Liderazgo 5 min






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Conferencia de Puebla (1979). Iglesia de comunión y participación.
Once años más tarde se produce la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Programada inicialmente para 1978, es retrasada por la muerte de Pablo VI y de Juan Pablo I. El nuevo pontífice, Juan Pablo II la vuelve a convocar. La ciudad elegida fue Puebla de Los Ángeles (México) del 28 de enero al 13 de febrero de 1979. El tema: La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina.
La situación socio-económica de América Latina sólo no había mejorado, sino que por el contrario, en todo el continente se había agravado y junto con ello habían aparecido otros problemas. Se imponía una revisión de la situación de la Iglesia y de su misión. Medellín había abierto un comprometedor horizonte de trabajo. Había llegado el momento de ver el camino hecho y proyectar líneas de trabajo que profundizaran el surco dejado por Medellín.
A lo largo de los 11 años que separan a Medellín de Puebla, se habían vuelto más agudas algunas tensiones dentro del seno de la misma Iglesia, producto de la urgencia de la acción pastoral frente a una realidad cada vez más deshumanizante.
¿Cómo responder a la situación de injusticia y miseria desde el Evangelio?
Puebla inicia usando el mismo método de Medellín: parte de la realidad latinoamericana, hace un análisis pastoral de la situación: Vemos a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe (Puebla, 28).
En continuidad con Medellín denuncia esta situación como pecado: En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social, de gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos y que tienen la capacidad de cambiar (Puebla, 28)
La Iglesia toma conciencia de que esta situación no es producto de la casualidad sino de situaciones estructurales que generan pobreza: Descubrimos que esta pobreza no es una etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas… (Puebla, 30).
Seguidamente pasa a describir los rostros de aquellos que sufren esta situación de pobreza y en donde la Iglesia reconoce los rasgos sufrientes de Cristo (Cf. Puebla 32-40).
Desde este análisis pastoral de la realidad, la Iglesia reflexiona sobre su ser y su actuar para responder a su misión. Del punto de partida se pasa a un momento doctrinal sobre:

  • La verdad sobre Jesucristo: el Salvador que anunciamos.

  • La verdad sobre la Iglesia: el pueblo de Dios signo y servicio de comunión.

  • La verdad sobre el hombre: la dignidad humana.

  • La Evangelización.


Después de este momento doctrinal, la tercera parte del documento se inicia con la pregunta: ¿Cómo debe la Iglesia vivir su misión? (Puebla 563) y la clave está en el tema de la COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN. Éste es el acento que recorre el documento de Puebla y su clave de lectura. El desafío del presente y el futuro de la Iglesia Latinoamericana es presentado desde este acento. Siendo el tema de Puebla la EVANGELIZACIÓN, ésta se hará en clave de comunión y participación.
Como centros donde se expresa esa comunión y participación están en primer lugar:

  • La familia (Cf. Puebla, 568-616)

  • Las comunidades eclesiales de bases (CEB’s)

  • La parroquia y

  • La Iglesia particular


Como agentes responsables de esta evangelización en un contexto de comunión y participación, los obispos señalan a:

  • Los obispos y sacerdotes

  • Los religiosos

  • Los laicos

Al final del documento, los obispos señalan las grandes opciones de Puebla.
1. Opción preferencial por los pobres: Volvemos a tomar, con renovada esperanza en la fuerza vivificante del Espíritu, la posición de la II Conferencia General que hizo una clara y profética opción preferencial y solidaria por los pobres… Afirmamos la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación integral (Puebla, 1134). Esta opción, exigida por la realidad escandalosa de los desequilibrios económicos en América Latina, debe llevar a establecer una convivencia digna y fraterna y a construir una sociedad justa y libre (Puebla, 1154).
2. Opción por los jóvenes: Presentar a los jóvenes el Cristo vivo, como único Salvador, para que, evangelizados, evangelicen y contribuyan, con una respuesta de amor a Cristo, a la liberación integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comunión y participación (Puebla, 1166).
La Iglesia ve en la juventud una enorme fuerza renovadora, símbolo de la misma Iglesia. Esto lo hace por vocación y no por táctica, ya que está “llamada a constante renovación de sí misma, o sea, a un incesante rejuvenecimiento” (Puebla, 1178).
Los jóvenes deben sentir que son Iglesia, experimentándola como lugar de comunión y participación. Por esto, la Iglesia acepta sus críticas, porque se sabe limitada en sus miembros y los hace gradualmente responsables en su construcción hasta su envío como testigos y misioneros, especialmente a la gran masa juvenil (Puebla, 1184).
La Iglesia confía en los jóvenes… hace una opción preferencial por los jóvenes en orden a su misión evangelizadora en el continente (Puebla, 1186).
En conclusión, en Puebla encontramos continuidad tanto en el método, como en la reflexión pastoral, como en las opciones con Medellín. Desde muchos ángulos y puestos de responsabilidad va naciendo una teología, una espiritualidad y una praxis volcada hacia la liberación de los oprimidos y a la transformación de la sociedad. Este camino de reflexión y praxis es conocido como “La Teología y Espiritualidad de la Liberación”.
Medellín y Puebla fueron dos gritos de liberación; esta Teología y Espiritualidad nacientes procuran descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y en nuestra historia, pero no se trata sólo de descubrirla sino de hacerla. En ambas conferencias, nuestros Obispos, en nombre de las comunidades, asumieron la responsabilidad de ayudar a la liberación de los pobres y animaron a las Comunidades Eclesiales de Base (grupos de cristianos que se reúnen para orar, pensar las situaciones a la luz de la Palabra y trabajar juntos en pro de la construcción del Reino en sus realidades). Recordaron también que Evangelizar es anunciar a Jesucristo que nos libera del pecado y de las opresiones, y realiza la verdadera promoción humana. Por esto, quien acepta el Evangelio, no sólo luchará para eliminar su egoísmo y vivir el amor en su hogar y en el trabajo, sino que luchará también por acabar con todo aquello que produce el mal o la injusticia entre la gente.

