Entrevistas 41






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La construcción de género desde la televisión: La noción de estereotipo

La televisión contribuye a legitimar modelos de mundo, a construir la significación de una realidad, de manera prerracional, produciéndose esta atribución de significación en una gran parte desde comunicaciones inadvertidas, es decir, pre-lógicas, mediante la intensificación estereotípica y la apelación a las emociones (Ferrés, 1996). En este sentido, una variada gama de investigaciones demuestran que ella no sólo puede generar expectativas estereotipadas de los roles de género, sino también promover o no relaciones de género flexibles y equitativas (Greenfield, 1985).

Ana Sánchez Bello (2004) señala que la diferente percepción de los papeles que han de jugar los sexos en la sociedad se trasluce en la simbología iconográfica y lingüística de los medios de comunicación, ya que estos influyen sobre las ideas que adquieren los individuos. Dicho de otra forma, los medios de comunicación son una instancia más de socialización desde donde se aprehenden distintas formas de ser hombre y mujer a través de elementos simbólicos estereotipados, los que se insertan en la audiencia a través de los contenidos emitidos por la televisión.

Por su parte, Mercedes Charles (2002) señala que la televisión transmite creencias, actitudes y concepciones que llevan a ambos sexos a interiorizar roles diferenciados, los cuales se manifiestan como una expresión simbólica que revela ideologías de género dominante. Estas contendrían significados, ideas y valores que transmiten visiones culturales contradictorias de la diferencia entre los sexos. Desde esta perspectiva, es posible señalar que la diferencia de roles preestablecida se manifiesta en televisión principalmente bajo la forma de estereotipo, construcción simbólica que deja de manifiesto las arbitrarias maneras de presentar el género en la sociedad, y que permite seguir reproduciendo su efecto en la sociedad mediante el alcance y poder mediático que la televisión posee. El estereotipo se define como un conjunto de ideas acerca de los géneros que favorecen el establecimiento de roles fuertemente arraigados en la sociedad. Estas ideas simplifican la realidad dando lugar a una diferenciación de los géneros que se basa en marcar las características de cada uno, otorgándoles una identidad en función del papel social que, se supone, deben cumplir (Belmonte, 2008). De acuerdo a esto, es determinante el papel de los estereotipos en el mantenimiento de las desigualdades de género, por cuanto realizan la función de asignar a cada género las características de la identidad a incentivar en función del papel social preferente a consolidar (Antón, 2001).

En el párrafo anterior, vemos de nuevo el tema de estereotipo pero mas enfatizado en el rol de los sexos. El ejemplo actual es en Dulce Amor donde Sebastián Estevanez es “el macho alfa”, donde tiene a dos mujeres a disposición, enamoradas de él, en cambio el rol de Victoria Bandi, interpretado por Zampini sólo es deseado por Estevanez (su verdadero amor) y actualmente por Gerardo Romano, que en realidad la desea para culminar su venganza, “aprovechándose de su condición de mujer”, decidimos poner la oración en comillas porque no tenemos la última palabra, pero es sabido que el sexo femenino es mal conocido como el “sexo débil” y este tipo de novelas, enfatizan esa odiosa nominación.

A partir de la socialización, cada cultura otorga unas características y desarrolla unas expectativas distintas para cada sexo y establece unos comportamientos distintos para hombres y mujeres. Es en esa adjudicación de capacidades y carencias donde entran en juego los estereotipos como los diversos modelos posibles para actuar en masculino y femenino que cada cultura presenta en una especie de catálogo atávico a partir del cual se socializa a los individuos (Altés, 2004). De acuerdo a lo anterior, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres conlleva a la asunción de roles diferentes, de la que se deriva una división de tareas sociales. En este sentido, para justificar esta división también se atribuyen a mujeres y hombres características psicológicas distintas de manera que todas esas diferencias justifican la atribución de actitudes, comportamientos y funciones distintas a mujeres y hombres, generándose estereotipos de género (Núñez, 2004).

Dos factores psicológicos de la conducta del público de los medios de comunicación” por Gerarth Wiebe

Analizando el texto de Wiebe, que apunta hacia los factores psciológicos que actúan en el público, podemos identificar ciertas relaciones con la hipótesis planteada en este trabajo de investigación. En su interesante texto, Gerarth aborda a estudiosos de la psciología, como Piaget, para analizar y tratar de comprender que sucede en el espectador frente a lo que recibe de los medios de comunicación.

En lo que nos atañe particularmente a nuestro trabajo, podemos destacar y realizar una comparación con lo que Wiebe, apoyado en Piaget, denomina la “renuencia a encarar al otro”. A su vez, este enunciado es dividido en dos factores psicológicos. Nosotros pondremos la mirada en el segundo punto sobre el “egocentrismo” infantil que presenta el público ante la televisión, igual de importante que el poder de satisfacción de necesidades: el hecho de ser efímera, es decir que “si no lo veo es porque no existe”. Ahora bien, podemos decir que esta afirmación puede funcionar a la inversa, es decir “lo veo, por eso existe”. Al llegar a esta conclusión, podemos permitirnos volver a aseverar como la creación de estereotipos, representados por diversos personajes, influyen en la sociedad, es decir, el público los toma como reales, por el hecho de que la televisión los muestra, por ejemplo, nadie se pregunta si en Herencia de Amor, Diego Olivera tenía estudios de ganadero o si acaso había terminado la secundaria. Tampoco lo vemos arando el campo, ni arriando vacas a Estevanez, pero por el hecho de ser humilde,”campechano”, morocho y (a veces) un poco gauchesco, ya lo identificamos dentro de un estereotipo. Esta influencia es negativa porque nuevamente instala prejuicios en la sociedad y deforma los valores morales y el lenguaje del público que lo ve.

