U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano






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fecha de publicación30.06.2015
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Filosofía y Ciudadanía Dpto. Filosofía



U. D. 5. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano.
Hasta ahora hemos concluido que nosotros, nuestra especie es el resultado de una evolución de millones de años; somos un organismo biológico complejísimo. Aún sigue en pie la pregunta del inicio de estos apuntes, el interrogante acerca de nuestra identidad; somos un cuerpo altamente preparado para sobrevivir, con un SNC privilegiado y una capacidad de aprendizaje desconocida en la naturaleza pero ¿somos algo más? O mejor, ¿somos alguien más? ¿ y es lo anterior suficiente para describir al ser humano? ¿Somos un montón de neuronas, casualmente bien avenidas?

Este caso requiere la intervención de la UEUF, Unidad Especial de Urgencias Filosóficas. Por fin, se presenta una oportunidad para la intervención de la filosofía. No parece que la respuesta física o materialista pueda convencernos del todo. Ciertas conductas de los humanos son absolutamente inexplicables si nuestra identidad se reduce a un conjunto de moléculas. El sacrificio por amor, la defensa de la honradez a cualquier precio o la lealtad a pesar de todo son conductas, en ocasiones, altamente perjudiciales para el individuo, su bienestar y supervivencia, y por lo tanto irreductibles a una explicación meramente biológica. Acuérdate del episodio del estudiante en Tiananmen frente al tanque.


El Hombre del Tanque (en inglés Tank Man), también conocido como el Rebelde Desconocido (the Unknown Rebel) es el apodo que se atribuyó a un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta estudiantil (que exigía reformas democráticas) de la Plaza de Tiananmen de 1989 en la República Popular China. La foto fue tomada por Jeff Widener, un miembro de Associated Press, desde el sexto piso del Hotel Beijing, a una distancia de 800 metros a través de una lente de 400 mm.
La fotografía y filmación del hombre en pie, solo delante de la línea de tanques, se transmitió esa misma noche. Fue titular en cientos de periódicos y revistas, y el principal titular en muchos noticiarios alrededor del mundo. En abril de 1998, la revista estadounidense Time, incluyó al "Rebelde Desconocido" en su lista de las cien personas más influyentes del siglo XX.





Hay algo leve e inasible que se escapa a los dominios de la ciencia. Donde no llega esta, acude la filosofía y si está muy apurada recurre a la ayuda de la literatura que es prima hermana de la filosofía. Para eso están los amigos.



Nada en propiedad
Este poema de la poetisa polaca W. Szymborska es una ayuda inestimable para comprender lo que queremos decir.
http://filosofiajaimeferran.wordpress.com/2012/02/02/ha-fallecido-la-poetisa-y-escritora-wislava-szymborska/



Una mirada apresurada sobre cada uno de nosotros no es suficiente, el ser humano esconde un misterio, que hay que sondear. Nuestro frágil cuerpo parece mentira que esconda un abismo al que da vértigo asomarse, y es que el hombre crece hacia dentro más que hacia fuera.
Dice Juan Ramón Jiménez que su burro Platero tiene el color de la plata, del acero de la tierra de la que estamos hechos y del mismo color de la luna, de lo infinito universal. A la postre, somos polvo, ceniza más polvo enamorado.


El alma no os la doy
Los verdugos del GULAG (así es como se llamaban los campos de trabajo soviéticos) no tenían en cuenta esta fuerza interior y misteriosa del ser humano que responde al nombre de alma. G. Nissim en su libro La bondad insensata cita un episodio de los Relatos de Kolyma de Varlam Shalamov, que vivió encerrado en esos horribles campos de reeducación:
“…el verdugo Pesnjanevich somete a los detenidos del gulag, culpables de haber infringido las reglas, a un humillante calvario en la celda de aislamiento. Cuando se da cuenta de que el responsable de la sastrería del campo lleva debajo de la ropa un corsé de acero ordena a sus matones que lo desnuden y que le quiten la prótesis que sostiene su espalda. Después le llega el turno al encargado de la cuadra, que perdió un brazo en la guerra civil. “Quítate el brazo, entrega el hierro. La orden es tajante.
Luego todos corren la misma suerte. El médico Zitkov, viejo y sordo, hace entrega de su corneta acústica; el viejo Panin, responsable del laboratorio de carpintería, se saca la pierna de madera que le mantiene en pie después de la amputación provocada por una granada; Sor Grisa, el viejo cabo, no espera siquiera la orden y entrega su ojo de porcelana, que hasta ese momento había escapado a su atención. El carcelero no para de reír.
“Así que, ese el brazo, ese otro la pierna, luego una oreja, una espalda y este un ojo. ¡a ver si vamos a acabar teniendo un cuerpo enter! ¿Y tú qué nos das?” Estaba desnudo y me examinó atentamente. “¿Qué nos entregas? ¿El alma?”
“No”, le dije, “el alma no os la doy”.




