3. El cuento como género narrativo






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1.  Presentación.

2.  El término “cuento”.

3.  El cuento como género narrativo.

4.  Cuento popular y cuento literario.

a.  Cuento popular.

b.  Cuento literario.

c.   Cuentos contemporáneos y microrrelatos

5.  Jugar con los cuentos.

 

 

 

1. Presentación.

 

         En el marco de un programa COMENIUS vamos a trabajar en el nivel de SECONDE con un tipo de relato muy específico: los cuentos. Para ello, vamos a estudiar una amplia gama de cuentos acercándonos a sus orígenes y características para, en cada caso, conocer directamente cuáles son sus secretos creativos. Ello nos servirá no sólo para catalogar los cuentos o apreciar sus valores creativos y literarios sino para convertirnos nosotros mismos, gracias al noble arte de la imitación, en nuevos autores.

 

         Muchas son las aventuras que nos esperan, así que lo primordial es empezar ya. ¡Ánimo, que son pocos y cobardes!





 

2. El término “cuento”.

 

 

a) Escribe la primera definición que se te venga a la cabeza del término “cuento”.

Narracion  corta en la que se cuenta hechos ocurridos a una serie de personajes

b) Vamos a poner en común en clase las definiciones que se han escrito y discutiremos las que se aporten hasta llegar a una definición de la clase. Hay que procurar que la definición sea corta y amplia para que en ella quepan todos los aspectos que hayamos considerado sustanciales.

Relato breve generalmente en prosa de estructura simple

c) Buscaremos ahora en el Diccionario de la R.A.E. la definición del término “cuento”. Anota las definiciones fundamentales que encuentres.

Breve narración de sucesos ficticios y de carácter sencillo hecha con fines morales o recreativos

 

d) Hay muchas expresiones en castellano donde aparece ese término. ¿Podrías explicar qué significan las frases que se señalan a continuación?

 

         Déjate de cuentos y ponte a trabajar. Deja de buscar excusas para no hacer tus obligaciones

         Desde que dejó de estudiar vive del cuentoVive de los logros de los demás

         Lo de los platillos volantes no es más que un cuento  chinos. Es una mentira lo que esta contando

         Montó una empresa y le va de cuento (= de fábula).Ahora le va muy bien el negocio que ha montado

         No está enfermo; tiene mucho cuentoPone excusas para librarse

         No le hizo ningún daño… Ese portero le echa mucho cuento a lo que le pasa en el campoExagera la situación mas de lo que habla

         No me vengas con cuentos y termina ya de comer. Deja de distraerte y de contar cosas y ponte a comer

         Otra vez la tarea sin hacer: tienes más cuentos que CallejaInventas mas excusas que cuentos tenia calleja para vender

         Se pasó toda la tarde hablando de asuntos que no venían a cuento .Paso toda la tarde hablando de cosas fuera de lugar y fuera del tema

         Se pelean, se reconcilian y se vuelven a pelear: es el cuento de nunca acabar. La historia nunca cambia y se repite sin parar

 

¿Qué valores semánticos fundamentales están presentes en las expresiones reproducidas con anterioridad? ¿Están relacionados con los temas principales del término “cuento”?

No estan relacionadas con las del cuento bueno a veces se suelen usar pero son solo expresiones

3. El cuento como género narrativo.

 

            El cuento es el género narrativo de ficción más antiguo ya que permitía su transmisión oral, aunque, una vez fijada la escritura, pudieran realizarse compilaciones.  Es, por tanto, su brevedad la principal característica y el hecho de que cada transmisor del relato pudiera aportar su peculiar forma de contar. No es extraño pues que se encuentren variantes de relatos adecuadas a formas y épocas distintas. Lo importante es que el meollo del mismo, es decir, las fuerzas narrativas, se mantengan.

 

            La  forma más habitual del cuento es la prosa, aunque podamos encontrar cuentos en verso. Esta circunstancia implica que, como hemos dicho anteriormente, el cuento pueda estar sometido a variaciones hasta que su texto quede fijado.

 

            Se convierte así el cuento, desde muy antiguo, en una forma de transmitir valores, enseñanzas y tradiciones a los que más lo necesitan; se convierte pues en un elemento identitario. En definitiva, el cuento puede ser mucho más que un relato de entretenimiento para pasar las largas noches de invierno o los cálidos atardeceres del verano. Y, por tanto, tendremos que pensar siempre para qué fueron creados.

