Ramatís El Evangelio a la Luz del Cosmos






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4, el verdadero sacrificio de Jesús, no fue solamente la amargura pasada en aque­llas horas que comenzaron desde el pretorio romano hasta alcan­zar su último suspiro en la cruz. Todo ello comprende y abarca su indescriptible operación de reducción vibratoria, cual ave si­deral que abandona la atmósfera electiva y paradisíaca para ajustarse a la jaula estrecha de la carne humana y entregar a lo vivo, el mensaje de Amor que salva a los hombres. Jesús invirtió más de mil años del calendario terreno para adaptarse a ese descenso forzado, a fin de ir ajustándose gradualmente a los pla­nos más densos y coercitivos, hasta alcanzar definitivamente la materia, y modelar su cuerpo carnal en el vientre de su querida Madre María. Naciendo y viviendo bajo el régimen común de la vida de los hombres, Jesús no sólo fue el mejor y más puro de los hombres, sino que demostró ser el Maestro fiel, amoroso y sabio, en cuya peregrinación física enseñó a los hombres el único e indefectible camino a seguir para conseguir su definitiva libe­ración de la carne.

Pregunta: ¿Nos habéis dicho que Dios crea espíritus en todos los instantes de la vida Cósmica?

Ramatís: Sí. Dios crea constantemente nuevas conciencias espirituales, las que se constituyen en otras "centellas" o "llamas", con la noción individual de que existen en el océano de la ener­gía Divina. Después que perciben su realidad, inician la expan­sión de su conciencia a través de constantes progresos psíquicos, lo cual sucede en sus contactos con los reinos y las formas de los mundos.

Pregunta: ¿Nos podríais exponer cómo se engendran o se crean los espíritus en el seno de Dios?

Ramatís: Debéis tener presente, que la creación constante de nuevos espíritus en la Vida Universal, en nada afecta a Dios en Su Esencia Eterna. Sin que haya desgaste divino, las nuevas centellas o llamas paritcularizadas de Su Luz, pasan a sentirse alguien en la dirección de su conciencia individual.

En sencillo ejemplo, diríamos que si a la gota de agua le fuese posible manifestarse individualmente, lo que evidentemente es absurdo, sin embargo, podría tener la sensación microscópica de sí misma, como también tener la noción de existir, pero, sin desvincularse de la fuente macrocósmica del océano, de donde se originó. Bajo determinado impulso íntimo y creador, las partícu­las de Luz, provenientes del Espíritu Cósmico de Dios, en cierto momento comienzan a vivir y a configurarse como núcleos de conciencias centralizadas en el universo. La percepción o defini­ción psíquica, aumenta por la constante relación con el mundo educativo de las existencias físicas, a fin de conformar su memo­ria periespiritual en el simbolismo del tiempo y el espacio.

Es el camino ininterrumpido y eterno del ser espiritual, que desenvuelve tanta sabiduría y noción de existir, conforme hayan sido sus experiencias educativas dirigiendo los diversos cuerpos físicos, o vidas en el mundo espiritual que le haya tocado vivir como ser desencarnado.

Pregunta: ¿Os sería posible elucidarnos algunos aspectos del proceso o mecanismo evolutivo, que propicia el nacimiento de nuevos espíritus en el universo?

Ramatís: A pesar de las dificultades comunes con que tro­pieza el intelecto humano para percibir satisfactoriamente la pla­nificación trascendental sobre la vida espiritual, sublime y creadora en el universo, intentaremos exponeros algo de la meta­morfosis microcósmica del hombre.

Considerando que Dios es el Todo Ilimitado, que interpenetra, coordina y activa la vida universal, es evidente que ese Psiquismo Cósmico necesita graduarse en diversas frecuencias vibratorias, a fin de poder gobernar eficiente y coherentemente una galaxia o constelación de astros, como ajustarse a las necesi­dades sutiles e ínfimas de un simple átomo de hidrógeno.
4 Nota del Médium: Ver la obra El Sublime Peregrino, capítulo II "Jesús y su Descenso a la Tierra", del cual destacamos el siguiente párrafo: "Es una equivocación de la tradición religiosa considerar que el supremo sacrificio de Jesús consistió esencialmente, en su pasión y sufrimiento, que media entre la condenación de Pilatos v el holocausto en la cruz. Si el sacrificio del amado Maestro hubiera consistido en los azotes, en los dolores físicos y en la crucifixión injusta, entonces los leprosos, cancerosos, gangrenados y demás sufrientes corporales deberían ser otros tantos misio­neros gloriosos y elegidos para la salvación de la humanidad. Los hospitales gozarían de fama al igual que los templos y serían verdaderos viveros de "ungidos" de Dios, capaces de salvar a la humanidad al dedicar sus dolores y gemidos lastimeros. Millares de hombres han sufrido tormento mucho más atroces que los dolores físicos soportados por Jesús en aquel terrible Viernes, sin embargo, no fueron consagrados como salvadores de la humanidad."

