Una novela escrita por dos






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fecha de publicación30.06.2016
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Una novela escrita por dos

"Soy una egoísta, egocéntrica y una ego maníaca del género femenino del siglo XXI. Siempre me pongo celosa y llena de envidia de cualquiera que se acerque a mi amor platónico. Siempre sospecho de todos y no me gustan que me mienten."

Grandes palabras, o mas bien, insultos que escribe una persona de ojos cafés claros, pelo rojizo mezclado con un tono café oscuro en las puntas y en otras secciones de su pelo, piel aperlada que parece como si fuera un chocolate, junto con una buena figura para su edad de veinte años, y con vestimenta media antigua como en los siglos de oro pero modernizado para vagarlo en las calles mientras ella no escribe frases tan vulgares que sus personajes dirían en una tarde tan luminosa como la que vive ella mientras delató tales palabras. La autora es Emma.

Emma ha tomado su escritura muy enserio, y lo toma también como un tipo de excusa para no sufrir o aburrirse de fiestas en donde uno, dos hasta siete don juanés tratan de seducirla a convertirla en toda una mujer irrespetable para su círculo de amigos. Pero igual, ella considera que no tiene amigos, mas que dos mejores amigas, Silvia y Camila, y los personajes que ella crea con una hoja y papel. Perdón, hoja y pluma. El día era fresco y con ganas de salir a dar un paseo por todo su vecindario, pero Emma estaba muy inspirada de seguir con su novela de un amor trágico con un final feliz. Escribía y escribía mientras su gato de ojo verde y de ojo azul con rayas blancas y negras, paseaba y brincaba y hacía ruidos placenteros que concentraba mas a Emma enfocarse en su escritura y a la vez, darle un poco de atención y comida. El momento llegó en donde Emma empieza a dejar su inspiración atrás no por que haya perdido su musa, si no por que la tinta de su pluma ha desvanecido. Que cruel la vida es y trata de buscar otra pluma que sirva en los cajones, entre sus libros de sus autores preferidos, en la cama, en la cocina, hasta en el baño deja algunas plumas, pero no había. Estaba a punto de llorar cuando se acordó de un cierto artefacto que fue un regalo de su querida abuela, Carolina. Carolina fue la mejor escritora de su tiempo. Escribía poemas de amor fraternal, amor a primera vista y a veces historias muy sucias para una mente inocente y muy gráficas también, pero fue respetada. Ella le dio a su nieta un gran regalo que no ha usado mucho. Una pluma cubierta de negro con un simple camafeo en la parte izquierda de ella que escribía con tinta china y obviamente su tinta era negra (según esto, la tinta negra ayuda que el escritor no se pierda o se distraiga mientras escribe su dolor o lo que lo aterroriza mas en el mundo) y con las iniciales de "E" y "C", las mejores escritoras del mundo, como lo describía Carolina. Emma recuerda ese evento como si hubiera pasado ayer o como si va pasar después, en la noche. El regalo no lo usaba mucho por que tenía un significado muy grande para ella y solo lo usaba en caso de emergencias.

"Esta es una emergencia. Mi inspiración se apaga como la luz de una vela, y no tengo una musa del sexo contrario para inspirarme a escribir mientras duermo y sueño de lo sucedido. Tendré que usar la pluma."

Agarró la pluma de su estuche dorado con las siluetas de girasoles negras cuidadosamente y se quedó admirando el camafeo negro con blanco como si la de ese retrato fuera su abuela. Y con eso, empezó a escribir otra vez antes de que su inspiración se fuera hacia los cielos o hacia otro escritor.

"No se que escribir! Si solo pudiera encontrar una musa permanente para darme placer en el día y en la noche para poder escribir mi música hacia una melodiosa voz o reconocerle a alguien mis poemas con un significado de que el fuego nunca se apaga entre el hombre y la mujer y solo buscan un momento de paz para convertirlo en una de pasión. Si solo le hallaran sentido a mi sentimiento pagano." Eso fue lo que gritó en un apartamento oscuro con una simple lámpara a su lado un inglés con un buen acento español, Raged Austen.

