Ramatís El Evangelio a la Luz del Cosmos






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6. Hoy, gracias al progreso científico y técnico, esa teoría se viene abajo ante la crí­tica de un alumno de primer grado y se vuelve aberrante para cualquier institución religiosa o espiritualista. En consecuencia, las religiones día a día se debilitan, ante la obstinación de sus responsables que aún conservan y divulgan postulados anacróni­cos, supersticiosos o místicos, que no resisten al más diminuto análisis científico.

6 Nota del Médium: Además, existen cosas totalmente graciosas en el Génesis, en donde Dios creó los cielos, la tierra, en las cuales había tiniebla y Él se mantenía sobre la superficie de las aguas. ¡Después hizo la luz, y vio que la luz era buena; y separó la luz de las tinieblas; llamó a la luz; día y a las tinieblas; noche! ¡Dios hizo el mundo en siete días, pero al final hizo los días en segunda instancias!

El hombre del siglo atómico reacciona irónica­mente, ante la concepción bíblica y tradicional de un Dios antro­pomorfo, que puede alegrarse u odiar, premiar o castigar, perdo­nar o sentenciar. Ya no cree en una divinidad que sólo se preocu­pa con amigos y enemigos de ciertos pueblos.

Bajo tales conjeturas, la Administración Sideral providenció la codificación del Espiritismo, a través del trabajo fecundo de Allan Kardec, entregando una doctrina sin dogmas, y cuyos pos­tulados retoman los temas de la Creación, la Vida y el Espíritu Inmortal, pero sin forzar el progreso de la ciencia y el avanzado raciocinio del hombre moderno.

Pregunta: ¿El hombre alcanzará algún día alguna comprobación de la vida inmortal y la existencia de Dios, aunque siga sus investigaciones en forma exclusiva a través de la ciencia del mun­do exterior?

Ramatís: No se puede trazar barreras definitivas entre el in­telecto y la emoción, la razón y el sentimiento, el cerebro y el corazón, porque el hombre no es un producto dualista, que dis­pone de departamentos psíquicos y antagónicos. En verdad, el sentimiento ilumina y clarifica la razón, pues mientras el intelecto planifica, investiga y saca sus conclusiones, el corazón sublima la actividad mental, que sobrepasa los límites comunes de las formas físicas del mundo transitorio. Además, la propia figura del ángel, enseñada por la Iglesia Católica, indica que el alma liberada sólo puede moverse a través del tránsito sideral, siempre que logre alcanzar perfecto equilibrio entre sus dos alas, en que una signi­fica la razón y la otra, el sentimiento emancipado.

Infelizmente, el dogmatismo religioso, actualmente, aisla a las personas por fuerza de las preferencias devocionales, exigen­cias dogmáticas y excéntricas, expuestas por la religión y según el temperamento y costumbre de cada pueblo. En cambio, la liber­tad de culto y la libre investigación que proporciona la actividad científica, puede unir fraternalmente a los hombres y hermanar­los en la búsqueda de Dios y de la Vida Inmortal. No existen an­tipatías ni competiciones, cuando los investigadores se basan en el mismo proceso de investigación espiritual.

Pregunta: ¿El hombre comprenderá más a Dios a través de la inteligencia, volcada en la investigación científica, o la realiza­rá por medio de su actividad religiosa?

Ramatís: La inteligencia no es una condición exclusiva del cerebro del hombre, sino que es una consecuencia de la energía espiritual oculta, que lo acciona. En consecuencia, la criatura podrá encontrar satisfactoria solución sobre la Realidad Divina a través de la ciencia, transformada en filosofía trascendental, pero, tendrá más veracidad y precisión si la busca por medio del senti­miento intuitivo, que es el nexo que lo vincula con la Mente Cósmica.

De ahí, que es mucho más fácil para el hombre percibir la Realidad Divina a través de la intuición, cuya sensibilidad aumen­ta conforme éste ausculta el mundo espiritual. Todavía es razonable que existan en la tierra credos, sectas y religiones persona­lizadas por sus líderes, mentores, y "salvadores" de la humanidad, las que se defienden y sobreviven por medio de dogmas, tabúes y conceptos limitados por las ideas humanas. Son movimientos a los que les falta la unidad fraternal y la inspiración superior, lo que les dificulta la búsqueda y comprensión en Dios. Por otra parte, las religiones dogmáticas luchan entre sí, llegando a la cri­ticable situación de pregonar el Amor por medio de la guerra!

