Liderazgo 5 min






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LA BIBLIA NOS CUENTA SU HISTORIA



EL NOMBRE BIBLIA

La palabra Biblia proviene del griego, más precisamente de la palabra “biblos”, que significa libro. Biblia es un plural que significa libros. Y, en realidad, aunque pensamos en la Biblia como un libro, es una colección de libros. Setenta y tres libros forman la Biblia: 46 el Antiguo Testamento y 27 el Nuevo Testamento. Escritos en diversas épocas y por distintas personas, bajo la inspiración y animación del Espíritu de Dios, nos revelan el rostro de nuestro Dios y su proyecto de vida para todos los hombres.

Los libros que componen lo que nosotros conocemos como la Biblia son muy diversos entre sí, con estilos literarios muy heterogéneos y de diversa extensión. Los nombres de Antiguo y Nuevo Testamento no se utilizaron desde el principio en la Iglesia, sino a partir de fines del siglo II d. C.
¿CÓMO SE FORMÓ EL ANTIGUO TESTAMENTO?

El Antiguo Testamento tiene sus raíces en las primeras oleadas migratorias que se asentaron en la tierra de Canaán, provenientes de la zona de Caldea. Se sitúa, aproximadamente, hacia el siglo XVII a. C. Más tarde, esos mismos clanes, se trasladan a la zona de Egipto y viven allí durante un tiempo. Al aumentar su número, los egipcios los consideraron un peligro y los someten al estado de esclavitud. El pueblo entero es sometido a trabajos forzados en la construcción de ciudades de almacenamiento.
Con Moisés a la cabeza, Dios libera al pueblo y lo conduce a la Tierra Prometida. Tras cuarenta años en el desierto, el pueblo llega a Canaán y, de la mano de Josué, entran en esta tierra y la conquistan lentamente. La organización del pueblo todavía es por clanes y tribus.
Hasta este momento, el recuerdo de las experiencias pasadas se transmite de generación en generación a través de las tradiciones orales.
LAS TRADICIONES ORALES

Muchos de los relatos que leemos en la Biblia tienen sus antecedentes en las tradiciones orales que el pueblo de Israel guardaba y repetía desde sus orígenes, difusos en la historia.
A partir de la monarquía, y específicamente a partir de David y Salomón, el pueblo de Dios comienza a poner por escrito su experiencia de fe. Algunas de las antiguas tradiciones orales toman forma escrita, algunos de los acontecimientos de la vida del pueblo también se escriben en narraciones que cuentan la historia desde la mirada de la fe del pueblo. ¡Ha comenzado el tiempo de la Biblia! Un proceso de formación que llevará casi mil años para el Antiguo Testamento y unos cincuenta para el Nuevo Testamento.
En la confección del Antiguo Testamento, coinciden etapas importantes de la vida del pueblo de Dios con momentos redaccionales fuertes. En estos tiempos, se realizan grandes avances en los escritos originales que componen la Biblia. Desafortunadamente, no se han encontrado originales o copias de tanta antigüedad.
Es importante tener en cuenta que la redacción de los libros que componen el Antiguo Testamento es un proceso que, muchas veces, lleva años y en el que más de un escritor deja sus huellas. Hay libros, como los que componen el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, en los cuales se entremezclan diferentes tradiciones que responden a momentos históricos diferentes. Sus miradas de las experiencias de fe del pueblo también son diferentes. Este proceso de “armado” de los textos bíblicos dejas sus huellas en las inexactitudes históricas o geográficas, relatos de un mismo suceso repetidos o diferentes versiones de un mismo suceso. Esto no quiere decir que la Biblia se equivoque, o que un texto sea más válido que otro. Simplemente nos encontramos con el pueblo de Dios que camina en la historia y va redescubriendo y reelaborando todo el camino recorrido anteriormente.
En el Pentateuco encontramos los trazos de cuatro tradiciones importantes que se entremezclan para formar el texto final que nosotros conocemos. Estas cuatro tradiciones se conocen con los nombres:

  • Yavista

  • Elohísta

  • Deuteronomista

  • Sacerdotal


GRANDES MOMENTOS REDACCIONALES DEL ANTIGUO TESTAMENTO
SIGLO X a. C.