Sabemos que el elevado potencial de la fuerza eléctrica pro­ducido por la usina, deberá ser graduado a menores voltajes a través de los transformadores apropiados, a fin de poder asistir al avanzado parque de una industria, como al sencillo aparatito de uso doméstico. Así, la modesta hornalla eléctrica que apenas consume 220 volts de energía, sería fundida o carbonizada bajo el impacto poderoso y violento de una carga de 10.000 volts.

A pesar de la sencillez del ejemplo citado, donde debe redu­cirse el potencial de electricidad por medio de los transformado­res adecuados, la Mente Divina o Universal, también ejerce su acción psíquica "transformadora", que reduce vibratoriamente la Energía Cósmica Divina para ajustaría al consumo modesto de una vida humana 5.

El centro de la conciencia humana, que se organiza indivi­dualmente en el seno del Psiquismo Cósmico, se constituye en un campo íntimo, o en la miniatura psíquica del macrocosmos, justificando el aforismo que dice, "El hombre fue hecho a imagen de Dios". La conciencia individual, aún virgen e ignorante, pero excitada por el dinamismo centrífugo, promueve su ascenso espi­ritual desde la transformación del átomo en molécula, de molécula en célula, de la célula al organismo, del organismo animal al tipo humano, y después, la metamorfosis del hombre hasta alcanzar la configuración del arcángel constelatorio.

Los atributos divinos miniaturizados en el espíritu del hom­bre, despiertan y se amplían a medida que desenvuelve su con ciencia humana en la experiencia de las vidas, en su sabiduría y poder. El hombre todavía vive bajo los impulsos y las excitacio­nes de la energía creadora del instinto animal, que le provee el cuerpo de carne en la superficie de los orbes físicos. Después que supere la animalidad, se convertirá en un transformador side­ral, que será capaz do absorber cierto impacto energético del Psiquismo Cósmico, para luego distribuirlo, gradualmente, en determinado voltaje psíquico y adecuado a la vida de los seres menos evolucionados.

Pregunta: ¿Queréis decir que el Psiquismo Cósmico, al des­cender vibratoriamente, se filtra y acciona a través de los diversos campos y reinos del mundo físico, hasta modelar la configuración del espíritu del hombre?

Ramatís: El nacimiento, la formación o el definitivo indivi­dualismo del espíritu del hombre, no es un hecho simple, primario o la consecuencia de un fenómeno súbito que sucede en el seno del Psiquismo Cósmico. La centella o partícula espiritual, cuando alcanza su primera e íntima percepción de existir, que es lo mis­mo que tener conciencia de existir y estar diferenciado del Todo Divino, ya resulta ser la etapa final de un prolongado proceso en gestación a través de las múltiples formas del universo. No se trata de un hecho milagroso, que procede a diferenciar un nuevo núcleo de conciencia, en el seno de Dios. Esa individualización de conciencia, sólo sucede después del descenso vibratorio y psí­quico, desde la forma galáctica, constelatoria y planetaria hasta ultimar su filtración por la intimidad de los reinos mineral, vege­tal, animal, y definitivamente en el hombre, como lo más avanzado y precioso.

Al crearse un nuevo espíritu en el seno de Dios, ya posee en sí mismo, latente y microscópicamente, el conocimiento y la realidad macrocósmica del universo. Ello sucede porque la indi­vidualización espiritual del hombre sólo se produce después que el Psiquismo Cósmico efectúa su completo descenso vibratorio, o sea, la inversión del "macro" hasta alcanzar el "microcosmos".

Pregunta: ¿Os sería posible sugerirnos una figura o diagrama gráfico y simbólico, que sea' capaz de expresarnos el extremo macrocósmico del Psiquismo Cósmico, y simultáneamente, al otro extremo, la conciencia microcósmica del hombre?


5 Nota de Ramatís: Todo nuestro esfuerzo en la presente expli­cación, es una tentativa dinámica para substraer a la mente humana de las formas y de los conceptos estratificados sobre la vida física. Supo­niendo que la vida ascendente del espíritu fuera como el camino a emprender en una infinita y eterna ruta pavimentada, nuestros conceptos, ejemplos y descripciones, deberá admitirse como balizas indicadoras que señalan el rumbo seguro a seguir.