De esa forma, las religiones se equivocan desde su nacimien­to y las sectas que de ellas se derivan, se vuelven más agresivas, contrariando o desnaturalizando sus postulados fundamentales. Cuando más amplia fuera la unión entre los hombres, les favore­cería para penetrar en una mayor área de Dios, y por consecuen­cia, sería mayor la absorción de vibraciones divina.

Como la centella divina existe en lo íntimo de las criaturas humanas, a medida que amplían su comprensión mental, tam­bién dinamizarán el vínculo íntimo e intuitivo que los liga al Creador. A medida que el hombre abarca una mayor área de conciencia espiritual, se libera de los dogmas, fórmulas, ritos y símbolos que lo aíslan de la pureza iniciática, y siente con más precisión la frecuencia divina.

Pregunta: ¿Existe algún misterio o relación esotérica en la palabra Dios, además del vocablo gráfico y oral del lenguaje hu­mano?

Ramatís: Sin duda alguna, aunque se modifique la sonoriza­ción de la palabra Dios, la misma varía conforme al lenguaje de cada pueblo o raza, pero jamás se altera la esencia de Su Natu­raleza Infinita o la Unidad de su Creación. Lo mismo sucede con la intimidad y el perfume de una flor, que puede variar su desig­nación conforme al idioma de cada pueblo o raza, pero no su especificación botánica. Dios es y será inmodificable aunque lo llamen Dios, Gott, Supremo, Ley, Jehová, Alá, Gran Arquitecto, o Zambi para los africanos. A pesar de la diferencia vibratoria cau­sada por la pronunciación de los diversos nombres usados por los pueblos, sin embargo existe una sola idea y pensamiento en per­fecta sintonización con el Absoluto. La idea de una Entidad Ab­soluta, que gobierna el Universo, vibra en todas las latitudes geo­gráficas de la tierra, ante la misma invocación, aunque varíe la expresión gráfica o verbal, sea de germanos, escandinavos, asiá­ticos, latinos, anglosajones, eslavos, esquimales y africanos.

Pregunta: ¿Qué nos podéis decir sobre los diversos aspectos, concepciones e interpretaciones hechas por los hombres de Dios? En verdad, su limitado raciocinio, no le permite comprender un poco más de su Realidad Absoluta.

Ramatís: Es evidente que el Creador no sufre modificacio­nes por el simple hecho de que los hombres lo conciban bajo aspectos personales o conjeturas filosóficas, puesto que eso no es la Realidad sino el fruto de las tradiciones, costumbres, tem­peramentos y comprensión de cada raza. Dios es Dios, ya sea el Alá polígamo de los árabes, el Jehová belicoso de los judíos, el Tupa poderoso de los salvajes, el Parabrahm de los hindúes, el Gran Arquitecto de los masones, el Viejecito de barbas blan­cas que administra el cielo de los católicos, el Júpiter de los antiguos romanos, el Rá de los egipcios, el Absoluto de los ocul­tistas, la Ley Eterna para los iniciados, la Mente Universal de los hermetistas, y la Suprema Ley Eterna para los espiritas. Entre los pueblos primitivos Dios les hereda la fisonomía; es amarillo y de ojos oblicuos para los chinos; tiene cara de foca y vive en un cielo sumamente helado para los esquimales; es el Gran Espíritu y con tendencia de cazador, en la creencia de los pieles rojas americanos; puede llamarse Zambi, para un negro africano, y consideran al Diablo, tan blanco, como son los europeos racistas.

No importa los aspectos que de Dios imagine o tenga la humanidad ignorante de la Realidad Divina, lo que más importa es que puedan sentirlo o identificarlo a través de las fustas y sabias leyes, que rigen la Creación. Es la voluntad que preside los fenómenos del Cosmos y comunica a todas las criaturas el anhelo de perfección y ascenso. En verdad, el Universo es per­fecto en su creación infinita y eterna, porque perfecta es la Entidad Única que lo creó. Reiteramos: Dios puede percibirse a través de sus leyes inmutables, sabias y creadoras, que accionan correctamente en todos los niveles de vida y en las más lejanas latitudes cósmicas. Son leyes emanadas de un centro único, que dirige desde el movimiento del electrón alrededor del núcleo del hidrógeno, hasta la inmensurable galaxia.

