Charlas sobre la espiritualidad






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Algunos de ustedes me preguntan qué quería decir cuando expresé: "Usted sea usted mismo, eso está bien, pero yo me protegeré , yo seré yo mismo". En otras palabras no permitiré que usted me manipule. Yo viviré mi propia vida; iré por mi propio camino; permaneceré libre para pensar mis pensamientos, para seguir mis inclinaciones y mis gustos. Y a usted le diré que no. Si siento que no quiero estar en su compañía, no será por ningún sentimiento negativo que usted provoque en mí. Porque ya no lo provoca. Usted ya no tiene poder sobre mí. Sencillamente, quizá prefiera la compañía de otras personas. De manera que cuando usted me diga: "¿Vamos al cine esta noche?" yo diré: "Lo siento, quiero ir con otra persona; me gusta la compañía de ella, más que la suya". Y eso está bien. decirle que no a la gente - es maravilloso; es parte del despertar. Parte del despertar es que usted vive su vida como le parece. Y compréndalo; eso no es egoísmo. Lo egoísta es exigir que otro viva su vida de acuerdo con los gustos de usted. O con su orgullo, o con su ganancia, o con su placer. Eso sí es egoísmo. de modo que me protegeré. No me sentiré obligado a estar con usted; no me sentiré obligado a decirle que sí. Si su compañía me parece agradable, la disfrutaré sin aferrarme a ella. Pero ya no lo evito a usted a causa de algún sentimiento negativo que usted produce en mí. Usted ya no tiene ese poder.
El despertar debe ser una sorpresa. Cuando usted no espera que algo suceda, y sucede, usted se sorprende. Cuando la esposa de Webster lo encontró besando a la empleada doméstica, le dijo que estaba muy sorprendida. Webster era escrupuloso en el uso preciso de las palabras (lo cual es comprensible, puesto que escribió un diccionario), de manera que le dijo: "No, querida, el sorprendido fui yo. ¡Tú estás atónita!".
Algunas personas hacen del despertar una meta. Están decididas a lograrlo; dicen: "Me niego a ser feliz hasta que haya despertado". En ese caso, es mejor que usted sea como es; sencillamente ser consciente de su manera de ser. La simple consciencia es felicidad, comparada con el esfuerzo de reaccionar siempre. La gente reacciona tan rápido porque no es consciente. Pero a medida que se desarrolla la consciencia, usted reacciona menos y actúa más. Realmente no importa.
Cuentan que un discípulo le dijo a su gurú que se iba para un sitio lejano a meditar con la esperanza de lograr despertar. de manera que cada seis meses le enviaba a su gurú una nota para informarlo acerca de su progreso. El primer informe decía: "Ahora comprendo lo que significa perderse a sí mismo". El gurú rompió la nota y la tiró al recipiente de la basura. A los seis meses, recibió otro informe que decía: "Ahora he logrado ser sensible a todos los seres". También la rompió. Un tercer informe decía: "Ahora comprendo el secreto de lo uno y de lo múltiple". También lo rompió. Y así siguió durante años, hasta que no llegaron más informes. después de un tiempo, al gurú le dio curiosidad, y un día se encontró con un viajero que iba a ese sitio lejano. el gurú le dijo: "¿Por qué no averigua qué le pasó a ese hombre? Finalmente recibió una nota de su discípulo. Decía: "¿Qué importa? Y cuando el gurú la leyó dijo: "¡Lo logró! ¡Lo logró! ¡Finalmente lo logró!".
Y tenemos la historia de un soldado que estaba en el campo de batalla y que, sencillamente, dejaba su rifle en el suelo, recogía un pedazo de papel que había por ahí y lo miraba. Luego lo dejaba caer al piso. Después se dirigía a otra parte y hacía lo mismo. Los demás decían: "Ese hombre se está exponiendo a la muerte. Necesita ayuda". De manera que lo hospitalizaron y consiguieron al mejor siquiatra para que lo tratara. Pero eso no parecía producir ningún efecto. el soldado andaba por los pabellones recogiendo pedazos de papel, los miraba distraídamente y los dejaba caer al suelo. Finalmente dijeron: "Tenemos que licenciar a este hombre". De manera que lo llamaron y le dieron un certificado de licenciamiento; él lo tomó distraídamente, lo miró y gritó: "¿Éste es? ¿Es este?. Finalmente lo logró.
De manera que empiecen por ser conscientes de su situación actual, cualquiera que ella sea. Deje de ser un dictador. Deje de tratar de forzarse a algo. Entonces, algún día comprenderá que sencillamente, por la consciencia usted logró lo que estaba tratando de conseguir.
UNA PERSONA TRANSFORMADA
No haga exigencias en su búsqueda de la consciencia. Es más bien como la obediencia de las leyes de tránsito. Si uno no las observa, paga un precio. En los Estados Unidos se conducen los vehículos por el lado derecho de la vía; en Inglaterra se conducen por la izquierda; en la India se conducen por la izquierda. Si uno no lo hace, paga un precio; no hay lugar para sentimientos lastimados o para exigencias o para expectativas; sencillamente, se cumplen las leyes de tránsito.
Usted pregunta en dónde entra la compasión, en dónde entra la culpa en todo esto. Lo sabrá cuando despierte. Si ahora mismo se siente culpable ¿cómo puedo explicárselo? ¿Cómo sabría lo que es la compasión? A veces la gente trata de imitar a Cristo, pero cuando un mico toca el saxofón, eso no lo convierte en un músico. No se puede imitar a Cristo imitando su comportamiento externo. Hay que ser Cristo. Entonces sabrá usted qué hacer en una situación particular, teniendo en cuenta su temperamento, su carácter y el carácter y el temperamento de la persona con la que está tratando. Nadie tiene que decírselo. Pero para eso usted tiene que ser lo que Cristo era. Una imitación exterior no lo llevará a ninguna parte. Si usted cree que la compasión implica debilidad, entonces no puedo describirle la compasión, no hay forma, porque la compasión puede ser muy dura. La compasión puede ser muy brusca, la compasión puede sacudirlo, la compasión puede remangarse y "operarlo". La compasión es muchas cosas. La compasión puede ser muy dulce, pero no hay manera de saberlo. Solamente cuando usted se convierta en amor - en otras palabras, cuando usted haya dejado sus ilusiones y sus afectos - "sabrá".
A medida que usted se identifique menos con el "yo", se irá sintiendo más cómodo con todos y con todo. ¿Sabe por qué? Porque ya no teme que alguien lo lastime o no guste de usted. Ya no quiere impresionar a nadie. ¿Puede imaginarse el alivio cuando ya no quiera impresionar a nadie? ¡Qué descanso! ¡Qué felicidad! Ya no siente la necesidad de explicar las cosas. ¿Qué hay que explicar? Y ya no se siente la necesidad de presentar excusas. Yo preferiría oírle decir: "Desperté", que oírle decir: "Lo siento muchísimo". Preferiría que me dijera: "Desde la última vez que nos vimos he despertado; lo que le hice no volverá a suceder", que oírle decir: "Siento mucho lo que le hice". ¿Por qué habría que presentar excusas? Ahí hay algo que usted puede explorar. Aún en el caso de que alguien haya sido desconsiderado con uno, no hay lugar para pedir excusas.
Nadie fue desconsiderado con uno. Fue desconsiderado con lo que pensaba que era uno, pero no con uno. A usted nunca lo rechazan; rechazan solamente lo que creen que usted es. Pero eso es de doble dirección. Tampoco lo aceptan siempre. Hasta que despiertan, las personas sencillamente aceptan o rechazan la imagen que tienen de usted. Han fabricado una imagen de usted, y la rechazan o la aceptan. Vean lo desbastador que es profundizar en esto. Es un poco demasiado liberador. Pero qué fácil es amar a los demás cuando se comprende esto. Qué fácil es amar a todo el mundo cuando uno no se identifica con lo que ellos se imaginan que es uno o que son ellos. Se vuelve fácil amarlos, amarlos a todos.
Yo me observo a "mi", pero no pienso en "mí", porque el "mí" que piensa también piensa muchas veces mal. Pero cuando me observo a "mí", estoy totalmente consciente de que se trata de una reflexión. En realidad uno no piensa realmente en "yo" y en "mí". Uno es como una persona que conduce un automóvil; no quiere perder la consciencia acerca de ese automóvil. Está bien soñar despierto, pero uno no debe perder la consciencia acerca de lo que lo rodea. Debe estar siempre alerta. Es como una madre que duerme; no oye los aviones que pasan por encima de la casa, pero oye el menor gemido de su bebé. Ella está alerta; en ese sentido, está despierta. Uno no puede decir nada acerca de estar despierto; solamente puede hablar acerca de estar dormido. Uno sugiere el estado del despertar. No puede decir nada de la felicidad. La felicidad no se puede definir. Lo que se puede definir es la infelicidad. Deje la infelicidad y sabrá. El amor no se puede definir; el desamor sí. Deje el desamor, deje el miedo, y sabrá. Queremos averiguar cómo es la persona despierta. Pero usted sólo lo sabrá cuando llegue allí.
¿Estoy sugiriendo, por ejemplo, que no debemos hacerles exigencias a nuestros hijos? Lo que dije fue: "Usted no tiene derecho a hacer exigencias". Tarde o temprano, ese hijo va a tener que liberarse de usted, de acuerdo con la instrucción del Señor. Y usted no tendrá ningún derecho sobre él. En verdad él realmente no es su hijo, o nunca lo fue. Él le pertenece a la vida, no a usted. Nadie pertenece a usted. De lo que usted está hablando es de la educación de su hijo. Si quiere almorzar, venga entre las doce y la una o no habrá almuerzo, y punto. Así es como son las cosas aquí. Si no viene a tiempo, no almuerza. Usted es libre, eso es verdad, pero debe aceptar las consecuencias.
