Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país






descargar 28.48 Kb.
títuloDos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país
fecha de publicación04.04.2017
tamaño28.48 Kb.
tipoCursos
l.exam-10.com > Historia > Cursos
¿Cómo se enseña el holocausto?

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país

En 1915, el joven herrero Nazaret golpea el yunque en la fragua, vestida con su polisón de nardos. Una noche en la que la luna se escabulle como una perra moribunda, la guardia otomana aporrea la puerta de su casa, en la aldea de Mardin. Se llevan a Nazaret. Sus hijas gemelas sobrevivieron al genocidio armenio (1915-1923), y a su búsqueda Nazaret consagrará el resto de su vida.

La película The cut, del turcoalemán Fatih Akin, se ha presentado este septiembre en el Festival de Venecia. El León de Oro se lo llevó el cineasta sueco Roy Andersson con su Una paloma se sentó en un banco para reflexionar sobre la existencia. El humor del absurdo venció al drama épico.

Aun así, The cut ha ganado algo más que un león alado, se ha ganado el corazón de los ciudadanos turcos que, como él, aborrecen la versión oficial de su país, que niega el genocidio armenio (exterminio o eliminación sistemática de un grupo social), a cargo de los soldados del general Atatürk (1881-1938), y en el que murieron más de un millón de personas, tal como da cuenta el expresionista austriaco Franz Werfel en la novela Los cuarenta días del Musa Dagh.

Por haber desautorizado al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y a sus once predecesores en el cargo, en el Palacio de Çankaya, el turco Fatih Akin se ha tenido que ir a vivir a Alemania, amenazado de muerte.

Como otros largometrajes (Mayrig, de Henri Verneuil; Ararat, de Atom Egoyan, y La casa de las alondras, de Paolo y Vittorio Taviani), The cut narra la degollina del genocidio armenio, del que se cumplen cien años en el 2015.

¿Cómo se enseña el holocausto en los colegios?

En Catalunya, solo existen dos escuelas de armenio, de las que se hacen cargo la comunidad inmigrada de este país euroasiático (5.000 personas).

Se trata de la ‘escuela de sábado’, en Barcelona, y de la ‘escuela de domingo’, en Santa Coloma de Gramenet, con el mayor núcleo de armenios en el país (500 personas), consecuencia de la diáspora que hace que sea mayor el número de armenios fuera de Armenia que dentro (unos ocho millones frente a unos tres millones de habitantes).

En estos centros, en los que colaboran de manera desinteresada personas de profesiones liberales que ejercen momentáneamente como docentes, se estudia un extenso temario, en el que se repasa la galaxia Armenia de arriba abajo: historia (el 24 de abril se conmemora el genocidio armenio); música (el compositor clásico Aram Ilich Jachaturián); literatura (los intelecturales Nar-Dos, Paruyr Sevak y Muratsan), etcétera.

Escuela de domingo

“Bari galust” (Bienvenidos).

En la pizarra de la clase del primer piso de la ‘escuela de domingo’ la bienvenida se dibuja con tiza de color de rosa. Las dos palabras de Bari galust utilizan algunas de las 36 letras del alfabeto armenio, quizá uno de los idiomas con un abecé más largo (el récord lo tiene el jemer, lengua oficial de Camboya, con 72 letras).

La querendona maestra no utiliza esta pizarra de yedra para no borrar las finas curvas de los caracteres (en un principio tenían fines ornamentales).

La profesora de ojos pitañosos, Anahit, podría ser la letra número 37, por su armonizada apostura, su esbelta figura y su prímula expresión retraída.

Anahit Sargsyan (Ereván, Armenia, 1992) viste con el uniforme azul —corbata roja— de la escuela de domingo, bautizada como Mesrob Mashtots (en honor del creador del alfabeto armenio), y situada en la Casa de la Solidaritat i la Pau (Enric Granados, 9), en Santa Coloma de Gramenet. La fotografía del Che, de Alberto Díaz, Korda, rivaliza con el retrato cercano del poeta lírico armenio Avetik Isahakyan.

“A los niños no les explicamos ni un cuento chino ni la realidad de lo que pasó, simplemente dejamos caer unas gotas, para que les suene la historia. No intentamos hacer que ellos aprendan por nosotros lo que fue el holocausto armenio, sino que esperamos que, con el tiempo, ellos vayan preguntando”, explica Anahit, que lleva un año en Barcelona, ciudad que le encanta y de la que ha visitado buena parte de sus monumentos, como la Sagrada Família (Armenia fue el primer país del mundo en adoptar el cristianismo como religión oficial, en el 301 d. C.). “La palabra enemigo no la mencionamos. Intentamos ser cuidadosos y no relacionar turco con maldad, porque no es así. Lo que pasó incumbe a una determinada generación en un momento histórico muy concreto.”

Anahit imparte Historia armenia.