A la pregunta por la identidad del ser humano los filósofos han dado diversas respuestas que a continuación pasamos a describir.


5.1. El dualismo o de cómo el ser humano se divide en Dr. Yekyll y Mr. Hyde.
Platón distingue entre el alma y el cuerpo. Para él, el alma está encerrada en la cárcel del cuerpo. Su pensamiento se aproxima a la concepción mantenida por el orfismo y la escuela de Pitágoras, según la cual el alma está prisionera del cuerpo y contaminada por él, por lo que debe purificarse para volver a su mundo divino. Según Platón, el alma es la parte inmaterial, eterna y manda sobre el cuerpo, que es la parte humana, actuando como un auriga que dirige un carro con dos caballos.



Platón (427 a.c.-347 a.c.)
El auriga (el alma racional) debe dominar a los dos caballos, sobre todo, al menos dócil de los dos, el concupiscible que quiere dirigirse hacia el mundo sensible, mientras que la labor del auriga es orientar el carro hacia el mundo de las Ideas. Cuanto más controla las pasiones innobles, más fuerza adquieren las alas para elevarse. La tarea del alma racional es la de purificarse de las malas influencias del cuerpo, para volver al sitio que nunca debió abandonar, liberándose para siempre del cuerpo. Esta alegoría del “carro alado” aparece recogida en el diálogo “Fedro”.
Además, Platón dejó escrito…
“Mientras tengamos el cuerpo, y nuestra alma se halle entremezclada con semejante mal, no poseeremos suficientemente aquello que deseamos, es decir, la verdad. El cuerpo, en efecto, nos acarrea incontables distracciones debido a la necesidad de sustento, y, por si fuera poco, lo atacan enfermedades que nos impiden el conocimiento de lo real. Nos llena de amores, deseos, temores, toda clase de imágenes y tonterías; de tal modo que en lo que de él depende jamás nos sería posible ser sabios. También las guerras, discordias y batallas las acarrean el cuerpo y sus deseos… ¿Y no es la muerte una liberación del alma con respecto al cuerpo? Por eso los que filosofan de verdad se preparan para el morir…”





No es de extrañar que Theoberto Ambriascente se tirase de la torre, convencido de que el alma es inmortal:



Las imágenes están extraídas de la WEB, “Logos :así habló” de Juan Cordero de Ciria.



Aristóteles, discípulo de Platón, atenúa el dualismo radical platónico. El individuo es la sustancia compuesta de materia (cuerpo) y forma (alma). Es la llamada teoría hilemórfica. Sin embargo, para este autor, es imposible disociar ambos elementos excepto en nuestro pensamiento. No hay existencia separada del cuerpo respecto del alma y viceversa.
El cristianismo adoptó durante la primera parte de la edad Media el dualismo platónico en la versión de Agustín de Hipona, quién resalta el papel del alma, iluminada por Dios. Tomás de Aquino, en el S. XIII, heredero de Aristóteles, quiere recuperar la unidad del ser humano.
Al inicio de la Edad Moderna, Descartes, primer representante del racionalismo, destaca en el ser humano el dato de la propia conciencia de que pienso; el pensamiento es la característica indubitable en el ser humano, por lo que somos una cosa que piensa (res cogitans), inmaterial, dentro de un cuerpo material, que es una res extensa. El ser humano es “un espíritu en un cuerpo”. El problema de la interacción y la comunicación entre el cuerpo y el alma es resuelto por Descartes de una manera cuanto menos curiosa: la glándula pineal es un pequeño órgano (situado en el centro del cerebro) que sirve de centro de coordinación entre el cuerpo y el alma. De ese modo, lo que afectase al cuerpo sería conocido por el alma, y las decisiones del alma serían comunicadas al cuerpo para que las ejecutase. El cuerpo es una máquina dirigida por el alma.


