Égloga nuevamente trovada por Hernando de Yanguas en loor de la Natividad de Nuestro Señor, en la qual se introduzen quatro pasto­res, cuyos nombres son Mingo






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títuloÉgloga nuevamente trovada por Hernando de Yanguas en loor de la Natividad de Nuestro Señor, en la qual se introduzen quatro pasto­res, cuyos nombres son Mingo
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A s.l., s.i., s.a.
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1 Servicio Hernando : om. A 23 que é Hernando : que A 81 Ea Hernando : Eea A 91 A Hernando : om. A 110 A Hernando : om. A 133 he aquí Hernando : Haqui A 155 muchas Hernando : muhas A 165 hijo Hernando : hio A 216 A Hernando : om. A 241 he aquí Hernando : Haqui A 248 soventa locum desperatum 260 funa locum desperatum 269 Desseo Hernando : om. A 279 vez Hernando : zex A 354 bendito Hernando : benedito A 364 ninguno Hernando : ninguna A 379 los Hernando : las A 405 Servicio Hernando : R A 406 prueves Hernando : pruevas A 410 esta Hernando : este A 420 summo Hernando : summe A 423 zagal Hernando : zagala A 471 quicios Hernando : quitios A 472 gargantas Hernando : gargantes A 507 Pérsica Hernando : Perfica A 566 viene A Hernando : viena A 609 catança Hernando : catarça A 616 criador Hernando : cxiador A 646 las Hernando : les A 656 bendición Hernando : benecidion A 659 bendito Hernando : benedito A 660 los Hernando : las A.

FARSA SACRAMENTAL
[Comienza la obra con las exclamaciones de asombro que al pastor Hierónimo le arrancan las extrañas señales y cam­bios que observa en la naturaleza y en todo lo que le rodea, y dice:]
[Hierónimo] Llamar quiero a Ambrosio, si avrá deslindado

algún quillotrijo de aquestas señales

por ser ellas tantas, tan nuevas y tales

que nunca se han visto jamás en tal grado.

5 ¿Ambrosio, carillo?

Ambrosio Acá so aballado.

Jerónimo Abrázame, hermano.

Ambrosio Par Dios, que me praz.

Jerónimo Salúdete Dios con fe, pan y paz.

Ambrosio Y a ti todo aquesto te venga dobrado.

Jerónimo ¿Adónde las dejas?

Ambrosio Por esos oteros,

10 Hierónimo, quedan, par Dios, retozando;

que nunca en mi hato después que en él ando

tan hartos he visto jamás mis carneros,

ovejas y cabras y manso y corderos,

ni pacen, ni balan, ni curan de siesta,

15 que todos los hatos están pracenteros.
[Jerónimo le asegura que lo mismo ha ad­vertido él y al momento llega otro zagal diciéndoles que viene pasmado de lo que ha visto, y lo refiere con las palabras de Virgi­lio, autori­dad que al margen saca el autor, de que podrán pastar juntos cor­deros y lobos, los bueyes andar entre tigres y leones, los galgos y las liebres, las aves menudas y los gavi­lanes y las perdices y garzas con los halcones. Pero no los puede sacar de su incertidumbre sobre lo que tal cosa significa. Esperan que lo haga otro zagal más instruido, lla­mado Gre­gorio, que se pre­senta vestido de fies­ta. Viene con el mismo asombro y con­tento; pero las señales que éste vio fueron cambios en los signos del Zodia­co y en los Astille­jos, en los Triones y en las Cabretas. Vio danzar a Diana (la luna) en la esfera primera, a Mer­curio en la segun­da, a Venus en la ter­cera, a Apolo el la cuarta, a Mares en la quinta]
[Gregorio] Y Jove en la sexta sus haldas en cinta;

Saturno bailaba en la séptima esfera.
[Por fin aparece un ángel, que ve pri­mero a Jeróni­mo, añadien­do]
[Jerónimo] El mismo que ogaño nos vino al ganado.
[El ángel les habla y les recomienda que no se tur­ben, y Hostín (Agustín), en nom­bre de todos, le pide les declare el signi­ficado de aquellas seña­les, a lo que res­ponde el ángel:]
[Ángel] Pastor, lo que pides decir soy contento,

20 pues tú lo procuras con tanta eficacia.

Aquésta se llama la fiesta de gracia

do el cuerpo de Cristo se da en sacramento.

Tiene esta fiesta principio y cimiento

por vía saludable, divina y amena,

25 después que Dios quiso el día de la cena,

darse allí mismo al santo convento.
[Entonces ya no les choca a los pasto­res que la naturaleza hiciese tales muestras. Gregorio le pre­gunta en qué manjar pudo Dios darse a sí mismo, y el ángel le explica éste y otros misterios de la Eucaristía en un diálogo algo pesado. El Bachiller, se­gún costumbre en otras obras, intercala multitud de textos de la Sagrada escritu­ra; formula por boca de los pastores una especie de credo, pues empieza algunas coplas y aun versos: «Yo creo que tú eres» el que hizo tal o cual cosa, siempre re­cordando pasajes del Antiguo y del Nue­vo Testamento.

Viene en seguida la adoración. Jerónimo entona el Te Deum en castella­no; Ambro­sio un Sancto, sancto; Gregorio el Coe­li ena­rrant, así:]
[Gregorio] El cielo y la tierra muy llenos están

de la majestad, Señor, de tu gloria;

el coro apostólico digno de historia,

30 con más tus profetas mil gracias te dan.

Igregia te adora so forma de pan

a Ti y a tu Hijo con el Paracleto;

tú entraste en el vientre púdico y perfeto

para liberarnos del fiero Satán.
[Jerónimo dice también:]
35 [Jerónimo] Dichosa la madre, Señor, que te dio

las tetas beatas con pobre endeliño;

dichosas crepundias en que, cuando niño,

tu cuerpo sagrado, Señor, se envolvió.

Dichoso el buen viejo que a ti te sirvió

40 en el portalejo, mi Dios, a do estabas,

do tanta pobreza desnudo pasabas

titando de frío por mí que aquí estó.
[Después de estos loores, Ambrosio pre­gunta al án­gel cómo es la Jerusalem celes­te que esperamos. El ángel le res­ponde con un texto del Apocalipsis:]
[Ángel] Es toda, pastores, bruñida y cuadrada,

por mano divina reglada y medida,

45 de muros dorados muy altos ceñida,

de las doze perlas que sigo esmaltada:

jaspe, zafiro, beril, esmarada,

sardónica y sardio, jacinto y crisol,

calcedo, ametisto, cianeo, topazol,

50 la cual a sant Juan le fue revelada.
[Y respecto de los premios, no tienen comparación con nada de lo de aquí. Can­sados de preguntar los pastores, deter­minan volverse a sus cabañas; pero antes quieren cantar ante el Señor: Agostín los tenores, Jerónimo y Grego­rio la cuentra más alta (los contral­tos), Ambrosio lo ba­xo; y como les fal­ta el tripe, se ofrece el Ángel, di­ciéndole:]
Agustín ¿Y tú cantarás chillidos mayores

aquí entre nosotros?

