Dedicado a mi Alejandro, a Mariscal, a Camilo y a Ocaña






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títuloDedicado a mi Alejandro, a Mariscal, a Camilo y a Ocaña
fecha de publicación29.03.2017
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Nazario Íntimo Textos
Dedicado a mi Alejandro, a Mariscal, a Camilo y a Ocaña.

Nazario íntimo
Resulta complicado hablar de intimidad refiriéndonos
a un autor que tanto en su vida privada como en su obra ha hecho un constante alarde del más descarado exhibicionismo. Pero así como escondido en la piel del más duro sádico podemos encontrar al más sufrido masoquista, el exhibicionista suele ocultar, tras una máscara de afiladas y coloridas púas, de desvergonzadas ostentaciones, un ser tímido que insiste en hacer inverosímiles piruetas para ocultar una tremenda ternura de la que se avergüenza . Nazario trata a sus personajes, estudia sus aventuras y realiza sus dibujos con una ternura que pretende ocultar como si fuera un delito. La vanidad, su gran pecado mortal, no es más que una pantalla tras la que esconder su enfermiza inseguridad.

La sagacidad del editor de Nova Era vio como un gran acierto el ofrecimiento que le hizo Javier Mariscal de coordinar y estructurar en su estudio de Palo Alto la maqueta de un libro con la obra de Nazario. El editor adivinó que la mirada de Mariscal aportaría a la obra de Nazario una nueva dimensión y multiplicaría los puntos de vista. La de Mariscal sería la mirada perfecta. Su ojo perspicaz, que conocía al autor y su obra desde siempre, a fondo, con sus excesos, sus exageraciones y sus desmesuras, sabría calar a fondo en ella para así reestructurarla, desmenuzarla, buscar relaciones ocultas, referencias, trampas e interconexiones.

Cuando al día siguiente de llegar a Barcelona, en 1972, un amigo común presenta a Nazario y Mariscal, ambos ya conocían de oídas sus trabajos. Desde entonces han seguido siendo amigos, han compartido piso muchos años, amistades, éxitos y penurias.

Tras muchas vueltas y miradas a la obra de Nazario, tras largos meses de labor de seleccionar, desechar, buscar detalles, confrontar, reorganizar, («¿Todavía estáis con el libro?», preguntan un mes tras otro amigos que siguen la aventura), el libro quedará como un denso puzle cuyas piezas han sido dispersadas y vueltas a reajustar para conseguir insólitos efectos, con lo que se ofrece una lectura de las obras totalmente nueva y fresca.

Todas sus épocas, todos sus trabajos, todas sus técnicas y estilos quedan perfectamente ensamblados para ofrecernos esa nueva

lectura que girará en torno a unos textos escritos por Nazario para contrapuntear y resaltar las imágenes.

Por último, llega la labor del editor para conseguir que la obra del artista pueda verse impresa con una calidad como su minuciosa labor requería. Son estos unos dibujos menospreciados por editores mediocres que sólo supieron ver en ellos el valor funcional, erótico y comercial, para los que se usaron papeles de mala calidad y se dejó al azar la fidelidad de líneas (siempre fuera de registro) y la luminosidad de los colores. Ahora cada imagen podrá ser contemplada con limpidez y el trabajo, que pretende ser minucioso, exacto, onanista (como lo calificaba Terenci Moix) o «pintiparado» (como diría Fernando Arrabal), podrá ser degustado por fin como si el lector tuviera los dibujos originales en sus manos.

El lado culto de la contracultura
Iniciación cultural
Desde temprana edad un niño enfermizo, solitario, al que su hermano cuatro años más pequeño tiene que defender en las peleas, en un minúsculo pueblo agrícola, alimenta su fantasía buscando refugio en la lectura de tebeos. Su madre se los quita, se los esconde, se los rompe pero él ingenia trucos para seguir leyendo, comprando e intercambiándolos con los amigos y las hermanas de los amigos. Los fuertes y musculosos moros de los tebeos del Guerrero del Antifaz, sus personajes perversos, sensuales, sádicos, el gran surtido de ingeniosas torturas, su enorme y variada galería de personajes femeninos se complementan con historias aún más inverosímiles de hadas, princesas, brujas y encantamientos adobadas con gran parafernalia de cortinas, encajes, vestidos, tocados y palacios de los «tebeos para niñas» de las colecciones Azucena o Florita. Tebeos en general prohibidos por su madre por no ser considerados «lecturas provechosas» y los de niñas doblemente prohibidos por ser lecturas exclusivas del otro sexo.