Bajándolo aún más a la particularidad, podemos citar una serie de pequeños ejemplos respecto de las telenovelas argentinas a las que remitimos previamente durante la extensión de este trabajo. El caso de “Don Juan y su Bella Dama” nos aporta diversos casos que pueden ser utilizados como referencias. Primero, el personaje principal (Joaquin Furriel) es el héroe, rico y buen mozo; mientras que la heroína (encarnada por Romina Gaetani) es morocha, humilde, buena. A su vez, tenemos diversos enemigos que se interpondrán entre la relación de los protagonistas; Delfina (clase alta, delgada, refinada, caza-fortunas), o el mecánico (bruto, pobre, ladrón).

Escenas de la vida posmoderna por Beatriz Sarlo

Para Beatriz Sarlo, la cultura juvenil representa uno de los mayores modelos de consumo, a modo de ejemplo citamos un estracto de “Escenas de la vida posmoderna” donde la autora habla del joven como modelo de consumidor ideal:

El mercado promete una forma del ideal de libertad y, en su contracara, una garantía de exclusión. (…) el mercado elige a quienes van a estar en condiciones de elegir en él. Pero, como necesita ser universal, enuncia su discurso como si todos en él fueran iguales. Los medios de comunicación refuerzan esa idea de igualdad en la libertad que forma parte central de las ideologías juveniles bien pensantes, donde se pasan por alto las desigualdades reales para armar una cultura estratificada pero igualmente magnetizada por los ejes de identidad (…) que se convierten en espacios de identidad de experiencias. Sólo muy abajo, en los márgenes de la sociedad, este conglomerado de estratos se agrieta. Las grietas, de todos modos, tienen sus puentes simbólicos: el videoclip y la música pop crean la ilusión de una continuidad donde las diferencias se disfrazan en elecciones que parecen individuales y carentes de motivaciones sociales. Si es cierto, como se ha dicho, que se ama a una estrella pop con el mismo amor con que se sigue un equipo de fútbol, el carácter transclase de estos afectos tranquiliza la conciencia de sus portadores, aunque ellos mismos, luego, diferencien cuidadosamente y con cierto placer snob a los negros de los rubios, según la lógica que también los clasifica en las puertas de las discotecas. El impulso igualitario que a veces se cree encontrar en la cultura de los jóvenes tiene sus límites en los prejuicios sociales y raciales, sexuales y morales.”

Podemos relacionar esto con el trabajo y la hipótesis ya que queremos develar si es que las novelas crean estereotipos para luego verlos reflejados en la sociedad, podemos afirmar que las novelas como producto generan estereotipos con objetivos comerciales, que según Sarlo no crean reflejos en la sociedad, sino que la sociedad los reproduce. La autora dice que la novela tiene ciertos códigos que los espectadores piensan integrar de manera positiva, como el sentido de la igualdad, pero de fondo traen consigo desigualdades sociales reales, diferentes clases económicas que se irán engrosando en mayor medida.

La identificación del televidente con el producto en pantalla, el conecpto de mito según Barthes por Martin Barbero

Para Martin Barbero, la telenovela como formato televisivo, está hecho como forma de catarsis para su público, una forma en la cual desaparecen las desigualdades y el televidente se puede identificar con algún personaje, con su vida, con sus desgracias también:

La televisión está siendo hoy día el lugar de visibilización de los mitos comunes. Y no sólo en el sentido que hablaba Barthes del mito, sino en el sentido más hondamente antropológico, de los mitos que unen, de los mitos que nos dan miedo o que nos quitan el miedo, de los mitos que nos juntan, de los mitos que nos protegen, de los mitos que nos salvan.(…) La televisión es la que está captando, la que está catalizando los símbolos integradores de la sociedad. (..) dónde es que la gente vive la experiencia de relación con esos ídolos, con esas estrellas, si no es en la televisión. Por más triviales que sean a veces esos símbolos, por más aparentemente superficiales que sean esos símbolos, la televisión tiene una honda resonancia en la capacidad y en la necesidad de que la gente se sienta alguien, y la gente se siente alguien en la medida en que se identifica con Alguien, alguien en quien proyectar sus miedos, alguien capaz de asumirlos y quitárselos.

Para los que hace años vivimos trabajando el tema de las telenovelas, hay aquí una pista bien importante. ¿Por qué tanta dramatización en la televisión latinoamericana? ¿Por qué tantas horas de dramas, y por qué cada vez hay más? ¿No será porque el drama es una forma básica de lo ritual? ¿No será porque en el drama la gente accede a la ritualización de sus miedos, de sus alegrías, de sus tareas cotidianas? ¿No será que, más allá de la mala actuación, de la pobreza estética, de lo reaccionarias que sean las telenovelas, en la dramatización hay un momento poético, hay un escalofrío poético, algo que le permite a la gente romper la inercia de la vida cotidiana, reencantar su vida cotidiana?

En cambio, en este texto, Barbero nos da vuelta la hipótesis, diciendo que los medios reproducen la inconformidad de la sociedad. Pero preferimos la mirada más profunda de Beatriz Sarlo donde ella señala que esa disconformidad que expresa la novela, producto de las mismas disconformidades del público, son en realidad temas que se tergiversan de manera que parezcan de influencia positiva, cuando en realidad son negativos. Por ejemplo, en “Dulce Amor” Zampini trabajó por más de 10 años en la fábrica Bandi y su pareja, Segundo Cernadas, la llevó a la quiebra de manera adrede. El villano al final tiene “un castigo”, pero acaso después de tantos años, ¿Zampini no pudo haberse dado cuenta de los malos manejos financieros de la fábrica? Todos “los desempleados” causados por la quiebra son sólo responsabilidad de Cernadas, cuando en parte ella también fue responsable, así como también toda la parte financiera. Sin embargo, Zampini es amada por todos y es la protagonista benevolente, rubia, de clase alta, soñadora y enamorada de Marcos (Estevanez). Esa idea maniqueísta del bien y el mal, es un concepto erróneo que los medios infunden en la sociedad. Entonces, en parte el responsable de la quiebra puede ser Segundo Cernadas, pero la responsabilidad es colectiva de los funcionarios y trabajadores de la empresa.