Era un buen hombre de la clase media-alta, pelo lacio y negro como el cielo que posee la noche, ojos grises que reflejan la luna en su complejo detalle, piel blanca como el de un vampiro pero suave como el de una sábana de seda, pestañas largas y chinas que pueden alcanzar el sol cuando brilla. No muchos notan esa belleza por que se la pasa encerrado en su apartamento o en un café escribiendo música para su amigo el piano o letras que se convierten en palabras para que uno busque su escritura y no acciones eróticas con alguien por que no tiene con quien (Dan el mismo placer como quiera si los leen). Hace mucho que el no ha experimentado el amor y no trata de. No hasta encontrar a alguien que lo pueda llevar a miles de sueños que lo hacen exaltar de emoción y no de ansiedad. Desafortunadamente, ha pasado por cada relación y nunca han terminado con un “Y vivieron felices para siempre” que hasta piensa que será un soltero por el resto de su vida.

“Pero si tengo veintidós años, mi vida apenas está comenzando. Bueno, eso lo decían mis padres cuando era joven. Creo que ya tengo inspiración para escribir un millón de páginas llenas de mis eventos desafortunados para otras personas que sufrirán por ello.”

Y con eso, empezó a escribir a lo loco lo que se le venía en la mente. Se veía como si fuera Mozart tocando el piano para pocos que lo han visto escribir. Raged no le gusta que lo vean escribir por que si no, le da un ataque y es capaz de golpear al quien lo vea. En fin, escribió esa noche al menos diez páginas llenas de eventos desafortunados para cinco personajes. Que cruel es la vida para ellos, pero unos sobrevivirán y otros no. Esa el la filosofía de Raged.
Dos personajes con un pasado bonito o feo pero pronto tendrán un futuro muy grande y muy tranquilo, cuando ellos se conocen por primera vez en “Café 12:51”. Emma traía puesto un vestido con el corte imperial, el estampado de petunias cafés resaltando con el color mostaza, un saco violeta con botones rojos, botas de gamuza color café oscuro, todo el accesorio que trae puesto en su cuello, orejas, el dedo índice y brazo derecho eran de camafeo violeta con blanco. Traía el pelo ondulado y medio rebelde, pero se le veía decente. Su maquillaje no era visible, salvo el labial que era rojo como el sus botones. Raged, por el otro lado, venia de negro. Su camisa era negra, los pantalones de mezclilla negro, sus botas con tacón de un dedo y medio negras, un saco de lana negro, el pelo sin peinarse, pero aun así, se veía misterioso. Lo único que traían en común era un cuaderno de cien hojas cosido hacia una pasta dura y una pluma en la que podrán expresar sus oscuros secretos hacia sus amigos, los personajes. Ellos estaban haciendo fila para tomarse un cafecito para levantarse o para inspirarse más y no ponerle atención a las conversaciones de otros.
“¿Que será para usted, señorita?” Preguntó el empleado.

“Difícil de escoger…” Respondió Emma.

“Simplemente escoge un maldito café, señora…al cabo, todos saben iguales, te lo tomarás y luego irás al gimnasio a perder esas calorías, como todas las demás” Pensó Raged.

“Entonces tendré un te verde…no, el te de cereza…NO! El…uhh…”

“Ya escoge, por favor, un simple café! Muchos quieren tomarse uno por que ya tienen en mente que tomar en esta gloriosa mañana para escribir o para hablar del chisme mas reciente de los famosos o del vecindario!”

“Disculpe señor, pero no pierdo mi tiempo en hablarle a la gente sobre ese tipo de temas y aparte, ¿me ve acompañado de alguien? No. Así que tomaré mi decisión tranquilamente. Le guste o no. Hmm…veo que usted escribe…¿Que escribe, señor? ¿Sobre quien será el próximo candidato en suicidarse? Britney Spears, ¿quizás?”

“Usted, desgraciada, ha insultado mi reputación. Yo no escribo para ningún tabloide. Mi enseñanza no va hacia lo más bajo y lo más sucio de la escritura, si no para que mi mano escriba lo que yo piense, que son obras profundas que no puedes dejar de quitar tu vista hacia mis palabras por que te impactan y que dejan sin aliento cuando ya termines de leerlas.”

“¿Enserio? ¿Sería tan amable en prestarme una de sus obras? O mas bien, ¿conoce usted a alguien que haya leído sus libros aparte de su mami?”

“¿De dónde saliste tu?”

“Del vientre de mi madre. ¿De dónde mas puedo salir? Si conoce otro lugar, dígamelo y con gusto no lo escucharé.”

“Entonces, ¿para que dice tal incoherencia?”