Además, los equívocos son humanos; Dios creó la energía atómica, el hombre diabólico creó la bomba nuclear y arrasó a millares y millares de criaturas en pocos minutos; creó el alcohol, que limpia metales, desinfecta instrumentos, pone en funciona­miento motores, disuelve tinturas y produce calor en invierno, pero, el hombre lo utiliza para perderse por medio de la bebida. El Creador produce naranjas, peras, manzanas, lechuga, repollos y zanahorias, más el hombre desprecia la dádiva divina de las frutas y vegetales, y estúpidamente construye mataderos, frigo­ríficos y carnicerías, para comer a sus hermanos inferiores, ¡satu­rando sus estómagos con los restos cadavéricos de los amigos del hombre! Sin lugar a dudas, que los civilizados superan a los honestos salvajes, los que devoraban las carnes crudas del adversario valiente, ¡sin la preparación intencionada de las ollas a presión o la parrilla de la churrasquería moderna! Dios puso sobre la hermosa floresta hermosos pájaros, pero el hombre para descansar de su trabajo semanal, se divierte cazando y matando a las aves en el tétrico deporte de la muerte.

El hombre portando fusiles automáticos, con miras teles­cópicas y sincronizadas con luz infrarroja, persigue y mata a los desesperados animales en costosos safaris, y después se enva­nece comentando su prodigiosa puntería saboreando un costoso vaso de whisky. Pero, si el tigre o el león lo mata por el derecho recíproco de defensa, entonces, el "pobre" cazador fue víctima de una terrible fiera.

Pregunta: ¿Podríais demostrarnos algunos de los objetivos de esas leyes, que actúan sobre nuestro mundo, y que además nos permitiría comprobar la Sabiduría, Bondad, Justicia, Poder y Amor de Dios?

Ramatís: Para comenzar, os recordamos la eficaz ley del progreso y el orden económico de la Vida, que acciona e interpenetra a todas las cosas, comprobando que Dios actúa constan­temente en el sentido de proseguir con el perfeccionamiento de la Creación.

Un ejemplo sencillo es el fenómeno de la botánica, bajo el conocido "tropismo", como economía de la Vida. En la lucha constante de los vegetales por la sobrevivencia, el "instinto" les da la orientación para la continuidad de la vida. Cuando la planta nace entre las piedras, lucha obstinadamente hasta que sus raíces encuentran un poco de agua para sobrevivir; la que nace en la sombra, se alarga desproporcionadamente hasta alcan­zar la luz del sol, en el fenómeno de heliotropismo, buscando la energía del astro rey para atender su metabolismo; las plantas más débiles se adhieren a los árboles fuertes, para sobrevivir como plantas parásitas. Las plantas que nacen sobre los desper­dicios e inmundicias, en el milagroso fenómeno de la alquimia vegetal, extraen el humus que las transforma en especies atrac­tivas y ofrecen sus flores perfumadas y vistosas; ciertos vege­tales producen un perfume particular, que atrae los insectos y prende en sus patitas el polen, transformándolos en fecundado-res de la especie. Otras plantas carnívoras, elaboran un perfume hipnótico, que atrae a los insectos imprudentes y los aprisiona entre los pétalos de las flores, a fin de devorarlos, cual alimen­tación excéntrica.

Son principios que accionan en el mundo pequeño de los vegetales, pero que comprueban la acción de las leyes derivadas de la Ley Suprema, manifestándose en sabia coherencia e innata creatividad. Indiscutiblemente que son leyes lógicas, impecables y disciplinadas, que rigen los fenómenos del mundo material, pero que demuestran la presencia oculta en el Universo. Jamás esas leyes causan sorpresas, equívocos o alienaciones; cualquier crítica sólo puede provenir de la mala interpretación o de la ignorancia humana. Las aberraciones de la naturaleza pueden hacer cambiar de opinión a los hombres, respecto a un Creador Imperfecto, pero eso no es más que importantes realizaciones y ensayos en busca de una mayor perfección.