¿Pero de qué forma los sectores populares o los televidentes logran apropiarse e identificarse con las novelas televisivas? Por García Canclini

Una tercera línea de trabajos, los que estudian el consumo como lugar de diferenciación y distinción entre las clases y los grupos, ha llevado a reparar en los aspectos simbólicos y estéticos de la racionalidad consumidora. Existe una lógica en la construcción de los signos de status y en las maneras de comunicarlos. Los textos de Pierre Bourdieu, Arjun Appadurai y Stuart Ewen, entre otros, muestran que en las sociedades contemporáneas buena parte de la racionalidad de las relaciones sociales se construye, más que en la lucha por los medios de producción y la satisfacción de necesidades materiales, en la que se efectúa para apropiarse de los medios de distinción simbólica. Hay una coherencia entre los lugares donde los miembros de una clase y hasta de una fracción de clase comen, estudian, habitan, vacacionan, en lo que leen y disfrutan, en cómo se informan y lo que transmiten a otros. Esa coherencia emerge cuando la mirada socioantropológica busca comprender en conjunto dichos escenarios. La lógica que rige la apropiación de los bienes en tanto objetos de distinción no es la de la satisfacción de necesidades, sino la de la escasez de esos bienes y la imposibilidad de que otros los tengan.

En este apartado, García Canclini habla de cómo el consumo se reproduce en la sociedad para que los consumidores se identifiquen y no por necesidad o escasez de ese producto. En el caso de la telenovela, se podría traducir en que los televidentes deciden ver una novela porque se identifican con un personaje (la gente de clase media baja y baja se identificará con personajes como el de Estevanez en “Dulce Amor” o “Herencia de amor”, y el público de clase media y media alta se identificará con personajes como “Victoria Bandi”, es decir, Zampini), como decía Barbero, pero a la vez porque sienten que pueden apropiarse y diferenciarse de otras clases sociales viéndola. También encontraríamos la respuesta a porqué ciertas novelas son más populares que otras, esto sucede no sólo por la popularidad de los actores, sino por la historia o el relato que cuentan; cuanto más se ve reflejado un individuo, más identificado se siente. Esto también está estrechamente relacionado con la mencionada estigmatización de los personajes: la idea y el objetivo de una telenovela es ser vista, por eso a veces la salida más fácil es a través de estereotipos repetitivos pero, también hay que tener en cuenta que los cambios en la sociedad no se dan tan fácilmente, los estratos sociales no han cambiado mucho desde unos 100 años atrás hasta hoy en día. Mientras la sociedad no cambie, los estereotipos seguirán siendo los mismos, y las novelas los seguirán usando para lograr la tan anhelada identificación del televidente.

  1. Entrevistas


Entrevistas

Susana Rudnizcky

CV: Productora ejecutiva argentina de ciclos de ficción como “Peor es nada”, “Grande Pa”, “Muñeca brava”, “Compromiso”, “El Garante”, “Malandras”, “Variaciones” y “Volver a nacer”. También, se desarrollo como Productora General de proyectos de ficción en TVAzteca de México. Fue Coordinadora del Departamento de Ficción de Cuatro Cabezas. Entre sus últimos trabajos, se destacan el de Coordinadora de Casting para las miniserie del INCAA. Además, es Licenciada en Sociología en la Universidad de Buenos Aires.

1) ¿Cree que las novelas crean estereotipos y que la sociedad los toma como reales?

- Si, puede ser que suceda. En realidad creo que podemos hablar de algo que pasa de ambas partes, y que no es un fenómeno que se produzca en todas las novelas. Hay un poco de las dos cosas, la sociedad también tiene ciertos estereotipos que luego se reflejan en pantalla, no son todas creaciones. Puede ser que, más que nada en la telenovela, se toman ciertas cosas de la sociedad que después de adaptan, se modifican; y a su vez la gente toma algunas características de estos personajes como propios, como si fueran reales.

2) En su amplia experiencia personal como productora, coordinadora y productora ejecutiva, una vez que le llega el libro con la nueva historia ¿los personajes que se presentan ya se encuentran creados bajos ciertos estereotipos o se van variando las características de dichos personajes a medida que el producto es testeado en el público?

- En realidad yo te puedo hablar únicamente desde mi experiencia, y sobre los lugares en los que trabajé, no sé cómo se desenvolverán en otras productoras. En mi caso, en los proyectos en los que trabajo generalmente el libro ya trae a los personajes previamente pensados para que algún actor o actriz pueda desarrollarlos. El primer desafío de la producción es el de conseguir a aquella persona que lo interprete de la mejor manera posible. Esto es algo que a veces se consigue, y otras lamentablemente no. Una vez que se tiene al actor/actriz confirmado, es el momento en el que se comienza a adaptar a ese personaje, pero el libro no se realiza exclusivamente pensando en ciertos estereotipos, son muchos los factores que se deben tener en cuenta.

3) Desde su punto de vista no sólo como productora sino también como espectadora, ¿siente que las novelas pueden influir en la creación de ciertos estereotipos en la sociedad y que éstos además, actúen negativamente?