“Simplemente para perder el tiempo quizás. Pero ya perdí lo suficiente. Así que tendré el te de manzanilla y un capuccino.”
Raged se enfureció bastante que no pudo contener su ira. “Mira, señorita sabe lo todo, no sabe de lo que he pasado para sufrir y para escribir tales novelas que las que usted estaría maravillada en leerlas. Y también veo que usted es una escritora. ¿Novelas para mujeres quizás?”

“Pues la verdad si, y usted tampoco no sabe de lo que he pasado yo. ¿Usted cree que he tenido una vida tan agradable? Fíjese que no. He sufrido por mi arte varios anos. Y si son novelas para mujeres que lloran todos los días por que no han encontrado amor y esperan encontrarlo un día, ¿que importa eso? A usted le gustaría mucho mi escritura que hasta lloraría de felicidad o de tristeza al leer mis palabras.”

“Claro, señora… ¿como se llama?”

“Primero, es señorita. Segundo, me llamo Emma. ¿Y usted, acaso tiene un nombre con ese desgraciado pasado?”

“Tengo un nombre, y es Raged. Raged Austen.”

“Su nombre no es común por estos rumbos, así que eres un extranjero. ¿De dónde?”

“De mi querida Inglaterra.”

“¿Y como supo fingir el acento español? ¿Una musa?”

“Aquí esta su te y su capuccino, señorita.” Interrumpe el empleado.

“Gracias.”

“¿Que tal si nos vamos a una mesa a discutir sobre nuestras vidas? ¿O acaso me aburriré con tu historia?”

“Nos sentaremos mientras bostezo con su historia, señor Austen.”

“¿Acaso eres del pasado de Shakespeare? Llámame Raged. Senor Austen me hace sentir muy viejo.”

“Soy cortes, no ruda como otros.”
Se sentaron en una mesa para dos en el rincón del café. Empezaron a platicar sobre su infancia, su juventud, amores que se profetizaron a ser los mas profundos, pero a la vez eran simples atracciones, muertes de queridos, eventos artísticos o de óperas, sus películas favoritas, sus autores que los han inspirado a tocar con la pluma y toparlo con una hoja. Sus verdaderos sueños. Todo ese tiempo con miradas amenazantes o descifrando como es la persona que está en frente de ellos. Cuando llego la hora de partir hacia su otro trabajo para pagar la renta, Raged pidió el teléfono de Emma.
“¿Para que lo quieres?”

“Por si mi inspiración se apaga y tu me das un cerillo para prenderlo otra vez.”

“Está bien, te lo daré. Pero no creas que me puedas llamar a las tres de la mañana. Tengo un horario muy estricto para dormir.”

“No te preocupes. No te estaré llamando todos los días. Ni que fuera a necesitarte mucho. Solo de vez en cuando. Aunque no estás tan fea como las demás escritoras he encontrado de vez en cuando en bares. Escriben historias gráficas y su apariencia es como las de las brujas de Macbeth. Entonces igual y te hablaré mucho para molestarte en tus momentos de pasión con la pluma, así para seducirte que me necesitas en cualquier momento del día.” Pensó Raged.
Emma apuntó su número de teléfono en una servilleta que uso para sostener el te caliente. Se despidieron y fueron a sus trabajos aburridos, pero eficientes para pagar la renta. Vamos con Emma. Emma trabaja en una florería junto con sus mejore amigas, Silvia y Camila. Bueno, la verdad, a Emma le gustaba mucho este trabajo por que estaba con sus amigas un par de horas, pero también lo odiaba por que Silvia y Camila la impidieron de escribir tan siquiera una oración para sus historias. Tuvo que dejar miles de personajes secundarios, estenografías pacíficas y horripilantes, frases que pudieron haber sido metafóricos para la vida cotidiana, entre otras situaciones. Mientras Silvia y Camila estaban arreglando unas rosas rojas para una tal Carolina del Valle, Emma no pudo resistir pensar en ese tal muchacho Raged y como sus historias pueden ser imaginadas y después escritas por el.
“¿Qué me está pasando? Por qué ando pensando en una persona que conocí hace un par de horas? Me estoy volviendo loca obviamente. Puede ser un escritor, pero no de mi tipo. Emma, no vuelvas verlo en miles de años. Ni siquiera en tu próxima vida. No lo permitiré.” Dijo Emma en una voz quedita. Pero al final, se rindió y comenzó a pensar mas en el que dejo caer el regalo de Carolina del Valle de las manos de Silvia y Camila.
“EMMA!” Gritaron Silvia y Camila.

