Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que






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títuloLas palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que
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3.) Fiesta Pentecostés: (originalmente llamado Fiesta de Primicias) Conmemora y retrata de manera profética, a La Iglesia (cuerpo colectivo de verdaderos cristianos) como los primeros engendrados y procreados Hijos de Dios que ocurriría con el acontecimiento del derramamiento del Espíritu Santo (Hech. 2:1-13) en la era de La Iglesia (Lev. 23:15-21, Éx. 23:16, 34:22, Deut. 16:9-12).

PENTECOSTÉS”

(en griego, quincuagésima). Segunda de las tres grandes • Fiestas anuales de los hebreos (las otras eran la • Pascua y la Fiesta de los • Tabernáculos, Éx 23.14–16; Lv 23.15–21; Nm 28.26–31; Dt 16.9–12).”
NOMBRES EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Se le conoce por tres nombres en el Antiguo Testamento:

1. Fiesta de las Semanas (Éx 34.22; Dt 16.10, 16; 2 Cr 8.13), porque fue celebrada exactamente siete semanas o cincuenta días después de la Pascua (Lv 23.15, 16). De ahí su nombre «pentecostés».

2. Fiesta de la • Cosecha (Éx 23.16), porque tenía lugar al final de esta, a la salida del año.

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3. Día de las • Primicias (Nm 28.26), porque en esa fecha se ofrecían los primeros panes del nuevo trigo (Lv 23.17).”
Todo varón israelita tenía que comparecer delante de Jehová en el día de Pentecostés para presentar una ofrenda de gratitud por la cosecha y para acordarse de su liberación de Egipto (Dt 16.16, 17). Era una santa convocación en la que ninguno trabajaba (Lv 23.21). Esta fiesta se celebró durante las épocas veterotestamentaria e intertestamentaria, y aún se celebra entre los judíos ortodoxos.”
SU MENCIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO”

En el Nuevo Testamento se menciona esta fiesta tres veces:

1. El día de Pentecostés, en Hch 2, cuando el • Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y los llenó con el poder necesario para proclamar el evangelio por todo el mundo. A esta unción la acompañó «un estruendo como de un viento recio» y la aparición de • Lenguas «como de fuego», que se asentaron sobre cada uno de ellos. Comenzaron a testificar en «otras lenguas» y los extranjeros presentes les oyeron hablar «cada uno ... en su propia lengua». Se considera que esta ocasión fue el verdadero comienzo de la • Iglesia cristiana. Es digno de notar que «las primicias» de los tres mil convertidos se presentaron al Señor en ese día.

2. En Hch 20.16 donde se relata la prisa de Pablo para estar en Jerusalén el día de Pentecostés y celebrar esta fiesta en el templo.

3. En 1 Co 16.8 donde Pablo declara que permanecería en Éfeso hasta Pentecostés.” (Enciclopedia Ilumina)
Nota: Las Fiestas comienzan para finales de mayo o principio de junio (a principios de verano). También se llamaba Fiesta de Cosecha o Fiesta de Primicias porque se celebra en el principio de la cosecha del verano (cosecha de primeros frutos). La cosecha era pequeña, dejando impreso El Plan de Dios de llamar a un pequeño grupo a la salvación en la presente era (Mat. 20:16, 22:14, Marc. 4:31, Luc. 12:32), antes de Él comenzar a trabajar con toda la humanidad. Observar anualmente la Fiesta Pentecostés, es un constante recordatorio de que Dios tiene un propósito especial para aquellos llamados a ser primicias (Ap. 14: 1-5), y de un entendimiento especial que viene al recibir y nutrir al Espíritu Santo (Luc. 2:26, Hech. 1:2, 9:31, Rom. 5:5, 2 Tim. 1:6-7, 14).
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,
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el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,

asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,

y comenzaron a hablar en otras lenguas,

según el Espíritu les daba que hablasen.”

(Hech. 2:1-4)
Con toda intención y deliberación, vamos a detenernos aquí por un minuto. Quiero que usted entienda lo siguiente; ¡Las profecías ilustradas mediante los previos tres periodos de Fiestas, Festivales o Días Santos, que componen parte del majestuoso Plan Divino de Dios, ya han acontecido! Fueron profecías que se cumplieron irreprochablemente al dedillo.
Nota: Gracias a los descubrimientos arqueológicos y estudios antropológicos, la mayoría de los expertos aceptan la historicidad de lo que narra el libro de Génesis referente y desde la vida y época de Abraham. Los acontecimientos concuerdan con los tiempos del segundo milenio a.C. y Albright y de Vaux opinan que Abraham vivió entre 1900 y 1700 a.C., y Rowley 1800–1600 a.C.
¿Por qué no habremos de obedecer al Todopoderoso en el cumplimiento de éstos, y de los restantes cuatro festivales santos, con sus respectivos periodos, estipulados por Dios? ¿Por qué seguir en nuestras tradiciones paganas, celebrando días de fiestas fabricados por costumbres humanas, que sólo apuntan al consumo, lucro y apariencias, y los cuales no aportan nada a los estatutos instituidos por Dios? ¿Por qué mantenernos en la corriente mundana, cuando incluso, La Palabra de Dios nos advierte que lo hacemos en vano – Jer. 10:3, Ezeq. 11:12, Mat. 15:9, Marc. 7:7-8?
¿No cree usted que como cristiano, aspirante a recibir el regalo de vida eterna, y dando por cierto que también se cumplirá lo restante descrito en los próximos cuatro periodos proféticos (Fiestas Santas), da mucho que pensar y meditar? ¿No cree usted que debemos ser cristianos disciplinados, obedientes, humildes y sumisos?
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,

