El ateísmo humanista propio de la modernidad






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FE Y RELIGIÓN EN LA POSTMODERNIDAD
Las ideas de la postmodernidad han influido también en el mundo de las creencias religiosas. La sociedad occidental se caracteriza hoy por su acentuada secularización y por su omnipresente secularismo. El ateísmo humanista propio de la modernidad que permitió comparar la religión con el “opio del pueblo”, según Marx, o con una especie de “reliquia neurótica”, conforme escribió Freud, ha sido transformado por el hombre postmoderno en agnosticismo y nihilismo:

  • El agnóstico afirma que es imposible saber si Dios existe o no y que, por lo tanto, es mejor hablar de otra cosa. Es preferible conformarse con la vida presente y olvidarse de la pretensión de dar respuesta a las preguntas últimas. Esta actitud ha proliferado notablemente en Occi­dente. El ag­nosticismo sustituiría al ateísmo. El ateo moderno negaba categórica­mente la existencia de Dios, el agnóstico postmoderno dice simplemente que es imposible saberlo. Lo que al final resulta ser lo mismo: increencia.

  • Por su parte el nihilismo, como negación de cualquier creencia religiosa, política o social, también ha arraigado fuertemente en el hombre contemporáneo. Nietzsche lo profetizó acertadamente: “describo lo que viene: El adve­nimiento del nihilismo. Lo que cuento es la historia de los dos próximos siglos”. Y en efecto así ha sido. La postmodernidad ha aprendido a negar casi todos los valores del pasado: la verdad, la libertad, la razón, el bien, la moral y también la creencia en Dios. La vida sin ideales ni objetivos trascendentes se ha convertido en la forma más común de la existencia humana.



1 Formas de religiosidad en la Postmodernidad

Pese a este crecimiento postmoderno del nihilismo y agnosticismo conviene apresurarse a decir que la postmodernidad no es irreligiosa. Conviven en esta época diversas tendencias que constituyen un amplio abanico de creencias. En la cultura del gran vacío sigue permaneciendo la nostalgia de lo religioso. La postmodernidad no es “ni propiamente atea ni propiamente antirreligiosa”. Pero esta sed de trascendencia del hombre contemporáneo se procura saciar en fuentes que no siempre satisfacen. Asistimos hoy a un tránsito de formas religiosas que sustituyen a las tradicionales religiones cristianas. Veamos algunas de ellas.
1.1 Retorno a lo esotérico

  1. Sólo hay que echar un vistazo a cualquier periódico o revista para comprobar la importancia del fenómeno. Horóscopos, astrología, ciencias ocultas, cartomancia, videncia y esoterismo barato compiten por abrirse paso en la sociedad de consumo.

  2. La mezcla de lo enigmático y misterioso con ciertas doctrinas cristianas deformadas: Lo que interesa no es tanto el mensaje de Cristo o lo que dicen los Evangelios sino lo que no dicen. Atraen sobre todo los años oscuros de la vida de Jesús; el período de la infancia; todo aquello que permita desvelar los misterios que supuestamente han ocultado las iglesias. El retorno a lo esotérico demuestra que la inquietud por lo religioso no ha desaparecido totalmente de la sociedad. Sin embargo, se pone de manifiesto, al mismo tiempo, que con ese afán desmesurado por lo oscuro y secreto sólo se consiguen caricaturas deformadas. Se inventa así un Jesús apócrifo tergiversado y marginal que poco, o nada, tiene que ver con la historia real. Un Jesucristo milagrero que atrae al supersticioso y al ansioso de novedades pero que aleja al ser humano de la auténtica Palabra de Dios. Si el racionalismo moderno contribuyó a minar las creencias religiosas, la postmodernidad representa un retorno ingenuo a la brujería medieval. Del escepticismo radical se ha pasado a la credulidad más increíble.

  3. La religiosidad postmoderna engaña el hambre de Dios con manifestaciones desfiguradas que pretenden restar importancia al cristianismo. El aire esotérico impregna desde los vulgares horóscopos hasta la sofisticada New Age (Nueva Era).