Disociados
Algunas experiencias humanas parecen dar la razón al dualismo antropológico, pues ofrecen la oportunidad de comprobar la separación del cuerpo y el alma. Son experiencias disociativas como la que cuenta el testimonio de Tony Judt, y su enfermedad neurodegenerativa o las torturas a las que fue sometido Jorge Semprún por la GESTAPO. Pero no hay que irse tan lejos a buscar experiencias tan difíciles. ¿Qué ocurre al fin y al cabo con las ensoñaciones vívidas y oníricas de la fase REM de nuestro sueño?
Vamos a conocer estas experiencias y después las comentaremos…



5. 2. Bye, bye, metafísica; bienvenido, materialismo.

Cuando durante el siglo XVIII, la metafísica entró en crisis, discutir sobre el alma, el espíritu o la mente empezó a dejar de tener sentido. En distintas fases la fortaleza de la metafísica fue atacada. En primer lugar, Kant (1724-1804) descartó la posibilidad de que la metafísica fuese una ciencia. Sobre los objetos que ella estudiaba se podía afirmar algo y al mismo tiempo su contrario (esto se denomina antinomia), lo que la invalidaba como ciencia. Sobre asuntos como el alma o Dio sólo cabía tener una creencia en ningún caso un conocimiento cierto. La mentalidad científica no podía admitir hipótesis ficticias porque como afirmaba Newton es un deber “no fingir hipótesis”.
Se extiende el materialismo. Doctrina que se opone a la existencia de entidades espirituales o inmateriales como el alma. La consecuencia inevitable de esta afirmación es que el ser humano se reduce a una entidad material y nada más. La Mettrie (1709-1751) defendió que el hombre no era más que una máquina órganica como el resto de los seres vivos, sin que hubiese transición alguna o cambio cualitativo entre los animales y el hombre. Los estados del alma son correlativos a los estados del cuerpo. No hay una entidad autónoma llamada alma o espíritu.
Ser máquina, sentir, pensar, saber distinguir entre el bien y el mal, así como entre el azul y el amarillo; en una palabra, haber nacido con inteligencia y un instinto seguro de la moral, y a la vez no ser más que un animal, no son cosas más contradictorias de lo que son ser un mono y un loro y saber darse placer a sí mismo.”

Esta es la carta de presentación del monismo (la negación de una de las dos entidades que supuestamente conforman la identidad humana).
Este materialismo de La Mettrie (que compartieron Holbach y otros) se prolongó durante el siglo XIX por obra y gracia de la nueva corriente positivista fundada por Comte cuyo primer principio era que sólo cabría tener en cuenta los hechos ponderables desde el punto de vista científico.
Marx (1818-1883), desde una perspectiva económica y social, declaró que lo que determina al ser humano no son sus condiciones espirituales, sino sus condiciones de vida y su modo de subsistencia en relación con la naturaleza que le rodea. La primacía del trabajo (práctico) sobre la reflexión espiritual.
El enemigo de la metafísica más feroz se presentaba bajo el aspecto de un bigotudo prusiano, astuto y genial llamado F. Nietzsche (1844-1900). La filosofía desde Platón había insistido en un conjunto de ficciones como el alma y su inmortalidad, Dios y la mayoría de los conceptos filosóficos. Son ilusiones inventadas por el hombre que le disuaden de apreciar la vida aquí y ahora. El más allá de la vida de ultratumba ya sea en la versión platónica o en la versión de los cristianos es una manera de desprestigiar la vida actual, y desvalorizar la propia voluntad de poder, de autoafirmación del propio hombre.
5.3. La mente y el cerebro.
En el siglo XX la discusión acerca del alma y el cuerpo se transforma en el debate sobre la relación entre la mente y el cerebro. Sobre este último no hay secretos para vosotros, si no es así, os remito a la unidad 4. La mente es el conjunto de los procesos mentales. El problema está en establecer la relación entre estos procesos mentales y los procesos físicos y electroquímicos cerebrales. Se trata en definitiva de la revisión del viejo problema de la interacción entre el cuerpo y el alma. La comunidad neurocientífica está de acuerdo con la maravillosa expresión de Ramón y Cajal: las neuronas son “las mariposas del alma”. Parece que hay una continuidad entre el cerebro, la mente y el último paso, la conciencia individual. Porque los procesos mentales están anclados en procesos cerebrales como dice el profesor Francisco Mora.
En general, la mayoría de las teorías son materialistas y por lo mismo monistas: reducen la mente al cerebro como un producto de este cuando no la eliminan directamente. La mente sólo sería una forma de referirnos a las actividades más complejas del cerebro: la inteligencia, la memoria, la imaginación…etc.
“Lo que hasta ahora se había considerado como la parte espiritual del ser humano podría no ser más que una expresión de la estructura neuronal. Los científicos están llegando a la conclusión de que la consciencia es algo parecido a un termostato, que percibe una situación externa, la procesa, y responde según la configuración de su programa. En nuestro caso, las situaciones externas serían los estímulos (la visión, el tacto, etcétera), y el sistema de procesamiento serían los circuitos neuronales que recorren las vías de análisis de la corteza cerebral. El que convirtamos esos estímulos en una obra de arte, en un drama o que ni siquiera nos inmuten dependería, siguiendo con la comparación, de la programación: la dotación genética, la estructura cerebral y las influencias ambientales. Así, con toda esa configuración cerebral de la que cada vez se conoce más aunque estemos a años luz de desvelar todos sus secretos no se pretende concluir que somos una simple máquina reguladora de estímulos, como el termostato, sino que puede servir para desvelar que lo que se ha llamado mente no es más que una función del cerebro. Las nuevas técnicas de imagen, los últimos avances en el estudio de la estructura cerebral y de las sustancias que participan en la transmisión de mensajes químicos y eléctricos a través del organismo han demostrado que la causa de los estados de ánimo, de las enfermedades mentales y de otras patologías importantes como la epilepsia o la miastenia tienen casi siempre una causa física. Y, como estados físicos que son, pueden ser alterados con la farmacología”.