A este cóctel se pueden añadir las lecturas piadosas de vidas de santos con sus escalofriantes martirios, sus sádicos verdugos con sus flagelaciones, decapitaciones y crucifixiones. Las fantasías eróticas de una sexualidad desbordante que practica sólo o con grupos de amigos y el nacimiento del concepto de culpa, castigos infernales, confesiones, arrepentimientos y propósitos de enmiendas redondean el fondo del lecho en donde, a partir de ahora, irán sedimentándose todos los estratos que conformarán su futura cultura.

Diarios tempranos, poemas de otoños y amores imposibles y dramas truculentos son los primeros frutos de una serie de lecturas caóticas que siguen a la lectura de tebeos. Leerá una y otra vez el lacrimógeno y fascista Corazón de Edmundo de Amicis (único libro que junto al Robinson Crusoe de Daniel Defoe formaba parte de la biblioteca de su padre). Luego seguirá toda una ristra de autores secundarios, nacionales o extranjeros procedentes de editoriales baratas: Pereda, Palacio Valdés, Baroja, Knut Hamsun, Lajos Zilahy o Stefan Zweig entre otros.

Ya con quince años empieza a descubrir la «gran literatura» comprando o recibiendo prestados libros editados en México o Argentina y nombres como Sartre, Camus, Sade o Bataille comienzan a serles familiares. Amigos de cultura más avanzada le van soplando nombres extravagantes como María de Zayas, Francisco Delicado o Martín Santos. En la Escuela de Magisterio la profesora de francés hace que sienta curiosidad por los clásicos franceses y en la facultad de Filosofía y Letras sus lecturas llegan a abarcar un repertorio tan amplio que pueden comprender desde el Arcipreste de Hita, Garcilaso o San Juan de la Cruz hasta Spinoza, Kierkegaard o Plotino.

El cine se convierte en su segunda pasión. Rata de cineclubs, cinematecas y filmotecas se apasiona rápidamente por Dreyer, Murnau, Stroheim, Pabst o Kurosawa, siendo siempre Orson Welles su favorito.

Menospreciada la música clásica (más bien desconocida), se vuelca en el flamenco cuando se encuentra en Morón con Diego del Gastor y toda su corte de cantaores y bailaores, sus fiestas y sus acólitos jipis americanos aprendices de guitarristas.

Su admiración por la pintura de Piero de la Francesca lo lleva de peregrinación por Italia tras la contemplación de sus frescos. Asiduo visitante del museo del Prado o del Louvre, de pronto rompe con la pintura hasta tal punto que en una estancia de un mes en casa de un amigo en La Haya se niega a saber nada de Rembrandt o Van Gogh, como se negará más adelante a visitar ningún museo de Londres (exceptuando el de los prerrafaelistas).Ha comenzado a dibujar tebeos influenciado por el movimiento underground americano, lo que implicará un cierto menosprecio y rechazo de la cultura oficial y elitista de galerías y museos. Los guiones que inventa para dibujarlos en viñetas estarán plagados de personajes y aventuras que le fascinaron de niño, reinventándolos, parodiándolos, desmesurándolos y regodeándose en sus anacronismos.

Ha comenzado a crear historias literarias que decide narrar usando el dibujo al que aplica las técnicas del tebeo. Su guitarra granadina de De la Chica permanecerá dormida en su funda hasta que la resucite Sisa, al que se la vende ya en Barcelona.
Desarrollo Contracultural
Como en una catarsis el recién nacido dibujante de historietas decide comenzar por un ajuste de cuentas con sus prejuicios e inhibiciones. La escatología será su primer exabrupto en forma de historieta de cuatro páginas, «La gran mierda» dedicada a un amigo de su hermano que contaba divertidas anécdotas acerca de una incontinencia intestinal sufrida durante un tiempo. Con varias historias cortas más sobre «caca, culo, pipi» da por zanjada la serie.

Le llega el turno al Guerrero del Antifaz, el supermacho abstemio de sexo que es ridiculizado por un superdotado Alí Khan y una defraudada Ana María. Es una miniatura de tres páginas que resultan demoledoras. Una elaboradísima historia sobre un santo que prefiere castrarse antes que caer en el pecado nefando de la homosexualidad, pretende saldar sus cuentas con la Iglesia Católica y toda su doctrina represora de la que el autor se considera doblemente víctima por católico y por homosexual. La historia Tentación, Martirio y Triunfo de San Reprimonio virgen y mártir quedará para su autor como un chorro de semen encima de una hostia. La obra es el intento de elaborar un inmenso retablo. Desde la primera página de presentación, en la que el título ondea por encima de la imagen del santo como en una altar barroco, hasta las narrativas elípticas de diversas historias en la doble página central, en la que se desarrolla el Martirio, las múltiples visiones de espacio y tiempo tienen su origen en los retablos góticos o en los frescos renacentistas. Se podría rastrear en las historias de Moisés de Boticcelli en la Capilla Sixtina. Para los adornos, Nazario no dudó en rebuscar en las orlas decorativas de las pinturas románicas, consiguiendo así toda una amalgama de iconografía religiosa que abarca toda la historia del arte. Trabaja un guión del que sólo llega a dibujar a lápiz dos enormes páginas sobre las desventuras de Leonore y Clementine, dos personajes de la novela de Sade La historia de Sainville y Leonore, cuyas virginidades son implacablemente acosadas, en Lisboa y Toledo, por todo tipo de libertinos, que ya no son musulmanes sino nobles cristianos e inquisidores. Otro guión minuciosamente detallado, basado en la novela de María de Zayas El prevenido engañado, constituirá, junto con el anterior, un primer intento de adaptar obras literarias al cómic. Casi siempre aparecen personajes femeninos víctimas de la represión sexual, el patriarcado y el machismo.