En los tiempos de Salomón se comienzan a escribir los libros de 1 y 2 de Samuel, en los que encontramos una visión de Israel en los primeros tiempos de la monarquía, centrada especialmente en la figura de David. Surge también un grupo de teólogos que, partiendo de las antiguas tradiciones orales, realiza una importante tarea de revisión de la experiencia de fe del pueblo desde el tiempo de los Patriarcas, el Éxodo y los tiempos de Moisés. También indagan en diversos temas sobre los comienzos y fundamentos de la fe. Se los conoce como tradición Yavista, porque se refieren a Dios con el nombre de Yahvé, que Dios revela a Moisés y que significa “el que es”, “el que está con su pueblo”, “el que acompaña”.
SIGLO IX a. C.

A partir del siglo IX a. C. se redactan partes de las vidas de Elías y Eliseo. Se agrupa otro equipo de teólogos conocidos como tradición Elohísta, pues denominan a Dios como Elohim, que quiere decir el Señor. Reflexionan sobre la experiencia de fe de los Patriarcas y sus escritos los hallamos en el Génesis. Hacia el año 722 a. C. (con la caída del Reino del Norte) las tradiciones yavista y elohísta confluyen y se unen.
SIGLO VIII a. C.

Surge otro grupo de teólogos que escriben el libro del Deuteronomio, por eso, se conocen con el nombre de tradición Deuteronomista, que se caracteriza por lo normativo (formas de comportarse; normas para el pueblo, el culto, entre otros). Posteriormente, esta tradición es llevada a Jerusalén. Paralelamente, se van escribiendo los relatos de distintos profetas.
SIGLO VI a. C.

Durante el Exilio de Babilonia se realiza una importantísima tarea de elaboración de los escritos bíblicos. Surge una nueva tradición que se conoce como Sacerdotal. Frente al desalentador acontecimiento del destierro, los sacerdotes revisan las tradiciones antiguas para encontrar esperanza para animar a sus compatriotas. A representantes de esta tradición se les debe la redacción final del Pentateuco, unificando así, las cuatro tradiciones que lo componen. Utilizando como sustento y base la teología del Deuteronomio, se realiza una relectura de la historia de Israel. Ésta queda plasmada en los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes. A este conjunto de libros se les conoce como historia deuteronómica. A fines del destierro se realiza la compaginación final de la Ley y su edición. La impronta final quedará marcada por la tradición sacerdotal.
SIGLO V a SIGLO I a. C.

Al regreso del destierro es pueblo israelita comienza una nueva etapa, en la cual ya nunca más será un pueblo libre e independiente. Comienza a desarrollarse la concepción cultural y religiosa, con fuerte acento en el culto, que se conocerá con el nombre de Judaísmo. Son también los tiempos de una nueva relectura de la historia. Es el momento de la redacción de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías. Se acrecienta el número de personas que se dedican a copiar los manuscritos antiguos, a estudiarlos y a enseñarlos; son los llamados escribas y maestros de la ley. Culturalmente, se produce un cambio importante en este tiempo que contribuye al crecimiento de estos grupos: el hebreo deja de ser la lengua más hablada por el pueblo y se comienza a utilizar el arameo. Durante este período se escriben los libros restantes del Antiguo Testamento y se terminan de compaginar y editar. El último libro es de Sabiduría, escrito en griego hacia el año 80 a. C.
En los tiempos de Jesús, los libros que componían la Biblia son los mismos que componen nuestro Antiguo Testamento.
¿CÓMO SE FORMÓ EL NUEVO TESTAMENTO?

El Nuevo Testamento también encuentra sus raíces en las tradiciones orales posteriores al acontecimiento pascual. La Iglesia primitiva se expande alcanzando las grandes ciudades hasta llegar a Roma, capital del Imperio.
Entre la predicación y muerte de Jesús y la aparición de los primeros escritos que componen al Nuevo Testamento, median unos veinte años. En el año 51, Pablo escribe su Primera Carta a los cristianos de Tesalónica; este va a ser el primer escrito del Nuevo Testamento. El primer evangelio escrito es el de Marcos que se redacta en torno a los años 70 d. C. El resto de los evangelios se escriben entre los años 70 y 100 d. C.
Los evangelios que conocemos no son los únicos. En estos primeros años de la Iglesia, aparecieron otros escritos, como el de Tomás, caracterizados por las exageraciones y presentaciones fantásticas de la persona de Jesús; a estos se los conoce como Evangelios Apócrifos.
Hacia el año 200 d. C., la Iglesia reconoce como inspirados por Dios a los cuatro evangelios conocidos: Mateo, Marcos, Lucas, Juan. El orden en que aparecen no es cronológico, sino que más bien responde a un sentido didáctico.
Los primeros escritos del Nuevo Testamento son una sucesión de cartas escritas por Pablo a las distintas comunidades cristianas que ha ido formando y visitando en sus viajes misioneros.