La mente sólo es cerebro Myriam López Blanco (1997)



Los superhéroes y la filosofía
El blog “El superpoder de la filosofía” de Ismael Pérez Fernández se atreve a explorar la relación entre los superhéroes de las historietas norteamericanas y la filosofía… y lo hace muy bien. Merece la pena que leamos la siguiente entrada, “La magia del Doctor Extraño ¿es el mundo dualista?”:
http://www.superfilosofia.com/2012/11/la-magia-del-doctor-extrano-es-el-mundo_29.html#more




Las teorías dualistas han perdido defensores, como habéis podido comprobar en el texto que acabamos de leer; sin embargo, ha surgido por iniciativa de intelectuales como K. Popper una corriente llamada emergentismo que como su propio nombre explica defiende que la mente ha emergido gradualmente del cerebro en el transcurso de su evolución.
A continuación, están recogidas las diferentes opiniones acerca del binomio mente-cerebro. En resumen, reproducen con ciertos matices distintos entre ellas las teorías ya explicadas del monismo y el dualismo cuerpo/alma.



5. 4. “¿Puede pensar una máquina?”.
Si como parece decir una parte de la comunidad científica la mente es solo un producto del cerebro es obvio que de ello se deduce que si pudiésemos reproducir artificialmente un órgano similar al cerebro lograríamos, de paso, también, producir los mismos fenómenos mentales. En un futuro a largo plazo, sería entonces posible lograr que una máquina pudiese desarrollar las habilidades intelectuales que hasta ahora sólo somos capaces de desarrollar los humanos.


Alan Turing, más que un matemático…
Sin este matemático de Cambridge, fallecido trágicamente en 1954, el mundo sería muy distinto y francamente peor. No sólo fueron sus aportaciones a las ciencias de la computación y a la inteligencia artificial sino que además Turing contribuyó de manera decisiva a la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial pues descifró los códigos secretos de la máquina Enigma del ejército alemán. No debió parecer suficiente para algunos que lo denunciaron por tener una relación homosexual. Le obligaron a someterse a un proceso de castración química (entonces el ejercicio de la homosexualidad era delito) que le produjo graves secuelas. Se suicidó dos años (todavía su muerte no se ha aclarado).
Como cuenta la siguiente noticia, el pasado año Alan Turing fue exonerado e indultado de los delitos de los que le acusaban por la Reina Isabel II de Inglaterra:
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/24/actualidad/1387873660_129481.html




