Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares






descargar 412.25 Kb.
títuloEzra de Girona. Comentario al cantar de los cantares
página9/14
fecha de publicación20.09.2015
tamaño412.25 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Ley > Documentos
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14
Ella proferirá palabras contra el Altísimo, es decir, que ella dirigirá a la Divinidad palabras que no conviene pronunciar, a saber, las palabras de los adeptos de Jesús, hijo de Pantera.

Y pondrá a prueba a los santos del Altísimo, a causa de la fe, pues lo colgaron a fin de reducir al enemigo y al rebelde (cifrado Salmos VIII, 3); ella intentará cambiar los tiempos y la ley, alusión a los ladrones que intentan apropiarse de las palabras de la Torah y cambian las verdaderas fiestas por sus falsas solemnidades, a los sacerdotes aarónidos por servidores de ídolos, y los diez mandamientos por su Evangelio; serán liberados de sus manos, pues no llegará la liberación para Israel hasta que Roma sea vencida, tal y como está escrito en Daniel VII, 11, 13-14: su cuerpo será destruido y librado al fuego, y continúa, Mientras lo contemplaba... vi entre las nubes del cielo a uno que parecía un hijo de hombre... a él le fue otorgado el imperio, el honor y el reino...
(V, 8-16): Yo os conjuro...

Todo esto simboliza la huida de la Gloria y las lamentaciones de la Presencia.
¿Qué tiene tu amado entre los demás amados?...
los setenta tronos de realeza72 .
Mi amado es fresco y colorado...
Los sabios enseñan en el Midrash del Cantar: «Mi amado es fresco y colorado: su aspecto integra el rojo, el negro, el amarillo y el blanco; tal es el aspecto del Santo, bendito sea, parecido al arco que aparece en las nubes» (Ezequiel, I, 28).
Se distingue entre diez mil,
Se encuentra cercado por el campo de Dios y por miríadas de seres sobrenaturales, y Él se distingue entre sus ejércitos y se reconoce entre sus campos, según resaltaron nuestros sabios a propósito de la estancia de Rabbí Akiba en el Paraíso73 : «¿Cuál es la interpretación que explica cómo pudo escapar de la suerte trágica de sus tres cofrades? Conviene reflexionar acerca de Isaías XLVII, 4 y XLVIII, 2: YHWH Sabaoth es su Nombre, destacándose entre su ejército.
Su cabeza es de oro puro...
ceñido, coronado, ornado.
Sus cabellos como renuevos de palmas, negros como el cuervo.
Esto es lo que dice el salmista (Salmos XVIII, 12): Con las tinieblas tejió su velo, la tienda que él rodea es tiniebla de agua, espesura de nubes, porque las tinieblas nacen del agua. Nuestros sabios lo enseñan en Éxodo Rabba 15, 22: «Las aguas preñadas infantaron la tiniebla».
Sus ojos son como palomas,

los ojos del Señor que recorren toda la tierra.
Sobre riachuelos de agua,
sobre las repletas fuentes de la Sabiduría.
Se bañan en leche,
son blancos y puros como la leche.
Llenando por completo su órbita
cuya perfección y belleza son insuperables.
Sus mejillas como un jardín de perfumes,
símbolo del fulgor del Rostro que el hombre no puede ver sin perder la vida (cifr. Éxodo XXXIII, 20): ninguna criatura tiene la fuerza suficiente para subsistir sin esa luz. «Jardín de perfumes», la Sabiduría; a este respecto se dice en Proverbios XVI, 15: en la luz del rostro real está la vida, y en Números VI, 25: el Señor irradió luz de su rostro para ti.
Sus labios, como lirios,
las seis direcciones espaciales son gobernadas por su palabra y por el soplo de su boca.
que por todas partes destilan purísima mirra,
éstas son las palabras de la Torah en las que confían todas las naciones, como la mirra de buena calidad que pasa de un lugar a otro y que no tiene defecto alguno.
y que no tienen igual, como los cedros:
en el mismo orden de ideas, en Oseas XIV, 9 está dicho: yo soy como un verde ciprés.