- La verdad, no es algo que uno se plantee en general todos los días pero pensándolo bien, sí. Puede ser que la gente tome ciertas cosas estereotipadas de los personajes de la novelas como algo real, propio aunque no creo que sea algo que suceda en todos los casos. No sucede en todos los casos, pero puede ocurrir.

4) Por último, ya sacándola de su rol de productora, o de su experiencia profesional entorno a los medios audiovisuales y desde su visión como simple espectadora, ¿siente que los personajes que aparecen en las ficciones, son un reflejo o representan una realidad?

- ¿Esos personajes estereotipados de las novelas? (duda)…Sí, sí tranquilamente pueden representar una realidad. Lo vuelvo a repetir creo que en algunos casos sí y en otros no. Digamos que todo es muy variable, según el libro, el tipo de programa, el target al que se quiera apuntar así como también a la época o al momento en el que se esté haciendo la novela, o esté saliendo al aire.

Nora Otero

CV: Argentina, Licenciada en Comunicación Social y Periodismo de la UBA. Docente de Cultura y Comunicación, medios masivos, metodología de la comunicación, etc. en el Instituto French, Polimodal Arzobispo Jorge Matulaitis. Docente en la UNLA (Universidad Nacional de Lanus) y en UNAJ (Universidad Nacional Arturo Jauretche). Trabaja desde hace más de 10 años en el ex - COMFER, hoy AFSCA.

1) Primero, y desde su mirada como comunicadora social, y además como espectadora ¿Qué piensa sobre las telenovelas argentinas? ¿Cree que presentan estereotipos que influyen negativamente en la sociedad?

- Si, yo creo que influyen… porque el público que mira estas novelas de la tarde, es un público ávido a estos modelos, y proyectan a partir de estos modelos que se le presentan… Así, que proyectan, proyectan identidades, proyectan sueños… asi que sí, yo creo que influyen… Y en cuanto a lo estereotipos que presentan estas novelas, el estereotipo de mujer sobre todo, influyen negativamente porque los estereotipos en general lo que tratan de hacer es reforzar, perpetuar una imagen, un modo de ser… con lo cual difícilmente un estereotipo sea progresista… en realidad lo que hacen es sujetar a la imagen, a la representación social de la mujer en determinados cánones, y de ahí no se mueven… entonces la mujer “debería ser virgen”, la protagonista es “buena”, es “santa”, al borde la santidad está siempre… y los malos son siempre “muy malos”.

2) Entonces, siguiendo esta línea, ¿Se puede decir que también hay estereotipos basados en las diferentes clases sociales?

- Si, si, si, la novelas trabajan con un estereotipo y una desigualdad social que se acentúan, donde se reafirman todo el tiempo que las clases tienen que estar y son necesarias, y no hay accesos…salvo el amor que todo lo puede.

3) ¿Podemos decir entonces, que las novelas crean estereotipos, que luego afectan negativamente a la sociedad, que los toma como parte de la realidad?

- No, no, no, creo que es más complejo, es mucho más complejo que eso. Ni una cosa ni la otra, no es un reflejo, es una cosa que se va construyendo, es como una retroalimentación. Se va construyendo a mediad que pasa el tiempo. Igual, las novelas no cambian mucho con el tiempo…me parece que la trama, la base es más o menos similar. Hay alguien que traiciona y hay alguien que esta enamorado; y hay un amor que es incorruptible, que es el que va a llegar y “triunfar” al final de todo.

4) ¿Qué opinión tiene o estereotipos encuentra en la telenovela “rosa” de la Argentina, como las producidas por Quique Estevanez?

- Y bueno, creo que ahí está aclaro, además de lo popular, tiene que ver con un tosco, con lo bruto… se reafirman, los sectores sociales, la estructura social se reafirma. Y por otro lado, la clase alta tiene más que ver con lo “culto”, con lo refinado, con el buen gusto, con los modales

5) El éxito de las novelas de este productor ¿Pueden ser a causa de esta repetición de la trama?

- No se si el éxito total de la novela tiene que ver sólo con la trama… creo que tiene que ver con lo que hay en la televisión para ver a esa hora, con las competencias entre canal y canal… Puede ser que la gente este muy harta de todo otro tipo de contenido, y por eso se decida por estas opciones. No creo que haya un único factor que defina un éxito. Lo que creo es que estas tramas, más que reflejar una realidad, y que por ello la gente los elija, lo que hace es el de reafirmar, es asegurarse que el modelo que uno tenga en la cabeza, por el cual después va a tomar decisiones, que es ahí donde influyen los medios, sea el de la búsqueda de ese amor, y la realización de ese amor…entonces la realidad queda chiquitita frente a ese sueño. Volviendo a como influyen negativamente en la sociedad, creo que esa manera de estereotipar, por ejemplo en ese concepto de familia de los ricos, y el concepto de familia de los pobres es bien distinto; por un lado la simpleza de los pobres, y por el otro todo lo maldito, complicado de las familias ricos… Donde hay plata se vuelve todo muy perverso, y donde no, hay amor, y el amor todo lo puede… En la realidad, ni una cosa es asi, ni la otra…

6) Por último, a futuro ¿Crees que se puede cambiar esta trama repetitiva de las novelas? ¿Funcionarían sin sus personajes estereotipados?

- No, creo que no, sin estereotipos no me imagino como sería. Es decir, nosotros estamos moldeados para recibir este tipo de tramas. Me parece que el proceso, para que se de un cambio cultural distinto, donde los estereotipos apunten a reforzar otros mecanismos de la sociedad… pero va a costar, sobre todo en el formato novela. Por ejemplo, se había comprobado que durante la novela “Resistiré”, el rating bajaba cuando los protagonistas no se besaban; se analizó dos semanas donde los números bajaron y se dieron cuenta, que durante ese tiempo, los personajes principales casi no habían interactuado entre ellos… así podes entender que hay ciertas fórmulas, modelos que serán muy difíciles de cambiar.

