El Programa El racismo al revés






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Durante todo el periodo, hasta quienes mostraron cualquier mínima independencia del poder imperial norteamericano, fueron víctimas de su intervención y agresión, como autores directos o cómplices en los derrocamientos de presidentes nacionalistas, populares o antimperialistas. En Nicaragua, en contra del Presidente nacionalista José Zelaya (1909). Del presidente guatemalteco Carlos Herrera y su proyecto de “Republica tripartita centroamericana” (1920). Del gobierno nacionalista de los “Cien días” de Ramón Grau en Cuba (1933). Del presidente y militar nacionalista boliviano Germán Busch (1939). Del presidente panameño independentista Arnulfo Arias (1940). Del presidente nacionalista brasileño Getulio Vargas (1945). Del presidente y militar nacionalista boliviano Gualberto Villarroel, que había llamado, en el 45’, al “Primer Congreso Indígena" (1946).

Junto a ellos, nuevamente, varios de los mejores hijos de Bolívar cayeron también sacrificados por la bota militar norteamericana o su complicidad militar y política con las oligarquías locales. La derrota y posterior asesinato del líder popular panameño Victoriano Lorenzo, que dio pasó al ominoso acuerdo liberal conservador para alternarse antidemocráticamente los sucesivos gobiernos colombianos (1904). El aplastamiento en México de la huelga de Sonora y la insurrección liberal, por parte del sanguinario dictador Porfirio Díaz (1906). El de la rebelión popular campesina conocida como la “Guerra de los cacos” en Haití (1915). El de los heroicos campesinos “Gavilleros” en República Dominicana (1924). El de la huelga de los “Inquilinos” en Panamá (1925).


La grandiosa, compleja y popular, revolución mexicana sufrió 38 agresiones directas, con invasión de territorio mexicano por parte de fuerzas militares norteamericanas, contra todos los gobiernos revolucionarios, desde Madero hasta Carranza, y, especialmente contra sus líderes más radicales, Emiliano Zapata en el sur, y Pancho Villa en el norte. Este último, el único líder antimperialista que ha castigado con tropas regulares territorio continental norteamericano en toda su historia independiente. En la derrota militar de Francisco Villa ante Venustiano Carranza, el apoyo de los Estados Unidos había jugado un rol importante. Ya antes, Pablo Obregón, aliado de Carranza había hecho uso de faros gigantes, alimentados por energía eléctrica norteamericana, para hacer fracasar un ataque nocturno de los “dorados” villistas en el pueblo fronterizo de Agua Prieta, Sonora en 1915. Finalmente, el gobierno de Estados Unidos reconoció oficialmente a Carranza como presidente legítimo de México. Ante todo ello, Villa, acuartelado en el lado fronterizo mexicano, ordena al general Ramón Banda atacar el pueblo de Culumbus en territorio norteamericano. Al amanecer del 9 de marzo, un ejército de 1500 dorados, redujeron a cenizas el pueblo, y entablaron batalla con un destacamento de caballería del ejército norteamericano, causándole 84 bajas, y capturándole las armas y más de 100 caballos y mulas.

Entre 1927 y 1933, Augusto Sandino, combate a las tropas invasoras norteamericanas en Nicaragua. Superado en número y armas por las tropas invasoras, que realizaron allí incluso el primer bombardeo aéreo de territorio continental latinoamericano, logró, sin embargo, mediante guerra de guerrillas, forzar su expulsión. La poeta chilena Gabriela Mistral levanta una campaña pública en solidaridad con él y su “pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”, quien “carga sobre sus espaldas la dignidad de todo el continente”. Engañado y traicionado, el “general de hombres libres” es asesinado en 1934. Su “comuna cooperativa de Wiwilli” será arrasada. Su ideario será recogido por Carlos Fonseca Amador y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que integra al veterano sobreviviente del ejército de Sandino, entonces de 17 años y ahora ya anciano, José Santos López, logrando derrocar finalmente a los Somoza en 1979. En 1932, es aplastada sangrientamente en El Salvador la insurrección dirigida por Farabundo Martí, compañero de lucha de Sandino en Nicaragua. Su ideario será recogido por el Frente Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que librará heroica y sacrificada guerra de guerrillas durante las dos últimas décadas del siglo XX, para continuar la lucha por vías electorales a inicios del siglo XXI. En 1935, son asesinados en Cuba los líderes revolucionarios Antonio Guiteras y su compañero el venezolano Carlos Aponte, veterano con grado de coronel en el “pequeño ejército loco” de Sandino.

