Héroes, psicópatas y mutantes Autor: Luis Xavier López Farjeat






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fecha de publicación12.07.2015
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Héroes, psicópatas y mutantes - Autor: Luis Xavier López Farjeat



Por extraño que parezca, el cómic es un género literario complejo y extraordinario. Como subgénero de la literatura ficción juega un papel relevante en el universo mítico de lo narrativo. El cómic de superhéroes es estereotipo de ciertos anhelos humanos, proyección de un ideal de justicia y de un mundo que aspira a la aniquilación del mal. En algunas ocasiones la actitud y entrega de esta clase de «héroes», su lucha por la justicia y la defensa de los oprimidos, son ejemplares. Pero, en realidad, son personalidades desgarradas, con fuertes conflictos internos y, en repetidas ocasiones, sus métodos para la procuración de justicia no son tan legítimos como parecen.

Los superhéroes están afectados emocionalmente. A pesar de sus poderes, son tan humanos como cualquiera. Sus patologías son graves, pero incitantes. Es falsa y simplista la imagen del superhéroe que opta por una vida de sacrificio y lucha total a favor de la justicia. Esa es la imagen que ha difundido Hollywood y algunas productoras que han adaptado versiones para el público infantil. Ésos no son los superhéroes de los relatos originales, su vida es difícil de sobrellevar: su inacabable lucha contra los criminales es prueba fehaciente de la persistencia del mal.

EL NACIMIENTO DE LOS SUPERHÉROES

La industria del cómic es vastísima y se ha diversificado enormemente. Concentrémonos sólo en las dos grandes compañías norteamericanas, DC y Marvel. A ellas debemos el nacimiento del «superhéroe» de cómic tal como lo conocemos en la actualidad, es decir, como un sujeto con poderes y habilidad especiales, fuera de lo normal.

En los años 30, DC (Detective Comics) comenzó a publicar historietas con protagonistas de ese tipo. La subdivisión Action Comics difundió las primeras aventuras de Superman en 1938. En 1976 Time Warner compró DC. Desde entonces, además de publicar un buen número de cómics, esta firma ha promovido la producción de películas y series de televisión. La lista de superhéroes gestados en DC es considerable: Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Flash, Flecha Verde, Linterna Verde, Aquaman, Martian Manhunter y la Liga de la Justicia.

Marvel, la segunda compañía, fue fundada en 1939 por Martin Goodman en un barrio neoyorquino. Sus primeras décadas fueron difíciles, solamente destacaban dos de sus personajes, Namor y el Capitán América, un superhéroe de guerra. Ya en los años 60, con la incorporación de creativos como Stan Lee (actualmente toda una institución en el universo del cómic y célebre por la creación de Spiderman), Marvel despuntó con Los Cuatro Fantásticos, El Hombre Araña, Thor, Hulk y los Hombres X.

¿Por qué son superhéroes los superhéroes? ¿Qué los caracteriza? Para dar una respuesta, habría que recuperar la biografía original de algunos de los personajes más conocidos. En los últimos años, hemos sido testigos de varias versiones cinematográficas que han modificado la vida e historia de los superhéroes. Tal es el caso, por ejemplo, de las distintas versiones de Batman, del éxito de Spiderman, de Hulk y también de algunas producciones elaboradas para la televisión, ya sea en caricatura o miniserie.

Pensemos por ejemplo en el Batman de los años 60 o en la reciente Smallville (los años de adolescencia de Superman). Esta diferencia es relevante porque se modifica notoriamente al personaje: uno es el Batman original, violento y trastornado, prácticamente un psicópata y, otro, el Batman gordo, bonachón, kitsch y moralista; uno es el Spiderman oscuro, desgarrado y psicodélico, otro, el jovencito ingenuo y enamoradizo dispuesto a sacrificar sus sentimientos hacia Jane porque su vocación heroica así lo exige; uno es el Superman agresivo que fue torturado y asesinado por su archienemigo Doomsday, otro es el pueril y vanidoso Christopher Reeve de los años 70 o el torpe y tímido jovencito de Smallville. Ya veremos qué Superman nos presentan en la nueva película del 2006.

