Propiedad Intelectual (o mejor dicho, derechos de autor) se reserva para la protección de las creaciones del espíritu del ser humano, en las que queda plasmada






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INTRODUCCIÓN
Propiedad Intelectual (o mejor dicho, derechos de autor) se reserva para la protección de las creaciones del espíritu del ser humano, en las que queda plasmada la personalidad del autor, tratándose de creaciones únicas y no producidas industrialmente o en serie. Dichas creaciones pueden ser obras literarias y artísticas (como las novelas, poemas y obras de teatro) o científicas a las que se unen los derechos conexos, que incluyen interpretaciones y ejecuciones artísticas, intérpretes o ejecutantes, fonogramas y/o producciones afines, incluso de radio fusión.
No obstante, es sólo en 1961 con la adopción de la Convención de Roma que se reconoce por primera vez esos denominados “derechos conexos” (derechos relacionados con el derecho de autor). Ese tratado concedió a los artistas intérpretes o ejecutantes que participan en obras audiovisuales, tales como largometrajes, vídeos y obras de ficción televisivas, derechos contra la radiodifusión o grabación no autorizada de sus interpretaciones o ejecuciones. Sin embargo, y a diferencia de los artistas intérpretes o ejecutantes de grabaciones únicamente de sonido (CD, archivos MP3 y similares), una vez que los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales dan su consentimiento para la primera grabación de su obra pierden todo derecho sobre su utilización.
LEGISLACIÓN NACIONAL
En Guatemala, la Ley de Derecho de Autor y Derechos Conexos, Decreto Número 33-98, Capítulo II, regula en los artículo 4, 53,54,55, a los Artistas, Intérpretes o Ejecutantes.

Reglamento de la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos. Acuerdo Gubernativo No. 233-2003, de fecha 9 de abril de 2003.
LEGISLACIÓN INTERNACIONAL
Convención de Roma se (adopto de 1961)
El Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas se adoptó en 1883 y constituye el nacimiento del sistema internacional de derecho de autor. En él se protegen los derechos de P.I. de los autores y artistas sobre sus obras creativas

ARTISTA
Es la persona que hace o produce obras de arte. Lo que se entiende por artista proviene de la familia léxica de la palabra arte (del latín ars, artis, y este calco del griego τέχνη (téchne).

Dado el cambiante significado de la noción arte, el término artista puede definirse o estudiarse desde un punto de vista histórico.

Son artistas por ello: los pintores de la cueva de Altamira, los antiguos dibujantes chinos músicos, los escultores y los arquitectos griegos, los artesanos medievales, los grabadores del Renacimiento, los pintores del Barroco, los vanguardistas del siglo XX, los creadores de instalaciones actuales, los dibujantes de cómicos o historietas y los pintores contemporáneos, entre muchos otros.


http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/00/catala_l_the_artist-s_model.jpg/280px-catala_l_the_artist-s_model.jpg


INTERPRETE

La palabra intérprete tiene un uso extendido en nuestro idioma y varias referencias dependiendo del contexto en el cual se la aplique.
En el contexto de la informática, se llama intérprete a aquel programa que analiza y ejecuta otros programas pero que se hayan codificados con un lenguaje de mayor complejidad. El intérprete irá realizando la traducción pertinente a medida que sea especialmente necesario, es decir, al momento que el programa se va ejecutando y no es habitual que guarden el resultado de la correspondiente traducción.
Por otra parte, un intérprete puede ser aquel profesional que se dedica a la traducción e interpretación de una lengua o lenguaje específicos, los cuales ha estudiado de manera pormenorizada. Básicamente su trabajo consiste en mediar entre dos individuos que hablan lenguajes diferentes pero que él sabe hablar y comprende a la perfección y entonces, les traducirá cada una de las palabras o señales que se profieran en una comunicación interpersonal o bien en un discurso. También es habitual que a este profesional se lo llame traductor.
En tanto, en el ámbito de la música, un intérprete es aquel músico que compone o bien que ejecuta una música. Si además de interpretar la música compone la misma se le puede denominar como cantautor. Mientras tanto, si solamente interpreta la música se le llamará instrumentista. Entre los sinónimos más usados para este sentido está el de cantante.
En el ámbito de la actuación también nos encontramos con una referencia dado que la palabra intérprete suele usarse como sinónimo de actor/actriz. Como sabemos, el actor es aquel individuo que representa de manera profesional o amateur un personaje en una obra de teatro, una película o en la televisión.
intérprete