Cuando hablo de no esperar nada de los demás, o de no hacer exigencias, me refiero a esperar y exigir algo para mi propio bienestar. Obviamente, el presidente de un país tiene que hacer exigencias a la gente. El policía de tránsito tiene que hacer exigencias a la gente. Pero son exigencias sobre su comportamiento - Leyes de tránsito, buena organización, el funcionamiento adecuado de la sociedad. No se propone hacer sentir bien al presidente ni al policía de tránsito.
LA LLEGADA AL SILENCIO
Todos me preguntan qué sucederá cuando finalmente lleguen. ¿Es simple curiosidad? Siempre estamos preguntando cómo se acomodará esto en el sistema, o si es que tendrá sentido en ese contexto, o qué se sentirá cuando lleguemos. Empiece y lo sabrá; eso no puede describirse. En el Oriente se dice: "Los que saben no lo dicen; los que lo dicen, no lo saben". No se puede decir; sólo se puede decir lo contrario. El gurú no puede darle la verdad. La verdad no se puede poner en palabras, en una fórmula. Eso no es la verdad. Eso no es la realidad. La realidad no se puede poner en una fórmula. El gurú sólo puede señalarle a usted sus errores. Cuando deje sus errores, conocerá la verdad. E incluso entonces usted no puede decirla. Ésta es una enseñanza común entre los grandes místicos católicos. El gran Tomás de Aquino, al final de su vida, no escribía y no hablaba; había visto. Yo creía que él había guardado ese famoso silencio durante un par de meses, pero continuó guardándolo durante años. Se había dado cuenta que había hecho el ridículo, y lo dijo explícitamente. Es como si ustedes nunca hubieran probado un mango verde y me preguntaran: "¿A qué sabe?" Yo les diría, es "ácido", pero al darles una palabra los he alejado de la pista. Traten de comprender esto. La mayoría de las personas no son muy sabias; toman la palabra - La palabra de las escrituras, por ejemplo. - y todo lo entienden mal. "¿Ácido como el vinagre, ácido como un limón?" No; no es ácido como un limón, sino ácido como un mango. "Pero nunca lo he probado", dice usted. ¡Qué lástima! Sin embargo, usted continúa y escribe una tesis doctoral sobre el mango. No lo haría si no lo hubiera probado. Realmente no lo haría. Habría escrito una tesis doctoral sobre otras cosas, pero no sobre los mangos. Y el día que finalmente usted pruebe un mango verde, usted dirá: "¡Dios mío, hice el ridículo!" No debí haber escrito esa tesis. Eso fue exactamente lo que Tomás de Aquino hizo.
Un gran filósofo y teólogo alemán escribió todo un libro sobre el silencio de Santo Tomás. Sencillamente guardaba silencio, no hablaba. En el prólogo de su Summa Theológica, la cual es el resumen de su teología, dice: "Sobre Dios, no podemos decir lo que es, sino, lo que no es. Y, por tanto, no podemos hablar acerca de cómo es, sino de cómo no es". Y en su famoso comentario sobre la obra de Boecio de Sancta Trinitate, dice que hay tres maneras de conocer a Dios: 1) En la creación. 2) En las acciones de Dios en la historia y 3) en la forma más elevada de conocimiento de Dios tamquam: ignotum (conocer a Dios como lo que no se conoce). La manera más alta de hablar sobre la Trinidad es saber que uno no sabe. Ahora, no se trata de un maestro Zen oriental hablando. Se trata de un santo canonizado por la Iglesia Católica Romana, del príncipe de los teólogos durante siglos. Conocer a Dios como lo que no se conoce. En otro lugar, Santo Tomás llegaba a decir: como lo inconocible. La realidad, Dios, la divinidad, la verdad, el amor son inconocibles; eso quiere decir que no se pueden ser comprendidos por la gente discursiva. Eso solucionaría muchas preguntas que hace la gente porque siempre vivimos con la ilusión de que sabemos. No sabemos, no podemos saber.
Entonces, ¿Qué son las Escrituras? Son una sugerencia, una pista, no una descripción. El fanatismo de un creyente sincero que cree que sabe, causa más daño que los esfuerzos aunados de doscientos bandidos. Es aterrador ver lo que los creyentes sinceros pueden hacer porque creen que saben. ¿No sería maravilloso que tuviéramos un mundo en el cual todos dijeran: "No sabemos"? Caería una gran barrera. ¿No sería maravilloso?
Un ciego de nacimiento me pregunta: ¿Qué es esa cosa que llaman verde?" ¿Cómo se le describe el color verde a un ciego de nacimiento? Se usan analogías. Entonces digo: "El color verde es algo como una música suave". "Sí", le digo, "música sosegada y suave". Otro ciego me pregunta: "¿Qué es el color verde?" Le digo que es suave como el raso, muy sosegado y suave al tacto. Al día siguiente me doy cuenta que los dos ciegos están peleando a botellazos. El uno dice: "Es suave como la música"; el otro dice: "Es suave como el raso". Y así sigue la cosa. Ninguno de los dos sabe de qué se está hablando, porque si lo supieran, se quedarían callados. Así es de grave el asunto. Es peor aún, porque digamos que un día el ciego ve, y se sienta en el jardín y mira alrededor, y usted dice: "Bueno, ahora usted sabe cómo es el color verde". Y él le responde: "Es verdad. lo oí un poco esta mañana".
La verdad es que usted está rodeado de Dios y no ve a Dios porque "sabe" acerca de Dios. El obstáculo final para la visión de Dios es el concepto que usted tiene de Dios. No encuentra a Dios porque cree que sabe. Eso es lo terrible de la religión. Eso es lo que los evangelios decían, que la gente religiosa "sabía", de manera que eliminaron a Jesús. El más alto conocimiento de Dios es conocerlo como inconocible. Se habla demasiado de Dios; todo el mundo está cansado de oírlo. Hay muy poca consciencia, muy poco amor, muy poca felicidad, pero tampoco usemos esas palabras. se renuncia muy poco a las ilusiones, a los errores, a los apegos y a la crueldad, hay muy poca consciencia. el mundo sufre por eso, no por falta de religión. Se supone que la religión versa sobre una falta de consciencia, de despertar. Miren en qué hemos caído. Vengan a mi país y véanlos matándose por las religiones. Esto lo encontrarán ustedes en todas partes. "El que sabe, no dice; el que dice, no sabe". Todas las revelaciones, por divinas que sean, nunca son más que un dedo que señala la luna. Como decimos en el Oriente: "Cuando el sabio señala la Luna, el idiota no ve sino el dedo".
Jean Guiton, un escritor francés muy piadoso y ortodoxo, agrega un comentario aterrador: "Con frecuencia utilizamos el dedo para sacar los ojos". ¿No es terrible? ¡Consciencia, consciencia, consciencia!. En la consciencia está la curación; en la consciencia está la verdad; en la consciencia está la salvación; en la consciencia está el amor; en la consciencia está el despertar. Consciencia.
Necesito hablar sobre las palabras y los conceptos porque debo explicarles por qué, cuando miramos un árbol, realmente no vemos. Creemos que vemos, pero no vemos. Cuando miramos a una persona, realmente no la vemos, sólo creemos que vemos. Lo que vemos es algo que fijamos en la mente. recibimos una impresión y nos aferramos a ella, y seguimos mirando a la persona a través de esa impresión. Y hacemos esto con casi todo. Si ustedes comprenden eso, comprenderán la amabilidad y la belleza de ser conscientes de todo lo que los rodea. Porque la realidad está ahí; "Dios", sea lo que sea, está ahí. Todo está ahí. El pececito en el océano dice: "Perdón, estoy buscando el océano. ¿Puede decirme dónde lo encuentro?". Patético, ¿verdad? Si sólo abriéramos los ojos y viéramos, entonces comprenderíamos.
PERDER LA CARRERA
Regresemos a esa maravillosa frase del Evangelio de perdernos para encontrarnos. Se encuentra en la mayoría de la literatura religiosa y en toda la literatura espiritual y mística.
¿Cómo hace uno para perderse? ¿Alguna vez trató usted de perder algo? Correcto, cuanto más esfuerzo se haga, más difícil es. Las cosas se pierden cuando no se hace esfuerzo. Usted pierde algo cuando no está consciente, Bien, ¿cómo hace uno para morirse? Estamos hablando de la muerte, no del suicidio. No nos dice que nos matemos, nos dice que muramos. Causarnos dolor, causarnos sufrimiento sería contraproducente. Uno nunca está tan lleno de sí mismo como cuando tiene dolor. Nunca está tan centrado en sí mismo como cuando está deprimido. Nunca está tan dispuesto a olvidarse de sí mismo como cuando está feliz. La felicidad lo libera de sí mismo.
Son el sufrimiento y el dolor y la tristeza y la depresión lo que lo ata a uno a sí mismo. Observe cuán consciente está usted de su muela cuando le duele. Cuando no tiene dolor de muela, ni siquiera se da cuenta que tiene muelas, ni de que tiene cabeza, cuando no le duele la cabeza. Pero es muy diferente cuando tiene un terrible dolor de cabeza.
De manera que es erróneo, es falso, pensar que la manera de liberarse de uno mismo es causarse dolor, ser abnegado, mortificarse, como estas cosas se entendían tradicionalmente. Negarse, morir, perderse, es comprenderse a sí mismo, comprender su verdadera naturaleza. Cuando uno haga eso, desaparecerá; se desvanecerá. Imagínense ustedes que alguien llega un día a mi alcoba. Yo le digo:
- Entre. ¿Quién es usted?