“Mira lo que hiciste! E iba ser nuestra gran venta.” Suspiró Silvia.

“Emma, trata de ser mas cuidadosa…espera, ¿qué te pasa, Emma? Nunca te ha pasado esto. ¿Andabas soñando?” Dudó Camila.

“No les iba a decir, pero…conocí a alguien. Se llama Raged. Es inglés. Y pues…uhh…”

“Se está poniendo rositaaaaa!”

“NO ES CIERTO SILVIA! Pero dudo que lo vaya a ver otra vez así que me olvidaré de el.”

“Claro, Emma haz eso y recoge el tiradero que hiciste.”

“Está bien Camila.”
Silvia y Camila empezaron hacer otro arreglo para Carolina del Valle cuando Emma empezó a recoger los vidrios rotos de colores y las rosas azules. Trapeo un poco el agua que había caído y se fue a su apartamento para alimentar a su gato.
“Es el día mas extravagante que he tenido en toda mi vida. Voy a checar si no tengo mensajes en el teléfono.”

“Usted tiene un mensaje. *Beep* “Uh, Emma…soy yo, Raged. El escritor guapo que conociste como un gran patán e idiota en el Café 12:51…si ese soy yo. Mira, tengo una gran idea, la más gran idea que no se le ha ocurrido ningún escritor de drama o de novela en toda la existencia de la humanidad. Aunque hay una teoría de que unos amigos escribieron junto a Shakespeare, pero esa es otra historia. Estaba pensando que con tus ideas románticas y cursilerías y con mis grandes hazañas de pasión y temor, podemos crear una novela. Digo, es una idea. No se si tu quieras. Yo quiero para conocerte mas…que tal si nos vemos mañana en la noche, ¿va? Conozco un gran bar que tiene los mejores poetas de la ciudad. Me llamas después de este mensaje. Estaré esperando la respuesta.” *Beep*
Emma se quedó asombrada en escuchar este mensaje que tomó el teléfono, empezó a marcar su número y se quedo sin aire cuando escucho su voz por tercera vez.
“¿Va ser un si?”

“Si. Si quiero ir.”

“Hace mucho que no invitaba a alguien salir.”

“Por favor, ¿tengo que creerme esa mentira?”

“Pues si, aunque no sea una falacia. Es una aseveración por si no lo sabías. No escojo muchas mujeres, en especial si ellas se avientan a mí. Escojo las especiales. Las que tienen algo de personalidad. ¿Queda claro?”

“Ok…” Emma sonrojó diciendo esto.

“Considérate afortunada.”

“Si tu lo dices.”

“Bueno, me voy a dormir o a escribir, ya que me inspiraste a seguir con mi gran obra. Será mas grande que las de Poe.”

“Poe es uno de mis autores favoritos. No lo insultes.”

“Ah bueno…entonces hasta mañana.”

“Hasta mañana.”
Raged estaba contento en invitarla a salir. Agarró el cuaderno que traía cuando conoció a Emma y empezó a escribir como se conocieron, por si se le olvidaba algún día o para convivir con ese momento una y otra vez. Emma estuvo bailando con música de Heap que se le ocurrió otra historia de treinta páginas, empezando con la primera vez que conoció a Raged. Los dos sufrieron el evento “amor a primera vista.” Pero no les importaba mucho. Les gustaba estar enamorados.

Cuando la noche del mañana, Emma se vistió toda de negro. Una blusa color negro que le cubría del cuello hasta el torso y con mangas largas, una falta corta, mallas con el color solidó negro y unas botas sintéticas negras con tres dedos de tacón. Su pelo recogido en una media cola con un broche simple plateado. Los accesorios cambiaron a un collar plateado en forma de corazón que se abre y tiene dos espacios para dos fotos y se cierra y su diseño es el de un fénix cantando. Sus aretes se convirtieron de camafeos a unos aretes de perla plateados. No se puso pulseras ni un reloj.
“¿Para que ponerme pulseras o un reloj si estarán cubiertas con una de mis mangas como si tuvieran frió?”
Y con eso, salió hacia el patio del edificio a esperarlo. Vio una silueta caminando desde lejos, pensando que era un simple extraño. Se acerco más y más a donde estaba ella y resulto ser Raged, con vestimenta algo parecido a lo que ella traía, pero en vez de una falta corta, mallas y botas con tres dedos de tacón, era un pantalón de vestir negro y zapatos negros, todo dentro de una gabardina negra.
“Te ves excelente. Y traes mi color favorito.”