según las tradiciones de los hombres,

conforme a los rudimentos del mundo,

y no según Cristo.”

(Col. 2:8) p. 20 de 39

Continuemos con las cuatro profecías registradas en los restantes festivales santos, que perfeccionan y concluyen el Divino Plan Majestuoso de Dios.



4.) El Festival de Trompetas: Conmemora y deja impreso el profético

regreso de Cristo para tomar Su trono y reinar sobre todas las naciones

(Lev. 19:9-10, 23:22-25, Deut. 24:19-22).
TROMPETA”

salpinx, se emplea: (1) del instrumento natural, en 1 Co 14.8; (2) del acompañamiento sobrenatural de las interposiciones divinas: (a) en el Sinaí (Heb 12.19); (b) de los actos de ángeles en la Segunda Venida de Cristo (Mt 24.31); (c) de sus actos en el período de los juicios divinos que precederán a esto (Ap 8.2,6,13; 9.14); (d) de una llamada a Juan a la presencia de Dios (Ap 1.10; 4.1); (e) del acto del Señor al resucitar de entre los muertos a los santos que han dormido, y cambiar los cuerpos de aquellos que aún viven, en el arrebatamiento de todos los suyos para encontrarse con Él en el aire (1 Co 15.52), donde «la última trompeta» es una alusión militar, con la que estaban familiarizados los lectores griegos, no teniendo relación con la serie que va de Ap 8.6 a 11.15; hay una posible alusión a Nm 10.2-6, con referencia al mismo acontecimiento (1 Ts 4.16: «con trompeta de Dios», la ausencia de artículo sugiere el significado «una trompeta como la que se empleaba en el servicio de Dios»).” (Enciclopedia Ilumina)
Nota: El Festival de Trompeta es un retrato profético de un pronto venidero evento que cambiara el curso de la historia humana para siempre – el advenimiento de Jesucristo. Las profecías Bíblicas asocian la segunda venida del Señor con el toque de la séptima trompeta (Ap. 11:15). Las trompetas son utilizadas para anunciar, marcar fiestas y sonar alarmas durante tiempos de guerras (Núm. 10:1-10). Eventos catastróficos precederán el advenimiento de Jesucristo (Mat. 24, Ap. 6, 8, 9). Nuestro Señor regresará a un planeta deteriorado por guerras y tribulaciones, para salvar a la humanidad de su propia autodestrucción (Mat 24:3-7, 21-22). Él conquistará ejércitos humanos que resistirán Su regreso (Ap. 19:11-19). En Su retorno, los santos (“primicias”) recibirán inmortalidad (1 Cor. 15:51-54) y reinarán con Cristo, en este mundo (Dan. 7:26-27, Ap. 5:10).
OBSERVACION: En lo expuesto sobre su visión, Juan nos relata por medio de las inspiradas Sagradas Escrituras, que Jesucristo retornará montado en un caballo blanco y; “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones.” (Ap. 19:15, 21, (ver Deut. 32:41, Salm. 17:13, Rom. 13:4,

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Ap. 1:16, 2:12, 16) Es preciso no malinterpretar lo simbólico. ¡Jesucristo (El Verbo – Juan 1:1 – La Palabra de Dios) no utilizara violencia física! Su arma predilecta (espada aguda) es la que siempre ha utilizado, es en efecto, La Palabra de Dios. Su agresividad será verbal; “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;” (Efes. 6:17) “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Heb. 4:12) Es la misma agresividad verbal demostrada cuando los saldados y alguaciles retrocedieron y cayeron al encontrarlo; “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.” (Juan 18:4-6)
Es el mismo instrumento que utilizó al enfrentar, resistir y oponerse al diablo; “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mat. 4:1-11, ver Luc. 4:1-13) Incluso, entre otras de Sus hazañas, con el poderío de Su Palabra, despojó los espíritus inmundos al hombre atormentado (Mat. 8:28-34, Marc. 5:1-20, Luc. 8:26-39)
La observancia de la Fiesta de Trompetas, nos mantiene atentos a estos extraordinarios eventos. Nos llena de esperanzas reales en un mundo lleno de virulentas noticias.
La séptima trompeta
“El séptimo ángel tocó la trompeta,

y hubo grandes voces en el cielo, que decían:

Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo;
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y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos,

se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo:

Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso,

el que eres y que eras y que has de venir,

porque has tomado tu gran poder, y has reinado.”