ANCLA – Venezuela Carabela: Travesía Azul Tema 18

Título del Tema: Una mirada a Venezuela: Concilio Plenario Venezolano

Lugar: Venezuela siglo XXI

Objetivos:

  • Describir la situación política, económica, social y eclesial de Venezuela desde finales del siglo XX

  • Conocer las respuestas planteadas por el Concilio Plenario de Venezuela.

TIEMPO

AGENDA

MATERIAL

LIDERAZGO

5 min.

2 min.

5 min.

60 min.

10 min.

10 min.

5 min.

5 min.

5 min.

2 min.

RECEPCIÓN: Recibir a los tripulantes con la canción “VENEZUELA” (Llevo tu luz y tu aroma en mi piel…) e invitarlos a cantarla, tomando conciencia de lo que significa para cada uno

LECTURA DE AGENDA

ANIMACIÓN: explicación del lugar y el objetivo.

EXPLICITACIÓN: ver tema anexo.

RECREACIÓN: Rescata la cuerda. El grupo se divide en equipos de 4 personas. Cada persona sujeta el cinturón o la cintura de la persona de delante. El último tiene una cola puesta en sus pantalones. A la palabra 'YA' el piloto tiene que moverse alrededor de la habitación para tratar de conseguir el mayor número de colas del resto de grupos. Cualquier grupo en que se separe la cadena será descalificado. El equipo ganador será el que haya conseguido un mayor número de cuerdas.

ESPIRITUALIZACIÓN: Mt. 25, 14-30. Parábola de los talentos.

CONCLUSIONES Y METAS

CULTIVO

CULTIVO MONITOR

DESPEDIDA

EVALUACIÓN DE LA REUNIÓN

Equipo de sonido, disco con la canción

Biblia

Diario

Recepcionista

Secretario

Animador

Explicitador
Recreador
Espiritualizador

Secretario

Cultivador

Monitor

Recepcionista


CONCILIO PLENARIO VENEZOLANO (CPV)

Los Concilios particulares -a diferencia de los ecuménicos, que abarcan la Iglesia universal- pueden ser de una sola provincia eclesiástica, llamándose, en este caso, concilios provinciales, o pueden abarcar todas las provincias eclesiásticas de un país, constituyendo los concilios nacionales, llamados concilios plenarios.

El proceso conciliar -en el caso que nos atañe, el "Concilio Plenario de Venezuela"-, se rige según la normativa del Código de Derecho Canónico, como puede comprobarse a través de la lectura de los cánones citados anteriormente acerca de los concilios plenarios particulares.

El CPV es una expresión de colegialidad episcopal, un ejercicio corresponsable de la misión pastoral encomendada a los sucesores de los Apóstoles, en lo que atañe al magisterio, la santificación y el gobierno del Pueblo de Dios. El concilio es una reunión episcopal no sólo de carácter consultivo, sino primordialmente deliberativo y así cabe esperar de él no sólo exhortaciones espirituales, iluminaciones doctrinales y orientaciones pastorales, sino también un cuerpo normativo en los diferentes campos de la vida eclesial.

El concilio es una tarea encomendada a nuestros pastores los Obispos y que ellos han asumido con profunda fe y singular esperanza, pero junto a ellos debe latir, en sincera comunión eclesial, el corazón de todo el Pueblo de Dios: sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos comprometidos en grupos de oración, movimientos apostólicos, comunidades de base, asociaciones y organismos civiles y militares, sociales, políticos y culturales; y fieles todos en general.

La Iglesia que peregrina en Venezuela, en el marco celebrativo del V Centenario del inicio de su Evangelización y en la perspectiva del Gran Jubileo del Año 2000, quiere entrar al Tercer Milenio con un rostro nuevo, pronta para enfrentar los nuevos retos y desafíos que, en esta época de globalización, integraciones regionales, transculturación y postmodernidad, nos presentan los signos de los tiempos. Los objetivos del CPV: anuncio misionero, catequesis, liturgia y oración, juventud y familia, vocaciones, comunidad visible, promoción humana (nueva sociedad, evangelización de la cultura) y diálogo para la comunión y la participación -y otros-, quieren encontrar respuesta a estos nuevos desafíos.

