Cuba no cambia, pero México sí1






descargar 78.69 Kb.
títuloCuba no cambia, pero México sí1
página1/3
fecha de publicación27.07.2016
tamaño78.69 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Ley > Documentos
  1   2   3
Cuba no cambia, pero México sí1
Alejandro González Acosta2
Para V.B.
Todos los países del mundo tienen el derecho pleno para ejercer, de acuerdo con sus intereses y sus leyes, la política migratoria que regule la entrada y salida de extranjeros en su territorio soberano. Este principio es válido tanto en lo público como en lo privado: el “derecho de admisión” se aplica lo mismo para las personas en sus hogares, que para los propietarios en sus establecimientos, siempre ajustado a las normas establecidas.
El reciente Memorando de Entendimiento entre el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el Gobierno de la República de Cuba para garantizar un flujo migratorio legal, ordenado y seguro entre ambos países3 (en lo adelante me referiré a él sólo como Memorando), es una expresión de esto; sin embargo, el texto vulnera varios artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos4, y Leyes y Reglamentos nacionales, así como distintos Tratados Internacionales signados por la nación azteca.
Un principio universalmente aceptado por el derecho es que el orden de prioridad o precedencia de los instrumentos legales coloca en primer lugar las Constituciones, aprobadas por el Soberano o sus representantes, mediante referéndum; seguidamente, las Leyes, creadas por sus órganos o cuerpos legislativos electos; y a continuación los Tratados Internacionales5 -emanados de gobiernos en ejercicio de sus funciones- y otras disposiciones de carácter legal (como Reglamentos) que emitan los Estados y Municipios.
Memorando versus Constitución
Los artículos constitucionales afectados por este Memorando son el Primero, el Décimo Primero y el Décimo Quinto.
Artículo Primero (Título Primero, Capítulo I “De las garantías individuales”):
En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece.
Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.
(Adicionado mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de agosto de 2001).
Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.
(Reformado mediante Decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de diciembre de 2006).
El hecho mismo de que este artículo haya sido modificado en fechas tan recientes como 2001 y 2006, demuestra que el concepto de esclavitud se está asumiendo en su interpretación moderna y no en la tradicional o clásica. Remitámonos a la definición de esclavo. El Diccionario de la Real Academia Española dice: “Adj. Dicho de una persona: que carece de libertad por estar bajo el dominio jurídico de otra”. Y de esclavitud, la misma obra señala: “Es la situación en la cual un individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de sí mismo”.
Ese otro puede ser, perfectamente, un Estado, como sujeto esclavizador. Otra definición señala que “esclavitud es la condición de personas sujetas a los designios de otras sin opción a réplica, discrepancia, decisión o protesta”.
Una descripción más atenida a lo económico del término esclavo, postula que es “aquella persona que no puede ofrecer ni vender libremente su fuerza de trabajo a un patrón o empresario”.
Todas y cada una de estas definiciones se ajustan, con perversa perfección, a la condición de los cubanos hoy en la isla. Allí están proscritos los sindicatos independientes y sólo existen los muy controlados oficiales (pues el Estado cubano asume una condición monopólica como único contratante). A esto se añade la situación de extremo atropello de ser los cubanos actualmente los únicos nacionales del hemisferio occidental quienes para viajar no sólo deben tener un “permiso de salida” de su país (además del pasaporte y la visa del destino), sino un “permiso de entrada” en su patria. La mejor demostración jurídica de esta anómala situación de esclavitud de los trabajadores cubanos actuales la brindan, precisamente, las disposiciones para emplear nacionales contenidas en la legislación insular regulatoria de la inversión foránea, donde se establece que ningún empresario