(Ap. 11:15-17)
5.) Día de Expiación: Conmemora y retrata el profetizado futuro

acontecimiento de confinar a Satanás (Lev. 16:29-34, 23:26-32).
DÍA DE EXPIACIÓN”

El día santo más solemne de los judíos, que se celebraba el décimo día del séptimo mes. La Biblia especifica claramente lo que debía hacerse en este día (Lv 16; 23), como también su significación cristiana (Heb 9; 10). Esta era la única ocasión del año en que al • Sumo sacerdote se le permitía entrar al • Lugar Santísimo. Se quitaba sus vestimentas oficiales y se vestía humildemente de blanco; luego entraba llevando un incensario de oro y una vasija con incienso. Al poner incienso en los carbones encendidos, tomados previamente del altar, una nube de humo cubría el • Propiciatorio del • Arca del pacto. De la sangre del becerro sacrificado para expiación, el sacerdote tomaba con su dedo y rociaba siete veces el propiciatorio, para purificar el santuario y expiar los pecados del sacerdocio.”

Luego, se echaban suertes sobre dos machos cabríos: uno era sacrificado, y con parte de la sangre entraba el sumo sacerdote nuevamente en el Lugar Santísimo; repetía la ceremonia del rociamiento y purificaba esta vez al pueblo. Después ponía sus manos sobre la cabeza del otro macho cabrío, el de • Azazel, y el animal era llevado lejos, a un lugar desierto, donde se le perdía. Con esto se simbolizaba la expulsión de los pecados del pueblo. Todo el ceremonial de este día era un tipo de Cristo [no Cristo de por si] y de su obra vicaria, según la interpretación de la Epístola a los Hebreos. Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, ofreció el sacrificio de sí mismo, no por pecados suyos, sino por los nuestros; no entró en el Lugar Santísimo del templo, sino en el cielo mismo; y su ofrenda propiciatoria no necesita repetirse cada año, sino que fue perfecta, única y completa.” (Enciclopedia Ilumina)
Nota: El Día de Expiación deja impreso el profético acontecimiento del aún

futuro hecho en el cual Satanás (el instigador real de todos los males y dificultades
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del mundo) será atado por mil (1,000) años cuando Jesucristo retorne.
“Vi a un ángel que descendía del cielo,

con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

Y prendió al dragón,

la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás,

y lo ató por mil años;

y lo arrojó al abismo, y lo encerró,

y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones,

hasta que fuesen cumplidos mil años;”

(Ap. 20:1-3)
6.) El Festival de Tabernáculos: Conmemora y nos deja impreso los mil años del Reino de Dios bajo el dominio y autoridad de Cristo con los primeros nacidos Hijos de Dios, conforme profetizado (Ap. 20; 21; 22). (Lev. 23:33-36, Deut. 16:13-15).
Fiesta de los Tabernáculos”

Una de las tres grandes fiestas que se celebraban anualmente en Jerusalén. A ella debían concurrir todos los israelitas varones (Éx 23.14, 17; Dt 16.13–16). Se le llamaba así porque las familias debían habitar durante siete días en tabernáculos o cabañas de ramas y hojas de árboles. Se construían en los techos de las casas, en los patios, en el atrio del templo y aun en las calles. De ese modo recordaban que habían habitado en tabernáculos durante los años de peregrinación en el desierto (Lv 23.43). Todos debían regocijarse delante de Jehová por la protección sobre su pueblo y por la cosecha de los frutos de la tierra”.

La Fiesta de los Tabernáculos se celebraba desde el día 15 al 22 del séptimoMes, fin del año agrícola, cuando se recogían las cosechas de los cereales: el trigo y la cebada. El primer día y el octavo se declararon días de reposo: nadie debía trabajar en ellos. En los sacrificios públicos se ofrecían dos carneros y catorce corderos, en cada uno de los siete primeros días, juntamente con trece novillos el primero, doce el segundo, once el tercero, diez el cuarto, nueve el quinto, ocho el sexto y siete el séptimo. El octavo día se ofrecía un novillo, un carnero y siete corderos, con los presentes y libaciones correspondientes (Lv 23.33–43). Se tenía la costumbre de leer la Ley cada séptimo año durante el primer día de la fiesta (Dt 31.10–13).”
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Después del cautiverio, se añadió la ceremonia de derramar agua mezclada con vino, en el sacrificio preparado, sobre el altar, como símbolo de gratitud por la provisión de agua en el desierto (Is 12.3). A esta ceremonia parece que aludió nuestro Señor, cuando en el último día de la fiesta dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Jn 7.2, 37, 38). En la época de Jesús el atrio del templo se iluminaba en el primer día de la fiesta (Jn 8.12), y aun los venerables rabinos ejecutaban allí una danza de antorchas.”
Nota: Los siete días del Festival de Tabernáculos nos deja un retrato profético impreso del venidero Reino de Dios arribando a La Tierra. Nos ofrece un recordatorio anual de los mil (1,000) años en que Jesucristo reinará con Sus Santos (Ap. 20:4-6) sobre los sobrevivientes de la Tribulación. Durante este periodo, el gobierno de Dios traerá paz y justicia a La Tierra y restaurará todas las cosas (Is. 9:6-7, Hech. 3:19-21). Será un periodo de armonía (Is. 11:6-9), de saludable existencia y abundancia (Is. 35, Amos, 9:13). El gobierno de Dios proclamará las leyes de Dios desde Jerusalén a toda La Tierra (Is. 2:2-4).
“…Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección;