Y él contesta:

- Yo soy Napoleón

Y yo le digo

- ¡No me diga que usted es...el Napoleón...!

Y él responde:

Precisamente: Bonaparte, el emperador de Francia

- ¡No me diga!- Exclamo mientras pienso: "Hay que tratar a éste con cuidado - Siéntese, Su majestad.

- Bien, me dicen que usted es un buen director espiritual. Tengo un problema espiritual. Estoy intranquilo, me cuesta trabajo confiar en Dios. Mire usted: Yo tengo mis tropas en Rusia, y por las noches no puedo dormir pensando cómo resultará todo.

- Bien, Su Majestad - le respondo -, ciertamente podría aconsejarle algo. Le sugiero que lea el capítulo 6 de Mateo: "Mirad los lirios del campo... ellos no trabajan ni hilan".
En este momento me pregunto quién está más loco si ese hombre o yo. Pero le sigo la corriente al loco. Eso es lo que hace el gurú sabio con usted al principio. Le sigue la corriente; toma en serio sus problemas. Le secará una o dos lágrimas. Usted está loco, pero todavía no lo sabe. Pronto llegará el momento en que el gurú le quite el piso y le diga: "Olvídese, usted no es Napoleón". En esos famosos diálogos de Santa Catalina de Siena, se dice que Dios le dijo: "Yo soy el que es; tú eres la que no es". ¿Han sentido alguna vez su no-ser? En el Oriente tenemos una imagen para esto. Es la imagen del danzarín y la danza. Se ve a Dios como el danzarín y a la creación como la danza de Dios. No es como si Dios fuera el danzarín grande, y usted fuera el danzarín pequeño. Ah, no. Usted no es un danzarín. Usted es la danza. ¿Alguna vez sintió eso? De manera que cuando el hombre recupera sus facultades mentales y se da cuenta de que no es Napoleón, no deja de existir. Sigue existiendo, pero de pronto se da cuenta de que es algo diferente de lo que él pensaba que era.
Perderse es darse cuenta de repente de que uno es algo diferente de lo que pensaba que era. Usted creía que estaba en el centro; Ahora se percibe como un satélite. Usted pensaba que era un danzarín; ahora se siente como una danza. Estas no son sólo analogías, imágenes, de manera que no las tome literalmente. Apenas le dan una pista, un indicio; son sólo señales, no lo olvide. De manera que usted no puede pedirles demasiado. No las tome demasiado literalmente.
VALOR PERMANENTE
Pasando a otra idea, hablemos de problema de la valía personal. La valía personal no significa el valor de uno mismo. ¿De dónde procede el valor de uno mismo? ¿Se obtiene del éxito en el trabajo? ¿Se obtiene de tener mucho dinero? ¿Se obtiene de atraer a muchos hombres (si usted es mujer) o a muchas mujeres (si usted es hombre)? Cuán frágil es eso, cuán transitorio. Cuando hablamos del valor de uno mismo, ¿no estamos hablando realmente de cómo nos reflejamos en el espejo de la mente de los demás? Pero ¿tenemos que depender de eso? Uno comprende su propia valía personal cuando ya no se identifica o se define en función de esas cosas pasajeras. No me vuelvo bello por el hecho que todos digan que soy bello. Realmente no soy ni bello ni feo. Estas cosas van y vienen. Mañana podría transformaren en una criatura muy fea, pero todavía sería "yo". Entonces, digamos que me hago cirugía plástica y otra vez vuelvo a ser hermoso. ¿El "yo" realmente se vuelve hermoso? Es necesario dedicar mucho tiempo a reflexionar sobe estas cosas. Se las he dicho rápidamente, pero si dedican tiempo a comprender lo que he dicho, para profundizar en ello, tendrán una mina de oro. Lo sé, porque cuando lo descubrí la primera vez descubrí un verdadero tesoro.
Las experiencias placenteras hacen la vida deliciosa. Las experiencias dolorosas llevan al crecimiento. Las experiencias placenteras hacen la vida deliciosa, pero de por sí no llevan al crecimiento. Lo que lleva al crecimiento son las experiencias dolorosas. El sufrimiento señala un área en la cual uno todavía no ha crecido, en la cual uno necesita crecer, transformarse y cambiar. Si supieran utilizar el sufrimiento, ¡ah. cuánto crecerían! Limitémonos por ahora al sufrimiento psicológico, a todas esas emociones negativas que tenemos. No pierdan su tiempo en ninguna de ellas. Ya les he dicho lo que podrían hacer con esas emociones. La decepción que tienen ustedes cuando las cosas no les resultan como querían, ¡obsérvenla! Miren lo que ella dice de ustedes. lo digo sin condenar (de otra manera quedarían atrapados en el odio hacia ustedes mismos). Obsérvenla como la observarían en otra persona. Observen esa decepción, esa depresión que ustedes sufren cuando los critican. ¿Qué dice ella de ustedes?
¿Han oído hablar de aquella persona que dijo: "¿Quién dice que la preocupación no sirve? Ciertamente ayuda. ¡Cada vez que me preocupo por algo, no sucede!"? Bien, ciertamente le sirvió a ella. O el otro que dijo: "La persona neurótica es la que se preocupa por algo que no ocurrió en el pasado. No es como nosotros, las personas normales, que nos preocupamos por las cosas que no ocurrirán en el futuro". De eso se trata. Esa preocupación, esa ansiedad, ¿qué le dicen a uno?
Los sentimientos negativos, todos los sentimientos negativos son útiles para la consciencia , para la comprensión. Le dan a uno la oportunidad de sentirlos, de observarlos desde fuera. Al comienzo, la depresión todavía estará allí, pero usted habrá cortado su conexión con ella. Gradualmente, comprenderá la depresión. A medida que la comprenda, le dará con menos frecuencia, y desaparecerá por completo. Tal vez, pero en ese momento ya no importará gran cosa. Antes del despertar yo solía deprimirme. Después del despertar sigo deprimido. Pero gradual o rápidamente, o de repente, uno llega al estado del despertar. Éste es el estado en que uno descarta sus deseos. Pero recuerden que lo que quiero decir con deseos y anhelos. Quiero decir: "A menos que obtenga lo que deseo, me niego a ser feliz". Quiero decir, los casos en que la felicidad depende de que se cumpla el deseo.
DESEO, NO PREFERENCIA
No supriman el deseo, porque entonces no tendrían vida. Perderían energía, y eso sería terrible. En el sentido saludable de la palabra, el deseo es energía, y cuanta más energía tengamos, mejor. Pero no supriman el deseo, compréndanlo; véanlo en su verdadera luz. Véanlos como lo que realmente son. Porque si ustedes simplemente suprimen su deseo, e intentan renunciar al objeto de su deseo, probablemente se verán atados a él. En cambio, si lo miran y lo ven en su verdadero valor, si comprenden que están preparando el camino para la desdicha, la decepción y la depresión, su deseo se transformará en lo que yo llamo una preferencia.
Cuando uno se va por la vida con preferencias pero no permite que la felicidad dependa de ninguna de ellas, entonces está despierto. Va avanzando hacia el despertar. Estar despierto, felicidad - llámenlo como quieran - es el estado en el que no hay engaño, en que uno ve las cosas no como uno es, sino como ellas son, hasta donde esto le es posible a un ser humano. Dejar las ilusiones, ver las cosas, ver la realidad. Es eso lo que lo hace desdichado. Repito: usted agrega algo... una reacción negativa en usted. La realidad proporciona el estímulo, usted proporciona la reacción. Usted agrega algo con su reacción. Y si examina lo que agrega, siempre hay allí una ilusión, hay una exigencia, una expectativa, un anhelo. Siempre. Los ejemplos de las ilusiones abundan: pero a medida que usted comience a avanzar en este camino, las irá descubriendo usted mismo.
Por ejemplo, la ilusión, el error de creer que cambiando el mundo exterior usted cambiará. Usted no cambia si sencillamente cambia su mundo exterior. Si usted consigue un nuevo empleo o un nuevo cónyuge o un nuevo hogar o un nuevo gurú o una nueva espiritualidad, eso no lo cambia a usted. Es como creer que cambia la letra cambiando de estilográfica. O que cambia la capacidad de pensar cambiando de sombrero. eso no lo cambia realmente, pero la mayoría de los seres humanos gastan toda su energía tratando de reorganizar su mundo exterior de acuerdo con sus gustos. A veces tienen éxito - durante unos cinco minutos - y obtienen algo de alivio, pero incluso durante ese momento de alivio están tensos, porque la vida siempre fluye, la vida siempre cambia.
De manera que si ustedes quieren vivir, no deben tener una morada permanente. No deben tener dónde reclinar la cabeza. Tienen que fluir con la vida. Como dijo el gran Confucio: "Quien quiera ser constante en la felicidad debe cambiar con frecuencia". Fluya. Pero siempre miramos hacia atrás ¿No es verdad? Nos aferramos a las cosas del pasado y nos aferramos a las cosas del presente. "Cuando uno pone la mano en el arado, no puede mirar hacia atrás". ¿Quieren disfrutar la melodía? ¿Quieren disfrutar de una sinfonía? No se aferren a unos pocos compases de música. No se aferren a un par de notas. Déjenlas pasar, déjenlas fluir. Todo el goce de una sinfonía depende de su disposición para dejar que las notas pasen. En cambio, si a ustedes les gustara determinado compás y le gritaran a la orquesta, "Tóquenlo varias veces", eso ya no sería una sinfonía. ¿Conocen ustedes los cuentos de Nasr-ed-Din, el viejo Mullah? Él es una figura legendaria que los griegos, los turcos y los persas reclaman como propia. Enseñaba su doctrina mística en forma de cuentos, generalmente chistosos. Y el desenlace del cuento siempre era Nasr-ed-Din