Ramatís: Si consideramos, simbólicamente, un cono infinito e inmensurable, con su vértice hacia la tierra, y la base perdién­dose en el infinito, entonces, la conciencia individual del hombre estaría representada por el vértice, y el Psiquismo Cósmico por la totalidad del cono. Bajo ese simbólico gráfico, el conocimiento infinito y el poder del Psiquismo Cósmico abarcarían toda la figura del cono, reduciéndose en su descenso vibratorio hasta configurarse en el vértice, qué representa el surgimiento de la conciencia microcósmica del hombre. Ese mismo cono, a medida que asciende a partir de su vértice hacia el infinito, también po­dría simbolizar a Dios en varías etapas de su vibración, lo que sería mejor representado por una espiral hacia lo alto.

Obviamente, a medida que la conciencia humana, figurada simbólicamente en el vértice del cono, comienza su evolución espiritual, paulatinamente ha de ir alcanzando, una mayor área o porción del cono, enriqueciendo, por consecuencia, su patri­monio psíquico individual. He ahí la causa del porqué, el Cristo Jesús decía, que "El Reino de Dios está en el hombre", puesto que al despertar individualmente, el espíritu humano posee en sí mismo la miniatura potencializada del Psiquismo Cósmico de Dios. El hombre es la miniatura de Dios, y Dios la ampliación cósmica del hombre. Hace muchos milenios, los viejos Maestros de la filosofía oriental, decían: "Así como es el macrocosmos, tam­bién es el microcosmos", o lo que es igual, "lo que está arriba, está abajo". Esos maestros presentían la lógica del monismo, doc­trina que mejor resiste a la lógica del pensamiento humano, ante el vertiginoso progreso científico, inclusive de la física nuclear, que comprueba la incontestable fusión de la concepción espiri­tualista y materialista en la sutilísima fase intermediaria de la energía. Corroborando a los antiguos instructores de Oriente, en el lenguaje moderno y con el fundamento científico aplicable en la hora presente, también .cabe la misma idea del "macro" y el "micro", cuando se dice que el átomo puede considerarse como la miniatura de la constelación, así como la constelación puede considerarse como la ampliación del átomo.

Pregunta: ¿Qué nos podéis decir respecto al descenso vibra­torio del Psiquismo Cósmico, desde las galaxias, constelaciones, sistemas planetarios y orbes, hasta conformar las conciencias ins­tintivas de los reinos mineral, vegetal, animal, y definitivamente plasmar la indestructible entidad humana?

Ramatís: Es de sentido común que sólo existe una dirección o gobierno en todo el universo, lo que significa que es monista. Sin embargo, para un mayor entendimiento de nuestros relatos mediúmnicos, preferimos admitir el universo gobernado por el Psiquismo Cósmico, es decir, dirigido por la Conciencia Espiritual de Dios. Mientras tanto, no es el Psiquismo Cósmico lo que desciende a través de las galaxias, constelaciones, sistemas planetarios, reinos mineral, vegetal, animal hasta el reino hominal. Bajo tal hipótesis, entonces deberían preexistir esas galaxias, cons­telaciones, etc., mucho antes del Psiquismo Cósmico efectuar su descenso vibratorio. En realidad, nos estamos refiriendo apenas a las fases o etapas creadoras, que suceden posteriormente en el seno del Creador. Las galaxias, constelaciones o sistemas planeta­rios y los diversos reinos de la naturaleza, que conforman los orbes físicos, son manifestaciones o materializaciones de ese Psi­quismo Cósmico, en su descenso vibratorio y creador.

Pregunta: ¿Y, como se efectúa esa materialización de los sistemas y orbes, en ese mencionado descenso vibratorio del Psiquis­mo Cósmico?

Ramatís: La Conciencia Espiritual de Dios es la única direc­ción, control y fundamento en el universo. Ella puede disponer de tantos centros de gobierno psíquico, en el macro o microcos­mos, conforme sean las características creadoras exigidas en los campos, sistemas o unidades de la Vida. En verdad, Dios se sirve de sus hijos para ejercer ese disciplinado y creador gobierno en el universo, puesto que ellos son —como lo dijéramos anteriormen­te— el propio Cosmos en miniatura.