Pero las influencias literarias van aflorando siempre en sus historias tanto voluntaria como involuntariamente, como fuentes de inspiración, como citas, como guiños o como técnicas innovadoras de narración. Las piruetas narrativas de las primeras obras de Vargas Llosa le sirven para experimentar en Sábado, sabadete, a través de diversos y complicados niveles, en los que conjuga la realidad, los sueños, los deseos, los miedos y las fantasías de los diversos personajes. Trenzando las aventuras, entrelazándolas, mezclándolas con minúsculas historias ajenas a ellos, pero que las complementan, salpicándolas de anuncios y chistes, de anécdotas y trampas, obliga al lector a una actividad, complicidad y, esfuerzos cercanos a la creación. También Cortázar, con su novela Rayuela así como las menudencias puntillosas que le admiraron en el llamado nouveau roman, (Robbe-Grillet sobre todo), influyeron en la confección de estos guiones.

Un día descubre que un episodio introducido en la historieta La calabaza encantada es idéntico a una aventura narrada en la novela Abelardo y Eloísa, completamente olvidada, que había leído en su época de esponjamiento de clásicos franceses.

La Salomé de Oscar Wilde le servirá de punto de partida para crear un personaje que al final poco tendrá que ver con la pequeña heroína original. Lo mismo ocurrirá con el personaje «manipulado» de Turandot, al que dará un giro totalmente diferente que convertirá la comedia en un drama con final trágico.

En otras ocasiones, las historias serán llevadas al cómic al pie de la letra, como ocurre con el cuento del chino Pu Songling en Amantes, los cuatro epigramas griegos de la Palatina en Los Amores de Júpiter o el martirio de santa Febronia en Vírgenes y Mártires. El monólogo de Helena girará en torno al poema homónimo de Yorgos Seferis, publicado en el libro de sus poesías completas, que aparece abierto en la página siete de la historia. El verso subrayado «…y Paris yacía con una sombra como si fuera una criatura viva.» se convierte en la exacta definición de la situación de la protagonista de la historieta.

Y por las páginas de Anarcoma circularán los fantasmas de Barbarella cuyo robot Aiktor dará origen a XM2 (aunque Gastón Lerroux no ande muy lejos), o la «máquina excesiva» que puede reanimar o matar de placer, inventada por el cerrajero de palacio de Joli Joli, que se convertirá en la máquina tras la que correrán muchos de los personajes de la historia; el Conde Negro y sus experimentos, con sus perros, su hija y sus palomas saldrán calentitos directamente de la mano de Georges Franju con su magnífico film Ojos sin rostro; Feuillade, Stendhal o Faulkner serán recordados más o menos discretamente. De este último, en concreto del capítulo XXV de su novela Santuario, en la que se celebra el funeral de un muerto de la banda, tomará algunos detalles macabros. El féretro colocado sobre una mesa de juego del casino, forrada de crespones negros, cae al suelo durante una pelea y una corona de flores queda agarrada a la cabeza del muerto por un alambre enganchado en el agujero de bala que tiene en la frente. En el funeral de la Tronogordo, que se celebra en el comienzo de Anarcoma 2, Nazario rinde un homenaje al gran escritor.

¡Qué decir de la descarada influencia de Tom de Finlandia y sus magníficos ejemplares, así como de los ambientes y personajes de la Barcelona de Jean Genet!