“No se nota para nada, Raged, que el negro es tu color favorito.”
Los dos dieron un paseo hasta llegar a su destino, el bar “Antro de las Brujas”.
“¿Donde está el nombre del bar?”

“No le gusta publicar su nombre, pero se llama el Antro de las Brujas.”

“¿El Antro de las Brujas? ¿A quién se le ocurrió ponerle un nombre así?”

“A mi, si a usted no le place.”

“No me hable tan formal, me hace sentir vieja.”

“Que irónico.”

“¿Aun así, por que el Antro de las Brujas?”

“Me gusta Shakespeare. Lo hecho está hecho.”

“Mejor especifique que obra de el le gusta, no el autor. Si no, pensarán que citarás las grandes oraciones que escribió el y no las oraciones de una simple obra del mismo autor.”

“Pues si, pero me gusta decir Shakespeare. Se escucha mas majestuoso.”

“¿Eres un vanidoso o simplemente muy orgulloso?”

“Los dos. ¿Te intimida?”

“He lidiado con casos como tu. No me intimidas.”

“¿Ah no?” Raged se acercó demasiado a Emma, se veía como si se estuvieran besando.
”No me intimida…invades mi espacio simplemente.”
Lo empuja hacia atrás, pero Raged la jala hacia el, dándole un beso profundo y sorprendente. Emma respondió el beso con otro mas apasionado que dejó sin aire a Raged. Empezaron a jugar con sus lenguas y sus bocas que se olvidaron de entrar al bar. Dejaron de besarse cuando Emma se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.
“Estamos yendo muy rápido.”

“¿Tu crees eso? Si es nuestra historia que estamos escribiendo. No con una pluma obviamente, pero si con nuestras miradas, con nuestras acciones, con nuestro amor que está floreciendo cada segundo que estamos juntos, pero desvanece un poco cuando desaparecemos.”

“¿Aun así…no crees que debamos de conocernos bien primero?”

“La verdad, yo creo que estamos yendo rápido por que nos habíamos conocido antes en otra ocasión en donde no nos acordaremos muy bien, pero lo sentimos. Y es lo que siento ahora, en este momento.”

“Mejor vamos a dentro, al bar, donde podamos hablar bien de esto.”

“Para ser honesto, te mentí sobre el bar. No existe un tal bar. Excepto en Macbeth y en mi imaginación también, y en donde estamos pues…es el edificio donde esta mi apartamento congelándose por que no estoy ahí con una diosa dándole calor.”

“Ok, yo no me iría tan lejos.”

“¿Por que no? De esa forma, escribiremos la novela.”

“¿Me estás usando para que le avances a tu trabajito?”

“Claro que no.”

“¿Entonces? ¿Para que mentir de un lugar que no existe mas que en los libros y luego me estas induciendo a que este en tu cama mientras me das placer?”

“¿Induciéndote? ¿Me estás diciendo que…?”

“Pues, dado con esa poesía tan clara y tan…conmovedora…me esta dando curiosidad…en como es tu lugar…”

“Si quieres entramos…”

“Esta bien…como quiera, hace mucho que no he sentido el calor de alguien mas en mi. A veces el de mi gato, pero no es suficiente como el de un humano del sexo opuesto. Quizás y tu calor sea suficiente para mi.”
Mientras decía todo aquello, Raged hizo todo lo posible para que Emma no notara el placer que le producía a él pensar en aquella habitación donde él y ella podrían respirar el mismo aire, rodeados por la atmósfera de la pasión, la locura y el deseo mutuo. Si Emma veía hacia abajo, podría notar que Raged sentía aquella emoción de un modo característico que sólo el género masculino era capaz de demostrar en cierta parte de su cuerpo y él se sentiría avergonzado de que ella notara semejante gesto físico involuntario. Entonces Raged caminó lentamente detrás de ella para ver si su placer disminuye, pero aumentaba más y más cuando veía la falda de Emma mover lentamente y el aroma de jazmines de Emma lo hacía imaginarse sus deseos mas oscuros y mas apasionados que el de sus historias.
“¿Raged?”