¿Cómo se hicieron superhéroes los superhéroes? Hay algunos que provienen de otro planeta o dimensión. Otros eran humanos, pero algún accidente o experimento científico los alteró genéticamente. A otros los marcó un acontecimiento doloroso, por lo general el asesinato de sus familias o algún ser querido y les llevó a optar por la vida de justicieros.

EL SUPERHÉROE NAÏVE QUE SE REINVENTA CADA DÉCADA

Quizás el más conocido de todos los superhéroes y uno de los más antiguos es Superman. Su historia, creada por Joe Schuster y Jerry Siegel, es conocida: cuando el planeta Kriptón estaba a punto de extinguirse, su padre Jor-el, lo depositó en una cápsula que fue lanzada a la Tierra. Kal-el, como se llama originalmente Superman, aterriza en un pequeño poblado de Kansas City llamado Smallville. Los señores Kent lo encuentran, lo adoptan y lo llaman Clark. Tras su niñez y sus años de adolescencia, Clark se convierte en reportero del Daily Planet, y colega de Luisa Lane, de quien se enamora. Es tímido y nervioso, actitudes que le sirven para ocultar su otra identidad. Su doble vida colapsará cuando se percate de que no puede mentirle a Luisa.

Superman es el héroe americano. Es bien parecido, le agrada a las mujeres y todos lo admiran; es patriótico, está comprometido con los más débiles y con la justicia; es fuerte, puede volar, soporta las balas, las altas y bajas temperaturas? es prácticamente invencible.

Nadie puede detenerlo, salvo la kriptonita. En la historia original esta única debilidad se dio a conocer ya avanzado el cómic, cuando supo que la radiación que destruyó su planeta también había afectado su sangre. Se hizo entonces vulnerable: la kriptonita le puede hacer perder sus poderes, acelerar su envejecimiento y hasta matarlo. A estas debilidades físicas se suman sus flaquezas emocionales: su compasión por el débil y su amor por Luisa Lane. En otro episodio de esta historia, Superman está dispuesto a renunciar a sus poderes para estabilizar su relación con Luisa. Pero la presencia del mal es persistente y sus intentos por ser un humano normal se ven frustrados.

Existen muchas versiones de la historia. Cada década ha modificado al personaje para presentarlo como un héroe de moda. De ahí que en los 40 haya sido un estandarte norteamericano ante la Segunda Guerra Mundial y hace pocos años se haya editado un número en el que luchó contra unos delincuentes mexicanos en Tijuana.

En el cómic Superman murió. Ese número rompió el récord de ventas. Pero luego resucitó y venció a su asesino. El cómic se ha encargado de desingenuizar la historia del sujeto con doble personalidad, defensor del oprimido, con buenos sentimientos y capaz de sacrificarse por los demás, dramatizando el problema de soportar una doble personalidad y diseñando enemigos cada vez más agresivos. Pero admitámoslo: Superman es para niños.

¿SUPERHÉROE O SUPERPSICÓPATA?

Batman no tiene ningún superpoder, es un ser humano común y corriente pero con una inteligencia excepcional. Tras el asesinato de sus padres, Bruno Díaz queda inconsolable, su ira y sed de venganza le convirtieron en un justiciero, en un verdadero psicópata. Además, desde pequeño fue inseguro y miedoso, por ello eligió a un murciélago (una criatura terrorífica) para purgar su miedo transmitiéndoselo a sus enemigos.

Su doble vida- la de frívolo millonario y murciélago justiciero- le atormenta. Sus enemigos también son psicópatas que comparten patologías muy similares: el Guasón es un enfermo mental, un payaso siniestro; Gatúbela, Dos Caras, el Acertijo son esquizofrénicos; el Pingüino es una criatura monstruosa; el Espantapájaros esparce una droga para despertar las fobias de sus víctimas. Y, por si fuera poco, su compañero Robin, también está marcado por el asesinato de sus padres.

