Oculto tras las ramas del bosque lúgubre que dejaban las sombras de cada árbol, mecidas por el mismo viento frío y ligero, se encontraba una cabaña, quien






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títuloOculto tras las ramas del bosque lúgubre que dejaban las sombras de cada árbol, mecidas por el mismo viento frío y ligero, se encontraba una cabaña, quien
fecha de publicación14.07.2015
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El Final Perfecto
Oculto tras las ramas del bosque lúgubre que dejaban las sombras de cada árbol, mecidas por el mismo viento frío y ligero, se encontraba una cabaña, quien llevaba su humeante chimenea. Adentro permanecía el joven Lucas, con tan solo 25 años de edad, el reservado yacía escribiendo al pie del calor que le propiciaba la leña fresca de su propia chimenea, también sobre el sofá antiguo que le había obsequiado su padre. Y en la mesa de madera tallada a mano, se encontraba escribiendo uno de sus tan famosos relatos que eran contados cada viernes en el pueblo más cercano.

Su puño sujetaba el lapicero con fuerza, emocionado por casi terminar con lo que había empezado, descargando una gran cadena de imaginación, de suspenso, de horror, sangre y tantas cosas escalofriantes en una simple hoja de papel… pues la pasión, la gripe o la adicción de escritor parecía haberle afectado al joven a un grado impresionante.

Sus miradas divagaban, en el suelo, después en las llamas de su cálida casa, en sus pies, en el techo… buscando todas las ideas posibles para continuar escribiendo. Su cabeza estaba repleta de tramas impactantes, criaturas tan espeluznantes, al igual que su gran imaginación para crear historias de fantasía, ciencia ficción y muchas otras misteriosas cosas más, todos lo llamaban “El loco de las letras”, pues siempre se pasaba solitariamente en su casa, escribiendo al menos cinco historias diarias. Viviendo en medio del bosque, y unos cuantos kilómetros del pueblo.

Poco se sabía de él, de donde vino, y por que lo hizo, teniendo tanto talento, irse a esconder en las penumbras olvidadas de un peldaño de árboles, y de habitantes que constantemente se quedaban boquiabiertos con cada historia que este escritor incomprendido realizaba.

Su género favorito… el terror, aquellos miedos que no se borran tan fáciles, lo desconocido, lo que perturba e inquieta, ese era su fuerte para escribir, buscando en cada uno de sus relatos, un final que superara a todos aquellos que había hecho y leído, un final que sobrepasara los limites de cualquier otro escritor de literatura oscura, poco a poco y sin darse cuenta… ese detalle se comenzaba a transformar en una terrible obsesión.

Fue de pronto que dos golpes se escucharon en la puerta de madera, Lucas soltó su lapicero para voltear hasta esa dirección.

-¿Kelly?, ¿Kelly eres tú? (Preguntó Lucas inmediatamente, pero el silencio parecía responderle sin duda por algunos cuantos segundos)

-Sí señor Lucas, soy yo. (Le respondió de inmediato la voz de una niña pequeña, el loco de las letras simplemente formó una sonrisa para exclamarle después…)

-¡Vamos pasa! (Y así, la infante entró a los dominios del joven Lucas, era rubia por naturaleza, vestida con unos harapos grises, algo sucia y unas trenzas simples en su cabeza)

-Le traigo un poco de pan. (Dijo Kelly, haciendo notar una canasta sencilla y cubierta con un mantel de rombos rojos en sus brazos)

-Muchas gracias Kelly, eres muy amable, pero no me digas señor, solo dime Lucas, no soy tan viejo. (Bromeó el escritor mientras ambos comenzaron a reír)

-No quise insinuarle que es viejo, es solo respeto… (Contestó la pequeña con un semblante apenado en su rostro mientras dejaba rápidamente la canasta en la mesa)

-Ya lo sé, solo bromeaba. (Le dice Lucas tomando uno de los panes que le habían ofrecido para darle un mordisco)

-Hoy es viernes, ¿con que historia nos robará el sueño hoy? (Empezó la pequeña a entusiasmarse mientras preguntaba)

-Estoy llegando al final, dime que te parece… “Y entonces, al despertar se escuchó el rugido de las bestias, que anunciaban solamente el inicio de un horrible final”… (Comenzó a leer su historia tomando la hoja de papel en sus manos)

-Es un final muy inquietante, muero por saber de que trata. (Le dice la pequeña Kelly mientras le sonríe)

-Ya lo verás, solo faltan dos horas más, y pronto estaré con ustedes. (Menciona Lucas mientras comienza a leer nuevamente su relato, verificando las faltas de ortografía, algún error, o detalle que se le haya pasado corregir, o simplemente por el gusto de volver a leerla)

-Me tengo que ir, lo esperaré en el pueblo, espero que esta vez nos deje dormir… por cierto, la señorita Magda estará presente. (Susurró la pequeña Kelly mientras empezaba a reír)

-¡Ey!, ¿Por qué me lo dices?, ya sé que estará presente… siempre lo está. (Le dice Lucas poniéndose de pie)

