas antagónicas con las que estamos familiarizados desde siempre. Por ejemplo: lo bonito y lo feo, lo justo y lo injusto, el día y la noche, la oscuridad y la luz, etc...
Lo que hay que entender, es que cada una de estas parejas no está compuesta por dos energías separadas, sino por una sola energía que presenta dos polos opuestos. Pensemos en el típico imán con sus dos polos, uno positivo y otro negativo. Cuando la energía se manifiesta en su aspecto positivo le damos un nombre (por ejemplo “placer”), y cuando presenta su aspecto negativo le damos otro nombre distinto (como “dolor”). Aunque le demos dos nombres, en realidad se trata de una misma energía que, dependiendo de su grado, identificamos como uno u otro.




El Tai chi tu (o “El supremo último”) es el símbolo emblemático del Taoísmo. Ilustra a la perfección esta propiedad bipolar de las energías mentales. El Yin está en el Yang al igual que el Yang está en el Yin, ambos abrazados el uno al otro formando un solo círculo. Lo negro y lo blanco eternamente juntos e inseparables, siendo un todo.

En las inspiradas palabras de la antigua Filosofía Hermética:
Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi-verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse”.
(Hermes Trismegisto: “El Kybalion”, principio Nº 4 “De la Polaridad”)


Por esto el saber popular nos dice acertadamente que el amor se convierte fácilmente en odio. El “amor” mental es una energía polarizada, y como tal tiene su otro aspecto, el odio. Este “amor” dice cosas tan raras como “te necesito”, “eres mía”, “tengo celos”, o “hagamos el amor”. El Amor Verdadero nunca nos va a decir cosas así. No tiene un opuesto/complementario, pues como todas las energías superiores, no presenta polaridad (es decir, no hay nada opuesto al Amor Verdadero). Es un Poder maravilloso de entrega incondicional, ajeno a las necesidades biológicas de reproducir los genes de la especie. No necesita nada ni a nadie, no posee nada ni a nadie, no siente celos por nada ni por nadie, y desde luego no es algo que nadie pueda “hacer”.
Dios no ama, es el Amor mismo. Sentimos resonar su vibración de Amor Verdadero con cualquier persona sin que importe su sexo o su edad (y en especial con aquellas que tienen un trato “amable”). También sentimos Amor Verdadero hacia las plantas o los animales (es muy real amar a tu perro o a tu gato, no hay ninguna locura en ello), o hacia un lugar amado, o una mirada, o un instante, hacia un juguete de la infancia, o un recuerdo feliz. No hay límites a lo que puede resonar con el Amor Verdadero, que todo lo llena, que todo lo transciende, que todo lo une y todo lo perdona. Nada que ver con el dúo amor/odio, cuya existencia está limitada a la polaridad de la mente.

Todo esto guarda relación con el tema que estamos tratando de “El Héroe y el Mal” porque ahora podemos comprender que el Bien y el Mal son una misma energía, un todo, que se manifiesta en su polo positivo o en su polo negativo.
Por eso el Bien se convierte fácilmente en Mal, y el Mal se convierte fácilmente en Bien. “Los extremos se tocan”, vamos a verlo con un par de ejemplos. Nuestra comida favorita cocinada en un sitio agradable nos va a parecer un placer (es decir, un Bien). Sin embargo, si aumentamos mucho la cantidad de alimentos que comemos, no obtendremos más y más placer indefinidamente, sino que pillaremos una indigestión. Es decir, tendremos un Mal ocasionado por aumentar un Bien. Lo mismo nos va a pasar con el alcohol, con el tabaco, con las medicinas o con cualquier otro Bien que tomemos o que utilicemos en exceso.
El caso complementario lo encontramos, por ejemplo, en la Homeopatía. Esta palabra significa literalmente “similar sufrimiento”. Es una técnica importante de sanación, que básicamente consiste en administrar al cuerpo enfermo una dosis infinitesimal de un veneno o tóxico, con el fin de estimularle una respuesta similar a la que debería tener contra el mal que ya está padeciendo. De esta forma se consigue fortalecer sus defensas naturales y el organismo supera por sí mismo la enfermedad. La Homeopatía es muy interesante por varios motivos, pero fijémonos ahora en el fondo de la cuestión: estamos añadiendo un Mal semejante al Mal que ya existe. Y lo que obtenemos no es un Mal mayor devastador, sino que la suma se convierte en un Bien muy deseado (en este caso, la sanación del paciente).
Una idea similar se encuentra en la base de la Toxicología moderna, como ilustra la famosa cita de Paracelso:
Todas las substancias son venenos; no existe ninguna que no lo sea. La dosis diferencia a un veneno de una medicina”.