Jorge Maestro

CV Trabajó como director teatral hasta incursionar profesionalmente en los medios audiovisuales. Es autor de más de cincuenta ciclos televisivos emitidos en los cuatro canales de la ciudad de Buenos Aires. Es guionista y fundador de la carrera de guión en el ISER. En 1998 se desempeñó como asesor literario de la dirección de programación de Canal 13.Entre sus trabajos más conocidos están: “Son amores”, “Vidas Robadas”, “Por amor a vos”, entre otras.

1) ¿Crees que los personajes son los que influyen negativamente en la sociedad o que a partir de la sociedad los autores forman los personajes?

- En primer lugar, los autores de cualquier novela (en el ideal de lo que el autor quiere) ya sea televisión, cine o teatro, son de alguna manera testigos de su época, de su tiempo y cuentan (más allá de la época) historias vinculadas con la realidad que nos toca vivir. Es una viejo dicho este de “la tv copia a la sociedad” o “la sociedad copia a la tv”: a mí me parece que se retroalimentan. La ficción en algunos casos excepcionales logra la identificación del público. Yo creo que hoy las ficciones que hicimos en Argentina, ponen al espectador como un testigo objetivo de lo que va pasando. Las audiencias lo que hacen es contarse las cosas que van pasando, pero no hay una identificación con el personaje principal. Difícilmente el espectador se ponga los zapatos de un personaje y viva con ese personaje. La novela clásica, es decir la mexicana, la venezolana, todas esas que no sabemos(los autores argentinos) hacer en los últimos tiempos por lo menos o el melodrama clásico en general, logra que el espectador se ponga en los zapatos del personaje y no quiera que le pase nada, sufre con él, hasta se convierte en co-protagonista de las historias. Ahora, yo no sé si en “Dulce amor” el público deja de verlo una semana y siente que abandona al protagonista. Creo que hubo un momento de la novela donde la gente se sintió movilizada, que fue el romance entre Calu Rivero y Darthes, donde ésa era la historia de “Dulce Amor”. Lo otro (Zampini-Estevanez) es un estereotipo, para mí el estereotipo es de terror, si me hablas de arquetipos es otra cosa, pero estereotipo es una repetición mecánica de algo, casi una copia calcada y, hasta a veces, caricaturesca.

2) ¿Por dónde crees que pasa el éxito de estas novelas?

- No sé si pasa por el programa, sino que actualmente me parece que lo que representa la televisión no son los programas aislados, más bien son las programaciones Telefé tiene una programación muy fuerte. Logró una alianza con el público, su programación, es una programación clara que tiene una estética propia, cosa que perdió Canal 13. En el caso de “El 13” las novelas de producción de ficción quedaron opacadas por Ideas del Sur y todo el circo. Tinelli hace diez años no entraba en Canal 13. La identidad la perdió totalmente, no tiene un público que se identifique con esa programación. Así como Canal 9 tiene una identificación con su estética de “la novela de la tarde”, siempre la tuvo y la mantiene.

Una novela completa, digo “Betty, la fea”, “Café con aroma de mujer”, plantea dos puntos de vista: una mirada panorámica de la historia en general, que puede ser lo que pasa en la empresa Ecomoda de “Betty, la fea”, puede pasar en la fábrica de caramelos Bandi del personaje que protagoniza Zampini en “Dulce Amor” o en el mundo de los amigos de “Graduados”; pero después hay un personaje que es el punto de vista de la historia, que es el punto de vista del espectador, que esta huérfano de algo (tiene alguna carencia), la pasa mal y es el que va a recorrer todo el camino del héroe a través de la historia, le pasa a Betty, le debería pasar a Estevanez. Pero esta última pareja siempre están iguales, no presentan drama, están estáticos en cuanto historia, por eso volviendo al planteo, si los chicos que miran la novela copian algún gesto violento o errónea, deberían ver qué pasa en su entorno familiar, puede que no tenga contención familiar adecuada, o haya un desequilibrio.

El espectáculo está hecho para la audiencia o el espectador haga su catarsis, se entretenga, pero no para que imite, a lo sumo el drama imita a la sociedad, desde los griegos en adelante. Aristóteles en la poética lo que hace es imitar a la sociedad, y a partir de ahí eso sucede. Ahora, así como cuando vas a ver una película de James bond no queres que le suceda nada a él, porque te presentan la historia de tal manera que te pones en sus zapatos. Eso en la Argentina en los últimos años lo hemos perdido. Vemos la identificación en algunos personajes, le pasaba al perosnaje de Mercedes Morán en "Gasoleros", le pasa al personaje de Mex Urtizberea en “Graduados”, mucho más que al personaje de Hendler. Lo que hemos perdido en la Argentina es el punto de vista. Desde quien vamos a contar la historia

3) ¿Cómo construís un personaje? ¿Te guías por la audiencia o por la idea que tuviste en un principio?