Ángel Yo sí, cantaré.

Jerónimo ¿Y di, bailarás?

Ángel También bailaré

Ambrosio Suplan discretos las faltas y errores
[Cantan efectivamente el villancete]
55 Pan sagrado, Dios entero

uno y trino

eternal verbo divino

conserva el hato y apero.

Tantum ergo sacramentum, etc.
[con otras coplillas en el mismo conso­nan­te. Son 64 coplas de arte mayor, pero fal­tan unas dos o tres al princi­pio.

Y termina con estas palabras]

Finis.

Scribimus indocti do[c]tique pa[s]sim. Yanguas.

[y luego:]

«Demanda que hizo un galán a Yanguas accerca de la división de la cosmo­grafía.»

FARSA DEL MUNDO
Farsa del Mundo y moral, del actor de la Real, que es Fernán López de Yanguas, la qual va dirigida a la yllustre y ansí mag­nífica seño­ra, la señora doña Juana de Çúñiga, Condessa de Aguilar.

Yanguas
Farsa del Mundo y moral, del auctor de la Real.

Esta presente drama es nuevamente compuesta por Hernán López de Yanguas sobre este dicho del Apóstol, que dize: Haec est victo­ria quae vincit mundum, fides nostra; en la qual se introduzen quatro interlocutores: el primero es el mismo Mundo; el segundo es un pas­tor llamado Apetito; el tercero, un hermitaño; el quarto es la Fe.

Es la intención del auctor magnifestar las cautelas del mundo, cómo engañan a cada uno de nosotros, que se entiende por el Apetito. Junto con esto, cómo por el Hermitaño, que es la pre­dicación e reli­gión, nos arrimamos a la Fe, y con ella le ven­cemos, como la obra declara. Relátase, en fin, la Assumpción de Nuestra Señora, en la qual ay bien que ver e que no ver, porque no alcançan los ojos. Acaba con su música concertada­mente.

Dirigida a la muy illustre e ansí magnífica señora, la señora doña Juana de Çúñiga, Condessa de Aguilar.

El Mundo se ha de vestir como rey, Apetito como pastor, el Her­mita­ño como lo es, la Fe como dama e un ramo verde en la mano.
El auctor a quien dirige la obra.
Illustre señora, caudal río sin vados,

en quien la belleza del mundo se encierra,

quando Fortuna me tuvo en su tierra

solían por servilla velar mis cuydados,

5 mas desque quisieron sacarme mis hados

a tierras estrañas, cessó mi exercicio,

pero aunque sea tarde, no es tarde el servicio:

resciba estos metros assí dedicados.
Comiença Apetito
Apolo conserve tan noble ganado

10 y Júpiter alto le guarde de mal,

Minerva le tenga contino apastado;

que nunca mis ojos han visto otro tal.

No alave Tesalia su fresco pradal,

con éste se callen los bosques ybleos,

15 si Dios me cumpliesse mis buenos desseos

yo no haballaría de aquí el calcañal.
Prosigue ¡Hao! ¿Quién quiere un moço, zagal bien dispues­to,

que salta, que corre, que bien tira barra

y pinta sanbugas, rabés e guitarra

20 e haze otras cosas allende de aquesto?

¡Hao! ¿No ay quién me tome en todo este resto?

Pues, juro a mi vida, que no sé por qué.

De vero, más buelta de aquésta no dé:

si alguno me ha gana, respóndame presto.
El Mundo
25 Mancebo, mancebo, que buscas el amo:

acércate, acércate; llega seguro.

Apetito Si un poco tardaras, de veras te juro,

que me yva aborrido, más rezio que un gamo.

Mundo ¿Cómo te llamas?

Apetito Apetito me llamo.

30 Mundo Sea en ora buena, que buen nombre tienes,

e mírame bien, que si te convienes

tenerte he comigo.

Apetito No ay cos que más amo.
Prosigue Ya tú, ¡soncas! sabes mi nombre muy bien,

Apetito bien es que me digas, si huelgas, el tuyo.

35 Mundo ¿Por qué me lo pides?

Apetito Porque si concluyo

contigo la yguala, que sepa con quién.

Mundo Por esso no ayamos, mancebo, desdén,

que a mí dizen Mundo.

Apetito ¿El Mundo eres tú?

¡O cuerpo del cuerpo, del non de Jhesú,

40 ni aún de sus sanctos y sanctas, amén!
Prosigue ¡Mirá que, mi padre, con quién he topado!,

con quien no se puede dezir sin passiones.

Mundo Sí puede. ¿Quién soy?

Apetito Un trincapiñones,

según todos dizen.

Mundo Mal te han engañado.

45 Apetito Yo no sé, a la mi fe, que aún no te he provado.

Mundo Pues pruévame agora.

Apetito No sé si me atreva.

Mundo Piensa primero que hagas, la prueva;

verás si te cumple.

Apetito Muy bien has hablado.
Apetito, a solas
Pensar quiero a solas un rato comigo,

50 antes quel Mundo me tome por moço;

yo soy ya mancebo, ya me apunta el boço.

No haze... Sí haze... Verdad ¡par Dios digo!,

no tengo pariente, carillo ni amigo

que den a mi vida manera ni medio

55 si yo por mis puños no busco remedio

bivré malandante, zagal sin abrigo.
Prosigue Ninguno no nasce tam bien fortunado,

por bien que Fortuna le trayga en su rueda,

que en algunos tiempos no gima, o no pueda

60 su poco a poquillo, caer de su estado;

por esso mil vezes y más he pensado

con nusco mostrarse madrasta Natura,

pues todas las cosas que engendra procura,

y nunca del hombre le toca cuydado.
65 Prosigue Bien puedo a la clara provar mi intención,

puesto que en nada despunte de agudo,

que al hombre, en nasciendo, le dexa desnudo,

ni nace con capa ni con çamarrón.