-No finja, sé que le gusta mucho la señorita Magda, y creo que a ella también le agrada usted, ¿Por qué no se acerca con seguridad?, siempre está fascinada con lo que escribe. (Menciona Kelly, doblando su cabeza levemente del lado derecho, mientras al mismo tiempo postraba una mirada ida y con ganas de comprender)

-¿Y tú quien eres?, ¿La señorita cupido? (Preguntó Lucas en forma de burla mientras le picaba el estomago a Kelly con el fin de hacerla reír, hasta por fin lograrlo)

-Ya enserio, debería dignarse a hablar con la señorita, seguro y harían una bonita pareja… (Dice la pequeña por última vez, mientras sale de la cabaña, corriendo con alegría, risas y emoción)

El joven Lucas volteó hasta el rincón izquierdo en donde estaba la chimenea, pensándolo dos veces se dirigió hasta él. Alzó una tabla floja del suelo, y en el hueco que había, se hallaba una caja de madera.

Al abrirla lentamente, le contenía un montón de poemas dedicados especialmente para la ya mencionada señorita Magda, y con la mirada ida, el escritor permaneció nostálgico por unos cuantos segundos más. La volvió a dejar en su lugar para después mostrarse un poco desanimado.

Fue entonces que salió de su humilde cabaña, el sol apenas y se estaba metiendo en ese viernes de historia, Lucas portaba un saco gris por el aparente frío que hacía en el panorama, mientras sostenía en sus manos, el relato que se contaría al llegar. Así continuaba la caminata solitaria entre los árboles sombríos del bosque, pasando por un curioso arroyo entre las rocas, todo tranquilo… para una noche tranquila.

El bosque parecía terminarse, y en frente se veían las luces de las casas que significaba el pueblo, Lucas sonrió mientras las miraba en frente, pero sin detenerse, comienza a adentrarse a la pequeña civilización. Todos los habitantes parecían haber arreglado las calles empedradas, con luces, con gente vendiendo comida, mientras se escuchaban las charlas emotivas de los que estaban reunidos acerca del joven escritor.

-Y hablando del rey de Roma, exactamente las siete en punto, hora en donde comienza el relato de nuestro escritor favorito. (Menciona uno de los señores que se encontraba ahí, robusto, con un traje elegante, bigote negro y aparentemente, un gran carisma por la gente)

-Gracias por recibirme de esa manera señor Larry. (Le saludó Lucas estrechando su mano, mientras que la gente observaba atenta al talentoso loco de las letras)

-Te lo tienes muy merecido, y bueno, suba a la tarima, que todos esperamos escucharlo. (Señaló el señor Larry justo del lado derecho, ahí se encontraba una especie de estrado y en frente, la gente se reunía con sus sillas mientras comían, esperando escuchar el relato del día)

Pero Lucas, dejó de prestar atención a todos los demás, y entre la multitud pudo visualizar a su bella inspiración, la señorita Magda quien se dirigía rápidamente hasta donde se encontraba él, colocándose instantáneamente en un semblante de nervios y vergüenza al verla.

-Hija, ¿estás lista para no dormir esta noche? (Le preguntaba el señor Larry a la hermosa Magda mientras llegaba, pues efectivamente, el carismático hombre era el padre de su mismísima musa)

-¿Cómo cada viernes?, por supuesto papá… espero me deje sorprendida como lo hace siempre. (Menciona Magda, sonriéndole al talentoso joven, este simplemente baja su mirada sonriendo también, para responderle en voz baja…)

-Lo intentaré señorita…

-Bueno, ¿Qué espera?, a contar se ha dicho. (Le dice el señor Larry dándole unas palmadas en su espalda, de esa manera, Lucas se prepara para subir a la tarima, su timidez era notoria, pero nunca se negó a obtener el valor de pararse en frente de todo el pueblo a que conociesen las historias que siempre esmeraba haciendo)

El señor Larry junto con su hija tomaron asiento en las primeras filas; todas las personas parecían fascinados y atentos a que empezara a hablar. Mientras que el escritor se encontraba al pie de las escaleras que daban a la tarima, frente a todos los presentes. Limpiando su saco, ocultaba el miedo, ocultaba su vergüenza, como siempre lo había hecho en el pueblo y al parecer en su vida… pero después de unos cuantos segundos, empezó a subir los escalones con una entrometida seguridad.

Arriba en la tarima, solo se encontraba un banco de madera, digno de aquel cuenta cuentos que se aproxima cada vez más.

-… Buenas noches a todos aquí presentes, como ya es de costumbre desde que vine a poner un pie aquí, les relataré la siguiente historia que me he tomado la molestia de escribirles. (Mencionó con un tono considerable a todos los espectadores, tomando al mismo tiempo la hoja de papel en donde había vaciado toda su imaginación)

De pronto observó llegar en la multitud a Kelly, quien tomó un asiento justo al lado de la señorita Magda, tras el aspecto de la pequeña, con una mirada y una sonrisa que se le veía sospechosa, Lucas inmediatamente pensó… que tramaba algo…

-Bien, la historia la titulé “El recuerdo de los no muertos”… (Y así, el joven por vergüenza ignoró lo que Kelly parecía estar tramando, centrándose en la historia que contaría)

Parecía que el tiempo dejó de existir, los rostros de las personas parecían decirle a gritos a Lucas, que él era el maestro del terror, algunos tantos se retiraban, pues no eran tan fuertes de mentalidad, entre la trama llena de horror, de sangre, de muerte… de un suspenso incontrolable.

