Dirección de la colección: Virgilio Ortega






descargar 1.09 Mb.
títuloDirección de la colección: Virgilio Ortega
página14/36
fecha de publicación26.06.2015
tamaño1.09 Mb.
tipoDirección
l.exam-10.com > Historia > Dirección
1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   ...   36

IX

JUSTICIA

LA PRIMERA SENTENCIA DE UN TRIBUNAL



La ley y la justicia eran dos conceptos fundamentales en Sumer; tanto en la teoría como en la práctica, la vida social y económica sumerias estaban impregnadas de estos conceptos. En el transcurso del siglo pasado, los arqueólogos fueron descubriendo millares de tablillas de arcilla reproduciendo toda suerte de documentos de índole jurídica: contratos, actas, testamentos, pagarés, recibos y sentencias judiciales. Entre los sumerios, los estudiantes más adelantados consagraban buena parte de su tiempo al estudio de las leyes y de las sentencias que habían sentado jurisprudencia. En 1950 se publicó el texto completo de una de esas sentencias. Es tan notable, y el asunto de que trata es tan curioso, que vale la pena entretenernos un poco con él; se podría hablar, empleando los términos de la novela policíaca, de «El caso de la mujer que no habló».

He aquí, pues, que se cometió un asesinato en el país de Sumer, cierto día de un año que hay que situar allá por el 1850 a. de J. C. Tres hombres (un barbero, un jardinero y otro individuo cuya profesión ignoramos) asesinaron a un dignatario del Templo, llamado Lu-Inanna. Los asesinos, por una razón no especificada, informaron entonces del hecho a la viuda de la víctima, llamada Nin-dada. Por curioso que parezca, lo cierto es que ella guardó el secreto y se abstuvo de informar a las autoridades del asesinato de su marido.

Pero la justicia tenía el brazo muy largo, aun en esos remotos tiempos, al menos en el país altamente civilizado que era Sumer. El crimen fue denunciado al rey Ur-Ninurta, en su capital de Isin, y el rey llevó el asunto ante la Asamblea de ciudadanos que hacía las funciones de tribunal, en Nippur.

En esta asamblea se levantaron nueve individuos para pedir la condena de los acusados, alegando que, en su opinión, no solamente los tres asesinos, sino también la mujer de la víctima, debían ser ejecutados. Sin duda consideraban que, puesto que la mujer había guardado silencio, a pesar de estar enterada de haberse cometido el crimen, había que considerarla como encubridora.

Pero dos hombres de la asamblea se levantaron para defender a la mujer, insistiendo en que, como ella no había tomado parte en el asesinato, no debía ser castigada por un crimen que no había cometido.

Los miembros del tribunal admitieron como válidas las razones de la defensa y declararon que la mujer tenía sus motivos para permanecer silenciosa, puesto que, al parecer, su marido había faltado a su deber de subvenir a sus necesidades, y terminaron por afirmar, en la sentencia dictada, que «el castigo de aquellos que efectivamente habían matado debía ser suficiente». Y únicamente los tres hombres fueron condenados.

El informe de este proceso criminal fue descubierto en una tablilla de arcilla redactada en idioma sumerio en el curso de una campaña de excavaciones organizada conjuntamente por el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago y por el Museo de la Universidad de Filadelfia. Thorkild Jacobsen y yo lo estudiamos y traducimos. El significado de ciertas palabras y de ciertas expresiones permanece aún algo dudoso, pero el sentido general del texto tiene grandes probabilidades de ser exacto. Un ángulo de la tablilla estaba roto, pero se han podido restaurar las líneas que faltaban gracias a un pequeño fragmento, procedente de otra copia, descubierto en Nippur por una expedición anterior del Museo de la Universidad de Filadelfia. El hecho de haberse encontrado dos copias del mismo informe demuestra que la sentencia de la Asamblea de Nippur sobre el caso de «la mujer silenciosa» era conocida en todos los medios jurídicos de Sumer y había sentado jurisprudencia, igual que si fuera una de las actuales sentencias de nuestro Tribunal Supremo.

He aquí el documento:
Nanna-sig, hijo de Lu-Sin; Ku-Enlil, hijo de Ku-Nanna, barbero, y Enlilennam, esclavo de Adda-kalla, jardinero, han asesinado a Lu-lnanna, hijo de Lugal-apindu, funcionario nishakku.

