Dos conceptos de libertad 1






descargar 82.67 Kb.
títuloDos conceptos de libertad 1
página4/4
fecha de publicación09.04.2017
tamaño82.67 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Ley > Documentos
1   2   3   4

y a veces justificable, coaccionar a los hombres en nombre de algún

fin (digamos p. e. la justicia o la salud pública) que ellos mismos

perseguirían, si fueran más cultos, pero que no persiguen porque

son ciegos, ignorantes o están corrompidos. Esto facilita que yo

conciba coaccionar a otros por su propio bien, por su propio interés,

y no por el mío. Entonces pretendo que yo sé lo que ellos verdaderamente

necesitan mejor que ellos mismos. Lo que esto lleva consigo

es que ellos no se me opondrían si fueran racionales, tan sabios como

yo, y comprendiesen sus propios intereses como yo los comprendo.

Pero puedo pretender aun mucho más que esto. Puedo decir que en

realidad tienden a lo que conscientemente se oponen en su estado de

ignorancia porque existe en ellos una entidad oculta —su voluntad

racional latente, o su fin «verdadero»—, que esta entidad, aunque falsamente

representada por lo que manifiestamente sienten, hacen y dicen,

es su «verdadero» yo, del que el pobre yo empírico que está en

el espacio y en el tiempo puede que no sepa nada o que sepa muy

poco, y que este espíritu interior es el único yo que merece que se

tengan en cuenta sus deseos ". En el momento en que adopto esta

manera de pensar, ya puedo ignorar los deseos reales de los hombres

y de las sociedades, intimidarlos, oprimirlos y torturarlos en nombre y

en virtud de sus «verdaderos» yos, con la conciencia cierta de que

cualquiera que sea el verdadero fin del hombre (la felicidad, el ejercicio

del deber, la sabiduría, una sociedad justa, la autorrealización)

dicho fin tiene que identificarse con su libertad, la libre decisión de

11 «F.l ideal de la verdadera libertad consiste en que todos los que forman parte de

la sociedad humana tengan, por igual, el máximo poder para hacer de ellos lo mejor»,

dijo T. H. Grcen en 1881. Además de confundir la libertad con la igualdad, esto implica

que si un hombre eligiese un placer inmediato que no le permitiese (¿según

quién?) hacer de él (¿y qué es él?) lo mejor, lo que ejercitaba en ese caso no era la

• verdadera» libertad, y que si le privaba de ella, no perdía nada que importase. Green

era un auténtico liberal; pero muchos tiranos podrían haber utilizado esta misma fórmula

para justificar sus peores actos de represión.

204 Isaiah Berlín

su «verdadero» yo, aunque frecuentemente esté oculto y desarticulado.

Esta paradoja se ha desenmascarado frecuentemente. Una cosa es

decir que yo sé lo que es bueno para X, mientras que él mismo no

lo sabe, e incluso ignorar sus deseos por el bien mismo y por su bien,

y otra cosa muy diferente es decir que eo ipso lo ha elegido, por supuesto

no conscientemente, no como parece en la vida ordinaria, sino

en su papel de yo racional que puede que no conozca su yo empírico,

el «verdadero» yo, que discierne lo bueno y no puede por menos

de elegirlo una vez que se ha revelado. Esta monstruosa personificación

que consiste en equiparar lo que X decidiría si fuese algo que

no es, o por lo menos no es aún, con lo que realmente quiere y decide,

está en el centro mismo de todas las teorías políticas de la autorrealización.

Una cosa es decir que yo pueda ser coaccionado por

mi propio bien, que estoy demasiado ciego para verlo; en algunas ocasiones

puede que esto sea para mi propio beneficio y desde luego puede

que aumente el ámbito de mi libertad. Pero otra cosa es decir que,

si es mi bien, yo no soy coaccionado, porque lo he querido, lo sepa

o no, y soy libre (o «verdaderamente» libre) incluso cuando mi pobre

cuerpo terrenal y mi pobre estúpida inteligencia lo rechazan encarnizadamente

y luchan con la máxima desesperación contra aquellos

que, por muy benévolamente que sea, tratan de imponerlo.

Esta transformación mágica o juego de manos (por el que con tanta

razón se rió William James de los hegelianos) sin duda alguna

puede también perpetrarse tan fácilmente con el concepto «negativo»

de libertad en el que el yo, que no debiera ser violentado, ya no es

el individuo con sus deseos y necesidades reales tal como se conciben

normalmente, sino el «verdadero» hombre por dentro, identificado

con la persecución de algún fin ideal, no soñado por su yo empírico.