EJECUTANTE
Instrumentista es una forma de referirse al ejecutante de algún instrumento musical de forma genérica. Esta definición se utiliza principalmente dentro de la música académica y en ambientes medianamente formales, tiene conocimientos sobre la ejecución de un instrumento específico. Además de eso tiene que tener conocimientos de teoría musical, sobre armonía y tener una mínima base de conocimientos sobre composición. Algunos instrumentistas, como los de jazz y blues, tienen que tener grandes conocimientos de improvisación.
Puede aplicarse también en el ámbito industrial el término instrumentista a todo aquel profesional encargado de la instalación, reparación y mantenimiento de los instrumentos industriales.

Se entiende por instrumento industrial, todo aquel equipo que se utiliza para la medida de comparación o toma de datos de una variable de proceso, usualmente temperatura (termómetro) presión (presostatos) nivel (medidores de nivel) caudal (caudalimentros) o cualquier otra variable física o química. El dúo es una posición musical para dos ejecutantes, instrumentales o vocales.

Naturaleza de las interpretaciones y ejecuciones: a) Se entiende por interpretación a la representación de una obra teatral, cinematográfica, musical o de cualquier otro género en la que se aplique la personalidad y creatividad del artista. b) Ejecución es la interpretación de una obra artística, con instrumento ajeno al cuerpo, aplicando la personalidad y creatividad del artista.

DIFERENCIA ENTRE INTERPRETE Y EJECUTANTE
Intérprete debe entender el significado del mensaje para luego plasmar ese entendimiento en un medio accesible al receptor. En el caso del ejecutante, este proceso se ve limitado. Esto se debe a varias razones, pero una de las más claras es la expansión del proceso emisor-intérprete-receptor para repartir el trabajo interpretativo entre varias figuras. Quizá el ejemplo más claro de esto es una orquesta sinfónica. El emisor, claramente, es el compositor, y el medio que emplea es la música escrita. Este medio es incomprensible para la mayoría de la población, y ha de ser plasmado en sonido para que lo pueda recibir el público de un concierto, que actúa en este caso como receptor. Pero entre medias, hay varias figuras.

LEGISLACIÓN NACIONAL APLICABLE
LEY DE DERECHO DE AUTOR Y DERECHOS CONEXOS, DECRETO NÚMERO 33-98, CAPITULO II, ARTISTAS INTÉRPRETES O EJECUTANTES
ARTÍCULO 53. Los artistas intérpretes o ejecutantes y sus derecho-habientes tienen el derecho exclusivo de autorizar o prohibir la fijación reproducción, comunicación al público por cualquier medio, la distribución, radiodifusión o cualquier otra forma o uso de sus interpretaciones o ejecuciones. También gozan del derecho de autorizar o prohibir la radiodifusión y comunicación al público de sus interpretaciones o ejecuciones no fijadas, excepto cuando la interpretación o ejecución constituya en si una interpretación o ejecución difundida, y la fijación de sus interpretaciones o ejecuciones no fijadas. Los ejecutores de obras audiovisuales quedan a salvo de esta disposición.
Cuando un fonograma publicado con fines comerciales se utilice en cualquier forma de comunicación pública, los artistas intérpretes o ejecutantes cuya interpretación o ejecución haya quedado fijada en dichos fonogramas, tendrán derecho a retribución económica.