 

            Podremos conocer al autor o no pero no hay que dejarse engañar por ver una firma reconocida al final de un cuento. A veces, el que figura como autor es un mero transmisor de tradiciones más antiguas; en otras ocasiones, ese autor ha usado un material tradicional o de otro autor y le ha dado una forma tan particular que ha pasado a ser su propia creación; en otros momentos estaremos antes creaciones de un artista consciente de su valía que deja clara su propia originalidad. Pero de todo ello hablaremos más adelante.

 

            El argumento será de lo más variado: los encontraremos más apegados a la realidad, es decir, más verosímiles, o más fantásticos, cuando hay personajes o situaciones que no comparten el mundo que pisamos. Es, por tanto, un instrumento tanto para recordar hechos, transformados por la imaginación, como para crear un mundo de seres maravillosos en el que habiten hadas, gnomos o unicornios. Ningún personaje, sea cual sea su condición, queda excluido del cuento.

 

            En general, su brevedad impone sus características narrativas: una sola línea argumental a la que van ligados unos pocos personajes y las situaciones circundantes, que no pueden ser muy profusas, primacía del elemento narrativo sobre la descripción o el diálogo, que retardarían la acción, presentación rápida –si la hay- de las circunstancias y resolución asimismo veloz de la trama, en un final que puede ser abierto o cerrado. Un cuento, como ocurre con un poema, invita a comenzar y acabar en una sola sesión, sea de exposición oral, sea de lectura individual

 

            En estas condiciones veremos que el cuento puede confundirse con otros géneros narrativos; a partir de lo aprendido más arriba y de lo estudiado en clase, indica qué diferencia al cuento de…

 

         … la leyenda

         … el mito

         … la fábula

         … la novela corta

 

Para clasificar cualquier cuento podemos trabajar con fichas de este tipo:

 

 

Ficha nº:

Título:

Fuente:

Indicar de dónde procede el cuento; si se trata de una transmisión oral, de una publicación (en este caso indicar si se hace referencia en la misma al origen del relato) u otro soporte (película…)

Autor:

Indicar si es anónimo o de un autor conocido.

Extensión:

Tiempo que dura la narración, si es oral, o número de páginas, si se trata de una publicación.

Ambiente y época:

Señalar si los hechos se sitúan en una época y geografía determinadas o si hay aspectos que puedan ayudar a situarlo; definir si se trata de un ambiente rural, urbano y si se determina un tiempo en la narración de los acontecimientos.

Personajes:

Identificar a los personajes por su nombre, apelación, oficio, etc. indicando si se trata de seres pretendidamente reales o fantásticos (hadas, gnomos…)

Brevísimo resumen del argumento:

En tres o cuatro líneas indicar lo sustancial del relato.

¿Enseñanza?:

Señalar si se desprende alguna enseñanza del relato o no.

 

            Vamos a ejercitarnos en el uso de esta ficha. Pídele a una persona de tu familia (abuelos, padres, tíos…) o a alguien cercano de cierta edad que te cuente uno de los cuentos que conozca (¡Ya verás cómo se queda estupefacto!). Como nuestros orígenes y lenguas son muy diversos intenta que sean cuentos de su tradición particular –por supuesto, en su lengua habitual-; si no es posible, que te cuente el primero del que se acuerde. Y cuando lo hayas escuchado rellena la ficha propuesta; si crees que hay algo importante que no recoge la ficha, anótalo a continuación:

 

           

Ficha nº: 1

Título: La Joven Del Bello Rostro

Fuente:

Internet

Autor:

anonimo

Extensión:

oral

Ambiente y época:

En un reino , hace mucho tiempo

Personajes:

La chica llamada Maria , el soldado , un príncipe llamado juan

Brevísimo resumen del argumento:

Una princesa rechazaba a todos los jóvenes que la querían un dia vio a un príncipe y enseguida se enamoraron pero resulta que cuando ya han hecho la boda el príncipe no la quería sino se caso con ella solo por su belleza tuvieron problemas hasta que acabo encerrada pero la ayudo un soldado y la solución era que se hiciera cortes en la cara pues ella lo hizo con lagrimas en los ojos el príncipe lal verla la envio lo mas lejos y ella libre y feliz con el soldado.FIN

¿Enseñanza?:

La persona se ve belle aun mas bella por dentro que  por fuera

 

            Con la ayuda de estas fichas contarás tú en clase el cuento que te han contado…

4.  Cuento popular y cuento literario.

 

            Como ya habrás podido adivinar, la tipología de cuentos es muy amplia. Nosotros comenzaremos por intentar distinguir cuatro grandes grupos, que resumen los tipos narrativos más usuales, aunque dentro de ellos pudiéramos establecer otras subdivisiones , sobre todo, teniendo en cuenta los argumentos y personajes (cuentos de hadas, cuentos de Navidad, cuentos de terror…)

 

a.  Cuento popular.