la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos,

sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo,

y reinarán con él mil años.”

(Ap. 20:5-6)
7.) El Gran Día Final o Día de Jehová: Conmemora, plasma y profetiza, el Juicio Final posterior al milenio (Lev. 23:39-43, Éx. 23:16, 34:22).
TRONO”

Traducción (RV) de la voz hebrea kisse que quiere decir «silla cubierta». Se refiere a una silla endoselada donde se sentaban personas honorables, especialmente los reyes (Gn 41.40; 2 S 3.10; 1 R 10.18–20).

La soberanía de Dios se representa por su trono (Sal 45.6; 47.8; 93.1, 2) en el cielo (Sal 11.4; 103.19; Is 66.1, 2; Mt 5.34; 23.22), centro de justicia y juicio (Sal 9.4, 7; 97.2) que a la vez es trono de gracia (Heb 4.16). Esta soberanía estaba representada en la tierra por la teocracia en Israel: el trono de David fue «el trono del reino de Jehová sobre Israel» (1 Cr 28.5; cf. 29.23). Esto se restablecerá en el juicio en que los doce apóstoles, sentados sobre doce tronos, tomarán parte (Mt 19.28; Ap 20.4). «Llamarán a Jerusalén trono de Jehová» (Jer
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3.17), cuando «el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria» (Mt 19.28; 25.31), «el trono de David su padre» (Lc 1.32). Al fin de ese reino milenial, el juicio del gran trono blanco (Ap 20.11ss) asegurará la manifestación perfecta y final de la soberanía divina.”
DÍA DE JEHOVÁ”

Expresión cuya idea común en el Antiguo Testamento denota la consumación del • Reino de Dios y la destrucción de sus enemigos (Is 2.12; 13.6, 9; Ez 13.5ss; 30.3; cf. Dn 2.44). Es el día de la visitación y de la ira de Jehová (Is 13.9, 10; Sof 1.14). Con el sentido de un día de juicio o de manifestación de la cólera divina, aparece por primera vez en Amós. El profeta ve este día como de tinieblas y no de luz (Am 5.18, 20); como el día de la separación definitiva entre los buenos y los malos, y de juicio y castigo sobre el pecado también de Israel. Así lo consideran también Sofonías, Nahum, Habacuc y Joel.”
Posiblemente para los israelitas, la significación de este día estuvo asociada inicialmente con un festival anual en el que celebraban el reinado de Dios sobre la creación. Festejaban los dones divinos de la fertilidad y las cosechas, la majestad de Jehová en la liberación de Israel y su dominio sobre todas las naciones (cf. Sal 93; 95–100). Toda esa majestad y soberanía serían plenas en el día de Jehová (Sal 9.8; 96.13; 98.9). Israel conoció a Jehová, pero cuando venga ese día «toda la tierra será llena del conocimiento de Jehová» (Is 11.9; cf. Hab 2.14; Zac 14.9).”
En la literatura apocalíptica, es el día de la aniquilación de los pueblos enemigos de Israel. Sin embargo, hay textos del precautiverio en los que se declara alguna posibilidad de salvación para aquellos.”
En el Nuevo Testamento, la realización del día de Jehová se traslada al fin del mundo. Su sentido escatológico es más específico en cuanto a laSegunda Venida del Hijo del Hombre, pero esto no significa olvidar las implicaciones en el presente (cf. Jn 8.56). Segunda de Pedro 3.10 alude a la conmoción cósmica que precede al juicio de Dios. Se incluyen elementos de gozo, esperanza y victoria. Es el día de Cristo (2 Co 1.14; Flp 1.6; cf. Mt 24.27, 30). Sin embargo, permanecen la ira, el juicio y el castigo para los incrédulos que serán juzgados en este día (Mt 10.15; Ro 2.5, 6; 1 Co 3.13; 2 P 3.7). Pero para quienes creen en Cristo, que también serán juzgados (1 Co 1.8), es día de resurrección y recompensa (Mt 16.27; Jn 6.39).”
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Pablo afirma que este día vendrá como «ladrón» (1Ts 5.2). Determinará la culminación de la historia y el establecimiento definitivo del reino eterno del • Mesías.” (Enciclopedia Ilumina)
Nota: El Gran Día Final es en efecto el festival final del calendario anual de Dios. No confundir con el día de “venganza y de retribución”; “Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion.” (Is. 34:8) “Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.” (Is. 63:4) Es en efecto, el último Festival Santo, que deja un retrato profético impreso del periodo del Juicio del Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-12), cuando el Espíritu Santo estará disponible para aquellos que nunca antes, se les confiriera el conocimiento del Camino de Dios (Juan 7:37-39, Ezeq. 36:24-27). Serán levantados en la resurrección general y tendrán su primera oportunidad de aceptar a Jesucristo y de obedecerlo por medio del Espíritu Santo morando en ellos. ¡Así es, mi respetable lector, el mensaje de este Gran Día Final es que aquellos que murieron sin haber conocido el Verdadero Evangelio (El Reino de Dios), no están perdidos! ¡No están, como generalmente se promulga, agonizando en el infierno! Meramente esperan en sus sepulcros por la resurrección general. Aquellos quienes escojan vivir de acuerdo a Dios, recibirán inmortalidad, pero los que rechacen vivir de acuerdo a Dios, serán consumados en el lago de fuego (extinción perpetua), Ap. 20:14-15.
Para facilitarle entendimiento, lo expresaré de forma sencilla; Si usted es resucitado en carne y hueso, y escoge el Camino de Dios, usted será transformado en Hijo de Dios (espíritu). Contrario a esto, si al ser resucitado en carne y hueso, y usted rechaza el Evangelio, usted será reducido a cenizas (Gén. 3:19) igual a cualquier ser humano (de carne y hueso) que sea lanzado en un lago de fuego (no obstante, en esta ocasión, será para siempre – perpetuo – no habrá otra resurrección u oportunidad adicional – será irrevocable – es en efecto, la segunda muerte, Ap. 2:11, 20:6, 14, 21:8).
Tenemos que ser vigilantes de las distorsiones a Las Santas Escrituras, y de aquellos que tuercen La verdad (2 Ped. 3:16-17). En Apocalipsis encontramos un versículo que comprueba lo que expongo en el párrafo anterior; “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Ap. 20:10) Aquí, la bestia (simbólico de imperio) y el falso profeta (simbólico de líder religioso del imperio),
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ambos de carne y hueso, son consumidos (mueren, según evidenciado en la palabra “estaban”, reflejando un estado pasado). Mientras que el diablo (representativo de los espíritus inmundos – seres espirituales – no mueren) y sus secuaces son en efecto, los que serán atormentados eternamente.
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él,