La Guerra Fría
Desde el término de la segunda guerra mundial a la caída del bloque comunista soviético se abre una nueva fase en la relación de dominación del poder fáctico estadounidense con América Latina y el Caribe, que va desde 1945 a 1990. La segunda guerra mundial finalizó con el crimen de guerra más grande en la historia humana cometido por los Estados Unidos y hasta hoy impune. El bombardeo atómico sobre dos ciudades, causando el genocidio de cientos de miles de civiles, hombres, mujeres, niños y ancianos, aún de sus descendientes en las futuras generaciones, contaminados, deformes y condenados a la muerte por la radiación atómica, que afectó gravemente el medio ambiente de todo el planeta. Muy pronto, se produjo el quiebre de la “gran alianza anglo-soviética-norteamericana” que había derrotado al nazi-fascismo en la guerra. Ruptura que rápidamente se transformó en un virulento, global y multiforme antagonismo conocido como “Guerra Fría”. Los ideólogos del Estado norteamericano elaboraron la nueva “Doctrina Truman”, con el objetivo expreso de “contener el avance del comunismo en todo el mundo”, especialmente en América Latina, considerada por su cercanía como su “Patio trasero”.

En ese marco, el año 1948, la “Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos” creó laOrganización de Estados Americanos (OEA) y, bajo la presión del entonces Secretario de Estado norteamericano George Marshall, aprobó la “Resolución sobre la Preservación y Defensa de la Democracia en las Americas”, de clara matriz anticomunista. Un año antes, en 1947, el “Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR)”, había sido firmado en Brasil por veinte gobiernos latinoamericanos y caribeños. De “recíproco” no tenía nada, pues configuró un claro flujo unidireccional de subordinación del sur al norte. Uno de sus componentes fundamentales eran las “escuelas” para militares latinoamericanos y la propagación de asesores militares norteamericanos en todo el continente. La más tristemente célebre de ellas es la Escuela de las Américas”, existente desde 1946 en Fort Amador y más tarde Fort Gulick, Panamá, con las denominaciones iniciales de “Centro de entrenamiento latinoamericano, división de tierra” y “Escuela militar del Caribe de los Estados unidos”. En 1963 tomó su más famoso nombre. Y en 1984 se trasladó a Fort Benning, en Columbus, Georgia, Estados Unidos. Sólo en ella –se realizan cursos y escuelas en numerosas otras entidades militares de Estados Unidos-, y sólo desde 1965 a 2000, se graduaron 60.000 oficiales latinoamericanos y caribeños de 23 países. Al menos 1600 están acusados formalmente por crímenes contra la humanidad, entre ellos varios dictadores, como Leopoldo Galtieri en Argentina y Hugo Banzer en Bolivia.

Su misión consistía en asegurar la subordinación de las Fuerzas Armadas de la región a las directrices estadounidenses, principalmente su reconversión como “policía interna”, en el marco de la “Doctrina de seguridad nacional”. Según la cual el principal enemigo era “interno”, a través de diversas formas del “comunismo pro soviético”, al cual había que enfrentar, ya no en guerras convencionales, sino en conflictos militares de “baja intensidad”. Ello se traducía en políticas militares represivas y genocidas hacia el descontento y la protesta social y política. Algunos de sus “Manuales militares de instrucción”, entonces confidenciales, se desclasificaron o publicaron en 1996. En ellos, expresamente, se validaba e instruía en la violación de Derechos Humanos, como el uso de la tortura, la extorsión o la ejecución sumaria. Definiendo como objetivos de control, seguimiento y represión a organizaciones políticas, sindicales y sociales que distribuyesen propaganda en favor de los trabajadores o de sus interesessimpatizasen con manifestaciones o huelgasacusaciones sobre el fracaso del gobierno en solucionar las necesidades básicas del pueblo". Dado su profundo desprestigio, aún en el mismo Estados Unidos, desde 2001 fue re nombrada como Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” y continúa funcionando impunemente en el mismo lugar de Georgia, Estados Unidos.