La hipótesis del párrafo anterior surgió hace 60 años aproximadamente cuando se puso en circulación el término I.A. (Inteligencia Artificial), gracias a la ayuda de ciertos matemáticos que trabajaron en el campo de la informática. Cabe destacar entre todos la aportación de A. Turing, a quién debemos el artículo con cuyo título hemos encabezado este apartado. A continuación aparece el extracto más interesante del citado artículo:  
“Propongo que se considere la cuestión «¿Pueden pensar las máquinas?» La discusión debería comenzar por las definiciones sobre el significado de los términos «máquina» y «pensar». Cabría construir tales definiciones de modo que reflejasen en lo posible el uso normal de las palabras, pero esta actitud es peligrosa. Si se ha de encontrar el significado de las palabras «máquina» y «pensar» examinando cómo se las usa habitualmente, es difícil escapar a la conclusión de que el significado y la respuesta a la pregunta «¿Pueden pensar las máquinas?», han de buscarse mediante una investigación estadística, como las encuestas Gallup. Pero esto es absurdo. En lugar de buscar una definición de ese tipo, reemplazaré la pregunta por otra que está muy relacionada con ella mediante palabras relativamente inequívocas.
La nueva forma del problema se puede describir en términos de un juego que llamaremos el «juego de imitación». Intervienen en él tres personas, un hombre (A), una mujer (B) y un interrogador (C) que puede ser de cualquier sexo. El interrogador se coloca en una habitación, separado de los otros dos. El objeto del juego para el interrogador consiste en determinar cuál de los otros dos es el hombre y cuál la mujer. Se refiere a ellos con las letras X e Y, y a final del juego, o bien dirá «X es A e Y es B» o bien «X es B e Y es A». El interrogador puede formular a A y B preguntas como ésta:


C: ¿Podría X decirme la longitud de su pelo?
Supongamos que, de hecho, X es A; entonces deber ser A quien conteste. La misión de A en el juego consiste en trata de conseguir que C se equivoque al realizar la identificación. Su respuesta por lo tanto podría ser:
«Mi pelo está escalonado y los más largos miden unos 23 cm».
Para evitar que el tono de la voz ayude al interrogador, las respuestas deberían darse por escrito, o mejor aún, mecanografiadas. La situación ideal es cuando se dispone de un teletipo que comunique las dos habitaciones. Otra alternativa es que las preguntas y las respuestas sean repetidas por un intermediario. El objeto del juego para el tercer jugador (B) es ayudar al interrogador. Su mejor estrategia consistirá, probablemente, en dar respuestas verdaderas. Puede añadir a sus respuestas cosas tales como «Yo soy la mujer, ¡no le haga caso!», pero sin garantía de seguridad, puesto que el hombre puede hacer observaciones similares.
Ahora preguntamos, «¿Qué ocurrirá cuando una máquina realice el papel de A en este juego?» ¿Se equivocará el interrogador, cuando el juego se haga así, con la misma frecuencia que cuando se realiza entre un hombre y una mujer? Estas preguntas reemplazan a la original, «¿Pueden pensar las máquinas?»”
“¿Puede pensar una máquina?” de A. M. Turing (pp.17-18. Turing, Putnam, Davidson: "Mentes y máquinas". Ed. Tecnos. Madrid, 1985).




Por lo tanto podemos decir que, según el llamado “test” de Turing, una máquina piensa si un interlocutor humano, comunicándose por escrito con ella y con otros humanos, es incapaz de distinguir a la máquina de los otros interlocutores humanos. Otros retos, como la simulación de partidas de ajedrez (asunto en el que ya trabajó visionariamente Turing) o la prueba creativa de teoremas, también han sido propuestos con el fin de probar la posibilidad de la I.A. Turing pensaba que, en cincuenta años (es decir, ahora), empezaría a ser posible construir máquinas capaces de enfrentarse a nosotros mismos. ¿Hasta qué punto se han cumplido sus predicciones? La victoria del ordenador Deep Blue sobre el mejor ajedrecista del mundo G. Kasparov en 1997 pareció confirmar aquel vaticinio. Watson, otro superordenador de IBM, confirmó en 2011 que una máquina puede vencer a los mejores competidores humanos en uno de los mejores concursos televisivos de preguntas y respuestas de EE.UU. Los traductores automáticos no han conseguido emular la capacidad humana para entender semánticamente las lenguas que hablamos. Las máquinas automáticas no pueden entender el doble sentido y la ambigüedad de las expresiones de nuestro lenguaje. Basta con que intentemos traducir alguna de nuestras canciones favoritas para que nos demos cuenta de ello.
Esta clase de test ha servido también para discernir si el que tenemos delante es un robot o un ser humano y así preservar nuestra seguridad. Es lo que sucede, por ejemplo, con los filtros CAPTCHA (Completely Automated Public Turing test to Tell Computers and Humans Apart) en las páginas web en las que nos registramos que impiden que un robot se haga pasar por uno de nosotros.