Si nasce un cabrito, ratón o león,

70 un llovo, una liebre, un tigre, un camello,

lu[e]go Natura los cubre de vello,

y contra Fortuna les da defensión.
Prosigue A una águila, garça, perdiz o paloma,

y a todas las aves bolantes, en suma

75 luego las cubre, quien digo, de pluma,

e muy a su cargo las tiene y las toma,

y porque el invierno, ni el sol no carcoma

los árboles verdes, con yelos o llamas,

dioles cortezas, y a peces escamas,

80 con que se defiendan de fuegos y broma.
Prosigue Con solos los hombres se muestra profana,

lo qual yo lo puedo muy claro provar:

luego en nasciendo los muestra a llorar,

y desta dolencia muy tarde los sana.

85 Ninguno no come si bien no lo gana,

puesto que sea chapado garçón.

Yo hallo que tiene Natura razón,

pues no le contenta la gente haragana.
No sé qué me escoja, yo estoy reperplexo

90 sobreste negocio con todo mi acuerdo;

ni sé si me gano, ni sé si me pierdo.

¿Bivir con el Mundo o en yrme más lexo?

¿Qué haré si me toma? mas, ¿qué, si le dexo?

¿A dónde yrá el buey que dexe de arar?

95 Mundo ¿No acabas, mancebo?

Apetito No puedo acabar,

ques larga la tela que texo e destexo.
Prosigue De ti quiero, Mundo, primero, saber,

que me determine, si estás rico o pobre,

para que pierda tu gana o la cobre

100 con ver qué mercedes me puedes hazer.

Mundo Yo alabo, mancebo, tu buen parescer,

e sea como dizes, que yo no repuno,

que nadie no deve servir a ninguno

si para mercedes le falta el poder.
105 Prosigue Mis reynos e fuerças, vandera e pendón

son tantos y tales, no deves dudar,

que Oriente e Poniente, con el Setentrión,

y aun el Merediano tengo a mi mandar.

Ni ysla, ni fuente, ni monte, ni mar,

110 no puede exemirse de mi señorío.

En fin: yo soy Mundo, y el mundo se es mío.

Apetito Pues yo determino con ti me quedar.
Mundo Si rico amo buscas, no puede más ser,

conosce que puedo mercedes hazerte.

115 Apetito ¿Serán duraderas?

Mundo Sí, hasta la muerte.

Apetito Pues después de muerto no ay más que querer,

hagamos la yguala, si dello ás plazer.

Mundo Pues dime, primero que yo te resciba,

por quánto te ygualas.

Apetito Por quanto yo biva.

120 Mundo ¡Pues tú eres el moço que yo he menester!
Apetito ¡Hao! ¿Qué me darás?

Mundo Quanto tú quisieres

e más que tú pidas, verás si te quiero.

Si quieres riquezas, ganado o dinero,

si quies passatiempos, descansos, plazeres;

125 si quieres deleytes o amor de mugeres,

honrras o rentas, que son de mi officio,

en todo esto puedes cobrar tu servicio

si mío te llamares e bien me sirvieres.
Apetito Tan franco te mu[e]stras que luego concluyo,

130 pues en tus dichos tan cierto paresces

de oy adelante llamarme por tuyo.

Mundo De aquí te rescibo, pues tú lo meresces

e porque no pienses que en esto descresces

yo quiero que sientas por obra mi gana:

135 hordeno casarte con una mi hermana

Apetito ¡Par Dios, nuestramo, muy mucho me offresces!
Mundo Haré lo que digo, sin más dilatar,

no pienses ser vanos mis offrescimentos:

¿nunca has oýdo que los casamientos

140 ventura son todos, en cada lugar?

Apetito Sí, más de tres vezes lo ui relatar,

mas siendo yo un rústico e pobre pastor

casado con dama de mucho primor,

ni sabré servilla, ni abrá qué le dar.
145 Mundo De aquesso no tengas congoxa ninguna,

que quien a su hermana te junta por suerte,

pensamiento tiene de favorescerte,

pues tiene a su mano la misma Fortuna.

Apetito Di, ¡hao! ¿tienes muchas?

Mundo No tengo más duna.

150 Apetito Juro a mi vida que m[e] ás allegrado,

que yo determino de ser tu cuñado,

pues no veo para ello razón que repuna.
¿Qué tal es la moça?

Mundo Es dama de gala,

la más agraciada que nunca se vio.

155 Apetito ¡Por sancto sant Pego! que ya ravio yo

por vella y tenella, con mí, la zagala.

¿Llámase a caso Benita o Pascuala?

Mundo No, sino Venus, la muy elegante.

Apetito ¡O, quién la viesse y tuviesse delante!

160 Mundo Verásla más fresca que Juno ni Pala.
Apetito Assido me tiene por estas entrañas

el mucho caricio que tengo de vella;

a ti quiero mucho, ya, Mundo, por ella.

Mundo Pues ¿qué será desque conozcas sus mañas?

165 Apetito Mercedes rescibo de ti tan estrañas

que nunca se aparte de mí tu memoria.

Mundo Al fin, pues, cuñado, se canta la Gloria.

Apetito Yo agora la canto, si tu no te ensañas.
Mundo Tú, di: ¿estás contento con mi compañía

170 y con el concierto que está concertado?

Apetito Estoy tan contento, tam bien fortunado

que apenas las gracias chaparte sabría;

fue más que dichosa la ventura mía

en esta floresta toparme contigo.

175 Mundo A quien Dios bien quiere, si miras, amigo,

la casa le sabe de noche y de día.
Apetito Sola una cosa me causa congoxa.

Mundo Pues dímela hermano, no tengas cuydado.

Apetito Es que quisiera yr bien repicado

180 para la vista primera de amiga.

Mundo La mucha razón que tienes me obliga

a que provea tus faltas y affán:

toma dineros y ponte galán.

Apetito Beso tus manos, no sé qué más diga.
185 Mundo Pues vete en buenora, desecha esse trage,

muda si puedes las obras y ley,

acuérdate que eres cuñado de rey,

que es más que contino, ni amigo ni paje.

Apetito Yo quiero, a la mi fe, cumplir tu mensage;

190 dexar esta capa, dexar el çurrón:

espérame aquí.

Mundo Tú tienes razón,

así será hecho.

Apetito Yo voy mi vïaje.
El Mundo, a solas
No ay ave de caça que prenda mejor

ni tenga las uñas que yo más agudas,

195 ni dexo personas discretas ni rudas

que a todas no prendo de un mismo tenor.