En 1951, se aprobó en Washington una “Resolución sobre el Fortalecimiento de la Seguridad Interior de los Estados” del Hemisferio Occidental, por parte de los Ministros de Relaciones Exteriores del Sistema Interamericano. Al año siguiente, doce gobiernos de la región firmaron Convenios de Asistencia Militar con la potencia imperial. Ante el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, al año siguiente el presidente norteamericano John Kennedy, implementa la “Alianza para el Progreso”, amplio plan de ayuda económica y social, especialmente a las áreas campesinas de la región, destinado a privar de “apoyo” a las intentonas guerrilleras, que se formaliza en la reunión panamericana de “Punta del Este”, Uruguay, en 1961. El cual habría de combinarse a lo largo de una década con las agresiones militares, bajo la “Doctrina” de su sucesor, el presidente Lyndon Johnson, según la cual las Fuerzas Armadas estadounidenses están autorizadas a intervenir unilateralmente o a emprender “guerras limitadas” o “preventivas” en cualquier parte del mundo donde estuvieran amenazados los “intereses norteamericanos”.

El año 1969, se implementa la “Doctrina” del presidente Richard Nixon y su jefe del Consejo Nacional de Seguridad, Henry Kissinger. Fruto de la famosa y repudiada gira sudamericana del multimillonario y Coordinador de la Oficina de Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Nelson Rockefeller. Cuyo “Informe” propuso el “reforzamiento del sistema de seguridad colectiva” del Hemisferio Occidental y de la OEA, y el fortalecimiento de vínculos militares para “apoyar los esfuerzos propios de algunos gobiernos latinoamericanos para conjurar la revolución social”. De manera de disminuir las intervenciones militares estadounidenses directas y “latinoamericanizar” la represión en el Hemisferio Occidental. Siguiendo esos lineamientos, en la década de 1970, a partir de la dictadura genocida de Brasil, se habla de las llamadas “fronteras ideológicas” y de los sangrientos “regímenes de seguridad nacional” que se instauraron durante más de dos décadas en América Latina y el Caribe. Para implementarlas, se fundó el “Consejo de Defensa Centroamericano” (CONDECA), órgano interestatal que, en estrecha coordinación con el “Comando Sur de las Fuerzas Armadas Estadounidenses (SOUTHCOM)” con base en Panamá. Que coordinó las diversas estrategias contrainsurgentes y terroristas desplegadas por las dictaduras militares o los regímenes cívico-militares instalados en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

En Sudamérica, se implementó la “Reunión de Jefes de Ejércitos Latinoamericanos de la Junta Interamericana de Defensa” en Montevideo, para la coordinación de la actividad represiva con el “SOUTHCOM” y con las dictaduras terroristas ya entronizadas en Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay. Se estructuraron las llamadas “Operación Murciélago” y Operación Cóndor, a partir de 1975, mediante las cuales las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay actuaron conjuntamente para la represión sanguinaria de opositores políticos y dirigentes populares y revolucionarios del continente. Una “multinacional de la represión y el terror”, encabezada por los dictadores de Chile y Paraguay, Augusto Pinochet y Alfredo Stroessner, respectivamente. La implementación combinó en todo el periodo el uso de diversas organizaciones terroristas paramilitares, caracterizadas por el salvajismo sicópata de sus acciones. Los contra revolucionarios cubanos, estrechamente ligados a la Central de Inteligencia Americana (CIA), quienes, sólo entre 1970 y 2000 realizaron más de 300 acciones terroristas contra civiles en Europa, América Latina y el Caribe. La “triple A”, “Alianza Argentina Anticomunista”. Las “Manos Blancas” en El Salvador. La “Contra” anti sandinista en Nicaragua. Las actuales “Autodefensas Unidas de Colombia”. Entre muchas otras en cada país de la región.

