El Programa El racismo al revés






descargar 0.85 Mb.
títuloEl Programa El racismo al revés
página12/25
fecha de publicación22.06.2016
tamaño0.85 Mb.
tipoPrograma
l.exam-10.com > Historia > Programa
1   ...   8   9   10   11   12   13   14   15   ...   25

La Carta

Con el nombre conspirativo de “Paolo Rossi”, Viscardo, desterrado en Italia, sigue de cerca y reflexiona las noticias de la rebelión tupacamarista en el continente, para la cual trata en vano de conseguir ayuda británica. Se traslada a Londres, donde recibe una pensión del gobierno británico, y allí muere en 1798. Deja sus papeles al cónsul norteamericano en aquella ciudad, quien los entrega a Francisco Miranda. Entre esos papeles, estaba su “Carta a los americanos españoles”, que será el primer documento reflexivo teórico de la lucha independentista latinoamericana, de carácter público, agitativo. El documento tiene 30 páginas, y fue escrito a lo largo de varios años, desde antes de la revolución francesa, y terminado en 1791. Ya fallecido Viscardo, fue publicado y prologado, a partir de 1799 por Francisco Miranda en Londres. Desde entonces, circuló profusamente por toda América, desde Costa Rica hasta Argentina, como instrumento de propaganda agitativa y sustento teórico revolucionarios. Su potencia programática estaba en la priorización del claro objetivo de la hora: llamar radicalmente al separatismo: “Siempre que el gobierno Español nos anuncia un beneficio, no puede uno menos que acordarse delo que el verdugo decia al hijo de Felipe II quando le ponia el dogal al cuello: ‘Paz, paz, Señor don Carlos, que todo esto es por su bien’…".

En él, se combinan cinco grandes elementos. La toma de conciencia de la América como una “Patria” común de todos sus habitantes: El descubrimiento de una parte tan grande de la Tierra es y será siempre, para el género humano, el acontecimiento más memorable de sus anales. Mas para nosotros que somos sus habitantes, y para nuestros descendientes, es un objeto de la más grande importancia. El Nuevo Mundo es nuestra patria, y su historia es la nuestra, y en ella es que debemos examinar nuestra situación presente, para determinamos por ella a tomar el partido necesario a la conservación de nuestros derechos propios, y de nuestros sucesores”. La denuncia a la dominación española, a la cual se opone radicalmente, como obstáculo a la libertad y el destino de felicidad del continente: “Aunque nuestra historia de tres siglos acá relativamente a las causas y efectos más dignos de nuestra atención, sea tan notoria y tan uniforme que se podría reducir a estas cuatro palabras: ingratitud, injusticia, servidumbre y desolación...”. El ejemplo de la revolución independentista de las colonias británicas en Norteamérica, que llama al reclamo de la propia dignidad a la lucha. El aporte teórico liberal, que hace combinación del iluminismo europeo, por un lado, y del primer acerbo gestado en América Latina, por otro, citando al padre Bartolomé de Las Casas, activo defensor de los indígenas durante la colonia. Por último, entrega una descripción de las causas estructurales, geográficas y otras, que sustentan y empujan la independencia de América Latina.

Francisco Miranda anexará a su “Proclama de Coro”, que llamaba a su derrotada invasión militar de Venezuela en 1806, la Carta de Viscardo. Y numerosos otros revolucionarios la citarán o mostrarán su evidente influencia, como es el caso de Simón Bolívar en su “Carta de Jamaica” de 1815. Llegada a manos de la inquisición española en México, en el año 1810, sus contenidos fueron calificados de: “mortíferos, libertinos e incendiarios y de la Carta dicen los censores que es falsa, temeraria, impía y sediciosa, injuriosa a la Religión y al Estado, a los Reyes y Pontífices: tan acre y mordaz, tan revolucionaria y sofística que si el Santo Tribunal no aplica desde luego toda su actividad para sofocarla, pereceremos...” (En: Vargas Ugarte. 1964).

