Procedimiento laboral ~ trabajo ~ CONTRATO DE trabajo ~ JORNADA DE trabajo ~ horas extras ~ remuneracion ~ prueba ~ MEDIOS DE prueba ~ CARGA DE LA prueba ~






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títuloProcedimiento laboral ~ trabajo ~ CONTRATO DE trabajo ~ JORNADA DE trabajo ~ horas extras ~ remuneracion ~ prueba ~ MEDIOS DE prueba ~ CARGA DE LA prueba ~
fecha de publicación02.07.2015
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Voces: PROCEDIMIENTO LABORAL ~ TRABAJO ~ CONTRATO DE TRABAJO ~ JORNADA DE TRABAJO ~ HORAS EXTRAS ~ REMUNERACION ~ PRUEBA ~ MEDIOS DE PRUEBA ~ CARGA DE LA PRUEBA ~ CARGA PROBATORIA DINAMICA ~ LEY DE CONTRATO DE TRABAJO ~ LIBROS LABORALES ~ PRUEBA TESTIMONIAL ~ APRECIACION DE LA PRUEBA

Título: La prueba de los hechos habituales de la relación laboral: el caso de las horas suplementarias

Autores: Serrano Alou, Sebastián

Publicado en: La Ley Online

Fallo comentado: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala II (CNTrab)(SalaII) ~ 2008-07-03 ~ Albiaque, Miguel Angel c. Compañía Gráfica Internacional S.A. y otros

I. Introducción

Una cuestión fundamental, y podría decirse previa, al momento de analizar la prueba de las horas suplementarias es la de determinar si estas son habituales o realmente extraordinarias en el contrato de trabajo. Como surge del titulo de la presente nota, soy de la opinión de que lamentablemente las horas suplementarias son cada vez más habituales en la relación de trabajo.

En la Argentina cerca de un 30 por ciento del total de las personas que trabajan lo hacen en exceso de la jornada laboral (1). Mientras en los países industrializados se trabaja cada vez menos horas, en la Argentina (con una de las jornadas laborales más extensas del mundo occidental) pasa lo contrario, con un agregado no menor: aquí, los salarios son sustancialmente más bajos; en definitiva, aquí en la Argentina se trabaja más tiempo y se gana menos dinero (2). Menos de un cuarto de las personas que trabajan en exceso de la jornada laboral cobra esas horas como horas extras, mientras que más de la mitad no recibe compensación alguna por este exceso a su jornada (3).

La finalidad higiénica de las disposiciones legales sobre descanso diario mínimo (art. 197 LCT) y limitación de la jornada de trabajo (ley 11.544, Adla, 1920-1940, 226) se ve muchas veces desvirtuada por circunstancias económicas y sociales al punto que actualmente el trabajador debe tener más de un empleo o laborar horas extras por razones de subsistencia o para resistir a la presión de su empleador en cuanto al cumplimiento de objetivos o a la amenaza de despido (4).

En el fallo que da lugar a esta nota, el Dr. Pirolo, vocal preopinante, al analizar la procedencia del reclamo relativo a horas suplementarias parte de considerar que: "Al tratarse de una condición extraordinaria de labor (la que supone la prestación en tiempo suplementario), era menester que el actor demostrara el tiempo en el que realmente estuvo a disposición del empleador (descontados los lapsos que no resultaran computables, tales como los destinados a almuerzo, refrigerio, etc.) porque sólo este tiempo es valorable a los fines de establecer su jornada de labor" (5).

Respetuosamente me permito disentir con esto, ya que como surge de los datos mencionados ut-supra, y de la opinión cada vez mayor parte de la doctrina, en la Argentina el trabajo en horas suplementarias no es una excepción sino cada vez más una regla. Esto ha llevado a ciertos autores a coincidir en que existe cronicidad y no excepcionalidad de las horas extras en las semanas de trabajo de los obreros en la Argentina (6), siendo el incumplimiento del límite de la jornada de trabajo una "patología" (7); o peor aun, una intención del empresario deliberada, compulsiva y hasta egoísta por querer ganar más (8). Las horas extras han pasado de prestación excepcional a ser un elemento esencial del contrato de trabajo, existiendo una gran irregularidad registral al respecto y un pago por debajo de los valores legales, ante lo cual el trabajador se encuentra desamparado ya que por un lado no puede negarse a cumplirlas sin riesgo de sufrir represalias, y por otro lado es prácticamente imposible probarlas en juicio (9).

II. La Prueba de las Horas Extras

La dificultad que implica para el trabajador la prueba de la jornada laboral, y en especial de las horas extras, sumada al hecho de que existe un amplio sector de la jurisprudencia que sostiene que pesa sobre el trabajador la carga de probar la realización de horas extras de manera exacta y categórica, funciona como un escudo de protección del empleador inescrupuloso que obliga a sus empleados a realizar horas extras, y que no realiza el pago de las mismas, o las paga en forma insuficiente y sin registrar este pago (10).

La prueba de las horas suplementarias no ha de ser imposible o diabólica, exigiendo al pretensor "la minuciosidad de un relojero" (11). El trabajo realizado en horas suplementarias, como dato de la realidad, puede ser demostrado por cualquier medio de prueba, presunciones y testigos incluidos, sin que pueda afirmarse que la prueba ateniente a este hecho debe ser valorada con mayor estrictez (12). Las horas extras pueden probarse por todos los medios de prueba posibles que reúnan la calidad de eficaces, sin exigencia de alguno en particular so pena de desestimación de lo pretendido (13).

La doctrina y la jurisprudencia que sostienen lo contrario carecen de base normativa y deben ser archivadas en los museos como señales de una época autoritaria que pretendía el crecimiento económico a costo de los trabajadores (14). Ninguna norma sustancial o formal exige juzgar las horas suplementarias con un rigor especial, o carga al pretensor de las mismas con mayores exigencias a las comunes para demostrar los hechos denunciados (15). No existe norma alguna que cargue al trabajador con el deber procesal de demostrar el horario de trabajo y probar las horas extraordinarias afirmadas, porque corresponde al empleador demostrar el horario de trabajo de su establecimiento (16). La doctrina mencionada, además de no compadecerse con el plexo jurídico de aplicación, transforma al magistrado en legislador, derogando expresas normas vigentes y alterando el equilibrio de poderes, por lo que no impone doctrina "legal" como se dijo, ya que contraría la reforma constitucional de 1994, que obliga a los magistrados en materia laboral a fallar aplicando los principios de irrenunciabilidad, justicia social, primacía de la realidad, indemnidad, progresividad y, en caso de duda, interpretación a favor del trabajador (17).