ARTICULO 54. Salvo estipulación en contrario, se entiende que:

a) La autorización para la radiodifusión no implica la autorización para permitir a otros organismos de radiodifusión que retransmitan la interpretación o ejecución;

b) La autorización para la radiodifusión no implica la autorización para fijar la interpretación o ejecución;

c) La autorización para la radiodifusión y para fijar la interpretación o ejecución, no implica la autorización para reproducir la fijación; y

d) La autorización para fijar la interpretación o ejecución y para reproducir esta fijación, no implica la autorización para transmitir la interpretación o la ejecución a partir de la fijación de sus reproducciones.
ARTICULO 55. Cuando varios artistas intérpretes o ejecutantes participen en una misma ejecución, la autorización será dada a por el director del grupo y en ausencia del mismo, por la mayoría de sus integrantes.
ARTÍCULO 56. Para el ejercicio de los derechos reconocidos en la presente ley, las orquestas y los grupos vocales o instrumentales serán representados por el director del conjunto o por un mandatario legalmente constituido.
ARTÍCULO 57. Los artistas intérpretes tienen además, el derecho personal, irrenunciable, inalienable y perpetuo de vincular su nombre o seudónimo artístico a su interpretación y de oponerse a la deformación o mutilación de la misma. Al fallecimiento del artista se aplicará, en lo que corresponda, lo que dispone el artículo 20 de esta ley.

REGLAMENTO DE LA LEY DE DERECHOS DE AUTOR Y DERECHOS CONEXOS. ACUERDO GUBERNATIVO No. 233-2003, DE FECHA 9 de abril de 2003
CAPITULO III

DERECHOS CONEXOS
ARTICULO 18. Alcance. Las interpretaciones, ejecuciones, fonogramas y emisiones se encuentran protegidos en los términos de la Ley, independientemente de que incorporen o no obras protegidas.
ARTICULO 19. Artistas intérpretes o ejecutantes. De conformidad con la definición contenida en la Ley, el término artista intérprete o ejecutante designa también al narrador, declamador y cualquier otra persona que interprete o ejecute una obra literaria o artística o bien una expresión de folclor, aun cuando no hubiere un texto previo que norme su desarrollo.

Los llamados extras y las participaciones eventuales o de mera presencia no quedan incluidos en la definición correspondiente.
ARTICULO 47. Interpretación o ejecución. Si la solicitud de inscripción se refiere a una interpretación o ejecución, la solicitud deberá indicar además lo siguiente: a) El nombre y datos que identifiquen a los intérpretes o ejecutantes o, en el caso de orquestas, grupos musicales o sociales, el nombre de la agrupación y el de su director;

b) El nombre de la obra objeto de interpretación o ejecución, incluyendo el de su autor o autores;

c) Información sobre su soporte material, incluyendo el año de la fijación; y

d) Cualquier información adicional que permita su identificación.
CAPITULO XIV

ARANCEL

ARTICULO 89. Naturaleza. Las tasas y honorarios establecidos en el presente arancel constituyen los pagos obligatorios que deben cancelar al Registro las personas individuales o jurídicas que soliciten la inscripción de obras literarias y artísticas, interpretaciones o ejecuciones, fonogramas o emisiones de organismos de radiodifusión y de cualquier contrato, convenio o acto que se relacione con los mismos; así como por la obtención de informes, certificaciones y otras operaciones registrales.

ARTICULO 90. Tasas. Por los servicios que brinde y las operaciones que efectúe, el Registro cobrará las siguientes tasas: A) …

B) Por inscripción y depósito de soportes relativos a derechos conexos:

1. Interpretaciones artísticas o ejecuciones: Doscientos Quetzales (Q.200.00)…

4. Contratos o convenios relativos a los derechos conexos: Doscientos Quetzales (Q.200.00).

CÓDIGO PENAL DECRETO No. 17-73 EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA.
CAPITULO VII

DE LOS DELITOS CONTRA EL DERECHO DE AUTOR, LA PROPIEDAD INDUSTRIAL Y DELITOS INFORMATICOS
VIOLACIÓN A LOS DERECHOS DE AUTOR Y DERECHOS CONEXOS

ARTICULO 274. Será sancionado con prisión de cuatro a seis años y multa de cincuenta mil a cien mil quetzales, quien realizare cualesquiera de los actos siguientes:
a) La atribución falsa de calidad de titular de un derecho de autor, de artista, intérprete o ejecutante, de productor de fonograma o de un organismo de radiodifusión, independientemente de que los mismos se exploten económicamente o no.

