Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que






descargar 228.38 Kb.
títuloLas palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que
página1/4
fecha de publicación24.06.2016
tamaño228.38 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Historia > Documentos
  1   2   3   4

powerpluswatermarkobject2678944


“HOLIDAYS”

(Días de Fiestas)
Prologo
Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que cubre un periodo de siete mil años (7,000), de la historia humana. Sus textos originales fueron escritos por hombres de Dios inspirados por el Espíritu Santo (2 Ped. 1:21, 2 Tim. 3:16-17). En conjunto, es el único libro que proclama ser la exclusiva Palabra de Dios y la cual nos reta a comprobarlo. La Biblia se compone a la vez, de un Manual de Instrucciones para la humanidad. Se estima que una tercera parte (1/3) de sus versículos se compone de profecías y de estas, el noventa porciento (90 %), son para nuestra era presente. Demos gracias a Dios por habernos procesado y otorgado una síntesis de un relativamente pequeño periodo específico, designado para nuestro conocimiento. (Énfasis mío en todo)
Irónicamente, con poco, ninguno, o restringido “conocimiento”, muchos se creen dioses, asimismo como también “la mujer” lo creyó, al ser engañada por Satanás (el adversario). Observación; Simbólicamente, la palabra “mujer” en La Biblia representa iglesia, la palabra “serpiente” es simbólica del diablo – más adelante abundaré al respecto.

Figúrese usted, sería imposible para nuestra imperfecta y limitada mentalidad carnal-humana, registrar la magnitud infinita absoluta de la sabiduría, intelecto, omnipresencia, y omnipotencia de un Ser Supremo Eterno, que no tiene principio ni fin, conocido como Dios. (Prov. 8:23, Ecles. 3:11, Isa. 46:10, Ap. 1:8, 11, 21:6, 22:13) Mucho más, cuando uno se topa con versículos parecidos al siguiente: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 Ped. 3:8, ver Salm. 90:4)
Alfa y Omega” es el término que presenta a Dios como causa y fin de todas las cosas. Se deriva de las letras primera y última del alfabeto griego y, en última instancia, de especulaciones místicas sobre el nombre de Dios. Destaca la acción divina no sólo en la creación y en la consumación, sino en un presente continuo (los tres elementos: que es y que era y que ha de venir, Ap. 1:8, Éx. 3:14, Is. 44:6). En Apocalipsis, esta frase se aplica no sólo al Padre (Ap. 1:8), sino también al Hijo (21:6, 22:13).

p. 1 de 39

Cuando Dios se llama • «Alfa y Omega» no quiere indicar que su existencia es más larga sino más bien que está por sobre el tiempo. La eternidad es una dimensión distinta, diferente en calidad del tiempo, sin pasado ni futuro; o sea es un eterno presente. Esto explica el nombre con que Dios se revela a Moisés: «Yo soy el que soy» (Éx 3.14; cf. Jn 8.58; • Jehová). Para Dios es lo mismo mil años que un día (2 P 3.8). Su existencia no se mide por el tiempo finito. Es el Rey de las edades (1 Ti 1.17).” (Enciclopedia Ilumina)
Tenemos que observar y analizar las cosas en su justa perspectiva. ¡Usted y este servidor, no poseeríamos la más mínima noción, de lo que es el transcurrir de tiempo, si los astros celestes, no se hubieran creados, sitiados y puesto en movimiento, por Dios Todopoderoso! Ese macro reloj natural, el más preciso y perfecto existente, constituye el medio por el cual El Omnipresente nos facilita medir periodos de tiempo. Según le expresé arriba, La Biblia engloba un periodo específico de siete mil (7,000) años, los cuales, gracias a Dios, podemos medir. Pero en adición, ese periodo medible, encierra un conocimiento de un potencial eterno inmedible, para todos, que debe compungir a cualquiera.
Independientemente del castigo de muerte, conforme establecido (Gén. 3:19, Job. 14:1-5, Heb. 9:27), es relativamente desconocido, el evidente castigo de seis días (6,000 años) que Dios proclamó, al guardar El Camino, La Verdad, y La vida - (Gén. 3:24, compare con Juan 14:6), de la humanidad, por su desobediencia: ““Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.” (Gál. 3:22)
Cuatro días (cuatro mil años) después, precisamente por nuestra continua desobediencia, Dios nos envió y sacrificó Su Hijo unigénito, confirmando Su previo decreto de Génesis 3:24, con Sus Palabras por boca de Jesucristo mismo; “[…] A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” (Marc.4:11-12, ver Mat. 13:15, Juan 12:40)
El acceso (camino), a La Verdad (Árbol de la fruta de Vida), y La Vida (vida eterna), no será hasta posterior a que se cumplan los seis días (6,000 años) del castigo impuesto; […] porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (Heb. 12:7-11).
p. 2 de 39