VII.- EL PRECURSOR

_________________________


América estaba en lucha y comenzaba el parto de los instrumentos reflexivos útiles para el logro de su destino. Si en el acervo europeo no se encontraban, había entonces que crear las herramientas para desatar y dar camino a las energías. Y será un personaje mítico, romántico y aventurero, el precursor más acabado en la creación de respuestas propias a las luchas de independencia colonial. El caraqueño Francisco Miranda. Criollo venezolano, descendiente de emigrados de las islas Canarias, por lo que estaban en la categoría de “Blancos de orilla”, con menos derechos que los blancos puros de la península española. Razón por la cual sus adversarios y la aristocracia, tanto española como la “mantuana” criolla, lo llamarían despectivamente “el canario”.

Militar de carrera en el ejército español, el que abandonó más tarde, por odiosidad de los aristócratas españoles y criollos, que reprochaban su origen, y perseguido por la inquisición debido a sus ideas liberales. Viajero y combatiente en América, Europa, Rusia, y África, incluyendo las revoluciones francesas y las de independencia norteamericana y sudamericana. Es el único latinoamericano cuyo nombre está grabado aún en el “Arco del triunfo de París”, por sus servicios militares que lo llevaron a alcanzar el grado de “Mariscal”. Comandante de tempranos y malogrados desembarcos militares independentistas en las costas de Venezuela en 1806. Llamado el “príncipe de los conspiradores” por la diplomacia europea. Entre ellos, sus nada leales pero necesarios, aliados británicos: “Este gobierno Inglés da tales esperanzas en el día de ayudarnos prontamente, que sería temeridad no aguardar un poco; mas hace tan largo tiempo también que nos trae entretenidos con sus bellas promesas, que yo casi tengo perdida la confianza; y espero más… ¡sobre todo de nosotros mismos que de ningún otro!” (31 de diciembre. 1788).

Cautivó a numerosos seguidores y discípulos, entre ellos, Simón Bolívar, José de San Martín y Bernardo O'Higgins, a los cuales organizó en logias masónicas libertarias. A éste último le aconseja en carta de 1799: “…No permitáis que jamás se apodere de vuestro ánimo ni el disgusto ni la desesperación; pues si alguna vez dais entrada a estos sentimientos, os pondréis en la impotencia de servir a vuestra patria”. Finalmente, general en jefe de las fuerzas militares patriotas de Venezuela en su primer periodo de lucha. Fue destituido por un grupo de jóvenes oficiales, entre los que contaba Bolívar, en medio de amargas pugnas y graves reveses, encarcelado y pasó a manos de las autoridades españolas, transitoriamente victoriosas, las que lo encarcelaron en la prisión de la “Carraca” en España, donde murió.

Miranda vivía para y por la causa de la emancipación de la América hispánica. “En cuanto a mi persona, amigo mío, ella está siempre invariable al servicio de la Patria. Por esta tengo hechos ya tantos sacrificios, que sería absurdo ahora el abandonar la empresa; cualesquiera puesto que se me señale será para mí muy aceptable y honroso, con tal que todo el mundo marche al mismo y único fin de nuestra Libertad e independencia…” (31 de diciembre. 1788). A la cual puso a disposición su incansable labor de propagandista, conspirador, combatiente e ideólogo extraordinariamente dotado. Pues había estudiado concienzudamente y en el mismo terreno el sistema de gobierno norteamericano y todos los europeos, no sólo de España, Inglaterra y Francia, sino también de Italia, Grecia, Alemania, Austria, Hungría, Noruega, Holanda, Suiza, Nueva Zelanda, Polonia, Finalandia y Rusia. Incluso, los de Egipto y Turquía. Recogiendo, además, las ideas liberales de aquellas experiencias y casi todo el conocimiento progresista de su época.