El profesor Giulio Sandini defiende una variante del Test de Turing, esta vez basado en el comportamiento del robot o androide. Si un robot expresa una conducta que nos hace exclamar que parece que es humano (o que tiene un humano dentro) entonces es que ha superado el test de la inteligencia humana. “Ello va en la línea de las investigaciones recientes que resaltan que la verdadera inteligencia ha de ser corpórea, encarnada (“embodied”)” como dice Carme Torras.


Asimo, el robot bípedo de Honda

Sin embargo, los robots actuales no superarían el test en la variante de Sandini. En muchos casos el esfuerzo de sus creadores por imitar la apariencia humana ha sido contraproducente y producen todavía una gran inquietud. De momento los robots que se comportan como humanos sólo aparecen en las pantallas de los cines…



Pero ¿qué será lo siguiente?...
La ciencia ficción va aún más lejos y no rechaza la idea inquietante de un futuro en el que los seres humanos estén sometidos a las máquinas al contrario de lo que ocurre ahora.



Por lo visto, para la ciencia-ficción (en la literatura y en el cine), el futuro que nos espera no es demasiado halagüeño. La trilogía de “Matrix” (1999) propone una distopía o utopía negativa en la que, en un mundo en sombras, las máquinas inteligentes y despiadadas “cultivan” a los humanos después de que, en una rebelión, se hiciesen con el poder absoluto y sometiesen a los humanos. Esta terrible situación se la comunica, en la escena que veremos a continuación, “Morpheo” a “Neo”.








Otra película cuenta de manera más poética y existencial la posibilidad de que los “androides” con aspecto humano se rebelen contra sus amos y creadores es “Blade Runner” (1982) de Ridley Scott, reproduciendo en el futuro el mito antiguo del desafío de Prometeo contra los dioses (actualizado, a su vez, por Mary Shelley en “Frankenstein”) Esta escena refleja mejor que ninguna la rebelión de la criatura contra el creador…



Para evitar la posible rebelión de las máquinas, Isaac Asimov (1920-1992, divulgador científico y escritor de relatos de ciencia-ficción), propuso, aunque no sabemos hasta que punto creía en esa posibilidad realmente, las célebres tres leyes de la robótica, que dicen así:


  1. “Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley”.


Estas leyes, que son el código moral del cerebro positrónico de los robots, intervienen en numerosos relatos de I. Asimov, en los que los intereses de los robots y sus creadores humanos entran en conflicto.



Este es el caso de los relatos recopilados en el libro “Yo, robot” de Isaac Asimov, donde se explica a través de los citados relatos la evolución que han sufrido los robots a lo largo de la historia futura (estos relatos fueron publicados en 1950 y sitúan la acción a partir de finales de la década de los ochenta del S. XX en adelante). El hilo conductor de la trama es el personaje de Susan Calvin, experta en robopsicología, quién cuenta, a través de los relatos, las vicisitudes de la robopsicología desde los primeros robots no parlantes hasta los más sofisticados con los conflictos que las leyes de la robóticas pretendían resolver no siempre con éxito.
Os propongo la lectura de los dos primeros relatos titulados: “Robbie” y “Sentido giratorio”. Para contestar, a continuación, las siguientes preguntas:
“Robbie”.


  • ¿Qué tipo de Robot es Robbie?¿Cuál es su función?

  • ¿Es justificado el miedo de la madre de que su hija se encapriche de una máquina teniendo en cuenta las leyes de la robótica?

  • ¿Y el miedo del vecindario hacia “Robbie” tiene razón de ser?

  • ¿Crees que las personas pueden desarrollar sentimientos hacia las máquinas?

  • ¿Las máquinas, a su vez, pueden sentir, como lo hacemos los humanos, la humillación o la ternura?

  • ¿Qué cuento muy popular le gusta mucho a Robbie? ¿Por qué consideras que le gusta tanto?



Sentido Giratorio”


  • Según uno de los personajes ¿Qué se hizo para evitar que los robots fuesen prohibidos?