b) La presentación, ejecución o audición pública o transmisión, comunicación, radiodifusión y/o distribución de una obra literaria o artística protegida, sin la autorización del titular del derecho, salvo los casos de excepción establecidos en las leyes de la materia.
c) La transmisión o la ejecución pública de un fonograma protegido, sin la autorización de un productor, salvo los casos de excepción establecidos en las leyes de la materia.
d) La reproducción o arrendamiento de ejemplares de obras literarias, artísticas o científicas protegidas, sin la autorización del titular.
e) La reproducción o arrendamiento de copias de fonogramas protegidos, sin la autorización de su productor.
f) La fijación, reproducción o transmisión de interpretaciones o ejecuciones protegidas, sin la autorización del artista.
g) La fijación, reproducción o retransmisión de emisiones protegidas, sin autorización del organismo de radiodifusión.
h) La impresión por el editor, de mayor número de ejemplares que el convenido con el titular del derecho.
i) Las adaptaciones, arreglos, limitaciones o alteraciones que impliquen una reproducción disimulada de una obra original.
j) La adaptación, traducción, modificación, transformación o incorporación de una obra ajena o parte de ella, sin autorización del titular.
k) La publicación de una obra ajena protegida, con el título cambiado o suprimido, o con el texto alterado, como si fuera de otro autor.
l) La importación, exportación, transporte, reproducción, distribución, comercialización, exhibición, venta u ofrecimiento para la venta de copias ilícitas de obras y fonogramas protegidos.
m) La distribución de ejemplares de una obra o fonograma protegido, por medio de la venta, el arrendamiento o cualquier otra modalidad de distribución, sin la autorización del titular del derecho.
La responsabilidad penal de los dependientes, comisionistas o cualquier otra persona que desempeñe una actividad laboral bajo remuneración o dependencia, será determinada de acuerdo a su participación en la comisión del hecho delictivo.

LEGISLACIÓN INTERNACIONAL
Reseña de la Convención de Roma sobre la protección de los artistas intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión (1961)
Artículo 3. A los efectos de la presente Convención, se entenderá por:
(a) « artista intérprete o ejecutante », todo actor, cantante, músico, bailarín u otra persona que represente un papel, cante, recite, declame, interprete o ejecute en cualquier forma una obra literaria o artística;