 

            Es el primero que se nos viene a la cabeza cuando usamos la palabra “cuento”. Tiene unas características muy singulares que podríamos resumir en:

 

                i.    El autor es desconocido o la historia se recoge por tradición.

               ii.    La acción se sitúa en un tiempo y un lugar indeterminados o maravillosos. De ahí las fórmulas iniciales: “Érase una vez…”, “En cierto país de fábula había…”, “Hace muchos, muchos años había…”

              iii.    Se emplean fórmulas orales de repetición para caracterizar el relato (“Era tan pequeño, tan pequeño que cabía en un bolsillo”) y, a veces, se incluye al receptor en el relato en la narración (“Una niña tan rubia como tú”, “¿Quieres saber lo que pasó entonces?”)

              iv.    Se parte de una presentación breve, con un hilo argumental simple, aunque pueda ser repetitivo, y un desenlace rápido.

               v.    El relato queda cerrado con el desenlace; podemos encontrar fórmulas finales del tipo“Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado”; “Y fueron felices y comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron”.

              vi.    Puede admitir la presencia de elementos fantásticos o increíbles (seres inanimados o animales con comportamientos humanos, personajes o acontecimientos inexplicables…), aunque no todos tienen esta característica.

             vii.    El nivel de lengua es sencillo; se usa más la coordinación que la subordinación, los periodos tienden a ser cortos y el vocabulario simple.

            viii.    El narrador aparece en tercera persona y es externo al relato. A veces, se permite aclaraciones para comprobar que el receptor comprende lo básico de la narración.

              ix.    Desarrollo lineal del argumento sin especiales analepsis o prolepsis.

               x.    El personaje del cuento resulta un arquetipo; representa un perfil determinado de persona con nulo o exiguo desarrollo psicológico.

              xi.    El azar suele tener una importancia capital en el relato (“Acertó a pasar por allí un cazador…”)

             xii.    Podemos encontrar una enseñanza, generalmente simple, o la defensa de los valores de una comunidad determinada.

 

            Vas a escuchar ahora un cuento tradicional; ve señalando qué características de las relacionadas con anterioridad aparecen en él.

 

            La mayor parte de los cuentos infantiles que conoces responden a esta concepción. Los más conocidos deben su primera forma escrita a cuatro autores: Perrault, los hermanos Grimm y Andersen. Vamos a saber algo más de ellos:

 

         Charles PERRAULT (1628-1703) fue un autor francés de familia acomodada con una producción literaria culta del gusto de la época. Se le considera fundador del género de los cuentos de hadas (contes de fées) que publicó bajo el título de Cuentos de Mamá Gansa adaptando narraciones folklóricas preexistentes y añadiéndole elementos que obtenía de su propia fantasía.

 

         Los hermanos GRIMM, Jacob GRIMM (1785-1863) y Wilhelm GRIMM (1786-1859), fueron unos filólogos alemanes que, además de sus obras “serias”, recopilaron y reelaboraron cuentos tradicionales que se conocen como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm, aunque su primer título fue el de Cuentos para la infancia y el hogar. En principio, no dirigían estos cuentos a un público infantil, ya que su interés era filológico, por lo que mantuvieron los excesos de crueldad que se mencionaban en ellos, que posteriormente dulcificaron. En sus colecciones figuraban cuentos que ha había recogido Perrault.

 

         Hans Christian ANDERSEN (1805-1875) fue un escritor y poeta danés de extracción humilde, que escribió muchos de los cuentos infantiles que hoy conocemos y que él no consideraba lo fundamental de su obra. Estos cuentos se recogen en Historias de aventuras para niños y Cuentos nuevos.

 

            ¿Qué parecidos y diferencias encuentras entre los autores anteriores?