En el período, de 1945 a 1990, la potencia norteamericana gestó y participó, en diversos grados y formas, al menos en 42 golpes de Estado, un promedio de dos por país, y más del doble que en el siglo XIX. Muchos de ellos dieron origen a sanguinarias y largas dictaduras pro imperialistas, a las cuales continuó sosteniendo por décadas. Una vez más, la mayoría de estas intervenciones y agresiones fueron cometidas contra proyectos nacionalistas y revolucionarios bolivarianos. En 1948, el asesinato del líder popular Jorge Gaitán en Colombia, que produjo una espontánea insurrección popular conocida como el “Bogotazo” y una brutal represión posterior, que se prolongó como “la violencia” a todo el país, con un saldo de 300.000 muertos en dos década. En 1950, aplastan la audaz, pero frustrada sublevación del Partido Nacionalista que proclamó la “República de Puerto Rico”. Contra las cuales los ocupantes estadounidenses, implementan el eufemístico “Estado Libre Asociado (ELA)”, que todavía sirve de fachada a la dominación colonial de los Estados Unidos. Pedro Albizu, líder de la insurrección fue encarcelado, torturado con radiación y declarado “loco”. Jóvenes puertorriqueños atentan a tiros contra la casa del presidente en Washington en protesta, uno de ellos muere, el otro es encarcelado. En 1954, siguiendo ese ejemplo, una joven muchacha, Lolita Lebrón, encabeza otro ataque similar de un comando nacionalista puertorriqueño contra la Cámara de representantes estadounidenses. Todos son encarcelados, hasta ser indultados 25 años más tarde.

En 1952, se realizan, con indisimulado apoyo estadounidense, los golpes y dictaduras de Fulgencio Batista en Cuba y Alfredo Stroessner en Paraguay, quienes gorbenarán sanguinariamente hasta a 1959 y 1989, respectivamente. El mismo año, fracasan los intentos de golpes de Estado contra el presidente “pro peronista” Federico Chávez de Paraguay, y contra el segundo gobierno del nacionalista Getulio Vargas en Brasil, ambos digitados desde las respectivas embajadas norteamericanas. En 1957, inicia otra prolongada y sanguinaria dictadura en Haití, la de François Duvalier, llamado “Papa Doc”. En 1954, la United Fruit, poderosa trasnacional norteamericana, provoca el derrocamiento del gobierno nacionalista guatemalteco de Jacobo Arbenz, que había osado amenazar sus intereses con la política de nacionalización y reforma agraria. El entonces muy joven Che Guevara participará de la frustrada resistencia. Al año siguiente, en la tierra de origen del Che, es igualmente derrocado el segundo gobierno del militar nacionalista y popular Juan Perón. En 1960, el corrupto y sanguinario régimen de Leonidas Trujillo en Republica Dominicana, asesina cobarde y brutalmente, a golpes, a las tres “Hermanas Mirabal”, llamadas las “Mariposas”, por el nombre clave “Mariposa”, usado en la resistencia clandestina por Minerva, la líder de las hermanas, primera mujer abogada del país, y activa dirigente de la resistencia. Seis meses más tarde, el tirano será ajusticiado.

En 1959, triunfa la Revolución Cubana, por medio de la lucha armada liderada por Fidel Castro. El gobierno norteamericano de Dwight Eisenhower, abrirá una permanente y multivariada agresión criminal hacia Cuba que habrá de prolongarse, a través de todos los gobiernos, por décadas, bajo la forma de agresiones militares, bombardeos, intentos de asesinato, atentados, sabotajes, bloqueos comerciales, cercos políticos, y leyes espurias, hasta la actualidad. De la cual saldrá siempre victoriosa la heroica resistencia y dignidad nacional del pueblo cubano.ombardeos, atentados, sabojcenu liedad y control de grandes intereses .itares estadounidenses en Vieques puerto rico, desme Siguiendo las órdenes de la Casa Blanca, la VIII Reunión de Consultas de Ministro de Relaciones Exteriores de la OEA, efectuada en Montevideo, expulsó a Cuba de esa organización regional. Meses más tarde, se produce la llamada Crisis de los Mísiles, que enfrentó a la URSS con Estados Unidos, a raíz de la instalación de misiles en la isla. Con el respaldo unánime de la OEA, John F. Kennedy desplegó una “cuarentena”, bloqueo naval, a la isla. En ese contexto y mediante diversos chantajes, la IX Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, realizada en Washington, aprobó una nueva resolución obligando a todos los Estados miembros a romper sus relaciones diplomáticas, comerciales y consulares con la Revolución Cubana. Fue acatada por todos los gobiernos latinoamericanos y caribeños, con excepción del mexicano. Desde entonces, el restablecer las relaciones con la isla será una bandera de independencia para todos los gobiernos de la región.