El Santo, bendito sea, tiene un árbol que presenta doce ramas, este-norte, este-sur, este-arriba, este-abajo, oeste-sur, oeste-norte, oeste-arriba, oeste-abajo, sur-arriba, sur-abajo, norte-arriba, norte-abajo; estas ramas se prolongan hasta el infinito: son los brazos del universo. El soporte de las ramas es el árbol. A estas ramas les corresponden doce gobernantes74 . En el interior de la esfera también hay doce gobernantes, lo cual, junto con las ramas, da un total de treinta y seis gobernantes; cada uno de ellos tiene un príncipe, y esto es lo que se proclama en Eclesiastés V, 7: por encima de una autoridad, está velando otra autoridad. Así pues, hay nueve príncipes para cada uno de los puntos cardinales, este, oeste, norte y sur, lo cual, según otro sistema de reparto, da un total de doce para el Dragón, doce para la esfera, doce para el corazón...75  y de ellos extrae el corazón su subsistencia, y es el corazón el que les proporciona, a su vez, la suya76 . Cada una de las formas santas gobierna una nación, y los israelitas, pueblo santo, han tomado por su parte la cima del árbol y su corazón. ¿Qué es el «corazón»? Es el fruto espléndido de la cima; y para resaltar esta verdad los israelitas han tomado para ellos un fruto de árbol espléndido (cfr. Levítico, XXIII, 40): así como la palmera tiene sus ramas como contorno y el centro del ramaje en el medio, así han tomado los israelitas la cima del árbol, que es su corazón; en el orden del cuerpo, esto se corresponde con la columna vertebral, que es la parte principal del cuerpo. Pues rama, en hebreo lulab, es una palabra compuesta de dos términos lô lêb (él tiene corazón), siendo el valor numérico de estas palabras de treinta y seis y treinta y dos respectivamente. El significado de treinta y seis ya nos es conocido. Treinta y dos es el número de los senderos de la Sabiduría77 . Sobre cada uno de estos senderos está velando una «forma», tal y como está escrito en Génesis III, 24: y colocó delante del jardín de Edén a los querubines provistos de espadas de fuego fulgurantes para guardar el camino hacia el árbol de la vida.

¿Quiénes son estos guardianes? El versículo citado resalta las «formas», y he aquí como debe ser entendido esto: Él colocó las formas sobre esos senderos, que son anteriores al jardín de Edén y anteriores a los querubines, los cuales son a su vez anteriores a la llama de la espada fulgurante. ¿Pero cómo puede ser admitida tal anterioridad? Sin embargo está escrito (Génesis I, 6) que el cielo, que es fuego y agua, es anterior: que haya un firmamento en medio de las aguas que separe las aguas de las aguas, y más adelante (Génesis V, 8): y Dios llamó al firmamento cielo. Por otra parte, sabemos que el cielo es fuego, pues está escrito (Deuteronomio IV, 24): pues el Señor tu Dios es un fuego devorador, un Dios celoso. En cuanto a la identidad del Santo, bendito sea, con el cielo, se desprende del texto de I Reyes VIII, 32: ¡Tú, cielo, escucha! ¿Es admisible que Salomón dirigiera su oración a los cielos para que éstos acogieran la plegaria de Israel? No, su oración estaba dirigida a Aquél cuyo nombre es llamado sobre los cielos, tal y como se lee en I Reyes V, 27: He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener. De aquí se desprende que «cielo» es el nombre del Santo, bendito sea. El cielo es pues, paradójicamente, fuego, pues desde vuestra actual exégesis está «delante». Ved lo que es: es la fuerza que reside en las «formas santas», la fuerza está delante y viene seguida de las formas. Pero, ¿qué significa su fuerza? Otro pasaje de la Escritura elabora la respuesta (I Samuel II, 2): Nadie tan santo como el Señor, pues no hay nadie a excepción de ti y no existe Formador78  semejante a nuestro Dios.

El versículo de Oseas al que nos hemos remitido se expresa mediante una imagen análoga: soy como un verde ciprés, de mí procede tu fruto: las almas son el fruto del Santo, bendito sea. Y si Rabba creó un hombre79 , su colega Rabbí Zera lo convirtió en polvo, pues no estaba en él la fuerza del alma superior.
(VI, 2) Mi amado ha bajado a su jardín,

a los plantíos de plantas aromáticas,

para apacentar su ganado en sus jardines

y para recoger los lirios.
Un objeto que describe un movimiento de rotación no marca diferencias entre arriba y abajo: el descenso es idéntico al ascenso, y el ascenso al descenso. Sin embargo el autor sagrado califica como descendente el movimiento del amado a causa del exilio, haciéndole secretas alusiones mediante sus palabras.¿A qué jardín ha bajado el amado?, «a los plantíos de plantas aromáticas», lugar en donde se expanden el buen olor y la emanación, es decir, la Sabiduría. «Para apacentar su ganado», a fin de proveerse él mismo la subsistencia y dirigir el radiante fulgor «hacia los jardines», que es tanto como decir la Presencia. «Recoger los lirios» significa dirigir el radiante fulgor de la Sabiduría hacia las «seis extremidades».