Por sus dificultades con el catalán y con el castellano, a Anahit Sargsyan le traduce una antigua profesora, Ani Khachatryan (Gyumri, Armenia, 1986), que con su imperiosa aparición, rotunda, deslumbrante y ponderada, se asemeja al fantasma de Natalie Wood en Penelope (1966).

“Yo fui profesora en el 2010. Les enseñaba vocabulario, y el abecedario. Piensa que hay signos difíciles de pronunciar. Por ejemplo, la ce hache del castellano puede adoptar cinco formas diferentes en armenio. Y bueno, aunque no les sacaba el tema del genocidio armenio, lo dejaba caer. Dejé de venir por falta de tiempo”, se excusa Ani, que por diferentes motivos no pudo seguir el ritmo de las clases, que se imparten todos los domingos, de 11 a 14 horas, desde el 2008. “Aún me veo intentando imponerme, porque los niños no dejan de ser niños, y se distraen fácilmente y juegan entre ellos.”

Ani llegó a Barcelona en el 2000, con su familia. Aquí terminó sus estudios de primaria y el bachiller, y continúa estudiando: Derecho, en la Universitat de Barcelona.

“Recuerdo que en Armenia al profesor nunca se le tuteaba, y se le trataba con el apelativo de señor. El profesor hacía ver su autoridad, y esto, aquí, no ocurre”, agrega Ani, y hace callar a la chiquillería, que canta como una furia de titanes enanos.

Los cuatro profesores voluntarios del colegio Mesrob se las ven negras para hacerse oír, pero seducen a los críos con el vino de sus sonrisas de banda ancha. Tres son mujeres, y un único hombre: Tigrán Simonyan (Ereván, Armenia, 1990), encargado del taller de dibujo y plástica.

“A los chicos les gusta mucho hacer dibujos, pintar, recortar papeles y hacer figuras de origami...”, dice Tigrán, adusto, remiso, modoso, que está dándole vueltas a la cabeza para saber qué tipo de construcción será la más adecuada para trabajar el genocidio armenio. “Puede ser que utilicemos plastilina y hagamos formas, pero aún no sé de qué”, responde.

Tigrán Simonyan también juega con plastilina en su horario laboral. Exactamente amasa el yeso, para fabricar los moldes de las prótesis dentales, su profesión.

La escuela de domingo Mesrob se fundó con el consenso de los integrantes de la Asociación de Armenios en Catalunya (Ararat), de la que es presidente Sargis Hakobyan (Ereván, Armenia, 1991), corpulento como una cachava, recto como un espaldar, laborioso como una hormiga industrial.

“Vimos que había la necesidad de que los niños de los inmigrantes armenios conocieran más sobre sus orígenes. Ellos ya han nacido en Catalunya, y en muchos aspectos saben más de la historia de Catalunya, de Sant Jordi, que de los episodios más importantes de nuestro país. Por ejemplo, estamos celebrando el 2.796 aniversario de la fundación de la capital de Armenia, Ereván (782 a. C.), que es más antigua que Roma (753 a. C.). Y el genocidio armenio, del que muchos nunca han oído hablar”, aduce Sargis, carne de ministro, por sus dotes de mando. “Pero además, intentamos trabajar los valores, y en el Día Internacional del Niño (20 de noviembre) nos volcamos y proponemos actividades para que sean desarrolladas entre todos.”

La asociación de Sargis Hakobyan convive en Catalunya con la Asociación de Amigos de Armenia; la Asociación Cultural de Armenia en Barcelona y la Asociación de los Armenios de España, entre otras.

“Aprender a leer y escribir es lo más difícil”, anota Artyom Bachpasaryan (Ereván, Armenia, 1978), miembro de Ararat.

Con voluntad de contribuir a que se salvaguarden las raíces de su patria, con una mirada penetrante y con la fidelidad del agente Bully, a las órdenes del detective Dix en La vuelta al mundo de Willy Fog (TVE), Artyom no deja pasar una sobre el genocidio armenio:

Reportero.—¿Cómo se enseña la aniquilación de los armenios durante la Primera Guerra Mundial?

Ani.—Se enseña el punto de vista armenio de lo que ocurrió.

Artyom.—Se enseña la verdad de lo que ocurrió.

El armenio Artyom Bachpasaryan, de la Asociación de Armenios en Catalunya (Ararat), también aprovecha que está hoy en la escuela para mejorar su compresión escrita y lectora. Copia sin faltas la palabra barev (hola). Parte de su formación académica la realizó cuando todavía existía la Unión Soviética (1922-1991).

“Los profesores acostumbraban a sacarte a la pizarra y a preguntarte la lección. Te ponían en ridículo si no respondías correctamente. No saber era una vergüenza. Eso incentivaba el estudio, se alentaba la competitividad entre compañeros”, diserta, y añade: “Con la Unión Soviética, que tenía una estructura educativa muy rígida, no se hablaba mucho del nacionalismo armenio”.