Había partes en las que volteaba a ver a Kelly, quien en ocasiones podía apreciarla platicar gustosa con Magda, dándole unas miradas de impresión, al parecer, esa charla se veía inquietante y muy interesante… al menos para Lucas, quien las observaba nervioso. Hasta que por fin, cuando la historia había terminado, Lucas se levanta del banco recibiendo fuertes aplausos del público inmediatamente, este, lo único que dice es…

-¡Gracias!, los veré el próximo viernes… les prometo que ese será el relato más asombroso que jamás se habrá escuchado, la historia que llevo realizando más de cinco años atrás, pronto la escucharán. (Temeroso ante lo que había observando en el transcurso de su relato, escapa del escenario aún con los sonidos de aplausos)

-¡Impactante historia Lucas! (Le gritó el señor Larry mientras que el joven solo volteó a sonreírle para después dirigirse rápidamente a su hogar)

-Padre, ¿A dónde va con tanta prisa? (Pregunta Magda mientras le observaba desaparecer ante los árboles)

-Es muy reservado, y demasiado misterioso… supongo que va a hacer lo que mejor sabe, escribir. (Le menciona el señor Larry mientras que algunas personas comienzan a marcharse, otras tantas continuaban platicando acerca de la historia, pues quedaron sorprendidas)

-Deberías hablarle, parece un tipo egoísta y gruñón por vivir solo, pero en realidad no es así, siempre lo visito. (Menciona Kelly jalándole el vestido a la señorita Magda)

-Muy buena idea, se llevarían muy bien... si me disculpas, tengo una cita con el pastelero. (Le aconsejó su padre alegremente mientras se marcha a atender sus asuntos personales)

-¿Tu crees que debería acercarme? (Pregunta Magda un tanto indecisa en elegir, pero casi segura de ir)

-Claro, tener una amiga de ocho años como yo no está mal… pero tener compañía de su edad, es mucho que mejor. (Le dijo Kelly mientras que Magda seguía pensándolo un rato, pero después de todo… accedió)

Lucas llegó a su calabozo entre el bosque, un poco nervioso, pero dejando de pensar lo que ocurrió en el pueblo, se dirige nuevamente hasta la tabla suelta que había al lado de la chimenea, sacando la caja en donde escondía todos sus sentimientos plasmados en hojas de papel.

Pero buscando más en el fondo, pudo encontrar un sobre amarillo, dejó la caja en la mesa, sentándose en su silla comenzó a abrirla desesperadamente, había una historia en ella, una historia incompleta, la misma en la que quería colocarle un final perfecto.

-Pero que ridícula historia es esta. (Mencionó el escritor volteando su mirada al relato que acababa de narrar a todo el pueblo)

Y con una mirada de rechazo, hizo bola el papel, arrojándolo al cesto de basura, que se encontraba por un rincón cercano a la mesa, el mismo que se encontraba lleno y vomitando de tantas buenas historias, solo que la obsesión por conseguir el mejor final, hacía ciego al talentoso escritor.

-¿Por qué?, ¿Por qué no se me ocurre nada bueno?, ¡maldición! (Replicaba Lucas, mientras golpeaba la mesa lleno de rabia y desesperación)

Justo en ese momento, se escuchó que tocaban a la puerta, el escritor volteó mientras preguntaba…

-¿Kelly?... (En ese momento, la puerta se abrió levemente, y asomándose por el espacio que dejaba entre la pared, se pudo notar el rostro de Magda)

-¿Lucas?, disculpe, ¿se encuentra ahí? (Preguntaba la señorita un tanto apenada, inmediatamente el talentoso joven comenzó a sentir una extraña mezcla de nervios… y felicidad)

-Sí, claro, enseguida la atiendo. (Mencionó el escritor tomando la caja y metiendo todos los secretos que ocultaba con tanto temor, así, hasta no tener nada comprometedor afuera abrió la puerta)

-Lamento molestarte, pero nunca te había visto correr del pueblo como si hubieses visto un fantasma… bueno, supongo que eso te gustaría, ¿no? (Pregunta Magda haciendo una broma como para dibujarle una sonrisa al joven que se veía un tanto estresado)

-Ya lo creo… pero no se preocupe, estoy bien, solo quise dar un final dramático al salir corriendo. (Menciona Lucas dirigiéndose hasta su mesa, y tomando la silla se la ofrece cortésmente)

-Muchas gracias caballero. (Le susurra Magda con una pequeña sonrisa en su rostro de bella musa mientras toma asiento)