Muchos planos y encuadres de viñetas de Salomé y Turandot homenajearán a películas de Dreyer o Welles (sobre todo Otelo) y para las escenografías y vestuarios de ambas recurrirá a fuentes tan variadas como León Bakst, Fortuny-Madrazo, Felicians Rops o Adolphe Appia, sin dejar de tener presentes las Salomés de Carmelo Bene o de la Nazimova . Diseños de antiguas telas chinas, bordados de mantos de vírgenes andaluzas, pasos de Semana Santa, de vírgenes del Rocío y toda la parafernalia cofrade sevillana, incluidas mantillas, peinetas o mantones de Manila, se mezclarán con tocados iberos y Damas de Elche o joyas de mujeres de la Alberca, en Salamanca, pescadas en libros de fotografías de Martín Echagüe y repescadas en la Medea de Pasolini y Callas.

Luego vendría el triple salto mortal de los cómics a la pintura, con la inmersión de lleno en un mundo en donde imperarían Zurbarán, Sánchez Cotán, Antonio de Pereda, Chardín, Kalf, Claesz, Hockney o Ralph Going. Quizás, como bien apunta el crítico Edward Lucie-Smith, las acuarelas del sueco Carl Larsson no anden muy lejanas. Los que sí quedaron bien lejos fueron Eisner o Crumb, el cómic underground y por supuesto, lo que dio en llamarse contracultura.

Mujeres raras, santas, princesas y puritas
Desde la mujer Purita, que no tiene nada de rara, hasta Anarcoma, que como mujer es una cosa rarísima, en mi obra hay toda una galería de mujeres que podrían recibir ese calificativo. Más que la rareza su condición de víctimas sería el rasgo más marcado que todas tendrían en común.

Tanto Salomé como santa Febronia son víctimas voluntarias de unas creencias que las llevan a autoinmolarse en los altares de sus dioses. Helena es víctima de su indecisión mientras Turandot sucumbe bajo el yugo de su desmedido orgullo. Purita es la víctima involuntaria del poder patriarcal en una sociedad católica, de clase media y que vive bajo la presión de una dictadura.

Purita luchará desesperadamente por liberarse del cinturón de castidad colocado desde tiempo inmemorial por padres autoritarios, sean o no militares. Las llaves de esos cinturones sólo les serán entregadas a los novios en el acto del matrimonio. Purita comprobará horrorizada cómo su marido se convierte en una fotocopia del poder paterno. Irá descubriendo que el error no está sólo en la cadena «padre, marido, amante» sino en todo hombre que pretende poseerla como objeto. En la tercera parte, de la que sólo estudié el guión, Purita descubre que sin independencia económica no existe una verdadera independencia personal y social.

Salomé y la santa Mártir son dos niñas caprichosas víctimas de una misma educación religiosa deformante y de sectas sangrientas que las inducen a ser verdugos de sí mismas haciéndolas soñar con ofrendar su sangre a dioses ávidos de ella. Mi Salomé no es víctima del deseo, de un amor desesperado no correspondido: ella sólo anhela ser sacrificada a la diosa de la luna, como las demás jóvenes que cada mes derraman su sangre en su honor. Ni Yokanaan ni ningún otro hombre es merecedor de sus fantasías. Se burla de la concupiscencia de su padrastro y se aprovecha de ella para conseguir transgredir la ley. Sus delirios se enredan entre las manos de la diosa como una serpiente. Su cuerpo será sacrificado para conseguir una unión mística con el dios deseado. Santa Febronia no defiende su virginidad de los ataques del tirano lascivo. La mística masoquista usa los deseos y el sadismo del emperador para conseguir una muerte que la conduzca a los brazos del amado del que espera la recompensa a su supremo sacrificio.

Turandot sucumbe ante su desmedido orgullo y el miedo a perder su virginidad, su pureza granítica. Cada pretendiente es un nuevo candidato a derramar su sangre virginal y ella se venga mandando que les corten la cabeza/pene en un ritual simbólico de castración. Cuando al final las barreras se derrumban y los deseos de la princesa castradora se anteponen a su miedo a perder la virginidad, cuando ha perdido los enigmas y su orgullo está por los suelos, ¡cómo premiarla con el amor de un final feliz! La esclava en nombre de tantos amantes despreciados y sacrificados, destruye al único amante elegido por ella y la condena a continuar siendo virgen eternamente ante su altar, inaccesible, pétrea, helada como una estatua de sal.

Helena es una mujer enredada en unos amores perdidos de los que no sabe cómo escapar. Convertida en una sombra de la amante que un día fue, no encuentra el momento para decidirse a confesar a su amante que todo ha terminado entre ellos y que no vuelva más. Antepone su temor a quedarse sola y el miedo a tomar una decisión al martirio cotidiano que supone la presencia de un cuerpo no deseado, unas caricias que erizan la piel y unas palabras que ya no escucha. La situación de Helena no llega a ser dramática, moviéndose en un plano culturalmente digerible. Ni siquiera está casada, ni siquiera tiene que soportar su presencia a diario. Y es por esa ausencia de dramatismo, por esa cotidianidad, por lo que la historia adquiere un valor arquetípico. Es la historia consentida, sumisa, con rasgos masoquistas, de un cuerpo que se deja poseer sin deseo todos los fines de semana.