Como ha escrito Mons. Ovidio Pérez Morales, PRESIDENTE DEL CONCILIO PLENARIO VENEZOLANO: "Nuestra Iglesia reflexiona sobre sí misma, se pregunta sobre su ser y su quehacer, por su dónde está y hacia dónde va, para responder a los grandes retos de la nueva evangelización y la relación entre fe y cultura. Emprendemos un Concilio porque somos un país que se confiesa históricamente católico en su inmensa mayoría, pero con amplios ribetes de deshumanización, sea por la extensión de la pobreza-miseria, sea por el deterioro ético debido a la corrupción a todo nivel y a la desorientación y el relativismo moral, con el doloroso divorcio entre fe y vida. Emprendemos un Concilio porque anhelamos, de todo corazón y con todas nuestras fuerzas, que nuestra Iglesia, que goza de alta credibilidad, pero se sabe frágil y limitada en su memoria histórica, con lo que todo ello entraña de responsabilidad y desafío, entre al Tercer Milenio renovada y rejuvenecida. Por eso debemos asumir un compromiso de conversión, comunión y solidaridad, confiando en el auxilio que nos vine del Señor, a fin de que el CPV sea un momento especial para esta "Tierra de gracia", en un tiempo tan singular de nuestra historia en el mundo".

Los Obispos de Venezuela han asumido con profunda fe y singular esperanza la tarea que se les ha encomendado de llevar a cabo el CPV. Junto a ellos debe latir, en sincera comunión eclesial, el corazón de todo el Pueblo de Dios: sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos comprometidos en grupos de oración, movimientos apostólicos, comunidades de base, asociaciones y organismos civiles y militares, sociales, políticos y culturales. El CPV es tarea de toda la Iglesia y, todos, de una u otra manera, debemos sentirnos implicados y orar fervientemente por el feliz desarrollo del mismo, aportar sugerencias, responder encuestas y participar, en sincera comunión, en los diversos actos celebrativos y litúrgicos que signifiquen compromiso de fe y testimonio de vida cristiana.

Por eso el concilio es para todo el Pueblo de Dios, el cual, a diversas instancias y de formas muy diversas, debe sentirse implicado en el proceso conciliar: interesarse vivamente, informarse, orar fervientemente por la buena marcha del mismo, participar en aquellas reuniones y encuentros que traten sobre temas conciliares, responder a las consultas y encuestas referentes a los temas, problemática, exigencias pastorales.

La Iglesia está llamada, a través de la "Nueva Evangelización": anuncio misionero, catequesis, liturgia y oración, presencia visible y testimonial de la comunidad, vivencia de la caridad, promoción humana y diálogo para la comunión y participación, a transformar la sociedad. Esta Iglesia viva es la que se pone en marcha hacia el concilio.

Antecedentes: la iniciativa del Concilio Plenario de Venezuela tuvo su origen en la Asamblea de la CEV, enero de 1994, fue madurando en las Asambleas siguientes y aprobada en la Asamblea de julio de 1996, posterior a la segunda visita pastoral de Juan Pablo II a Venezuela. La misma Asamblea designó a S. E. Mons. Ovidio Pérez Morales, Arzobispo de Maracaibo, como Presidente del Concilio y constituyó una Comisión Central integrada por todos los Metropolitanos, a fin de que acompañara provisionalmente al Presidente en las tareas de preparación y celebración del Concilio.

El inicio oficial es establecido en Coro, el 13 de julio (fase antepreparatoria), coincidiendo con la apertura del Año Jubilar conmemorativo de los 500 Años del comienzo de la evangelización en Venezuela; promoción de reuniones exploratorias, elaboración del proyecto de Carta Pastoral Colectiva, Reglamento y Oración oficial del CPV a ser aprobados en la Asamblea Ordinaria de la CEV en enero de 1998.

Desde enero de 1997 se llevan a cabo reuniones con calificados representantes del Pueblo de Dios, a fin de aportar sugerencias acerca del proceso conciliar.

Exhortación
Diálogo y perdón para la paz



1.- Al comienzo de un nuevo año, los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con clara conciencia de ser Pastores del Pueblo de Dios, saludamos con afecto a todos los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres que conviven y esperan en este hermoso país.
2.- En el año 2005 viviremos importantes acontecimientos dentro de la vida eclesial. El Santo Padre Juan Pablo II lo ha declarado Año de la Eucaristía, para que los católicos participando activa y fructuosamente en este sacramento, fortalezcamos nuestra identidad cristiana y asumamos el compromiso de la transformación de nuestra sociedad. Y nosotros, los Obispos de Venezuela, lo hemos declarado Año de las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas con el objeto de avivar en el pueblo cristiano la conciencia de la necesidad de tener pastores que hagan presente a Jesucristo en la comunidad por la Palabra y la celebración de los Sacramentos. Concluiremos la fase celebrativa del Concilio Plenario, luz que guiará la acción pastoral de nuestra Iglesia en las próximas décadas. Celebraremos los Ciento Cincuenta años de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Se cumplen en el venidero diciembre cuarenta años de la Clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el acontecimiento religioso cristiano más importante del Siglo XX.
3.- Los Obispos, individual y colectivamente, somos pastores cuya misión fundamental es de carácter religioso, espiritual y pastoral. Nuestra tarea esencial, irrenunciable y que no puede verse opacada, es la de encaminar y acompañar a hombres y mujeres en su itinerario hacia Dios. “El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón” (1). Como pastores y maestros somos políticamente independientes, pero no indiferentes, con la obligación ética de hacernos un juicio a la luz de Evangelio y del rico magisterio de la Iglesia en materia social y pronunciarnos sobre los aspectos más trascendentes, controvertidos e influyentes en el presente y el futuro de la patria. Nuestros pronunciamientos, en ningún momento, los hacemos buscando una cuota de poder o queriendo favorecer una determinada parcialidad u opción política. Nuestro horizonte es, y será siempre, el bien común, concreción del mandamiento supremo del Amor. Así cumplimos nuestra misión específica de representar a Jesucristo, Señor de la historia y Buen Pastor, que no abandona a su rebaño, sino que lo custodia y lo protege siempre (2).