Un día Nasr-ed-Din estaba tocando en una guitarra solamente una nota. Al cabo de un rato, una multitud se reunió alrededor (era en el mercado) y uno de los hombres que estaba sentado en el suelo dijo:

-Mullah, esa nota que está tocando es bonita, pero ¿por qué no la varía un poco como hacen los otros músicos?

-Esos son unos tontos -dijo Nasr-ed-Din-. Ellos están buscando la nota correcta. Yo ya la encontré.
AFERRARSE A LA ILUSIÓN
Cuando usted se aferra a algo, la vida se destruye; cuando usted se sujeta a algo, usted deja de vivir. Eso está en todas las páginas del evangelio. Compréndalo. Comprenda también otra ilusión, que la felicidad no es lo mismo que la excitación, no es lo mismo que las emociones. eso es otra ilusión, que una emoción proviene de un deseo cumplido. El deseo produce ansiedad, y, tarde o temprano producirá una resaca. Cuando usted haya sufrido lo suficiente, entonces estará listo para verlo. usted se está alimentando de emociones. Es como alimentar un caballo de carreras con golosinas; darle tortas y vino. Un caballo de carreras ni se alimenta sí. Es como alimentar a los seres humanos con una droga. Usted necesita alimento y bebida buenos, sólidos, nutritivos. Es necesario que usted comprenda todo esto.
Otra ilusión es que otra persona puede hacer esto por usted, que algún salvador o gurú o maestro puede hacer esto por usted. Ni siquiera el más grande gurú del mundo puede dar un solo paso por usted. Usted mismo tiene que darlo. San Agustín lo dijo maravillosamente: "El mismo Jesucristo no podía hacer nada por muchos de sus oyentes". O repitiendo ese hermoso proverbio árabe: "La naturaleza de la lluvia es la misma y sin embargo produce espinas en el pantano y flores en el jardín". Usted tiene que hacerlo. Nadie más puede ayudarle. Es usted quien tiene que digerir su alimento, usted tiene que comprender. Nadie más puede comprender por usted. Usted tiene que buscar. Nadie puede buscar por usted. Y si lo que busca es la verdad, entonces usted tiene que hacerlo. No puede apoyarse en nadie.
Hay otra ilusión: que es importante ser respetable, ser amado y apreciado, ser importante. Muchos dicen que tenemos una necesidad de ser amados, apreciados, de pertenecer. Eso es falso. Descarte esta ilusión y será feliz. Tenemos una necesidad natural de ser libres, una necesidad natural de amar, pero no de ser amados. A veces, en mis sesiones de sicoterapia encuentro un problema común: Nadie me ama; ¿entonces cómo puedo ser feliz? Le explico a la persona: ¿Quiere decir que nunca tiene momentos en que usted se olvide que no es amado, y se deje ir, y sea feliz?" Por supuesto que los tiene.
Por ejemplo, una mujer está embebida en una película. Es una comedia, y ella está riéndose a mandíbula batiente, y en ese bendito momento olvida recordar que alguien la ama, nadie la ama, nadie la ama. ¡Está feliz! Entonces sale del teatro, y la amiga con que había ido a ver la película se va con un novio y queda sola. Entonces empieza a pensar: "Todas mis amigas tienen novio y yo no. Soy tan infeliz. ¡Nadie me ama!".
En la India, muchos de los pobres están empezando a conseguir radios de transistores que son un lujo. "Todo el mundo tiene un transistor", se oye decir, "Pero yo no tengo un transistor; soy tan infeliz". Hasta que todo el mundo empezó a conseguir transistores, eran perfectamente felices sin tener uno. Así le pasa a usted. Hasta que alguien le dijo que no sería feliz a menos que fuera amado, usted estaba perfectamente feliz. Usted puede ser feliz sin ser amado, sin ser deseado o atractivo. Usted es feliz en el contacto con la realidad. Eso es lo que trae la felicidad, un contacto con la realidad a cada momento. Allí es en donde encontrará a Dios; allí es en donde encontrará la felicidad. Pero la mayoría de la gente no está preparada para oír eso.
Otra ilusión es que los acontecimientos externos tienen poder para lastimarlo a uno, que otras personas tienen poder para lastimarlo. No, no lo tienen. Usted es el que les da ese poder.