Los jueces deben valorar las pruebas referidas a las horas extras conforme a las reglas de la sana crítica en vez de renunciar a la amplitud de criterio que otorga el sistema, para aferrarse al dogma de exigir un mayor rigor en relación a la prueba de las horas extra, porque no resulta de ninguna norma ni principio y hasta, si se quiere, es incompatible con la realidad y la lógica pues, se exige mayor rigor probatorio con relación a un hecho que cuando es real, resulta muy difícil de probar con precisión por parte del trabajador afectado (18).

A continuación se efectuara el análisis de distintos institutos de los que se extrae la necesidad de modificar la tesis mayoritaria en relación a la carga de la prueba, así como consideraciones en relación a la normativa aplicable y los medios de prueba en el caso en concreto.

Inversión de la Carga de la Prueba

Una vez aceptada la relación laboral la carga de la prueba se invierte, debiendo el empleador demostrar lo contrario de lo afirmado por el trabajador (19). La Inversión de la Carga de la Prueba a fin de hacerla recaer sobre el empleador tiende a establecer la igualdad de las partes en el proceso. Esta inversión de la carga probatoria no hace más que reconocer el hecho de que normalmente es el empleador quien posee la documentación acreditativa de las circunstancias que rodearon la relación laboral (20).

El principio general de que la prueba del hecho controvertido corre a cargo de quien lo afirma, en materia laboral sufre el impacto de la inversión de la carga de la prueba en cuanto el empleador ha de probar, en este caso, el horario del establecimiento (21). Dada la inversión de la carga de la prueba no corresponde al empelado probar el horario en el que ha trabajado, sino que pesa sobre el empleador probar el verdadero horario (22).

En materia salarial o en materia de ingreso, la inversión probatoria tiene basamento normativo: ante la ausencia de libros laborales surge la presunción del art. 55 LCT (t.o. 1976) (Adla, XXXVI-B, 1175), que debe ser desactivada por el empleador bajo riesgo de tener por cierto el salario denunciado por el trabajador. Si el empleador no ha desactivado la presunción, ninguna norma autoriza al juez a limitar sus consecuencias (23). Con relación a la jornada laboral, en defecto de registros válidos, por aplicación del art. 55 LCT, corresponde tener por cierta la jornada denunciada por los actores-trabajadores en la demanda (24).

Esta simple consecuencia de la relación laboral, denominada "inversión de la carga de la prueba", fue olvidada (o escamoteada) a partir de las sucesivas dictaduras militares y democracias vacilantes que dejaran como saldo mayor pobreza, económica y cultural. Entre la cultural, dejaron como saldo que las elementales razones del derecho laboral fueran arrinconadas y que nuestra disciplina se considerara cada vez más como derecho privado. Este modo de ver, desde los intereses económicos de los empleadores, colisiona con el amplio humanismo que lee la realidad desde el rostro del Otro, y que debe imperar en el derecho laboral (25).

Como ya se dijo anteriormente, y de acuerdo a los datos de la realidad laboral argentina actual, carece de fundamento la negativa de aquellos detractores de aplicar la inversión de la carga de la prueba en materia de horas extras, afirmando que por tratarse de una situación de excepcionalidad, no se encuentra comprendida por la inversión de la prueba, debiendo ser probada por el trabajador que afirma haber trabajado horas suplementarias. Siendo que el trabajo en exceso es hoy un flagelo muy difundido, cuando el trabajador dice haber trabajado horas extras, el empleador no podrá sólo limitarse a negar este hecho sin ningún fundamento fáctico y/o probatorio, sino que deberá manifestar, y luego probar con exactitud, cual era el horario de trabajo del trabajador (26).

En contra de lo expuesto, en el fallo analizado podemos leer que el empleador se limitó a negar los extremos de la demanda, y sostuvo "que la jornada de trabajo era de 9 horas de lunes a viernes, habitualmente en el horario matutino y que no realizaba horas extras". Por otro lado no surge que haya aportado prueba alguna de sus dichos. Por ultimo el vocal preopinante desestima la pretensión del actor porque en su opinión tenía a cargo "acreditar, en forma fehaciente, la duración de la jornada laboral y la percepción mensual de $ 650 sin registro en retribución de las tareas supuestamente realizadas en tiempo suplementario" y el juez estimo que los testimonios de los testigos "carecen de eficacia para acreditar los extremos invocados por Albiaque referidos a la realización de horas extras y a la percepción mensual de $ 650 sin constancias registrales por tal concepto", sin tener en cuenta que si bien los testimonios no reproducían con exactitud los dichos del actor, de ellos surgían fuertes indicios de la realización en la empresa de horas extras abonadas a los trabajadores en forma irregular. Estos indicios acompañados a la orfandad probatoria de parte de la demandada, debían volcar la decisión en forma favorable al trabajador, aunque no reconociera la totalidad del monto reclamado.

Las Cargas Probatorias Dinámicas

Lo expuesto anteriormente en relación a la obligación del empleador de establecer y probar la jornada laboral del trabajador encuentra mayor sustento a la luz de las profundas transformaciones a nivel mundial de tipo social, económico y también político, fruto del llamado fenómeno globalizador, se ha venido haciendo evidente que en muchos casos una de las partes en el proceso queda en desventaja probatoria respecto de la otra, que se limita a mantener una actitud apática, pese a obrar en su poder un caudal de datos e información relevantes para el decisorio; lo que en materia laboral se hace observar de modo patente (27).

Uno de los aspectos en los que podemos encontrar presente en forma palmaria la desigualdad Empleado – Empleador es en el campo de la prueba. La carga de la prueba puede funcionar en este caso como una especie de protección para los empleadores al desarmar al empleado, despojado en la mayoría de los casos de elementos probatorios, en especial del testimonio de sus compañeros (que se ven aterrados por la idea de perder su trabajo si testifican en contra de su empleador) (28). Para que esto no suceda es importante recordar que la carga probatoria no esta indisolublemente unida al rol del actor o demandado, la carga de la prueba le incumbe -en principio- a quien pretende alterar el actual estado de las cosas (29), pudiendo desplazarse hacia una u otra de las partes, según fueren las circunstancias del caso, en miras a servir mejor a la justicia del caso llevado a los estrados judiciales (30).

