La prehistoria de la televisión abarca un amplio período que se extiende, aproximadamente, desde finales del siglo XIX hasta 1935. En principio surgirán dos






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Temporada alta desarrollada entre noviembre y febrero, en la que el consumo medio está sobre los 240 minutos por espectador y día. En estos meses se agruparán las ofertas más atractivas de programación como los largometrajes más populares o las series más ambiciosas. Asimismo, es el momento en que la inversión publicitaria es más elevada.

  • Temporada media que va desde marzo a junio y luego de septiembre y octubre. El consumo medio en estos meses está en torno a los 200 minutos por español y día.

  • Temporada baja que abarca los meses estivales de julio y agosto con vacaciones escolares y mucha gente de vacaciones. Desde la oferta programativa este tiempo se utiliza para las reposiciones y para programas exclusivamente veraniegos como galas y concursos.

    En lo que se refiere a las bandas diarias, los programadores parten de que los ciudadanos poseen rutinas semanales y diarias: entre otras costumbres, se levantan a la misma hora de lunes a viernes o dedican el similar tiempo a trabajar o estudiar. Por eso suele dividirse la programación semanal en dos grandes bloques: lo que se oferta de lunes a viernes y lo que se pone el sábado y domingo, a pesar de lo cual hay que indicar que la noche del viernes constituye un periodo de transición entre esos bloques.

    1. Con respecto a las horas del día, Sofres divide la jornada en cinco apartados: 2:30 a 14:00; de 14:00 a 17:00, de 17:00 a 20:30, de 20:30 a 24:00 y de 24:00 a 26:30 (o sea a las 2.30 del día siguiente). Pero para el funcionamiento de la industria, algunas de esas divisiones poseen demasiada heterogeneidad social y programativa, por ello algunas empresas del sector, como GECA,han establecido otra clasificación que, teniendo en cuenta que en cada banda se impone la misma lógica de programación, resulta más operativa. Así podemos distinguir:

    2. Banda despertador desde las 7:30 a las 9:00 –con predominio de programas informativos e infantiles.

    3. Banda matinal entre las 9:00 y hasta 13:00 –informativos, magazines de mujeres.

    4. Banda de acceso al mediodía desde las 13:00 hasta las 15:00.

    5. Mediodía o segundo prime time desde las 15:00 hasta las 16:00 –informativos.

    6. Sobremesa desde 16:00 hasta las 18:00 –mujeres.

    7. Tarde desde las 18:00 hasta las 20:00 –magazines de mujeres o jóvenes.

    8. Acceso a prime time desde las 20:00 hasta las 21:00.

    9. Prime time desde las 21:00 hasta las 24:00.

    10. latenight desde las 00:00 hasta las 2:30 en que se da por cerrada la recogida de datos de Sofres –programas transgresores o de adultos.

    11. 6.6 La profesión del programador
      La parte más importante del oficio del programador consiste en comprender ‘los pensamientos’ de la audiencia; afirmación que es independiente de que nos refiramos a aquellos que trabajan en los grandes mercados nacionales o los que desarrollan su actividad en la reducida cobertura de una emisora local. Ciertamente, las actividades del quehacer programativo se ven afectadas por factores al margen de la audiencia como, por ejemplo, las presiones que la industria publicitaria ejerce para que se produzca algún tipo de modificación del contenido o la duración de los programas, tal como ocurre cuando en las retrasmisiones deportivas hay (un número elevado de) cortes publicitarios.

      La estructura del trabajo de programación sigue una pautas muy similares en todos los países. El responsable máximo de las decisiones programativas recibe según las emisoras denominaciones diversas tales como director de antena, director de programación o director de programas. En algunas emisoras públicas las propias ordenanzas laborales indican los parámetros del oficio; así en RTVE se dice que programador es “el profesional con formación a nivel universitario superior que es responsable individual o corporativamente, de la estructura de la programación, de la búsqueda y selección de ideas, de la creación de contenidos, del control del proceso de elaboración de los mismos y de su expresión televisual, así como de la confección de los esquemas de programas, de la dirección de la emisión y del análisis y evaluación de los resultados”.

      Huelga decir que, al margen de cualquier definición legal, el desarrollo del oficio estará determinado por la capacidad de producción que posea el canal, pero de la propia descripción anterior se deduce que la profesión del programador obliga a establecer las políticas de producción propia y ajena (“búsqueda y selección de ideas, de la creación de contenidos”), de fijar la programación de la parrilla (“confección de los esquemas de programas”), de verificar el perfecto desarrollo horario de la emisión con especial atención a los cambios imprevistos (“dirección de la emisión”). Quedaría al margen de la definición, además del conocimiento de la audiencia sobre el que ya hemos incidido, las labores de promoción de los programas que con frecuencia están en las emisoras españolas adscritas al área de programación.

