Este trabajo lo hice por amor y ad honoris, pero mi actividad profesional es esa soy traductor, generalmente de textos técnicos y comerciales en todos los sectores, si a alguien le interesa, por favor hagan contacto, muchas gracias por su atención y hasta siempre, Pedro Ortiz






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Paseo en un parque de protección ambiental

Volvimos a casa, tomamos un baño de piscina y tras el almuerzo, salimos para conocer un parque de preservación ambiental. Cuando nos acercamos al lugar, Salino alzó el Canarito para que yo tuviese una visión general del área y de una pequeña ciudad donde íbamos a aterrizar, ubicada en el centro geodésico. El parque tenía unos 40.000 km2 y, además de la pequeña ciudad, había diversos núcleos menores a cada 20 km, con 50 a 100 casas cada uno.

Nos recibió un grupo de personas y luego descubrí que la mayoría de ellos tenía graduación avanzada en biología, genética, ingeniería forestal y otras especializaciones. El parque, además de producir mudas de especies nativas para reforestación de otras áreas, se dedicaba a la reproducción de algunos animales “salvajes” de pequeño porte. La pequeña ciudad abrigaba unas 600 familias, tenía todas las comodidades de las grandes, además de abastecer los núcleos menores. Distintamente de las demás ciudades, aquella era protegida por un campo de fuerzas en forma de bóveda sobre las edificaciones, siendo que los núcleos también contaban con el mismo tipo de protección.

La finalidad era asegurar la privacidad de sus habitantes, pues los animales “salvajes”, aún siendo dóciles, podían entrar en las casas, pisotear los canteros o hacer estragos en el supermercado. Como el del Canarito, el campo era elástico y parecía una burbuja blanda que no lastimaba a los pájaros que se chocasen en él. Para entrar y salir las personas llevaban un bastón que abría paso a través de él. Asistimos a una presentación del área actual y como estaba hace unos 400 años. Era un área totalmente degradada y hacía parte de una gran región metropolitana.

El parque estaba en la etapa final de reconstrucción y sería integrado al sistema de esparcimiento dentro de 20 años, como ocurría con los parques recuperados. Visitamos tres complejos laboratorios, una maternidad para animales y muchos viveros de plantas silvestres.

Al final de la tarde, cuando hablábamos sobre la continuidad de la visita a la mañana siguiente, recibimos una invitación para pernoctar en una casa disponible en el lugar. Aceptamos la propuesta y Tentra se lo comunicó a Vércia, que prefirió permanecer en Agartha.

Después de acomodarnos, fuimos a tomar un baño de agua fresca en una cascada cercana, junto con varias personas que vivían allí. Después de cenar nos fuimos hasta una gran plaza central y en ella encontramos a casi toda la población. Hablamos con muchos de los habitantes y ellos parecían formar una única gran familia. A eso de las diez, empezaron a volver a sus casas y nosotros hicimos lo mismo.

Salino y Tentra se fueron a dormir y yo me quedé en el balcón con Syndi sintiendo los ruidos del bosque, mirando las estrellas y hablando sobre las observaciones realizadas aquel día. A la mañana siguiente retomamos la programación en que estaba previsto incursiones por los alrededores y visita a algunos de los 80 núcleos esparcidos por el parque, cuando tuve la oportunidad de conocer nuevas especies de pájaros y de pequeños animales. Almorzamos con el responsable de uno de los núcleos y después volvimos a Agartha.
Eligiendo el paseo de fin de semana

Ya en casa, hablamos sobre qué hacer aquella tarde y el fin de semana, pues las observaciones básicas estaban terminadas y una nueva planificación sería conocida solamente después de la reunión con Arcthuro, el próximo lunes. Tentra me preguntó qué lugar o lugares me gustaría conocer o visitar nuevamente. Mientras esperaban la respuesta, pensé en un lugar y, aún sabiendo las facilidades que tenían con la telepatía, dije que tendrían que adivinarlo. Inmediatamente Syndi dijo que era el Balneario de la Bahía de los Cocoteros. Tentra, además de avisar a Vércia, invitó a los demás tripulantes de la SOL-4 y todos aceptaron pero sólo llegarían al final de la tarde.

Ella hizo rápidamente las reservas de cuatro chalés a través del monitor y, una vez más, me quedé impresionado con las facilidades que tenían a su disposición. Tan luego Tentra accedió el balneario, apareció su vista aérea con diversas divisiones por sectores y respectivas cantidades de chalés libres por tipo, o capacidad de acomodación. Habiendo informado el período de utilización y seleccionado el sector y el tipo, aparecía su vista aérea bien detallada, con los chalés que estaban disponibles parpadeando. Al seleccionar uno de ellos, la pantalla se dividía y mostraba el chalé, su plano y otros detalles, todo en tres dimensiones. En ese punto se podía confirmar la reserva o seguir eligiendo. Tan luego se hacía la reserva, aparecía un cuadro para informaciones sobre los ocupantes.