Solamente los pocos escogidos predestinados, antes de la fundación del mundo, son los privilegiados (Efes. 1:4-5). Estos son exactamente 144,000, con acceso al determinado conocimiento. ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;” (Juan 14:5-6)
Para los demás, de no poseer el privilegio, habrán de esperar hasta el fin, conforme expuesto en La Palabra de Dios; “Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa [Jesucristo].” (Is. 6:10-13) Seguramente y conforme a los previos versículos, muchos, sino todos, moriremos sin el anhelado conocimiento. Pero no se desanime por sus amistades, familiares y allegados, La Palabra de Dios nos consuela con el siguiente versículo: “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.” (1 Ped. 4:6)

Nota: El Antiguo Testamento registra su historia de un periodo de cuatro días (4,000 años) antes de Cristo. Obviamente el año que transcurre (2009) evidencia los años aproximados (aproximados porque nadie sabe, con exactitud, el año de Su nacimiento, ni de Su muerte) desde la muerte de Nuestro Señor Jesucristo (2,000 años – dos días). La semana perfecta es de siete días (7,000 años – siete días – siete es el número perfecto y de alto sentido simbólico de Dios). Esa misma semana perfecta es consumada con un día, el séptimo día (1,000 años – Ap.20:1-3, 5, 6), el Sábado (el día de reposo – Cuarto Mandamiento – Éx. 20:8-11, Deut. 5:12-15, Lev. 23:3, 26:2). “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; […]” (Ap. 20:1-3) Este es el periodo en que los 144,000 mil (Ap. 7:4-14, 14:1-3) de la primera resurrección, reinarán conjuntamente con Jesucristo (Ap. 20:4-6).
Veamos otro versículo en su justa perspectiva:En el principio creó Dios los cielos y

p. 3 de 39

la tierra.” Todos hemos leído esa historia en el primer versículo del primer capítulo

de libro de Génesis, pero pocos han reconocido los alcances explícitos del mismo.
De manera que Dios, al comenzar el relato, sabiendo que nuestra capacidad humana es limitada, comenzó a plasmar Sus Sagradas Escrituras desde un punto específico. Ese primer versículo de La Biblia encierra un periodo de tiempo (“en el principio”), en que Dios creó el universo físico. ¡Ninguno de nosotros, sabemos cuanto tiempo pudo haber tomado crear el mismo! Pudo haber sido varios días, así como millones de años. Simplemente, lo desconocemos. ¡Pero, quiero enfatizarle, ese periodo inicial de la creación universal, no es el periodo inicial de la renovación de La Tierra, compuesto de siete días, que se comienza a expresar en el segundo versículo!
Este sencillo e irrefutable hecho, armoniza con las teorías arqueológicas y las pruebas científicas de los hallazgos de fósiles pretéritos, comprobando que fueron conservados y preservados durante millones de años.
Probablemente, usted nunca había oído algo semejante. El errado conocimiento general es que, Dios creó el universo en siete días, cuando en realidad, lo que Dios hizo en efecto fue que procedió a renovar (restaurar) La Tierra (ver Salm. 104:30, Ecles. 1:8-10, Lam. 5:21). Repito, este crucial conocimiento se percibe desde el segundo versículo: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” (Gén. 1:2)
No es que comienza la creación de La tierra. Sino, que a esa Tierra (desordenada y vacía), Dios, comenzó a restaurar. (“restaurar: 2. reparar, volver a poner [una cosa] en aquel estado o estimación que antes tenia; el prestigio, las costumbres, la fe. 3. esp. Reparar [una pintura, escultura, etc.] del deterioro que haya sufrido– Diccionario Vox, 5ta. Edición, p. 1379)