      En la fórmula de trabajo colectivo con el que las emisoras televisivas organizan las tareas de programación no es fácil catalogar las características del buen programador; es decir, individualizar las decisiones que puedan ser consideradas como innovadoras u originales. No se trata, claro está, de especificar aquellas medidas que resultan más eficaces para la empresa como ganar dinero y tener buenos índices de audiencia. Quizá la regla más útil sea estimar como trabajos creativos aquellos que o bien hayan sido capaces de establecer pautas de comportamiento social o bien hayan creado formatos inéditos.

      Un ejemplo de esto último sería la manera en que Médico de Familia renovó el formato tradicional de las comedias de situación incorporando varias subtramas de géneros diversos (comedia y drama combinados) y una duración que duplicaba los estándares tradicionales (setenta minutos en su primer episodio). Los resultados son conocidos: en España se hace un formato de producción propia al margen de los cánones estadounidenses sobre la comedia de situación.

    http://recursos.cnice.mec.es/media/television/bloque6/navegador/imagenes/navegador_01.gif

    6.7 Estrategias y técnicas de programación
    Una de las mayores sorpresas que sufren los neófitos que se acercan al estudio del fenómeno de la programación es constatar que el éxito de un programa tiene más que ver con su adecuada colocación en la parrilla y con lo que en ese momento oferte la competencia que con su ‘calidad’ intrínseca.

    A la hora de fijar diversas estrategias y técnicas de programación, lo primero es valorar la posible relación que creemos con las emisoras de la competencia. Existen tres posible posicionamientos previos:

    • Establecer competencia directa con la oferta de alguna emisora;

    • Buscar la coexistencia complementaria en relación a los perfiles de la audiencia; por ejemplo: ellos se dirigen a los hombres, nosotros a las mujeres

    • Examinar las posibilidades de fijar alternativas a lo que se programa indagando sobre los perfiles no cubiertos tales como los jóvenes.

    Toda estrategia sobre la programación debe partir de la construcción de unos cimientos que permitan sobre ellos, cual edificio, elaborar una parrilla sólida. El informativo suele ser el elemento clave de toda estrategia y la primera casilla a colocar en la parrilla; en primer lugar porque con su horario estable (a las 20:30, a las 21:00 o a las 21:30 en los horarios nocturnos) puede facilitar la fidelidad de la cita rutinaria con la audiencia y en segundo porque establece una señas de identidad para la emisora.

    Existen otras premisas estratégicas como aquellas que indican que no se deben de malgastar fuerzas económicas. Si en un banda concreta se gana con un programa barato, mejor que si se hace con un programa caro. Si en un horario se pierde la batalla de las audiencias quizá sea mejor buscar otro horario para nuestro programa que elevar los costes de producción, pues nada garantiza que con más dinero se gane. Explicaciones de este tipo llevaron a la desaparición del programa Caiga quien Caiga: los responsables de Tele 5 arguyeron que se conseguían los mismos resultados de audiencia con la emisión de un largometraje cuyo coste económico del pago de los derechos no era tan elevado como el programa dirigido por El Gran Wyoming.

    Desde el punto de vista de las técnicas concretas de programación, casi todas son de origen norteamericano y se aplican diariamente por los programadores de las cadenas generalistas. Durante un tiempo consiguió una cierta notoriedad pública la llamada contraprogramación o la técnica de programar para un perfil distinto que lo hace la emisora líder; una variante ilegal de esta técnica es lo que se puede llamar ‘desprogramación’ o retirar sin aviso un determinado programa con el pretendido objetivo de conseguir mejores resultados.

    Otras técnicas de programación son:

    • La punta de lanza o iniciar la programación de un bloque horario con un programa de éxito

    • La hamaca por la que colocamos un programa novedoso entre dos que están avalados por su impacto de audiencia

    • El puenteo o iniciar un programa que va competir con otros algún tiempo antes de que lo hace la competencia

    • El dúplex o la emisión sucesiva de dos episodios tal como se hace con muchas series de ficción española o extranjera.

    6.8 La programación de las cadenas de pago
    La progresiva presencia de distintos modelos de televisión de pago, difundidos por satélite o por cable, está cambiando a ojos vista la Televisión. En países como Estados Unidos la televisión de pago ya ronda el 50% de la audiencia y en otros como España hay meses, como los de verano, que se acerca al 10%.

    El más inmediato corolario de lo anterior es que obviamente cada vez resulta más difícil conseguir para la televisión generalista las grandes cifras de audiencia del pasado; y por ello los programas tienden a tener costes de producción menores y estar dirigidos para las personas más reticentes a pagar por ver televisión: mayores o los sectores de población de clases bajas. Se ha llegado a decir que en un futuro los programas de la televisión generalista estarán únicamente dirigidos a esos segmentos y la televisión de pago se concebirá para el disfrute de las clases medias y medias altas.