Algunos minutos después estábamos sobrevolando aquel bellísimo balneario. Posamos, descargamos el Canarito y, mientras Tentra y Syndi ponían todo en orden y hacían los arreglos finales de los chalés, fui con Salino a buscar dos vehículos y equipo de buceo para explorar la bahía. Paseamos hasta eso de las cinco de la tarde, cuando volvimos para esperar a nuestros amigos.

Vércia llegó primero y el resto del grupo enseguida. Fuimos a tomar baño de cascada y después los hombres del grupo fueron al supermercado a buscar provisiones, pues las mujeres casadas decidieron preparar la cena en los respectivos chalés y Syndi invitó a Vércia a que nos acompañe. Más tarde salimos para un paseo a pie hasta eso de las 10:30, cuando volvimos para dormir.

Durante el sábado conocimos varios lugares del balneario, hablamos con muchas personas y, por la noche, asistimos a una disertación de Arcthuro. El estaba allá pasando el fin de semana, junto con cuatro de sus ministros y ministras. A los arretianos les encantaba asistir las disertaciones sobre temas filosóficos o religiosos, especialmente las de Arcthuro. Aquella noche él iba a hablar sobre el amor.

El pabellón principal estaba tomado por unas 20 mil personas y, por el entusiasmo que demostraban, se podía sentir que el pueblo lo amaba y respetaba mucho. Al contrario de lo que estaba acostumbrado a ver en otras reuniones, cuando anunciaron su nombre, todos se pusieron en pie y aplaudieron con mucho entusiasmo. Él habló durante un poco más de una hora para una platea atenta y silenciosa. Sus palabras me hicieron acordar un discurso que Jesús había pronunciado en un santuario esenio, según consta en uno de los muchos libros escritos sobre Él.

Arcthuro desarrolló el tema bajo la óptica de la amistad sincera, leal y desinteresada entre hijos e hijas del Padre Celestial. Cuando terminó, todos se levantaron, aplaudieron y nuevamente se sentaron, esperando que prosiguiera. Habló por más algunos minutos y nuevamente lo aplaudieron. Durante su disertación había perfume en el aire y la energía del ambiente era tan liviana y especial que yo sentía suaves escalofríos en mi cuerpo y ganas de abrazar a las personas que estaban presentes.

Cuando él terminó, realicé mi deseo y abracé a mis amigos y a varias otras personas. Luego me di cuenta que todos estaban haciendo lo mismo. A la salida encontramos al orador y Othíbio, a los cuales les di un largo abrazo. Me emocioné mucho al abrazar a Arcthuro, como ya había ocurrido anteriormente. Él me dijo que estaría esperándonos el lunes y me recomendó que aprovechará bien el día siguiente, pues aún tendría mucho trabajo por delante.

El domingo fue bastante ajetreado y aprovechamos para visitar varios lugares que todavía no conocía. Encontramos a Arcthuro en tres ocasiones, siempre rodeado por varias personas. Percibí que la gente parecía más feliz y Syndi me explico que la energía de Arcthuro siempre causaba algún tipo de reacción positiva. Dijo que hubo una intensificación de la energía amorosa de cada uno, en función del tema de la disertación. Aprovechamos aquel día especial hasta el último minuto y volvimos a Agartha sólo para dormir.
Las reuniones ministeriales de la cuarta semana

A la hora combinada la Ministra de la Salud nos recibió en su despacho. Alpha tenía 69 años, con la apariencia de una joven del colegio y era muy simpática, alegre y comunicativa, dejándonos a gusto ya en los primeros minutos. Como de costumbre, hizo una presentación de su ministerio y utilizó casi todo el tiempo para hablar sobre su filosofía de trabajo, dedicada a la maternidad y a la medicina preventiva.

Presentó datos que justificaban el nivel de salud de la población y habló sobre algunas enfermedades terrestres que allá están extintas, como el cáncer, y sobre otras que nunca existieron, como el SIDA. Al final, sugirió que visitáramos otros centros de salud y me pidió que asistiera a un parto completo, para tener una idea exacta del proceso, pues según ya lo había dicho, la maternidad era la principal razón de la existencia de su ministerio.