PANORAMA INQUIETANTE

4.- Los venezolanos no hemos logrado alcanzar, en los últimos años, grandes consensos, elemento que define el sistema democrático y conduce a la convivencia en paz y a la solución de los acuciantes problemas del país. Por el contrario, han ido en aumento la confrontación, la polarización y el revanchismo, y no se aprecian pasos que indiquen la superación de estas actitudes y de la exclusión que ellas producen en nuestra sociedad. Tanto las personas afectas al actual Gobierno como aquellas que lo adversan, no han trabajado suficientemente en la búsqueda de la reconciliación y la paz; y si bien en democracia el tono debe darlo quien ejerce la autoridad, la responsabilidad de la convivencia es de todos los ciudadanos.
5.- El gobierno ha realizado un significativo esfuerzo por dar respuestas directas e inmediatas a la problemática socio-económica de los sectores más empobrecidos a través de diferentes programas llamados “Misiones”. Hay quienes han aplaudido sus bondades por la atención dedicada a sectores normalmente no tenidos en cuenta y por la oportunidad de superación ofrecida a muchas personas, lo que eleva su autoestima, amplía sus expectativas y genera esperanza. Pero también hay otros que han presentado críticas a dichos programas por el sesgo clientelar que los ha caracterizado; por su desarrollo al margen de programas similares establecidos por los distintos Ministerios; por apreciaciones que ponen en tela de juicio su validez técnica o prevén dificultades de continuidad, lo que puede engendrar frustraciones. La voluntad de reforzar las bondades y disminuir sus limitaciones acercaría las posiciones contrapuestas y abriría mayores posibilidades de éxito en bien de los más necesitados.
6.- Los Obispos sentimos gran preocupación por la aprobación de leyes con carácter decididamente punitivo que además entran en contradicción con el espíritu de los principios y derechos consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales suscritos por el Estado Venezolano y que amenazan la libertad ciudadana, con la aplicación arbitraria de esas leyes. Una sociedad en la que se restrinja, aunque sea legalmente, la libertad de opinión y el disenso, y en la que se imponga, sin más, la decisión tajante de la mayoría, sin dejar espacio al intercambio y conjunción de propuestas, cierra prácticamente el camino a la verdad, que no es monopolio de ningún sector en particular. En este sentido se señala a la reforma parcial del Código Penal como un retroceso en materia de derechos humanos y como instrumento de intimidación a la disidencia política y cívica.
7.- Otro preocupante elemento en el panorama nacional es el que se deriva del protagonismo casi exclusivo del Poder Ejecutivo en la gestión del Estado. Se percibe una excesiva concentración de poder, bajo el dominio de un Gobierno en el que pareciera diluirse la autonomía de los Poderes Públicos, lo que ha creado una progresiva distorsión y hasta pérdida de la institucionalidad. Son, de hecho, frecuentes las situaciones que reflejan la injerencia de un poder sobre otro. La conformación de estos poderes ha sido muchas veces resultado de la imposición exclusiva de una sola tendencia política, sin dar cabida a las minorías. Esto es altamente perjudicial para una democracia que, por naturaleza exige junto a poderes públicos autónomos y libres de presiones en sus ejecutorias, una oposición responsable y crítica. De lo contrario, se correría el peligro del abuso del poder y se abrirían las puertas a una dictadura bajo la apariencia de legalidad.

RECOMENDACIONES Y PROPUESTAS

8.- Nuestra historia, pasada y reciente, se ha visto plagada de actuaciones y actitudes que desembocaron en situaciones insostenibles, obstaculizaron la convivencia ciudadana y oscurecieron el horizonte de la vida democrática y de bienestar social. No saldremos de estos problemas si conservamos las mismas actitudes e igual mentalidad. Se impone un cambio real que vaya más allá de las condiciones favorables o desfavorables y que llegue a lo esencial de las personas, su dignidad, y a lo esencial de la sociedad, el bien común. La Palabra de Dios nos trae el mensaje del “hombre nuevo”, “creado en justicia y santidad” (Ef. 4,24), que se hace capaz de transformar el mundo y construir una cultura de la vida y de la solidaridad. No será con base en venganzas, exclusiones y abusos, como construiremos, todos juntos, una Venezuela humana, justa, solidaria y fraterna.