Las palabras hebreas traducidas comodesordenada y vacía’ son ‘tahu y bohu’, que significan ‘asolada, arruinada, deteriorada’. La palabra ‘estaba’ también se traduce como se volvió. Así, después de quizá millones de años, todo se había convertido en una superficie oceánica y la luz se había convertido en tinieblas por obra de la iniquidad de los ángeles.” (Herbert W. Armstrong, El Misterio de los Siglos, p. 83)

p. 4 de 39

Tiene absoluta lógica y es consistente con La Palabra, cuando se lee y entiende los múltiples versículos afirmando que; “todo lo que Dios hace y creó es bueno Las palabras originales en hebreo (escritas por Moisés), denotan una creación perfecta). Dios se revela como el Creador de la Perfección (Job. 11:7, Salm. 50:2). “Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;” (1 Tim. 4:4, ver, 1 Crón. 16:34, 2 Crón. 5:13, 7:3, 30:18, Esd. 3:11, Salm. 34:8, 73:1, 86:5, 100:5, 107:1, 118:1, 135:3, 147:1, Jer. 33:11, Nah. 1:7)

La Biblia asevera que los ángeles (simbolizados y representados con la palabra “estrellas” – Ap. 1:16, 20, 2:1, 3:1, 9:1, 12:4) fueron creados antes de la fundación de la Tierra (en la fundación inicial de la Tierra, las estrellas [ángeles] alababan y alborozaban de alegría – Job. 38:4-7).
Nota: Con relación a la palabra “renovar”, podemos encontrar múltiples versículos comprobando una renovación adicional por venir para La Tierra, y una potencial renovación para usted. Los siguientes son algunos: Salm. 71:20, Is. 43:19, 60:21, 61:9, 11, 65:17, 66:22, Jer. 31:22, Lam. 5:21, Ezeq. 11:19, 36:26, Juan 3:3, 2 Cor. 5:17, Col. 3:10, 2 Ped. 3:13, Ap. 21:1, 2, 5. Igualmente, Jesucristo también es reconocido como “el Renuevo”, “el Renuevo de Jehová”, “el Renuevo de Jerusalén”. (ver Is. 4:2, Salm. 80:15, Zac. 3:8, 6:12)

Ha llegado la hora de que entendamos.”

“…Pocos saben que lo primero que Dios creó no fue la Tierra, ni los soles y planetas, ni el universo. Antes de todo esto creó los seres angelicales, un mundo espiritual formado por innumerables seres angelicales.” (Herbert W. Armstrong, El Misterio de los Siglos – p. 50)

Nota: Recuerde esto, Dios, por medio de Su Palabra, La Biblia, en repetidas ocasiones, simbólicamente llama a los ángeles, estrellas (así como ángeles caídos – convertidos en demonios); “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.” (Ap. 1:20) En el relato de la visión de Juan en el Libro de Apocalipsis 12:3-4, la palabra “dragón” y “serpiente”, es simbólica del diablo (Satanás, v. 9), y “la tercera parte de las estrellas”, simbólicas de los ángeles rebelados (demonios), conforme comprobado en el versículo 9-12.