Otra ilusión Usted es todos esos rótulos que la gente le ha dado, o que usted mismo se ha dado. ¡Usted no es eso, no es eso! De manera que no tiene por qué aferrarse a ellos. El día que alguien diga que soy un genio y lo tome en serio tendré problemas. ¿Pueden comprender por qué? Porque ahora empezaré a ponerme tenso. Tengo que cumplir las expectativas, tengo que mantenerlo. Tengo que averiguar después de cada conferencia: ¿le gustó la conferencia? ¿Todavía cree que soy un genio? ¿Ve? ¡De manera que lo que usted necesita es romper el rótulo. ¡Rómpalo, y será libre! No se identifique con esos rótulos. Eso es lo que la otra persona piensa. Así fue como ella lo vio en ese momento. ¿Es usted de verdad un genio? ¿Es usted loco? ¿es usted un místico? ¿Está chiflado? ¿Qué importa en realidad? siempre y cuando usted siga siendo consciente, viviendo la vida en cada momento. Qué maravillosamente se describe eso en aquellas palabras del evangelio: "Mirad las aves del cielo: ellas no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros... mirad los lirios del campo... ni se afanan ni hilan". Así habla el verdadero místico, la persona que despertó.
¿Entonces está angustiado? ¿Puede usted con todas sus angustias agregar un solo día a su vida? ¿Por qué preocuparse por el mañana? Métase en el hoy. Alguien dijo: "La vida es algo que sucede mientras estamos ocupados haciendo otros planes". Eso es patético. viva el momento presente. Ésta es una de las cosas que usted notará que le sucede a medida que despierta. Se encontrará viviendo en el presente, gustando de cada momento a medida que lo vive. Otro buen signo es cuando usted oye una sinfonía, unas notas después de las otras, sin intentar detenerla.
ABRAZARSE A LOS RECUERDOS
Eso me lleva a otro tema, a otro tópico. Pero este nuevo tema se relaciona mucho con lo que he venido diciendo y con mi indicación de ser consciente de todas las cosas que le agregamos a la realidad. Miremos esto paso a paso.
El otro día un Jesuita me contó que hace varios años estaba dando una charla en Nueva York, en donde los puertorriqueños eran muy impopulares en ese momento debido a algún incidente. Todo el mundo decía toda suerte de cosas contra ellos. de manera que en la charla dijo: "Voy a leerles algunas de las cosas que la gente de Nueva York dijo sobre ciertos inmigrantes". Lo que les leyó fue realmente lo que la gente había dicho sobre los irlandeses, y sobre los musulmanes, y sobre todas las otras olas de inmigrantes que habían llegado a Nueva York años antes. Él lo dijo muy bien: Estas personas no traen la delincuencia con ellos; se convierten en delincuentes cuando se enfrentan con ciertas condiciones aquí. Debemos comprenderlos. Si ustedes quieren solucionar la situación es inútil que reaccionen con prejuicio. Ustedes tienen que comprender, no condenar". Así es como se logra el cambio en uno mismo. No condenando, no insultándose a sí mismo, sino comprendiendo lo que está sucediendo. No llamándose a si mismo un suco pecador. ¡No, no, no, no!
Para obtener consciencia usted tiene que ver, y no puede ver si tiene prejuicios. Miramos con prejuicio casi todas las cosas y a casi todas las personas. es casi suficiente para desanimar a cualquiera.
Es como encontrarse con un viejo amigo a quien no veía hace mucho tiempo. "Hola Tom", le digo, "Qué bueno verte" y le doy un gran abrazo. ¿A quién estoy abrazando, a Tom o al recuerdo que tengo de él? ¿Un ser humano vivo, o un cadáver? Estoy suponiendo que todavía es el muchacho interesante que yo creía que era. estoy suponiendo que todavía responde a la idea que tengo de él con mis recuerdos y asociaciones. De manera que le doy un gran abrazo. Cinco minutos después me doy cuenta que él ha cambiado y ya no me interesa. Abracé a la persona que no era.
Si quieren saber cuán valedero es esto, escuchen: Una religiosa de la India va a hacer un retiro. Todo el mundo en la comunidad dice: "Ah, ya lo sabemos, eso es parte de su carisma; ella siempre va a seminarios y a retiros: nunca la cambiará nada". Bueno, sucede que esta hermana sí cambia en este seminario, o grupo de terapia, o lo que sea. Ella cambia; todo el mundo se da cuenta de la diferencia. Todo el mundo dice: "Realmente has comprendido muchas cosas". Es verdad, y ellos pueden ver la diferencia en su comportamiento, en su cuerpo, en su rostro. Siempre se nota cuando hay un cambio interior. Siempre se ve en el rostro, en los ojos, en el cuerpo. Bien, la hermana regresa a su comunidad, y como la comunidad tiene un prejuicio, un idea fija sobre ella, van a seguir mirándola con los ojos del prejuicio. Ellas son las únicas que no ven en ella ningún cambio. Dicen: "Si, parece estar más animada, pero esperen: se volverá a deprimir". Y en unas pocas semanas, se deprime de nuevo; ella está reaccionando a la reacción de las otras. Y todas dicen: "¿Ven? Ya lo habíamos dicho: no ha cambiado". Lo trágico es que sí había cambiado, pero ellas no lo veían. La percepción tiene consecuencias devastadoras en los asuntos del amor y de las relaciones humanas.
Cualquiera que sea una relación, ciertamente implica dos cosas: claridad de percepción (tanta cuanta sea nuestra capacidad de ella; algunas personas discutirían hasta dónde podemos lograr claridad de percepción, pero no creo que nadie discuta que es deseable aproximarnos a ella) y precisión en la respuesta. Es más probable que uno responda con precisión cuando percibe con claridad. Cuando su percepción está distorsionada, no es probable que responda con precisión. ¿Cómo puede uno amar a alguien a quien ni siquiera ve?. ¿Usted ve realmente a alguien a quien está ligado? ¿Realmente ve a alguien a quien teme y que, por lo tanto, no le gusta? Siempre odiamos aquello que tememos.
"El temor del señor es el comienzo de la sabiduría", me dice a veces la gente. Pero espere un momento. Espero que comprendan lo que están diciendo, porque siempre odiamos aquello que tememos. Siempre queremos librarnos de lo que tememos, destruir y evitar lo que tememos. Cuando usted teme a alguien, a usted no le gusta esa persona. Usted detesta a esa persona, tanto cuanto la teme. Y usted tampoco ve a esa persona porque las emociones interfieren. Bien, eso también es cierto cuando alguien le resulta atractivo. Cuando llega el verdadero amor, ya no le gustan o le disgustan las personas en el sentido ordinario de la palabra. Usted las ve con claridad y responde con precisión. Pero en ese nivel humano, sus gustos y sus antipatías y sus preferencias y sus atracciones, etc., siguen interfiriendo. De manera que debe ser consciente de sus prejuicios, sus gustos, sus antipatías, sus atracciones. Todos ellos están presentes, provienen de su condicionamiento. ¿Por qué a usted le gustan cosas que a mí me disgustan? Porque su cultura es diferente a la mía. Si yo le diera a usted algunas de las cosas de comer que a mí me gustan, usted se apartaría con asco.
En algunas partes de la India, a la gente le gusta la carne de perro. Pero otras personas, si les dijeran que les están dando filete de perro, enfermarían. ¿Por qué? Condicionamientos diferentes, programaciones diferentes. Los Hindúes enfermarían si supieran que habían comido carne de res, pero a los americanos les encanta. Ustedes preguntan: "Pero ¿por qué no comen carne de res?" Por las mismas razones por las cuales ustedes no se comerían a su perro. La misma razón. Para el campesino hindú la vaca es lo que para usted es un perro. No se la quiere comer. Hay un prejuicio cultural que salva a ese animal que se necesita para la agricultura, etc.
Entonces, realmente, ¿por qué me enamoro de una persona? ¿Por qué me enamoro de una clase de persona y no de otra? Porque estoy condicionado. Subconscientemente, tengo la imagen de que esa clase particular de persona me gusta, me atrae. De modo que cuando me encuentro con esa persona, me enamoro totalmente. ¿Pero la he visto? ¡No! La veré después de casarme con ella; es entonces cuando llega el despertar. Y es entonces cuando puede empezar el amor. Pero enamorarse no tiene nada que ver con el amor. No es amor; es deseo, ardiente deseo. Usted quiere, con todo su corazón que esta criatura adorable le diga que usted la atrae. Eso le da una gran sensación. Mientras tanto, todo el mundo dirá: ¿Qué diablos será lo que le ve? pero es su condicionamiento -usted no ve. Dicen que el amor es ciego. Créanme, no hay nada que tenga una visión tan clara como el verdadero amor, nada. Es lo que puede ver mas claramente el mundo. Las adicciones son ciegas, los apegos son ciegos. El aferramiento, el anhelo y el deseo son ciegos. Pero no el verdadero amor. Pero, por supuesto, la palabra ha sido degradada en la mayoría de las lenguas modernas. La gente habla de hacer el amor y enamorarse. Como el niño que le dice a la niña:

-¿Alguna vez has sentido amor?