Existe perfecto orden y coherencia en todos los fenómenos que suceden en la naturaleza física de vuestro orbe, lo que demuestra el efecto inteligente, progresista y lógico para alcan­zar la perfección de las formas y seres. Bajo esas leyes sabias e inmutables, los ríos corren hacia los mares y no retornan jamás a su comienzo; los vegetales nacen de las simientes afines, pues no se originan por hechos milagrosos, ni por accidentes atribui­dos al acaso. Ellos nacen, brotan y crecen, dan sus flores y frutos en el tiempo adecuado y justo de su madurez botánica, y más tarde germinan las semillas que perpetúan su especie. Las leyes ocultas de Dios dirigen desde la generación del virus en las células animales hasta el crecimiento del hijo del hipopótamo en la selva africana. Accionando en todas las latitudes geográficas del planeta y en todos los niveles de vida, existe una perfecta distribución del principal elemento de la vida física, que es el oxígeno. Aquí el cóndor recibe su cuota necesaria para respirar en la cumbre de los picos más elevados de la tierra; allí los peces sobreviven extrayendo el oxígeno de aire de las propias aguas donde viven; acullá, la lombriz sobrevive con una peque­ñísima cuota de oxígeno, existente en las profundidades de la tierra. En la intimidad del cuerpo humano, la Ley Divina accio­na coherentemente observando las funciones correctas de todo el ser, pues substituye células gastadas, corrige y modifica órganos, sensibiliza el sistema nervioso, desarrolla a la criatura en per­fecto y dinámico orden y atiende celosamente todas las necesi­dades para mantener la salud total del cuerpo humano. Acentúa la audición y el tacto en el ciego, y cuando la persona es ope­rada de un riñón o pulmón, la Ley dinamiza el poder del órgano sobreviviente y estimula su metabolismo para compensar el que fue extraído.

En verdad, el hombre nada crea de original, sólo descubre y aprovecha las cosas que existen, es decir, recoge los frutos de un Creador, llamado Dios. Los civilizados se asombran de la radio y de la TV, pero eso es posible gracias a la existencia de los campos electromagnéticos que rodean al Cosmos, que existen antes de que el hombre tuviera conciencia de sí mismo. La cápsula Apolo consiguió alcanzar el suelo lunar, gracias al uso de la ley de gravitación universal, que une los astros y regula las órbitas siderales. Los computadores electrónicos ayudan al cerebro humano y efectúan los más complejos cálculos, gracias a los metales que estaban depositados en el seno de la tierra y que más tarde, sirvieron para modelar y fabricar la instru­mentación cibernética.

Pregunta: En base a tantas complejidades y hechos inexpli­cables que nos sorprenden y confunden; ¿cómo podríamos com­probar la bondad del Creador a través de sus obras?

Ramatís: La bondad de Dios se manifiesta intencionalmente hasta en las cosas más repugnantes y aparentemente inútiles.

Existe un sentido beneficioso y protector en el equilibrio natural respecto a cualquier hecho de la vida, sin que se necesite mucho talento y erudición para que el hombre vislumbre un fenómeno tan simple. Por ventura, ¿el nacimiento del lirio o del loto en medio del fétido lodazal, configurando la flor en su más pura virginidad y perfume, no es una de las más sublimes demostra­ciones de la Bondad Divina, que enseña el Amor en todas las expresiones de la vida?

Basta que la criatura sensible y sin premeditaciones observe detenidamente la intimidad de los acontecimientos desagradables o trágicos, considerados inútiles o costosos, para descubrir el motivo de una inteligencia oculta que trabaja en el mundo espi­ritual, modelando en la materia las futuras formas de estética angélica. Es el caso del pasto, por ejemplo, vegetal que hasta hace poco tiempo era juzgado como de muy poca importancia, ¡pero en la actualidad, la ciencia se sorprendió al comprobar que poseía todas las vitaminas! Y, es de fácil comprobación, porque el caballo, el buey y otros animales de gran porte y fuerza, aunque se alimenten únicamente de pasto, son más sanos y robustos que los hombres que preferencialmente, son carnívo­ros. En la guerra de 1918, los médicos descubrieron que no se producía gangrena en los soldados heridos donde se posaban las moscas, probablemente porque producían los gusanillos. Además, la penicilina descubierta por Fleming es oriunda de un vegetal, simple en su organización, como es el hongo. El urubú, ave repulsiva y devoradora de cadáveres, hoy se lo considera como excelente higienizador del suelo terráqueo; además, vive 250 años, y paradójicamente goza de muy buena salud, a pesar de alimentarse de carnes casi descompuestas, y jamás se contagia o infecta por la acción de los alimentos.