Anarcoma es un simulacro de mujer, un hombre con tetas que viste ropas femeninas y actúa como una mujer. En un mundo como el de hoy, americanizado, en el que pretenden que todo sea lo que aparenta ser, un travesti deviene una mujer sofisticada, atiborrada de siliconas y botox, de operaciones estéticas y arreglos, libre, mitificada y, a menudo, tanto o más deseada que cualquier otra mujer auténtica. El travesti exagera las apariencias ofreciendo el aspecto estándar de la mujer deseada, a lo que añade su toque de, como ellos llaman «misterio», (que no es más que una polla entre las piernas) y unas artes amatorias de las que la mayoría de las mujeres, educadas para casarse, abrirse de piernas y parir, carecen.

Amantes
Mujeres recién casadas son abandonadas por sus maridos emigrantes al poco tiempo de la boda. A veces pasarán años hasta sus vueltas. Rota su virginidad, apenas semi intuido el placer, tendrán que aguardar todos esos años solas en sus camas. Como maridos guerreros enzarzados en una larga contienda. Guardada su integridad por altos muros y por una numerosa variedad de familiares. Esta desventurada historia de soledad, de amor fatal, de celos y humillación narrada por el escritor chino Pu-Songling es contada aquí por una mujer a su amante al que acoge en su regazo. El dibujante se oculta, cediendo el papel narrativo a otra mujer, en un intento de crear un lazo de complicidad, comprensión y ternura con las relaciones de zoofilia de la protagonista y su trágico y humillante final.

Turandot
Esquemáticamente esta obra se reduce al clásico trío amoroso en el que un hombre perdidamente enamorado de una mujer, que no sólo no le corresponde sino que desea su muerte, es amado por otra a la que rechaza. La presentación de los personajes, retratados por ellos mismos o por otros secundarios, el desarrollo del drama y el trágico desenlace serían los tres actos que se desarrollan sin interrupción
en la obra.

Personajes
Una princesa cruel, presa del orgullo y de una atávica sed de vengar a una lejana antepasada violada y asesinada por el invasor, impone a sus pretendientes la resolución de tres enigmas que tendrán que descifrar  si quieren ganar su mano y no perder la vida. Un príncipe exiliado, de incógnito, expulsado de su país por invasores, se enamora de la princesa y decide jugarse la vida para conseguir su mano. Una esclava de la princesa, hija de un rey destronado por el emperador, reconoce al príncipe del que estaba secretamente enamorada durante la estancia de éste como criado en la corte de su padre.

Desarrollo del drama
La princesa plantea los tres enigmas que son resueltos con facilidad por el pretendiente. Su orgullo se resiste a admitir la derrota y el príncipe le plantea a su vez un enigma: si descubre su nombre y su estirpe perderá la vida y si no lo hace lo admitirá como esposo. La princesa recurre hasta a la tortura para descubrir el nombre del príncipe desconocido mientras que la esclava acude a los aposentos del príncipe al que intenta seducir entregándose a él. El príncipe duda pero termina rechazándola
y manifestándole involuntariamente su nombre.

Desenlace
La esclava despechada y deseosa de que el príncipe no consiga su objetivo, ha denunciado el nombre a la princesa. Llegado el momento decisivo de la prueba final, Turandot, triunfadora, insensible y despiadada, pregona su nombre. El príncipe abatido, blandiendo su puñal, pretende quitarse la vida. La princesa, salvado su orgullo, enternecida por primera vez, reconoce y anuncia a todos su amor. La esclava se ve derrotada por su rival y llena de odio recoge el puñal abandonado en el suelo y decide inmolarse tras asesinar a su amado arrebatándole a la princesa su recién nacido amor. Turandot queda sola, humillada y sin enigmas.

Diferencias esenciales con la ópera de Puccini
Cualquiera que conozca la obra homónima de Puccini podrá observar que mi historia guarda tanta relación con ella como mi Salomé con la de Oscar Wilde. Mi historia tiene más deudas con la ópera de Bussoni y, sobre todo, con la obra teatral de Carlo Gozzi, tan admirada por Max Reinhardt, que con el libreto usado por Puccini. Pero mi pieza está estructurada de una forma totalmente diferente al eliminar personajes, crear un desarrollo distinto e introducir un final totalmente nuevo. La importancia dada al personaje de Adelma, la princesa cautiva, con resonancias medéicas, la coloca a un nivel muy parecido al de la orgullosa y gélida protagonista. Aquí hay dos mujeres enamoradas que terminan enfrentándose por el amor de un mismo hombre. Turandot, la pura, la causante de la muerte de tantos hombres cuyos únicos delitos eran el de aspirar a conseguir su mano, contempla estupefacta y derrotada cómo otra mujer, una esclava, venga a todas sus víctimas sacrificando al único hombre al que ella, al final, ha decidido elegir.