En 1964, son reprimidos estudiantes panameños que izan la bandera propia en el Canal de Panamá, ocupado por tropas estadounidenses. El mismo año es derrocado el gobierno nacionalista y democrático de Jôao Goulart. Al año siguiente, 42.000 efectivos militares norteamericanos, con apoyo de la OEA, invaden República Dominicana, para derrotar la revolución popular y constitucionalista liderada por el coronel Francisco Caamaño, cuyo levantamiento popular luchaba por el retorno a la presidencia del afamado intelectual y político Juan Bosch, derrocado y prisionero en Puerto Rico. El mismo año, paralelamente, bajo dirección del Pentágono, el gobierno colombiano, implementa la “Latin American Security Operation”, conocido como “Plan LASO”, destinada a derrotar, a sangre y fuego, con el ataque de miles de efectivos militares e indiscriminados bombardeos contra la población civil, las llamadas “repúblicas independientes” de Marquetalia, Río Chiquito, El Pato y Guayabero. Allí, las columnas armadas campesinas, con que los líderes comunistas defendían sus pequeñas comunas, burlan el cerco y pasan a constituirse en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, las más antiguas y poderosas guerrillas del continente en la actualidad. Finalmente, ese mismo año, con desembozada participación de la CIA norteamericana fue derrocado el segundo gobierno del líder del Partido Progresista del Pueblo (PPP) de Guyana, Cheddi Jagan.

En 1967, muere en Bolivia, asesinado por órdenes norteamericanas, el Che Guevara, al mando del “Ejército de Liberación Nacional”. Al año siguiente, se realiza la “Masacre de Tlatelolco", asesinando e hiriendo a sangre y fuego la protesta de una multitud desarmada en la capital de México. Abriendo una brutal represión en las zonas rurales y urbanas donde operaban el Movimiento de Acción Revolucionaria y el Frente Urbano Zapatista. Durante ese periodo, se conspira y hostiliza política y económicamente a los gobiernos del general nacionalista y popular Juan Velasco Alvarado en Perú, quien realizó la reforma agraria, la nacionalización y redistribución de las riquezas del país, derrocado finalmente en 1975. Y en Panamá, el de Omar Torrijos, militar mestizo y de extracción popular, quien llamó a Asamblea Constituyente, realizó la reforma agraria y la redistribución antioligárquica. En los tratados Torrijos – Carter, con Estados unidos, consiguió la devolución completa de la soberanía del Canal a Panamá, la que se cumplió el año 1999 y por norma constitucional jamás podrá volver a ser cedida a poder extranjero. En la ocasión declara: “América Latina nos ha acompañado en forma leal y desinteresada. Sus mandatarios se encuentran en este acto para testimoniar que la religión y la causa del pueblo panameño es la religión y la causa del continente. La presencia de estos mandatarios debe iniciar una nueva y diferente… a fin de que desaparezcan todos los resabios de injusticias que impiden se nos trate de igual a igual. Porque ser fuerte conlleva el compromiso de ser justo…” (7 de septiembre. 1977). Es el legado de Torrijos, quien muere asesinado en 1981, en un atentado, apenas disimulado de accidente aéreo, cometido por los poderes oligárquicos panameños y el poder fáctico norteamericano. Consultado por las razones de su riesgoso enfrentamiento con aquellos poderes, el militar patriota contestó: “¿Has visto alguna vez la cara de un hombre desesperado?... Es verdad que somos un país pequeño y ocupado, pero no hay colonialismo que dure cien años ni panameño que lo resista. ¡No lo hay!".