Teniendo este conocimiento de antemano, lo ayuda a entender la existencia de los ángeles, previo a la creación del universo, según confirma lo expuesto en las

p. 5 de 39

preguntas efectuadas por Dios en los siguientes versículos: “Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:3-7) ¡En el libro de Génesis capítulo 1, versículos 1 y 2 se afirma que La Tierra fue creada al mismo tiempo que el resto del universo físico!
El gran Dios, mediante el Verbo, diseñó y creó primero a estos seres espirituales llamados ángeles. Cada uno fue creado individualmente, ¡y suman millones o quizá miles de millones! Los ángeles son seres espirituales reales y personales. Cada uno tiene una mente con capacidad y habilidad superiores a la humana. Pueden tener actitudes, propósitos e intenciones. Se afirma que aún Jesús, como hombre, fue hecho ‘un poco menor que los ángeles’ (Hebreos 2:7). Los ángeles fueron hechos enteramente de espíritu. Recibieron vida inherente, o sea inmortalidad. No tienen sangre que circule por las venas y no necesitan respirar para conservar la vida. Llevan vida propia e inherente dentro de sí.”

A los ángeles se les llama hijos de Dios (Job 1:6) porque Dios los creó, pero no fueron hijos engendrados y nacidos de Dios.” (Herbert W. Armstrong, El Misterio de los Siglos, p. 50-51)

Otro ejemplo de versículos que contienen significados condensados, se encuentra en la metáfora con representaciones simbólicas, en el relato del engaño a la mujer, por parte de la serpiente, en Génesis, capítulo 3, versículos 1 al 6 (lo cual dejé entrever en el primer párrafo del presente compendio).

Dios, en Su Majestuosa Sabiduría, utilizando símbolos, comprimió y mantuvo reservado, el significado detrás de la metáfora, hasta el “tiempo del fin” (Jer. 30:24, Dan. 12:4, 9). Según le expliqué, la palabra “mujer” representa “iglesia” (Efes. 5:22-32, 1 Cor. 12:1-31, Ap. 19:7, 21:2, Os. 2:14-20). “La Serpiente”, representa a “Satanás” (Ap. 12:9), y el “hombre”, simple y sencillamente es la representación de “la humanidad” (igual a decir, “el hombre es culpable de mal mundial”).

Dato interesante es el hecho de que habiendo decidido a estudiar y escudriñar La Biblia por cuenta propia (aproximadamente 29 años), varios años posteriores a personalmente deducir y comprender esta enigmática metáfora (5 años), encuentro lectura del teólogo medieval, Pietro Lombardo, sobre la narración Bíblica del

p. 6 de 39

nacimiento de la mujer y como él también veía “una prefiguración del misterio de Cristo y de la Iglesia”. En la teología de Lombardo, así como la costilla fue sacada del costado del hombre mientras dormía (Gén. 2:21-22), los sacramentos de la salvación comenzaron a fluir del costado de Jesús dormido en la Cruz. “Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto [dormido], no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua [la salvación].” (Juan 19:33-34)
¿No le resulta intrigante, que La Biblia consta de múltiples parábolas, alegorías, proverbios, además de metáforas, palabras simbólicas y figuradas?
Metáfora: (gr. Metaphorá < metá, más allá + fero, llevar) Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita; Ej.: la primavera de la vida. Continuada, alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado.” (Diccionario Vox - Diccionario General Ilustrado de Lengua Española)
ALEGORÍA: Metáfora extendida o continuada, que puede prolongarse desde dos ideas hasta todo un volumen completo, como en el caso de La Divina Comedia de Dante Alighieri. En la Biblia encontramos alegorías tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Por ejemplo: Sal 80.8–16; Mt 13.1–10, 31, 32; Mc 4.21, etc; Jn 10.1–16; Ef 6.13–17. Aunque por siglos el • Cantar de los cantares se consideró una alegoría, hoy en día se aprecia más su aplicación histórica. La expresión paulina «lo cual es una alegoría» (Gl 4.24) significa que los sucesos de la vida de estos personajes del Antiguo Testamento se han aplicado alegóricamente.

En la apologética cristiana de los primeros siglos hubo una fuerte tendencia a la «alegorización» de muchos pasajes bíblicos, y esto ocultaba su mensaje directo a los no iniciados. Las alegorías pueden ser útiles para ilustrar conceptos difíciles, pero su uso indiscriminado suele impedir que la Palabra de Dios llegue a nuestros corazones con toda su claridad.” (Enciclopedia Ilumina)
SÍMBOLO: Objeto o señal que por analogía expresa una idea o representa algo.