de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios;

y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida;

y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,

según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él;

y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos;

y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.

Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

(Ap. 20:11-15)
¡Jesucristo observaba estos sagrados festivales! En los libros de Mateo 26:17-19, Marcos 14:12-18 y Lucas 22:1-16, pueden ver algunos ejemplos en el Nuevo Testamento de lo que Dios instruyó a Su pueblo cumplir desde el Antiguo Testamento. ¡Incluso los apóstoles los observaban! (Hechos 18:21, 20:16, 1 Cor. 5:8, 16:8) No se equivoque, ¡Dios, igual al Verbo, nunca cambian! (Mal. 3:6, Heb. 13:8, Juan 5:19)
Versículos Relacionados
Ahora analicemos lo que ocurrirá, con relación a uno de los siete festivales, luego de Jesucristo regresar al mundo y establezca el Reino de Dios: “Y todos los que sobrevivieron de las naciones que vinieron contra Jerusalén” [los que no fueron destruidos,

los arrepentidos que no confrontaron militarmente a Cristo en su advenimiento],

subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.” (Zac. 14:16)
Léase lo que le ocurrirá a los seres humanos que no cumplan, con la citada sagrada fiesta, en el mismo capítulo del libro de Zacarías, versículos 17 al 19.
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Además, estos sobrevivientes cumplirán y adorarán a Dios en los días de reposo (Sábado – séptimo día – Cuarto Mandamiento) – Isa. 66:22-23. ¡No es cualquier otro día (Heb. 4:4-8), como quieren hacer ver algunos de los que alegan ser “cristianos”!
La Biblia evidencia que el día de reposo (Sábado – señal perpetua para identificarnos con Dios – Éx. 31:13, Ezeq. 20:12, 20), será celebrado para siempre. Relacionado a la Fiesta de los Tabernáculos, La Palabra de Dios nos asegura que se celebrará durante el reinado de Jesucristo, en los mil años del Reino de Dios, aquí, en la Tierra;
“Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá. Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.” (Éx. 31:12-17, ver Is. 66:23)
“Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.” (Zac. 14:16-19)
Mientras algunas personas descartan el Antiguo Testamento, por erradamente entender que el mismo es anulado por el Nuevo Testamento, éstos Santos Días Festivos, son a la vez, algunas de las profecías que sirven y comprueban el innegable enlace existente evidenciado entre ambos Testamentos.
Cambio de Tiempos y La Ley

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Dios, en Su inmensa sabiduría, nos anticipó que vendrían cambios de los tiempos y de Sus estatutos; “… La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”. (Dan. 7:23-25)
A continuación, algunos de los cambios efectuados por el hombre, comparado con lo expuesto por Dios en las Sagradas Escrituras:


  • Dios comienza el Día al anochecer (6:00 P.M. – Gén. 1:5-31) – el hombre lo ha cambiado para comenzar a las 12:00 de la media noche de acuerdo a su caprichosa conveniencia.

