La prehistoria de la televisión abarca un amplio período que se extiende, aproximadamente, desde finales del siglo XIX hasta 1935. En principio surgirán dos






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Cámaras de Estudio. Se utilizan en plató y están conectadas a un control de realización; se usan en los informativos, Talk show, variedades, etc. En los últimos tiempos han proliferado en muchos programas y especialmente en los  informativos las cámaras robotizadas que son guiadas por programas informáticos.

Cámaras para exteriores. Se utilizan para eventos deportivos o acontecimientos especiales; habitualmente se conectan a un control de realización en una unidad móvil. Las cámaras steadycam, de uso muy frecuente en los programas televisivos, pertenecerían a esta categoría (véase bloque Media Cine 7.2).

Cámaras ENG. Las cámaras ENG (Electronic News Gathering) son ligeras para ser llevadas en el hombro por los profesionales; están dotadas de mayor autonomía y su uso básico es para la realización de reportajes.

Cámaras de kinescopado. Sirven para pasar a vídeo el material rodado en cine.

Todas ellas poseen los mismos principios básicos de manejo y unos componentes auxiliares similares: cabeza o cuerpo de cámara, controles y soportes.

La cabeza de cámara se compone de la unidad de toma de imagen que consta de la óptica, CCD, visor y la conexión al control de cámara o vídeo grabador si es una ENG. En la cabeza de cámara pueden encontrarse numerosos accesorios: piloto indicador de grabación o de estar “en el aire”; protector de la óptica tanto para posibles golpes como para evitar el sol directo; indicadores de la apertura de la óptica y del diafragma; conector de auriculares y caja de conexiones.

Los controles. Se dividen en controles de grabación y ajustes previos. Los controles de grabación, enfoque, zoom y diafragma, pueden ser directos o remotos; los directos se manejan por el operador y están situados en el timón o barra de maniobra de la cámara; los  remotos están situados en la mesa de realización del control y sólo se recurre a ellos en caso de urgencia. Los controles de ajustes previos, como el balance de blancos, establecen los niveles de calidad de imagen que decidamos preestablecer. Aunque en ocasiones pueden manejarse remotamente, lo más lógico es que estén en la cabeza de cámara.

Soportes. Las cámaras se apoyan para su estabilización y movimiento sobre trípodes y pedestales. Los trípodes son utilizados en exteriores. En el estudio se utilizan los pedestales, columnas hidráulicas ligeras, con ruedas, cuya regulación permite hacer panorámicas horizontales y verticales.

4.4 El magnetoscopio
Durante décadas los programas televisivos se emitieron en directo sin ningún sistema de almacenaje. Centenares de obras de teatro y novelas, informativos, programas educativos o de entretenimiento únicamente sobreviven en la memoria de aquellos que los hicieron o que los vieron.

Para remediar las dificultades que conllevaba esta anómala situación, la industria televisiva estadounidense ‘exigió’ que alguien inventara un sistema para almacenar las imágenes electrónicas que captaban las cámaras de televisión (véase el epígrafe 7 del bloque de Tecnología de Media Cine).

El magnetoscopio, conocido en la calle con la denominación de vídeo, se presentó por vez primera en un informativo de la cadena norteamericana CBS el 30 de noviembre de 1956. A la altura de mediados de los años sesenta todas las televisiones habían generalizado su uso. A su vez, los primeros magnetoscopios que tuvieron un éxito considerable en el sector doméstico comenzaron a comercializarse a mediados de los años setenta.

En síntesis, la labor de un vídeo consiste en transformar las informaciones visuales y sonoras de la señal eléctrica de la televisión en informaciones magnéticas que puedan ser conservadas en una cinta magnética. Esa labor la realizan las cabezas de grabación (véase el epígrafe 8 del bloque de Tecnología de Media Cine).

Almacenar las señales en una cinta magnética posee una serie de ventajas: en condiciones perfectas, la calidad de la grabación y de la imagen recibida es idéntica; se puede visionar inmediatamente y en algunos formatos hasta puede comprobarse en tiempo real; puede reproducirse varias veces sin deterioro excesivo; la cinta puede borrarse y volver a ser útil para grabar; puede manipularse a través de la edición; permite incluir efectos visuales que pueden ser modificados y permite copiar películas de formato cine y manipularlas – añadir subtítulos, música, adaptarlas al formato de pantalla.