Diario de amor y miseria en el underground
Despiertas de la siesta tras haber echado un buen polvo con Alejandro sintiendo que alguien que no es Alejandro circula por la cama. Es Nacho que ha encontrado un ligue y pretende usarla para follar sin preocuparle lo más mínimo que esté habitada. Le digo que esperen un poco a que nos levantemos si quiera. ¡Pero eso no es todo! En la puerta asomaba la cabeza un chulo de Ocaña guapísimo,(Nacho le había abierto la puerta mientras dormíamos), que acababa de salir de la cárcel y quería que le diésemos cuartelillo siquiera una semanita mientras se buscaba la vida. Terminó durmiendo en el salón tras intentar hacerlo en la cama, mostrándose ante nosotros en calzoncillos con la polla dura. Saco la mano de las sábanas y le hago una paja de hermana de la caridad mientras Alejandro le soba un poco pero sin ningún apasionamiento, sólo por puterío, porque el tipo no nos gusta a ninguno de los dos (los gustos de Ocaña, siendo muy amplios, no suelen coincidir con los nuestros). Más tarde confesaría que le escocía un poco la polla al mear y que seguro que un jovencito con el que había follado en la cárcel le había pegado algo. Le dimos pasaporte y la dirección del doctor Capdevilla. 

Otro día… 
Pepichek está colgadísimo. Javier ha decidido dejar el piso y vivir definitivamente en casa de Marta. Yo tengo una oferta de Ocaña para ocupar un estudio que queda libre en la plaza Real, junto al suyo. La opción de Pepi es volver a vivir a casa de sus padres. Cuenta que Montesol le ha dicho que por qué no se quedaban Javier y él con el piso, ahora que yo me marchaba. Estarían más tranquilos sin tanto mariconeo, borracheras y entradas y salidas. Los sentimientos que el Monte albergó hacia mí siempre fueron misteriosos y confusos. Mi complicidad cuando asistí a sus relaciones con Flotats fue algo que quedó allí en suspenso. Jamás le metí mano porque era justo el tipo de tío delicado, de cuerpo inmaduro y piel pálida, que no me iba en absoluto. Si alguna vez esperó algo de mí lo mantuvo muy en secreto. 
Por ejemplo martes 
Anoche estaba dibujando. Alejandro se había marchado a casa de Ocaña y, como era la hora de cenar y no volvía me marché con Besnainou, un dibujante francés amigo mío que pasa aquí unos días. Tras la cena, siguió la inevitable copa en el Pla de la Garça para terminar, irremisiblemente, en Zeleste. Y más irremisiblemente en el Drugstore donde me encontré con un grupo de chicos y chicas que buscaban bares aún abiertos. Fuimos callejeando, cantando a dúo con una «loca asturiana», a la que de camino le iba metiendo mano porque me gustaba, coplas de Juanita Reina y la Piquer. El asturiano no me decía ni que sí ni que no, sino que más tarde ya veríamos. Cuando amanecía me fui para casa, ya sin ganas de asturiano ni de nada. Pero hete aquí (como diría Onliyú), que al pasar por las Ramblas me encuentro con Jordi el Polla Larga, aquél de las fiestas de Tricoco en la Miranda; el que una vez se corrió tres veces en media hora; el que en otra ocasión quería follarme pero que, al final, terminó tumbándose boca abajo ofreciéndome su culo. Por supuesto mi polla, con la borrachera que tenía, no se me ponía dura ni a tiros, acabamos los dos dormidos uno encima del otro. Y por último, tambien fué aquél que folló con la Camila y la dejó maravillada, tanto que le cambió el nombre de «Jordi el del Tricoco» por el de «Jordi el Polla Larga». Estaba borrachísimo y me contó que aquella noche se había pulido todo el dinero que había ganado en el campo recogiendo frutas. Había follado con tres putas que lo habían dejado seco de pasta y de leche. ¿Cuentos para quedarse a dormir en casa y que no le metiera mano? Se quedó a dormir en casa, en el salón, sin quitarse la ropa, quizá para evitar posibles «tentaciones», junto al chulo de la cárcel, que roncaba. Lo cubrí maternalmente con una colcha y me fui a la cama donde Alejandro también roncaba. Yo me dormí pensando en aquel Jordi, en su polla y en el morbazo que tenía su cuerpo y su conducta. Una excusa tras otra, negativa tras negativa, jamás volvió a venirse a la cama conmigo. 

