Examen del evangelio






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Injil dado a Jesús. Sin embargo, el Evangelio de Bernabé no afirma ser el Injil, sino que se distingue a sí mismo del libro que se alega fue dado a Jesús.
El ángel Gabriel le presentó un libro como un espejo brillante, que descendió al corazón de Jesús, en el que tenía conocimiento de lo que Dios había hecho y dicho, y lo que Dios quiere, hasta el punto de que todo quedó descubierto y abierto para él; tal como me dijo a mí: «Cree, Bernabé, que conozco a cada profeta con cada profecía, de modo que todo lo que digo, todo ello ha salido de este libro» (Bernabé 10).
Otros musulmanes creen que el Evangelio de Bernabé es el «testamento original» y que los cristianos lo han cambiado por el «Nuevo Testamento». Una actitud así traiciona una ignorancia no sólo del Evangelio de Bernabé, sino también de la estructura de la Biblia Cristiana como un todo.

Este capítulo no pretende ser un análisis profundo del estudio académico que se está llevando a cabo acerca del trasfondo y orígenes del Evangelio de Bernabé. En esto somos deudores principalmente a los Raggs, que tradujeron este Evangelio al inglés por primera vez, y a hombres como Gairdner, Jomier y Slomp, que han hecho mucho por la causa de la verdad al dar pruebas sustanciales de la falsedad del Evangelio de Bernabé. Más bien hemos tratado de presentar aquí un sumario de algunas de las pruebas que han surgido de estos estudios para compartirlas con nuestros amigos musulmanes, para que puedan tener una mejor comprensión del trasfondo histórico y de la inexactitud del Evangelio de Bernabé.
¿Quién fue Bernabé?
Bernabé aparece por primera vez en el Libro de los Hechos. James Cannon, escribiendo en Muslim World, da este relato de la vida de Bernabé:
El libro de Hechos en el Nuevo Testamento conoce de un rico judío chipriota, levita, de espíritu generoso y amplias simpatías, amigo y patrocinador de Pablo, y que a semejanza de este último, aunque no era del número original de los doce, llegó a ser honrado con el título de apóstol. Más allá del registro de su asociación con Pablo en el servicio misionero, de su eventual separación y de una mención incidental en dos de las epístolas de Pablo, el Nuevo Testamento guarda silencio (James Cannon, «The Gospel of Barnabas», Moslem World, III, 1942, 32:167-168).
Trasfondo histórico
La siguiente mención de Bernabé se encuentra en un decreto que se supone fue promulgado por el Papa Gelasio I en el siglo quinto. En él, el Evangelio de Bernabé es mencionado como prohibido para los cristianos debido a su enseñanza herética. El libro era de origen gnóstico; los gnósticos eran unas sectas que negaban enseñanzas capitales como la deidad de Cristo. Enseñaban que la materia era mala y que el mundo espiritual era superior. Esta postura les llevó a negar la encarnación de Jesús: que Dios tomase carne humana. Los libros gnósticos también difundían una enseñanza crítica y negativa contra el apóstol Pablo y su ministerio. Toda esta doctrina concordaría bien con las doctrinas musulmanas.
Tocante a esta referencia del siglo quinto, Cannon comenta:
Esto tiene un significado especial al dar evidencia de que podía haber en circulación un Evangelio gnóstico de Bernabé entre los años 550-600 d.C., la época general de Mahoma, aunque condenado por la autoridad cristiana. De esta fuente se puede imaginar que se filtraron algunos rayos de un conocimiento de una tradición cristiana supuestamente ortodoxa al parco acervo de información cristiana de Mahoma. Desde luego, los patentes absurdos del relato que hace el Corán acerca de Cristo sólo pueden ser explicados sobre la base de que Mahoma conocía la tradición cristiana por fragmentos transmitidos por vía del rumor.