Durante décadas los formatos en vídeo se establecieron en relación a la anchura de las cintas magnéticas: los formatos profesionales eran los de 2 pulgadas y 1 pulgada de ancho de cinta; los industriales los de 3/4 de pulgada (el célebre U Matic, primer sistema de vídeo cuya cinta iba alojada en una casete y cuyo genial hallazgo en 1971 posibilitó la viabilidad del mercado doméstico); y los domésticos de 1/2 pulgada tal como el VHS y antes el Betamax. Pero las cosas comenzaron a cambiar cuando en los años ochenta apareció en el formato Betacam de media pulgada de ancho de cinta pero que pese a su estrechez ha sido el sistema dominador del sector profesional durante una década.

En los últimos años han surgido con fuerza los formatos digitales, DV –Digital Vídeo-. Todo indica que estos formatos tales como el DV Profesional, el DVPro, el DVCam y el MiniDV, debido a la excelente calidad combinada de imagen y sonido y a su flexibilidad en la postproducción desplazarán, con el permiso de los de Alta Definición –HD- a los formatos analógicos y se convertirán en muy poco tiempo en completamente hegemónicos en el mercado televisivo.

4.5 El monitor de televisión
Un monitor de televisión, al igual que un televisor doméstico, tiene como finalidad la restitución de la señal eléctrica de vídeo. La diferencia entre ambos, excepción hecha de las muy diferentes calidades de la imagen que consiguen, consiste en que el monitor recibe la señal de la cámara o de un magnetoscopio por medio de algún tipo de cable mientras que el televisor cuenta con un sintonizador para las trasmisiones de televisión.

El modelo tecnológico de recepción es idéntico, pero invertido, al de captación de las imágenes tal como hemos visto en los epígrafes 1 y 2 de este bloque. Es decir, la señal eléctrica de la imagen obtenida por una cámara u otra fuente llega a una matriz decodificadora que está en el monitor; allí un tubo de rayos catódicos barre la pantalla con su haz de electrones, según el modelo de exploración al que esté normatizado (PAL, SECAM, NTSC), recorre el mosaico de arriba abajo y de izquierda a derecha contrarrestando la inversión de las lentes (en el tubo de imagen los electrones exploran de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda para compensar la inversión óptica de la imagen debida a las lentes).

Los monitores se utilizan para los procesos de producción televisiva en tres situaciones. Veámoslo:

  • En la sala de realización del estudio o en la unidad móvil para que el equipo de producción pueda observar todas la posiciones de cámara y elegir aquella que en cada momento sea más adecuada. Piénsese, por ejemplo, que una retrasmisión de un macro evento deportivo se usan más de una docena de cámaras y otros tantos monitores (habitualmente no existen magnetoscopios para todos las cámaras-monitores). El uso es similar, aunque con un número mucho más reducido, en la salas de posproducción y edición de vídeo.

  • En la grabación en exteriores con equipos ENG para disponer de imágenes que favorezca una mejor composición visual y los contenidos narrativos.

  • En el desarrollo de las prácticas profesionales de los periodistas; tal como ocurre con los monitores que favorece los comentarios de los cronistas deportivos a los que a las imágenes se les incorpora datos informativos (por ejemplo en las carreras ciclistas o del motor). En los informativos otros monitores permite leer las noticias al presentador.

Los monitores profesionales consiguen unas mejores prestaciones de brillo, contraste y color que los televisores domésticos; y de hecho, su precio es sustantivamente mayor que el de aquéllos y, en general, prohibitivo para el común de los ciudadanos.