Las feas y voraces orugas, que ocasionan tremendos daños en los sembrados, son devoradas por los sapos, que de esa forma se encargan de controlar el exceso de proliferación. Sin embargo, la bondad de Dios también alcanza a las feas orugas, que so­breviven a la destrucción emprendida por los sapos, pues al poco tiempo se transforman en multicolores mariposas, que tie­nen la hermosa misión de distribuir el polen de las flores por todas las latitudes. Las inexplicables lombrices, cuya vida parece no tener lógica alguna, nos recuerdan a los ingenieros que abren surcos y galerías en el suelo, para la ventilación necesaria de las plantas.

En verdad, siempre existen indicios beneficiosos en lo intimo de todas las cosas, buenas o malas, bellas o feas, sanas o enfer­mas y que se puede comprobar a medida que se investiga y se extrae conclusiones sobre los fenómenos de la propia vida. Aquí, las agresivas avispas, en enjambres furiosos, protegen al gusano de seda de los ataques de las orugas destructoras; allí, la cuca­racha repugnante y desesperada por la constante e implacable guerra doméstica, es el insecto que posee la preciosa "quitina", es decir, la más codiciada sustancia para dar base a la fabri­cación del plástico moderno; acullá, las cobras, alacranes y escor­piones venenosos, gracias al estudio y aplicación médica de su tóxico, en la preparación de los sueros, produjeron muchísimo beneficio a la humanidad, mucho más, que los males causados por sus picaduras.

En fin, son hechos que se suceden en un encadenamiento ordenado e inteligente, pero que convergen hacia un fin prove­choso para toda la humanidad. Todo ello, os comprueba los principios y las reglas que fundamentan la Bondad de Dios, y al mismo tiempo, el amparo recíproco que existe entre todos los seres y las formas al servicio de un mayor grado de conciencia del espíritu inmortal, encamado en la materia.

Pregunta: Muchos filósofos y científicos afirman que no existe una inteligencia o sabiduría divina que orienta el univer­so, sino que obedece a un "instinto global" que mantiene cohe­rente los fenómenos de la naturaleza. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?

Ramatís: Lo que es muy importante tener presente es aque­llo que Jesús manifestó y que decía así: "Aquel que tenga ojos, que vea", pero la mayoría de los hombres tienen ojos, y son peores que ciegos. Es muy probable que si el Divino' Maestro tuviera que responder vuestra pregunta, esa hubiera sido nueva­mente la respuesta, y puedo aseguraros que es la más acertada. Los más pequeños hechos que suceden en vuestro mundo están disciplinados por leyes, cuya finalidad es equilibrar y mantener el orden, y cuya meta es perfeccionar al ser. No se trata de ningún instinto global que sustenta la cohesión de las formas, bajo algún impulso mecánico. Las personas inteligentes pueden per­cibir, que esa acción oculta, es más sabia que instintiva, es más previsora que el acaso, más acción que pasividad. No es mida difícil el darnos cuenta del psiquismo matriz de la vida, de la cual provienen todas las substancias del mundo, ya sea aten­diendo la vida de los insectos, reptiles, aves, animales y la vida de los mismos hombres, que se encuentra en constante evolución.

Pregunta: ¿Nos podríais citar algunos ejemplos que fueran prácticos y positivos, para poder valorar o que nos guíen respecto al flujo de esa sabiduría divina, que acciona a través de las for­mas de la naturaleza?

Ramatís: No os quepa la menor duda que el mundo sería un caos si no se hubiera planificado anticipadamente, a fin de atender los diversos esquemas de la manifestación de la vida, que se procesa a través de las más variadas formas físicas, y compatible a cada tipo de mundo que palpita en el universo. Examinando la historia biológica y geológica de la naturaleza de vuestro mundo, a pesar de las lagunas existentes, no es difícil que el hombre coteje las innumerables pruebas que tiene sobre su progreso, desde los niveles inferiores hasta alcanzar los supe­riores a través de los milenios transcurridos, dándose un proceso evolutivo y deliberadamente armónico. Es fácil comprobar ese hecho del progreso, si se examina y compara la vida del hombre de las cavernas, con el de la era del concreto, de la actualidad. La intervención personal y periódica del hombre corrigiendo las cosas y los seres del mundo físico, aunque sólo lo realice, diri­giendo y aplicando su inteligencia en la fenomenología de la ma­teria, porque a través de ella, también se aplica la Sabiduría Di­vina para activar las energías, latentes que fluyen por la intimi­dad de sus propias formas, en el milagro de una constante trans­formación.