9.- Los señalamientos que hemos hecho nacen del deseo profundo y del deber apremiante de reiterar el llamado a la reconciliación entre todos los venezolanos, lo cual implica, positivamente, dar importancia a diferentes aspectos de la vida moral del país. Ante todo, aceptar el pluralismo; no se logrará una auténtica reconciliación, si se pretende exigir a los demás traicionar las propias convicciones o renunciar a legítimas aspiraciones. Además, es esencial dialogar para encontrar la verdad, porque el diálogo no consiste en imponer al otro una verdad preestablecida como tampoco, simplemente, en tolerar las ideas del otro. Dialogar es buscar la verdad entre las diversas partes con la contribución de todos.
10.- En concreto, en Venezuela es urgente establecer un diálogo auténtico y responsable entre el Gobierno y quienes no comparten su proyecto político-social. El país no debe continuar con el prolongado estado de polarización en el que los adversarios se han convertido en enemigos. El diálogo consiste en ver en el otro un prójimo. Esto se aplica totalmente al diálogo político. Las diferentes fuerzas y partidos deben compartir su responsabilidad con la verdad y la justicia, teniendo siempre en cuenta las exigencias del bien común. Por el contrario, la voluntad de no ceder, para no aparecer débil, así como la falta de escucha mutua y la pretensión de ser solamente uno mismo la medida de la justicia, bloquean el diálogo, las soluciones y el desarrollo estable y pacífico.
11.- El Estado debe, dar prioridad a la legislación social y educativa, sin privilegiar una normativa represiva o punitiva. Esta última, si bien es legítima, debe ser considerada como último recurso, reservada a la más graves infracciones del orden social, preservando siempre los valores de una sociedad democrática, entre los cuales, la protección integral de la vida, de la dignidad y de los otros derechos inalienables de la persona humana, ocupan el primer lugar.
12.- Invitamos a multiplicar los gestos de reconciliación: adecentar el lenguaje y las expresiones con que calificamos a los adversarios; valorar, por encima de lo que nos separa, lo que tenemos en común, como venezolanos; no perseguir o condenar actuaciones que de por sí, aunque hayan sido expresiones de confrontación, son legítimas; perdonarnos todos, unos a otros, por nuestras faltas y errores (Cf. Rom. 12,17-20); y ajustar siempre, cada vez más nuestras conductas a las normas morales, las cuales han de inspirar la Constitución y las leyes.


13.- En el contexto de esta búsqueda de reconciliación, los Obispos solicitamos al Señor Presidente de la República la concesión de medidas de gracia o indultos a los civiles y militares condenados o imputados por razones políticas, en el espíritu con que en época reciente se ha procedido en nuestra historia.

14.- En esta búsqueda de reconciliación y perdón nos inspira el testimonio de nuestro hermano Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, y su defensa de los Derechos Humanos. El próximo 24 de marzo se cumplirán los veinticinco años de su muerte por defender la vida humana y sus derechos. Fue asesinado en el momento en que ofrecía el santo sacrificio de la misa. Esta conmemoración nos encontrará reunidos en la Eucaristía del Jueves Santo. En comunión con la Iglesia que peregrina en El Salvador, pediremos a Cristo, Sumo Sacerdote, que la sangre de Monseñor Romero sea germen de vida para América Latina y de unidad en la Iglesia, y que su ejemplo sea pronto presentado, por la Iglesia, a los fieles, como máximo testimonio de fe que exige el servicio a los derechos humanos, a la justicia y a la causa de la reconciliación y la paz.


15.- El presente y el futuro del país nos llaman a superar las actitudes que nos dividen y a dar testimonio de que nos unen una misma historia, un mismo destino y una misma esperanza. Es necesario vencer el mal a fuerza de bien (Rom. 12,21). Que la Virgen María, a quien desde los albores de nuestra nacionalidad invocamos bajo el título de la Inmaculada Concepción, nos ayude, con su intercesión ante su Hijo, a edificar, entre todos, respetando las diferencias, una nación de hermanos.

Con nuestra bendición.


Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela.


Caracas, 11 de enero de 2005



ANCLA – Venezuela Carabela: Travesía Azul Tema 19

Título del Tema: La familia: primer campo de misión.

Lugar: Mi hogar

Objetivos:

  • Describir los elementos resaltantes de la realidad familiar venezolana, así como los elementos que inciden en su dinámica particular

  • Analizar los retos que el CPV plantea en cuanto al tema de Familia

  • Definir posturas personales en el proceso de Evangelización de la familia venezolana

  • Asumir la construcción de familias sólidas, como opción de vida.

TIEMPO

AGENDA

MATERIAL

LIDERAZGO

5 min.

2 min.

5 min.

60 min.

10 min.


10 min.

5 min.

5 min.

5 min.

2 min.

SENSIBILIZACIÓN: Solicitar a los tripulantes fotos de los miembros de sus familias. Colocarlas en el piso, mezcladas. Invitarlos a observarlas con detenimiento y tomar conciencia de los sentimientos que presentan en ellos

LECTURA DE AGENDA

ANIMACIÓN: explicación del lugar y el objetivo.

EXPLICITACIÓN: ver tema anexo.

RECREACIÓN: Cotufas pegadizas: Cada cotufa (PARTICIPANTE) salta por la habitación, pero si en el salto se "pega" con otra deben seguir saltando juntas, agarrándose de las manos. De esta forma se van creando grupos de cotufas saltarinas, hasta que todo el grupo forme una bola gigante.

ESPIRITUALIZACIÓN: Gál 4, 4-7. “Dios envió a su Hijo”.

CONCLUSIONES Y METAS

CULTIVO

CULTIVO MONITOR

DESPEDIDA

EVALUACIÓN DE LA REUNIÓN

Fotos familiares
Agenda

Agenda
Biblia

Diario

Sensibilizador

Secretario

Animador

Explicitador
Recreador

Espiritualizador

Secretario

Cultivador

Monitor

Recepcionista



La familia primer campo de misión

La persona humana tiene una innata y estructural dimensión social en cuanto que es llamada desde lo más íntimo de sí a la comunión con los demás y a la entrega.