Una de las soluciones planteadas por la doctrina (31) y la jurisprudencia (32) en pos de llegar al conocimiento de la verdad real, y protegiendo el principio de la igualdad de partes en el proceso, es la aplicación de La Teoría de las Cargas Probatorias Dinámicas. Esta teoría, la cual ocupa un lugar predominante en el moderno derecho procesal (33), establece la regla de distribución de las cargas probatorias, debiendo colocar la carga respectiva en cabeza de la parte que se encuentre en mejores condiciones técnicas, profesionales o fácticas para producirla (34).

El principio de la carga dinámica de la prueba se encuentra lejos de configurar una suerte de facilismo procesal. Amén de dotar a los magistrados de una importante herramienta a la hora de evitar pronunciamientos disvaliosos y alcanzar auténtica justicia en sus soluciones, no hace más que reafirmar la vigencia del principio in dubio pro operario, que no es otra cosa que el in dubio pro damnato o favor victimae del derecho civil, pero adecuado a los lineamientos de nuestra disciplina, y que obliga a interpretar las disposiciones en favor de la víctima, de la parte económica débil o técnicamente débil (35). En los casos en que exista ausencia de prueba eficaz para suscitar certeza en el juez, el tribunal deberá fallar contra quien debía probar y no lo hizo (36).

En relación a la prueba de las horas extras no cabe duda que quien esta en mejores condiciones de probar su existencia o inexistencia es el empleador. El empleador cuenta con una gran variedad de opciones para registrar el horario laboral de los trabajadores y alternativas para el control de los horarios de entrada y salida. Bastaría al empleador con contar con los elementos previstos en la ley 11.544, llevar en forma los libros previstos por el art. 52 de la LCT, y agregar un sistema de planillas o tarjeta reloj -el cual es más creíble-, para con todos estos elementos basar su versión de los hechos y demostrar el horario cumplido por los trabajadores. La aplicación de las cargas probatorias dinámicas es procedente en los supuestos en los que el empresario se limita a negar la jornada denunciada sin indicar y probar cuál era, según su postura, el horario que cumplía el trabajador reclamante (37).

En los casos en los que se comprueba, con la prueba testimonial o por otros medios, que en la empresa se implementaban sistemas de control horario y los elementos de control no son exhibidos en juicio frente al requerimiento que al efecto se formule en los términos del art. 388, CPCCN -o el respectivo artículo en los Códigos Provinciales que tengan norma similar-, o en la producción de la prueba pericial contable, es factible reputar dichos comportamientos como disvaliosos frente a la conducta esperada en tal sentido, de acuerdo con los principios procesales de buena fe, lealtad y probidad, surgiendo una fuerte presunción a favor de los dichos del trabajador (38).

Se debe ser especialmente cuidadoso y estricto en el momento de valorar la prueba allegada por la parte que se encuentre en mejor situación para producirla porque, normalmente, la misma también está en condiciones de desvirtuarla o desnaturalizarla en su propio beneficio (39). En el juicio en cuestión puede leerse en relación a las tarjetas de control horario que: "en las tarjetas sólo eran registradas las horas de la jornada normal y las "extras" en un cuaderno paralelo".

Las presunciones y los libros exigidos por la LCT, las planillas de horario y las tarjetas reloj

Existen dos normas básicas que prevén instrumentos en los cuales el empleador debe asentar las horas extras: el libro del art. 52 de la LCT y los registros de la ley 11.544. Asimismo, hay casos en los cuales además de estos registros, las empresas implementan el sistema de planillas horarias o de tarjetas reloj.

Cuando los empleadores no presentan los instrumentos previstos legalmente, o cualquier otra herramienta de control de horarios, que aunque no prevista legalmente se probara que era llevada por el empleador, surge una presunción favorable en relación a los dichos del trabajador, los cuales debían ser desvirtuados por estos elementos.

En el fallo en análisis pueden leerse las siguientes afirmaciones: "el art. 6, inc. c, ley 11.544 sólo exige el registro de las horas extra que efectivamente se hubieran realizado, por lo que su ausencia no prueba en modo alguno que tales horas extra se hayan trabajado en forma efectiva (ya que la falta del registro también puede obedecer a la inexistencia de trabajo en tiempo suplementario)", y "A mayor abundamiento, creo pertinente señalar aquí que, si bien entiendo que la indicación de la jornada normal y habitual de trabajo podría considerarse comprendida en la exigencia del art. 52, inc. g, LCT. y que, por consiguiente, cuando estuviere fehacientemente acreditado el desempeño del trabajador en tiempo suplementario, la falta de exhibición del libro especial que requiere la norma podría (el resaltado es mío) generar una presunción favorable a la posible extensión del tiempo extra de trabajo, estimo que dicha presunción no puede considerarse operativa cuando no está efectivamente acreditado que la labor haya excedido los límites fijados por la ley 11.544 porque es obvio que, si no hubo trabajo en tiempo extra, no puede considerarse que haya tenido que registrarse en el libro previsto en el art. 52, LCT. un exceso inexistente al límite de jornada", las cuales restan importancia a estas presunciones en detrimento del trabajador, y en el consiguiente beneficio del empleador, lo cual es aun más grave dado el hecho de que el juez tiene por probado por los testimonios de los testigos que existió irregularidades registrales en relación al registro de la fecha de inicio del contrato de trabajo, de donde surge el indicio de que quien mantuvo gran parte del tiempo sin registrar la relación, tampoco registraría las horas extras denunciadas.

Las presunciones a favor del trabajador son ficciones legales que buscan compensar formalmente las disparidades que obran en la realidad (40). Este tema es analizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la que en Opinión Consultiva ha establecido que: "Para alcanzar sus objetivos, el proceso debe reconocer y resolver los factores de desigualdad real de quienes son llevados ante la justicia" (41).