“¿Si?”

“Creo que necesitas abrir la puerta para poder entrar. No tengo poderes mágicos para entrar sin girar la perilla.”

“Ah, si, claro, aquí traigo la llave. Tu puedes…abrir la puerta.” Lo decía tratando de que Emma no vea hacia abajo o que lo vea por mucho tiempo.

“¿Y por qué tu no?”

“Es una sorpresa.”

“Ok…”
Metió la llave en medio de la perilla, hizo un sonido en el que afirmo que esta abierto la puerta, y empujo la puerta hacia atrás, viendo como su apartamento estaba oscuro, excepto por ciertas partes como arriba de la mesa de la cocina, cerca de su escritorio, alrededor de su cama, estaban rodeadas por velas con aroma de fresas con vainillas. Emma suspiró con lo que veía.
“¿Realmente me quiere desnuda del pies a cabeza tratando de calmar mi fuego?” Pensó Emma.
Raged la guió hacia el sofá que estaba en medio del apartamento para calmarla un poco y para que el también se calmara un poco. Los dos estaban un poco nerviosos y se quedaron callados por un tiempo. Luego Raged tapo los ojos de Emma con un pedazo de tela de seda color vino. Se quito la parte superior de su ropa para dejarlo en el piso y luego tomo las manos de Emma para sentir su suave y recto pecho y torso. Entonces, Emma se quitó la blusa para revelar un corpiño negro que resaltaba con su pecho. Raged se quedó asombrado de su figura esbelta y la que ha deseado besar esta noche hasta dormir. Su mano izquierda agarró la espalda de Emma y su mano derecha agarró debajo de su muslo para levantarla y llevarla hacia la cama para revelar toda su figura femenina. Llegaron a su destino y empezaron a jugar a quitarse la ropa lentamente mientras sus manos inspeccionaban todas las partes del cuerpo opuesto a ellos. Raged empezó a besar el cuello de Emma. Emma respiró profundo y dio una pequeña risa. Luego sus labios empezaron a ir más abajo de su cuerpo. Agarro una parte de su busto y la masajeó con su mano lentamente. Su boca agarró la otra parte para excitarla profundamente de abajo. Las manos de Emma no pudieron controlarse y dejaron algunos rasguños bajo la piel de Raged. A el le gustó eso. Se fue hacia la parte inferior de Emma con su masculinidad y con eso las quedas risas se convirtieron en gritos placenteros en donde Raged se excitaba a seguirle hasta que Emma ya no pudiera gritar de emoción.
La alarma del reloj sonó como un reloj de los años cincuentas, pero como quiera lastimó el oído de Emma. Dejó que sonara hasta que no tenía más voz el reloj para despertar a un dormilón. Tiempo después, Emma despertó con pelo enredado, desnuda entre las sabanas y volteando a su lado contrario a ver a Raged, en la misma posición que ella. Sonrieron y se quedaron mirando uno hacia el otro por cinco minutos. Estaban examinando como fue la noche anterior, llena de sudor, gritos placenteros, manos tocando lugares que no muchos irían, labios yendo hacia arriba y hacia abajo, la piel interactuando uno con el otro. Muchas cosas pasaron entre ellos dos, pero el objetivo era el mismo.
“¿Ahora tienes inspiración en seguir con la novela? Yo ya le avancé un poco.”

“Lo tienes escrito en tu mente o en una hoja?”

“En mi mente.”

“Yo también tengo un principio a la novela.”

“Interesante.”

“¿Qué tal si escribimos mi versión y luego tu versión? A ver si hay algo en común.”

“Seria una gran idea. Voy por mi cuaderno.”
Emma se reía en silencio mientras veía las marcas que ella dejó plasmadas en su espalda y parte de su trasero. Se quedo así hasta que llegó Raged con un cuaderno y dos plumas, olvidando que estaba revelando su parte interior completa.
“No sabía que eso me dio placer. Nada mal para mí. No se para otras, pero para mi si.”

Raged sonrojó. “Eres la primera en decir eso.” Se quedó callado, viendo como Emma brillaba en la mañana con una simple sabana cubriendo el sudor que el causó.

“Me gustaría ver como es tu figura otra vez. Se me está olvidando y no quiero eso.”