A conciencia, se formaba como “cuadro” y así lo expresa en temprana carta a Juan de Cagigal: “La experiencia y conocimiento que el hombre adquiere, visitando y examinando personalmente con inteligencia prolija en el gran libro del universo; las sociedades más sabias y virtuosas que lo componen; sus leyes, gobierno, agricultura, policía, comercio, arte militar, navegación, ciencias, artes, etc… es lo que únicamente puede… formar un hombre sólido y de provecho” (16 de abril. 1783). Nueve años después se confirma todavía en la misma tarea de estudio y reflexión: “…resolví ocupar el tiempo, que era necesario aguardar, en examinar atentamente los diversos gobiernos y sistemas políticos de la Europa. Artes, ciencias, religiones, industria y efectos de las diferentes formas de repúblicas y gobiernos mixtos de gobierno, ocuparon mi atención por espacio de cinco años…” (10 de octubre. 1792). Bagaje universal que combina con el profundo conocimiento de la realidad propia latinoamericana y especialmente el análisis de los movimientos de lucha brotados en ella y a las cuales hace referencias y análisis en su correspondencia.

De todo ello, creará para la América una fórmula programática que, en razón de su potencia teórica, estaba destinada también, como la del Inca Tupac Yupanqui, a tener vigencia hasta hoy: “América Latina será independiente, pero unida”. Las formas específicas para la realización de aquel programa fundamental, por supuesto, han variado. Y una recopilación analítica exhaustiva del tesoro ahora disperso de esos innumerables proyectos, a lo largo de la historia, elaborados por pensadores de todos los países de América, está pendiente como necesario programa de investigación. El mismo Miranda estaba convencido, fruto de su privilegiada reflexión y conocimiento universal, que América estaba destinada a crear su propia forma adecuada de gobierno. Un pensamiento que será recogido y desarrollado por Bolívar más tarde. En carta a William Pitt, representante del gobierno británico, proponiendo la ayuda de su gobierno a la lucha independentista americana, Miranda señala: “América se cree con todo derecho a repeler una dominación igualmente opresiva que tiránica y formarse para sí un gobierno libre, sabio y justo, con la forma que sea más adaptable al país, clima e índole de sus habitantes, etc.” (14 de febrero. 1790).

Concretamente, él había proyectado el “Incanato de Colombia”, una Confederación de Estados desde el río Missisipi, por el norte, hasta Tierra del Fuego en el sur, gobernada por un Inca como Emperador hereditario, dos cámaras legislativas, un poder judicial, y un sistema de ediles y cuestores, regidos por una Constitución. Concepción que puede parecer hoy extraña, pero que revela una primera y fundante síntesis creadora propia, entre lo universal y lo latinoamericano, el Tahuantinsuyo y la República Romana; de la que Mariátegui será más tarde un hito sobresaliente e igualmente fundante (socialismo “indo americano”, pero también con el “aporte europeo”, sin el cual América “no tiene” tampoco “futuro”). De ahí la afortunada nominación de Miranda como el “primer criollo universal”.

En esa concepción la absoluta autonomía de toda potencia extranjera era antecedente del precursor antimperialismo de Bolívar: “…sin que la dominación de una Potencia extranjera cualquiera pretenda fijarse o mezclar su autoridad en el País; ¡porque en tal caso seremos la codicia y muy luego el despojo de todas las demás que teniendo una fuerza marítima cualesquiera querrán también tener parte en la División” (31 de diciembre. 1799). Asimismo, entregó referencias antecedentes respecto del rol de la igualdad de derechos y la abolición de las castas legales españolas, tanto por su formación ilustrada, convencida del liberalismo democrático, como por su necesidad para sostener la lucha por la independencia y, más tarde, como su garantía. “Unámonos por nuestra libertad, por nuestra independencia. Que desaparezcan de entre nosotros las odiosas distinciones de chaperones, criollos, mulatos, etc. Estas sólo pueden servir a la tiranía cuyo objeto es dividir los intereses de los esclavos para dominarlos unos por otros. Un gobierno libre mira todos los hombres con igualdad; cuando las leyes gobiernan, las solas distinciones son el mérito y la virtud” (Proclama. 1801).
La masonería
En muchos sentidos, Miranda es la expresión de una fuerza ideológica y organizativa gravitante en los sucesos de la independencia colonial: la masonería, también llamada francmasonería. Como los jesuitas, la masonería, aportó una corriente revolucionaria fundamental al proceso de independencia, tanto de reflexión como de acción propias. Pero, a diferencia de la de los jesuitas, que fue más bien un precedente, el de la masonería llegará a ser protagónico y central. Y Miranda es la expresión más vistosa y notable de esa corriente libertaria masónica, como Juan Viscardo lo fue de los jesuitas.