¿EN QUÉ IDIOMAS SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

Los textos que componen la Biblia fueron escritos en tres idiomas; dos son de origen semítico, el hebreo y el arameo, el otro es de origen indoeuropeo, el griego.
Los libros del Antiguo Testamento se escribieron, casi todos, en hebreo; salvo una pequeña parte que se escribió en arameo. Todos los libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego.
LOS GÉNEROS LITERARIOS

La Palabra de Dios llega hasta nosotros a través de la pluma de diferentes personas, convocadas por Dios para esa tarea, que viven en distintas circunstancias históricas y se expresan literariamente por medio de diversas formas de escribir. Para comprender los textos y descubrir el mensaje de Dios, es imprescindible tener en cuenta la manera en que el autor se expresa y escribe. Para desentrañar el mensaje de los textos bíblicos y encontrar su relación iluminadora con lo que vivimos hoy, debemos identificar el género literario en que fue escrito el texto.
Según el género, varían el lenguaje y el vocabulario utilizados. La Biblia es muy rica en géneros literarios y podemos encontrar diversas clasificaciones. Los autores no expresan el género con el que escriben, por lo tanto, es tarea de los que leen la Biblia identificarlo y conocerlo.


  1. Histórico: muchas de las partes de la Biblia son narraciones y relatos de acontecimientos históricos, reales o imaginarios, que intentan descubrirnos el sentido de la historia. Existen varios subgéneros dentro del histórico: relatos populares, épicos, memorias, biografías, entre otros. Este género lo encontramos en los libros de Josué, Jueces, Samuel, Crónicas, los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles.




  1. Legislativo: también llamado jurídico. Alude a la serie de leyes y preceptos que regulaban la vida del pueblo. Muchas de ellas tienen elementos comunes a otros pueblos vecinos. Se entremezcla con narraciones, sin constituir un libro separado y determinado. Se encuentra presente en los libros de Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.




  1. Profético: el género profético abarca un buen espacio del Antiguo Testamento. El profeta es un portavoz de la Palabra de Dios, la que comunica al pueblo por oráculos. Es común que inicie su mensaje con expresiones como: “así habla Yahvé…”, “estas fueron sus palabras…”, “escuchen la palabra de Yahvé…”, “Yahvé me dirigió estas palabras…”; tras lo cual el profeta expresa la voluntad de Dios, a través de la denuncia de alguna situación de pecado o el anuncio de alguna calamidad. Muchas veces se utilizan imágenes simbólicas para expresar la palabra de Dios. Encontramos numerosos ejemplos de este género en los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós, entre otros.




  1. Sapiencial: también conocido como sabiduría. La sabiduría que nos presenta la Biblia tienen mucho que ver con el sentido común y la experiencia que se recoge en el caminar de la vida. A través de sentencias cortas, sencillas y populares, parecidas a nuestros refranes, busca aconsejar para alcanzar la felicidad y la plenitud de vida. Podemos encontrarlo en los libros de Proverbios, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría.




  1. Apocalíptico: este género está emparentado con el profético, aunque tiene elementos característicos y diferenciales. El Apocalipsis es una revelación, manifestación, explicación. El autor mira el futuro para poder explicar el presente y brindar esperanza. Son escritos que surgen en tiempos de persecución y su finalidad es contribuir a fortalecer a los lectores, anticipando el triunfo final de Dios y sus seguidores. El lenguaje y el vocabulario que utilizan están plagados de imágenes y símbolos. Son comunes las visiones y revelaciones en sueños. Los números, los colores, las figuras tienen un significado que hay que desentrañar. Encontramos este género en los libros de Daniel, Isaías, Marcos y en el Apocalipsis de San Juan.