¡Quán presto [é] enlaviado aqueste pastor,

haziendo promessas tan mal verdaderas!

Por muy cierto tiene que son muy de veras

200 ¡O, nescio insipiente, brutal y peor!
Prosigue Que puesto que lo que prometo le diesse

honrras dineros e quanto ay acá,

al fin no vee el bovo que todo se va

y nunca ovo cosa que no pereciesse.

205 Yo hallo de cierto que, por interesse,

de lo que de mí se le puede seguir,

ni tiene memoria que se ha de morir

ni piensa que ay Dios a quien se confiesse.
Aquellos que hazen comigo el assiento

210 sola una cosa les suele engañar:

que piensan que siempre les ha de durar

mi conversación e contentamiento.

Mil vezes me río de ver cómo miento,

con nadie cumpliendo contrato jamás;

215 a todos engaño por este compás

y nunca conoscen mis cosas ser viento.
Compara Si en alguna parte ladrones saltean

como del monte Toroços relatan,

los que lo saben muy bien se recatan

220 e contra los tales de armas se arrean.

Si el passo es forçado, con ellos guerrean,

o no les cometen, por vellos armados,

e passan seguros, a passos tirados,

o, si los cometen, al menos pelean.
225 Aplica En esto conozco imensa potencia,

que, puesto que saben que robo y salteo,

muy pocos armados encuentro ni veo,

que a mi querer quieran poner resistencia.

La salva me hazen con gran reverencia:

230 "¡Gózate, Mundo, que gran señor eres

señor de los hombres, señor de mugeres!"

Con mí huelgan todos entrar en pendencia.
Prosigue ¿Quántos y quántas avré yo pescado

con estos anzuelos de bienes mundanos?

235 Meten en ellos tan rezio las manos

que de lo más cierto no tienen cuydado:

el rey del infierno aumenta su estado

con mis servidores, al qual los embío:

lo que de mí llevan es todo roscío

240 y, al fin, van al centro que no tiene vado.
La hermana del Mundo es la Carne
Aquesta mi hermana, que a todos prometo,

es tan potente por todas las partes,

que, con sus requiebros, sus formas, sus artes,

ninguno se escapa de ser su subjecto.

245 Al más retraýdo, tranquilo e quieto,

por fas o por nefas el seso le troca;

aquel que su yerva le prende o le toca,

luego le haze a sí muy aceto.
Con este lanudo de agora lo pruevo,

250 que nunca en su vida por dicha la vio

e sólo del nombre ansí se prendió

como el pescado se prende con cebo.

Verná norabuena, vestido de nuebo,

a ver a su dama con ropa de Pascua.

255 Si supiesse el nescio cómo quema el ascua

ternía por mejores las migas en sevo.
Apetito va diziendo esto a solas
¿Quánto yo nunca jamás merescí

bien tan sobrado y tan fuera de quicios?

¿Quándo yo hize al Mundo servicios

260 por do tanta cuenta hiziesse de mí?

En toda mi vida señor conoscí

que diesse señales de tan liberal;

a muchos he visto que dizen dél mal

e no conosciendo le infaman ansí.
265 Prosigue ¡Con qué regozijo, después que me vio

holgó de por suyo, a desora, tomarme,

y quiso su estado también recontarme,

puesto que, en suma, la cuenta me dio!

¡En quántas maneras se me combidó

270 pagarme el servicio de mi trabajar!

Y, en fin de razones, por más me obligar,

¡a Venus su hermana me reprometió!
Sintiendo mis faltas, suplió mi pobreza,

diome con que le tornasse chapado,

275 que ¡juro a mi vida!, con lo que me ha dado,

entiendo pararme de gran gentileza.

Poder ¡soncas! muestra su huerte nobreza,

para hazerme señor en un año...

mas ¿quién es aquéste? Parece hermitaño

280 que tiene gayata y aun libro en que reza.
Apetito Llegar quiero allá.

Hermitaño Deo gracias, hermano.

Apetito ¿Qué hazéys aquí, padre?

Hermitaño Servir a mi Dios,

rogalle que siempre se acuerde de nós,

porque es este mundo falaz y muy vano.

285 Apetito No faltará, padre, quios vaya a la mano

si en vuestras razones no ay más cortesía.

Hermitaño Por cierto pastor, quien más en él fía

aquél tengo yo por muy más liviano.
Apetito A buena fe, padre, según yo recelo,

290 si más miel no echáys en vuestras razones

que cuydo que andemos a los cabeçones,

y, aun antes de toste, lleguemos al pelo.

Hermitaño ¡Jhesús, tentación! ¿No ay Dios en el cielo

que sabe que digo perfecta verdad?

295 Apetito Juro a sant Pabro, quiçás doñ abad,

si n[o] os hemendáys con mí tenéys duelo.
Hermitaño ¿Quién eres, que quieres con tanta efficacia

con mí, por el Mundo, ponerte en conflito­?

Apetito Sabéys, padre, quién: yo soy Apetito.

300 Hermitaño ¿Prendido te ha el Mundo con qualque falacia?

Apetito Vos no queréys ¡soncas! que estemos en gracia.

Hermitaño No si defiendes tamaño ladrón.

Apetito ¡Par Dios! No se escusa que ayamos qüistión.

Hermitaño Despide tu furia, reposa y espacia.
305 Entremos, hermano, por camino recto:

¿por qué con el Mundo tan gran amor tienes?

Apetito Porque ha prometido de darme mil bienes.

Hermitaño Mal has conoscido su falso respecto.

Apetito De vero, yo †entruejo† que nunca su aspecto

310 miraron tus ojos, según que porfías.

Hermitaño Muy bien le conozco, más ha de tres días,

y si le siguieres serás mal discreto.
Apetito Tenemos entrambos ya hecha avenenecia;

hame ya hecho muy grandes mercedes...

315 Hermitaño No son mercedes, pastor, sino redes,

con que te püeda robar la conciencia.

Mira que a otros de más sufficiencia

á el Mundo engañado que sean sus sequazes:

avísote, hermano, que tiene dos haces;

320 no des a sus dichos ninguna creencia.
Exemplos El Magno Alexandre se anduvo em pos dél,

y César Augusto, que fueron monarcas,

y fueron señores de quantas comarcas

en mares e tierras se hallan en él.

325 Pensaron que siempre quedarse con él,

mas, desque les dio tamaños ditados,

vino la Muerte; quedaron burlados:

yo quiero que juzgues si a ti será fiel.
Prosigue No quiero dezirte del rey Salomón

330 por no darte pena con prolixidad.