Así surge la interdependencia entre persona y sociedad. De aquí que el apostolado de los laicos reviste el significado de servicio al individuo y a todos los hombres.

Pero advirtamos que la expresión primaria y originaria de la dimensión social de la persona es el matrimonio y la familia. Dios no creó al hombre en solitario, lo hizo hombre y mujer (Gn. 1,27). Y esta sociedad es la expresión primera de la comunión entre personas humanas. Jesucristo restituye al matrimonio su entera dignidad, y a la familia su solidez. (Mt. 19,3-9). S. Pablo muestra la profunda relación del matrimonio con el misterio de Cristo y la Iglesia. (Ef. 5,22).

Matrimonio y familia son el primer campo en el compromiso social. La familia es la célula fundamental de la sociedad, cuna de la vida y del amor. Se ha de reservar a esta comunidad una solicitud privilegiada, sobre todo en las circunstancias actuales en que se ciegan las fuentes de la vida, y se atenta contra la función educativa de la familia.

Urge una labor intensa, sostenida por la cultura, por medios económicos e instrumentos legislativos para asegurar a la familia su lugar primario de "humanización" de la persona y de la sociedad.

El primer compromiso con la familia es, ante todo, convencer a la misma familia de su identidad para que se convierta en protagonista activa y responsable del propio bien y de la participación en la sociedad. La familia exigirá, comenzando por las autoridades públicas, el respeto a sus derechos que, salvando a la familia, salven a la misma sociedad.

El Concilio Plenario Venezolano, hace referencia a la relación Familia e Iglesia: presente y futuro. Dado que se encuentra en el marco de la Celebración del V Centenario de la Evangelización en nuestro país, se extiende el llamado a una Nueva Evangelización, siendo misioneros del Reino, misioneros de la Palabra en un campo privilegiado de misión; nuestra propia familia. Esta Nueva Evangelización es urgente, por cuanto la familia es transmisora de valores morales, sociales y espirituales, básicos par el desarrollo armónico de sus miembros y su plena inserción en la sociedad.
A continuación, se transcriben fragmentos del documento del Concilio Plenario Venezolano, se sugieren las siguientes actividades:
1. Lee con atención la descripción de la realidad de la Familia venezolana. Compara con tu realidad personal ¿Cuáles son los aspectos semejantes y los disímiles?

2. Comparte con tus compañeros ¿Hay alguna otra situación de gran influencia en la familia, en la realidad específica en la que vives? Especifica
3. Teniendo presente que actualmente formas parte de una familia ¿qué retos se te presentan en la Nueva Evangelización Familiar a la que estás siendo llamado?
4. La formación humano-cristiana en la cual estás participando activamente a través del Movimiento ANCLA, te invita a construirte como persona, trabajando en tu aquí y ahora, pero proyectándote también hacia tu futuro ¿qué desafíos personales en cuanto a la familia te puedes plantear hoy?
5.- ¿Cómo se pueden hacer realidad los desafíos que plantea el CPV?
1. VER: ANÁLISIS PASTORAL DE LA REALIDAD

1.1. Realidad familiar en Venezuela.

  1. La Iglesia de Jesucristo que vive en Venezuela, al enfrentarse con fe a las exigencias, responsabilidades y dificultades que le presenta la evangelización en este tiempo, necesita detener su atención observadora, reflexiva y creyente sobre la familia real, que constituye el origen y la base del pueblo al que ella quiere servir, para abrir los caminos por los cuales su acción pastoral pueda producir condiciones, tanto humanas como de fe, de anunciar eficazmente la salvación del Señor en su vida, muerte y resurrección.

  2. Siguiendo los pasos del método asumido como guía por este Concilio, nos detendremos con la mirada, no sólo observadora, sino también analítica y comprensiva, sobre la realidad, tal como los hechos nos la ofrecen. Para ello, nos serviremos especialmente, puesto que se trata del conocimiento de realidades humanas, de cuanto las ciencias antropológicas y sociales dicen al respecto. Afortunadamente, hoy se ha acumulado suficiente conocimiento científico sobre nuestra familia venezolana para una comprensión aproximada de los hechos, de modo que la iluminación doctrinal y las decisiones pastorales puedan hacerse sobre una realidad concreta y objetivamente existente.

  3. La familia venezolana hay que describirla desde sus estructuras constitutivas, esto es, desde los vínculos que en ella se establecen y desde su función en el grupo humano donde convive. En Venezuela, tenemos un modelo que predomina sobre todos los demás: la familia matricentrada.

  4. Esta modalidad de familia está constituida en su estructura interna por la madre y sus hijos. A veces, los hijos provienen de distintos padres, fruto de la convivencia en concubinatos transitorios. En esta estructura familiar, la madre y los hijos son lo permanente como grupo familiar, mientras que el varón no es determinante; la madre, y no la pareja, es el centro de todos los vínculos, por lo que se la conoce como familia matricentrada y funciona tanto en sectores populares como en sectores de clase media o alta. Aunque en términos generales es común en todo el país, no es uniforme y hay diferencias según las regiones.

  5. Siendo esta la forma familiar más presente entre nosotros desde remotos tiempos históricos, ha acabado por convertirse en un componente cultural. Esta realidad de familia tiene, por tanto, consecuencias antropológicas, psicológicas y sociales que cualquier proyecto de evangelización tiene que tomar en consideración, por constituir el sustrato humano sobre el que la palabra evangélica ha de operar. La estructura matricentrada de la familia, por su componente cultural, se ha convertido en una forma de vida y tiene repercusiones en la personalidad o en la manera de ser de la mayoría de los venezolanos para quienes este ha sido el ambiente en que se han formado.