Después de haber dado muerte a Lu-lnanna, hijo de Lugal-apindu, dije ron a Nin-dada, hija de Lu-Ninurta, esposa de Lu-lnanna, que su marido Lu-lnanna había sido muerto.

Nin-dada, hija de Lu-Ninurta, no abrió la boca; sus labios permanecieron cerrados.

Este asunto fue entonces llevado ante el rey en Isin, y el rey Ur-Ninurta ordenó que el asunto fuese examinado por la Asamblea de Nippur,

Allí, Ur-gula, hijo de Lugal-...; Dudu, cazador de pájaros; Ali-ellati, el liberto; Buzu, hijo de Lu-Sin; Eluti, hijo de...-Ea; Shesh-kalla, faquín (?); Lugal-kan, jardinero; Lugal-azida, hijo de Sin-andul, y Shesh-kalla, hijo de Shara-..., se enfrentaron con la Asamblea y dijeron:

«Aquellos que han matado a un hombre no son dignos de vivir. Esos tres hombres y esa mujer deberían ser ejecutados ante el sitial de Lu-lnanna, hijo de Lugal-apindu, el funcionario nishakku.»

Entonces, Shu...-lilum, funcionario ... de Ninurta y Ubar-Sin, jardinero, se enfrentaron con la Asamblea y dijeron:

«Estamos de acuerdo en que el marido de Nin-dada, hija de Lu-Ninurta, ha sido asesinado. Pero, ¿qué ha (?) hecho (?) la mujer para que se la mate a ella?»

Entonces, los miembros de la Asamblea de Nippur, dirigiéndose a ellos, dijeron:

«Una mujer a la que su marido no daba para vivir (?), aun admitiendo que ella haya conocido a los enemigos de su marido, y que una vez muerto su marido, se haya enterado de que su marido murió asesinado, ¿por qué no habría de guardar silencio (?) a propósito (?) de él? ¿Es, por ventura, ella (?) la que ha asesinado a su marido? El castigo de aquellos (?) que lo han asesinado realmente debería bastar.»

Conforme, pues, con la decisión (?) de la Asamblea de Nippur, Nanna-sig, hijo de Lu-Sin; Ku-Enlil, hijo de Ku-Nanna, barbero, y Enlil-ennam, esclavo de Adda-kalla, jardinero, fueron los únicos librados al verdugo para ser ejecutados.

Este asunto fue examinado por la Asamblea de Nippur.
Una vez terminada esta traducción, nos pareció interesante comparar el veredicto sumerio con la sentencia que hubiera podido dictar un tribunal moderno en una contingencia similar. En consecuencia, enviamos esta traducción al malogrado Owen J. Roberts, que entonces era decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania (había sido juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de Norteamérica desde 1930 hasta 1945) para pedirle su opinión. Su respuesta fue interesantísima. En un caso análogo, nos aseguró Roberts, los jueces modernos estarían completamente de acuerdo con los antiguos jueces sumerios, y el veredicto habría sido el mismo. He aquí sus propias palabras: «Según nuestra ley, la mujer no sería condenada como culpable de encubrimiento. Un encubridor debe no solamente saber que se ha cometido el crimen, sino que, para ser acusado de tal, debe recibir, aliviar, reconfortar o asistir al criminal.»

1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   ...   36

similar:

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconDirección de la colección: Virgilio Ortega
«desilusión decisiva y universal», donde comienza su filosofía. Mejor aún, de él parte la exigencia feuerbachiana de una «filosofía...

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconDirección Virgilio Barrera Castro

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconEscrita en 1984. Estrenada en la Habana. Cuba, bajo la dirección...

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconDirección : Luís Ortega, Mariano Ardanaz y Eduardo Ripari

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconEl libro forma parte de la colección Periodismo Cultural de la Dirección...

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconVirgilio (70-21 a de C.)

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconLiteratura virgilio

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconLa eneida de publio virgilio maronis

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconEsto es mejor que leer a Virgilio

Dirección de la colección: Virgilio Ortega iconVirgilio obras y personajes de la Eneida






© 2015
contactos
l.exam-10.com