 

Todos vivieron entre los siglos XVII y XIX y todos consideraban que los cuentos que hacían eran serios

 

 

            Para hacernos una idea de la producción de estos cuatro autores, investiga a quiénes pertenece cada uno de los que se relaciona en la columna de más abajo; ya verás que alguno de ellos tiene versiones distintas, según los autores:

 





Barba azul. PERRAULT

Blancanieves.  Los  hermanos Grimm
El en
ano SaltarínLos hermanos Grimm
Hänsel y GretelLos hermanos Grimm
El s
astrecillo valiente. Los hermanos Grimm
Verdezuela (Rapunzel). Los hermanos Grimm

Caperucita roja .Perrault y Grimm

Cenicienta. Perrault y Grimm

El gato con botas .Perrault

El patito feoAndersen

El soldadito de plomo. Andersen

La bella durmiente del bosque. Grimm y Perrault

La pequeña cerillera. Andersen

La princesa y el guisante. Andersen

La sirenitaAndersen

Pulgarcito.

Perrault





 

            Como final de esta parte, vais a preparar por parejas la narración oral de un cuento infantil, sea tradicional o no, para contarlo ante un público infantil (el de algún grupo de la Sección Española de l’École Primaire Robert Schuman). Tenéis que prepara la actividad…

 

a. … memorizando adecuadamente el cuento.

b. … acentuando los rasgos de narración oral (repeticiones, búsqueda de la complicidad del público al que va dirigido…)

c. … preparando la alternancia entre los dos “cuentacuentos” (podéis hacer voces, distribuir los personajes o el relato… Se trata de ser originales.

d. … estando avisados también de que algún peque os diga que el cuento no es así, que ellos saben que es de otra manera.

e. … dominando también la gesticulación y el material que consideréis necesario. En ello también os va la originalidad.

El cuento lo hicimos Ilyana y yo es del gato con botas , los personajes eran el rey, el mago , el campesino, y el gato y trata de un gato que quiere agradecer a su amo ayudándole para que se acercase al rey y casarse con su hija al final lo consiguió y fueron felices hemos usado como material la corona , el móvil para hacer sonidos de animales y ropa .FIN





            Pero los cuentos populares no solo son los cuentos infantiles. Desde las civilizaciones más antiguas nos han llegado cuentos que tendrían su origen en la imaginación y la sabiduría popular. Conocemos cuentos del Antiguo Egipto y muchos de los relatos que se recogen en la rica mitología grecorromana pueden tener su origen en cuentos anteriores donde aparecen héroes, brujas, cíclopes y a la vez, doncellas en peligro, mundos y objetos mágicos o animales maravillosos. Recordemos, por ejemplo, que el relato de Cupido y Psique que conocemos por La Metamorfosis (El asno de oro) de Apuleyo es un cuento que una vieja narra a una niña raptada para entretener sus miedos; el cuento comienza: Erat in quadam civitate rex et regina… (Había en una ciudad un rey y una reina…).

            Una fuente importante de cuentos es Oriente. Nos han llegado desde antiguo dos colecciones de cuentos que tendríamos que conocer. Uno de ellos es El libro de Calila e Dimna, que mandó traducir del árabe al castellano Alfonso X el Sabio, aún infante, en 1251; estos cuentos procederían de versiones anteriores iraníes, que a su vez tendrían su origen en relatos hindúes muy anteriores; la otra colección esLas mil y una noches, que llega más tardíamente a Europa (s. XVIII), aunque contiene narraciones tradicionales muy antiguas con relatos que hasta podríamos encontrar en La Odisea.

            Para nuestro trabajo vamos a centrarnos en un relato de El conde Lucanor, del infante don Juan Manuel, una colección de relatos engarzados, en la que el noble Lucanor pide consejo sobre diversos problemas a  su criado Patronio, quien ilustra su respuesta con un cuento, del que se extrae la enseñanza que su señor necesita. Presentamos a continuación el cuento XXXII, tal como figura en la Biblioteca digital Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/juanma/lucanor/32.htm)

Lo que sucedió a un rey con los burladores que hicieron el paño

Otra vez le dijo el Conde Lucanor a su consejero Patronio:

-Patronio, un hombre me ha propuesto un asunto muy importante, que será muy provechoso para mí; pero me pide que no lo sepa ninguna persona, por mucha confianza que yo tenga en ella, y tanto me encarece el secreto que afirma que puedo perder mi hacienda y mi vida, si se lo descubro a alguien. Como yo sé que por vuestro claro entendimiento ninguno os propondría algo que fuera engaño o burla, os ruego que me digáis vuestra opinión sobre este asunto.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que sepáis lo que más os conviene hacer en este negocio, me gustaría contaros lo que sucedió a un rey moro con tres pícaros granujas que llegaron a palacio.