  6. En el seno de la familia matricentrada se forma un tipo de mujer y de varón profundamente marcados por la función de madre y la función de hijo, respectivamente. La mujer, desde niña, aprende a percibirse e identificarse con la función materna, así como el varón se forma e identifica como hijo, con las dificultades psicológicas y culturales para su identificación con la función de padre y ejercer a plenitud la paternidad. Igual dificultad existe en la mujer para permitir en el varón el ejercicio de esa paternidad, favoreciendo así el machismo.

  7. Por otra parte, la mujer en la familia matricentrada ha favorecido la transmisión de los valores de la fe, y ha forzado una identidad cultural que da especial relevancia a lo afectivo, la acogida, la capacidad de llegar a acuerdos, a la comprensión y solidaridad; a lo relacional por encima de lo individual, lo que conlleva grandes dosis de sacrificio. Los comportamientos no se dan en base a una disciplina impuesta, sino en base a acuerdos. Pero esta realidad tiene también sus aspectos negativos como la permisividad, una disciplina poco exigente y la ausencia del componente masculino de la autoridad.

  8. Siendo así nuestra realidad, es débil aún la base humana y cultural para lograr que el ideal cristiano de familia pueda ser asumido como la forma mayoritaria de constitución de la familia. Desde la fe, y con la certeza de la fuerza del Evangelio, será siempre posible para quienes sean objeto de un proceso de evangelización y de formación cristiana bien desarrollado que sea capaz de vencer las presiones que ejerce la cultura. La prudencia, la caridad y el espíritu de servicio pastoral, piden una actitud de comprensión, pues la cultura condiciona severamente el ejercicio de la libertad personal y a veces hace incomprensibles e imposibles de modificar determinadas formas de vida sin un largo proceso de ejercicio pedagógico, tanto en el aspecto social como en el personal.

  9. Hemos de tener presente que, según la antropología, ninguna estructura cultural es inmodificable. Esto se ha puesto de manifiesto en los últimos años y, probablemente, en relación con los cambios producidos por la industrialización, la urbanización acelerada, las transformaciones económico-sociales y la difusión de una mentalidad menos proclive al machismo. Hay que tener muy en cuenta que la acción evangelizadora de la Iglesia, mediante sus agentes de pastoral, religiosos y laicos, en las zonas más populares y depauperadas de nuestras ciudades y nuestros campos, también ha contribuido a la aparición de signos importantes de un mayor compromiso en el ejercicio de la paternidad en muchos padres jóvenes que exhiben con orgullo y con muestras de cariño a sus hijos, fenómeno antes desconocido o muy poco frecuente.

  10. En el marco familiar se sigue manteniendo un concepto extensivo de familia, que incluye abuelos, tíos, padrinos, primos. La familia extensa funciona a todos los niveles como un importante instrumento de ayuda y solidaridad para que no se enfrente sola a los graves problemas que hoy se plantean como la salud, la educación, el trabajo y el disfrute del tiempo libre.

  11. Hay que considerar también, la familia tradicional, donde el padre es la cabeza de familia e impera una relación desigual y donde es tolerada la frecuente infidelidad del varón. Este modelo patriarcal funciona todavía como referencia de fondo por su estabilidad y por la ayuda que proporciona a sus miembros.

  12. Otra tendencia es la familia nuclear de padres e hijos, donde se reconoce la igual dignidad en la relación de pareja. Este modelo tiende a expandirse entre parejas populares urbanas y hasta en zonas rurales en proceso de modernización. La promoción de la mujer en la educación y su participación en el mercado laboral, son los factores que más influyen en esta tendencia, sin descartar la influencia positiva de la labor de la Iglesia, sobre todo en los sectores populares. Esta tendencia debe ser estimulada por ser la más cercana a la propuesta cristiana.

  13. Además de las realidades descritas, se reconoce la existencia de un buen número de familias indígenas, campesinas, de pescadores, entre otras, que tienen especificidades y características propias que merecen la atención de la Iglesia.

1.2. Situaciones de gran influencia en la familia

  1. Si bien es cierto que en Venezuela muchas familias viven sacramentalmente su matrimonio, es frecuente la realidad de concubinatos estables, de cónyuges separados, de divorciados -y divorciados unidos en nueva pareja-, de madres solteras y adolescentes, realidad esta última de preocupante crecimiento. Esta diversidad de situaciones familiares no ha sido considerada suficientemente como objeto de evangelización por parte de la Iglesia.

  2. Es notorio el aumento de alcoholismo, consumo y tráfico de drogas, lo mismo que juegos de envite y azar en los diversos estratos socales. Esta realidad suele ser generadora de violencia, delincuencia y mucha conflictividad familiar. Entre adolescentes y jóvenes estas adicciones abren la puerta para la promiscuidad sexual, los embarazos precoces y las enfermedades de transmisión sexual.

  3. El creciente número de mujeres solas con hijos constituye el nuevo rostro femenino de la pobreza. Estas mujeres son padre y madre al mismo tiempo, y tienen que recurrir a cualquier forma de trabajo, con graves consecuencias morales y sociales, como la violencia social, la esterilización, la prostitución y el aborto, generando una situación precaria de la familia.