  • Dios comienza la semana (Gén. 1:5) laboral al terminar el Sábado (al finalizar el día de reposo, el séptimo día de la semana) – el mundo comienza la semana laboral en el segundo día de la semana (lunes), tras finalizar el primer día de la semana, a la media noche del domingo.

  • Dios comienza los meses en luna nueva (1 Sam. 20:27, 34, Salm. 104:19) – el occidente comienza el mes conforme a un lerdo calendario (gregoriano).

  • Dios comienza el año en primavera – Éx. 12:2 (¿no cree que escogió un perfecto momento para iniciar el año?), cuando nueva vida florece por-do-quier – El Imperio Romano decidió cambiarlo para comenzar en el pináculo del invierno, la estación más oscura de todas.

  • Dios nos dio el día de reposo, el Sábado (séptimo y último día de la semana), diseñado para identificarnos en y con Él para mantenernos en Su conocimiento. (Ver Éxodo 20:10, 31:13) – posteriormente, el Imperio Romano lo cambió al primer día de la semana (domingo).

  • Dios nos proporciono específicamente siete Santos Días Festivos (días de fiestas o festivales conmemorativos y proféticos) – en la actualidad, tenemos días de fiestas tradicionales paganos proporcionados por el hombre que sólo generan comercialización, que inducen al consumo en masa.


Veamos algunos de estas tradiciones paganas, y sus respectivos días de fiestas, con alegados vínculos Bíblicos.
Una de las más anticipadas y reconocidas tradiciones, de los cristianos profesos,
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es la celebración del alegado día de nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo (25 de diciembre). Sin embargo, usted no encontrará nada en La Biblia ordenando esta celebración. De haberse instituido, no cabe duda que Dios nos hubiera facilitado la fecha exacta, para celebrarse, según hizo específicamente con Sus Santos Días. Al día de hoy, no se ha podido confirmar con exactitud ni certeza, la evasiva fecha. Pueda que le sorprenda, pero la verdad es que, esa festividad suscitó como producto de una tradición pagana.
NAVIDAD”

Natividad de Jesucristo. Aunque la fecha exacta del nacimiento del Señor se desconoce, la mayoría de los protestantes y católicos romanos celebran la Navidad el 25 de diciembre. Sin embargo, las iglesias ortodoxas orientales la celebran el 6 de enero, y la iglesia armeniana el 19 de enero. Se desconoce si la iglesia primitiva celebraba la Navidad e, incluso, en la actualidad hay grupos de cristianos que consideran que no debe celebrarse. La primera mención con que contamos de que se celebró la Navidad el 25 de diciembre data de los tiempos de Constantino, aproximadamente el 325 d.C .” (Enciclopedia Ilumina)
Cronología”

Puesto que Jesús nació antes de la muerte de • Herodes el Grande (4 a.C.) y por el tiempo del censo de • Cirenio, de fecha discutida (entre 9–4 a.C.), la fecha asignada al nacimiento oscila entre 7 y 4 a.C. Por consiguiente, la era cristiana, fijada por cálculos hechos en el siglo VI, debe adelantarse indudablemente algunos años.

El inicio del ministerio de Juan el Bautista, según Lucas 3.1, se fecha en el año 15 del imperio de Tiberio. Esto nos lleva a los años 26–29 d.C. (debiéndose la variación a la forma de hacer el cómputo que Lucas usara). Meses después de la aparición de este precursor, Jesucristo comenzó su ministerio. Al informarnos el evangelista que «tenía, al comenzar, unos treinta años» (Lc 3.23), nos está dando una edad aproximada (esta edad representa la madurez [Testamento de Leví 2], sobre todo la del Rey davídico, 2 S 5.4). Sin embargo, no andaba muy lejos de la edad exacta. Si se toma el fin del año 27 como inicio de la obra pública, encontramos apoyo en el dato de Jn 2.20, según el cual habían transcurrido, cuando la primera Pascua del ministerio público de Jesucristo, 46 años desde el comienzo de la edificación del templo herodiano (20/19 a.C.).