Apetito Dímelo, padre, que la brevedad,

podría ser dañosa sobre esta qüistión.

Hermitaño Aqueste que digo, fue un sabio varón,

y el Mundo le andava sirviendo contino.

335 Apetito ¿Con qué le servía?

Hermitaño Con mucho oro fino

y plata y metales sin comparación.
Diole gran copia de esclavos sirvientes,

camellos e vacas, ovejas, cavallos;

hízole rey de imensos vassallos,

340 que fueron los doze linajes de gentes.

Diole piscinas, jardines y fuentes,

con otros presentes de gran cantidad.

Después de provado, vio ser ceguedad

y dixo mil males de sus acidentes.
345 Con todo esto, siempre la cara oportuna

le mostrava el Mundo, por más contentallo.

Apetito ¿Pues qué razón tuvo de ansí diffamallo?

Yo no la barrunto ni siento ninguna.

Hermitaño Él mismo dezía la causa ser una,

350 la qual repitía por clara verdad:

dezía que era todo muy gran vanidad,

el Mundo e las cosas que dava Fortuna.
Próva[va]lo hermano de aquesta manera,

dezía que la cosa que mengua e que cresce

355 que nasce y se seca y siempre envegesce,

que nadie la tenga por muy duradera;

quien sigue a perdido, perdido se espera;

el Mundo contino se pierde e se va:

si alguna cosilla promete o nos da,

360 aun hasta la muerte no dura siquiera.
Apetito Pues, ¡pese a sant Polo! ¿Qué quiero yo más

de mientra que bivo tener buen arrimo?

Después que me muera, pardiós, no le estimo

al Mundo en el juego del tres, dos y as.

365 Hermitaño No llevas, amigo, derecho compás:

torna en tu seso, que tienes muy poco.

Apetito En fin de razones, ¿dezís que soy loco?

Hermitaño Sí, si la vida sirviendo le das.
Biviendo le dexa, tú, poco a poquito,

370 Apetito Y, después de muerto, ¿no bastará, di?

Hermitaño No, porque entonces él te dexa a ti,

y no es en tu mano huyr del delito.

Biviendo, este Mundo dexó sant Benito,

biviendo Bernardo, Gregorio, Gostín,

375 y desta manera hizieron buen fin,

teniendo en el cielo los ojos de hito.
Enxemplos de otros que le siguieron.
El gran Aníbal, feroz affricano,

por él rescibió mortales reveses,

y Breno, caudillo de tantos franceses,

380 quedósse sin ellos por él en un llano.

¡Pues qué! De Pompeyo que dizen el Mahno

y Julio, su suegro, podría relatarte,

siguiendo sus formas, siguiendo su arte,

perdieron las almas y cuerpos, hermano.
385 Apetito Que aquéssos burlasse no es gran maravilla,

que ninguno dellos estava privado

assí como yo, que estoy desposado

con Venus, que el Mundo la llama "Carilla".

Hermitaño ¿Aquí os ha echado la albarda y la silla,

390 con essa que piensas que es sola tu esposa?

¡Apártate della, que es muy peligrosa,

no quieras mentalla, ni vella ni oýlla.
Apetito Según de tus dichos se me ha trasoýdo,

si bien mi mollera los gusta y entiende;

395 ¿dizes quel Mundo su Carilla vende

como si fuesse muger del partido?

Hermitaño Plázeme, hermano, que me has entendido.

Apetito ¡Mi fe! Yo, padre, no puedo creello.

Hermitaño Abiva las mientes, si quieres sabello

400 contarte [é] de algunos que la han posseýdo.
Ella en sus brasas y llamas y fuego

quemó a Salomón, Sansón y David;

perdiósse Olophernes por ella en la lid,

y a mil avisados ha hecho matiegos.

405 Por ella tuvieron pendencia los griegos

con los animosos y nobles troyanos;

por ella perdieron los reyes romanos

la silla real, de su furor ciegos.
Apetito ¡Dola al diabro, si tal es la chata!

410 ¡Pardiós que son nuevas aquessas donicas!

Si verdad es esso que, padre, pedricas,

de vero yo h[e] echo sotil la barata.

Hermitaño Si estás en la cuenta, remira y recata,

no te embauques ni cures más della.

415 Apetito ¡Que yo te prometo, de en mi vida vella,

ni por su servicio mudar pie ni pata!
Hermitaño Pues otras hermanas mantiene sin ésta,

que suelen las armas llevar con que él lidia:

Yra, Sobervia, Pereza y Embidia,

420 Avaricia e Gula.

Apetito ¡Sotil es la resta!

Si con cada qual a tantos encesta

como con Venus nombraste encestados

¡a hotas! no falten al Mundo cuñados:

será presidente de toda la Mesta.
425 Hermitaño Con esta Sobervia, pastor, encestó

el ángel más alto questava en el cielo,

e hasta el abismo le traxo del buelo,

con otros mil cuentos que cabe él halló;

la Gula con muchos la casa e casó.

430 Apetito Sey cierto que nunca le falten maridos.

Hermitaño Pues los que Avaricia se tiene prendidos,

Dios se lo sabe, pastor, que no yo.
Prosigue De Yra e Pereza no quiero contar,

ni menos de Imbidia.

Apetito Di, padre, ¿por qué?

435 Hermitaño Porque traen tantos cadenas al pie

que es cosa impossible jamás acabar,

e sabe una cosa, que es bien de notar,

para que sepas huyr de su brete:

que a todos con todas continuo acomete

440 y a muchos con todas los haze casar.
Apetito Pues dime ora, padre, si tú lo barruntas:

el Mundo ¿qué gana parando tranquillas,

hiziendo promessas, casando carillas,

con altos y baxos trabando repuntas?

445 Hermitaño Las sabias, sotiles y agudas preguntas,

siempre requieren discreta salida:

está pues, atento, si quies, por tu vida:

sabrás el secreto de aquesso que apuntas.
El Mundo se sabe que es perescedero

450 y tiene un hermano, llamado Plutón,

señor del infierno, do no ay redempción

por oro ni plata, valer ni dinero.

El Mundo no cura de Dios verdadero,

antes sus cosas son todas muy viles:

455 quiere por artes y mañas sotiles

hazer al dïablo perpetuo heredero.
Prosigue Ciega los ojos del conoscimiento

con vienes caducos e sensualidades,

ceva los hombres con mil vanidades,

460 y olvidan el alto y divino aposento;

házelos luego venir a su viento,

y quando más piensan que privan con él,

viene la Muerte, terrible, cruel:

da con sus almas en grande tormento.
465 Apetito Enséñame, padre, tú, agora la vía

cómo me libre de aqueste mal Mundo.