    Desde las estrategias y tácticas del quehacer programativo hay que diferenciar entre unas televisiones o canales de pago que ofertan una programación multigénero y monocanal (es decir que incorporan espacios adscritos a distintos géneros televisivos en una única propuesta como hace Canal +) y otras televisiones que tienen una oferta multicanal y a veces monogénero (se paga por disponer de varios canales algunos de ellos especializados en un único contenido de género: infantil, moda, deporte, erótico...).

    En las formas de televisión de pago, la creación de un paquete programático atractivo es el fundamento de todas las estrategias de programación. Empero, es necesario que el paquete de canales sea equilibrado y compensado para que justifique, por su variado uso por los miembros de la familia, el desembolso mensual. Por ejemplo, se sabe que los canales estrictamente temáticos (por ejemplo aquellos centrados en las cuitas de los equipos de fútbol) no son motivo suficiente para que se subscriban amplios sectores de la población; La práctica española indica que la oferta de paquetes programativos tiene que combinar los largometrajes recientes, las retrasmisiones deportivas (fundamentalmente de fútbol) y los infantiles.

    La televisiones de pago multicanales, las más habituales en la actualidad, dividen su oferta programática en dos grandes bloques. Por un lado encontramos los llamados canales básicos y por otro los llamado premium (vocablo inglés que se traduce por prima).

    Los canales básicos se fundamentan en satisfacer una demanda complementaria de la oferta de las televisiones generalistas; por ejemplo las televisiones autonómicas en territorios alejados de su cobertura natural. Existen tres modelos de canales básicos:

    • Aquellos dirigidos a grupos sociodemográficos concretos como los canales infantiles (Fox Kids) o jóvenes (MTV).

    • Los centrados en los intereses de minorías étnicas como los árabes

    • Los que satisfacen nichos de ocio concreto como las cadenas de documentales, de viajes, entre otras.

    Los canales premium indican con el pretendido valor añadido que tienen frente a los básicos (y de ahí su tarifa más elevada). Estos canales se dividen en emisoras premium propiamente dichas, como aquellas ofertas centradas en la emisión de largometrajes y los videoservicios que se como el pago por visión (PPV) se anexan a la subscripción y que algunos denominan como televisión a la carta por lo que tiene de símil el que el propio televidente cree su propia parrilla de programación.

    6.9 La programación de las televisiones locales
    La televisión nació como local en todos los países del mundo; de hecho en España TVE emitió sus primeros tres años únicamente para la ciudad de Madrid. Luego se construyeron las redes de cobertura nacional y la televisión local desapareció hasta los años setenta y ochenta. Tras unos comienzos dubitativos, alegales y en algunas ocasiones unidos a movimientos sociales comunitarios, la televisión local en España se legisló a finales de 1995. Desde esa fecha, su crecimiento ha sido imparable: a pesar de no existir un censo único en la actualidad, se calcula que su número supera el millar con una muy sólida implantación en Las Islas Canarias, Andalucía y Cataluña. Entre febrero y junio de 2004 las comunidades autónomas podrán convocar concursos y adjudicar concesiones de 500 canales múltiples de televisión local.

    Ciertamente, la oferta de televisión local no ha supuesto un cambio significativo en los modelos de programación hegemónicos ni en aquellas emisoras de mayor pujanza empresarial como las cadenas de emisoras de Localia, de Vocento o en la red de Castilla-León ni tampoco en otras de economía más modesta.

    Sin embargo si se han producido casos de una cierta originalidad como las emisoras locales barcelonesas Barcelona TV (www.barcelonatv.com) y City TV (www. Citytvweb.com). El primer caso, una emisora financiada por el Ayuntamiento de Barcelona, creó una parrilla dividida en dos únicas franjas: de nueve de la mañana a nueve de la noche está programado un único espacio, BTV Magazine, que está concebido a partir de la emisión de unas heterogéneas ‘cápsulas’ audiovisuales de cinco minutos de duración. Por su parte, el horario de máxima audiencia está programado a partir de la fórmula de ‘noche temática’.

    A la hora de programar, la primera decisión que hay que tomar tiene que ver con la manera en que se convoca a la audiencia. De este modo encontramos varias estrategias posibles:

    1. Acumular a los televidentes no tanto en programas concretos sino algunos momentos a lo largo de toda la jornada a lo largo de todo el día, es la estrategia más habitual de las televisiones locales, así se puede decir que tal emisora tiene x miles de espectadores al día.

    2. Centrarse en determinados programas o franjas concretas para conseguir con  ellas notoriedad.
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