En 1971 es derrocado el general boliviano Juan Torres, quien encabezó un movimiento popular para hacer realidad los frustrados principios democráticos y nacionalistas de la traicionada Revolución boliviana de 1952. Al año siguiente, es brutalmente derrotada en El Salvador una sublevación popular, con respaldo del “Movimiento de Jóvenes Militares”. En 1973, es derrocado y muere en titánico combate, cercado en palacio de gobierno por fuego de tanques blindados y bombardeo aéreo, el presidente mártir chileno, Salvador Allende. Es el resultado de tres años de gobierno popular contra el que conspiró incesantemente la potencia estadounidense. El mismo año, en Granada, pequeña isla ex colonia británica y neo colonia sujeta a la Commonwealth inlgesa, la dictadura de Eric Gairy, que sucedió al gobierno británico, ametralla una manifestación independentista pacífica, conocida como “el domingo sangriento”. En 1979, triunfa la lucha armada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua y los Estados Unidos desatan una agresión política y militar permanente, a través de diversos medios, incluyendo las guerrillas contrarrevolucionarias, conocidas como “contras”. Fidel Castro dirá: “Es como si tuvieran una invasión de Girón, pero cada día”. Del mismo modo se hostiliza a las poderosas guerrilleras de El salvador y Guatemala. Todas las cuales llegan a acuerdos políticos para pasar a la lucha política legal en la década de 1990.

En 1982, la dictadura militar Argentina, con el fin de remontar la caída en el apoyo popular, y subestimando la respuesta imperial inglesa, retoma control y soberanía militar de las australes islas Malvinas, usurpadas por piratas británicos en 1833. En 1965, las Naciones Unidas, por Resolución 2065, calificaron la disputa como un “Problema colonial” y urgieron una solución. El gobierno inglés de Margaret Thatcher, reunió una masiva y muy superior armada y en una guerra que duró tres meses, reconquistó las islas. Para ello contó con el apoyo de Estados Unidos, que traicionaba así todos los bullados tratados panamericanos, especialmente el TIAR. Lo mismo hizo, impresentablemente, la dictadura militar de Pinochet en Chile.

Al año siguiente, conflictos y pugnas al interior del gobierno revolucionario de Grenada, que había derrocado la dictadura de Gayri e independizado la isla del dominio británico, terminan con el asesinato del líder popular Maurice Bishop. Aprovechando las divisiones y pretextando el rescate de estudiantes norteamericanos, el ejército de Estados Unidos, con la cobertura de los gobiernos títeres vecinos de Grenada, como Barbados y Dominicana, ejecutan la “Operación furia urgente”, la invasión del país con cerca de 3.000 efectivos, y el apoyo de fuerzas anfibias blindadas y aéreas, que estrenaron el helicóptero “Blackhawk”, famoso al ser derribado una década más tarde por las milicias somalíes. Restaurado el orden neocolonial, Grenada es hasta hoy nación de la Commonwealth, con el monarca británico como formal Jefe de Estado, representado por un Gobernador General y un Primer Ministro “nativos”.

A fines de 1989, Estados Unidos invade con tropas terrestres, navales y aéreas, Panamá, estrenando armas químicas contra la población civil que les hizo resistencia. Capturan al presidente dictatorial Manuel Noriega e instalan un gobierno títere, a cargo de Guillermo Endara, quien fue juramentado en una base militar de la Zona del Canal controlada por los Estados Unidos. Posteriormente, Noriega fue juzgado en tribunales norteamericanos por su presunta participación en asuntos de narcotráfico hacia Estados Unidos, y fue absuelto en dos instancias, se le declaró entonces "prisionero de guerra" y se le condenó a 40 años en una prisión federal. En 1992, se aprueba una reforma constitucional que priva de ejército al país. En el año 2000, se cumplen los Tratados Torrijos Carter y el Canal es devuelto a los panameños. En 2004, es electo presidente, el hijo de Omar Torrijos, Martín Torrijos.

En 1992, con la complicidad de los Estados Unidos, en Perú el electo Alberto Fujimori perpetra un “autogolpe” militar, instaurando una dictadura de diez años, la más corrupta y criminal en la historia del país. Al término de la cual, derrocado por la insurrección popular, huirá del país. En 2002, con participación directa del poder fáctico de Estados Unidos, se produce un golpe de Estado oligárquico y pro imperial contra el legítimo gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, combinando el manejo totalitario y golpista de los medios de comunicación masivos, con sectores insurreccionales de derecha, militares golpistas y alto empresariado oligárquico. El presidente Hugo Chávez es secuestrado con intenciones de entregarlo ilegalmente a Estados Unidos o asesinarlo, pero la masiva reacción de defensa del pueblo y los sectores patrióticos de las Fuerzas Armadas abortó el golpe y restableció la legalidad. Desde entonces el cerco y hostilidad del poder fáctico norteamericano hacia el país es permanente, principalmente a través de campañas totalitarias en todas las grandes cadenas de información masiva.