-Al contrario, gracias a usted por hacerme compañía esta noche. (Le dijo el escritor sin dejar de mirarla, sabía que era ella tan preciosa como para aceptarlo como su fiel acompañante, sabía que ella se merecía algo mejor que un simple loco de las letras)

-Descuida… sabes, me quedé anonadada, ¿cuál es la historia de la que mencionaste frente al pueblo? (Pregunta Magda inmediatamente para seguir formulando un dialogo)

-La mejor historia que tengo, y la mejor que he escrito en mi vida, pero el único problema, es que no imagino el final, quiero poder crear uno tan fabuloso, tan perfecto… el mejor. (Dice Lucas, invadiéndole la emoción, la pasión y quizás también la obsesión)

-¿De que habla?, usted hace una obra de arte en cada historia que hace, todos sus finales son sorprendentes, inquietantes, inesperados y perfectos, ¿Qué es lo que no le convence? (Pregunta Magda, un tanto sorprendida por el comentario del escritor)

-No lo sé, no es suficiente… esos finales, no son tan perfectos como el que intento escribir. (Menciona Lucas, se veía en su rostro que algo le inquietaba, obviamente, el pensar en el final perfecto parecía que lo ponía en una total paranoia)

-Usted quiere pasar de lo perfecto a lo inimaginable… (Le replica Magda con un semblante serio)

-Claro que no, solo intento superarme. (Le dice Lucas mientras toma otra silla pegada a la pared, para colocarla en frente de la señorita)

-No conozco mucho de ti, ¿qué hace aquí?, tiene tanto talento como para solo escribirle a un pequeño y casi olvidado pueblo. (Comienza Magda a formular un dialogo con el solitario)

-La fama no es como se cree, es muy excelente cuando se comienza, pero después empiezan a espiarte, acosarte, a mentir para las cámaras, y luego sales en primera plana con que ofendiste a un periodista, cuando en realidad le decías que no tenías tiempo para dar entrevistas. (Le contesta Lucas recargando su mejilla en su mano, símbolo de lo fatigado que se encontraba)

-¿Eres famoso? (Preguntó la joven, interesada y sorprendida a la vez)

-¿Famoso?, la pregunta me dice que tú no me conocías de esa manera, así que no lo soy del todo, escritor que le reconocieron su talento talvez, pero después de beberme tanta fama en las ciudades, decidí venir a un lugar en donde ni siquiera el más inteligente de los amarillistas se le ocurriría buscar… en una cabaña perdida entre el bosque, constantemente mando cartas en donde contienen mis historias, sigo publicando… desde lejos. (Lucas parecía tan expresivo, emotivo y feliz contando su vida, por fin tenía a una escuchante ante él, alguien que estaba interesada, alguien que le presta sus oídos al menos por un rato)

-Ya comprendo, usted debe ser tan reconocido… y comprometido con alguien de las grandes sociedades, ¿no es verdad? (Pregunta Magda bajando levemente, bajando su mirada, como camuflaje ando su semblante un tanto melancólico)

-La verdad, para mí es imposible salir con alguien, aparte de tener miles de admiradoras que te acosan, periodistas que no te dejan en paz ni si quiera para ir al baño y también supuestos fanáticos que en realidad están obsesionados… bueno, todos lo están… pero yo más. (El escritor susurró la última parte mientras desviaba su mirada al fuego de su chimenea casi apagándose por la falta de leña)

-¿De que habla Lucas? (Con esa pregunta, las dudas parecían haber capturado la atención, el interés y la curiosidad aún más de la hermosa señorita pueblerina)

-Pues, ¿ha escuchado la frase: “los buenos escritores siempre están locos”? (Lucas deja una pausa inquietante entre ambos)

-Algo de ese tipo, pero no comprendo… ¿a que quiere llegar? (El rostro de Magda parecía invadirle un ligero interés bañado con miedo)

-Pues… creo que soy uno de esos locos escritores, solo vine a este lugar a inspirarme más, a tranquilizarme y… a buscarle un final perfecto a mi historia preferida. (De esa manera, el escritor suspira con su mirada ida)

-¿Un escritor loco?, ¿de que habla?, ¿a caso usted pierde la razón? (Magda parecía tener una gran confusión acerca de la expresión que hizo Lucas)

-No lo sé exactamente, siempre he sentido que mis historias no son lo suficiente, siempre aspiro algo más grande, y sinceramente a veces me pongo a pensar hasta donde voy a llegar. (El escritor parecía estar seriamente con su mirada gacha al suelo, pero después regresó su vista en donde se encontraban escondidos los innumerables poemas para la señorita, postrando miedo pero a la vez unas ganas enormes por mostrárselos)

-Ahora comprendo a qué se refiere, en verdad disculpe, pero tengo que irme, un placer haber charlado con usted. (Le dice la señorita Magda, levantándose de su silla, lista por irse)

-Ah, el placer fue todo mío, no se preocupe, por favor déjeme acompañarla. (Le dijo cortésmente a la señorita mientras se levanta de su silla)

-No se moleste, aunque usted es una persona muy admirable, espero volvamos a vernos, cuídese mucho. (Fue entonces cuando Magda salió de la puerta, al igual que de los ojos del escritor, como pareciendo que escapara de algún miedo en particular, o simplemente tenía prisa)

Y después de unos cuantos minutos, Kelly asomó su cabeza lentamente por la entrada, intentando no ser descubierta.