Hay diversas opiniones acerca de la duración de la actividad pública del Señor. La teoría de un solo año es insostenible si se basa en Lc 4.19 («un año de gracia del Señor»), además de que Marcos, el primero de los Evangelios, no relata
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sucesos que no cabrían en el marco de doce meses. En cambio, Lc 13.1–5 parece describir hechos ocurridos en una Pascua anterior a la de la Pasión con lo que nos da a entender que el ministerio duró por lo menos dos años. Del Evangelio de Juan, que da cuenta de tres Pascuas descritas durante la actividad pública de Jesucristo, se deduce con seguridad que duró al menos dos años y algunos meses. Si la fiesta indeterminada de Jn 5.1 es también de la Pascua, podríamos añadir un año más a la duración, pero esta hipótesis tropieza con varias dificultades exegéticas. De todos modos, el género literario de los Evangelios no nos permite esperar que los datos cronológicos sean exactos; solo podemos concluir que es posible que el ministerio haya durado dos años (o bien tres años) y unos meses.”

(Enciclopedia Ilumina)
Curiosamente, el final del mes de diciembre, es el periodo del solsticio invernal (época en que el sol está más distante del ecuador), uno de los periodos festivos mayores del Viejo Mundo. Historiadores escriben; el nacimiento de muchos salvadores solares y dioses mortecinos [apagados, decaídos, lánguidos] son celebrados para este periodo, usualmente el 25 de diciembre” y quela navidad es una maravillosa amalgamación [mezcla, unión] de diversas tradiciones religiosas, antiguas y modernas, paganas, Zoroástricas, Judías, ‘Mithraic’, y Cristianas (“The Pagan Book of Days”, p. 132-133). La navidad moderna es una composición de varios festivales de fin-de-año, celebrados en Roma pagana. La “Saturnalia”, (17 al 21 de diciembre) era un periodo de decadencia extravagante donde esclavos y amos, intercambian lugares por unos días (“Christmas and Christmas Lore”, Crippen, p. 7). Estos eran tiempos de festín, de beber, desorden y libertinaje. Incluso, en Egipto celebraban el renacimiento del sol en la forma de un infante, varios milenios antes que los Romanos (“The Golden Bough, St. Martin’s ed., p 471-172)
En contraste, durante su periodo inicial, la iglesia cristiana no celebraba el nacimiento de Jesús, mientras las enseñanzas de los restantes Apóstoles se mantuvieron íntegras. De hecho, tan tarde como 245 d.C., el erudita eclesiástico, Origen, repudiaba y catalogó pecaminoso la idea de observar el día de nacimiento de Cristo. (Enciclopedia Británica, ed. undécima) Sin embargo, en el cuarto siglo, en su esfuerzo por aumentar “conversos”, la iglesia en Roma fijo el 25 de diciembre, como la fecha definitiva, del nacimiento del Señor”. (Crippen, p. 6) Escoger el festival del solsticio invernal y el día del nacimiento del sol fue intencional. ¡Los nuevos “conversos” podían continuar sus populares costumbres paganas sin interrupción, pero bajo un nuevo nombre “cristiano”!
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Al día de hoy, la mayoría de la gente mantiene la misma práctica fabricada, fundamentalmente ignorantes, de lo oculto detrás de la fachada “cristiana”.
EL DÍA DE REYES

Otros “cristianos”, prefieren celebrar y hacer regalos en el Día de Reyes (6 de enero), alegando que contrario al día de nacimiento (Navidad), ésta tradición se justifica por encontrarse narrada en los Evangelios de Mateo y Lucas, en El Nuevo Testamento.
¿Alguna vez se habrá detenido a preguntarse sobre la convicción de celebrar la tradición de los reyes magos?



  • ¿De dónde se inventó que fueron tres (3), los “reyes magos”?

  • ¿De dónde originó que fueron “reyes”?

  • ¿De dónde obtuvieron o inventaron los nombres, Gaspar, Baltasar y Melchor?

  • ¿Sabía usted que en La Biblia, versión “King James” (en ingles), la traducción es que son; “wise men” (hombres sabios), y no magos?

  • ¿Sabía usted que el término griego original deriva del nombre de una tribu, y que puede designar a un “brujo, hechicero, practicante de la brujería”? (Evangelios, de J. F. Mira; Biblia del nuevo milenio – Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, de W. E. Vine)



Claro está, al niño Jesús se le obsequio, oro, incienso y mirra (Mat. 2:11), todos obsequios dignos de un rey, sacerdote y profeta, respectivamente. Pero, esta tradición pagana tampoco se encuentra instituida por Dios, por consiguiente, no se encuentra registrado día alguno, asignado para la misma. Este relato de Mateo 2:1-11, habla de “unos magos”, nunca se les llama reyes ni se especifica que fueron tres. Viajaron a Jerusalén, y no a Belén, donde había nacido Jesús. Para cuando finalmente llegaron a Belén, Jesús ya no era un recién nacido, sino un niño de más edad, que vivía en una casa (v. 11) en lugar de un establo.
Igualmente, podemos encontrar que no eran sencillamente “unos sabios”, según expuesto en algunas versiones de La Biblia, sino “magos”, o “astrólogos”. Conforme a la tribu de donde originan, su religión persa, desempeñaba funciones sacerdotales y se ocupaba del estudio de la astronomía o la astrología. (Diccionario exegético del Nuevo Testamento)