(b) « fonograma », toda fijación exclusivamente sonora de los sonidos de una ejecución o de otros sonidos;
(c) « productor de fonogramas », la persona natural o jurídica que fija por primera vez los sonidos de una ejecución u otros sonidos;
(d) « publicación », el hecho de poner a disposición del público, en cantidad suficiente, ejemplares de un fonograma;
(e) « reproducción », la realización de uno o más ejemplares de una fijación;
(f) « emisión », la difusión inalámbrica de sonidos o de imágenes y sonidos para su recepción por el público;
(g) « retransmisión », la emisión simultánea por un organismo de radiodifusión de una emisión de otro organismo de radiodifusión.
Artículo 13. Mínimo de protección que se dispensa a los organismos de radiodifusión
Los organismos de radiodifusión gozarán del derecho de autorizar o prohibir:
(a) la retransmisión de sus emisiones;
(b) la fijación sobre una base material de sus emisiones;
(c) la reproducción:
(i) de las fijaciones de sus emisiones hechas sin su consentimiento;
(ii) de las fijaciones de sus emisiones, realizadas con arreglo a lo establecido en el Artículo 15, si la reproducción se hace con fines distintos a los previstos en dicho artículo;
(d) la comunicación al público de sus emisiones de televisión cuando éstas se efectúen en lugares accesibles al público mediante el pago de un derecho de entrada. Corresponderá a la legislación nacional del país donde se solicite la protección de este derecho determinar las condiciones del ejercicio del mismo.
Artículo 14 Duración mínima de la protección
La duración de la protección concedida en virtud de la presente Convención no podrá ser inferior a veinte años, contados a partir:
(a) del final del año de la fijación, en lo que se refiere a los fonogramas y a las interpretaciones o ejecuciones grabadas en ellos;
(b) del final del año en que se haya realizado la actuación, en lo que se refiere a las interpretaciones o ejecuciones que no estén grabadas en un fonograma;
(c) del final del año en que se haya realizado la emisión, en lo que se refiere a las emisiones de radiodifusión.
La Convención de Roma asegura la protección de las interpretaciones o ejecuciones de los artistas intérpretes o ejecutantes, los fonogramas de los productores de fonogramas y las emisiones de los organismos de radiodifusión.
1) Los artistas intérpretes o ejecutantes (actores, cantantes, músicos, bailarines y otras personas que interpretan o ejecutan obras literarias o artísticas) están protegidos contra ciertos actos para los que no hayan dado su consentimiento; dichos actos son: la radiodifusión y la comunicación al público de su interpretación o ejecución; la fijación de su interpretación o ejecución; la reproducción de dicha fijación si ésta se realizó originalmente sin su consentimiento o si la reproducción se realizó con fines distintos de aquellos para los cuales se había dado el consentimiento.
2) Los productores de fonogramas gozan del derecho a autorizar o prohibir la reproducción directa o indirecta de sus fonogramas. A tenor de lo previsto en la Convención de Roma, se entenderá por fonograma la fijación exclusivamente sonora de los sonidos de una ejecución o de otros sonidos. Cuando el fonograma publicado con fines comerciales sea objeto de utilizaciones secundarias (tales como la radiodifusión o la comunicación al público en cualquier forma), el usuario deberá abonar una remuneración equitativa y única a los artistas intérpretes o ejecutantes o a los productores de fonogramas, o a ambos; sin embargo, los Estados Contratantes tienen la facultad de no aplicar esta norma o de limitar su aplicación.
3) Los organismos de radiodifusión gozan del derecho a autorizar o prohibir ciertos actos, a saber, la retransmisión de sus emisiones; la fijación de sus emisiones; la reproducción de dichas fijaciones; la comunicación al público de sus emisiones de televisión cuando se realice en lugares accesibles al público previo pago del derecho de entrada.
La Convención de Roma permite que se dispongan limitaciones y excepciones en la legislación nacional a los derechos antes mencionados por lo que respecta a la utilización privada, la utilización de breves extractos en relación con la información de acontecimientos de actualidad, la fijación efímera realizada por un organismo de radiodifusión por sus propios medios y para sus propias emisiones, la utilización con fines exclusivamente docentes o de investigación científica y en cualquier otro caso en que la legislación nacional prevea excepciones al derecho de autor sobre las obras literarias y artísticas.
Además, una vez que el artista intérprete o ejecutante ha autorizado que se grabe su interpretación o ejecución en la fijación visual o audiovisual, ya no son aplicables las disposiciones relativas a los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes.
En lo que atañe a la duración, la protección debe durar, como mínimo, hasta que expire el plazo de los 20 años contados desde el término del año en que a) se haya realizado la fijación de los fonogramas y de las interpretaciones o ejecuciones incorporadas en ellos; b) hayan tenido lugar las interpretaciones o ejecuciones que no estén incorporadas en fonogramas; c) se hayan difundido las emisiones de radiodifusión. Sin embargo, las legislaciones nacionales prevén cada vez con mayor frecuencia un plazo de protección de 50 años, por lo menos, para los fonogramas y las interpretaciones o ejecuciones.
La OMPI se encarga de administrar la Convención de Roma conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Estos tres organismos constituyen la Secretaría del Comité Intergubernamental establecido en virtud de la Convención, que está compuesto por representantes de 12 Estados Contratantes.

La Convención no prevé que se constituya una Unión ni que se dote de presupuesto. Por otra parte, en ella se instituye un Comité Intergubernamental compuesto por los Estados Contratantes y al que compete examinar las cuestiones relativas al presente instrumento.

Pueden adherirse a la Convención los Estados que son parte en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas (1886) o en la Convención Universal sobre Derecho de Autor. Los instrumentos de ratificación o de adhesión deben depositarse en poder del Secretario General de las Naciones Unidas. Los Estados pueden formular reservas respecto de la aplicación de ciertas disposiciones.
El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) también contiene disposiciones sobre la protección de los derechos conexos. En varios aspectos, esas disposiciones son diferentes de las que figuran en la Convención de Roma y en el Convenio de Ginebra para la protección de los productores de fonogramas contra la reproducción no autorizada de sus fonogramas (1971).