(De este perdido evangelio gnóstico nos ha sido preservada sólo una oración griega carente de importancia. Dice una tradición que cuando se exhumó lo que se creía el cuerpo de Bernabé, tenía una copia del evangelio de Mateo apretado contra su pecho, y que este evangelio contenía una denuncia contra San Pablo.) Evidentemente, no podía tratarse del evangelio canónico, sino de una obra apócrifa pretendiendo la autoridad de Mateo. Incidentalmente, el presente texto del Evangelio de Bernabé contiene en sus párrafos inicial y final un ataque contra San Pablo. Toda la literatura gnóstica hacía de Pablo blanco de sus ataques.

El perdido «Evangelio» gnóstico de Bernabé habría tenido mucha más relación con una versión mahometana del evangelio que la que pueda existir entre él y los escritos del Nuevo Testamento. Cosas como el «nacimiento sin dolor», su tipo de escatología, la eliminación de Juan el Bautista, y la pasión docética son artículos que atraen tanto a los gnósticos como a los musulmanes.

La siguiente aparición del nombre de Bernabé tiene lugar en el llamado Decreto Gelasiano. Este documento contiene una lista de libros permitidos y prohibidos, y entre los prohibidos figura «el Evangelio de Bernabé». Se puede suponer sin temor a errar que la causa de la prohibición fue la supuesta enseñanza gnóstica del libro, por cuanto el Decreto mismo era un documento anti-gnóstico, y el nombre de este libro concreto aparece en la lista junto con otros materiales gnósticos más bien conocidos. Hay aquí varios puntos que nos llaman la atención:

1. El primer uso del título: «Evangelio de Bernabé.»

2. El trasfondo gnóstico del libro. Este es interesante, porque la negación de la divinidad de Jesús que se encuentra en el gnosticismo está de acuerdo con lo que podríamos esperar en un relato musulmán sobre la vida de Cristo, por cuanto los musulmanes lo aceptan históricamente y como un gran profeta, negándole sólo la divinidad y la condición de Mesías.

3. La fecha del Decreto Gelasiano. La tradición católica asigna este documento a Gelasio I, Papa desde el 492 hasta el 496, pero la moderna erudición crítica ofrece evidencias concluyentes de que fuese cual fuese la relación del Papa Gelasio con esta lista, o con otra lista más breve, el Decreto Gelasiano completo no puede ser anterior (James Montague Rhodes, The Apocryphal New Testament, Oxford: The Clarendon Press, 1924, pág. 21). (Ibid., págs. 168-169).
Antes de citar la siguiente referencia histórica al Evangelio de Bernabé, se debería mencionar que fuera del registro bíblico no se sabe nada de lo que le sucedió al apóstol Bernabé. Hay alguna tradición fiable que sitúa a Bernabé tanto en Alejandría como en Roma. De hecho, otro libro apócrifo, la Epístola de Bernabé, surgió de Alejandría. No debe confundirse con el Evangelio de Bernabé. Aquí lo que nos ocupa es el pretendido Evangelio. La Epístola apócrifa no tiene ninguna correlación con la comunidad islámica. Es el Evangelio de Bernabé el que creen los musulmanes que constituye un relato genuino.

La siguiente mención del Evangelio proviene del siglo 18, cuando se halló una copia italiana del manuscrito. Esta versión del Evangelio de Bernabé es indudablemente una falsificación y desde luego no tiene su origen en el siglo primero.

El manuscrito cita varias líneas del Corán. Esto suscita dos puntos importantes. Primero, este relato del Evangelio de Bernabé ha de ser posterior al siglo séptimo, cuando el Corán fue escrito. Segundo, debido a su relación con el Corán, no puede estar relacionado históricamente con el original Evangelio apócrifo de Bernabé, el mencionado en el Decreto Gelasiano, aunque el autor pudo haber estado familiarizado con sus enseñanzas heréticas.