Como ya se dijera anteriormente, el empleador debe asentar el horario del trabajador en el libro especial del art. 52 LCT, y en especial el pago del trabajo suplementario. El empleador que no exhibe los libros luego de la intimación administrativa o judicial carga como consecuencia de su inconducta con la presunción a favor del trabajador, salvo prueba en contrario (art. 57 LCT) (42).

La ausencia de los instrumentos previstos por la ley 11.544 genera una presunción favorable al trabajador en relación al horario de trabajo que manifiesta haber cumplido (43). La misma presunción a favor del trabajador se da en los casos en que existiendo registros como pueden ser las planillas y/o tarjetas reloj, el empleador que es intimado a presentarlos en juicio, no cumple con dicha intimación (44).

Los empleadores deben utilizar la facilidad que tienen a su alcance, indicando cuáles eran los horarios del personal y los turnos que cumplían las distintas personas que formaban parte del plantel de la empresa, deben organizaran su defensa y su prueba en base a la demostración apoyada en planillas y libros (que la ley pone a su disposición), de cuál era en realidad la estructura del personal de la empresa (45).

Es de destacar la Doctrina del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, la cual surge del caso Villalba (46), y que establece la inversión automática de la carga probatoria (47) si se verifica la intimación precisa del trabajador al empleador para que exhiba el registro especial contemplado en el artículo 6 inciso c) de la ley 11.544 y 21 del Decreto 16115/33, y el empleador no los exhibe. Para este Tribunal, en relación a la realización de horas extras, es aplicable la presunción que emerge de los artículos 50, 55 y cc. de la LCT y el art. 87 del Código Procesal Laboral de la Provincia. Esta presunción, es de las conocidas como "iuris tantum", de modo que la cantidad reclamada se tendrá por cierta de comprobarse los presupuestos para que ella opere y prevalecerá siempre y cuando no sea desvirtuado por otro medio probatorio (48).

Los artículos de la LCT (49) son de aplicación en todo el país. En cuanto al art. 87 del CPL de Entre Ríos (50), el mismo guarda estrecha relación con el art. 55 de la LCT, además de encontrarse artículos similares en varios Códigos Procesales Provinciales (51).

Hay dos observaciones importantes en relación a las planillas de horarios y demás instrumentos de control de horarios. La primera consiste en que, como ya se adelantar, no debe darse a los instrumentos presentados por el empleador un valor absoluto. En segundo lugar, muchas veces existen registros llevados en forma unilateral por el trabajador (a veces con conocimiento de su empleador), en especial en los casos de pago en negro de las horas suplementarias o en el caso de trabajo jornalizado.

En relación a la primera observación, no deberá caerse en el error de otorgar a los instrumentos presentados por el empleador la fuerza de verdad absoluta, permitiendo siempre al trabajador producir prueba en caso de contradecir la versión de su empleador, siendo la testimonial la más accesible dentro de la dificultad probatoria que tendrá en este caso. Si bien el empleador aporto los elementos previstos por la ley, estos crean una presunción a su favor, la cual no es absoluta y admite prueba en contrario (52). Es un principio de nuestra disciplina, ampliamente aceptado por la doctrina laboral, que la realidad de los hechos debe prevalecer sobre las apariencias, y esa primacía de la situación de hecho sobre la ficción jurídica se debe manifestar en todas las fases del Derecho del Trabajo (53). En síntesis, si el empleador, valiéndose de los elementos de contralor exigidos por la ley, intenta ocultar la realidad bajo una apariencia de legalidad, esto no debe aceptarse sin más como la verdad. Como se dijera anteriormente, quien tiene mayor facilidad para producir la prueba, tiene mayor facilidad para alterarla, y además, quien produce la prueba, puede hacerlo con intención de disfrazar la realidad, consignando en estos instrumentos datos falsos.

Pasando a la segunda observación, es importante destacar el hecho de que en los casos en que el trabajador cumple horas extras, y estas son abonadas en negro, muchas veces se confecciona una planilla horaria informal que guarda en su poder para liquidar las mismas. A pesar de la informalidad de estas planillas, y que en muchos casos son confeccionadas en forma unilateral por el trabajador, el juez debe darles un valor probatorio, cuando cotejadas con otras pruebas (como pueden ser los dichos de testigos), o cuando ante la ausencia de otras pruebas (como la falta de presentación de planillas y elementos de control por el empleador), sirven para tener una mayor exactitud en relación a los horarios cumplidos. Es una verdad de Perogrullo que ningún trabajador puede retener en su cabeza los horarios que cumplió día a día a lo largo de toda la relación laboral, como exige hoy la jurisprudencia dominante, y mucho menos pueden recordarlo sus compañeros de trabajo y demás testigos, quienes sólo podrán recordar si era habitual el trabajo de horas extras si el actor participaba de esta situación. Por estos motivos, salvo que los horarios fueran descabellados o no guardaran ninguna relación con el resto de la prueba, en ausencia de prueba de parte del empleador, debe otorgárseles algún valor como prueba de indicios (54).

Prueba Testimonial

Frecuentemente observamos las dificultades que atraviesan los trabajadores para aportar y producir prueba testimonial idónea para acreditar determinados hechos. Los testigos más idóneos para la prueba de las horas son otros trabajadores de la misma empresa, los cuales no será fácil que presten declaración, ya que el empleador les impedirá o dificultara el concurrir bajo amenazas de perder el día, o aun de despedirlos; y aun en el hipotético caso de que se presenten, estas amenazas expresas o implícitas condicionaran su testimonio.

Frente a tales obstáculos, encontramos que los testigos de la parte empleadora, generalmente, son dependientes de la firma, sus domicilios son conocidos por ésta y contarán con el permiso necesario para presentarse a prestar declaración, la cual en la mayoría de los casos resulta favorable a los intereses del principal (55).

Al estas dificultades hay que sumar el hecho de que muchas veces los testigos son ex trabajadores con juicio contra el demandado. La validez de las declaraciones de los testigos que poseen juicio pendiente contra la demandada no debe ser cuestionada ya que ninguna norma excluye su declaración. Toca a la interesada en que se desactiven esos testimonios impugnar los mismos, no porque mantengan juicio contra su mandante sino por las inexactitudes, imprecisiones, contradicciones, falta de razón de sus dichos o falsedades en las que hubieran incurrido al deponer, circunstancias que restarían fuerza convictiva a los mismos (56). El hecho de que los testigos tengan juicio pendiente contra la empresa demandada, que en éstos formulen reclamos similares a los del actor y aún que todos sean asistidos por el mismo estudio jurídico, no enerva el valor de sus declaraciones porque no existen tachas absolutas y los dichos deben ser valorados conforme a la sana crítica (57).