La plástica del cómic es llamativa: absolutamente oscura, gótica y siniestra, tendiente a lo grotesco. Creado por Bill Finger y Bob Kane, Batman, en su versión más antigua, era un vengador callejero armado con una pistola que, tras amedrentar a los criminales, los asesinaba. Como se ve, no era propiamente un «superhéroe» sino un justiciero psicópata. El éxito del personaje hizo que la firma DC se encargara de disminuir poco a poco la violencia del cómic. Pudimos conocer, entonces, la versión más irónica y absurda del Hombre Murciélago: el programa de televisión de los años 60 en donde dejó de ser oscuro.

Sin embargo, los autores del cómic -especialmente Bob Kane? fueron perfeccionando al personaje original y siguieron conservando el carácter dark y agresivo de la historieta. El Batman cinematográfico de Tim Burton, la caricatura de los años 90 transmitida en Cartoon Network e incluso la última producción Batman inicia, han tratado de seguir las versiones del cómic original con algunas modificaciones en la biografía, pero no en la personalidad del murciélago.

Batman no es superhéroe. Su eslogan no es «A luchar por la justicia». No mira buenos y malos como Superman. Concibe al ser humano con su bajeza y sus tormentos. Sabe, por ejemplo, que Gatúbela es una delincuente, le enternece que su enemiga sea el producto de una sociedad enferma (egoísta, injusta, salvaje), le inquieta el contraste entre belleza y maldad. Al mismo tiempo, se odia a sí mismo.

Él y Bruno son agrios y hostiles, y a pesar de todo, el millonario tiene algunas fundaciones de apoyo a los pobres y Batman protege al indigente y al débil. Su estereotipo es bastante realista: pasa por encima de los mecanismos legales para hacer justicia por su propia mano. Cuántas veces hemos deseado vengar la ofensa del delincuente porque la autoridad es ineficaz y corrupta o porque nos tienta la ley del talión. La historia se repite con algunos matices en Spiderman, Dare Devil, o The Punisher.

LAS IDEOLOGÍAS DETRÁS DE LOS SUPERHÉROES

En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Joe Simon y Jack Kirby de Marvel Comics, idearon un personaje, un soldado americano diseñado para luchar contra los nazis. En un laboratorio del ejército se hacen experimentos genéticos con la intención de crear un militar invencible. Por ejemplo, pocos saben que Wolverine (Guepardo), uno de los superhéroes más conocidos de los Hombres X (reaparecidos en los últimos años tras el éxito de las películas y las caricaturas), es uno de esos experimentos. Se trata de otro soldado al que se le injerta una estructura ósea de metal indestructible que afecta la producción de glóbulos blancos y rojos. Para conservar en secreto esas acciones deleznables del gobierno norteamericano, la memoria de Wolverine fue borrada.

Por ello, vemos que en la versión cinematográfica de X-Men 2 hay un sujeto atormentado tratando de recordar qué fue lo que le sucedió. Lo más dramático es que esta trama es paráfrasis de la realidad: países poderosos como Estados Unidos o Israel, gastan cantidades millonarias en experimentos genéticos y, si bien podríamos pensar que no hemos llegado a estos excesos, no sería extraño que en un futuro próximo se generara una especie mutante.

Volvamos al Capitán América: Steve Rogers nació en los años de la Gran Depresión. Cuando era universitario fue reclutado en la llamada «Operación renacimiento» cuya finalidad era, precisamente, crear un ejército de superdotados. Así nació el Capitán América y su enemigo, un espía nazi que robó sueros de los científicos norteamericanos y se convirtió en otro superdotado llamado Cara Roja. El Capitán América fue creado para enaltecer el patriotismo norteamericano y promover el heroísmo del USA Army como agentes buenos dispuestos a remediar el conflicto y la violencia internacionales.