No sólo cita del Corán esta copia italiana del Evangelio de Bernabé, sino que además toma pasajes del autor italiano Dante, que escribió la Divina Comedia en el siglo 12.
Dice Cannon:
A pesar de los numerosos contactos entre cristianos y musulmanes durante las cruzadas y la invasión musulmana de Europa, no hay indicación alguna de que tal libro fuera conocido por ninguno de ambos lados. Francisco de Asís, 1182-1286, aunque residió durante un mes en la corte del Sultán de Egipto, nunca oyó de él. Ramon Llull [Raimundo Lulio], 1235-1315, el primer hombre en ofrecer un programa de acercamiento intelectual y espiritual a los musulmanes, en contraste con el programa de la fuerza, vivió una vida larga dedicada a la investigación de todas las formas de la cultura musulmana, pero no da indicación alguna de haber oído de tal obra, aunque vivió en contacto y controversia en directo con musulmanes inteligentes en tres diferentes períodos de su vida (ibid., págs. 169-170).
El único manuscrito conocido en existencia es el italiano. En 1784 se dijo que había una traducción castellana del italiano, pero desde entonces ha desaparecido. Nadie jamás ha mencionado ni visto la copia original en árabe. Y no hay evidencia para apoyar su existencia.
Examen del evangelio
¿Fue Bernabé realmente su autor?
Este libro profesa ser un Evangelio y alega que su autor fue el apóstol Bernabé. Para determinar esto, hemos de hacer algunas comparaciones entre el conocimiento que tenemos del verdadero apóstol Bernabé en la Biblia y el pretendido autor del Evangelio de Bernabé. Aparecen al comienzo y al fin de este evangelio dos comentarios que de inmediato nos ayudan en nuestra investigación. Y son estos:
Muchos, engañados por Satanás, bajo una pretensión de piedad, están enseñando una doctrina muy impía, llamando a Jesús hijo de Dios, repudiando la circuncisión ordenada por Dios para siempre, y permitiendo todas las comidas inmundas, entre los que Pablo también ha sido engañado (Bernabé, Prólogo).
Otros predicaban que había realmente muerto, pero que resucitó. Otros predicaban, y siguen predicando, que Jesús es el Hijo de Dios, entre los que está Pablo engañado (Bernabé, 222).
El autor de este libro emplea un lenguaje duro para denunciar las enseñanzas de Pablo, especialmente por lo que toca a la circuncisión, la crucifixión , la muerte y la resurrección de Jesús, y la creencia cristiana de que Jesús es el Hijo de Dios. El libro abunda en discursos dirigidos contra aquellas cosas por las que el autor en particular se enfrenta contra Pablo, y no puede abrigarse duda alguna de que el autor de este libro está diametralmente opuesto a Pablo y a su doctrina y totalmente enfrentado a su predicación y enseñanza. Esto constituye una intensa evidencia en contra de la autenticidad del libro.

Cuando examinamos la historia de Bernabé en la Biblia, encontramos, como se ha mencionado con anterioridad, que sólo aparece entre los apóstoles después de la ascensión de Jesús al cielo cuando la iglesia cristiana primitiva estaba arraigándose en la tierra de Palestina. Como gesto de fe y amor para con sus hermanos, vendió un campo que poseía y dio el precio a los apóstoles para que el dinero fuese distribuido a discreción de ellos entre los hermanos. Este gesto de bondad fue una gran causa de aliento para los creyentes, y por ello los apóstoles le llamaron «Bar-nabás», que significa «hijo de aliento, o consolación». Antes de esto había sido conocido sólo por su nombre propio, José (Hechos 4:36).

Aquí, el autor del Evangelio de Bernabé comete un grave error, porque sugiere en todo el libro no sólo que Bernabé fue realmente uno de los doce discípulos de Jesús durante Su ministerio en la tierra, sino también que fue conocido por este nombre de «Bernabé» a lo largo de este período de ministerio. Mas de una vez en el libro vemos a Jesús pretendidamente llamándole por este nombre, y la primera vez, que aparece bastante temprano en el libro, es ésta:
Jesús respondió: No te aflijas grandemente, Bernabé, porque aquellos a los que Dios ha escogido antes de la creación del mundo no perecerán (Bernabé 19).
Ahora bien, aquí hay un anacronismo que destruye la posibilidad de que este libro fuese realmente escrito por el apóstol Bernabé. Los apóstoles sólo le dieron el nombre «Bernabé» (hijo de aliento) después de la ascensión de Jesús y a causa de la generosa acción que había animado los espíritus de los primitivos cristianos. Pero el Evangelio de Bernabé hace a Jesús llamarle por este nombre unos tres años antes de la ascensión al cielo. Esta es una grave objeción a la pretensión de que este libro fuese escrito por el apóstol Bernabé.