Y ella le contesta;

- No, pero he sentido gusto.
Entonces ¿de qué habla la gente cuando se enamora? Lo primero que necesitamos es claridad de percepción. Una de las razones por las cuales no percibimos claramente a la gente es evidente: nuestras emociones interfieren, nuestros condicionamientos interfieren, nuestros gustos y nuestras aversiones interfieren. Tenemos que enfrentar este hecho. Pero tenemos que enfrentar algo mucho mas fundamental: nuestras ideas, nuestras conclusiones, nuestros conceptos. Creámoslo o no, todo concepto diseñado para ayudarnos a ponernos en contacto con la realidad acaba interfiriendo ese contacto con la realidad, porque, tarde o temprano, nos olvidamos de que las palabras no son la cosa. El concepto no es lo mismo que la realidad. Son diferentes. Por eso les dije antes que la última barrera para encontrar a Dios es la palabra "DIOS" y el concepto de Dios. Ello interfiere si no se tiene cuidado. Debiera ser una ayuda; puede ser una ayuda pero también puede ser un obstáculo.
SEAMOS CONCRETOS
Cada vez que tengo un concepto, es algo que podría aplicarse a varios individuos. No nos referimos a un nombre concreto, particular, como María o Juan, los cuales no tienen un significado conceptual. Un concepto se aplica a numerosos individuos, a incontables individuos. Los conceptos son universales. Por ejemplo la palabra "hoja" podría aplicarse a cada una de las hojas de un árbol; la misma palabra se aplica a todas esas hojas individuales. Además, la misma palabra se aplica a todas las hojas de todos los árboles, las grandes, las pequeñas, las tiernas, las secas, las amarillas, las verdes, a las hojas de plátano. De manera que si yo le digo que esta mañana vi una hoja, usted no tiene idea realmente de lo que vi.
Veamos si ustedes pueden comprender eso. Ustedes sí tienen una idea de lo que no vi. No vi un animal, no vi un perro. No vi a un ser humano. No vi un zapato. De manera que ustedes tienen una idea vaga de lo que vi, pero no es particular, no es concreta. "Seres humanos" no se refiere al hombre primitivo, ni al hombre civilizado, ni a un hombre adulto, ni a un niño, ni a un hombre o a una mujer, ni a esta edad particular ni aquella, ni a esta cultura o a la otra, sino al concepto. El ser humano se encuentra concreto; ustedes nunca encuentran un ser humano universal como el concepto que ustedes tienen. De manera que el concepto señala, pero nunca es enteramente preciso; le falta la unicidad, la concreción. El concepto es universal.
Cuando les doy un concepto, les doy algo, y, sin embargo, qué poco les he dado. el concepto es tan valioso, tan útil para la ciencia. Por ejemplo, si digo que aquí todos somos seres animales, eso sería perfectamente preciso desde un punto de vista científico. Pero somos algo más que animales. Si digo que María Juan es un animal, eso es verdad; pero como omití algo esencial sobre ella, es falso; eso es una injusticia. Cuando digo que una persona es mujer, eso es verdad; pero hay muchas cosas en esa persona que no se ajustan al concepto de "mujer". Ella siempre es esta mujer particular, concreta, única, de quien se puede tener una experiencia, pero no un concepto. A la persona concreta la debo ver yo mismo, tengo que experimentarla yo mismo, intuirla yo mismo. Se puede intuir el individuo pero no conceptualizarlo.
Una persona está más allá de la mente pensante. Probablemente muchos de ustedes se sienten orgullosos de que los llamen Americanos, así como muchos hindúes se sienten orgullosos de que los llamen hindúes. ¿Pero qué es "americano", qué es "hindú"? es un convencionalismo, no es parte de su naturaleza. No se tiene sino un rótulo. Realmente uno no conoce a la persona. El concepto siempre falla u omite algo muy importante, algo precioso que sólo se encuentra en la realidad, la cual es unicidad concreta. El gran Krishnamurti lo dijo muy bien: "El día que usted enseñe a un niño el nombre de un pájaro, el niño nunca volverá a ver ese pájaro". ¡Qué verdadero! La primera vez que el niño ve ese objeto blando, vivo, que se mueve, usted le dice: "Gorrión". Mañana, cuando el niño vea otro objeto blando que se mueve, similar al primero dice: "Gorriones. He visto gorriones. Me aburren los gorriones".
Si usted no mira las cosas a través de sus conceptos, nunca se aburrirá. Cada cosa es única. Cada gorrión es diferente de los demás gorriones, a pesar de las similitudes. es de gran ayuda tener similitudes porque podemos abstraer, porque podemos tener un concepto. Eso es de gran ayuda, desde el punto de vista de la comunicación, la educación, la ciencia. Pero también es muy engañoso y un gran obstáculo para ver ese individuo concreto. Si usted sólo tiene experiencia de su concepto, no tiene experiencia de la realidad, porque la realidad es concreta. El concepto es una ayuda, para llevarlo a usted a la realidad, pero cuando llegue, tiene que intuirla o experimentarla directamente.
Una segunda cualidad de un concepto es que no es estático, y la realidad fluye. Utilizamos el mismo nombre para las Cataratas del Niágara, pero esa masa de agua cambia constantemente. tenemos la palabra "Río", pero allí el agua fluye constantemente. Tenemos una palabra para el "cuerpo" de usted, pero las células de su cuerpo se están renovando constantemente. Supongamos, por ejemplo, que hace mucho viento y que yo quiero que la gente de mi país tenga una idea de lo que es una borrasca o un huracán americano. De manera que lo capturo en una caja de cigarros, y regreso a mi país y digo: "Miren esto". Naturalmente, ya no es una borrasca, ¿verdad? Una vez ha sido capturada. O si quiero que ustedes sientan lo que es el movimiento de un río y se lo traigo en un balde. En el momento en que lo pongo en el balde, deja de fluir. en el momento en el que se ponen las cosas en un concepto dejan de fluir; se vuelven estáticas, muertas. Una ola congelada no es una ola. Una ola es esencialmente movimiento, acción; cuando usted la congela, ya no es una ola. Los conceptos siempre están congelados. La realidad fluye.