-¡Espere un segundo ahí!, sé que tienes mucho que decirme. (Le detiene Lucas a la pequeña niña ya descubierta)

-Sí, tienes razón. (Así, Kelly deja de esconderse para acercarse hasta donde se encontraba el joven atento)

-Es increíble, ¡todo fue tu idea!, ¿verdad? (Pregunta Lucas dejando su semblante de seriedad, para cambiarlo totalmente por lo más emotivo que se pudo encontrar en el interior, mientras que al mismo tiempo se inclina para abrazarla)

-¿Qué puedo decir?, no podía soportar verte sólo. (Kelly comienza a reír levemente junto con Lucas, ambos satisfechos por lo sucedido)

-¿Debo agradecerte?… ¿o debo matarte? (Preguntó el joven mientras la miraba cara a cara)

-Eso sí no lo sé, pero jamás me habías contado que querías escribir el mejor final de todos, me sorprende de ti. (Le dijo la pequeña niña mientras que el escritor se levanta para sacudirse la cabeza con las manos)

-No es la gran cosa… (Susurró de inmediato)

-Me parece que sí, puesto a que te veías tan serio cada vez que se lo repetías a ella, deberías tomártelo con calma, ¿No crees? (Kelly parecía haber metido la pata con su comentario, ya que Lucas simplemente volteó su mirada al suelo, un tanto molesto)

-Es solo una historia, ¿Qué daño causa una maldita historia? (Esas palabras la estremecieron, aunque después comenzó a susurrarle…)

-Ya veo por que la señorita Magda salió casi asustada. (Fue entonces cuando Lucas volvió a sentarse en la silla, mientras recargaba el rostro en su par de manos)

-No quise decir eso Lucas, en realidad sé que eres muy sensible, perdóname. (Kelly intentaba disculpar sus comentarios directos, dando un medio paso hasta donde se encontraba él, pero fue detenida de inmediato por las palabras venidas de su boca que se encontraba mirando abajo)

-No, olvídalo, tienes razón, solo exagero, por favor ¿puedes irte? (La pequeña solo quedó ruborizada, no hizo más que retroceder a petición del joven, para así, salir de la cabaña mientras cerraba la puerta cuidadosamente)

>>Yo no… no puedo… no debo enamorarme de nadie, solamente soy… y nadie más. (Para el pensamiento del joven, era el más correcto, el más directo y con el cual, la rigidez aumentaba, pues él creía justamente, que el sentimiento pasional, estropeaba cada uno de los sentidos del ser humano)

Esa misma noche, mientras la velada se hacía casi eterna, el agobiante escritor no dejaba de moverse en su cama, había una inquietud muy grande por saber lo que pensaba Magda de él, como también de averiguar si ese entusiasmo de escribir el final perfecto, solo era una peligrosa obsesión encadenada... que pronto saldría del frío escondite reprimido. Tras un grito aterrador que surgió de repente y también pronto se escondió en el silencio, el escritor abrió sus ojos aterrados, cansado, jadeante… buscando respuestas a lo que parecía molestarle la vida. Levantándose de su espacio de descanso, comenzó a cambiarse, dispuesto a salir.

Cuando ya estaba listo, lo único que tomó en sus manos, fue la caja de madera, repleta de tanto sentimiento puro en ella… después salió de su cabaña, mientras se adentraba al oscuro bosque que le rodeaba, y a la vez, ideando un plan que se formaba en cada paso que daba en el oscuro y sombrío camino, para poder llegar a su destino.

Su caminata lo llevó justo hasta la casa de la señorita Magda, quien el valor se había borrado al postrarse justo en frente de su puerta, queriendo tocar… queriendo avisarle… queriendo confesar lo mucho que él sentía por ella… pero no pudo hacerlo, no pudo. Al mirar que las calles estaban solitarias, solamente se sentó al pie de su portal, con la caja sentimental en sus manos, muy resignado a no poder decir nada. Fue entonces que el sueño dominó su cuerpo repentinamente, como cuando un demonio se posesiona de su victima, decayó instantáneamente.

Pronto fue despertado por la voz de un joven…

-Ey despierta, despierta ¿quieres?