Los monitores no están concebidos para ver los programas televisivos. Por ello, el elemento distintivo de los televisores es el sintonizador que permite ver la señal televisiva tomada desde la antena receptora. El sintonizador del receptor televisivo está capacitado para modular las frecuencias en que son trasmitidas las señales televisivas y transformarla en otra de componentes más bajos. La gran mayoría de los sintonizadores televisivos son electrónicos en lugar de los mecánicos de rueda o dial del pasado.
4.6 El sonido
Los procesos de obtención de sonido en televisión no difieren excesivamente de los planteados en cine. Es más, la lectura del epígrafe 5 del bloque de tecnología de Media Cine resulta imprescindible para completar los conocimientos sobre el sonido en televisión, aunque sólo fuera porque en la actualidad la captación de las señales sonoras se hacen mayoritariamente por sistemas digitales comunes a los soportes cinematográficos y televisivos.

El sonido en televisión era en sus inicios monoaural (de un sólo canal) debiendo diferenciarse cada sonido por su volumen, tono y calidad o timbre. Esto incrementaba el efecto de reverberación y hacía que el oído exigiera un rango de frecuencias más amplio que los sistemas estéreos (canal derecho y canal izquierdo diferenciados). En las cintas magnéticas la pista de sonido iba dispuesta de una manera longitudinal y continua a lo largo de toda ella (la información visual del vídeo se coloca en la cinta en pistas transversales).

A partir de la década de los años ochenta se van generalizando en televisión las grabaciones sonoras en estéreo que utilizan en su registro separadamente dos pistas de audio. A pesar de que no es frecuente ni siquiera hoy día la emisión televisiva en estéreo, algunos magnetoscopios domésticos incorporaron calidad de sonido HI-Fi (High Fidelity) hace más de una década. La principal diferencia desde un punto de vista técnico consiste en que la Alta Fidelidad es registrada por cabezas de grabación sonora dispuestas en el mismo tambor en el que van colocadas las cabezas de vídeo. Las pistas de audio HI-Fi se inscriben en la cinta magnética de una manera transversal tal como ocurre con las imágenes de vídeo.

En la actualidad, prácticamente todo el sonido es digital. Es decir que en lugar de que las vibraciones de la presión del aire, que son en definitiva el sonido, se transformen en señales eléctricas que mantienen alguna analogía con el original, el sonido se descompone en secciones con valores numéricos (dígitos) que posteriormente son transformados en valores de tipo binario mucho más fáciles de manipular para conseguir, entre otras muchas cosas, los efectos como eco, reverberación y otros.

Dado que gran parte del trabajo de televisión se realiza en estudio es muy importante cuidar la acústica de éstos. Así encontramos: Estudios reverberantes que acentúan los sonidos deseados – diálogos, música- y los no deseados – cables arrastrándose por el suelo, ruidos de maquinaria para desplazar la cámara -, especialmente si hay silencios. Y Estudios muertos, aquellos adaptados con superficies que absorben las reflexiones acústicas; el sonido no se transmite tan bien en estos estudios debido a esta falta de reflexión por lo que los micrófonos deben utilizarse mucho más cerca de las fuentes de sonido.

Con respecto a los micrófonos y completando lo dicho en el epígrafe del sonido de Media Cine puede añadirse que para la Televisión existen:

  • Micrófonos personales; se denominan así aquellos que se sujetan directamente al invitado o locutor, como los de corbata o los diminutos dispositivos auditivos – popularmente conocidos como pinganillos – que sitúan en una de las orejas, a través de los que se les comunican a los locutores las instrucciones.

  • Micrófonos de mano; de tipo omnidireccional, son robustos, fácilmente manejables, protegidos contra el viento, provistos de una malla con forma de bola que elimina ruidos extraños cuando se acerca demasiado a la fuente sonora. Son los habituales en reportajes de calle e intervenciones de público en plató.

  • Micrófonos de pie; de altura regulable con un tubo telescópico sustentado por un trípode de cangrejo. Utilizado por cantantes solistas, comentaristas erguidos y actuaciones de orquestas.

  • Micrófono colgado; suspendido sobre el área donde actúa. No da buen resultado en situaciones de varias intervenciones individuales como un debate o una tertulia.