  1. Epistolar: también conocido como cartas. Constituye un envío escrito a un destinatario, que puede ser una persona o una comunidad, por lo general, lejana en la distancia. En las cartas aparecen consejos, aclaraciones, exhortaciones y llamados a la esperanza; así como reflexiones sobre temas más doctrinales de la fe. Encontramos este género en las cartas de Pablo, Pedro y Juan.




  1. Lírico: es también llamado poético. Lo encontramos en cantos, oraciones, poesías y poemas con claros elementos religiosos productos de la experiencia de la fe. Los representantes por excelencia de este género son los libros Salmos y el Cantar de los Cantares.


LA LECTURA ORANTE DE LA BIBLIA

En el Evangelio, Jesús nos aconseja cimentar la vida de fe en una práctica constante de la lectura de la Biblia. El contacto cotidiano con la Palabra de Dios nos va abriendo el corazón, nos hace más permeables a su mensaje y va orientando nuestro camino en la vida según el Espíritu. Si nuestra vida de fe la cimentamos sobre la Palabra de Dios, nuestra vocación de transmitir y vivir el Evangelio crecerá y dará los frutos que el Señor espera. Estos son los pasos:

  • LECTURA: es el primer paso, el punto de partida. Nos acercamos a la Palabra de Dios para escuchar qué nos quiere decir a través del texto que leemos. La lectura conviene que sea tranquila y se la repita más de una vez.

  • MEDITACIÓN: el texto escrito se convierte en palabra dirigida a la persona. ¿Qué me quiere decir Dios con este texto? Se inicia un diálogo entre Dios, a través del texto, y nosotros.

  • ORACIÓN: en esta etapa el Señor nos abre el corazón. Experimentamos su presencia a nuestro lado. Nos toca responder, inspirados por la lectura y la meditación. La respuesta puede ser variada: alabanza, acción de gracias, peticiones, ofrenda, súplica de perdón, silencio interior…

  • CONTEMPLACIÓN: es el punto de llegada. Los pasos anteriores nos conducen a un estado de comunión con Dios, que nos inunda de su fuerza y de su Espíritu. La contemplación nos cambia la manera de ver las cosas, porque nos impregna de la mirada de Dios; así podemos discernir con claridad los desafíos que Jesús nos propone, nos devuelve a la vida para encarnar la Palabra.



ANCLA – Venezuela Carabela: Travesía Azul Tema 6

Título del Tema: El ser humano: un “yo” abierto al “Tú” de Dios.

Lugar: La Alianza.

Objetivos:

  • Posibilitar la reflexión sobre la apertura a Dios.

  • Dejar aflorar la vivencia religiosa, la mejor expresión del diálogo con Dios; a través de la persona de Jesús.

  • Descubrir quién es Jesús.

  • Propiciar el encuentro con Jesús a través de la oración.

TIEMPO

AGENDA

MATERIAL

LIDERAZGO

10 min.

2 min.

5 min.

45 min.

10 min.


10 min.

5 min.

5 min.

2 min.

RECEPCIÓN: “¿Qué piensas sobre?” Opiniones sobre algún personaje actual y conocido por todos. Hacer ver cómo, ante un personaje, no pensamos lo mismo.

LECTURA DE AGENDA

ANIMACIÓN: explicación del lugar y objetivos.

EXPLICITACIÓN: ver tema anexo.

RECREACIÓN: “Avanzar saltando”. Dos equipos con el mismo número de participantes. Los jugadores forman dos columnas, una enfrente de la otra. Los jugadores ponen la mano izquierda sobre el hombro izquierdo del compañero y con la mano derecha se sostienen el pie derecho mutuamente. Delante, a unos tres metros de cada columna, hay una silla. Dada la señal, las columnas comienzan a moverse saltando sólo en un pie y dan una vuelta por detrás de la respectiva silla, retornando al lugar de origen. Gana el grupo que termine primero.

ESPIRITUALIZACIÓN: Jn 1, 35 – 39. Maestro, ¿dónde vives?

CONCLUSIONES Y METAS

CULTIVO

CULTIVO MONITOR

DESPEDIDA

EVALUACIÓN DE LA REUNIÓN

Venda, papelógrafo, marcadores

Agenda

Agenda

Biblia

Diario

Recepcionista

Secretario

Animador

Explicitador

Recreador


Espiritualizador

Secretario

Cultivador

Monitor

Recepcionista
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