Enseguida, tuvimos el encuentro con Ghimel, el Ministro del Urbanismo y Planificación Urbana, un señor de 128 años, esbelto y ágil como un muchacho. Ghimel era muy comunicativo, de buen humor y en vez de hacer la presentación, me pidió que hablara sobre su ministerio. Para dejarme a gusto, hizo algunas bromas y me animó a que hablara. Durante unos 20 minutos, trace un paralelo entre el urbanismo arretiano y el terrestre, mezclando la planificación con la construcción de las ciudades, que me impresionaron mucho.

Cuando terminé, Ghimel se levantó, aplaudió y dijo que “me fue muy bien” y con un “pequeño entrenamiento”, podría trabajar en su ministerio. Considere que sus palabras tuvieron el objetivo de elevar mi autoestima, pues estaba consciente que tendría que pasar por un largo entrenamiento para poder iniciar una simple carrera de aprendiz. Después, hizo varias aclaraciones sobre las actividades de su atribución, y al final, dijo una frase que resumía su filosofía de trabajo: “Los minerales y los vegetales eran muy importantes y merecían todo nuestro respeto. Sin embargo, el bienestar y la calidad de vida de la población eran aún más importantes. Lo ideal era mantener el equilibrio entre esos dos factores y buscar siempre el dorado camino del medio”.

Poco antes de las 10, Othíbio entro en la sala diciendo, en tono de broma, que vino a buscarnos para que Ghimel no extendiera su presentación, pues hablaba mucho y se olvidaba siempre del horario. Él retrucó diciendo que haría la misma recomendación a Honda, con quien tendríamos la próxima reunión asegurando que Othíbio era el que hablaba más entre todos ellos. Y, mirándonos a nosotros con una sonrisa juguetona, dijo que su afirmación podría ser confirmada incluso fuera del sistema estelar arretiano. Nos reímos mucho y así nos despedimos para acompañar a Othíbio hasta su despacho.

La charla fue bastante informal y sin la tradicional presentación, que ya la había hecho Larina. Él habló sobre su plan de ayuda a la Tierra después de la transición y sobre su deseo de instalar una embajada oficial en nuestro planeta. Al igual que los demás ministros, Othíbio era una persona excelente. Pero, por ser a quien conocí primero, su figura quedó fuertemente grabada en mi memoria. Él tenía 105 años de edad, unos 2 m de estatura, la piel bronceada rasgos bastante suaves, cabellos castaños y ojos de un azul marino profundo, los cuales transmitían toda su bondad, sabiduría y superioridad espiritual.

Después, fuimos a encontrarnos con Honda, la Ministra del Medio Ambiente y la más joven integrante del ministerio. Tenía 54 años, era pelirroja de ojos verdes y un poco parecida con Tentra, de quien era amiga desde la infancia. Su despacho parecía un jardín, tal era la cantidad de plantas y flores que había en él, demostrando lo cuanto ella amaba a la naturaleza.

Notando mi atención con las plantas, me acompañó a recorrer el salón y me presentó a muchas de ellas, mientras las acariciaba y hablaba con ellas como si fuesen seres humanos. Honda era una persona muy especial, dulce, cariñosa y muy bonita. Ella utilizó todo su tiempo hablando sobre su gran amor a la naturaleza y sobre la relación armoniosa de su ministerio con los demás, pues el respeto por el planeta, como un ser vivo y mantenedor de todas las formas de vida, era una de las principales preocupaciones del pueblo arretiano.

Cuando empezó a trazar un paralelo entre la situación del medio ambiente arretiano con el terrestre, que ella conocía muy bien, parecía una madre que ve a su hijo indefenso, atacado y maltratado brutalmente. Y fue esa la imagen que ella me pasó y quedó grabada en mi mente. La reunión con Honda culminó con llave de oro la etapa de reuniones ministeriales. Ella la transformó en una disertación muy agradable y poética, consiguiendo transmitir todo el amor y cariño del pueblo arretiano por la naturaleza.
La segunda reunión con Arcthuro

Ya en casa, mientras Tentra y Syndi preparaban el almuerzo, me quedé charlando con Salino y Vércia sobre la reunión de la tarde. Poco antes de salir, confesé que todavía no tenía una línea definida para hacer el resumen de mi aprendizaje. Tentra me abrazó y me dijo que no me preocupara, pues Arcthuro, además de ser como un padre de los arretianos, tenía una sensibilidad tan afinada que, aunque yo no dijera nada, él sabía exactamente la etapa en que estaba. Salino dijo que el resumen tenía la finalidad de elevar mi autoestima como lo hizo Ghimel, además de facilitar la fijación de los temas y de las imágenes en mi mente espiritual.