Finalmente, si hemos de creerles a los místicos (y no se requiere mucho esfuerzo para comprender esto, o incluso para creerlo, pero nadie puede verlo de inmediato), la realidad es una totalidad, pero las palabras y los conceptos la fragmentan . Por eso es tan difícil traducir de un idioma a otro, porque cada idioma fragmenta la realidad de una manera diferente. Es imposible traducir la palabra inglesa "home" al francés o al español. La palabra española "casa" no es exactamente "home"; "home" tiene asociaciones que son específicas del idioma inglés. Todos los idiomas tienen palabras y expresiones que no se pueden traducir, porque fragmentamos la realidad y agregamos o quitamos algo, y el uso hace cambiar continuamente. La realidad es una totalidad, y nosotros la fragmentamos para formar conceptos y utilizamos palabras para indicar diferentes partes. Si usted nunca hubiera visto un animal, por ejemplo, y un día encontrara una cola -sólo una cola- y alguien le dijera: "Esto es una cola" ¿tendría usted idea de qué era ésta si no tuviera idea de lo que es un animal?.
Las ideas generalmente fragmentan la visión, la intuición, o la experiencia de la realidad como totalidad. esto es lo que los místicos nos dicen continuamente. Las palabras no pueden darle a uno la realidad. solamente señalan, solamente indican. uno las utiliza como indicadores para llegar a la realidad. Pero una vez uno llega, sus conceptos son inútiles. Un sacerdote hindú tuvo una vez una disputa con un filósofo que decía que la última barrera para llegar a Dios, era la palabra "Dios", el concepto de Dios. El sacerdote se escandalizó con esto, pero el filósofo le dijo: "El asno en que usted monta y que utiliza para ir a una casa no es el medio por el cual usted entra en la casa. Usted utiliza el concepto para llegar; entonces se apea y va mas allá". No hay necesidad de ser un místico para comprender que la realidad es algo que no puede captarse con las palabras y los conceptos. Para conocer la realidad uno tiene que conocer más allá de todo concepto.
¿Esas palabras les recuerdan a ustedes algo? Los que conozcan La nube del no saber reconocerán la expresión. Los poetas, pintores, místicos y los grandes filósofos intuyen esta verdad. Supongamos que un día estoy mirando un árbol. Hasta ahora, cada vez que veía un árbol, decía: "Bueno, eso es un árbol". Pero hoy cuando miro el árbol, no veo un árbol. Al menos no lo veo como estoy acostumbrado a ver. Veo algo con la frescura de visión de un niño. No tengo para ello una palabra. Veo algo único, completo, que fluye, no fragmentado. Y me asombro. Si usted me preguntara: "Qué vio?" ¿qué cree que le respondería? no tengo palabras para hacerlo. No hay palabras para la realidad. Porque apenas le pongo una palabra, estamos de nuevo en los conceptos.
Y si no puedo expresar esta realidad que es visible para los sentidos, ¿Cómo expresar lo que no puede verse con los ojos u oírse con los oídos? ¿Cómo encontrar una palabra para la realidad de Dios? ¿Están ustedes comenzando a comprender lo que dijeron Tomás de Aquino, Agustín, y todos los demás y lo que la iglesia enseña constantemente cuando dice que Dios es un misterio, que es incomprensible para la mente humana?.
Una de las últimas cartas del gran Karl Rahner se la escribió a un joven drogadicto alemán que le había pedido ayuda. El drogadicto le había dicho: "Ustedes los teólogos hablan sobre Dios, pero ¿Cómo podría ese Dios tener relación con mi vida? ¿cómo podría este Dios liberarme de las drogas?" Rahner le dijo: "Debo confesarle con toda honestidad que, para mí, Dios es y siempre ha sido un misterio absoluto. No comprendo lo que Dios es; nadie puede comprenderlo. Tenemos indicios, vislumbres; hacemos esfuerzos vacilantes, inadecuados, para expresar el misterio en palabras. Pero no hay una palabra, no hay una frase para el misterio". Y hablando a un grupo de teólogos en Londres, Rahner dijo: "La tarea del teólogo es explicarlo todo a través de Dios, y explicar a Dios como inexplicable". Misterio inexplicable. no sabemos, no podemos decir. Decimos, "Ah, ah...".
Las palabras son indicadores, no son descripciones. Trágicamente, la gente cae en la idolatría porque cree que en lo referente a Dios, la palabra es la cosa. ¿Cómo puede alguien ser tan loco? ¿Puede usted todavía ser más loco? Incluso en lo referente a los seres humanos , o a los árboles y las hojas y a los animales, la palabra no es la cosa. ¿Y usted diría que, en lo referente a Dios, la palabra es la cosa? ¿Cómo puede decir semejante cosa? Un experto en las escrituras internacionalmente famoso asistió a un curso en San Francisco, y me dijo: "¡Dios mío, después de escucharlo a usted, comprendí que he sido un idólatra toda la mi vida!" Lo dijo abiertamente: "Nunca caí en la cuenta de que era un idólatra. Mi ídolo no era de madera o metal; era un ídolo mental". Éstos son los idólatras más peligrosos. Utilizan una sustancia muy sutil, la mente, para hacer su Dios.
Los estoy llevando a ustedes a lo siguiente: La consciencia de la realidad que los rodea. Consciencia significa observar, observar lo que sucede dentro de ustedes y alrededor de ustedes. "Lo que sucede" es bastante adecuado: Los árboles, el césped, las flores, los animales, las rocas, toda la realidad se mueve. Uno lo observa, uno lo ve. Cuán esencial es para el ser humano no observarse solamente a sí mismo, sino observar la realidad. ¿Ustedes son prisioneros de sus conceptos? ¿Quieren liberarse de la prisión? Entonces miren; observen; dediquen horas enteras a observar. ¿Observar qué? Cualquier cosa. Los rostros de la gente, las formas de los árboles, un pájaro que vuela, un montón de piedras, observen el crecimiento del césped. pónganse en contacto con las cosas, mírenlas. entonces podrán tener la esperanza de liberarse de esos patrones rígidos que todos nos hemos formado, de lo que nos han impuesto nuestros pensamientos y nuestras palabras. Tendremos la esperanza de ver. ¿Qué veremos? Eso que decidimos llamar realidad, lo que está más allá de las palabras y los conceptos. esto es un ejercicio espiritual - relacionado con la espiritualidad-{ relacionado con el hecho de liberarse de su jaula, de su prisión de conceptos y palabras.
Qué triste si pasamos por la vida sin verla nunca con los ojos de un niño. Esto no quiere decir que debamos descartar totalmente todos los conceptos; son muy preciosos. Aunque empezamos sin ellos, los conceptos tienen una función muy positiva. Gracias a ellos desarrollamos nuestra inteligencia. Nos invitan, no a convertirnos en niños, sino a ser como niños. Tenemos que perder el estado de inocencia y ser arrojados del paraíso; tenemos que desarrollar un "yo" y un "mi" por medio de esos conceptos. pero tenemos que regresar al paraíso. Necesitamos ser redimidos de nuevo. Necesitamos descartar al hombre viejo, la naturaleza vieja, el ego condicionado, y regresar al estado del niño, pero sin ser un niño. Cuando comenzamos en la vida, miramos la realidad con asombro, pero no es el asombro inteligente de los místicos; es el asombro informe del niño. El asombro muere y lo reemplaza el aburrimiento, a medida que desarrollamos el lenguaje y las palabras y los conceptos. entonces podremos tener la esperanza, si somos afortunados, de regresar al asombro.
SIN PODER ENCONTRAR LAS PALABRAS
Dag Hammarskjöld, ex secretario general de las Naciones Unidas, lo dijo bellamente: "Dios no muere el día que dejamos de creer en una deidad personal. Pero nosotros morimos el día que nuestra vida deje de estar iluminada por el firme resplandor del asombro diariamente renovado, cuya fuente está más allá de toda razón". No tenemos por qué discutir por una palabra, porque "Dios" es sólo una palabra, un concepto. Nunca discutimos por la realidad; sólo discutimos sobre las opiniones, los conceptos, los juicios. Abandonen sus conceptos, abandonen sus opiniones, abandonen sus prejuicios, abandonen sus juicios y lo verán.
"Quia de deo scire non possumus quid sit, sed quid non sit, non possumus considerare de deo, quomodo sit sed quomodo non sit". Ésta es la introducción de Santo Tomás de Aquino a su summa theológica; "Como no podemos conocer lo que Dios es, sino lo que Dios no es, no podemos considerar cómo es Dios sino sólo cómo no es". Ya mencione el comentario de Tomás al libro de Boecio de Sancta Trinitate, en donde dice que el más alto grado de conocimiento de Dios es conocer a Dios como el desconocido. tamquan ignoyum. Y en su Questio Disputata de Pontetia Dei, Tomás dice: "Esto es lo máximo en el conocimiento humano de Dios - Saber que no conocemos a Dios". A este caballero lo consideraban el príncipe de los teólogos. era un místico, y hoy es un santo canonizado. estamos sobre terreno bastante firme.
En la India tenemos un dicho sánscrito para este tipo de cosa: "Neti, neti". Significa: "No es eso, no es eso". El método de Tomás se llamaba el de la vía negativa, el camino negativo. C.S. Lewis escribió un diario mientras su esposa estaba agonizando. Se llama Un dolor observado. Él se había casado con una mujer norteamericana a quien quería entrañablemente. Les dijo a sus amigos: "Dios me dio a los sesenta años lo que me negó a los veinte". Hacía muy poco que se habían casado cuando ella se murió dolorosamente de cáncer. Lewis dijo que toda su fe se había derrumbado, como un castillo de naipes. Él era el gran apologista cristiano, pero cuando el desastre lo golpeó, se preguntó: "¿Es Dios el padre amante o el gran vivisector?" ¡Hay una amplia evidencia para ambas posibilidades!. Recuerdo que cuando mi madre enfermó de cáncer, mi hermana me preguntó:

- Tony ¿Por qué permitió Dios que esto le sucediera a mamá?