Todo esto tiene lugar en el tiempo del exilio, cuando ya no hay ni sacrificio ni ofrenda; entonces las cosas espirituales tienden a ascender y a dirigirse hacia el lugar del que extraen su alimento. El profeta dice en este sentido (Isaías LVII, 1): a causa del mal el justo se desvanece. Por ello es necesario esforzarse en expandir y dirigir la bendición hacia los padres, para que a su vez se dirija hacia los hijos. La expansión y la efusión dirigida, están simbolizadas en nuestro pasaje con el término «recoger». Nuestros doctores por su parte, han designado la expansión y manifestación de las entidades mediante el término «trasplante». Ellos nos enseñan en Génesis Rabba, a propósito de Génesis II, 8, lo siguiente: «El Señor, nuestro Dios, plantó un jardín en Edén; conviene comparar este versículo con el de Salmos CIV, 16: los árboles del Señor se sacian, los cedros del Líbano que plantó. Rabí Hanina explica: eran como élitros de langostas; el Santo, bendito sea, las desarraigó y las plantó en el jardín de Edén.»

Comprende bien esta maravillosa parábola. El plantador siempre tiene necesidad de un pimpollo. De este modo han preexistido las entidades; su expansión y su efusión son comparadas con el desarraigo; su creación y su crecimiento, en sus respectivos lugares, están simbolizados por la implantación. Pero estas plantas, plantas delicadas, necesitan ser irrigadas constantemente. Por ello dice el salmista: los árboles del Señor se sacian; reciben hasta la saciedad su vida, su agua, su fuerza vegetativa. En otras palabras, cada causa recibe de aquélla que le es superior: la vida recibe de la raíz de la vida, el agua de la vida y la plantación del agua. Se trata del proceso que ya hemos descrito: cada causa tiende a ascender y espera el flujo vital de aquélla que le es superior; cada atributo es receptor de otro atributo: la talla del grabado, el grabado del trazo, el trazo de lo oculto; cada uno se encuentra en el interior del otro, cada uno procede del otro, cada uno se encuentra ligado, unido al otro.

El tema que acabamos de desarrollar ya lo habíamos apuntado al principio del libro.

Después, en los versículos VI, 4-10 del Cantar, el autor retoma el elogio de la Presencia, ensalza sus cabellos, sus ojos, su frente. Las sesenta reinas del versículo VIII se remiten al mismo simbolismo que el versículo VII, 3: rodeada de lirios: la Presencia integra las «seis extremidades» y se halla sellada por el todo. Pero para entender el verdadero significado de este versículo, considero que será bueno exponer en este lugar el tema de la obra de la creación comentando el Salmo CIV: ¡Oh alma mía, bendice al Señor!; Señor, mi Dios, sois tan grandioso..., salmo que desde el principio hasta el final trata de este tema.

He aquí el sumario de este salmo:
Gen. I, 3: Que se haga la luz.

Sal. CIV, 2: Cubierto de luz como de un manto.
Emanación de esta luz a partir de la Nada.
Gen. I, 6: Que haya un firmamento que separe las aguas de las aguas.

Sal. CIV, 3: Por encima de las aguas construiste tus recámaras.
Precisando por cuántas fases tuvo lugar esta separación.
Gen. I, 9: Que las aguas se reúnan en un lugar y aparezca lo seco.

Sal. CIV, 5: Tú pones la tierra sobre sus bases.

El tiempo fijado para ella.
Gen I, 11: Produzca la tierra verdura

Sal CIV, 14: Tú has hecho crecer la hierba para el ganado.
Gen. I, 14: Que haya luminares.

Sal. CIV, 19: Tú has creado la luna para marcar el tiempo.
Gen. I, 16: E hizo Dios los dos luminares mayores.

Sal. CIV, 20: Pones las tinieblas y viene la noche.
Sal. CIV, 22: El sol despierta, y se retiran a sus madrigueras para recostarse.