- La reacción de la audiencia se traduce en números: el rating. Éste influye, sobre todo ahora en el minuto a minuto, influye en los personajes, en su crecimiento o desaparición. De hecho en “Graduados”, Busnelli y Carnaghi no tenían la presencia que adquirieron después. La historia de Calu Rivero y Darthes también, creció a partir de lo que generó. Esa era la historia de la novela. Hay una cuestión que tiene que ver con la idea de “la diferencia social”, desde Menandro en la Grecia Antigua, pasando por Shakespeare, la historia siempre era los dos enamorados y lo que impedía la unión generalmente era el padre o la familia que se oponían. Hoy en día, es como reunir a la familia el domingo al mediodía a comer ravioles, ¿qué familia hace eso ahora? Entonces, eso en primer lugar. Cuando uno hace historias de amor, pensás que las historias de amor contienen una historia, cuál es la historia de la historia de amor. La diferencia social entre el personaje de Estevanez y el de Zampini, más allá de la simpatía de Estevanez, no es creíble. Y funciona, pero a tal punto que lo que sucede en ese tipo de novelas cuando no funciona el impedimento empiezan a aparecer los psicópatas y asesinos por doquier y eso no es porque es el reflejo de la violencia de la sociedad, eso es porque es la salida más fácil que tenemos los autores cuando no tenemos historia para contar y tenemos personajes bien delineados. Los personajes son funciones dentro de una historia, son como los colores de un cuadro, no son personas, ese es el grave error, cumplen funciones dentro de la historia. Y las historia cuentan un personaje con un problema y toda la historia es la resolución de ese problema. Entonces, ¿cuál es el problema de Carina Zampini? O, ¿cuál es el problema de Estevanez? Ambos están juntos. Una vez lo acusan a Estevanez de robo, en otro momento surge alguien que le reclama la paternidad…¿qué otro impedimento hay? (Ejemplo de Titanic) el impedimento del padre de la chica en Titanic, por ejemplo, está bien puesto porque es de la época, en el 1900 la madre le dice “vos te vas a casar con este malviviente porque me va a salvar a mi” y eso le pasaba a las chicas que eran adelantadas a su tiempo, porque tenían una inteligencia más masculina que femenina en cuanto a la manera de ver el mundo que la hacía muy particular, también aparecía lo otro, la tercera clase. Hoy, esa historia ya no es creíble. Las historia que funcionan, volviendo al ejemplo de “Betty, la fea”. Lo que impedía el romance entre ellos dos no era armas de fuego, ni locos, ni violencia física, el impedimento era… ella, que tenía una entereza moral e incorruptible que no podía cambiar, no quería cambiar su rasgo de carácter, y Don Armando que era un tipo desordenado y que además era un ganador con las mujeres, debía pasar la prueba del prejuicio de vivir el amor con ella, en este caso ellos mismos eran su propio impedimento. Pero es un error de la sociedad plantear diferencias económicas. Tratá de contarme la historia de amor entre una chico de la horqueta y una nena de la Villa a Cava . Imposible de contar porque hoy la diferencia es tan grande que ni siquiera se acercan por temor del uno al otro, por prejuicio. La historia de la mucamita con el patrón, quedó anticuada.

4) ¿Cómo mejorarías esto?

- De lo último que hice en tele en Argentina, fue “Por amor a vos” en 2009. Ahí el impedimento era que él protagonista era casado y tenía una mujer que era una psicótica que no lo dejaba vivir. Pero igual la historia de amor, que funcionó ahí, no fue la de los protagonistas, sino que fue la de Cabré con Fandiño, porque había una cosa medio extraña con el tema de la identidad no se sabía muy bien si eran o no hermanos. Había una cuestión de carácter, más bien de ella que los separaba. Igual tampoco era una telenovela clásica.

¿Qué haría yo? En principio les daría más tiempo a los autores y productores para que armen un proyecto. Es decir, detener la emisión y decir “vamos a tomarnos seis meses para armar una buena novela”. Quique Estévanez es una persona que sabe mucho de tele y ha hecho cosas muy interesantes, “Amor en custodia” era una muy buena novela. De hecho esa novela sí se vendió y se hizo afuera, pero hoy día es como si no tuviera tiempo. Primero que “Dulce Amor” iba a la tarde y la pasaron a la noche, por eso hubo que cambiarle el tono, y esa cintura es algo elogioso, sean realizadores argentinos o productores. Estamos hablando de una cintura para adaptarse a los tiempos, que es para tenerlo en cuenta.

5) ¿Siguen existiendo los clásicos?

- “Dulce Amor” podría serlo, por lo menos cuando arrancó. Ahora los personajes desaparecen de un día para el otro, el ejemplo de Calu Rivero.

6) ¿En qué género/rubro te sentís más cómodo escribiendo?

- Hice unitarios, novelas, películas. Me siento bien escribiendo. La verdad, hay momentos en que tengo más ganas de unas cosas que otras. Si me hablas de género, prefiero la comedia. Me gusta mucho más que el drama. Sé que es lo que me gusta ver y lo que me gusta escribir.

Claudio Vivori

CV: Claudio A. Vívori es uno de los fundadores de radio La Tribu. Docente, tiene a cargo una comisión de Comunicación I en la Carrera de Cs de la comunicación, y también tiene a cargo el tercer taller práctico de la misma carrera. A su vez es miembro fundador e integrante del Consejo de Dirección de ETER y Director General Adjunto de Radio las Radios Públicas de la CABA.

1) ¿Qué piensa de las telenovelas vespertinas argentinas?

Pienso que las telenovelas vespertinas argentinas, posiblemente, sean mas estereotipadas que las nocturnas de nuestro país, pero en ese aspecto siguen perdiendo contra las mexicanas, que son el parámetro principal de los estereotipos.

2) ¿Qué efectos tienen los estereotipos sobre la sociedad? ¿Cree que la estigmatización es negativa para la sociedad?

Toda idea o modelo simplificado refuerza el sentido común de una sociedad, que responde a determinada hegemonía político-cultural. Dicha estigmatización, en general, es negativa para la sociedad.

3) ¿Los estereotipos son creados por la sociedad y tomados por las telenovelas, o viceversa?

Creo que los estereotipos son creados por la sociedad, pero hay una fuerte retroalimentación ejercida desde los medios masivos de comunicación, y en este caso de las telenovelas argentinas.

4) ¿A qué se debe el éxito obtenido por las telenovelas de Quique Estevanez?