(Paracelso: “Von der Besucht”, 1567)


Es decir, el Bien se convierte en Mal y el Mal en Bien, dependiendo del grado que apliquemos. Viven el uno dentro del otro como en el símbolo taoísta, y no se pueden separar pues ambos son siempre una misma energía.
En lugar de imaginar el típico imán con sus dos polos separados, es más útil visualizar cada energía como un dial circular que se puede girar a derecha o a izquierda. Si lo ajustamos a su extremo superior (a las 12 en punto, si fuera un reloj), la energía estará por completo en su polo positivo. Y si lo ajustamos a su extremo inferior (las 6 en punto del reloj), estará al máximo de su polo negativo. Si vamos girando el dial (da lo mismo a la derecha o a la izquierda), la energía gradualmente pasará de positiva a negativa y viceversa. De forma similar a como el día sigue a la noche, y la noche sigue al día. Si giro mucho el dial, paso de la zona del Bien a la zona del Mal. Y si lo sigo girando más allá de su punto álgido de Mal, volverá a entrar otra vez en la zona del Bien.
Hay que comprender que el Mal (al igual que el Bien) es nuestro propio cuerpo físico, todos nuestros sentimientos y todos nuestros pensamientos. No así nuestra alma inmortal que, como veremos más adelante, se encuentra más allá del Bien y del Mal. El alma está fuera de la mente, vibrando a frecuencias más elevadas de energías integras no polarizadas.
Es útil visualizar nuestros cuerpos, sentimientos y pensamientos como un gran panel de diales. Podemos ajustar cada dial (cada energía) de forma independiente según nuestra voluntad. El Mal no nos viene de fuera, es una propiedad inherente a nuestro propio cuerpo según cómo establezcamos dichos ajustes.
Igualmente el Mal es todo el Universo en el que estamos inmersos, está en todas las cosas que nos rodean. O mejor dicho, es la propia composición de todas las cosas universales. Si con algún aparato inimaginable pudiéramos destruir por completo el 50 % “maligno” de todo el Universo, no nos quedaríamos con un 50 % “benigno” y asunto solucionado. Lo que tendríamos sería un Universo tristemente reducido a la mitad, cuyas energías seguirían todas oscilando entre sus dos polos positivos y negativos.
Recordemos ahora películas como “El Señor de los Anillos”, cuando van todos los héroes armados con sus espadas y sus hachas dispuestos a pegarle un palizón tremendo al Señor del Mal y que se entere de una vez. Esto queda muy bonito en la ficción, pero es materialmente imposible de llevar a la práctica. Lamento desilusionar, pero no se puede combatir al Mal de ninguna manera. De igual forma, tampoco es posible negociar ni pactar con el Mal.
Me parece que nadie acierta a expresarlo con una agudeza mayor que el gran Maestro Yi Ching. Oigamos sus sabias palabras:

[...] la fuerza no debe presidir directamente a la lucha. Si el mal se ve delatado, piensa en armas; y si le hiciéramos el favor de luchar contra él golpe por golpe, perderíamos al final, porque de este modo nosotros mismos nos vemos envueltos en el odio y la pasión. Por consiguiente, es importante empezar por casa, estar en guardia en nuestras propias personas contra las faltas que hemos denunciado. De esta manera, al no encontrar antagonista, quedarán mellados los afilados cantos de las armas del mal. Por las mismas razones no deberíamos combatir directamente nuestras propias faltas. Mientras luchemos contra ellas, seguirán viviendo, victoriosamente. En fin, la mejor manera de luchar contra el mal es hacer grandes progresos en el bien”.
(Yi Ching, “El Libro que Cambia”: Hexagrama Nº 43 “Kuai – Arrojo (Resolución)”)

Una ley de la naturaleza está actuando. El mal no sólo destruye al bien, sino que también se destruye a sí mismo. Ya que el mal, que sólo vive por la negación, no puede seguir existiendo a base de su propia fuerza”.
(Yi Ching, “El Libro que Cambia”: Hexagrama Nº 23 “Po – Desunir”)

El Mal es simple negación, por tanto no es posible combatir contra él ni es posible negociar con él. La única manera de vencer al Mal consiste en perseverar en el Bien. O dicho de otra manera, en ajustar los diales de nuestras energías a sus respectivos polos positivos en lugar de a sus polos negativos.
Mahatma Gandhi nos lo supo mostrar a la perfección con su propia vida y con sus palabras. La violencia sólo trae más violencia. El camino para la paz es perseverar en la propia paz. No se trata de una ingenuidad simplista y bienintencionada por su parte, sino todo lo contrario. El Maestro Gandhi mostraba una sabia y profunda comprensión de la verdadera naturaleza universal y humana.