Lucas apenas y podía moverse, pero cuando lo hizo, dejó caer la caja de sus manos, algunos papeles sobresalían de ella, mostrando el nombre de su amada: “Para Magda”

-Pero mira quien está aquí, sí es el cuenta cuentos del pueblo. (Un acompañante dijo con recelo, se trataban de dos jóvenes quienes no parecían muy amigables)

-Me quedé dormido, disculpen mi torpeza. (Mencionó Lucas tratando de juntar todas las poesías, pero uno de esos jóvenes malintencionados tomó una rápidamente)

-¿Qué es esto?, ¿un poema de amor para mi hermana? (Fue entonces que el escritor quedó sorprendido, al ver que lo había descubierto)

-Jamás había escuchado que la señorita Magda tenía hermano, y por favor devuélveme eso, no te incumbe. (Los ojos de vergüenza y enojo habían envuelto a Lucas)

-¿Estás enamorado de ella?, por favor… mírate, eres un maldito loco que se la pasa escribiendo todo el día, mi hermana me ha contado cosas terribles de ti, ni siquiera deberías acercarte aquí a darles todos estos poemas… ¡son basura! (Cruelmente el hermano de Magda junto con su acompañante le arrebatan la caja, mientras vuelven a arrojarla al suelo, de esa manera, continúan dando saltos contra ella, para destruirla finalmente)

-¿Por qué?, ni siquiera les he hecho nada. (Fue lo único que el sensible y destrozado escritor había atinado a decir, sus ojos llorosos le delataban el dolor, y el sentimiento que tenía ante su amada Magda)

-Te lo mereces, por lunático, espero que ahora que sabes lo que piensa mi hermana de ti, no vuelvas a dirigirle ni una sola palabra, ¿entendido?...

Lucas miró por última vez, la caja ya destruida en el suelo, para solamente darse la media vuelta, y volver a su refugio, a su cueva, a su calabozo, con arrepentimiento eterno de haber salido de ahí, pero sobre todo… de haber sentido algo, por la hermosa señorita.

Ese suceso, dio grandes consecuencias, aquel joven escritor, empezó a conducirlo un grave problema… la depresión. Las ganas de comer se habían reducido a casi nada, el sueño lo cambiaba por horas de escritura, concentrando toda la semana siguiente en buscar de una vez por todas, el final perfecto que él quería, y solo para evitar pensar en todo lo ocurrido.

Los días pasaban, su cabeza casi explotaba, en esas horas de eternos pensamientos, de idear e imaginar, pero siempre, las tramas que tenía en su mente no podían darle un excelente punto final, era un grave problema que le consumía poco a poco. Así… hasta pasar toda la semana sin descansar, la escritura lo había destrozado por completo, y la desesperación le acompañaba a cada rato.

Fue entonces, cuando el jueves de la semana había llegado inquieto, el anochecer lucía mejor que cualquier pintura representando tus propios miedos, con tantas ganas de que por fin sea viernes.

La cabaña parecía tan bien por fuera… pero no por dentro, puesto que las sillas yacían arrojadas en el suelo, la mesa, vasos, platos y el colchón de su propia cama, todo era un desorden, peor que cualquier controversia mística del cielo contra el infierno en el final de los tiempos. Mientras que Lucas respiraba rápidamente en un rincón de la cabaña, con su cabeza recargada a los brazos, erguido sin pensar en nada más… que solo el perfecto final, así todo parecía darle vueltas a la cabeza, como una ruleta que pedía ser parada, la noche casi se volvía de madrugada, y él no le importaba si dormir era lo principal, tras lo ocurrido, no le interesó ni él mismo.

Y mientras que la luna parecía permanecer quieta, rodeada de su increíble brillo como un hermoso vestido, bailando silenciosa en el manto de penumbras que le bañaba la noche, una lluvia repentina asombró a todos en el pueblo, pero no al pobre loco de las letras.

-¿Crees que deba visitarlo de nuevo mamá? (Preguntaba la hermosa señorita Magda quien veía por su ventana, empañada por su propio aliento mientras las gotas de lluvia recorrían el cristal)

-Es un buen chico, o al menos eso parece ser… nunca lo vemos seguido en el pueblo, y lo único que hace es narrarnos todos esos cuentos tan espantosos. (Una voz de señora se hizo presente, quien empezaba a toser de inmediato. Yacía acostada en una cama, justo al lado de donde se encontraba su preocupada hija Magda, quien pronto esta dirigiría la mirada nostálgica en donde comenzaba el bosque)

Dos golpeteos hicieron saltar del susto a las damas, pues alguien tocaba el portal de madera…

-Pase por favor. (Dijo la madre enseguida, puesto que la puerta se encontraba a unos cuantos metros)

Al abrirse la puerta se dieron cuenta de que se trataba de la pequeña Kelly, quien estaba totalmente empapada por la lluvia y temblando de frío.

-Santo Dios Kelly, ¿Qué es lo que haces afuera de tu casa? (Preguntó la señorita mientras la pequeña se acercaba a ella)

-Perdone que venga a molestarla, pero no podía dormir, creo que ofendí al señor Lucas la última vez que lo visité… desde entonces no he querido acercarme por vergüenza, sé que usted debería hacerle compañía, no sé por qué… pero debe hacerlo pronto. (Esas palabras hicieron que Magda postrara una mirada ida al suelo, pronto se volteó para echar su vista angustiosa a la ventana)

Y fue entonces, cuando comenzó sentir esa necesidad para después susurrar en el momento las siguientes palabras:

-Mañana será viernes, mañana todo va a cambiar…

Mientras tanto, en esa cabaña alborotada, las hojas donde se encontraba escrito el relato, permanecían quietas al pie derecho del escritor que para muchos, era desquiciado… pero para otros, será el más coherente. Algunos relámpagos quienes acompañaban a esa lluvia hacían brillar su ventana, mientras que un viento no tan peculiar ni cotidiano movía los árboles de una manera muy escalofriante.