“Después. Ahora empezaremos a escribir nuestra novela. O si no, me voy.”

“Ok...”

Se metió en la cama para acompañar a Emma, le dio una de las plumas que traía y empezó a escribir su versión. Acabó el y empezó ella con su versión de la historia.
“Nada mal. Nuestras introducciones si se parecen en algo. Solo le cambiaremos palabras para que tengan algo de comprensión.”

“Si. Estaría mejor.”
Los dos escribieron páginas y páginas hasta que su inspiración los dejara dormidos. Después de esa noche con la luna y estrellas brillando más y más cuando el fuego de Raged y Emma se incendió en toda una sola, que no dejó cenizas para nadie, se escribió una novela escrita por dos.
Emma abrió los ojos, se fijó en el reloj y el tiempo que marcaba. Eran las siete de la noche.
“Tuve que haber dormidos tres horas mas. Y aun estoy en las mismas. Me tendré que ir. No he alimentado a mi gato. Pobre de el.” Pensó Emma mientras buscaba su ropa en todo el mugrero que hicieron la otra noche. Una bota por ahí, otra bota en la cama, la blusa tirada en el piso junto con las mallas y la falda todas arrugadas y con uno que otro hilo cayendo de su posición actual. Trató de buscar su collar.
“Buscabas por esto?” Raged preguntó cuando tenía el collar en su mano pidiendo auxilio para regresar con su dueño.

“Si, lo estaba buscando.”

“Por qué te vas tan temprano?”

“Por que tengo que alimentar mi gato por si no lo sabías.”

“Tienes un gato?”

“Si. No te había dicho?”

“No. Pero es temprano, puede vivir un día sin ti ese gato.”

“Sabes que hora es?”

“Son las…ah….son las siete de la noche.”

“Si, en toda la mañana y parte de la tarde estuvimos escribiendo y como dos horas después de escribir nos quedamos dormidos.”

“Si me acuerdo que eso paso…pero se te está olvidando otra cosa…”

“Quó cosa? Lo que hicimos anoche?”

“Si pero también en unos treinta minutos de descanso. En vez de comer, nos pusimos en acción. No recuerdas eso?”

“Ah…ya me acordé. No recuerdo exactamente que paso, así que tuvo que ver el vino en esta situación?”

“Si, mas o menos.”

“Con mayor razón. Bueno, me empezaré a vestir por que si no, me dará flojera después.”

“Acaso eres floja?”

“Para todos menos a escribir incoherencias que te hacen pensar y ser coherente.”

“Interesante…”
Raged empezó a ver como se vestía y dejó el collar en el buró caoba. Emma se volteó, dándole la espalda a Raged. El se desilusionó un poco. Primero se puso el corpiño negro con el que se asombró a ver su figura de arriba. Luego el calzón negro de encaje y con un pequeño moño en la parte de adelante. Luego vinieron las mallas negras, pero para ponérselas bien, se tenía que sentarse. Se sentó a lado de Raged, tratando de otra vez ocultar su placer interior. Viendo como se vestía le daban ganas de agarrarlas y quitarle la ropa violentamente hasta encontrarla desnuda y hacerla de el una vez por todas.
“Mejor eso lo dejo para mis novelas. Tengo mucha inspiración en mi, pero por mientras, disfrutare de la función.” Pensó Raged con una sonrisa media maléfica.
“Tienes algo, Raged?”

“Oh nada, solo viendo por ahí.”

“Si claro…no vine aquí para que te prendieras por si no lo sabías. Necesito sentarme para ponerme las mallas.”
Emma al fin se puso bien las mallas y fue por su falda. Se la subió junto con el cierre de la falda. Vistió la parte superior de su cuerpo con su blusa. Estaba casi lista. Solo faltaba su collar y el broche plateado que quedó en el olvido de los dos. Lo encontró derrumbado en la cama. Fue por uno de los cepillos que el tenía cerca de una mesa con la que se encontraba colgando un espejo sin marco. Se cepillo bien el pelo hasta que quedara un poco controlado. Recogió todo su pelo en una cola con la brocha y fue hacia el buró donde estaba el collar. Cuando fue hacia el, Raged agarró su mano y la llevó hacia sus labios en un beso profundo que daban ganas de seguir adelante con la misma acción. Pero Emma resistió tal acción.

“Raged, tengo que irme en serio. Y donde están mis botas?”