Cuando se trata de evaluar la prueba testimonial producida por el trabajador, y atendiendo a las dificultades que para él suelen presentarse, la circunstancia de encontrarse los testigos comprendidos en las generales de la ley por tener juicio pendiente contra el o los demandados no puede conducir, por sí sola, a dudar de la veracidad de los dichos de quienes declararon bajo juramento, máxime cuando las testimoniales han sido prestadas por compañeros de trabajo que se han desempeñado en iguales condiciones y durante el mismo tiempo en que el actor prestó servicios para la demandada, siendo que la situación conflictiva era común a todos ellos, por lo que mal podrían probarse los hechos ocurridos en la empresa y las tareas efectuadas sin recurrir al testimonio de quienes, por trabajar en ella, los conocían y sufrían en carne propia (58).

Ninguna norma exige que las declaraciones de quienes mantienen un juicio contra el empleador deban ser valoradas con mayor estrictez. El argumento contrario se introdujo durante los eones autoritarios del país y muestran una tendencia clasista en contra de los trabajadores ya que el sentido común (el normalis cursus rerum clásico) indica que los compañeros de trabajo, estando inmersos en la misma realidad que el pretensor, pueden legítimamente describirla (59).

Nuestra jurisprudencia ha llegado a afirmar que en el caso en que a las generales de la ley los testigos responden ser amigos y/o vivir en el mismo barrio (hoy en día tildado muchas veces en forma despectiva y racista como villa) del actor; invocar la amistad y/o el domicilio en "zona de riesgo" como tachas de testimonios luce racista (60), y muchas veces es una causal aplicada en forma automática, sin hacer un análisis serio de estas causas.

Por ultimo, y en relación con el fallo en análisis, puede darse el supuesto en que los testigos sean contradictorios o diversos. Por ejemplo, algunos podría declarar que el actor trabajaba 8 horas diarias, mientas otros pueden afirmar que trabajaba diez, así como puede haber diferencias en relación a la cantidad de días trabajados. La diferencia de los testigos, en el caso en que no se pudiese demostrar cual de ellos miente, ha de resolverse a favor del trabajador (art. 9 LCT, aplicable por extensión analógica) (61). Como se adelantara, de los testimonios de la causa surge claramente que la realización de horas extras y su pago irregular eran frecuentes en la empresa demandada, por lo que ante la ausencia probatoria de la demandada, el juez no podía restar toda validez a estos testimonios como lo hizo. Es más, contrasta fuertemente el hecho de la validez dada al testimonio menos preciso de la fecha de ingreso con relación al testimonio de la realización de horas extras en forma irregular, siendo como se dijo anteriormente, que de un examen global de las pruebas surge una fuerte presunción de que quien no registro durante alrededor de 2 años el contrato de trabajo, tampoco registraría las horas extras y las abonaría en forma irregular, de acuerdo al testimonio de los mismos testigos. III. Conclusión

La justificación de la limitación del tiempo de trabajo cuenta con una razón fundamental: "la protección de la salud" (62). Pero este no es el único motivo por el cual las horas extras son desfavorables. Las horas suplementarias de labor disminuyen el tiempo de que dispone la persona para su desarrollo personal, limitan la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo a otras personas, y a pesar de esto muchas veces no son abonadas o son abonadas en forma injusta (63).

Al aumentarse la jornada de trabajo con las horas extras, se reduce el tiempo libre o propio del dependiente; tiempo libre que el ser humano debe emplear para su descanso higiénico, para su distracción, su educación y perfeccionamiento, para su contacto familiar, para ocuparse de la educación, formación y crecimiento de sus niños, para su ocio, para, en fin el aprovechamiento y goce de su propia vida. Además, cuando el trabajador se ata al ingreso adicional de la jornada extraordinaria está potenciando su inferioridad y su dependencia ya que se expone a que un acto voluntario del patrón (dejar de dar horas suplementarias) le produzca súbitamente una disminución de sus ingresos relevantes (64).

La violación de los límites del trabajo humano produce niveles de cansancio y agotamiento en el individuo que minan su resistencia, lo que conduce directamente al acrecentamiento geométrico de los accidentes de trabajo y a la disminución de la productividad (65).

Aun en la peor de las crisis el trabajador no debe resignar su descanso que es, en definitiva, una necesidad fisiológica y psicológica, como lo están demostrando los modernos estudios sobre "stress". Menos aún puede el trabajador abdicar del derecho/deber de ocuparse de su familia, porque los males económicos de la sociedad pasarán pero la malogración social, la desorganización familiar, la ruptura generacional entre padres e hijos y la desunión de las familias son las causas que provocan la crisis moral de la que difícilmente pueda escaparse. La frustración del hombre (o la mujer) que, por laborar en exceso, no ve a sus hijos lo suficiente, que discute con su cónyuge por el cansancio excesivo que trae al regreso a casa (discusión que suele asociarse con alcoholismo y violencia familiar), que no vive su propia vida, que ha puesto el trabajo como fin en lugar de mantenerlo como medio, esa frustración, remarquémoslo, es angustiante, desintegradora y lo desequilibra como ser humano y como trabajador (66).

Debe desactivarse el excesivo rigor en la valorización de extremos que, por sus propias características, son de muy difícil demostración, lo cual conduce a denegar el derecho al pago y en definitiva a incentivar, en vez de contrariar, el quebrantamiento de las reglas sobre horario por parte del empleador (67). La exigencia impuesta al empleador de probar el horario laboral mediante los registros establecidos por las leyes, es una forma más de constreñirlo al correcto registro de la relación laboral, una forma de luchar contra el trabajo no registrado, o registrado en forma defectuosa.

El Estado debe controlar activamente el respeto de los límites a las jornadas laborales y de los descansos, así como el correcto pago y registración de las horas extras. El intervencionismo estatal en materia de jornada de trabajo, debe estar dirigido al resguardo a la persona del trabajador, con la convicción de que la limitación a la duración de la jornada de trabajo comprende un conjunto de aspectos que hacen a su significación como persona (68). La limitación de la duración del trabajo diario y semanal, por parte del poder estatal, tiene por fundamentos la protección física, moral y también intelectual de los trabajadores (69).