La siguiente ocasión en que Bernabé aparece en los antiguos acontecimientos de la Iglesia fue con ocasión de la primera visita de Pablo a todos los apóstoles en Jerusalén. Debido a que los apóstoles sabían que Pablo había sido en años anteriores un implacable perseguidor de los primitivos cristianos (primariamente debido a que creían que Jesús era el Hijo de Dios), los apóstoles y otros cristianos en Jerusalén dudaban de si él se había convertido ahora de veras a su fe. Es verdaderamente una revelación descubrir, a la luz de los vehementes ataques que se hacen contra Pablo en el Evangelio de Bernabé, quién fue precisamente el que se esforzó denodadamente para asegurar a los hermanos en Jerusalén que Pablo era verdaderamente un discípulo:
Entonces Bernabé, tomándole, lo condujo ante los apóstoles, y les relató cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús (Hechos 9:27).
Aquí hacemos frente a una segunda y grave cadena de evidencia en contra de la sugerencia de que Bernabé fuese el autor del «Evangelio» que se le atribuye. Sólo siete versículos antes leemos que cuando Pablo emprendió la predicación pública en la sinagoga de Damasco, «en seguida se puso a predicar a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios» (Hechos 9:20). Cuando este mismo Pablo acudió a Jerusalén, fue Bernabé quien le defendió vigorosamente como verdadero discípulo de Jesús.

Es enorme el contraste que tenemos aquí con el libro que estamos considerando, en el que el autor, supuestamente Bernabé, ataca a Pablo por el mismo hecho de que estuviese proclamando que Jesús es el Hijo de Dios. El verdadero Bernabé fue la mano derecha de este mismo Pablo que enseñaba públicamente que Jesús era realmente el Hijo de Dios. Es este mismo Bernabé quien le representó en Jerusalén y que no ahorró esfuerzo alguno para persuadir a los discípulos allí que Pablo era realmente un discípulo de Jesús.

En este capítulo trataremos de mostrar que el Evangelio de Bernabé fue escrito no antes de 14 siglos después de Cristo, y que el autor, quienquiera que fuese, sencillamente decidió atribuir a Bernabé la paternidad de esta falsificación. Los autores a los que nos hemos referido antes, que han hecho un estudio muy profundo acerca de los orígenes y fuentes del llamado Evangelio de Bernabé, también han intentado determinar por qué el verdadero autor de este libro eligió presentar a Bernabé como su supuesto autor.

Cuando la iglesia en Jerusalén oyó que la iglesia en Antioquía estaba creciendo y prosperando, los apóstoles decidieron enviar a Bernabé allí para asumir la enseñanza e instrucción de los nuevos creyentes. Pero Bernabé, por sí mismo, decidió que no podría asumir esta carga solo, y decidió obtener la ayuda de un compañero creyente, bien basado en la fe, para tal tarea. Sin dudarlo, Bernabé viajó hasta Tarso, en Asia Menor, para hallar a Pablo. Llevó consigo a Pablo a Antioquía para que le ayudase en la instrucción de la iglesia. Leemos esto acerca de su ministerio:
Y se congregaron allí un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía (Hechos 11:26).
Pablo y Bernabé fueron luego a Jerusalén con ayuda para los hermanos debido al hambre en los tiempos del emperador romano Claudio (Hechos 11:28-30). Después de esto, Pablo y Bernabé volvieron a Antioquía (Hechos 12:25). Siguieron conduciendo a la iglesia ahí, y posteriormente fueron enviados por la iglesia para predicar el evangelio en las provincias de Galacia (una parte de lo que es ahora Turquía).

Allí donde iban, Pablo y Bernabé predicaban que Jesús es el Hijo de Dios y que Dios le había resucitado de los muertos (cf. Hechos 13:33). ¡Y en cambio el autor del Evangelio de Bernabé nos querría hacer creer que Bernabé era un enemigo acérrimo de Pablo en estas cuestiones! Incluso los encontramos
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