Estimo que el éxito obtenido por las telenovelas de Quique se debe a su relato y su estética clásica de la novela como formato. A su vez, creo que sus productos son los más parecidos, localmente, a los latinoamericanos.

5) ¿Cree que en el futuro debería haber un cambio en las telenovelas argentinas? ¿Funcionaría una telenovela no estereotipada?

No se si lo más conveniente sea un cambio en las telenovelas argentinas, pero si de algo estoy seguro es que si no hay estereotipo no hay novela latinoamericana, y eso incluye a nuestro país.


  1. Conclusiones finales

Retroalimentación. Una palabra que se repite a lo largo de este documento. Sola y concisa, nos define y acerca más a una reflexión respecto al objetivo planteado por un principio este trabajo. Pero primero, antes de concluir, y tratar de llegar a ciertas afirmaciones, o de refutar algunas otras ideas, nos parece necesario renombrar, una vez más, la hipótesis que se plantea al inicio: “Las telenovelas argentinas crean modelos a seguir, a partir de la estereotipación de personajes, que luego se ven reflejados negativamente en la sociedad.” A partir de esta afirmación, y teniendo como objeto de estudio a las telenovelas argentinas que corresponden al horario de la primera tarde (13hs. a 17hs.), y que fueron /son emitidas por Telefé (canal líder argentino) comenzamos una serie de análisis detallado sobre las mismas, tomando como base diferentes textos (de índole sociológicos, psicológicos, etc.), dejando de lado prejuicios, y situándonos en el contexto en el cual se desarrollaron cada una de las dichas telenovelas, podemos decir que llegamos a una reflexión que nos permite replantearnos la hipótesis expresada en este trabajo.

En uno de los apartados del marco teórico, tanto García Canclini, como Barbero, hablaban de la identificación de los televidentes con lo que reciben por parte de la televisión (en este caso, por lo representado en las telenovelas), así también de como esto actúa para que los espectadores se apropien y diferencien de ciertas clases sociales. Una vez leído esto, y tomando en cuenta los ejemplos previamente mencionados (ver marco teórico) podemos afirmar que la hipótesis es válida, porque ese estereotipo creado por la telenovela, es tomado por la sociedad; y este influye negativamente, si es que a estos espectadores, los afecta tratando de diferenciarse (discriminando, marcando prejuicios) con otras clases sociales. Ahora bien, esto no concluye aquí. Porque para que podamos validar esta hipótesis, debemos analizar cada uno de sus componentes. En este caso, partimos de la base de que para que se produzca la apropiación de estereotipos en la sociedad, primero debe surgir una identificación entre los personajes y los televidentes. Aquí es entonces donde encontramos uno de los puntos más importantes a tomar en cuenta, a la hora de dar validez o de refutar la hipótesis propuesta. En la entrevista con el señor Jorge Maestro (guionista, autor, etc.) podemos leer como deja en claro, y en más de una oportunidad, una problemática que tienen las novelas en las últimas dos décadas, de la televisión argentina. Más que problemática, podemos llamarla una característica, que la diferencia de las grandes telenovelas melodramáticas o tradicionales de Latinoamérica (producciones realizadas en Colombia, Venezuela, México, como “Betty, la Fea”, “Pasión de Gavilanes” o “Corazón Valiente”); y radica en el hecho de que los personajes de las ficciones argentinas, no logran generar una identificación con el público, es decir, se siente atraído por ciertos rasgos, o por la historia, pero una vez concluido el capítulo, no surge una identificación que lleve al espectador a sentirse completamente representado por ese personaje, o que lo lleve a imitarlo.

Tampoco debemos pensar que cuando una telenovela logra que los espectadores se identifiquen con un personaje, sean influidos negativamente por el estereotipo creado. Lo que si debemos tomar en cuenta es que la falta de identificación por parte del público, con los personajes que presenta el producto, se traduce en la baja del rating. En este punto, es en donde podemos volver a hablar de retroalimentación. El análisis del minuto a minuto (en que momento de la telenovela sube el rating, en que momento baja, y cuales son los personajes que se encuentran en dichos momentos en pantalla) lleva a los guionistas a darles más minutos a ciertos personajes (que sí lograron cierta identificación en el público, por lo que se busca reforzarla) y a hacer desaparecer a otros, a los cuales los espectadores no llegaron a adoptar. Entonces, claramente observamos que los autores, desde su idea principal, plantean una historia, con personajes que tienen ciertas características y tiempos dentro de la misma; pero a partir de la real identificación a la que llegue el espectador, será que se determine si estos parámetros inicialmente aceptados, se mantienen, o se modifican.

Otro punto que debemos destacar de este trabajo, no es sólo si los estereotipos son creados por las novelas, y estos luego influyen en la sociedad, sino también, de que manera es que estos afectan a los espectadores. Tanto Beatriz Sarlo, cuando habla de las novelas como productos que generan estereotipos con objetivos comerciales, que tienen ciertos códigos que, los espectadores piensan integrar de manera positiva, pero que fondo traen consigo desigualdades sociales reales, diferentes clases económicas que se irán engrosando en mayor medida, etc.; como cuando la periodista Nora Otero habla de estereotipos que, en general, lo que tratan de hacer es reforzar una imagen, por lo cual no es progresista, sino que lo que hace es sujetar la representación social (por ejemplo, de la mujer) bajo determinados cánones fijos, a la imagen (ver marco teórico y entrevista a Nora Otero); ambas coinciden en que la influencia que se produce del estereotipo creado por las telenovelas, en los espectadores, es negativo. Como expresan ellas, en parte se le atribuye esta característica, por el hecho de que la imagen es el medio por el cual se valoriza, se perpetúan una idea. Por lo cual, si los personajes estereotipados que nos presentan las telenovelas, (por ejemplo, el mecánico pobre, chanta y ladrón en “Dulce Amor”) esa “realidad” que transmiten llega al público como una realidad legitimizada (por ejemplo, el mecánico que es de clase baja, puede ser un chanta).