Hermitaño Pues nota tú, hermano, muy bien lo que fundo,

verás si te sueltas de su compañía.

Arrímate luego con buena porfía

470 a quien más le vence, que es Fe, según Pablo,

la qual da de coces tam bién al dïablo

que nadie se pierde, que en ella confía.
Apetito ¿Podríamosla, padre, por dicha topar,

que tengo ya pena por verme con ella?

475 Hermitaño Yo pienso por cierto que cerca estás della,

que aquí suele siempre bivir y morar:

por tu provecho la quiero llamar.

Apetito Merced me harás.

Hermitaño ¡Fe, Fe!

Fe ¿Quien me llama?

Hermitaño Un servidor tuyo que mucho te adama,

480 que quiere, si mandas, contigo hablar.
La Fe Sea paz con vosotros.

Hermitaño Bien vengas, Pandora,

escala que subes los hombres al cielo

nave del puerto de nuestro consuelo,

de inmensos secretos real sabidora.

485 Apetito También yo desseo hablaros, señora.

Fe Quanto quisieres.

Apetito En nombre de Dios,

yo vengo, a la mía fe, [a] andarme con vos,

sabida la gracia del bien que en vos mora.
Fe ¿Quién eres, amigo?

Apetito Yo soy un zagal

490 que el Mundo me tiene muy mal engañado,

e de sus cautelas he sido avisado

de aqueste hermitaño, tu amigo leal.

Yo, ¡mie fe!, no busco servir mayoral

de buenas entradas e malas salidas.

495 Fe En buen tiempo acuerdas, si agora lo olvidas;

yo pienso que nunca pudiera ser tal.
Apetito El padre me ha dicho de ti mucho bien,

que al cielo te subes bolando e te baxas,

e a tus servidores allá los encaxas

500 en aquellas cumbres de Jerusalem:

de aquí, te suplico, por tuyo me ten,

pues en tu nobleza tan fuerte confío.

Fe Que yo te rescibo e abraço por mío.

Apetito ¡O, nunca en la tierra perezcas! ¡Amén!
505 Hermitaño En pocas palabras ás bien negociado

con esta señora tus hechos assaz.

Fe ¡Anda, ve e buélvele al Mundo la faz

e dile mil menguas con ánimo osado!

Si más te promete, no tengas cuydado;

510 dirás que eres mío, verás si desmaya.

Apetito Pues ruégo[o]s a entrambos que nadie se vaya

de mientra yo voy.

Fe Que sea tu mandado.
Apetito buelve al Mundo e dize:
Acá buelvo al Mundo. ¡Variable mintroso!

¡Infame, matrero! ¡Discorde, malino!

515 ¡Perverso alacrán! ¡Falaz serpentino!

¡Conciertacuydados! ¡Prometereposo!

¡O, llobo sangriento, lladrón muy mañoso,

lançado me avías contigo en tu juego!

¡Una e mil vezes de ti derreniego,

520 de miedo no digas después que no oso!
Mundo ¿Qué es esto, cuñado, tal mal te ás comigo?

Apetito ¿Cuñado o qué que? ¡Tomá para vos!

Soys un traydor, enemigo de Dios,

la Fe me lo ha dicho, por esso lo digo.

525 Mundo Detente ora un poco...

Apetito ¡Toma estotro higo!

Mundo ¡O, Fe, cómo sola me vences e dañas!

Mira, Apetito,...

Apetito ¿Qué trampas apañas?

Mundo Darte [é] dominio sobrestos que sigo.
Haré que en ell Asia te sirvan los cithas,

530 vithinios y medos, armenios, caspianos,

y los massaguetas, híberos, hircanos,

con las amazonas de tetas atritas.

Sírvante murranos y seres, corsitas,

arábicos, persas, troyanos y ticios

535 meóticos fieros, panfios, cilicios

sármatas, pontos y babilonitas.
Prosigue Darte [é] en la Libia mémidas, nigrantes,

con los egipanes e los trogloditas;

ternás so tu mano, si no te me quitas,

540 los corineos con los gamfasantes;

ternás más, egipcios con los garamantes,

gétulos e blemios, atalantes, fenizes.

Apetito Todo es por demás, aquesso que dizes:

¡a otros, a otros con essas hablitas!
545 Mundo ¡Óyeme, hermano!

Apetito ¡Quedaos para loco,

que nunca en mi vida tu amigo seré!

Mundo ¡O, Fe, mi contraria! ¡O, Fe, Fe, Fe, Fe!

¡Cómo me vences y tienes en poco!

Las artes que trayo, los cambios que troco,

550 tú las descubres, y dizes mis males,

tú apartas a muchos de mis serviciales

de aquellas promessas con que los provoco.
Y dado que ha poco que yo me jactava

que con mis engaños y vano favor

555 quera de todos y todas señor,

e con aquel bruto pastor lo provava,

agora confiesso que me desmandava,

que muchos he visto, mis contradictores

los quales an sido por Fe vencedores

560 de quantas cautelas yo uso y usava.
Aquellos que siempre de Fe se an vestido

jamás he podido que sean mis vassallos,

ni me ha aprovechado jamás lisongeallos,

ni dalles ditado, ni quanto an querido:

565 por ella me tienen del todo aborrido

e contra mis tiros y formas bariables

están tan costantes, tan fixos y estables

que aunque los sirvo yo soy desservido.
Si bienes les doy, a Dios los offrescen,

570 si estados famosos, a Dios dan las gracias.

Conoscen mis cosas ser vanas y lacias

e a ellas y a mí contino aborrescen.

Ni honrras ni rentas los ensovervescen,

ni adversa Fortuna les haze señal,

575 ygual cara muestran al bien como al mal

e siempre en las cosas divinas florescen.
Hazen castillo de biva Prudencia,

e en él se recogen; con mucha Justicia

no temen combate, que, de mi milicia,

580 si tira Fortuna, resiste Pasciencia.

Están en el libro de sancta Consciencia

contino leyendo con ojos del alma;

mi fuerça no basta [a] ponellos en calma,

por donde perdiessen tan gran excelencia.
585 Prosigue No oso de puro corrido tentallos,

viendo quán poco mis fuerças estiman

e veo que los fieles [que] a la Fe se arriman

a coces me tratan, e temo mirallos.

¡O, Fe, cómo sabes tam bien animallos!