  • ¿Qué leyes entran en contradicción en el cerebro robótico de Speedy?

  • ¿Cómo se resuelve el conflicto entre leyes?







-


Todo esto parecerían desvaríos de la ciencia ficción si no fuera por noticias como estas:

Japón y Corea del Sur preparan leyes para regular la conducta de los robots

El Ministerio de Industria japonés ha elaborado un documento de 60 páginas para debatir con la industria - Las tres reglas que redactó Isaac Asimov se consideran insuficientes por las autoridades.

En pocos días se han sucedido dos noticias hermanas. Los gobiernos de Japón y Corea del Sur están preocupados por un futuro lleno de robots y no están muy seguros de que se trate en todos los casos de máquinas amigas. Y ambos, aunque con perfiles un tanto distintos, han iniciado una política preventiva ante este futuro, parece ser, incierto con los robots.

El Gobierno japonés ha redactado un borrador de 60 páginas con el propósito de garantizar que los robots siempre estarán bajo el control humano. Este documento debe ser discutido por la industria, investigadores y abogados con el fin de elaborar una ley que satisfaga este propósito. El título del borrador ya es una muestra del miedo que preside la iniciativa: "Borrador de guía para asegurar la sana conducta de la próxima generación de robots".

El periódico británico The Times informó de su existencia la semana pasada e incluso le dedicó un editorial un tanto incrédulo en el que trasladaba este ejercicio legislativo a Gran Bretaña. El diario simplificaba enormemente, hasta el ridículo, las reglas que deben regir el futuro de los robots y las circunscribía a conductas como la de no ofenderse si le preguntaban la edad a la hora de comprar cigarrillos o alcohol, apagar los teléfonos móviles en el cine y comportarse en los controles por rayos X en los aeropuertos.

El documento japonés propone evaluar el nivel de riesgo y las fuentes del mismo. Uno de los remedios preventivos consiste en crear una base de datos en la que se recojan todos los incidentes en los que un humano haya sido herido por un robot, las causas del mismo y que esta documentación sea accesible a todos los fabricantes de robots.

Japón es uno de los países donde está más desarrollada la robótica, no ya en el sector industrial, sino también en el de la ayuda doméstica y a ancianos. La próxima generación, inminente, asumirá tarea de patrullaje de seguridad y tutela de bebés. El mercado de estos robots "de ayuda" ronda los 10.000 millones de yenes, pero las autoridades creen que en 15 años se disparará a cifras astronómicas. Algunos analistas atribuyen el empuje de esta industria robótica auxiliar a que con las máquinas se intentan solucionar problemas, como la asistencia a ancianos, que de otra manera exigirían altos contingentes de mano de obra inmigrante, cuya entrada se quiere evitar.




Corea del Sur también ha reunido a un grupo de expertos para elaborar un código ético que evite que los hombres sean víctimas de los robots... o viceversa.

La carta ética de los robots debería suscribirse antes de que termine este año. Trabaja en ella un comité que reúne a expertos, futurólogos y autores de ciencia ficción. De acuerdo con un comunicado oficial, recogido por la BBC, el Gobierno quiere implantar un criterio de conducta sobre las funciones de los robots porque éstos pueden desarrollar una vida inteligente en un futuro próximo.

Park Hye-Young, miembro del despacho de robótica del ministerio surcoreano de Comercio e Industria, explicó que el código se iba a inspirar en las reglas establecidas por Isaac Asimov. El objetivo de la iniciativa es garantizar el control del hombre sobre estas máquinas, evitar su uso clandestino, tenerlas perfectamente identificadas y asegurar que el uso de los datos adquiridos por los robots no vulnere derechos como el de la privacidad.

El imaginario de la ciencia-ficción no ha sido muy amable con los robots. Menos todavía el cine, más proclive a presentarlos como criaturas, almas de metal, que se rebelan contra su creador, en una repetición del relato bíblico. Sin embargo, en la realidad, el empleo de los robots es pacífico y creciente. Sólo en el sector industrial, en 2004, había 850.000 robots, de los que más del 40% habitaban en Japón. El parque de robots en España rondaba los 22.000.

TOMÀS DELCLÓS 19/04/2007

Después de leer esta noticia, responde estas preguntas:

  • Según dice la noticia, ¿qué funciones van a desempeñar en el futuro los robots?