En la Biblia encontramos tres principales tipos de símbolos. El primero, el símbolo poético, lo hallamos a través de la Biblia, pero especialmente en Salmos y Cantar de los cantares. Estos símbolos ayudan a definir la manera en que el
p. 7 de 39

escritor se percibe a sí mismo y al mundo. Por ejemplo, David, al reconocer que el hombre es vulnerable a los ataques del pecado, ve a Dios como «fortaleza» (Sal 31.2).

El segundo tipo de símbolo, el de la ceremonia religiosa, lo vemos a menudo en el • Pentateuco, particularmente en Éxodo. Estos símbolos los estableció Dios directamente para beneficio de los israelitas en la adoración. Les servía como cotidianos recordatorios de la invisible presencia de Dios y el plan divino. Los querubines que había en el • Arca del pacto (Éx 25.18, 19) eran símbolos de su presencia en medio de su pueblo. Los sacrificios diarios prescritos en Éx 30 eran actos simbólicos del plan divino para la redención.

El tercer tipo de símbolo, el símbolo de la visión profética, lo hallamos en los libros de profecía, sobre todo en los libros de Ezequiel, Daniel, Zacarías y Apocalipsis. Como los símbolos ceremoniales, servían para revelar el plan de Dios para con la humanidad; pero su énfasis es el futuro, más que el presente. Son por lo general imágenes muy vívidas que evocan el misterio del futuro que aun no se ve.” (Enciclopedia Ilumina)
Incluso, otro factor importante al estudiar La Palabra de Dios es que tenemos que estar atentos al más mínimo detalle – (expresado en ingles; “attention to detail”). Aparte de que para los tiempos en que se escribieron los textos originales de La Biblia, no existían los signos ortográficos (incluidos posteriormente por traductores no inspirados, inocente e inconscientemente complicando algunos versículos), al leer la misma debemos tener cautela con la palabra “Dios” (con letra mayúscula) y con la palabra “dios” (con letra minúscula), para entender de cual trata (Dios verdadero, o dioses paganos). Un buen ejemplo de ambas se encuentra en el libro de Hechos, capítulos siete y diecinueve.

Pero no basta con lo previo. Para complicar aún más las cosas, La Biblia también se auto describe como un rompecabezas; “La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.” (Is. 28:13).
Nada de lo previo nos debe disuadir ni desalentar, porque Jesucristo nos asegura: “Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.” (Juan 16:25)

Ahora que, como expresó Herbert W. Armstrong, “ha llegado la hora de que

p. 8 de 39

entendamos”, escrutemos el periodo inicial, en que comienza el relato. El Pentateuco (primeros cinco libros del Antiguo Testamento – su texto original fue escrito sin espacios, como si se tratara de una sola palabra), fue inspirado por Dios para ser escrito por Moisés (del linaje de la tribu de Leví) múltiples siglos posterior al periodo inicial del acontecimiento Bíblico (varios antropólogos y otras investigaciones concuerdan en apuntar a un periodo aproximado de 2,500 a.C – dos mil quinientos). Lógicamente, en el periodo inicial contemplado en Génesis, el hombre (la humanidad) era iletrada, mucho menos podrían entender palabras simbólicas escritas. ¡Por tanto, Dios no pudo haber producido El Pentateuco para nuestros primeros ancestros! Igualmente, el hombre, en aquel periodo inicial, desconocía la iglesia. El “templo de Jehová” se menciona por primera vez en 1 Samuel 1:9. Asimismo, y luego de cuatro mil (4,000) años de la existencia humana, encontramos la palabra “iglesia”, en tiempos de Cristo, por primera vez en el Nuevo Testamento, en Mateos 16:18, e “iglesia del Señor” en Hechos 20:28.