Hulk no es menos ideológico. Bruce Banner, un científico talentoso, sufre un accidente al explotar un bomba de rayos gamma que él mismo fabricaba para el ejército norteamericano. Desde entonces, cada vez que alguna situación le enfada o le provoca alta tensión nerviosa, se vuelve un monstruo verde con una fuerza increíble. Hulk es un personaje muy particular dado que, en realidad, no es ningún superhéroe.

La exitosa serie de televisión producida a finales de los 70 nos presentaba a un Banner bondadoso y compasivo, virtudes conservadas aún en sus metamorfosis. Sin embargo, en el cómic original, Hulk no es ni bueno ni malo, sino una bestia irracional que no desea ser molestada. El problema es que su apariencia atemoriza a la gente y especialmente al ejército que intenta deshacerse de él para conservar en secreto sus experimentos ilegales. Al ser atacado, Hulk pierde todavía más el control y responde como un animal salvaje. En esta historia, el papel del ejército norteamericano es fundamental: buena parte de la trama se desarrolla en una base militar y, por ello, se alude constantemente al desarrollo de armamento de alto riesgo que produce Estados Unidos.

Historietas como el Capitán América y los X-Men y Hulk son literatura ficción y, al mismo tiempo, «futuristas». En los X-Men la raza mutante se diversificó dando lugar a dos bandos: quienes utilizan sus poderes mutantes para luchar a favor del bien y quienes tratan de aniquilar a la raza humana que los mira como una minoría monstruosa.

ESTEREOTIPOS DE LA FLAQUEZA HUMANA

En sus orígenes, el cómic de superhéroes fue creado para entretener. Las historias heroicas de suspenso exaltaban determinados valores: compasión frente al oprimido, anhelos de justicia, patriotismo. Se trataba de un paradigma socrático: el compromiso con la justicia sin importar el sacrificio.

Sin embargo, una cautelosa lectura de esta clase de «mitos» o «ficciones» nos permite reconocer determinados estereotipos ?no sólo el socrático? que van desde la heroicidad ingenua hasta la crisis de identidad que vive un superdotado o, para decirlo eufemísticamente, un sujeto con capacidades especiales. No obstante, a pesar de su fuerza y habilidades físicas, de la supuesta integridad moral, los personajes que conocemos en estas historietas, son vulnerables.

Los superhéroes no son modelos de heroicidad tal como podríamos pensar. Son, más bien, estereotipos de la flaqueza humana. De hecho, están diseñados para enseñarnos que no existen los héroes, sus biografías son dramáticas; expresan la heroicidad como un simple modelo regulativo: el «superhéroe» es cualquier ser humano que ha optado por llevar una vida virtuosa ?se esmera y fracasa, en ocasiones consigue comportarse virtuosamente y en otras no, cuentan con medios extraordinarios para hacerlo y, con todo, fallan. Por este dramatismo, las versiones para niños han reinventado a los personajes enfatizando una serie de comportamientos más fáciles de identificar con alguien que se ocupa de luchar por la justicia y defender a los desprotegidos.

Los niños estarán habituados a que el superhéroe gane. Sin embargo, lo tremendamente realista y lo que convierte estas historietas en piezas de ciencia ficción y mitos que nos enseñan algo sobre la condición humana, es que en realidad nunca ganan porque ellos son los más afectados, su lucha contra el mal es una catarsis: desean recuperarse de un malestar emocional combatiendo la presencia del mal. Pero el mal persiste y, al final del día, cada uno es el peor enemigo de sí mismo.

La presencia del mal, la violencia, el sacrificio son temas recurrentes en la literatura y son, además, generadores de mitologías que consisten en la presentación de un personaje que busca, a toda costa, erradicar la maldad. ¿No es éste un anhelo compartido? Al mismo tiempo, es inalcanzable si no somos conscientes de que el mal anida en la propia condición humana: el peor enemigo es uno mismo. Ante esta realidad, los superhéroes son protagonistas de una violencia regeneradora, la misma que, en la realidad y fuera de mitologías, deberíamos ejercer sobre nosotros mismos para que la virtud se imponga.

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