En 2004, en Haití, un golpe de Estado encubierto, promovido por Estados Unidos, derrocó al presidente legítimo Jean-Bertrand Aristide. Falsamente, al igual que se había hecho con el presidente Chávez en el golpe de Venezuela, se publica su supuesta “renuncia”, la cual Aristide niega públicamente. El país es ocupado por una fuerza militar de las Naciones Unidas, digitada por los Estados Unidos y con fuerzas militares de Chile, Brasil y Argentina, a partir de 7.000 efectivos. Es la denominada “Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)”, que fue impuesta y se mantiene sin ningún tipo de consulta a representantes de la sociedad haitiana. En el 2006, fue electo el antiguo aliado de Aristide, René Préval, en medio de una situación de creciente rechazo a las tropas extranjeras, escándalos políticos y conspiraciones. El primer país independiente y sin esclavitud de la región en el siglo XIX, entra al siglo XXI ocupado militarmente y sin soberanía.

En Puerto Rico, la resistencia patriótica no cesará jamás hasta hoy. Su punto más refulgente lo marcará Filiberto Ojeda, "General Responsable" del “Ejército Popular Boricua”, conocido como “Los Macheteros” (inicialmente, Fuerzas Armadas para la Liberación Nacional - FALN), organización político militar clandestina con base en Puerto Rico y operaciones en los Estados Unidos. Encarcelado por acciones guerrilleras en los Estados Unidos, a finales de los 1980. Liberado bajo palabra en 1990, volvió a la clandestinidad, desde donde condujo la lucha hasta su asesinato, el año 2005 en Puerto Rico, en combate contra centenares de miembros de las fuerzas ocupantes del FBI norteamericano.

Ojeda será también uno de los últimos hitos en la armonización entre bolivarianismo y marxismo, al realizar la crítica, superación y síntesis de las insuficiencias y errores de Marx en sus escritos sobre América Latina, con los aportes de los amautas puertorriqueños. Ramón Betances, que llamó a “hacer la guerra a la guerra bajo los sagrados postulados de Bolívar”, creador del proyecto bolivariano de “Federación Antillana” en 1868, y a quien Martí llamara "el corazón de su país con el que Cuba se hermana y se abraza”. Y Eugenio de Hostos, quien opuso al concepto de “tarea civilizatoria”, atribuida en aquellos escritos de Marx a los imperios euro norteamericanos, uno diferente, que ponía a la inversa los roles históricos atribuidos por la matriz hegemónica. Señalando que en la batalla de Ayacucho era el imperio europeo español representante de lo “bárbaro” y los revolucionarios independentistas los “civilizadores” portadores del progreso. Sobre su base el bolivariano y marxista comandante machetero escribirá: “Los puertorriqueños somos antillanos. Somos caribeños. Somos latinoamericanos. Somos hijos de Nuestra América. Los puertorriqueños compartimos con numerosas naciones del Caribe y de Sur América… en lo que ha sido la formación y luchas de todos los pueblos de Nuestra América y del mundo, comenzando por los insurgentes indígenas como Agüeybaná el Bravo, Guaicaipuro, Caonabo, Hatuey, Túpac Amaru, y otros, tan numerosos que no es posible detallar, y continuando con Simón Bolívar, Antonio Valero, Antonio José de Sucre, Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Miguel Hidalgo, Francisco Morazán, José Martí, Ramón Emeterio Betances, Gregorio Luperón, Juan Pablo Duarte, Augusto César Sandino, Pedro Albizu Campos, Juan Antonio Corretjer, José Carlos Mariátegui, Fidel Castro, Camilo Torres Restrepo y Hugo Rafael Chávez, para mencionar sólo algunos, de quienes han sido, en su particular momento histórico, representantes de una interminable cadena histórica de luchas generadas por los pueblos”.

Tras dos siglos de agresiva y criminal expansión, de un verdadero “continentalicidio”, los 13 Estados originales de los Estados Unidos, han llegado a ser, en la actualidad, 50. Dos de ellos “extra metropolitanos”, uno en Hawai y otro en Alaska. Un distrito federal. Varios Estados asociados y numerosas otras formas eufemísticas de anexión o dominación directa en otros territorios, además, de las agresiones e intervenciones militares en muchos más.
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