Independiente a lo anterior, en aquel periodo que se escribieron los primeros textos originales, no existían impresoras que pudieran reproducir en masa los textos originales de La Biblia, para el mundo. Tampoco existían satélites o la tecnología moderna para la comunicación masiva, que alcanzaran los cuatro puntos cardinales de nuestro planeta. Es ahora, en el presente, en el tiempo del fin, según profetizado, que la ciencia aumentaría, y es cuando disfrutaríamos, no tan sólo de todos estos inventos modernos, sino también y primordialmente, del entendimiento Bíblico; “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” (Dan. 12:4). “Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.” (v. 10)

Ahora bien, conforme a los previos versículos, regresemos y entendamos la metáfora de Génesis 3. “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (v. 1-6)

p. 9 de 39

Al intercambiar las palabras simbólicas de la metáfora, por sus verdaderos y respectivos significados, se devela y florece la transparencia de los versículos, mientras va impregnando su conocimiento y emergiendo un contexto indiscutible y claro; El diablo (la serpiente – Satanás), con su falsa doctrina (mentiras), instiga la desobediencia, al engañar a la iglesia (hacer creer a la mujer apostata, ser como Dios), quien a su vez, convence a la humanidad (al hombre – su marido), a desobedecer.” ¡Un mundo engañado no sabe que lo está!

Nada de esto debe sorprenderle. Resulta pues, que cuatro mil (4,000) años después, Jesucristo repite lo mismo de forma más clara, al contestarle a sus discípulos sobre las señales de Su advenimiento, y del fin (Mat. 24:3); “Respondiendo Jesús, les dijo: Porque vendrán muchos en mi nombre, [las diversas iglesias engañadas – la mujer engañada] diciendo: Yo soy el Cristo [diciendo en efecto que Él, Jesucristo, es el Cristo – el camino a vida eternael fruto del árbol de vida]; y a muchos [la humanidad] engañarán.” (Mat. 24:4-5, Marc. 13:5-6) En la versión del libro de Lucas sobre la misma pregunta, Jesucristo finaliza el versículo con las siguientes palabras; “Mas no vayáis en pos de ellos.” (Luc. 21:8) En contexto, Jesucristo nos pide obediencia, la misma obediencia que nos requirió Su Padre en un principio. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Gén. 2:16-17)

Aunque fui breve, espero haberle aclarado un poco, los errados conceptos generales promulgados por los ingenuos “cristianos” engañados, quienes sólo son ciegos guías de ciegos que hacen tropezar. Jesucristo nos pregunta: “¿No caerán ambos en el hoyo?” (Mat. 15:14, Luc. 6:39).

Procedamos atentamente descifrando alegadas complejidades con La Verdad.
Píense por un momento. Permítase meditar conmigo respecto a todos estos asombrosos hechos.
De ser posible plasmar la magnánima existencia de Dios en textos escritos, sería categóricamente imposible leerse, por cualquier humano que indiscutiblemente tiene sus días contados, no importa cuanto se prolongue los años establecidos en materia inteligente, de nuestras respectivas y vulnerables existencias.

Para que usted tenga una idea, observe meramente lo que las escrituras nos
p. 10 de 39

relata con relación a las numerosas hazañas de Jesucristo (el Hijo de Dios hecho hombre – entiéndase escuetamente, en carne y hueso): “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amen.” (Juan 21:25)
De manera que Dios nos ofrece conocimiento parcial (1 Cor. 13:9-10, 12, 2 Cor. 1:14), hasta un futuro periodo definido (Is. 6:11-13), cuando se nos derramará en su totalidad (Prov. 1:23, Joel 2:28-29, Zac. 12:10, Hech. 2:17-18, Heb. 10:16). Sin embargo, aunque se limita a un periodo limitado determinado de siete mil años (7,000), existen algunos quienes encuentran esa misma Palabra de Dios (La Biblia), demasiada larga o incomprensible.
Independiente a todo lo anterior, la mayoría de los que leen cualquier libro, prefieren extrapolar y comprender el contexto de forma simple y sencilla. Conforme a esto, le brindo la presente, para que usted observe, disfrute y valorice el Gran Plan Divino de Dios, encontrado delineado en siete rituales proféticos, encontrados en su Biblia, al igual que en La Biblia personal de todos los que deseen escudriñar y comprobar.
Antes de proceder con el propósito y Gran Plan Divino de Dios, estudiemos primero sobre la importancia del simbólico número siete (7).
SIETE”