Esta mirada, puede ser apoyada por la mirada de Wiebe y Piagett, sobre la psicología del espectador a la hora de ver televisión, cuando habla de “la renuencia del otro”, y de este aspecto psicológico que se genera en la gente, por lo cual, “si no lo veo, es porque no existe”. Es decir, si lo veo, es porque si existe. De esta manera es como logramos entender la legitimidad que le da la televisión a la imagen, y de aquí la importancia de los hechos que se comunican y transmiten, así también como la necesidad de comprender cuál es el mensaje que se pretender difundir, y de qué manera estos afectan a los espectadores. En este punto es donde podemos plantear otra retroalimentación y junto con ella, una serie de preguntas, que ponen en duda nuestra hipótesis inicial: si la televisión por estos procesos psicológicos, legitimiza las imágenes negativas ¿Por qué no puede hacerlo con las positivas? ¿Todos los estereotipos están basados sobre cánones fijos? Si es así, ¿cómo es que según el aumento o la disminución del rating, los autores pueden virar las características de la historia y/o rasgos del/los personajes?

Una vez abierta la puerta, las preguntas llegan una detrás de la otra. Esto no quiere decir que todo el trabajo esté basado sobre fundamentos erróneos. O que la investigación fracasó. Todo lo contrario. Afirmamos que nuestra investigación fue un éxito, porque nos permitió refutar la hipótesis, aunque suene contradictorio, significa que nuevamente se reabre el campo para preguntarnos cómo es que realmente influyen los estereotipos en la sociedad, y de quién depende su creación.

Este trabajo, nos da indicios sobre diferentes puntos a tomar en cuenta, para poder reformular a futuro la hipótesis y emprender una nueva investigación. Nuevamente, repetimos que quizás el más grande que hemos encontrado es el de la identificación. Este aspecto no es tenido en cuenta en la hipótesis, y se torna fundamental a la hora de poder comprobar si los estereotipos generan influencias. Como dice Jorge Maestro, las telenovelas argentinas (específicamente las vespertinas, emitidas por Telefé) perdieron la característica de identificación de los personajes en los espectadores. Y si estos no se “encuentran”, no se ven reflejados, no se sienten parte, no reciben influencias. Por ello, si no son influenciados por estos estereotipos, menos podemos hablar de un hecho que afecte negativamente a la sociedad.

Una nueva hipótesis, debería tener en cuenta la identificación, y como las telenovelas trabajan con esta característica, para que sus personajes “lleguen” al público. Luego, si, analizar si esta identificación produce que los estereotipos influyan en la sociedad. Y más tarde, si esta influencia se da de forma negativa. Pero el otro punto, el cual se le escapa a la hipótesis (a esta altura, completamente refutada) es el de la retroalimentación, termina éste siendo el término clave. La nueva hipótesis debería poder desandar y analizar, cómo se produce la creación de estos estereotipos, ya que ni son creados completamente por los autores de las telenovelas, ni tampoco son un “espejo” de la realidad.

VIII. Bibliografía

Bibliografía

  • Colaboradores de Wikipedia. Estereotipo [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2012 [fecha de consulta: 14 de septiembre del 2012]. Disponible en .

  • Colaboradores de Wikipedia. Telenovela [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2012 [fecha de consulta: 14 de septiembre del 2012]. Disponible en

  • Ervin Goffman, GP Pablo, Iberopue, MOPP, 2008. El enfoque Dramatúrgico de Erving Goffman, disponible en: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/polis/cont/20002/pr/pr14.pdf Goffman Erving, Estigma La identidad deteriorada, Amurrutu Editores, Buenos Aires, 2006.

  • DE CERTAU, Michel, “Capítulo XII. Leer: una cacería furtiva”, en La invención de lo cotidiano. I. Artes de hacer, México, Universidad Iberoamericana, 1996, págs. 177-189

  • BOURDIEU, Pierre, “Los usos de pueblo”, en Cosas Dichas, Barcelona, Gedisa, 1998.

  • FORD, A., “Cultura dominante y cultura popular”, en Ford, A., Rivera, J. y Romano, E., Medios de comunicación y cultura popular, Bs. As., Legasa, 1985.

  • FORD, A., “La utopía de la manipulación”, en Ford, A., Rivera, J. y Romano, E., Medios de comunicación y cultura popular, Bs. As., Legasa, 1985.

  • Guido Arenas. “Caracterización de Estereotipos de Género en Telenovelas”, disponible en http://es.scribd.com/doc/48955568/Caracterizacion-de-estereotipos-de-genero-en-telenovelas

  • http://definicion.de/estereotipo/

  • http://quaestioeducativa.blogspot.com.ar/2008/03/estereotipo-prototipo-y-arquetipo.html

  • http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/america+latina/ari74-2011

  • http://telenovelas-carolina-esp.blogspot.com.ar/2008/01/telenovelas-vs-soap-operas-i.html

  • http://www.monografias.com/trabajos17/galanes-argentinos/galanes-argentinos.shtml#telenov

  • SARLO, Beatriz “3 Jóvenes” en “Escenas de la vida posmoderna”, BsAs, Ariel, 1994, págs. 33-44

  • GARCÍA CANCLINI, Néstor, “El consumo sirve para pensar”, en Consumidores y ciudadanos, México, Grijalbo, 1995

  • MARTÍN BARBERO, Jesús, ¨Secularización, desencanto y reencantamiento massmediático¨, Diálogos n° 41, marzo de 1995.



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