  4. La familia venezolana, inspirada en un sentido cristiano, fomenta y mantiene valores de gran influencia en la transformación de la sociedad, como son la solidaridad, la hospitalidad y el sentido de religiosidad. El “padrinazgo” es una institución muy tenida en cuenta por muchas familias y personas. Es digno de resaltar la acogida que algunas familias dan a hijos provenientes de familias en abandono o en situaciones precarias, lo que ha constituido una tradición muy arraigada y ha dado origen a los llamados “hijos de crianza” y resolvió en el pasado la actual realidad de los hijos de la calle.

  5. Esta realidad de los “niños de la calle” es hoy una tendencia creciente. Estos son niños sin hogar, alimentación, escuela; niños sin familia y sin patria; y muchos de ellos, víctimas ya de la droga, de la prostitución y en camino hacia la delincuencia.

  6. Son numerosas las familias que no pueden velar por sus propios ancianos, los cuales quedan sumidos en soledad y muchas veces en abandono.

  7. El deterioro galopante del poder adquisitivo durante los últimos veinte años ha golpeado tan duramente a la familia que la ha obligado a dar de sí sus mejores energías para atender a las necesidades básicas. Dios siempre da fuerzas para enfrentar las situaciones. Pero la frustración de los padres por no poder atender las necesidades mínimas pone a prueba la armonía y, aún más, la estabilidad de muchas familias y es una de las causas importantes de la acentuación de conflictos y del fracaso de muchas familias. Otras familias, en cambio, salen fortalecidas de la prueba.

  8. El amor y el respeto al otro tienden a perder importancia. En su lugar, aparecen la búsqueda del bien individual, del placer y el tratamiento de las personas como objetos, la permisividad y la banalización de la sexualidad. La violencia doméstica, la paternidad irresponsable, el antinatalismo, la manipulación de la vida humana, la promiscuidad y la infidelidad son expresiones de esa crisis ética.

  9. La creciente pobreza y el desempleo tienen graves consecuencias sobre las familias. La necesidad de estar en constante competencia, con la angustia que ello produce, la flexibilización y la inestabilidad en el mercado de trabajo, son factores que producen una gran tensión y conspiran contra la armonía y la estabilidad familiar. La carencia de viviendas obliga en unos núcleos familiares al hacinamiento y retrasa en otros el matrimonio hasta no encontrar vivienda, estimulando la reducción del número de hijos.

  10. La participación en grupos juveniles de inspiración cristiana, en la catequesis familiar y de adultos, en comunidades o grupos apostólicos o de ayuda generosa a personas necesitadas, ha contribuido a una vida de pareja y de familia de mayor calidad.

  11. Los medios de comunicación social son vehículos de cultura y transmisión de valores que informan y unen; pero, en cuanto al tema de la familia, estos medios, en muchas ocasiones, resaltan una nueva cultura ajena a los valores cristianos. La exaltación de la homosexualidad, el permisivismo sexual, la cultura contra la vida, la violencia, la promoción de la infidelidad y de la inestabilidad del matrimonio, contribuyen a agravar el proceso de desintegración familiar.


3. ACTUAR

3.1. Desafíos


  1. Siendo la población de Venezuela en su mayoría católica, hay en la Iglesia una sentida urgencia de promover una intensa acción pastoral de evangelización para promover “matrimonios integrales”, “comunidades de vida y amor”, parejas “unidas por el Sacramento del matrimonio”1. Objetivo de este anhelo pastoral es la elaboración de proyectos que permitan el acompañamiento de todas las familias de Venezuela desde su situación real histórica hasta el ideal de familia redimida por la fe y el Evangelio. Viendo la realidad a la luz de la fe emergen los siguientes desafíos:

    1. Promover la figura integral del padre

    2. Construir parejas consistentes y estables que, unidas por el amor y el compro­miso, sean generadoras de familias.

    3. Ayudar a afrontar y resolver los conflictos provenientes tanto del interior de la familia cuanto de los ámbitos sociales, políticos y económicos que inciden en ella.

    4. Ampliar y reforzar la pastoral familiar, en particular la preparación al sacramento del matrimonio, el acompañamiento a la vida familiar y la atención a familias en situaciones especiales.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  1. A.A.V.V. Directorio vocacional claretiano.

  2. BOFF, Leonardo. Eclesiogénesis.

  3. _____________. Iglesia: carisma y poder.

  4. CASALDÁLIGA, P. y J. M. VIGIL. Espiritualidad de la liberación.

  5. GALILEA, Segundo. El seguimiento de Cristo.

  6. GARRIDO, Javier y otros. Fe y personalización. Libros del grupo y del catequista.

  7. GONZÁLEZ, Javier. Jesucristo, buena noticia para los jóvenes.

  8. PAGANI, Severino. Acompañar espiritualmente a los jóvenes.

  9. PAROLARI, Fernanda. Sumergirse dentro de sí.

  10. SASTRE, Jesús. El discernimiento vocacional. Apuntes para una Pastoral Juvenil.

  11. SOVERNIGO, Giuseppe. Proyecto de vida.

  12. VALLÉS, Carlos. Saber escoger.

  13. VIDAURRE, Carmelo. Proyecto de vida.


Este temario fue aprobado unánimemente en Asamblea Nacional de Timoneles el 21 de mayo de 2005.

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