extranjero puede contratar directamente a trabajadores isleños y sólo podrá hacerlo a través de la empresa oficial CUBALSE (Cuba al Servicio del Exterior)6. El Estado cubano “cobra” el salario del trabajador de su empleador extranjero, en moneda “convertible” (dólares norteamericanos o euros), y se encarga de “pagarle” al empleado una fracción, mínima y en moneda nacional en muchos casos, de ese monto. No hay otro país del continente latinoamericano que tenga leyes semejantes a éstas, las cuales desconocen los principios universales de la justa retribución, la libre asociación y contratación, y la libertad de movimiento de sus ciudadanos.
El cubano, como cualquier Estado totalitario comunista, se arroga el derecho en exclusiva del empleo de sus naturales, que son, por ello mismo, menos que ciudadanos; no sólo súbditos, es decir, “sujetos a la autoridad”, sino carentes del derecho de elección, o lo que es lo mismo, esclavos. Una destacada especialista en el Derecho cubano, Beatriz Bernal, ha calificado esta situación como un estado de “semiesclavitud”.7 Abundan los argumentos para poder afirmar que los cubanos son considerados por su Gobierno como rehenes.
Interpretar el vínculo de los ciudadanos insulares con su Estado-empleador como una relación de esclavitud no es nuevo ni anómalo a nivel internacional: en fecha muy reciente, y específicamente en el proceso judicial de tres obreros cubanos enviados por el Gobierno de Cuba a trabajar bajo “sub-contrato” en la “Curazao Drydock Company”8, un Juez Federal de la Florida declaró procedente la reclamación interpuesta en representación de los demandantes por Do Campo & Thornton y Grossman Roth, con apoyo del Cuba Study Group y el Grupo Internacional por la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC), como un caso tipificado de esclavitud contra el Estado cubano.9
Se podrá argumentar que un esclavo no recibe sueldo alguno en virtud de su condición, pero esto jurídica e históricamente es falso. Aunque ínfimo (como los trabajadores cubanos actuales), los esclavos podían percibir un salario, destinado principalmente a su manumisión (liberación), según está expresado en las Leyes para Esclavos (Reglamento), de 184210:
Artículo 13: En los domingos y fiestas de ambos preceptos, y en las horas de descanso los días que fueren de labor, se permitirá a los esclavos emplearse dentro de la finca en manufacturas u ocupaciones que sean en su personal beneficio y utilidad, para poder adquirir peculio y proporcionarse la libertad.11
México ostenta, hasta el momento, una distinguida posición histórica en la lucha contra la esclavitud. El 2 de diciembre de 1810, en Guadalajara, el Padre de la Patria, el sacerdote Don Miguel Hidalgo y Costilla, emitió un decreto en donde se prohibía la esclavitud, e incluso se condenaba con la pena de muerte a quienes en el plazo de diez días de promulgado no dieran total y completa libertad a sus esclavos en el México insurgido. Coincidentemente, la Organización de Naciones Unidas declaró el 2 de diciembre, de manera precisa, como Día Mundial de Lucha contra la Esclavitud.
Artículo Décimo Primero:
Todo hombre tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvo-conducto ni otros requisitos semejantes. El ejercicio de este derecho estará subordinado a las facultades de la autoridad judicial, en los casos de responsabilidad criminal o civil, y a las de la autoridad administrativa por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República, o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país.
Según el Diccionario de la Real Academia Española (22ma. edición), pernicioso significa “gravemente dañoso y perjudicial”; en otras fuentes se define como “nocivo, malo, dañino, perjudicial, peligroso, maligno”.
Es evidente la improcedencia de aplicar este calificativo a los náufragos cubanos (mujeres, niños, ancianos y hombres desnutridos) que arriban a las costas mexicanas. Considerarlos como “perniciosos” no sólo es injusto: es cruel.
Artículo Décimo Quinto:
No se autoriza la celebración de tratados para la extradición de reos políticos, ni para la de aquellos delincuentes del orden común que hayan tenido en el país donde cometieron el delito, la condición de esclavos; ni de convenios o tratados en virtud de los que se alteren las garantías y derechos establecidos por esta Constitución para el hombre y el ciudadano.
Las relaciones entre los países se establecen sobre el principio básico de la reciprocidad; en el caso de este análisis, resulta inaplicable dicha condición pues no existe documentada ninguna llegada masiva y periódica de ciudadanos mexicanos al territorio cubano por mar, huyendo del Gobierno mexicano. De tal suerte que dicho Memorando se aplicaría de forma unilateral y nunca recíproca.
En México se establece por el mismo texto constitucional el precepto de “la liberación por fuga de la esclavitud”12, a semejanza de otros países. Ya desde 1856 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América consideró el caso de Dred Scott, esclavo liberto al que se pretendió someter nuevamente. El alto órgano de justicia precisó que “ningún ser humano que ha gozado de libertad debe ser sometido otra vez a la esclavitud”.
Memorando versus Tratados Internacionales
En el ejercicio de su soberanía, el Estado mexicano ha suscrito diversos tratados internacionales de obligatorio cumplimiento en atención al Derecho Internacional Público y Privado. En la Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados (28 de julio de 1951) de la cual el Estado mexicano es signatario, se lee:
Artículo 33.1: “... se prohíbe expresamente a los Estados parte expulsar o devolver (refoulement) a un refugiado a la frontera de los territorios donde su vida o su libertad peligren por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o de opiniones políticas”.
En los procesos de deportación, el Estado expulsor asume, de acuerdo con el derecho internacional y de gentes, la responsabilidad de obtener y garantizar que el sujeto entregado no sufra persecución o castigo por parte del receptor. Y se compromete, por el acto mismo, en velar por la seguridad y bienestar del sujeto, cosa que no ha ocurrido así.13 La salida ilegal del país – o fuga- está severamente penada en las leyes cubanas actuales. El Artículo 216 del vigente Código penal cubano castiga los intentos de salida del territorio nacional sin la debida autorización con penas de hasta ocho años de cárcel. En el mismo texto, el Artículo 117 pena la apropiación o desvío de cualquier transporte (aéreo o marítimo, casi todos de exclusiva propiedad estatal) como un delito de piratería que puede conllevar la condena a veinte años de cárcel o de muerte por fusilamiento (que sigue vigente, aunque en período de “moratoria”14, en la legislación cubana).
Es enorme y muy grave la responsabilidad de cualquier Estado que en estas condiciones entregue un prófugo a Cuba, pues se convierte en cómplice de varios delitos de lesa humanidad. Sin embargo, al recibir en la isla el grupo de deportados cubanos enviados por el Gobierno del Presidente Felipe Calderón el 6 de diciembre de 2008, el Embajador azteca en La Habana, Licenciado Enrique Gabriel Jiménez Remus, a la pregunta de si la misión mexicana dará seguimiento a los prófugos entregados, declaró “no tener instrucciones en ese sentido, pero no lo creo”.15
A tal extremo de crueldad es penada en Cuba la acción de huir de su territorio, que el 13 de julio de 1994 fue hundida con potentes chorros de agua lanzados por los guardacostas, cumpliendo órdenes del más alto nivel del Gobierno cubano, a seis millas náuticas de la bahía de La Habana, una embarcación donde iban 69 personas, de las cuales perecieron 37 por esta acción brutal (entre ellos 10 niños). Este crimen está perfectamente documentado, con las fotos, nombres y demás datos personales, testimonios y pruebas de todos los involucrados, y de las víctimas mortales.16
Según el Convenio contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o denigrantes, del 10 de diciembre de 1984, y suscrito por México,
... las autoridades no deberán compartir información personal de los solicitantes de asilo con las autoridades del país del que huye en refugiado, o con terceros que pudiesen transmitir esa información a tales autoridades.
En el Memorando se estipula:
Artículo 2, inciso c: Establecer el intercambio de información y cooperación en la esfera migratoria.
Su Artículo 5 resulta inquietantemente ambiguo:
Las Partes promoverán el intercambio de experiencias entre sus autoridades que resulten beneficiosas a los fines del control migratorio.
En el Artículo 7 se establece que las partes contarán con “el intercambio de información de interés” entre ambos Estados, y en el Artículo 8 se acuerda que “las partes cooperarán, entre otras formas, en el intercambio de experiencias, información, capacitación y conocimientos técnicos para desarrollar investigaciones coordinadas”.
No se especifican ni determinan cuáles son estas “experiencias” o “informaciones”, ni si afectan también -puede ser- a nacionales cubanos convertidos en ciudadanos mexicanos, pues no se delimita su alcance, ya que Cuba, a estos efectos, los sigue considerando como sus “ciudadanos”. El punto es grave, pues puede implicar que las autoridades de inteligencia del Estado mexicano se presten al espionaje de sus ciudadanos, al servicio de una nación extranjera. Algún día, cuando se puedan abrir archivos oficiales aún reservados, podrá verse cuánto de cierto hay en ésta, por ahora, presunción.
Como un motivo recurrente, en el documento se señalan al menos en seis oportunidades las frases “la migración ilegal, el tráfico ilícito de personas y la trata, así como todos los delitos asociados a estos ilícitos, como el robo y secuestro de naves y aeronaves”.
La trata es “el comercio que se ejerce con engaño o violencia y contra su voluntad, de personas (esclavos), y en el caso de mujeres (de blancas)”, y como se puede apreciar de manera evidente, no es aplicable a la situación de los cubanos que huyen de su país, sea por el medio y con la complicidad o ayuda que fuera, pues lo hacen partiendo no sólo de su disposición voluntaria (y hasta casi suicida, tal es su desesperación), sino de su legítimo derecho a fugarse de un lugar donde se les reprime. En estos casos corresponde de manera más apropiada hablar de “tráfico ilegal”, porque en efecto se encuentra fuera del marco legal, o de “comercio de inmigrantes”, pero sólo si antes se comprueba que han comprado esa asistencia por vías o métodos ilícitos, nunca dando por establecida su responsabilidad sin la demostración legal que implica un juicio previo, al cobijo de las leyes nacionales que garantizan los derechos de petición17 y audiencia18.
En la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (16 de noviembre de 1994), se establece que “todo esclavo que se refugie en un buque, sea cual fuere su pabellón, quedará libre ipso facto”, entendiéndose que el buque es la prolongación de la territorialidad del país de bandera. Los náufragos rescatados o asegurados, deberán ser asistidos y aprovisionados y se les brindarán facilidades para que continúen si ruta, si así lo prefieren. En la Ley Federal del Mar (publicada en el Diario Oficial de la Federación el 8 de enero de 1986), se establece:
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Cuba no cambia, pero México sí1 iconEs (existe) de verdad (= el ser verdadero), no cambia (es permanente). lo que cambia, no es

Cuba no cambia, pero México sí1 iconMéxico, Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Venezuela

Cuba no cambia, pero México sí1 iconProcedentes de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos y México

Cuba no cambia, pero México sí1 iconCapítulo 1
«¿Y qué cambia? ¿Qué se siente al estar muerto?». Conocía a más vampiros, pero Willie era el primero al que había tratado antes y...

Cuba no cambia, pero México sí1 iconSala Joaquín Blez Fototeca de Cuba, La Habana, cuba. Gusanos

Cuba no cambia, pero México sí1 iconMéxico), Ricardo salgado (México), Cuarteto chicuacemecatl (México),...

Cuba no cambia, pero México sí1 iconCuba es un país en el mar caribe y el océano Atlántico. Fue un territorio...

Cuba no cambia, pero México sí1 icon537 Cuba – Orishas, Cuba

Cuba no cambia, pero México sí1 iconAntes de tomo Cuba, Jose Martí, un poeta de Cuba y revolucionario...

Cuba no cambia, pero México sí1 iconMexico: Se aprueba publicidad para medios sociales, pero sólo la oficial: Melquiades Rosas






© 2015
contactos
l.exam-10.com