Nuestros legisladores y jueces deben observar en relación a la jornada laboral el respeto del principio de progresividad, principio arquitectónico del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (70), según el cual los estados se comprometen a adoptar medidas para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos reconocidos por este, entre los que cabe el derecho a la dignidad y desarrollo de la persona humana, para lo cual deberá reducirse y no ampliarse la jornada laboral en la medida de lo posible, respetándose la jornada laboral fijada por ley, convenio colectivo o acuerdo de partes, considerando como disvalioso y sancionable los excesos impuestos o permitidos por el empleador. Una forma de avanzar será entonces cargar al empleador con la prueba fehaciente, categórica e indubitable de la jornada laboral cumplida en su establecimiento, y el correcto pago a sus trabajadores en función de las horas trabajadas.
(1) http://www.ieco.clarin.com/notas/2007/08/28/01487476.html

(2) Cfr. SPREAFICO, Sonia, Las horas extras como integrantes de la obligación registral del empleador, La Ley, DJ, 2005-3, p 688.

(3) Cfr. PIASEK, León, "El tiempo de trabajo y su distribución", en RAMIREZ, Luís Enrique (coordinador), Derecho del Trabajo y Derechos Humanos, Editorial BdeF, Bs. As., 2008, pag. 354.

(4) Cámara del Trabajo Mendoza., sala 1°, 24/02/06, "Pérez, Juan Antonio c/ Banco San Juan SA".

(5) Opinión repetida en otros precedentes de la misma sala por el Dr. Pirolo, en los que también el Dr. Maza marca su diferencia de criterio en cuanto considera que se debe rechazar la pretensión por la insuficiencia de la prueba testimonial, pero destacando que no comparte el argumento del Dr. Pirolo en el sentido de que, para la procedencia de la pretensión de compensación por horas extraordinarias, el trabajador deba probar el tiempo en el que realmente estuvo a disposición del empleador. Cfr. CNTrab, sala II, 13/11/07, "Haszczyn, Néstor c/ Cardozo, Diego y otros".

(6) CARCAVALLO, Hugo, en: Tratado de derecho del trabajo, dirigido por VÁZQUEZ VIALARD, Antonio, Astrea, t. 2°, 1° edición, p. 696 y sigtes.; MAZA, Miguel Ángel, Algunas reflexiones acerca de la nocividad de realizar horas extras en forma crónica, DT, 1993-B, 893.

(7) ELIAS, Jorge, "Patología de la Jornada de Trabajo", en Revista de Derecho Laboral, 2006-1, Jornada y Descansos, Editorial Rubinzal Culzoni, pp. 153 y ss.

(8) DUARTE, David, "El abandono de la Jornada de ocho horas", en RAMIREZ, Luís Enrique (coordinador), Derecho del Trabajo y Derechos Humanos, Editorial BdeF, Bs. As., 2008, pag. 293.

(9) Cfr. DUARTE, David, "El abandono de la Jornada de ocho horas", en RAMIREZ, Luís Enrique (coordinador), Derecho del Trabajo y Derechos Humanos, Editorial BdeF, Bs. As., 2008, pag. 294.

(10) SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(11) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 17/02/94, "Salusso, Roque A. c/ Daura SA"; 20/02/06, "Cisneros, Eusebio S. c/ Plastipren SCA".

(12) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, Derecho del trabajo, Editorial Platense SRL, La Plata, 1998, p 583 y en: CNTrab, sala VI, 10/08/05, "Corleto, Carla c/ Perez, Graciela A."; 28/05/03, "Sanchez, Urbano c/ Zalcman, Naun"; 10/04/02, "Velásquez, Arnaldo R. c/ Tecno Wash SRL"; GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377; ANDINO, Claudio E., La prueba de la jornada de trabajo(a manera de poner vino nuevo en odres viejos), Lexis Nexis, RDLSS 2004-22-1654; SPREAFICO, Sonia, Las horas extras como integrantes de la obligación registral del empleador, La Ley, DJ 2005-3, p 688; CNTrab, sala X, 29/05/06, "Reingart, Ricardo Guillermo c/Club Nautico Acoja Asoc. Civil".

(13) Cfr Cámara Civil y Comercial de Rosario, sala 1°, 2000, "Sticconi, Mirta - Vitantonio, Miguel s/Concurso preventivo - Rec. revisión de Esteban Garmaz y otros", en Editorial Zeus R. 13, pág 304.

(14) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 17/02/94, "Salusso, Roque A. c/ Daura SA".

(15) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 28/05/03, "Sánchez, Urbano c/ Zalcman, Naun"; 10/04/02, "Velásquez, Arnaldo R. c/ Tecno Wash SRL"; PERUGINI, Eduardo, Algo sobre las horas extras, DT, 1994-B, 1370.

(16) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 30/10/02, "Herrera Correa, José L. c/ Coca Cola FEMSA de Buenos Aires SA"; 08/02/02, "Garcia, Juan J. c/ Antillana SA"; 20/02/06, "Cisneros, Eusebio S. c/ Plastipren SCA".

(17) ANDINO, Claudio E., La prueba de la jornada de trabajo(a manera de poner vino nuevo en odres viejos), Lexis Nexis, RDLSS 2004-22-1654.

(18) Cfr PERUGINI, Eduardo, Algo sobre las horas extras, DT, 1994-B, 1370.

(19) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 10/08/05, "Corleto, Carla c/ Perez, Graciela A."; 10/04/02, "Velásquez, Arnaldo R. c/ Tecno Wash SRL"; 07/02/06, "Padovani, Maria C. c/ Migal Publicidad SA".

(20) Cfr. Sup. Corte Just. Mza., sala 2°, 28/02/03, "Condori, Jesús G. c/Transportes Lujan SACIF".

(21) CAPÓN FILAS, Rodolfo, Derecho del trabajo, Editorial Platense SRL, La Plata, 1998, p 585.

(22) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: Derecho Laboral I, Platense, La Plata, 1979; y CNTrab, sala VI, 17/02/94, "Salusso, Roque A. c/ Daura SA"; 20/02/06, "Cisneros, Eusebio S. c/ Plastipren SCA".