02.2.2 El mundo físico es nuestra creación mental
Como decía antes, hay una segunda característica del Universo-Mente que quisiera destacar en estos momentos. Se trata de que todos los seres humanos somos co-creadores de todas las cosas del mundo físico. Es decir, de cada una de sus formas y de cada uno de sus acontecimientos.
Esta verdad se encuentra explicada en diversas tradiciones orientales y también en la ciencia moderna. Según nos enseña la Física Cuántica, el Universo subyacente es como un inmenso océano de energías indiferenciadas donde todas las posibilidades coexisten simultáneamente. Volveremos sobre ello más adelante en detalle. Pero por el momento quisiera destacar que el punto clave para la Física Cuántica es la figura del Observador. Es decir, todo cambia al incluir un ser humano en el experimento que se esté realizando. No importa si el Observador humano interviene en el momento mismo del experimento, o si lo hace posteriormente al revisar las grabaciones.
El caso es que en presencia de un Observador humano, la indefinición de infinitas posibilidades se congela es una única realidad “sólida”, que es el mundo físico que reconocemos a nuestro alrededor. Si el humano se retira, nuevamente desaparece la realidad física y sólo queda el eterno océano subyacente de probabilidades. En otras palabras:
There is no reality in the absence of observation”

(The Copenhagen Interpretation of Quantum Mechanics)

No hay realidad en ausencia de observación. O reformulando esta famosa frase a su forma positiva, para la ciencia actual sólo hay realidad cuando está presente un ser humano. Es la presencia humana la que crea el mundo sólido, físico y espacial que reconocemos, a partir de las energías del Universo Subyacente (el cual es invisible para la percepción humana).
En este sentido, cada uno de nosotros somos verdaderos creadores. Dioses y diosas participes de este inmenso Poder tan sumamente increíble y singular.
Si es la primera vez que oyes hablar de este tema, te puede sorprender por el alcance de sus implicaciones. Significa, por ejemplo, que cuando te despiertas como humano cada mañana y abres los ojos, lo primero que haces antes de bostezar es crear todo el espacio tridimensional que percibes con tus sentidos corpóreos: tu cama, tu mesita de noche, la habitación entera, tu casa entera, …e incluso tu propio cuerpo físico. Es tan tremendo el poder que eres, que haces todo esto y mucho más sin ningún esfuerzo por tu parte, con una facilidad enorme. Ni siquiera necesitas poner tu voluntad en ello, o ser consciente del proceso. Llevas toda tu vida participando constantemente en este Acto sagrado que llamamos Creación.
Para una mejor comprensión de estas afirmaciones fundamentales de la ciencia, que tal vez nos puedan parecer extrañas o desconcertantes, quisiera recomendar a quien esté interesado la excelente película documental “¿Y tú qué sabes? Dentro de la Madriguera” (“What the Bleep!? Down the Rabbit Hole”, 2006). Contiene unas explicaciones muy claras sobre la Física Cuántica, orientadas al gran público. Y también aborda muchos otros temas de gran interés con rigor, humor y amenidad.

Si eres creyente en alguna religión, estas afirmaciones no deberían ser incompatibles con las verdades fundamentales de su credo. Existe solamente un UNO Creador, como también veremos más adelante. El alma inmortal de los hombres sólo es capaz de participar en el gozoso y sublime Acto de la Creación porque participa de la verdadera Energía Creadora, situada más allá de la mente. O si se prefiere pensarlo de otra manera, es Dios el Único Creador y en Su Sublime Grandeza dispone actuar en determinados aspectos de la Creación Verdadera a través de sus hijos bienamados, los hombres y mujeres comunes.

Como digo, explicaremos todo ello más adelante con una cierta extensión. Por el momento, y para no perder el hilo argumental de esta exposición, nos limitaremos a ver a continuación tan solo algunos aspectos prácticos de la mecánica interna del Acto Creador.
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconEl verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconYo asumo la poesía desde otros puntos de vista, los cuales no son...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconAunque la Iglesia dominaba el panorama cultural durante la Edad Media,...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconÍndice
«No te preocupes —me dijo mientras revolvía un martini con una rama de eneldo— estoy segura de que volverás a verlo. Volverá a ti...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconTemas nº: 5, 6, 7, 8
«dígase de una vez, aunque sea prematuro». ¿Qué nos indica esto de la figura del

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconSeductora inocencia gaelen foley 1 Londres, 1814
«La venganza es un plato que se sirve frío». Ahora era un anciano sin ilusiones, distante y cauto como un Papa intrigante. La belleza...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconQué alegría es ser un testigo de Dios, es sentirle por fe en el corazón...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconAun cuando el escándalo mediático parezca costoso a corto plazo,...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconLas ventajas de ser invisible
«especialista», y él sabía mi nombre aunque yo no llevara ninguna tarjeta identificativa, como se hace en las jornadas de puertas...

El verdadero heroísmo consiste en perseverar en lo que sabemos que es correcto, aunque parezca que nos va a perjudicar, y aunque parezca que nadie más hace tal cosa iconPrefacio
«ver» y «oír» que mas tarde ejercerían verdadera influencia en mi, aunque entonces no fuera consciente de ello, porque todos mis...






© 2015
contactos
l.exam-10.com