Y el conde le preguntó lo que había pasado.

-Señor conde -dijo Patronio-, tres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentes tejedores, y le contaron cómo su mayor habilidad era hacer un paño que sólo podían ver aquellos que eran hijos de quienes todos creían su padre, pero que dicha tela nunca podría ser vista por quienes no fueran hijos de quien pasaba por padre suyo.

»Esto le pareció muy bien al rey, pues por aquel medio sabría quiénes eran hijos verdaderos de sus padres y quiénes no, para, de esta manera, quedarse él con sus bienes, porque los moros no heredan a sus padres si no son verdaderamente sus hijos. Con esta intención, les mandó dar una sala grande para que hiciesen aquella tela.

»Los pícaros pidieron al rey que les mandase encerrar en aquel salón hasta que terminaran su labor y, de esta manera, se vería que no había engaño en cuanto proponían. Esto también agradó mucho al rey, que les dio oro, y plata, y seda, y cuanto fue necesario para tejer la tela. Y después quedaron encerrados en aquel salón.

»Ellos montaron sus telares y simulaban estar muchas horas tejiendo. Pasados varios días, fue uno de ellos a decir al rey que ya habían empezado la tela y que era muy hermosa; también le explicó con qué figuras y labores la estaban haciendo, y le pidió que fuese a verla él solo, sin compañía de ningún consejero. Al rey le agradó mucho todo esto.

»El rey, para hacer la prueba antes en otra persona, envió a un criado suyo, sin pedirle que le dijera la verdad. Cuando el servidor vio a los tejedores y les oyó comentar entre ellos las virtudes de la tela, no se atrevió a decir que no la veía. Y así, cuando volvió a palacio, dijo al rey que la había visto. El rey mandó después a otro servidor, que afamó también haber visto la tela.

»Cuando todos los enviados del rey le aseguraron haber visto el paño, el rey fue a verlo. Entró en la sala y vio a los falsos tejedores hacer como si trabajasen, mientras le decían: «Mirad esta labor. ¿Os place esta historia? Mirad el dibujo y apreciad la variedad de los colores». Y aunque los tres se mostraban de acuerdo en lo que decían, la verdad es que no habían tejido tela alguna. Cuando el rey los vio tejer y decir cómo era la tela, que otros ya habían visto, se tuvo por muerto, pues pensó que él no la veía porque no era hijo del rey, su padre, y por eso no podía ver el paño, y temió que, si lo decía, perdería el reino. Obligado por ese temor, alabó mucho la tela y aprendió muy bien todos los detalles que los tejedores le habían mostrado. Cuando volvió a palacio, comentó a sus cortesanos las excelencias y primores de aquella tela y les explicó los dibujos e historias que había en ella, pero les ocultó todas sus sospechas.

»A los pocos días, y para que viera la tela, el rey envió a su gobernador, al que le había contado las excelencias y maravillas que tenía el paño. Llegó el gobernador y vio a los pícaros tejer y explicar las figuras y labores que tenía la tela, pero, como él no las veía, y recordaba que el rey las había visto, juzgó no ser hijo de quien creía su padre y pensó que, si alguien lo supiese, perdería honra y cargos. Con este temor, alabó mucho la tela, tanto o más que el propio rey.

»Cuando el gobernador le dijo al rey que había visto la tela y le alabó todos sus detalles y excelencias, el monarca se sintió muy desdichado, pues ya no le cabía duda de que no era hijo del rey a quien había sucedido en el trono. Por este motivo, comenzó a alabar la calidad y belleza de la tela y la destreza de aquellos que la habían tejido.

»Al día siguiente envió el rey a su valido, y le ocurrió lo mismo. ¿Qué más os diré? De esta manera, y por temor a la deshonra, fueron engañados el rey y todos sus vasallos, pues ninguno osaba decir que no veía la tela.

»Así siguió este asunto hasta que llegaron las fiestas mayores y pidieron al rey que vistiese aquellos paños para la ocasión. Los tres pícaros trajeron la tela envuelta en una sábana de lino, hicieron como si la desenvolviesen y, después, preguntaron al rey qué clase de vestidura deseaba. El rey les indicó el traje que quería. Ellos le tomaron medidas y, después, hicieron como si cortasen la tela y la estuvieran cosiendo.