(23) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 11/02/04, "Hasinaver, Leonardo F. c/ SOS Buenos Aires SA".

(24) ANDINO, Claudio E., La prueba de la jornada de trabajo(a manera de poner vino nuevo en odres viejos), Lexis Nexis, RDLSS 2004-22-1654.

(25) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 20/02/06, "Cisneros, Eusebio S. c/ Plastipren SCA" y Derecho Laboral I, Platense, La Plata, 1979.

(26) Cfr. SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(27) AHUAD, Ernesto J., El principio de la carga dinámica de la prueba en el proceso laboral, Lexis N° 0003/400197 ó 0003/400206.

(28) SERRANO ALOU, Sebastián, Discriminación del trabajador enfermo y/o incapaz, Editorial El Derecho, 07/02/2008, Diario de Doctrina y Jurisprudencia, N° 11.942; SERRANO ALOU, Sebastián, La discriminación salarial y su prueba, Editorial Zeus, documento n° 1154; 5 y 6 de septiembre de 2007, N° 8264 y 8265, T° 105; SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N° 1, 25 de Agosto de 2008; GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377.

(29) Cfr. PEYRANO, Jorge W., Doctrina de las cargas probatorias dinámicas, LA LEY, 1991-B, 1035 y ss.

(30) Cfr. PEYRANO, Jorge W., y CHIAPINI, Julio, Lineamientos de las cargas probatorias dinámicas, EL DERECHO, Tomo 107, p. 1007.

(31) Cfr. RAGUZA, Azucena Beatriz, El principio de no discriminación y el trabajo de las personas discapacitadas, El Derecho, Revista de Trabajo y Seguridad Social, 2005, p 299; PICÓN, Liliana N., La discriminación en las distintas etapas del contrato de trabajo: una problemática actual, Lexis N° 0003/400752; SERRANO ALOU, Sebastián, La discriminación Salarial y su prueba, Editorial Zeus, Doc. N° 1154, 5 y 6 de septiembre de 2007, Nros. 8264 y 8265, Tomo 105; AHUAD, Ernesto J., El principio de la carga dinámica de la prueba en el proceso laboral, Lexis N° 0003/400197 ó 0003/400206; SERRANO ALOU, Sebastián, Discriminación del trabajador enfermo y/o incapaz, Editorial El Derecho, 07/02/2008, Diario de Doctrina y Jurisprudencia, N° 11.942; SERRANO ALOU, Sebastián, La discriminación salarial y su prueba, Editorial Zeus, documento n° 1154; 5 y 6 de septiembre de 2007, N° 8264 y 8265, T° 105.

(32) Cfr. CSJN, 05/10/99, voto minoritario de los Dres. Moline 'O Connor y López en "Ursini, Paola C. c/ Geddes, Gloria y otros"; CNTrab, sala VII, 08/06/07, "Rybar, Héctor Hugo c/ Banco de la Nación Argentina".

(33) Cfr. CCiv.y Com.Rosario (SF), Sala 1°, 05/10/06, "Frans, Monica y otro c/Carrefour Argentina SA".

(34) Cfr. PEYRANO, Jorge W., Doctrina de las cargas probatorias dinámicas, LA LEY, 1991-B, 1035 y ss.

(35) AHUAD, Ernesto J., El principio de la carga dinámica de la prueba en el proceso laboral, Lexis N° 0003/400197 ó 0003/400206.

(36) Cfr. PEYRANO, Jorge W., y Otro, Lineamientos de las cargas probatorias dinámicas, EL DERECHO, Tomo 107, p. 1006.

(37) SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(38) GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377.

(39) GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377.

(40) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 11/02/04, "Hasinaver, Leonardo F. c/ SOS Buenos Aires SA".

(41) Opinión Consultiva 16/1999, del 1/10/1999, en BIDART CAMPOS, Germán y PIZZOLO, Calógero [h], "Derechos Humanos, Corte Interamericana", t. II, 2000, Ed. Cuyo, p. 927.

(42) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 10/08/05, "Corleto, Carla c/ Perez, Graciela A."; 28/05/03, "Sánchez, Urbano c/ Zalcman, Naun"; 10/04/02, "Velásquez, Arnaldo R. c/ Tecno Wash SRL"; 28/02/03, "Isaurralde, Luis O. c/ Esico SRL"; SPREAFICO, Sonia, Las horas extras como integrantes de la obligación registral del empleador, La Ley, DJ 2005-3, p 688; Cámara Civil y Comercial de Rosario, sala 1°, 2000, "Sticconi, Mirta -Vitantonio, Miguel s/Concurso preventivo - Rec. revisión de Esteban Garmaz y otros", en Editorial Zeus R. 13, pág 304; Cámara de trabajo de Córdoba, sala X, 27/04/04, "Beas, Roque D. c/ Disco SA".

(43) CAPÓN FILAS, Rodolfo, Derecho del trabajo, Editorial Platense SRL, La Plata, 1998, p 428.

(44) Cámara Civil y Comercial de Rosario, sala 1°, 2000, "Sticconi, Mirta -Vitantonio, Miguel s/Concurso preventivo - Rec. revisión de Esteban Garmaz y otros", en Editorial Zeus R. 13, pág 304; Cámara de trabajo de Córdoba, sala X, 27/04/04, "Beas, Roque D. c/ Disco SA".

(45) Cfr PERUGINI, Eduardo, Algo sobre las horas extras, DT, 1994-B, 1370.

(46) Cfr. Sup. Trib. Just. de Entre Rios, sala del trabajo, 04/11/94, "Villalba, Daniela M c/ Hotelera Rio Uruguay SA y otro".

(47) Cfr. Sup. Trib. Just. de Entre Rios, sala del trabajo, 15/12/04, "Alvarez, Alcidez Jorge c/ Distribuidora Guadalupe SRL".

(48) Cfr. Sup. Trib. Just. de Entre Rios, sala del trabajo, 12/02/98, "Bourlot, Luis R. c/ Eggs, Nestor"; 14/11/97, "Wagner, Jorge José c/ Rufino, Pablo Baggio".

(49) Arts. 23, 50 y 55 LCT.