Al igual que en el caso del yo «positivamente» libre, esta entidad

puede ser hinchada hasta convertirla en alguna entidad superpersonal

—un Estado, una clase, una nación o la marcha misma de la

historia—, considerada como sujeto de atributos más «verdaderos»

que el yo empírico. Pero la concepción «positiva» de la libertad como

autodominio, con la sugerencia que lleva consigo de un hombre dividido

que lucha contra sí mismo, se ha prestado de hecho, en la historia,

en la teoría y en la práctica, a esta división de la personalidad

en dos: el que tiene el control, dominante y trascendente, y el manojo

empírico de deseos y pasiones que han de ser castigados y reducidos.

Este hecho histórico es el que ha tenido influencia. Esto de­

Dos conceptos de libertad 205

muestra (si es que se necesita demostración para una verdad tan evidente)

que las concepciones que se tengan de la libertad se derivan

directamente de las ideas que se tengan sobre lo que constituye el yo,

la persona, el hombre. Se pueden hacer suficientes manipulaciones

con las definiciones de hombre y de libertad para que signifiquen

todo lo que quiera el manipulador. La historia reciente ha puesto

muy en claro que esta cuestión no es meramente académica.

Las consecuencias que lleva consigo distinguir dos yos se harán

incluso más claras si se consideran las dos formas más importantes

que históricamente ha tomado el deseo de autodirigirse —dirigirse

por el «verdadero» yo de uno mismo—: la primera, la de la autoabncgación

con el fin de conseguir la independencia; la segunda, la de

la autorrealización o total autoidentificación con un principio o ideal

específico, con el fin de conseguir el propio fin.

III

La retirada a la ciudadela interna

Yo tengo razón y voluntad; concibo fines y deseo perseguirlos;

pero si me impiden conseguirlos, ya no me siento dueño de la situación.

Puede que me lo impidan las leyes de la naturaleza, o determinados

accidentes, o las actividades de los hombres, o el efecto, frecuentemente

no intencionado, que traen consigo las instituciones humanas.

Puede que estas fuerzas sean demasiado para mí. ¿Qué he de

hacer para evitar que me destruyan? Tengo que liberarme de los deseos

que sé que no puedo realizar. Quiero ser dueño de mi reino,

pero mis fronteras son largas e inseguras; por tanto, las reduzco con

el fin de disminuir o eliminar el área que es vulnerable. Empiezo por

desear la felicidad, el poder, la sabiduría o la consecución de algún

objeto específico; pero no puedo dominarlos. Elijo evitar la derrota

y el desgaste y, por tanto, decido no luchar por nada que no pueda

estar seguro de obtener. Me determino a no desear lo que es inalcanzable.

El tirano me amenaza con la destrucción de mis propiedades,

con la prisión, con el exilio o con la muerte de aquellos a quienes quiero.

Pero si ya no me siento ligado a ninguna propiedad ni me importa

estar o no en la cárcel, y si he matado en mí mismo mis afectos

naturales, ya no puede dominarme, pues todo lo que ha quedado de

mí ya no es sujeto de miedos o deseos empíricos. Es como si hubiera
1   2   3   4

similar:

Dos conceptos de libertad 1 iconQue reclamaban libertad académica y libertad de opinión y expresión....

Dos conceptos de libertad 1 iconA. Nietzsche desarrolla una visión de la vida griega centrada en...

Dos conceptos de libertad 1 iconEducar en libertad y para la libertad

Dos conceptos de libertad 1 iconConceptos básicos relativos a las acciones los conceptos básicos...

Dos conceptos de libertad 1 iconConoce conceptos básicos de… o necesita conocer conceptos básicos de…

Dos conceptos de libertad 1 iconLa Estatua de la Libertad fue un regalo a los Estados Unidos de la...

Dos conceptos de libertad 1 iconLa Estatua de la Libertad fue un regalo a los Estados Unidos de la...

Dos conceptos de libertad 1 iconEscribe dos fracciones propias, dos impropias y dos iguales a la unidad

Dos conceptos de libertad 1 iconSinopsis: Dos amigos grabando un disco, dos amigos hablando de los...

Dos conceptos de libertad 1 iconPersona, Número, Modo, Tiempo, Aspecto, Voz, Formas. En gramática...






© 2015
contactos
l.exam-10.com