  1. La Nueva Era es un conglomerado sincrético de ideologías diversas:

  • Se intenta que la conciencia personal pudiese salir del individuo y dilatarse hasta fusionarse con la conciencia universal del cosmos. Este deseo de unidad les hace valorar la religiosidad oriental por encima de la judeo-cristiana.

  • Se recurre a la psicología para profundizar en las facultades no conscientes, en la introspección, con el fin de conseguir la paz interior y la claridad espiritual.

  • Se cree que a través de los mediums es posible el contacto con personalidades alejadas en el espacio y en el tiempo; exactamente igual que propone el espiritismo clásico.

  • Y, en fin, se diviniza la tierra y sus relaciones con la humanidad en un intento de reencantamiento de la naturaleza por medio del ecologismo, el biocentrismo y el culto a todo lo natural.

  1. Es la búsqueda afanosa de soluciones alternativas para

  • el cuerpo (homeopatía, acupuntura, etc.);

  • para la mente (telepatía, hipnosis, etc.) y para

  • el espíritu (espiritismo, meditación trascendental, chamanismo, etc.).

  1. ¿Qué ha ocurrido en nuestros días para que el ser humano retome una vez más de lo esotérico? La respuesta puede que venga de la mano del malestar cultural que se respira hoy. Las ciencias humanas están sufriendo una aguda crisis metodológica.

  1. El postmoderno -como vimos- ha perdido la fe en la razón, en la historia, en la ciencia y en el hombre.

  2. Cuando resulta que el glorificado método del racionalismo deductivo tampoco aporta las respuestas necesarias que pudieran sa­tisfacer plenamente todos los aspectos de la personalidad humana, el individuo contemporáneo le da la espalda y se busca otro paradigma. Cuando la razón se pone en tela de juicio le llegaría el turno a la intuición.

  3. Sin embargo hay, a nuestro entender, una causa espiritual mucho más profunda que fue señalada ya por José M. Martínez: “La cultura moderna ha producido un gran vacío espiritual y este vacío no siempre queda vacante; a menudo es ocupado por las creencias más irracionales”. La grave anemia espiritual, en que vive sumido el postmoderno, es la causa principal en el auge de las actuales tendencias neo-esotéricas.

  4. Cuando se le cierra la puerta del alma al Dios de la Biblia resulta que los fantasmas se cuelan por las ventanas. Como indica Manuel Guerra: “Dios ha puesto el ‘sentimiento religioso’ como un medio para que el hombre consiga uno de sus fines: el religioso. Un síntoma de inmadurez o de decadencia es trastocar este ordenamiento, convertir los medios en fin, en este caso, la búsqueda ansiosa del sentimiento religioso precipitándose en el irracionalismo religioso”. El auge del sentimiento que se observa en la postmodernidad lleva al ser humano a buscar afanosamente, en sus prácticas religiosas, las experiencias sensitivas.

  5. La filosofía actual propone que hay que sentir para existir; es nece­sario emocionarse; el cuerpo y el espíritu tienen que vibrar con la fe religiosa. Las creencias sin emotividad hoy no satisfacen. Pero, sin ánimo de menospreciar las virtudes del sentimiento, depender siempre de él, incluso para las cuestiones religiosas, ¿no es realmente un grave síntoma de inmadurez?

  6. La fe cristiana no es sentimiento, sino “asentimiento” (Zustimmung, Einwilligung), es admitir como cierta la doctrina de Jesucristo sin estar siempre esperando que ésta nos emocione las veinticuatro horas del día. La persona madura en su fe no se deja arrastrar por la irracionalidad religiosa.

  1. El individuo inmaduro suele caer fácilmente en los nuevos movi­mientos esotéricos porque siempre anda buscando sentir algo que las religiones institucionales no le saben dar. La despersonalización y la fal­ta de atención a los problemas individuales que se vive hoy en el cristianismo oficial contribuye a este retorno a lo esotérico. La persona que se abraza a tales movimientos y rechaza el cristianismo está repudiando consciente, o inconscientemente, una religión institu­cionalizada; un sistema eclesial aliado con la modernidad racionalista y calculadora; un clero que ha predicado la doctrina del amor, pero no la ha puesto en práctica.