Le dije:

- Querida, el año pasado se murieron de hambre un millón de personas en la China debido a la sequía y tú nunca te inquietaste.

A veces lo mejor que puede sucedernos es despertar a la realidad, que nos golpee la calamidad, porque entonces llegamos a la fe, como llegó C.S. Lewis. Él dijo que antes no había tenido dudas sobre la supervivencia de las personas después de la muerte, pero que cuando su esposa murió ya no estuvo seguro. ¿Por qué? Porque era sumamente importante para él que ella siguiera viviendo. Como ustedes saben, C.S. Lewis es el maestro de las comparaciones y las analogías. Él dice: "Es como una cuerda. Alguien le pregunta a uno:

-¿Esta cuerda resistirá el peso de sesenta y cinco kilos?

Uno responde:

- Sí.

- Bien, vamos a bajar a su mejor amigo con esta cuerda.

Entonces uno dice:

- Espéreme un momento, déjeme probar la cuerda de nuevo. Ahora ya no está tan seguro".
Lewis también dijo en su diario que no podemos saber nada sobre Dios y que incluso nuestras preguntas sobre Dios son absurdas. ¿Por qué? es como si una persona ciega de nacimiento le preguntara a uno: "¿ El color verde es caliente o frío?" Neti, neti, no es eso. "¿Es largo o corto?" No es eso. "¿Es dulce o es ácido?" No es eso. ¿Es redondo o cuadrado? No es eso, no es eso. el ciego no tiene palabras, no tiene conceptos, para un color del cual no tiene idea, no tiene intuición, no tiene experiencia. Usted sólo le puede hablar valiéndose de analogías. Pregunte lo que pregunte, usted sólo le puede decir: "No es eso". C.S. Lewis dice en alguna parte que es como preguntar cuántos minutos hay en el color amarillo. Todo el mundo podría tomar la pregunta muy en serio, discutirla, disputar sobre ella. Una persona sugiere que hay veinticinco zanahorias en el color amarillo, la otra persona dice: "No, diecisiete papas". Y de pronto están peleando. no es eso, no es eso.
Esto es lo máximo en nuestro humano conocimiento de Dios: Saber que no sabemos. nuestra gran tragedia es que sabemos demasiado. Creemos que sabemos, ésa es nuestra tragedia; por eso nunca descubrimos. De hecho, Tomás de Aquino (él no es solamente un teólogo sino un gran filósofo) dice en repetidas ocasiones: "Todos los esfuerzos de la mente humana no pueden agotar la esencia de una mosca".
EL CONDICIONAMIENTO CULTURAL
Algo más sobre las palabras: Les dije antes que las palabras son limitadas. Les voy a decir otra cosa. Hay palabras que no corresponden a nada. Por ejemplo yo soy hindú. Ahora supongamos que soy prisionero de guerra en el Pakistán, y que me dicen: "Bueno, hoy lo vamos a llevar a la frontera, y miro y pienso: "Ah, mi país, mi hermoso país. Veo aldeas y árboles y colinas. Ésta es mi tierra, mi tierra natal". Al cabo de un rato, uno de los guardias dice: "Perdone, nos equivocamos. Tenemos que recorrer otros veinte kilómetros". ¿A qué estaba yo reaccionando? A nada. Estaba fijándome en una palabra: India. Pero los árboles son la india, los árboles son árboles. en realidad, no hay fronteras ni límites; los puso allí la mente humana; generalmente los fijaron políticos avaros y estúpidos. En una época, mi país fue uno; ahora son cuatro. Si no nos cuidamos, podría llegar a seis. entonces tendríamos seis banderas, seis ejércitos. Por eso ustedes nunca me verán saludar una bandera. Yo detesto todas las banderas nacionales porque son ídolos. ¿Qué estamos saludando? Yo saludo a la humanidad, no una bandera con un ejército a su alrededor.
Las banderas están en la mente de las personas. en todo caso, hay miles de palabras en nuestro vocabulario que no corresponden a la realidad. ¡Pero cómo nos emocionan! Entonces empezamos a ver cosas que no están allí. Realmente vemos montañas indias cuando ellas no existen, y realmente vemos gente hindú, que tampoco existe. Su condicionamiento hindú existe. Pero eso no es una cosa para regocijarse. En estos días, en los países del tercer mundo, hablamos mucho de la "inculturación". ¿Qué es eso que llamamos cultura? la palabra no me hace muy feliz. ¿Qué quiere decir que a usted le gusta hacer algo porque lo condicionaron para que lo hiciera? ¿Que le gustaría sentir algo porque lo condicionaron para que lo sintiera? ¿No es eso ser mecánico? Imagínense un bebé estadounidense que es adoptado por una pareja rusa y es llevado a Rusia. No tiene idea de que es estadounidense de nacimiento. Crece hablando ruso; vive y muere por la madre Rusia; odia a los estadounidenses. el niño tiene el sello de su propia cultura; está familiarizado con su propia literatura. Mira el mundo a través de los ojos de su cultura. Ahora, si ustedes quieren mostrar su cultura de la misma manera como muestran sus vestidos, está bien. La mujer hindú usaría un sari y la mujer estadounidense usaría otra cosa, y la mujer japonesa usaría su kimono. Aunque nadie se identifica con sus vestidos, ustedes si quieren usar su cultura. están orgullosos de su cultura. Les enseñan a estar orgullosos de ella . Permítanme decirlo tan enérgicamente como pueda. Un jesuita amigo mío me dijo: "Cuando veo a un mendigo o a un pobre, no puedo no darle una limosna. Eso me lo enseñó mi madre". Su madre le daba una comida a cualquier pobre que pasara. Yo le dije: Joe, lo que tú tienes no es una virtud; lo que tienes es una compulsión, una buena compulsión desde el punto de vista del mendigo, pero de todas maneras es una compulsión".
Recuerdo otro jesuita que nos dijo una vez en una reunión íntima de nuestra provincia jesuita en Bombay: "Yo tengo ochenta años; he sido jesuita durante setenta y cinco años. Nunca he dejado de hacer mi hora de meditación - nunca". Bueno, eso podría ser muy admirable, o también podría ser una compulsión. No hay gran mérito si es algo mecánico. La belleza de una acción viene, no de que se haya convertido en un hábito sino de su sensibilidad, su consciencia, su claridad de percepción, y su claridad de respuesta. Puedo decirle sí a un mendigo y no a otro. No estoy obligado por ningún condicionamiento o programación de mis experiencias pasadas o de mi cultura. Nadie me ha sellado con algo, o si lo han hecho, ya no reacciono basándome en ello. si usted hubiera tenido una mala experiencia con un estadounidense o si lo hubiera mordido un perro, o si hubiera tenido una mala experiencia con cierto tipo de alimento, sentiría la influencia de esa experiencia durante el resto de su vida. ¡Y eso está mal! usted necesita liberarse de eso. No conserve las expectativas del pasado. En realidad, tampoco conserve las buenas experiencias del pasado. Aprenda lo que significa experimentar algo plenamente, después descártelo y pase al momento siguiente, sin influencias del anterior. Tendría tan poco equipaje que podría pasar por el ojo de una aguja. Sabría lo que es la vida eterna porque la vida eterna es ahora, es el ahora sin tiempo. Solamente así entrará en la vida eterna. Pero cuantas cosas llevamos con nosotros. Nunca emprenderemos la tarea de liberarnos, de dejar el equipaje, de ser nosotros mismos.
Siento decir que en todas partes encuentro musulmanes que utilizan su religión, su culto y su Corán para distraerse de esa tarea. Y lo mismo puede decirse de los hindúes y de los cristianos.
¿Puede usted imaginarse al ser humano que ya no está influenciado por las palabras? usted puede decirle cualquier cantidad de palabras, y él todavía será ecuánime con usted. Usted puede decir: "Yo soy el Cardenal- Arzobispo Fulano de Tal", pero él seguirá siendo ecuánime; lo vera a usted como es. No está influenciado por el rótulo.
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