Poco después entramos en el despacho de Arcthuro, junto con los amigos de la SOL-4. Con extrema amabilidad, él dijo que tendríamos toda la tarde para conversar y, si fuera necesario, hasta las 19 horas, pues su próximo compromiso sería un poco más tarde. Percibiendo mi inseguridad, me pidió que hablara libremente sobre todo lo que vi y sentí, en el orden que me pareciera conveniente y con el nivel de detalles que juzgase necesario.

Hablé por más de una hora sobre las actividades de cada ministerio, incluyendo otros temas, como la religiosidad, la familia y el vestuario, casi siempre trazando un paralelo con nuestra realidad, además de comparar la simplicidad y la facilidad de varias cosas arretianas con las complicaciones y dificultades de sus similares terrestres. Al final, hablé sobre la imposibilidad de implementar esos conceptos en el momento actual de la Tierra, a menos que ocurriese un cambio muy profundo en la estructura planetaria o en la mentalidad de nuestra humanidad y de nuestros gobiernos.

Cuando terminé, Arcthuro dijo que había un tema sobre el cual no hablé y que debería constar en el libro, bajo pena de omitir un concepto importante para todos los pueblos. Inmediatamente entendí lo que estaba diciendo y miré hacia Tentra y Syndi, sin saber por dónde empezar. Él me animó a hablar abiertamente y dijo que, a pesar de ser un tema muy delicado para mí y para los pueblos de la Tierra, para ellos era muy natural común y corriente.

Empecé hablando del esfuerzo de Tentra, todavía en la SOL-4, para transmitir el concepto básico de la relación amorosa. Dije que, hasta hace pocos días, aún no había entendido el mecanismo arretiano que reemplaza la relación sexual terrestre, la cual allá nadie la echaba de menos. Me intrigaba el hecho de saber que se usaba solamente para procrear, de una manera que también no comprendía. Dije que quedaba todavía más desconcertado, cuando veía la forma amorosa y cariñosa con que se trataban las parejas entre sí.

Después de hacer esas consideraciones, comenté como Syndi me ayudó a entender el proceso del entrelazamiento energético, que, según ella, estaba bien asimilado, pues hablamos sobre el tema incluso durante el período de sueño. Terminé diciendo que aún me preocupaba el hecho de no saber con seguridad cómo escribir al respecto, para no confundir la mente de los lectores, como ocurrió conmigo. Arcthuro agradeció los esfuerzos de las dos y dijo que, hasta el final de mi estadía en Arret, yo descubriría la manera correcta de escribir sobre el tema.

Después de una pausa para que tomemos un jugo de frutas, él me aseguró que yo ya tenía datos suficientes para escribir sobre la realidad arretiana y que todo estaba grabado fehacientemente en mi memoria espiritual. Dijo que, como las demás personas, estaba muy satisfecho con los resultados que habíamos logrado, y enseguida habló sobre varios aspectos que necesitaban de un análisis complementario.

Sobre ellos, hizo una serie de consideraciones y sugerencias, siempre sometiendo sus análisis a la apreciación de los presentes. A continuación, un resumen de aquello que habló.

Tendría que detenerme en la historia arretiana, desde los años anteriores a la gran transición hasta la creación y consolidación del gobierno central. Después, debería avanzar más rápidamente hasta la época actual, buscando conocer sólo los hechos principales.

Con respecto a la actualidad debería obtener más informaciones sobre la estructura organizacional del gobierno central y sobre la religiosidad del pueblo.

También debería conocer nuevos lugares de esparcimiento y hacer otras visitas a las escuelas, hospitales y regiones agrícolas e industriales.

Durante los análisis, debería hablar bastante con las personas, buscando evaluar su grado de armonía, de felicidad de satisfacción con la vida planetaria.

Cuando terminó, Arcthuro dijo que el grado de afinidad, de amistad, de cariño y de amor que yo sintiese por las personas, cosas y lugares que conocí y que aún conocería, sería la única llave que tendría para abrir las puertas de mi inconsciente y captar, intuitivamente, la realidad arretiana cuando volviese a la Tierra. Subrayó que la memoria consciente sería bloqueada cuando yo volviese a mi cuerpo original, para garantizar la seguridad y normalidad de mi vida terrestre.

Dijo que el regreso a la Terra estaba marcado para dentro de 19 días, en un sábado correspondiente al 41º primer día de mi estadía en el planeta, totalizando 44 con los días a bordo de la SOL-4. Garantizó el todavía volveríamos encontrarnos para una charla “informal”, en la que estarían presentes todos los ministros. Ya eran más de las seis de la tarde cuando nos despedimos de Arcthuro. Tan luego llegamos a planta baja, Salino le dijo a Antak y Otento que no se preocuparan con la planificación de la segunda etapa de los análisis e informes y cada grupo volvió a su casa.
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