Curiosamente, ambas fuerzas alcanzan su mayor expresión histórica conjunta, combinada y combustible, en los sucesos turbulentos de la independencia, a través de la figura del chileno y venezolano José Cortes, simultáneamente sacerdote jesuita y masón, teólogo y revolucionario iluminista, canónigo y prisionero político subversivo, ascendido al grado de “compañero” en la masonería. Miembro destacado de la Logia “Lautaro”, secreta e independentista, de Cádiz, España. Y más tarde, en 1810, principal artífice de la caída del gobierno realista caraqueño y del pronunciamiento juntista de autogobierno que inició el proceso de independencia venezolano. A pesar del carácter contrapuesto que han tendido a tener la iglesia y la masonería. No fueron pocos los sacerdotes masones durante la independencia. José Félix Blanco, también venezolano, cura teólogo. El amigo y compañero de luchas de Cortes, Juan Pablo Fretes, sacerdote paraguayo. Fray Camilo Henriquez de Chile. En México, los principales líderes e ideólogos, Miguel Hidalgo, José Morelos y Servando Teresa de Mier. Y numerosos más.

Prescindiendo de numerosas y diversas interpretaciones ocultistas, la masonería esencialmente, podía ser descrita como una asociación secreta de personas, unidas por vínculos declarados de fraternidad -por lo que se llaman entre sí “hermanos”-, organizados en una red jerárquica de núcleos llamados “logias”, de carácter secreto, con un código de símbolos y rituales propios, en la que se combinan ideales esotéricos, humanistas y de justicia social, tales como “libertad, igualdad, fraternidad”, generalizados por la revolución francesa en época de la independencia latinoamericana. Era, de hecho, una fuerza ideológica mítica, cuyos orígenes se remontaban a los gremios constructores de las catedrales góticas en la Edad Media, y se mezclaban o perdían en la bruma legendaria de las antiguas culturas egipcias, los guerreros monacales templarios y las agrupaciones esotéricas rosacruces. De aquellos antiguos constructores, venía el nombre de “logias”, inicialmente sus casas y lugares de reunión al costado de las construcciones, usado para designar a los núcleos o agrupaciones que la constituyen. También los símbolos del triángulo, la escuadra y la regla, además de la pirámide y otros. Y el carácter secreto, ritual y codificado de sus normas y funcionamiento, atribuido a la necesidad inicial de conservar las habilidades y saberes de su gremio. Con los siglos, la construcción de catedrales dio paso a la “arquitectura de las almas y la sociedad”, trasformándose en logias de librepensadores que oponían el cultivo del saber y la libertad humana a todos los despotismos.

La relación entre la masonería y la revolución de independencia latinoamericana es extendida, relevante y evidente. Sin embargo, debido al disciplinado secretismo que le es propio, sus contornos son difíciles de precisar con exactitud. Todavía años después de la lucha, en su retiro y destierro europeo, San Martín contestaba, a un amigo investigador que le pedía datos de la antigua logia Lautaro, lo siguiente: "No creo conveniente hable usted lo más mínimo de la logia de Buenos Aires: éstos son asuntos privados y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América, no podrían manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos" (1837). La evidencia histórica, aunque numerosa, es fragmentaria y controvertida en varios puntos y ha dado pie a toda clase de interpretaciones y debates. Algunos autores incluso afirman que Tupac Amaru y Tupac Katari, habrían sido masones o habrían contado con masones ingleses como asesores. Especialmente, existen dudas de hasta qué punto las logias de los patriotas fueron logias masónicas regulares. Esto es, hasta qué punto estaban sujetas a la organización y autoridad formal y oficial de la masonería internacional, gestada a partir de 1717, cuando cuatro logias se unificaron en Londres, en la primera “Gran Logia Unidad de Inglaterra”, que es la madre de todas las demás, aunque con dos grandes corrientes difíciles de diferenciar rigurosamente.