(50) Prueba instrumental - Art. 87- (Texto según ley 6244, art. 1 ). Cuando en virtud de una norma de trabajo exista la obligación de llevar libros, registros, planillas y toda otra documentación especial, y a requerimiento judicial no se los exhiba, o resulte que no reúnen las exigencias legales o reglamentarias, los jueces merituarán tales circunstancias otorgándoles valor de presunción a favor del trabajador, a las afirmaciones de éste o de sus causahabientes sobre los hechos invocados en la demanda y que debieron consignarse en aquéllos.

(51) BUENOS AIRES: LIBROS Y REGISTROS ARTICULO 39.- Cuando en virtud de una norma legal aplicable exista obligación de llevar libros, registros o planillas especiales de índole laboral, y a requerimiento judicial no se los exhiba o resulte que no reúne las exigencias legales y reglamentarias, incumbirá al empleador la prueba contraria si el trabajador o sus derecho-habientes prestaren declaración jurada sobre los hechos que debieron consignarse en los mismos. En los casos en que se controvierta el monto o el cobro de remuneraciones en dinero o en especie, la prueba contraria a la reclamación corresponderá al empleador.

MENDOZA: De la inversión de la prueba *art. 55- incumbirá al empleador la prueba contraria a las afirmaciones del trabajador: a) cuando el obrero reclame el cumplimiento de prestaciones impuestas por la ley; b) cuando exista obligación de llevar libros, registros o planillas especiales, y a requerimiento judicial no se los exhiba, o cuando no reuna las condiciones legales o reglamentarias; c) cuando se cuestione el monto de retribuciones. Acreditada la relación laboral se presume la existencia del contrato de trabajo, salvo prueba en contrario. (…) (texto según ley 5725 art. 1°)

CORDOBA: Inversión de la prueba Artículo 39.- Corresponderá al empleador la prueba contraria alas afirmaciones del trabajador cuando: 1) El trabajador reclame el cumplimiento de obligaciones impuestas por la ley o las convenciones de trabajo o laudos con fuerza de tales. 2) Exista obligación de llevar libros, registros, planillas especiales u otra documentación laboral o la que no siendo obligatoria de llevar por el empleador y, a requerimiento judicial no se la exhiba, o resulte que no reúnen las condiciones legales o reglamentarias o el reclamo verse sobre rubros o montos que deben constar u obtenerse de los mismos. 3) Se cuestione el monto de retribuciones establecidas por la ley, Convención Colectiva de Trabajo, o acuerdo de partes, salvo que éstas hubiesen convenido una suma superior a la impuesta por la ley o Convención Colectiva

TUCUMAN Art. 61.- Documentación Laboral y Contable. A partir de notificación de la demanda, el demandado deberá mantener su documentación laboral y contable a disposición del juzgado, a cuyo efecto informar con el responde el lugar en que se encuentra. Asimismo deberá informar los sucesivos traslados de que fuera objeto durante la sustanciación del proceso. La omisión de este requisito o la falsa información que se proporcione, previo requerimiento judicial, autorizar al juez o tribunal a tener por ciertas las afirmaciones del trabajador o sus causahabientes sobre las circunstancias que deban constar en tales asientos, salvo que se discutiera el monto de las remuneraciones, en cuyo caso deberá estarse a lo dispuesto por la ley de fondo.

(52) SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(53) CNTrab, sala X, 06/03/07, "Ramirez Cardozo, Cintia c/ Jorge J. Catala y Manuel A. Toloza S.H. y otros" (del voto del Dr. Corach); GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377.

(54) Cfr. SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(55) GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377.

(56) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 10/08/05, "Corleto, Carla c/ Perez, Graciela A.".

(57) CNTrab, sala IV, 20/10/88, "Jara, Pedro Amado c/ Seven Up Concesiones SAIC y otro".

(58) GORLA, Miguel A. y RUSSO, Patricia S., La apreciación judicial de la prueba en el proceso laboral, Lexis Nexis, RDLSS 2008-5-377; CNTrab., sala IV, 20/10/1988, "Jara, Pedro Amado c/ Seven Up Concesiones SAIC y otro"; sala II, 30/10/1991, "Gerez, César c/ I.C.A.S.A. y otro".

(59) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 20/02/06, "Cisneros, Eusebio S. c/ Plastipren SCA"

(60) Cfr. CNTrab, sala VI, 10/04/02, "Velásquez, Arnaldo R. c/ Tecno Wash SRL".

(61) Cfr. CAPÓN FILAS, Rodolfo, en: CNTrab, sala VI, 17/02/94, "Salusso, Roque A. c/ Daura SA".

(62) DUARTE, David, "El abandono de la Jornada de ocho horas", en RAMIREZ, Luís Enrique (coordinador), Derecho del Trabajo y Derechos Humanos, Editorial BdeF, Bs. As., 2008, pag. 271.

(63) SERRANO ALOU, Sebastián, Las horas suplementarias y su prueba, Errenews, Novedades Santa Fe, 20/10/2008, N°1, 25 de Agosto de 2008.

(64) MAZA, Miguel Ángel, Algunas reflexiones acerca de la nocividad de realizar horas extras en forma crónica, DT, 1993-B, 893.

(65) MAZA, Miguel Ángel, Algunas reflexiones acerca de la nocividad de realizar horas extras en forma crónica, DT, 1993-B, 893. (66) MAZA, Miguel Ángel, Algunas reflexiones acerca de la nocividad de realizar horas extras en forma crónica, DT, 1993-B, 893.

(67) Cfr. FERNÁNDEZ MADRID, Tratado práctico de derecho del trabajo,La Ley, Bs. As., 1990, t. II, p. 1421; ANDINO, Claudio E., La prueba de la jornada de trabajo(a manera de poner vino nuevo en odres viejos), Lexis Nexis, RDLSS 2004-22-1654.

(68) Cfr. Corte Suprema de Justicia de Tucumán, Sala en lo Laboral y Contencioso Administrativo, 07/03/07, "Rodríguez, Alfredo Aldo c/Papelera Tucumana SA".

(69) Cfr. FERNÁNDEZ MADRID, Juan Carlos, Ley de contrato de trabajo comentada, t. II, 1° edición, p. 696 y ss.

(70) CSJN, 21/09/04, "Aquino, Isacio c/ Cargo Servicios Industriales SA".



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