En la clase del primer piso de la escuela de domingo, en la Casa de la Solidaritat i la Pau, en Santa Coloma de Gramenet, enchufan los móviles a la red eléctrica la mitad de los 17 alumnos inscritos, monstruitos con la energía de Popeye cuando se traga las espinacas.

“La asistencia es voluntaria, pero los padres se encargan de que no se duerman el domingo”, puntualiza la profesora de Historia, Anahit Sargsyan, con las uñas de la mano rojas y negras de manera arbitraria.

Murad Avetisyan (2005) y Aída Azizyan (2008) son primos.

Él, Murad, debe de creer que la fotografía de Ernesto Guevara es un santo más de los que hay colgados en las paredes, en cartulinas recuadradas, como personajes de muceta (san Arisdaches, san Blas, san Expedito).

Ella, Aída, ha traído a la clase una mochilita Princess, con los dibujos de Disney de Blancanieves y los siete enanitos.

Él no abre la boca delante de desconocidos, como si se examinara del carné de conducir: “No me aburro nunca”.

Ella prefiere jugar con amigos que hacerlo sola: “Aquí me divierto”.

Hace un año que Murad y Aída asisten a la escuela de Santa Coloma de Gramenet. Los dos prefieren al profesor de manualidades. Tigrán, delante de ellos, se sonroja.

Desde hace cuatro años, los domingos por la mañana los tiene ocupados Varavhi Martirosyan (2003), presumida como una gatita que ronronea en el regazo de su mami: “Hoy he estudiado los ríos (Agstev, Akhurian, Aras) y las montañas de Armenia (Aragats, Porak, Tskhouk-Karckar, Zangezur). Hay más ríos que montañas. Y he aprendido que el Monte Ararat tiene dos picos. El Masis es el más alto, y tiene 5.137 metros. Y el pequeño, Asis, tiene… No me lo sé”.

Asis tiene 3.896 metros de altitud.
El volcán Ararat es el símbolo de Armenia, aunque pertenece a Turquía.

En el fondo, con lo que realmente disfruta y se lo pasa pipa Varduhi no es con las montañas ni los ríos (“he aprendido que mi país tiene más ríos que montañas, ¿te lo he dicho?”), sino con los dibujos de Eraz y Lavash, los pumukys armenios.

Y con la solista armenia Lilit Hovhannisyan (Too-Too-Too) y con el rompecorazones juvenil de estilo pop Abraham Mateo (Mi Superestrella).

Hoy, domingo 19 de octubre del 2014, visita la escuela la cantante Ella Tarunts (Ginetun).

Al final de la clase, a las dos de la tarde, los 17 niños, incluidos los primos Murad Avetisyan y Aída Azizyan, y la coqueta Varavhi Martirosyan, han subido al segundo piso, a la sala de conferencias.

Varios plafones en la sala instruyen a los visitantes. Junto a un mapa de Armenia (escala 1/400.000), la narración del genocidio: “Llamado también ‘holocausto armenio, gran calamidad y matanza armenia’. Fue la deportación forzosa de un número indiscriminado de civiles armenios”. Y carteles de la diáspora: “Este término describe las comunidades que han fundado los armenios que viven fuera de Armenia y de Nagorno Karabaj [territorio caucásico que Armenia y Azerbaiyán se disputan]”.

El número de la diáspora: ocho millones de personas.

A la estrella de Factor X Ella Tarunts los niños le han cantado el poema Soy, del sacerdote Soghomon Soghomonian, Komitas (“Soy tu amor”), y le han cantado el himno nacional de Armenia, el Mer Hayrenik (Nuestra patria: “toma esta bandera, hecha con mis propias manos”).

Sucede que la veterana Ella Tarunts no tiene 16 años como Abraham Mateo (Esa chica es para mí).

Ella es una carroza, una pureta, una persona mayor que no se entera.

Para los niños de la escuela de domingo Mesrob Mashtots, de Santa Coloma de Gramenet, Ella es viejíiisima. Por lo menos tiene 30 años. O más.

Jesús Martínez


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconEl idioma oficial es el español, es una población muy diversa y muestra...

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconCursos de Doctorado sobre escultura en la Universidad del País Vasco

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconGrandes actores del país como Cuetos, Valladares y Galiana ensalzarán...

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país icon“Cataluña y el País Vasco, El país Vasco y Cataluña, son dos cánceres...

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconDurante el siglo XVII desaparecen las novelas de caballerías, las...
...

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconDurante el siglo XVII desaparecen las novelas de caballerías, las...
...

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país icon0. preliminar: panorámica general del siglo XIX – sociedad y cultura – el antes y el despuéS

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconCursos de Formación General

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconCursos de Formación General

Dos escuelas en Catalunya imparten cursos de idioma armenio y de introducción a la cultura general del país iconCursos de Formación General






© 2015
contactos
l.exam-10.com