A la mañana siguiente me despertaron las voces de Jordi que le pedía al chulo del Ocaña que lo dejara dormir tranquilo y no le metiera mano. Continué durmiendo hasta las cinco o las seis, cuando me despertaron los bocinazos de Ocaña que venía de visita. Loca de contenta al descubrir que estaba allí su antiguo chulo comenzó a meterle mano y terminaron usando mi cama, aún caliente, para echar un polvo. El chulo decía que le gustaba mucho Ocaña porque le recordaba a su mujer. Cuando terminaron, ambos se marcharon acompañados de abanicazos y revuelo de mantoncillos. 

Claro que Ocaña no lo aloja en su estudio y el chulo vuelve a estar por la noche en casa para dormir en el salón. Antes se ha acicalado y se ha lanzado a la calle en busca de «clientes». Dice que suele cobrar 5.000 pesetas pero seguro que, con suerte, puede conseguir alguna noche un pagano de a mil. También dice que él es caro y que no se acuesta con cualquiera. 
Martes 
¿Y qué pasa con la amenaza de multa de 50 a 100.000 pesetas y de uno a seis meses de cárcel por el álbum de San Reprimonio?¿Y lo del secuestro del álbum?

Me siento un poco mártir pero no en exceso: martircito, si acaso, como san Tarsicio, por ejemplo. Me cabrea que nadie escriba nada en la prensa sobre la edición del álbum (hasta ahora sólo lo han hecho Eduardo Haro en Triunfo y Callpena en Disco Expres).También me fastidia que Gaspar haya esperado a que secuestraran el álbum sin haberlo distribuido. Porca miseria! 

¡Y los de Privadísimo que quieren las páginas y yo estaré ocupadísimo el jueves con el pase de modelos de Camilo y luego las copitas, y el viernes tengo la presentación del cuadro de Ocaña en la Bodega Bohemia, que será todo un acontecimiento! ¡Todas, todas las allegadas! De esta manera no hay quien pueda dibujar nada de nada!
¡A veces ni siquiera follar! Y van viniendo todas de visita, aunque no todas de golpe. Ahora llega la Camila, a la media hora llega el Noni y un rato más tarde, llama al interfono la Paca, así que terminas quitándote de en medio y marchándote con cualquiera por ahí de bares. ¡Y el dinero se esfuma! 
Un día cualquiera… 
Las Ramblas están asquerosas. Los sábados están horribles. Los domingos horrorosos. Si no pasa nada está todo lleno y si pasa algo, tiros por aquí, carrerones por allí y grises por todas partes, como en los viejos tiempos.
Sábado
Me despierto y miro el reloj. Son las siete de la mañana y Alejandro no ha venido a dormir. Se marchó a dar una vuelta. Quería que lo acompañase pero yo tenía que dibujar, me apetecía y estuve enganchado hasta las cinco. Luego leí un poco en la cama y me quedé dormido. Seguramente se iría con alguien a bailar al Jazz Colón, donde le surgiría algún ligue (él o ella) con el que se habrá ido a la cama. Tengo los pies helados, siento frío y me acuerdo de su calor junto a mí. No tengo ningunas ganas de follar pero me gustaría que su polla estuviera guarecida en mi boca en lugar de en la de cualquier otro. No sé si volverme a dormir o levantarme y continuar dibujando. 
Domingo
«¡Alejandraaaaa! ¡Nazariaaaa! ¿Quién es aquí el hombre de la casa?», grita el chulo de la Ocaña desde la habitación de Mariscal (que continúa viviendo en casa de Marta), en la que se ha apalancado con Julián. «¡Neeena –le grito yo– dile a la Juliana que aquí el único hombre que hay eres tú!». Alejandro apareció al mediodía. Yo estaba tomando una cerveza y llegó como si nada, como si hiciera un rato que se hubiera marchado. Esperaba alguna explicación de los motivos de su ausencia. Yo no tenía que abrir la boca (una norma de la escuela de Sancha era la de no preguntar nada en estos casos y esperar que él te lo contara todo, porque seguro que él siempre tiene las mismas ganas de contarte las aventuras que tú de enterarte). Así que mutis, a coserte la boca con alfileres como dice Juanita Reina. Y no me contó nada pensando que yo podía imaginármelo, y yo no le pregunté nada imaginándome lo que él me ocultaba.

(Al reescribir este trozo de diario tengo casi que descifrarlo al estar escrito deprisa, en medio de la borrachera, sin ganas, pero queriendo dejar constancia de mi estado de ánimo.) 