Lucas levantó la cara mirando al ventanal de su cabaña, mientras repetía unas palabras salidas en ese momento de su mente…

-Mis más grandes ideas son como ese viento tan frío, tan muerto… mi inspiración suena como esas ramas inquietas, buscando ser silenciadas por un mejor mañana… mi imaginación es tan escalofriante como esos relámpagos de la tormenta que aparecen y desaparecen en mi ventana, tan parecidos a los espectros malditos de cada casa embrujada. (Con esas palabras, un relámpago inadvertido se hizo presente de nuevo, formando esta vez, una figura tan extraña en ella, un bulto, una persona o cualquier criatura venida del otro mundo, quien al apagarse la luz de dicha iluminación… el cristal del ventanal se rompió de inmediato)

Fue entonces, que ese suceso dejó entrar el viento inusual instantáneamente, arrastrando consigo las hojas del relato casi perfecto hasta donde se encontraba la puerta.

-¿A dónde vas? (Le preguntó el loco de las letras al ver que su historia salía por la parte inferior de la puerta)

En ese momento, se escuchó el crujir de la madera, pues al parecer unos pasos que se acercaban al portal se hacían presentes, cada vez escuchándose más y más fuertes, extraños, pero ensordecedores ruidos que dejaban zumbando los oídos de Lucas… hasta que repentinamente cesaron, algo o alguien estaba justo al otro de la puerta.

-¿Hola? (Preguntó el joven mientras dejaba correr después un silencio muy inquietante entre la tormenta y los relámpagos)

Y de pronto… ¡un golpe se escuchó!, uno todavía más fuerte que los anteriores, provocando así, abrir la puerta en segundos, mientras que Lucas seguía mirando en el suelo. En la entrada se encontraba una sombra alta, la noche no dejaba que se le pudiera apreciar con mayor claridad.

-¿Quién anda ahí? (Pregunta el joven tratando de visualizar la apariencia de su nuevo visitante)

Entonces… una voz muy extraña se escuchó, una voz indescriptible, una voz que te pondría los pelos de punta, una voz capas de provenir de tantos lugares lúgubres del universo o fuera de él, como también algo totalmente incapaz de explicar ninguna ley de la física.

-¿Cómo estás?... señor Lucas. (Ese sonido de un muerto salido de la tumba empezó a entrar a la cabaña, acompañado de quien había pronunciado esas palabras. Y la puerta se cerró de nuevo con un fuerte golpe inesperado)

-¡¿Quién rayos eres tú?! (Le gritó Lucas inmediatamente mientras se levantaba del suelo)

Aquel nuevo visitante tenía un aspecto sin igual, una enorme capucha negra le cubría el rostro, y todo su cuerpo, incluso hasta los pies le volvía invisibles, caminando lentamente con la cabeza gacha. Los largos brazos caídos a los costados también le cubrían con mangas oscuras, solo las manos que parecían de largos dedos que terminaban en unas garras monstruosas, eran lo único que quedaba al descubierto.

-No lo dices enserio… ¿verdad?, debes recordar quien soy yo. (En ese momento, de entre tanto ropaje, mete su gigantesca mano para sacar enseguida… el relato casi perfecto de Lucas)

-Eso es mentira, eso es imposible… ¡esto es imposible! (Le gritaba el escritor con tanto pavor y sorpresa mientras se escuchaban algunas cuantas risas macabras dentro de la capucha)

-Claro que es posible, escúchame bien Lucas, yo soy el personaje de tu historia… soy aquel que no le puedes dar un final… o al menos eso es lo que tú piensas maldito loco. (Entonces las palabras estremecieron aún más a Lucas, estaba frente a frente con el personaje principal de su historia de terror… con su casi perfecta historia de terror)

-Eres tan maligno, tu sola presencia hace que los ángeles vomiten frente a ti, no puedo creer hasta donde ha llegado mi imaginación… no lo puedo creer. (Lucas empezó a acercarse sin temor alguno hasta su creación, pero este seguía con la mirada pegada al suelo, escalofriante criatura)

-Sí, eres increíble con la pluma y el papel, pero tú mismo te has puesto esa gruesa barrera que no te permite ver… en realidad sí sabes el final, siempre lo supiste. (Las palabras salidas de una boca monstruosa se volvieron a escuchar, acompañadas de unas cuantas risas de ultratumba)

Lucas volteó a la ventana rota, y los relámpagos parecían burlarse de él cruelmente, postró su mirada ida a los peligrosos pedazos de cristal que se encontraban en el suelo, observando atento el reflejo que producían los mismos… que era sin duda el techo.