“Una está en la cama y la otra tirada por ahí.”

“Hicimos tanto mugrero en una noche?”

“Una noche y una tarde, para ser preciso.”

“Ok, bye. Espero verte otra vez.”

“Yo también. Bye.”
Con eso, Emma agarró sus botas, se las puso y mientras caminaba hacia la puerta, se ponía bien el collar. Se escuchó la puerta abrir y cerrar. Raged se quedó en la cama pensando en como fueron esas dos veces de pasión. Le gustó bastante este que las otras noches con la que ha estado mujeres con figuras casi anoréxicas, piernas largas, trayendo un vestido que solo llegaba al trasero y para acabar, no traían ropa interior. Unas eran inteligentes, otras no, pero Raged solo las usaba para insultarlas en sus novelas, pero darles un poco de su medicina en la noche. Quiso hacer lo mismo con Emma cuando la conoció, pero había un aura que le encantó de ella.
“Ella no es de esas personas con las que puedes llevarte fácilmente o la que puedes insultar con una mirada. Tienes ganas de conocerla, como es su mundo y cuando te das cuenta que es una escritora, te quedas con la idea de que juega bien ese papel. Me ha iluminado en cualquier aspecto. Quiero que ella sea mía y solo para mi.”
Emma corrió velozmente hacia su apartamento y cuando abrió la puerta, el gato estaba muy feliz en verla otra vez. Y con maullido, pidió comida y agua. Emma le sirvió agua y comida y fue a darse un baño primeramente para escribir en su diario sobre su gran aventura con un extraño. Terminando de bañarse, se puso un pantalón con tela parecida al de una toalla color negro, un top blanco, pelo mojado y enredado, busco por su diario con su inicial cursiva en medio de todos los animales que estaba alrededor de la letra. Lo encontró cerca de la pluma del camafeo y escribió hasta quedarse sin aire.
“Me pasó algo extraordinario que ni todas los adjetivos del diccionario serían suficientes para describir la aventura que tuve hace poco. Fui al Café 12:51 y como no me decidía que café tomar, un muchacho se quejó y tuve una pequeña discusión con el. Nos introdujimos como personas decentes después, tomamos café en una mesa, y hablamos sobre de lo de siempre cuando conoces a alguien. Me pide el teléfono, se lo di y con eso fui a trabajar. Silvia y Camila me molestaron bastante con lo de Raged (ese es su nombre, viene de Inglaterra!) Lo bueno es que salí del trabajo, llegué a alimentar a mi gato y hubo un mensaje de el, pidiendo que saliéramos a un bar llamado “Antro de las Brujas”. Me vestí de su color favorito y el igual se vistió de su color favorito y caminamos. Nos paramos en un edificio medio antiguo y me quedé confundida por que no había nombre ni nada para decir que ese era el bar. Me había mentido sobre ese lugar ficticio de su autor favorito que me enojé por cinco segundos, pero me logró seducir con el primer beso que tuvimos. Lo se, nos fuimos rápido, pero si no hubiera pasado eso, no te lo estaría contando ni tendría inspiración para seguir con mi escritura. Después de eso fuimos a su apartamento (fingiendo que no vi su erección, pero al igual si la vi. He ahí la razón por la que caminaba lentamente para que viera mi figura de atrás.) Entramos a su apartamento llenos de luces románticas con un aroma considerado como un afrodisíaco y empezamos a darnos placer profundamente y con un poco de diversión. Dejaré de escribir por que tengo que llenar mas paginas de mi novela. Ah y también, escribiré una novela junto con el. Espero que note que me tiene en su hechizo profundo de amor que le dio Afrodita cuando pidió un poco de ayuda con la situación, por que vio que lo odiaba desde el principio, pero con el mensaje cambió todo. Como quiero que lo note, y lo notará con el personaje que voy a tomar para la obra que escribiremos los dos. Si lo notará y caerá en mis brazos. Solo tengo que alejarlo de distracciones que pasan con un vestido que cae hasta el trasero. Tengo que.”
Dejo de escribir para escribir más en otro cuaderno de su novela particular.

Raged se vistió con lo mismo que tenía puesto anoche para ver a su, Claudio y a su hermano Tom en un bar lleno de mujeres superficiales y otros del sexo masculino al igual que Raged, Tom y Claudio, buscando presas como ellas para mantenerlas calientitas en su humilde hogar.

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