La sabiduría y el poder de la Divinidad son perceptibles en los sencillos fenómenos de la naturaleza, en las constantes muta­ciones de las cosas y de los seres orgánicos del mundo, y ante la sabida intervención humana. Ejemplificando; aquí el fruto salva­je y tóxico sirve de alimento sazonado en la mesa del civilizado, después de haber sufrido diversas etapas de perfeccionamiento, que le transforma el veneno en jugos sabrosos y nutritivos; allí, la fiera indomable y salvaje, acostumbrada a dar muerte en me­dio de la selva, después descansa tranquila y amorosa a los pies del hombre, en la figura del perro amigo; acullá, el troglodita, cu­yas manos callosas y torpes apenas sabían empuñar la maza mor­tífera, en su lucha para sobrevivir, ahora desliza velozmente sus dedos por el teclado del piano de última moda, traduciendo los divinos y universales sonidos de Beethoven, la fuerza telúrica de Wagner, la sensibilidad de Chopin, la matemática sonora de Brahms o la espiritualidad de Mozart.

Entonces es evidente que existe una sabiduría que está más allá de la capacidad y acción humana y de la seudo espontaneidad fenoménica de la naturaleza. Existe una sabiduría que re­gula la procreación de los seres hasta un límite lógico, para per­mitir la inteligencia y sana continuidad de la vida. ¡Donde hay equilibrio hay sensatez, donde hay progreso, hay inteligencia!

Pregunta: ¿Qué ejemplos concretos podríais ofrecernos?

Ramatís: En el reino animal, por ejemplo, los conejos, ani­males cuya proliferación habría saturado la superficie del orbe, si no hubiera sido gracias a la ley del equilibrio y a la sabiduría divina, puesto que mueren con mucha facilidad al menor descui­do. Mientras tanto, los cóndores de los Andes, aves gigantescas, que pueden tomar un novillito entre sus garras, lo que sería un flagelo para los animales pequeños sobre la tierra, el control divi­no e inteligente sólo permite que nazca un pichón de cada cien huevos. Las cantidades enormes de sardinas, que constantemente se reproducen, saturarían los mares, si no fueran engullidas por las especies de gran porte. Lo mismo podría decirse de la ballena, cuya cría se mantiene limitada bajo esa ley de equilibrio, demos­trando la capacidad del control divino sobre los seres y las cosas.

Pregunta: También nos habéis manifestado que el sentido de orientación entre los insectos, aves, reptiles y animales es prueba de otra manifestación de la sabiduría divina, que acciona en el mundo físico. ¿Podríais darnos algunos ejemplos?

Ramatís: Aunque los sabios del mundo aleguen que el senti­do de orientación de las especies inferiores acciona en forma ins­tintiva, sin embargo, obedece al principio inteligente de la Con­ciencia Espiritual de Dios, pues se aplican esos recursos a los efectos de mantener la sobrevivencia de esas especies, cuyo fin determinado no está al alcance de la comprensión del hombre.

Siendo así, las golondrinas emigran en invierno hacia lugares más cálidos, y gracias a ese sentido inteligente de orientación, calculan anticipadamente hasta el kilometraje que deben volar so­bre el mar y en la medida de su resistencia física. Bajo ese mismo determinismo, sabio y oculto, los perros apenas olfatean un tro­zo de tela o prenda perteneciente al ser humano, rápidamente, siguen las huellas dejadas por el dueño de la prenda; los gatos, si son abandonados a grandes distancias, más tarde saben retornar al mismo sitio, gracias a su propio rastro "etéreo magnético"; las hormigas, bajo un aviso oculto y extraña facultad de previsión, abandonan las márgenes de los ríos, dos días antes de las cre­cientes, y el ser humano, siendo más inteligente, no es capaz de prever el fenómeno con antelación, siendo tomado de sorpresa. Además, cierto estudio realizado por un investigador terreno
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