Lo cierto es que las logias patriotas no pudieron ser “oficiales”, puesto que estaban centradas en la militancia independentista, lo que parcializaba con la política contingente los ideales generales, de tipo trascendental, de la masonería. Así lo muestra el hecho de que hubiera masones luchando en los dos bandos enemigos, patriotas y realistas. Es el caso del famoso “abrazo de Santa Ana de Trujillo”, en noviembre de 1820, donde Bolívar y el jefe español Pablo Morillo, ambos masones, se abrazaron y pusieron una piedra recordatoria en el lugar, que debía ser una pirámide. También el hecho de que “hermanos” masones patriotas se organizaran en logias adversarias, incluso enemigas, como ocurrió con la enconada pugna entre los “carreristas” chilenos y la “logia Lautaro” de San Martín y O’Higgins, terminada cuando la segunda asesinó a los primeros. Y, por último, el hecho de que en cada logia se produjeron pugnas y desplazamientos internos, como ocurrió con la propia logia Lautaro, donde San Martín y O’Higins terminaron desplazados. Todo ello muestra que las logias patriotas fueron más bien una especie de “frente político”, de los masones independentistas, que hizo uso útil de toda la estructura masónica, especialmente apropiada para esa lucha, pero autónoma de la organización oficial internacional. La mayor prueba de ello, es la probada existencia de una Logia masónica regular, sujeta a la autoridad de la masonería oficial internacional, en Buenos Aires, el año 1816. Paralela y diferente a la Logia patriota “Lautaro”, aunque contaban con miembros comunes.

La iglesia católica, aunque han existido versiones no comprobadas y negadas de que algunos papas fueron en alguna etapa o toda su vida masones, y de que efectivamente muchos sacerdotes lo han sido, tuvo una posición de rechazo y condena oficial y pública de la masonería. El papa Clemente XII, en su encíclica “In Eminente” de 1738, llamó, bajo pena de excomunión, a rechazar y reprimir la francmasonería, considerándola una herejía anticatólica. Lo mismo hicieron otras encíclicas. De León XII (1825), Pío VIII (1829), Gregorio XVI (1832), y al menos las de otros cinco papas más. En 1983, la “Sagrada congregación para la doctrina de la fe”, sucesora de la inquisición, dirigida por el entonces cardenal y actual papa, Joseph Ratzinger, declaró: “…sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión”. Ratzinger en su juventud perteneció al Partido Nazi alemán por lo que fue encarcelado por los aliados al finalizar la segunda guerra mundial con la derrota de éstos. Hitler, al igual que Mussolini, Franco y otras dictaduras fascistas, prohibieron la masonería. También lo harían corrientes islámicas antiguas y modernas; el Tercer Congreso de la Internacional Socialista; la Unión Soviética y los regimenes comunistas del Este.

Para la época de la independencia, monarcas absolutistas, como el Zar Alejandro I de Rusia, habían prohibido y perseguido a la masonería por sus ideales liberales. Y ese era el caso de los reyes españoles y coloniales Carlos III, Felipe V, Fernando VI y Fernando VII. A pesar de ello, para la época de la independencia, la masonería era una fuerza ideológica y orgánica importante y creciente que incluía entre sus miembros a Fichte, Goethe, Schiller, en Alemania. Robespierre, el Marqués de La Fayette y Napoleón I, en Francia. El gran caudillo de la unidad italiana, Giuseppe Garibaldi. Benjamín Franklin, George Washington y varios de los líderes de la revolución de las colonias norteamericanas. Muchos altos funcionarios del gobierno inglés. Y hasta ministros y nobles liberales españoles como los condes de Aranda y Puñorostro.