1.2 Rebrotes de lo satánico

  1. Muchas personas creen que la idea del diablo no es más que una tradición cristiana, que subsiste como leyenda medieval pero que hoy resulta ya inaceptable para el creyente que pretenda haber alcanzado la madurez. Incluso ciertos teólogos contem­poráneos opinan que la predicación cristiana no debería alimentar la creencia en los demonios como seres personales por entender que tales ideas fueron introducidas, en la tradición judeo-cristiana, por la influencia dualista de pueblos periféricos. Pues bien, una vez más nos encontramos frente a la paradoja. Cuando en ciertos sectores liberales del cristianismo parecía que la fe en seres espirituales demoníacos se iba debilitando, en la actualidad asistimos a su resurgimiento pero en ambientes completamente opuestos al mundo cristiano. Resulta sor­prendente que hoy, en la época de los satélites y de la inteligencia artificial, todavía se busquen las pretendidas posesiones diabólicas, los exorcismos, las misas negras o los cultos satánicos.

  2. Actualmente se ha producido una proliferación espectacular de grupos demoníacos o sectas luciferinas y satánicas. Es el desarrollo del lado oscuro de lo religioso; la fascinación por lo oculto y misterioso; la búsqueda de la malignidad como recurso contracultural y contrarreligioso; la rebeldía, la desobediencia, la manifestación descarada contra Dios y el principio del bien en el mundo. Lo que embruja, a ciertas criaturas, es el poder terrorífico del mal.

  3. Tanto el cine como deter­minada literatura se han hecho amplio eco de tales tendencias. La prensa no escatima esfuerzos a la hora de airear exorcismos cometidos a seres inocentes que creen estar poseídos por el maligno. Incluso podría afirmarse que la sociedad de consumo explota lo demo­níaco a través del miedo calculado, las películas de terror, los fantasmas para niños y hasta las historias del satanismo en fascículos y videos coleccionables. Es una forma de hacer negocio con el misterio del mal en el mundo.

  4. Pero lo cierto es que el número de grupos demoníacos actuales que se congregan clandestinamente para adorar a Satán, Lucifer o Belcebú está aumentando en todo el mundo. Guerra menciona para España hasta 33 grupos satánicos con nombres propios que les definen. Títulos tan sugerentes como: “Barón Rojo” en Madrid, “Amigos de Lucifer” en Galicia y Cataluña, etc. Siempre se trata de grupos con un reducido número de miembros ya que prefieren dividirse antes de constituir una agrupación demasiado numerosa que pudiera poner en peligro su clandestinidad. Las sectas satánicas son realmente más peligrosas que las luciferinas porque su principal objetivo es rendir culto a Satanás experimentando cualquier tipo de emociones fuertes.

  5. Las luciferinas, en cambio, aunque también son destructivas, al estar formadas por personas de cierta formación intelectual, con dinero o personas con profesiones liberales, su des­tructividad se muestra más educada y centrada en la consecución de dinero y poder.

  6. Pero las satánicas llegan incluso a practicar ritos que han producido, en ciertas ocasiones, víctimas humanas. Esto es lo más grave, desde el punto de vista ético y legal. La prensa registra, de vez en cuando, casos que ponen los pelos de punta como el ocurrido en 1988 en Huelva donde murió una mujer, miembro de la “Comunidad del Espíritu de la gran Águila”, durante la celebración de uno de estos ritos. La líder del grupo, Ana Camacho, fue juzgada y condenada, en octubre de 1992, por la Audiencia de Huelva.