Gen. I, 20: Que hiervan las aguas.

Sal. CIV, 25: He aquí el gran mar de inmensa anchura y movimiento infinito.
Gen. I, 27: Sexto día: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.

Sal. CIV, 31: Que la Gloria del Señor sea para siempre.
Gen. I, Séptimo día.

Sal. CIV, 32: Él mira la tierra y la hace temblar.
es decir, séptimo milenio en el que el mundo será devastado.

Gen. I, De la beatitud de las almas en este milenio.

Sal. CIV, 33: Quiero cantar al Señor mientras viva.
Gen. I, De la abolición de la mala inclinación.

Sal. CIV, 35: Los pecadores desaparecerán de la faz de la tierra y no habrá más impíos.
Explicaré este salmo junto con el relato de la creación: los inteligentes comprenderán.
Versículo 1: Señor, mi Dios, eres tan grandioso... Alusión al esplendor de la Sabiduría que se dispersa con abundancia por todas partes; de esta expansión toman su alimento las causas intermedias y lejanas. Vestido de magnificencia y majestad. La Sabiduría se ha aproximado hasta ti, no existe sin ti y tú no existes sin ella. Éste era el estado de cosas antes de la creación del mundo, cuando el Santo, bendito sea, estaba solo en su universo y las entidades permanecían latentes en las profundidades de la Sabiduría.

A continuación el salmista precisa y expone cómo tuvo lugar la creación de los dos mundos.

Versículo 2: Cubierto de luz como de un manto. Entiende con ello el flujo de la Sabiduría que rodea el todo. Cubierto significa que recibe el esplendor de aquella expansión, y que gracias a la difusión de esta luz comienza a irradiar la luz, una de las cosas que emanaron el primer día, todas juntas, sin separación: cielos y tierra, tohu y bohu, tienieblas, luz, aire y agua, el atributo del día y el atributo de la noche. Este es el sentido de Génesis I, 2: la tierra era TOHU y BOHU. Tohu es una cosa que no tiene forma; Bohu es aquello que cubre a Tohu, de manera que este último recibe una forma más sutil que el aire. El texto de Génesis continúa: tinieblas sobre la superficie del abismo, profundidad de arriba, profundidad de abajo.

El espíritu de Dios, el espíritu del Mesías, espíritu de Sabiduría y discernimiento (Isaías XI, 2), flotando sobre las aguas, cubre el todo; aquí se encuentra todo lo que emanó el primer día, tal y como lo enseñan nuestros doctores: «En la primera hora su polvo fue hacinado». Al decir (Génesis I, 3) Que se haga la luz, la Escritura expresa la misma verdad que expresan los sabios cuando dicen: «Dios se envolvió con aquella luz»; pero este punto ya ha sido aclarado.

Constatamos que, en la primera sección, la palabra «luz» está escrita cinco veces, y en la segunda, la palabra «agua» también está escrita cinco veces. Es decir, que hubo cinco gotas de agua conteniendo cinco gotas de luz, que no son sino las cinco voces que intervinieron en el momento de la revelación de la Torah. Por eso está dicho: y vio Dios que era bueno; en otras palabras, la luz fue encendida del mismo modo que una lámpara enciende otra lámpara, y las entidades recibieron la fuerza para expandirse y actuar.

Dios separó la luz de las tinieblas. Delimitó para ambas su proceso y expansión; éste es el significado de:
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   14

similar:

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconCantar de los cantares

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconCantar de los cantares

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconCantar de los cantares capitulo: 4

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconLa teología bíblica de la sexualidad en El Cantar de los Cantares
«el deleite», Génesis 18. 12) y hasta emplea los mismos términos para el deleite del alma en Dios (Salmos 36. 9; cf vocablos parecidos...

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconTaller fragmento: el cantar del mio cid grado 10
«gesta» o «cantar», términos con los que el autor describe su obra en los versos 1085 y 2276, respectivamente

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconComentario de un texto medieval: cantar de mio cid

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares icon1. ¿Que son los Cantares de Gesta?

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconLa épica. Los cantares de gesta

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares icon Se estima que los romances se iniciaron como cantos juglarescos...

Ezra de Girona. Comentario al cantar de los cantares iconLa poesíA Épica. El mester de juglaría y los cantares de gesta






© 2015
contactos
l.exam-10.com