TRATADOS

De Berna a Beijing
La trayectoria que transcurre de Berna a Beijing abarca unos 120 años. El Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas se adoptó en 1883 y constituye el nacimiento del sistema internacional de derecho de autor. En él se protegen los derechos de P.I. de los autores y artistas sobre sus obras creativas.
La aparición de una nueva industria en torno a las películas mudas, que luego pasaron a ser sonoras, supuso que, por primera vez, se grabasen las interpretaciones y ejecuciones de artistas, como por ejemplo los actores y cantantes, que luego se reproducían y hacían llegar al público nacional e internacional. Esto aumentó la difusión de esas producciones, que comenzaron a llegar a un público mucho más amplio que el que podía asistir a un espectáculo en directo. Este es uno de los motivos principales por los que en 1961 se adoptó la Convención de Roma. Aunque en la Convención de Roma se concede protección a los artistas intérpretes o ejecutantes de obras sonoras, los derechos que ofrece a los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales son muy limitados.
La adopción en 1996 del Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (WPPT) y su posterior entrada en vigor en 2002, modernizaron las normas internacionales relativas a la protección de los músicos y sus interpretaciones o ejecuciones sonoras. Sin embargo, los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales seguían, en gran medida, desprotegidos por la legislación internacional. El Tratado de Beijing, adoptado en 2012, sitúa a los actores y otros artistas intérpretes o ejecutantes en el plano internacional y equipara los derechos de estos a los que disfrutan los músicos y los artistas fonográficos.

Incidencia del Tratado de Beijing
El Tratado de Beijing sobre Interpretaciones y Ejecuciones Audiovisuales mejora la posición precaria en la que se encuentran muchos actores y otros artistas intérpretes o ejecutantes que luchan por reivindicar sus derechos gracias a un marco jurídico internacional más claro para su protección, además de consolidar sus derechos patrimoniales y posibilitar la obtención de ingresos adicionales. La cuantía de esa remuneración adicional dependerá de la forma en que se incorporen las disposiciones del Tratado en las legislaciones nacionales y su aplicación en la práctica.
El Tratado ofrece un marco jurídico que abre la expectativa de que los países parte del mismo paguen por la utilización de las interpretaciones y ejecuciones audiovisuales extranjeras y procuren que una parte o la totalidad de las ganancias pasen a manos de los artistas intérpretes o ejecutantes, que en su gran mayoría tienen escasos ingresos.
Ofrece además protección en el entorno digital a los artistas intérpretes o ejecutantes, que disponen de cierto margen de control respecto de cómo y cuándo se utilizan sus obras (sus películas o vídeos) en Internet.
En muchos países, el Tratado implica que estarán protegidas por primera vez las interpretaciones que realicen los actores en obras audiovisuales, como por ejemplo películas, programas de televisión o vídeos musicales. Esto implica por ejemplo que, en caso de reproducción, venta, alquiler o radiodifusión de una película en un país extranjero, parte del dinero recaudado irá a parar al país de origen, que podrá, a su vez, compartir dichos ingresos con los artistas intérpretes o ejecutantes.
La actriz Meryl Streep, ganadora de tres Oscar de la Academia Cinematográfica de Hollywood, afirmó al respecto que de la misma forma en que los escritores y compositores dependen de los ingresos que perciben por regalías para ganarse la vida, los artistas intérpretes y ejecutantes de todo el mundo deben beneficiarse asimismo de los ingresos que puedan derivar de la explotación de sus obras.


ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

-OMPI-
Documento sobre los Derechos del Artista Intérprete o Ejecutante:

“Desde que el primer actor colgara su disfraz, ... los actores que le sucedieron han dejado de ser considerados como meros instrumentos o marionetas y han podido entrar en el templo de Talía como genuinos creadores.” – Javier Bardem, actor (España), en el discurso pronunciado en la OMPI en julio de 2011, las interpretaciones o ejecuciones de actores, cantantes, músicos y bailarines forman parte integrante del proceso creativo de las presentaciones que se ofrecen al público.
Desde las primeras grabaciones de interpretaciones o ejecuciones, de sonido e imágenes, se ha reconocido siempre que los artistas intérpretes o ejecutantes deben gozar de determinados derechos sobre esas grabaciones y tener una participación en los beneficios de su explotación comercial.
No obstante, es sólo en 1961 con la adopción de la Convención de Roma que se reconoce por primera vez esos denominados “derechos conexos” (derechos relacionados con el derecho de autor). Ese tratado concedió a los artistas intérpretes o ejecutantes que participan en obras audiovisuales, tales como largometrajes, vídeos y obras de ficción televisivas, derechos contra la radiodifusión o grabación no autorizada de sus interpretaciones o ejecuciones. Sin embargo, y a diferencia de los artistas intérpretes o ejecutantes de grabaciones únicamente de sonido (CD, archivos MP3 y similares), una vez que los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales dan su consentimiento para la primera grabación de su obra pierden todo derecho sobre su utilización.
Con la aparición de Internet y las sofisticadas tecnologías digitales, las posibilidades de copia y manipulación digital autorizada y no autorizada de las interpretaciones o ejecuciones han aumentado considerablemente, y la industria ha adquirido una dimensión mundial.
En 1996, la OMPI adoptó un nuevo tratado sobre el derecho de autor actualizado para tener en cuenta la era de Internet (Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor, WCT), así como uno para las grabaciones de interpretaciones o ejecuciones musicales y sonoras (Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas, WPPT). No obstante, los miembros de la OMPI no lograron llegar a un acuerdo sobre un tratado similar en favor de los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales, y la segunda tentativa realizada en el año 2000 tampoco llevó a buen puerto.
Si bien la legislación nacional de varios países concede determinados derechos a los artistas intérpretes o ejecutantes de obras audiovisuales, incluido el derecho a recibir una remuneración por la reproducción, distribución o radiodifusión de sus obras, no se dispone de ningún tratado internacional que otorgue a los artistas intérpretes o ejecutantes el control sobre la manera y el momento en que su obra se utiliza en el extranjero, y en ninguna ley se contempla su derecho a recibir una retribución.
En consecuencia:

• Un músico que graba un CD únicamente sonoro puede recibir una remuneración por la venta o radiodifusión del CD en un país que es parte en el Tratado de la OMPI sobre Fonogramas, pero la misma interpretación o ejecución fijada en un vídeo musical no da lugar al mismo derecho a una retribución.

• Un actor de una película o serie de televisión que se vende en el extranjero no tiene ningún derecho legal a una retribución por las emisiones o ventas de DVD en el extranjero. La retribución por la utilización de la película o serie televisiva que pueda estar prevista en virtud de las legislaciones nacionales suele ir en su totalidad al productor.

• Una vez que un actor autoriza la filmación de su interpretación o ejecución, en la mayoría de los países no tendrá control sobre la forma en que se utilizará dicha interpretación o ejecución. En particular, no puede hacer valer sus “derechos morales” para reivindicar la paternidad de su obra ni garantizar el respeto de la integridad de la obra. Con la tecnología digital resulta más fácil manipular las imágenes de vídeo y hacerlo de modo que cause perjuicio a la reputación del actor. Los actores cuyos “movimientos” se utilizan para crear personajes por computadora por medio de la tecnología de captación del movimiento (por ejemplo, en el caso de la película Las aventuras de Tintin (2011) dirigida por Stephen Spielberg), tampoco suelen tener ningún derecho jurídico sobre la utilización de su obra.
El escollo para llegar a un acuerdo tanto en 1996 como en 2000 fue la divergencia de posturas entre los Estados Unidos y la Unión Europea respecto de la cesión. En el marco de las producciones audiovisuales, la cesión de los derechos de los artistas intérpretes y ejecutantes en favor de los productores es esencial para que éstos puedan negociar tratos comerciales con las cadenas de cines, organismos de radiodifusión, distribuidores de DVD, etc., sin necesidad de obtener la autorización de cada artista intérprete o ejecutante por separado.
En un largometraje, por ejemplo, pueden participar decenas de actores, además de otros creadores tales como guionistas y fotógrafos que también tienen derechos respecto de su aporte. Si bien no se cuestiona la necesidad de la cesión de los derechos, cada país tiene su propio sistema. En los Estados Unidos, los artistas intérpretes y ejecutantes ceden sus derechos automáticamente a los productores, y la remuneración de los actores es negociada por un poderoso sindicato, la Screen Actors Guild, que es la asociación de actores cinematográficos de los Estados Unidos de América.
En Europa, existen diferentes prácticas. En algunos países europeos, la cesión de los derechos es automática mientras que en otros existe una presunción jurídica de cesión pero es posible un acuerdo en contrario. Otros países, tales como el Reino Unido, no tienen una normativa al respecto, y los acuerdos de cesión son objeto de un contrato entre el artista intérprete o ejecutante, y el productor. Además, en algunos países, aun después de haber cedido sus derechos de autorización, los artistas intérpretes o ejecutantes conservan derechos morales para reivindicar la paternidad de su obra y oponerse a cualquier deformación o cualquier atentado que cause perjuicio a su obra.