  • La jirafa; sujeto al extremo de una caña de tamaño variable mediante una pinza. Puede ser: manual, cuando el ayudante de sonido opera la caña suspendiéndola a pulso en el aire dirigiendo el micrófono a la fuente sonora o jirafa grande o telescópica, situada sobre una dolly lo que la dota de gran movilidad tanto de desplazamiento como de alcance por lo extensible de su brazo. Es la más óptima en estudio aunque su manejo puede ser aparatoso

4.7 La edición
Desde el punto de vista del lenguaje audiovisual el montaje, tal como puede verse en el epígrafe de Montaje de Media Cine, es el proceso de ordenación de un material con el fin de obtener un programa continuado, sin imágenes o sonidos inútiles o mal colocados. El montaje en soporte electromagnético o digital característico de la televisión suele denominarse con el nombre de edición o editaje.

El sistema más simple de edición se lleva a cabo con dos magnetoscopios. Uno reproductor y el otro grabador. En el primero situamos la llamada cinta master, aquella que posee todos los brutos de la grabación, y en el grabador se coloca la cinta donde haremos el montaje final de imágenes.

La operación de edición propiamente dicha consiste en establecer los puntos de inicio y final del plano y marcarlos como puntos de edición. Ambos magnetoscopios han de  sincronizarse para que ésta se haga con perfecta calidad en los puntos de edición establecidos. Para ello los magnetoscopios retroceden unos metros de cinta en lo que se denomina pre-roll que es algo así como tomar carrerilla para que cuando lleguen los puntos de entrada, ambos magnetoscopios estén ya sincronizados a la misma velocidad.

El funcionamiento de estos dos magnetoscopios se controla por la llamada mesa de edición a la que ambos van conectados y constituye una sala de edición por corte. Si disponemos de una mesa que nos permite conectar tres magnetoscopios, dos de ellos para reproducción y un tercero para grabación, el número de posibilidades de edición aumentará considerablemente, pudiendo incluirse fundidos encadenados. Este tipo de salas recibe el nombre de salas de edición A-B Roll.

Un elemento muy útil para las operaciones de edición es el código de tiempos. Éste es una señal generada por un reloj del sistema que se inscribe en la cinta permitiendo localizar con absoluta exactitud cualquier punto de ella. Esta información se graba en la pista de órdenes como un número con formato horas:minutos:segundos:frames y se visualiza en la parte inferior de la imagen. En una mesa de edición programable, el código de tiempos se usa para designar los puntos de edición.

Hoy en día han ido proliferando las ediciones no lineales, por supuesto inexcusables en los procesos de edición profesionales pero a nivel más modesto también las encontramos en los sectores y mercados domésticos,. En esencia, en la actualidad consisten en el uso del ordenador para editar los vídeos. Las ventajas son enormes pues una vez capturado el contenido del vídeo en un disco duro se puede organizar y ordenar las escenas de una forma parecida a como se trabaja con los párrafos en un editor de texto. Su función inicial no era otra que la de ahorrar costes de producción trabajando con sistemas menos profesionales (más baratos) antes de pasar a la edición final sobre sistemas de edición profesional, cuyo alquiler por hora de producción era mucho más costoso.

Al estar el vídeo digitalizado, podemos ir instantáneamente a cualquier punto de la grabación. El programa editado puede mejorarse espectacularmente con el añadido de todo tipo de efectos. Las transiciones pueden ser mucho más vistosas que los simples fundidos y cortinillas. También podemos añadir gráficos y todo tipo de animaciones. Lo más importante del proceso es la tarjeta de captura, con salidas de vídeo para reproducción y así tener la posibilidad de volcar el vídeo a cinta. Además hace falta el software de edición, necesario para organizar las escenas según el orden que queramos y añadir los efectos con los que vayamos a adornar la producción.

4.8 Los efectos visuales
En la televisión contemporánea los efectos visuales están extraordinariamente presentes tanto para crear efectos especiales como para retocar los colores, insertar diversas bandas de publicidad, crear transiciones o insertar el indicativo de la cadena.

El mezclador de vídeo constituye la herramienta básica desde donde se generan y organizan la mayoría de los efectos visuales analógicos. El mezclador recibe las distintas fuentes de entrada de imágenes y tras su paso por una matriz de conmutación permite elegir la factura visual de las imágenes acabadas. Su primera función consiste en establecer las maneras en que se producen las transiciones entre planos. De este modo, todo mezclador de video realiza cuanto menos tres tipos de transición:
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