  • Un Robot, ¿puede sustituir en cualquier tarea a un ser humano?





Debate
Nuestras máquinas inteligentes… ¿son herramientas de comunicación o instrumentos de control?
En España no hay demasiados robots excepto en las fábricas pero nuestro país es el primer país de Europa en el uso de smartphones (teléfonos inteligentes). Un 55 % de los usuarios de móviles tienen uno de estos teléfonos de última generación. También casas inteligentes, edificios inteligentes y Corea del Sur ha construido una ciudad inteligente: Songdo inspirándose en las redes neuronales del cerebro humano…
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/09/130903_tecnologia_ciudad_inteligente_songdo_ap.shtml
Estos objetos inteligentes ofrecen unas posibilidades enormes para mejorar nuestra vida pero, al mismo tiempo, nunca antes habíamos sido tan dóciles a la hora de prestarnos al control de los demás, de los que nos gobiernan y de los que tiene interés en nosotros como potenciales consumidores. El Big Brother de George Orwell está en nuestros bolsillos…




Pero no todos están de acuerdo en que una máquina pueda pensar de la misma forma que un humano. El profesor J. Searle afirma que las máquinas sólo alcanzan a combinar según unas instrucciones precisas un número muy importante de símbolos sin que jamás lleguen a comprender su significado, su contenido semántico, es decir a qué se refieren las letras o números combinados con los que operan.




John Searle



5.5. Conclusión… provisional.
Después del trecho recorrido resulta que estamos de nuevo al principio como si nos hubiésemos introducido en un laberinto. Qué bromista, la filosofía. En el pasado siglo XX, se hizo patente que el ser humano a pesar de los esfuerzos realizados es una realidad que se resiste a ser definida
Este fracaso tiene muchas causas: la dificultad de que el sujeto y el objeto de estudio coincidan: el ser humano se estudia a sí mismo; además no es un objeto, en absoluto, no es una cosa más, una sustancia como algunos intentaron definirle; no se deja detener para atrapar su esencia, cada ser humano es un proyecto por realizarse, no hay una naturaleza acabada o fijada para siempre, el ser humano en honor a su atributo de la libertad es impredecible en su trayectoria.
Algunas corrientes filosóficas han levantado acta de lo anterior y de paso han destacado algunas peculiaridades filosóficas que adornan al ser humano. Al existencialismo le debemos su insistencia en la idea de que no hay una esencia humana (aquello que hace que seamos quiénes somos) sino una existencia que está marcada por la obligación de ser libres1. Precisamente la filosofía española del S. XX, insistiendo en la incertidumbre de la vida humana, ha descrito a la vida como “quehacer”, como tarea pendiente debido a la naturaleza inacabada o no fijada de antemano del ser humano2. La filosofía dialógica de raiz judía nos recordó que la definición clásica metafísica del ser humano como sustancia se olvidaba del aspecto relacional del ser humano, la importancia de otros , para que el ser humano se encuentre a sí mismo.



1 A este propósito, la famosa afirmación de J. P. Sastre: “estamos condenados a ser libres”.

2 Ortega y Gasset y otros como X. Zubiri o J.L. López Aranguren.


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U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconEscribir algo a mi padre en sus 80 cumpleaños es difícil para mí....
«más allá», pero reconozco que hay veces que desearía que ese «más allá» fuese «un ven acá»

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconLa pereza dicen que es don de los inmortales y, en efecto, en esa...
«comprendidas». Pero ¡la muerte! «¿Quién sabe lo que hay detrás de la muerte?», pregunta Hamlet en su famoso monólogo, sin que nadie...

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconEl orador de orden de esta jornada debió ser nicola di teodoro…fue...

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconTodo ser humano, sin excepción, tiene algo importante que aportar al mundo

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconOda: Composición poética en la cual el hablante lírico expresa con...

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconUnidad III planteamientos filosóficos sobre el ser humano

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconGibráN KHALIL gibrán el profeta (1923) El Profeta
«Dinos todo lo que se te ha revelado sobre cuanto hay entre el nacimiento y la muerte». Con estas palabras la vidente Almitra invita...

U. D. Pero ¿hay algo más? Reflexión filosófica sobre el ser humano iconHumanismo y Renacimiento. Una comprensión satisfactoria del R., según...
«el humanismo del Renacimiento, en tanto tal, no fue un sistema o tendencia filosófica, sino más bien un programa cultural y educativo...






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