Si bien se llegó a un acuerdo provisional en 2000 sobre 19 de los 20 artículos de la propuesta de tratado sobre las interpretaciones y ejecuciones audiovisuales, el artículo 12 sobre la cesión de derechos sigue siendo objeto de controversia debido a que los Estados Unidos desean mantener su sistema automático en la legislación internacional, mientras que la Comunidad Europea se opone a la automaticidad obligatoria.
Sin embargo, en junio de 2011 las negociaciones en el Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos de la OMPI culminaron en un texto de compromiso que permite a los países mantener sus propios sistemas de cesión. El nuevo proyecto de artículo permite a los países estipular en su legislación nacional la cesión de los derechos de autorización al productor a menos que exista un contrato en contrario; asimismo, permite otros acuerdos que conceden a los artistas intérpretes o ejecutantes el derecho a una remuneración por su obra. Esa disposición daría lugar a que los productores que reciben un pago por la explotación de obras audiovisuales en el extranjero compartan los beneficios con los artistas intérpretes o ejecutantes en virtud de las disposiciones previstas en la legislación nacional.
En septiembre de 2011, la Asamblea General de la OMPI decidió convocar una conferencia diplomática en 2012 PDF, propuesta de tratado sobre la protección de las interpretaciones y ejecuciones audiovisuales para lograr un acuerdo acerca de la propuesta de tratado sobre la protección de las interpretaciones y ejecuciones audiovisuales. En caso de adopción de ese tratado, se ampliarán los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes en relación con la utilización no autorizada de sus interpretaciones o ejecuciones audiovisuales en películas y vídeos disponibles en Internet, en consonancia con el WPPT de 1996.
Asimismo, se ampliará el plazo mínimo de protección de los 20 años previstos en la Convención de Roma a 50 años, como se estipula en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio. Y en caso de reproducción, venta, alquiler o radiodifusión de un DVD en un país distinto, el tratado garantizará que el país de origen reciba una parte de las ganancias, que luego podrá distribuir entre los artistas intérpretes o ejecutantes. También se conceden derechos morales a los artistas intérpretes o ejecutantes para reivindicar la paternidad de su obra u oponerse a la deformación de ésta.
Para muchos actores y otros artistas intérpretes o ejecutantes, incluidos los de los países en desarrollo, el tratado fortalecerá sus derechos patrimoniales y les proporcionará valiosos ingresos adicionales. La cuantía de esa remuneración adicional dependerá de la forma en que se incorporen las disposiciones del tratado en la legislación nacional y su aplicación en la práctica. Pero por primera vez en la historia, existirá la obligación jurídica en los países que sean parte en el nuevo tratado de pagar una remuneración por el uso de las interpretaciones y ejecuciones audiovisuales extranjeras, y la presunción de que una parte o la totalidad de las ganancias debe pasar a manos de los artistas intérpretes o ejecutantes, que en su gran mayoría tienen escasos ingresos.









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