590 ¡O, Fe, que no puedo con ti yo medrar,

ni donde tu fama se puede sembrar

no me aprovechan lisonjas ni rallos!
¡Sus, sus! Yo me parto de entrestas quadri­llas,

pues ya los pastores se burlan de mí,

595 no cumple mis artes sembrarlas aquí,

ni andar prometiendo mis siete carillas.

Voyme para otras ciudades y villas,

a donde yo pueda doblar mis caudales,

que aquí la Fe muestra tan claras señales

600 que son por de más mis falsas tranquillas.
Vasse el Mundo y buelve Apetito
Ya es hecho, señora, lo que me mandaste,

con claras razones, no nada encubiertas.

Fe ¿Pues qué te respuso?

Apetito Hazía mil profertas,

mas no aprovecharon con dalles contraste.

605 Hermitaño El tiempo que resta, señora, se gaste,

en darnos la cuenta, si a ti, Fe, te agrada:

¿Oy, dónde ás estado contino ocupada,

que no ás parescido? y aquesto nos baste.
Fe Razón es de daros la cuenta perfecta

610 de aquessa demanda, ques algo sabrosa.

Apetito ¡A hotas! Yo juro que no ha estado ociosa,

ni en cosa que fuesse no justa ni recta.

Fe Estad ora atentos, con alma discreta,

sabréys bien la causa de mi ocupación.

615 Hermitaño Comiença, señora, que nuestra atención

a quanto dixeres está muy acepta.
Fe El cielo oy á hecho solén processión

por la Virgen Madre de Quien lo crió,

la más esmerada que nunca se vio,

620 muy fuera de todas en comparación.

Hermitaño ¿Qué causa ha tenido de hazer novación?

Fe Porque oy ha subido la Virgen y Madre

a do está su Hijo, su Esposo e su Padre.

Apetito Rellátanos algo, Fe, dessa Assumpción.
La Fe dize la Assumpción cómo fue
625 Costumbre es provada de la senetud

venir las más vezes cargada de males,

cubierta de rugas y canas mortales,

en todo contraria de la jubentud,

los miembros acorva, destierra salud,

630 suele a los ojos privar de la vista,

y los que padescen aquesta conquista

no pueden perfecta tener su virtud.
Mas porque la Madre de Dios infinito,

sancta en la vida y en su nascimiento

635 no padesciesse tamaño tormento

en su cuerpo sancto, precioso, bendito,

y para libralla de todo conflicto

e ya coronalla por reyna del cielo

subióla su Hijo del mísero suelo

640 con músicas dulces.

Apetito ¿Avía garapito?
Fe Avía cient mil cuentos y más tañedores,

ángeles lindos, excelsos decoros,

muy concertados, por orden a coros,

tañendo canciones de ricos primores;

645 traýan instrumentos de ricas lavores

órganos, harpas, dulçainas sotiles,

e mil formas otras de más menestriles,

altos y baxos, medianos, mayores.
Prosigue Delante de todos en este misterio

650 yva el propheta David excelente,

tañendo su sancto e divino salterio

y con tanta dulçura que no ay quién lo cuente;

venía gran tropel de su misma gente,

con mucho concierto detrás de sus plantas,

655 diziendo: "Ven, Virgen, la flor de las sanctas,

que el cielo te espera con cara riente".
Sonava otro coro, de bozes süaves,

angélicas todas, que al cielo subían,

y con su armonía, sentí que dezían:

660 "Ascende, pues tienes del cielo las llaves".

Yva la Virgen, con sus ojos graves,

en trono imperial, subiendo e mirava

las cosas que baxo de sí ya dexava,

hendiendo el camino que es dado a las aves.
665 Mirava de hito la compassïón

del orbe mundano compuesto por Dios

e cómo la massa e primero chaos

estava sin punto de su confusión;

mirava los cuerpos que acá [a]baxo son,

670 cómo tenían diversas figuras;

sintía que el pintor de aquellas pinturas

era su Hijo, de gran perfeción.
Notava el concierto de los elementos,

cómo en el centro la tierra yazía,

675 y ell agua en contorno la tierra ceñía,

e all agua cercaban, girando, los vientos;

juzgava que el fuego tenía sus assientos

sobre los ayres, y entre ellos no guerra

vio estar a los hombres subjecta la tierra,

680 ell ayre a las aves, los pesces en lentos.
Alçó más los ojos la Virgen ufana,

ya que llegava a la espera primera,

e vio que la Luna, con clara lumbrera,

salió a rescebilla de muy buena gana.

685 Mostrósse jocunda, muy llena, no vana,

e luego se puso devaxo sus pies.

Notó que girava su curso en un mes

e supo la causa muy cierta do mana.
Partióse la Virgen del orbe lunar,

690 sintiólo Mercurio, segundo planeta,

oyó las canciones del sancto propheta

e los menestriles de lexos sonar.

Dexó su bastón, comiença a cantar

con bozes muy altas, diziendo: "Subid:

695 de aquesta mi casa, señora, os servid,

si en ella queréys un rato posar."
La ínclita Virgen se lo agradesció

e fue prossiguiendo su sancta carrera.

Ya que llegava a la espera tercera,

700 Venus las bozes e música oyó:

de mucha vergüença su gesto ascondió,

que no conformavan sus obras con ella;

no hizo la Virgen ningún caso della,

e al círculo quarto derecha passó.
705 El sol talayava, que no se dormía,

que ya la avía visto de lexos subir,

e lu[e]go en llegando le hizo vestir

un manto del lustre que acá nos embía.

Parósse la Virgen, con su compañía,

710 miró el Zodiaco, con sus doze signos;

vio sus influencias, notó sus caminos,

puesto que de antes muy bien lo sabía.
Prosigue Partiósse en su trono real assentada,

con mil consonancias e dulces cantares;

715 ývase al cerco, derecha, de Mares,

que haze su assiento en la quinta morada.

Oyó la armonía muy bien acordada

e dexa las armas que viste en pelea:

hizo de oliva muy presto librea,

720 e luego apareja muy bien su posada.
En este comedio, la ninfa llegó,

y, en viéndola, Mares hincó las rodillas;

turvósse de ver tan santas quadrillas,

angélicas todas, que nunca las vio.