»Cuando llegó el día de la fiesta, los tejedores le trajeron al rey la tela cortada y cosida, haciéndole creer que lo vestían y le alisaban los pliegues. Al terminar, el rey pensó que ya estaba vestido, sin atreverse a decir que él no veía la tela.

»Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; por suerte, era verano y el rey no padeció el frío.

»Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no viera la tela era por no ser hijo de su padre, creyendo cada uno que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra, permanecieron callados y ninguno se atrevió a descubrir aquel secreto. Pero un negro, palafrenero del rey, que no tenía honra que perder, se acercó al rey y le dijo: «Señor, a mí me da lo mismo que me tengáis por hijo de mi padre o de otro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego, o vais desnudo».

»El rey comenzó a insultarlo, diciendo que, como él no era hijo de su padre, no podía ver la tela.

»Al decir esto el negro, otro que lo oyó dijo lo mismo, y así lo fueron diciendo hasta que el rey y todos los demás perdieron el miedo a reconocer que era la verdad; y así comprendieron el engaño que los pícaros les habían hecho. Y cuando fueron a buscarlos, no los encontraron, pues se habían ido con lo que habían estafado al rey gracias a este engaño.

»Así, vos, señor Conde Lucanor, como aquel hombre os pide que ninguna persona de vuestra confianza sepa lo que os propone, estad seguro de que piensa engañaros, pues debéis comprender que no tiene motivos para buscar vuestro provecho, ya que apenas os conoce, mientras que, quienes han vivido con vos, siempre procurarán serviros y favoreceros.

El conde pensó que era un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.

Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y compuso estos versos que dicen así:

A quien te aconseja encubrir de tus amigos 
más le gusta engañarte que los higos.


 

1.      Estudia la estructura del cuento.

Planteamiento:” otra vez…….el conde le pregunto”.

Nudo :” señor conde……a este engano”

Desenlace :”asi,vos……hasta el final”

 

2.Revisa las características que hemos propuesto anteriormente para el cuento popular e indica qué características del mismo se cumplen en el relato del Conde Lucanor.

Se situa en un tiempo y lugar determinados , el relato queda encerrado con el desenlace, y el nivel de lengua es sencillo

Cuento literario.

 

El cuento literario es una creación propia del siglo XIX, ya que hasta entonces está alejado de la creación literaria, aunque podamos considerar que ciertas obras pudieran tener la consideración de tales. Quizás deberíamos citar a E. A. Poe y a F. Kafka como los creadores del cuento moderno. Este  comparte algunas características con el cuento popular y mantiene como elemento fundamental de la narración, al que los otros se subordinan, la brevedad (cinco, diez, veinte páginas…). No obstante, hay que reseñar que algunos autores imitan la forma más externa del cuento popular. Pasemos pues a señalar cuáles son los elementos definitorios:

 

            xiii.    El autor es consciente de estar creando una obra propia, que quiere presentar de forma original. Se preocupa de su publicación, ya sea en colecciones o aprovechando las posibilidades de los medios de comunicación social (la prensa, por ejemplo).

            xiv.    El cuento tiene la consideración de un género menor y puede aparecer con otros nombres: relato breve es muy usado.

             xv.    La acción tiende a situarse en una época y geografías determinadas, aunque sean fruto de la fantasía; digamos que gana terreno la verosimilitud. Esto no quiere decir que no haya cuentos fantásticos o que se acuda a situaciones imposibles en la realidad.

            xvi.    Desaparecen las fórmulas orales, a no ser por imitación consciente. El nivel sintáctico se complica ya que el autor sabe que está creando un producto literario y que se va a juzgar su pericia en el uso de los elementos lingüísticos.

           xvii.    La presentación sigue siendo breve,  el argumento simple, y el desenlace rápido, al que no se le suelen añadir ni fórmulas ni epílogos, salvo que este matice el desenlace.

          xviii.    Aparecen diversos subgéneros dependiendo del contenido: cuentos fantásticos, folklóricos, de terror, de ciencia ficción…

            xix.    El narrador no tiene por qué aparecer en tercera persona; a veces es un testigo o el protagonista de los acontecimientos.

             xx.    La estructura narrativa también puede complicarse con saltos en el tiempo.

            xxi.    El personaje principal presenta, en la medida de lo posible, cierto desarrollo psicológico.

           xxii.    La ironía y la crítica suelen estar presentes, aunque generalmente no tiene una intención didáctica. Disfrutar del relato suele tener más importancia.