Me duermo. Estoy durmiendo. ¡Aaaag! Estoy deseando estar con este tío pero… si él está por ahí por qué tengo yo que estar así, sin poder dormir, deseando que llegue, deseando sentir su pecho contra mi espalda (o al revés) deseando coger su polla, deseando dormir después de los dos polvos de hoy al mediodía, después del follar de media tarde, en que yo me hice una paja con un exuberante orgasmo en su boca… Él me dice que sólo le quiero para follar. Dos polvos al mediodía, después de haber estado toda la noche fuera… Pero dice que no folló con nadie y que venía para casa tan caliente como el chulo de Ocaña. En el segundo round intento follar su culo por primera vez con grandes dosis de vaselina y Nivea y todo queda tan resbaladizo que la polla no para de salírseme.

Terminando con una semirigidez poco envidiable, no obstante le echo un buen chorreón de leche… Y ahora a hablar del chulo de Ocaña…
Un día en las cocinas 
¡Me encanta hacer la comida y comer en casa! Cuando tengo dinero, y la resaca es llevadera, me levanto, desayuno y me acerco al mercado de la Boquería a comprar. Verduras, pescado (sardinas o boquerones), pollo o huevos. En épocas de gran tranquilidad y relajamiento puedo llegar a hacer virguerías como puerros gratinados con bechamel y queso rallado; pollo al coñac; croquetas de espinacas con bechamel, queso y piñones (¡Mmmmmh!), o cualquier otra monería sugerida por el libro de recetas de Simone Ortega. No me gusta fregar los platos. ¡Normalmente hago comida para tres o cuatro pero como un día me enrolle en la cocina ten por seguro que comienza a llegar gente como si se lo hubieran olido y terminamos como el camarote de los Hermanos Marx! La comida se convierte en tapita y, una vez devorada, todos corremos al bar a atiborrarnos de carajillos y nadie friega los platos ni los cacharros y a mala pena recogen la mesa.

Las relaciones incestuosas a lo largo de mi obra

Un príncipe que ha sido convertido en calabaza en el momento de nacer es desencantado por una condesa al asestarle una puñalada. El joven príncipe queda prendado de su padre, que enloqueció al ser abandonado por su madre. Éste convive con una calabaza como amante con la convicción de que jamás le engañará como su antigua enamorada. El príncipe vaga desesperado y encuentra a su madre, rodeada de amantes, que queda perdidamente enamorada de él. Mantienen unas fugaces relaciones, hasta que, el príncipe sólo piensa en su padre, se marcha en su búsqueda para contemplar con envidia la adoración que éste siente por su calabaza. Loco por los celos, la maldice, deseando que termine siendo devorada por los cerdos. Por la noche, en su lecho, el príncipe, tras penetrar a la calabaza por un agujero practicado en ella, le coloca un cinturón de castidad para evitar que pueda engañarle mientras duerme. A la mañana siguiente queda estupefacto al descubrir que su calabaza ha desaparecido y en su lugar ha aparecido una bella joven que porta el cinturón de castidad.

Ésta le dice que es una infanta encantada y le cuenta la historia de sus secretos amores con un trovador, el aislamiento y los castigos que sufre de manos de su hermano monje cuando son descubiertos y la castración a la que somete a su amante. Su hermano ordena más tarde a una bruja que la convierta en calabaza que sólo podrá ser desencantada el día en que un rey le coloque un cinturón de castidad. Mientras tanto, el príncipe ha rogado al hada que lo vuelva a convertir en calabaza soñando con que su padre se prende de ella. Pero ya no hay solución ni para él, que es víctima de su maldición y acaba devorado por los cerdos, ni para la infanta, que grita al príncipe que le dé la llave del cinturón de castidad que lleva puesto, ni para el padre, que se suicida arrojándose al río en el frenesí de su loca aflicción.

El violador alcohólico de la pequeña y cruda historia Una tenebrosa historia de amor insiste inútilmente, durante sus borracheras, en conseguir los favores sexuales de su hermana, con la que convive. El perverso personaje de Herodes, acechante, voyeur, con los ojos inyectados en sangre (para cuya imagen me sirvió el rostro de Cerveto, el asesino de Pedralbes, tan aireada en la época por la película de Gonzalo Herralde), persigue los favores de su joven hijastra a lo largo de toda la obra. En mi versión, el siniestro personaje consigue simbólicamente la sangre de la tierna virgen hundiendo el cuchillo ritual en ella en oposición al final wildeano en que la joven Salomé besa la boca de Yokanaan tras conseguir su decapitación y castración.

En la segunda parte de Anarcoma el peludo y supermacho robot XM2 cae perdidamente enamorado de su rubio hermano de serie XM3, quien le rechaza. En su locura comenzará a travestirse para terminar hormonándose, operándose e ingresando como novicia en 

un convento.

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