He ahí porqué los pueblos orientales, especialmente los pri­mitivos celtas, estaban familiarizados con la idea de la existencia de "dioses", que rodeaban el "Trono del Señor", y estaban afec­tados a la creación, providencias, y avanzadas, como complejas formas del universo. En base a esa poderosa luminosidad que rodeaba a esos "dioses" tradicionales y observada por los eximios clarividentes, eran conocidos por la denominación de Devas, que en lenguaje del sánscrito significa, "seres brillantes" 6.

Los "Devas Mayores", son conocidos en Occidente por Ar­cángeles, y considerados como agentes omnipresentes y superfísicos de la Voluntad Creadora del Padre; los señores y directores de las energías, leyes, principios y procesos galácticos, constelatorios, solares, interplanetarios y planetarios. Los "devas menores", o ángeles de la pedagogía católica, son los que accionan en los diversos reinos de la naturaleza, es decir, los dirigen en su inti­midad, esencialmente el hominal. Señores del Psiquismo, pródigos de sabiduría y poder creador, crean, disciplinan, orientan, per­feccionan y subliman las manifestaciones de la vida en los diver­sos planos y regiones de los mundos físicos.

Consecuentemente, los "Devas Menores" representan un ele­vado estado del Psiquismo Cósmico, son conciencias psíquicas que dirigen y coordinan los reinos mineral, vegetal, animal y hominal. Inclusive, se subdividen en sub comandos instintivos y responsa­bles por cada especie, como ser en el reino mineral, vegetal o animal. En ese descenso Psíquico, precedido por la Conciencia Cósmica a través de las galaxias, constelaciones y orbes, se van elaborando, poco a poco, en una síntesis progresiva, los núcleos de las futuras conciencias humanas.

Esa infinita e inmensurable jerarquía espiritual de elevada estirpe, poder y sabiduría, que crea, disciplina y perfecciona los mundos en cada "Gran Plano" o "Manvantara" de la Creación, tiene su límite extremo superior en la Conciencia Espiritual de Dios, y el extremo inferior en la conciencia del hombre.

Pregunta: ¿Qué pruebas nos podéis ofrecer respecto a que los antiguos cultivaban esa concepción de Dios, el Señor absoluto del universo, así como también, lo referente a los "Devas Mayo­res" y a los "Devas Menores", en su acción creadora?

Ramatís: Examinando toda la historia religiosa, iniciática y esotérica del mundo terreno, podemos comprobar que el hombre siempre admitió la imagen de Dios, rodeado por una corte reful­gente que cumplían con su voluntad augusta y única. Se encuen­tra el Señor, sentado en su "Trono Divino", rodeado de sus ángeles, conforme lo enuncia la Iglesia Católica; los chinos con su idea poética del "Jardinero Divino", que cultiva el Jardín del Universo; el "Gran Arquitecto" de los masones, que proyecta y planea la estructura del Cosmos; o Brahma, de los hindúes, el Dios de las castas privilegiadas y de los "parias".

Conforme a la tradición religiosa, filosófica y espiritual, toda obra Divina se realiza gracias a la jerarquía de los constructores, que comienza con el ingeniero arcangélico, y decrece hasta culminar en el hombre, limitado en el mundo físico. Dios, la Mente Creadora, hace cumplir su voluntad a través de sus propuestos y mantiene al Cosmos en constante actividad creadora.

No quepa la menor duda de que el hombre puede sentirse un reflejo de Dios, una centella de la Energía Cósmica Divina, y un efectivo candidato a la felicidad eterna. No puede dudar de su Magnánimo Creador, que activa constantemente los sucesivos "Grandes Planos" o "Manvantaras" de la Creación, con el propó­sito divino de conducir a sus criaturas a la sublime condición an­gélica. El hombre siente en su intimidad esa potencialización que lo impulsa para adquirir expresiones sublimes de la vida; por lo tanto, el instinto lo imanta a la materia, y el espíritu lo invita para acercarse a Dios, aunque muchas veces, todo ello lo conduce a practicar equívocos, que exigen futuras rectificaciones.

Pregunta: Nos agradaría recibir de vuestra parte algunas con­sideraciones sobre esa potencialización del universo, paralelamen­te al impulso de perfeccionamiento que el hombre posee en lo íntimo de su ser.

Ramatís: Los Instructores Espirituales de los pueblos en ge­neral han enseñado, desde épocas remotas, que existe un esquema sideral del Cosmos, sintetizado en cada ser, y que hay un progra­ma a desarrollar para despertar y desenvolver el potencial de energías creadoras, como un reflejo del mismo Dios.

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