Número de alto sentido simbólico. El siete había adquirido significación sagrada en Babilonia en la más remota antigüedad. Descuella en la Biblia por ser la suma de 3 y 4, y simboliza «lo completo» por excelencia en las esferas divinas, humanas y aun satánicas. Se observa el carácter sagrado del siete en el ritual por el número de altares que tuvo que levantar Balac (Nm 23.1, 14, etc.) y en la religión israelita por ser muy repetido en el número de víctimas, el número de veces que la sangre había de ser esparcida, etc., señalando la «expiación perfecta» en el día grande del calendario religioso (Lv 16.19; cf. 4.16; 14.7; Nm 28.11, etc.). Naamán tuvo que zambullirse siete veces para ser limpio (2 R 5.10). El siete representa períodos significativos de «tiempo completo», como la semana, que termina con el sábado, y el año sabático (Éx 20.10; Lv 25.2–6). El jubileo caía después de cumplirse siete «semanas» de años (Lv 25.8) y el Día de Expiación se celebraba en el mes séptimo (Lv 16.29). Los períodos de abundancia y de hambre en Egipto fueron de siete años (Gn 41.26–31). En otros contextos de vida familiar, de oración, etc., sobresale el concepto de «lo completo» (Rt 4.15;
p. 11 de 39

Jos 6.4; 1 R 18.43; Sal 119.164). Sobre todo, en el simbolismo del Apocalipsis se emplea el siete para representar grupos homogéneos o sucesiones completas de acontecimientos (Ap 1.4, 13, 16; 4.5; 5.1; 12.3; 13.1), y se usó mucho en la apocalíptica extracanónica.

La influencia del siete se ve también en construcciones literarias, como las siete abominaciones de Pr 26.25; las siete parábolas de Mt 13, los siete «ayes» sobre los fariseos de Mt 23, y en varias agrupaciones de temas en las epístolas (• Números).” (Enciclopedia Ilumina)
La gran mayoría de la gente, incluyendo los cristianos profesos, embelesados e incisivos en sus aceleradas y enmarañadas vidas cotidianas, probablemente no perciben o percibieron, que El Manual de Instrucciones (La Palabra de Dios – La Biblia), contiene El Plan Divino de Dios, descrito a simple vista en siete estatutos instituidas por El Todopoderoso, quien una vez más, nos instruye obedecer, en esta ocasión, en observancia, sumisión y reverencia. El mero hecho de conocer estos Días o Festivales Santos, esgrime y configura toda brecha existente, para iniciar el aprovechamiento de la apertura al entendimiento de todos los misterios ocultos. Buen provecho.
  1   2   3   4

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconLa fábrica de los trabalenguas
«Dividid la página en cuatro columnas y anotad diez palabras con pr, tr, tl, pl (el siguiente listado es un ejemplo), sin que importe...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconLa fábrica de los trabalenguas
«Dividid la página en cuatro columnas y anotad diez palabras con pr, tr, tl, pl (el siguiente listado es un ejemplo), sin que importe...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconSeguimos avanzando en el tiempo de la Pascua. El día 21 celebramos el IV domingo de Pascua
«transmite la palabra de Dios». La Biblia, o al menos parte de ella, se encuentra traducida a 303 idiomas. La Iglesia Católica Romana...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconComentarios de los libros de la biblia

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconTipos de textos. Los adjetivos determinativos. El significado de...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que icon5. Todas las palabras siguientes tienen dos significados o acepciones....

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que icon1. a continuación hay tres columnas de palabras. Escoja una palabra...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconN1 Recuerda palabras y frases vistas en diferentes portadores de...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconEste es el listado de Libros de Varieduca. Con el comando Control...

Las palabras, “La Biblia”, vienen de dos palabras griegas que significan “los libros”. Esos libros (sesenta y seis) corresponden a un compendio canónico que iconEste es el listado de Libros de Varieduca. Con el comando Control...






© 2015
contactos
l.exam-10.com