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MAGO”

(a) uno perteneciente a una casta sagrada de Media, que aparentemente se ajustaban a la religión de Persia en tanto que retenían sus viejas creencias; se usa en forma plural (Mt 2.1,7,16, dos veces); (b) brujo, hechicero, pretendiendo tener poderes mágicos, practicante de la brujería (Hch 13.6,8); su nombre judío era Barjesús, en tanto que Elimas es un nombre árabe que significa «sabio». De ahí el nombre de «mago», que originalmente se aplicaba a los sacerdotes de Persia.¶ En la lxx, solo en Dn 2.2,10, de los «astrólogos» de Babilonia. En la superior versión griega de Daniel de Teodocio también está en 1.20; 2.27; 4.7; 5.7,11,15.¶ Véase también HECHICERO.” (Enciclopedia Ilumina)

Término con que más frecuentemente se designa en la RV a quienes practican el ocultismo (Gn 41.8, 24; Dt 18.11; Dn 1.20; 2.2, 10, 27; 4.7, 9; 5.7, 11; Mt 2.1, 7, 16; Hch 13.6, 8). Sin embargo, no se usa en forma técnica y consecuente, sino como traducción de diferentes palabras hebreas; por ejemplo, el vocablo traducido por mago en Gn 41 también aparece en Éx 7.11, 22; 8.7, 19 y 9.11, pero aquí se traduce por «sabios» o «hechiceros».

Originalmente los magos eran una tribu de Media que ejercía en la religión persa la función sacerdotal. Puesto que estos sacerdotes se interesaban en la astronomía y la astrología, los griegos llamaban magos a los • Astrólogos. En tiempos de Daniel, el nombre de mago se aplicaba a una tribu sacerdotal o bien a un grupo de sabios de los que Daniel llegó a ser jefe (Dn 4.9). La habilidad de Daniel procedía de Dios aunque los paganos le consideraban como mago.

La Biblia prohíbe toda práctica deMagia (Éx 22.18; Lv 19.26, 31; 20.6, 27).

En el Nuevo Testamento mago se refiere tanto a los que tienen sabiduría especial (Mt 2), como a los hechiceros (Hch 8.9; 13.6, 8). Los magos de Mt 2 debieron ser naturales de algún país como Persia, Arabia o Babilonia donde habían vivido judíos desde hacía muchos siglos (cf. 2 R 17.6), y donde se conocería la profecía de la «estrella de Jacob» (Nm 24.17), que formaba parte de la esperanza mesiánica del siglo I (• Estrella de Belén).” (Enciclopedia Ilumina)

ashshap, «mago». Se encuentran cognados de este término en acádico, siríaco y arameo bíblico (6 veces). El nombre solo aparece un par de veces en hebreo bíblico y únicamente en el libro de Daniel.La vocación de un ashipu se conocía desde muy temprano en la antigua sociedad acádica (babilónica). No se sabe si los ashipu eran asistentes de una orden particular de sacerdotes babilónicos (los mashmashu) o una orden paralela a este sacerdocio. Sea como fuere, los ashipu hacían conjuros para librar a las personas de las fuerzas malignas. A menudo se intervenían quirúrgicamente a los enfermos mientras se pronunciaban palabras mágicas.” (Enciclopedia Ilumina)

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La contención de algunos de que la previa tradición moderna está avalada debido a que el relato simplemente se encuentra en el Nuevo Testamento, es ingenua. La Palabra de Dios está colmada de versículos que exponen tradiciones y costumbres paganas. Bajo ningún concepto podemos inferir que las mismas están avaladas por Dios. La codicia, adulterio, hurto, etc., son de igual forma, narraciones expuestas en Las Sagradas Escrituras. ¿Se podrá desprender por ello que son avaladas por Dios? ¡Por supuesto que no! ¡Todas son transgresiones a la ley y estatutos, igual a múltiples otras dejadas impresas por el Todopoderoso, en Su infalible Palabra!
Lo cierto es que La Biblia no aprueba estas practicas (Is. 47:13-15). Asimismo, Dios detesta cualquier forma de ocultismo (Deut. 18:10-12). ¡Por esto, Dios nunca anunciaría el nacimiento de Su Hijo a unos astrólogos! Lo que Dios en efecto hizo, para salvar la vida de Jesús, fue advertirles mediante un sueño que no regresaran al palacio del malvado rey Herodes, por lo que ellos; “regresaron a su tierra por otro camino.” (Mat. 2:11-16)
Del mismo modo, los generalmente conocidos huevos y conejitos de “Easter”, introducidos y utilizados durante la pascua (ambos símbolos de fertilidad), son tradiciones paganas antiguas. Su origen data de los tiempos de la diosa pagana de la fertilidad y del amor sexual, Astoret (en plural, Astarot – Juec. 2:13, 10:6, 1 Sam. 7:3, 4, 12:10). Se conoce también con el nombre de Asera (Juec. 6:25, 1 Rey. 18:19).
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