725 Hablóle la Virgen y luego boló

derecha a la casa de Júpiter sesta,

el qual, desque vido la gente y la fiesta,

con un personaje sin son se quedó.
Llegando la Virgen en esta sazón,

730 Júpiter luego postrósse a dessora,

diziendo: "Reyna del cielo y señora

reposad un poco en mi habitación,

que, puesto que sea muy pobre el mesón

para tan alta y real magestad,

735 tomad lo vivo de mi voluntad;

si falta ay en casa meresco perdón".
Diole las gracias de su offrecimiento,

a Júpiter claro la Virgen prudente,

y luego, de presto, pasósse al presente,

740 a donde Saturno tenía su aposento.

Desque él venir vio tan sancto convento,

arroja la hoz y a bozes dezía:

"Subid, Virgen Madre, bendita María,

dechado de todas, hazed aquí assiento."
745 Prosigue No quiso la Virgen poner en cuydado

al viejo Saturno, planeta seteno,

passó por su cielo mejor que yo ordeno,

al octavo polo, que es cielo estrellado.

Después que lo vio, tam bien adornado,

750 de tantos luzeros illustres y estrellas

detúvose un poco, no más de por vellas,

de grado mirándolas todas en grado.
Mirava el Carnero, con roxo vellón

y el Toro de Europa, con cuernos dorados,

755 e a Cástor e Pólux, muy bien conformados,

e al Cáncer que estava delante el León;

a Virgo mirava, e al fiero Escorpión,

a Libra, Centauro con el Capricornio,

Aquario e los Pezes andar en contorno

760 por su Zodiaco, torcido cintón.
Mirava las Hyadas y Siete Cabrillas,

entrambos los Canes, y el Cisne e Dragones,

la Lira de Orfeo, tañendo mil sones,

con otras estrellas que no sé dezillas.

765 Apetito ¡Qué huerte descanso rescibo en oýllas!

Fe Mil otras mirava, sin las que yo narro;

notava las Ossas, que están cabe el Carro,

y entrambos los Polos tener quedas sillas.
Notó cómo aquéllos jamás se mudavan,

770 el uno en ell Austro, ell otro en Borrea,

e vio que sobre éstos el cielo boltea,

y cómo las otras esperas andavan.

Vio las estrellas que fixas estavan,

muy engastadas en su firmamento.

775 Después de miradas las cosas que cuento,

mil músicas dulces los ángeles davan.
Prosigue Subiósse la Virgen, con rostro benino

del cielo estrellado, que mucho miró

y en muy poco tiempo bolando llegó

780 al nono, que suelen llamar christalino;

después de revisto, siguió su camino

al décimo cielo, que llaman empirio,

más fresca que rosas, ni flores de lirio

do estava su Hijo, precioso, divino.
785 Salieron los coros en sus processiones,

al rescebimiento muy bien ordenados,

Virtudes, Poderes, y los Principados,

Arcángeles, Tronos e Dominaciones,

avía cient mil cuentos, y más de invenciones,

790 inventas por mano de los Serafines,

otras por seso de los Cherubines,

Arcángeles, Tronos y Dominaciones.
El gran consistorio de la Trinidad,

con ver a la Virgen mostró regozijo,

795 y luego, a desora su ínclito Hijo,

habló desta suerte, con suma bondad:

"Venid, Virgen Madre, venid y llegad,

gozad de la gloria que ansí merescistes,

pues vos de lebrea mortal me vestistes

800 yo quiero vestiros de inmortalidad".
Desque estas razones el Hijo acabó

mostrando semblantes de mucha alegría

la Virgen preciosa, bendita María,

a la Magestad real se enclinó.

805 El Padre infinito sentar la mandó,

en silla imperial, según su persona,

el Hijo le puso de reyna corona,

el Espíritu Sancto el cetro le dio.
Veys aquí hermanos en que m[e] é ocupado

810 todo este día solén hasta agora:

en yr con aquesta sagrada señora

fasta el lugar que os he recontado.

Apetito ¡A hotas! Yo juro, que te ayas holgado,

pues yvas al lado de tal compañía.

815 Fe Ya puedes juzgar mi inmensa alegría,

si pudo ser otra jamás en tal grado.
Hermitaño Después que te viste en tan alto lugar,

cathólica Fe, con tanto deporte,

di en qué te ocupavas.

Fe Mirava la corte.

820 Hermitaño Por cierto que oviesse muy bien qué mirar.

Apetito Agora te quiero yo, Fe preguntar,

pues todo lo sabes y todo lo viste,

si alguien destas tierras allá conosciste.

Fe Vi tantos que no se podrían numerar.
825 Entre los quales estava tr[i]unfando,

en muy rica silla, cubierto de gloria

aquel que entre moros sembró mi memoria,

el muy sereníssimo rey don Fernando,

y vi cómo estava con él platicando

830 la ínclita reyna sin par, Ysabel.

Apetito ¿En qué platicavan?

Fe En plática fiel,

de cómo reynaron y estavan reynando.
Jactávanse desto que agora diré,

entrambos do estavan, con rostro jocundo,

835 que avían siempre dado de cosces al Mundo,

poniendo entre infieles vandera de fe,

y entre otras razones que dellos noté,

las quales son tantas que no acabaría,

dixeron que Carlos, su nieto, sería

840 aquél que en ell Asia más señas pornié.
Hermitaño Yo tal cosa creo sin dubda ninguna,

que con su favor tu nombre resuene

en todas las partes que el orbe en sí tiene,

por muy enemiga que sea la Fortuna.

845 Apetito Hagamos ya tiempo, que sale la luna,

que ha rato questamos aquí razonando.

Fe Bien dizes, hermano.

Apetito Pues vamos cantando,

que todos tenemos razón oportuna.
Hermitaño Pues, sea como dizes; ¡Sus, alto cantemos!

850 Entona tú, Fe, con dulce armonía.

Apetito Alto, pues, alto; tú, Fe, danos guía,

que em pos de tu rastro nosotros yremos.

Hermitaño Si tú nos entonas, jamás herraremos.

Fe Yo quiero entonaros; di, padre, el tenor;

855 dirás tú, Apetito, la contramayor;

dexadme a mí el tiple.

Apetito Pues, ¡sus!, comencemos.
Villancico
Pues este mundo acarrea

pesares tristes e daños

huyamos de sus engaños.
Cabo
860 Ganemos en este suelo,

con arte de bien bivir,

cómo podamos subir

sin impedimento al cielo;

tengamos con Dios el zelo

865 e con sus bienes estraños

y no temeremos daños.
Llevemos la Fe por guía,

que sabe bien el camino,

con la qual, con muy buen tino,

870 no herraremos la vía;

el mundo con su porfía

es causa de graves daños:

huyamos de sus engaños.

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