 

            Presentamos ahora un cuento de A. Daudet, que puede ilustrar lo que hemos expuesto con anterioridad; se trata de El mal zuavo, que puedes leer en versión francesa en la páginahttp://www.kufs.ac.jp/French/i_miyaza/publique/litterature/DAUDET__Le_mauvais_Zouave.pdf.El texto que presentamos es traducción de Esperanza Cobos Castro en relatosfranceses.com recogido enhttp://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/daudet/malzuavo.htm. Quizás deberías saber que un zuavo es un soldado de la infantería francesa, que mantenía el uniforme tradicional de un cuerpo de ejército argelino.

 

EL MAL ZUAVO

 

El viejo herrero de Sainte-Marie-des-Mines no se encontraba aquella tarde de buen humor. Normalmente, cuando apagaba su fragua y el sol se ponía, él se sentaba en un banco ante la puerta para saborear la dulce fatiga que produce el trabajo y el calor del día y, antes de despedir a los aprendices, tomaba con ellos una cerveza fresca, mientras pasaban los obreros que venían de las fábricas. Pero aquella tarde no salió de la fragua sino en el momento de sentarse a la mesa, a la que se acercó como de mala gana. La mujer de Lory se preguntaba mientras miraba al marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna mala noticia del regimiento y no me la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» Pero no se atrevió a preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus tres hijos pequeños, rubios y tostados como espigas de trigo, que reían en torno a la mesa, mientras tomaban una ensalada de remolacha. Al cabo de unos minutos, el herrero alejó su plato, enfadado:

 

-¡Bribones! ¡Canallas!


-Pero ¿qué te ocurre? ¿qué estás diciendo?


-Lo que ocurre -dijo estallando finalmente- es que hay por ahí, desde esta mañana, cinco o seis indeseables vestidos de soldados franceses, a partir un piñón con los bávaros... Son de los que han optado por la nacionalidad prusiana, según ellos mismos dicen. Todos los días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿qué pócima les habrán dado?


La mujer intentó defenderlos:


-La culpa no es toda suya... ¡Esa Argelia de África a la que los mandan está tan lejos! Echan de menos su tierra y la tentación de volver a su casa y de dejar las armas es demasiado fuerte para ellos.


Lory golpeó violentamente la mesa:


-Cállate... ¿qué sabéis las mujeres de esas cosas?... A fuerza de vivir siempre con los hijos y sólo para ellos, todo lo hacéis del tamaño de los niños. Pues yo te digo que esos tipos son unos miserables, unos renegados, unos cobardes y te aseguro que si, por desgracia, nuestro Christian fuera capaz de cometer esa infamia, tan cierto como que me llamo Georges Lory y que serví siete años en un regimiento de cazadores de Francia, le atravieso el cuerpo con mi sable.


Y con expresión furiosa, el herrero señalaba su largo sable de cazador que se encontraba colgado en la pared, por debajo del retrato del hijo hecho en África, y en el que aparecía con uniforme de zuavo1. Pero al ver aquel rostro de alsaciano honesto, tostado, curtido por el sol, con los blancos y negros que forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente y se echó a reír.


-¡Vaya unas ganas absurdas de romperme la cabeza! ¡Christian no puede hacerse prusiano, él que ha matado a tantos en la guerra!


Y con mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, se marchó a la ciudad de Estrasburgo.


La mujer se ha quedado sola. Después de acostar a los tres pequeños, que siguen gorjeando en la habitación de al lado como si fueran un nido que se adormece, ha cogido su labor y se ha puesto a coser delante de la puerta que da al patio. De vez en cuando suspira y piensa: «Son unos cobardes, unos renegados, es verdad, pero sus madres se pondrán muy felices al verlos de nuevo.» Y se pone a pensar en el suyo: antes de marcharse al ejército, a esta hora andaba trabajando por allí en el patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, en camisa y con el pelo largo, con los mechones que le cortaron cuando ingresó en el regimiento de zuavos. De pronto se estremece. La puertecilla del fondo que da al campo, ha sonado. Los perros callan, y la persona que acaba de entrar va pegada a los muros como un ladrón, deslizándose entre las colmenas.

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