  7. Lo más cruel de las ceremonias satánicas es, sin duda, el sacrificio de seres humanos inocentes. La muerte de niños e incluso bebés ha sido denunciada en varios países. Dianne Core, presidente de la “Childwach”, asociación inglesa para la protección de los menores, manifestó que al menos 4.000 niños mueren cada año víctimas de los practicantes del satanismo. “En Suecia se han descubierto numerosos infanticidios en misas negras. Incluso algunas mujeres quedaban embarazadas para después abortar; los sacerdotes satánicos asesinaban meses más tarde el feto y bebían su sangre durante el ritual. A veces mataban a la madre que no quería acceder a sus propósitos (declaración de una ex-satanista sueca) (ABC, 14/111/1993, p. 103) Guerra comenta en su minuciosa obra cómo se realizan los sacrificios con víctimas humanas. “El rito consiste en la captura de la víctima, su introducción hasta el altar en procesión mientras cantan la letra de Onnis, dios antropófago o devorador de hombres. (...) Ponen la víctima atada sobre el altar. La torturan grabándole los signos satánicos con el cuchillo ritual. Durante la misa negra (...) le extraen el corazón y a veces también otras vísceras, que comen todavía calientes y palpitantes a imitación de la comida en crudo de la carne, llamada “omofagia” (...). Consideran la omofagia como el recurso más eficaz para apropiarse la fuerza divina presente y actuante (...), es un modo de participar de la malicia de Satanás y un medio eficaz para apropiarse de su energía y conocimientos mientras sienten como fuertes descargas emocionales y una extraña sensación de poder”. Durante todo el cere­monial el que hace de “sacerdote” se burla y maldice continuamente a Jesucristo. Por último los participantes permanecen inmóviles hasta quedar convencidos de que Satanás se ha posesionado de ellos. Es entonces cuando pueden empezar a experimentar convulsiones.

  8. A veces ingieren alucinógenos con el fin de facilitar los llamados viajes astrales.

  9. Las orgías sexuales son muy corrientes; a veces es la “sacerdotisa” la que mantiene relaciones con el iniciado que desea ingresar en la secta.

  10. La profanación de cementerios y de lugares considerados sagrados es una costumbre habitual así como la decapitación de animales. El cambio de nombre de las personas iniciadas puede hacerse mediante una especie de ‘contra-bautismo”.

  11. No es ningún secreto que la música moderna ha sido utilizada, portales grupos, como medio para aproximar el satanismo a los jóvenes. Algunos conjuntos de rock han conseguido grandes éxitos gracias, en parte, a las letras claramente satánicas de sus canciones. Dentro de estos ejemplos cabe mencionar a “Kiss”, sigla que corresponde a Kings in Satan’s Service, AC/DC”, “Nazareth” y “Black Sabbath”. El tema de Satanás aparece en numerosos títulos de ciertas melodías, p. ej. El número de la bestia del grupo heavy “Iron Maiden”.

  12. ¿Qué representan todas estas manifestaciones contemporáneas de retorno a lo satánico?

  1. Caminos que conducen fácilmente al satanismo:

  • La crisis de valores y de principios personales, tanto éticos como religiosos que se sufre en la actualidad.

  • El deseo de evasión de lo vulgar y rutinario .

  • La curiosidad morbosa por descubrir nuevos aspectos ocultos del mundo,

  • Búsqueda del sentido de la vida en lo demoníaco.

  • El incremento de los desequilibrios psíquicos y esa especie de rabia y odio constante, contra todo y contra todos, en que viven algunas criaturas hace que se recurra a lo peor, la venganza.

  • Cuando se ha perdido, como ocurre hoy, la conciencia de pecado; cuando no existe frontera entre lo que está bien y lo que está mal; la voluntad y el intelecto se debilitan y no son capaces de acallar las voces internas que exigen revancha.

  • Lo único que se anhela es placer, poder, dinero, impresiones nuevas y emo­cionantes.

  1. La respuesta cristiana a los hombres y mujeres de nuestros días, que han quedado atrapados en la tela de araña de lo demoníaco sigue siendo la misma de siempre: el ocultismo es el tobogán que hunde al hombre en las entrañas de la Muerte, por el contrario, la fe en el Hijo de Dios es la única escalera que puede elevarlo hasta la auténtica Vida. El apóstol Juan lo explica así: “Todo aquel que comete pecado, comete maldad, pues pecar es cometer maldad (...), que nadie os engañe: el que practica la justicia es justo; pero el que comete pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo. (...) Se sabe quiénes son los hijos de Dios y quiénes son los hijos del diablo, porque quien no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios

Salir de una secta satánica puede ser muy difícil. Pero no es imposible.
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