-No, ese final no. (Replicó el escritor devolviendo su mirada llena de temor hasta su acompañante)

-¡Claro que sí!, ¡¿es acaso que no quieres un final perfecto?! (Le exclamaba la criatura mientras se acercaba aún más)

-Yo quiero el mejor final de todos… sí… el mejor final… (Lucas cambió su tono de voz al igual que su mirada, parecía entusiasmado, el temor se disipó enseguida y en su cara formó una sonrisa que daba una impresión tan distinta)

-Ya sabes qué hacer. (Dijo el personaje maldito por última vez, de esta manera fue como el escritor levantó la mesa y la silla, dispuesto al fin, a terminar con su historia que tantos años había dejado inconclusa)

-Mi final perfecto… (Susurró Lucas tomando del suelo su pluma, una hoja y un poco de tinta negra, para después tomar asiento y comenzar a escribir)

Reía mucho al avanzar, parecía que estaba emocionado, sus manos casi ni se veían al escribir línea tras línea del final perfecto. Y ese oscuro visitante caminó hasta su lado, postrando así, su gigantesca mano en el hombro derecho del escritor inspirado. Nadie era testigo de ese final, absolutamente nadie, más que una tormenta furiosa y el viento frío que rodeaba la cabaña, mientras tanto, comenzaba a bajar una enorme tarántula de la manga negra del visitante, que pronto caminaría por el hombro de Lucas.

Al día siguiente, un arco iris relucía en el cielo del pueblo, parecía que la tormenta así de rápido como llegó, así se marchó. Ya era viernes de historia, la señorita Magda tras su inseguridad no visitó a Lucas por todo el día, mucho menos Kelly, que al haber herido al escritor, su vergüenza le impedía acercársele también. Pero bien sabían que al anochecer, el joven se haría presente, con el prometido final perfecto en sus manos.

Pero… no fue así…

El tiempo pasaba y Lucas no aparecía, todo el pueblo se encontraba listo para escuchar otra tenebrosa historia, sin embargo, todo marchaba extraño.

-¿Qué es lo que pasaría con ese muchacho? (Preguntaba el señor Larry mirando su reloj de bolsillo)

-No lo sé papá, quizá ya está en camino. (Le respondió su hija Magda mostrando un semblante lleno de preocupación)

Kelly apareció entre la multitud del pueblo, caminando apresurada hasta donde se encontraba la señorita.

-No puede ser, esto me preocupa, debemos ir a verlo. (Mencionaba la pequeña un tanto seria y atónica)

-Tienes razón, no es normal… vamos, rápido. (Le dijo Magda mientras la tomaba de su mano para marcharse rápidamente en el bosque)

-¡¿A dónde vas hija?! (Le gritó su padre al darse cuenta de su partida)

-¡Ya volveré papá! (Le respondió en forma de exclamación de inmediato)

Un aire maligno empezaba a cambiarse dentro del bosque, entre los árboles que se movían, producían risas tan parecidas al visitante de Lucas. Ambas continuaban cada vez más rápido, pues una extraña sensación les indicaba que algo andaba mal.

Y así, al llegar frente a la cabaña, las dos quedaron un rato detenidas, pues todo parecía normal y tranquilo.

-¡Lucas! (Gritó Kelly enseguida, rompiendo el silencio mientras se dirigía corriendo hasta la cabaña, Magda le seguía)

Al abrir la puerta, ambas se quedaron inmóviles, la verdad se había mostrado, la mesa y la silla aún seguían desbalagadas, la pluma y la tinta regada por el suelo, todo el desastre le rodeaba.

-Mira, el relato de Lucas. (Susurró la señorita al ver que en sus pies se encontraban unas hojas con el titulo de “El Final Perfecto”)

-¿Pero donde está él? (Preguntó Kelly mientras se introducía a la cabaña, buscando por todas partes)

Magda comenzó a hojear la historia, hasta llegar al final…

-No lo terminó… (Volvió a susurrar totalmente sorprendida, y un viento peculiar le hizo que volteara hasta una esquina de la cabaña)

Ahí, yacía el cuerpo muerto de Lucas colgado en una soga, mientras que una tarántula le recorría el pecho tranquilamente, la señorita Magda al verlo, simplemente soltó el relato de sus manos.

-Él te amaba en silencio, seguro que no pudo soportar un segundo más sin ti… no puedo creerlo. (Dijo Kelly abrazando a la señorita con unas cuantas lágrimas en sus ojos)

-Pero… sí yo también lo amaba… (Susurró Magda por última vez)

Curiosamente, la ventana no se hallaba rota.

Ese final del que tanto se habló… nunca existió. Desde ese día, el bosque jamás ha sido un buen lugar para caminar ni de día, ni de noche, aunque hay algunos que aseguran haber visto el alma de aquel escritor adentro de la ahora abandonada cabaña, sentado como siempre en su silla, y con una pluma en su mano, intentando terminar de escribir el final perfecto que siempre quiso… el que solo lo llevó a su inesperada muerte.

“Hay muchos buenos finales… aunque el perfecto, es el que solo se obtiene cuando estas muerto” Autor: Héctor Jesús Cristino Lucas

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