En ese contexto, cuando Francisco Miranda, presumiblemente durante su residencia en Estados Unidos, conoció por primera vez las logias masónicas, le resultó inmediata la afinidad y utilidad de éstas para la causa independentista americana. Sus métodos secretos eran inmejorables para las conspiraciones que imponía la lucha. Sus nobles ideales modernos eran consustanciales al de la independencia anticolonial. Y sus muchos e influyentes integrantes formaban una red de apoyo internacional para la lucha propia que podía ser decisiva. Por todo ello, Miranda se hizo masón y encontró una formidable base de afinidad ideológica y apoyos prácticos en las altas esferas europeas para su agitación independentista.

Toda Europa era un hervidero bullente de agitación política revolucionaria y conspiraciones. Las ideas liberales, democráticas y revolucionarias, prohibidas o no según los vaivenes políticos, circulaban incendiariamente por todos lados. En ese ambiente, muy pronto la masonería y la conspiración de independencia generaron las primeras dos grandes logias americanas en Europa, por donde pasarían los más importantes cuadros y dirigentes de la lucha en toda la región. En un movimiento masivo, pero silencioso y molecular, se iban sumando uno a uno, invitados y convencidos por amigos, paisanos y familiares, los conspiradores. La de Londres, Inglaterra, fundada en 1797 por el propio Miranda, en una casa que por su actividad era llamada de la “Diputación Venezolana”. La logia fue conocida como la “Gran Reunión Americana” o “De los Caballeros Racionales”. Muchos de sus miembros serán también fundadores e integrantes de la otra logia patriota, la de Cádiz, puerto de España que era uno de los más activos hormigueros de agitación liberal. A ésta se le llamó Logia “Lautaro”, en honor al toqui mapuche, que, tras una genial reforma militar, venció a los españoles en el actual Chile. A través de sus redes, en 1811, un “hermano” escocés, Lord Mcduff, entonces voluntario en el ejército español contra Napoleón, consiguió del cónsul inglés en España un pasaporte falso que permitió al coronel criollo del ejército español José de San Martín, otro miembro de la Logia, salir como “inglés” hacia América para enrolarse como voluntario en la recién iniciada revolución de independencia en su natal Argentina.

En aquellas dos logias, hicieron escuela ideológica conspirativa innumerables cuadros y dirigentes de la revolución patriota. Entre otros, los chilenos Bernardo O’Higgins, José Miguel Carrera, José Cortés de Madariaga y Camilo Henríquez. Carrera, en los avatares y pugnas internas de la independencia, enfrentado más tarde con la logia “Lautaro”, acudirá por ayuda a los Estados Unidos, donde ingresará a la logia “San Juan de Jerusalén n°1”, la cual le aportó redes con que pudo cumplir su misión, aunque después finalmente malograda por la logia “Lautaro”. Los venezolanos Simón Bolívar y Andrés Bello. Los argentinos José de San Martín, Carlos María de Alvear, Bernardo Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón. Los ecuatorianos Carlos Montúfar y Vicente Rocafuerte. Los peruanos Pablo de Olavide y José del Pozo. Los colombianos Antonio Nariño y Francisco Zea. El guatemalteco José del Valle. El cubano Pedro Caro. El mexicano Servando Teresa de Mier. A través de ellos, numerosos otros importantes patriotas en todos los países de la región se harán también masones.

Las logias “Lautaro” para el año 1823 se habían extendido también a Madrid y a París, como bases de apoyo a la lucha en el continente. Paralelamente, logias masónicas de carácter conspirativo se habían formado en las propias colonias sudamericanas. En Argentina fue particularmente intensa la actividad masónica. En 1795 la “Del Rito Azul”. En 1804, la de “San Juan de Jerulasem”. Tres logias de origen inglés: “La estrella del sur”, “Hijos de Hiram” y “Los sublimes caballeros templarios”. Y dos de directa influencia en el estallido del juntismo independentista: “Indepedencia” y “De los siete”. Apenas llegados de Europa en 1812, San Martín y otros patriotas fundaron una Logia “Lautaro” en Buenos Aires. Más tarde, lo harían en Cuyo, actual Mendoza, Chile y el Perú. En este último país, Ricardo Palma en su tradición “La casa de Pilatos”, entrega informes de la masonería en Lima, de fines de agosto de 1635, vinculada a portugueses y judíos, según la leyenda popular y los procesos de la inquisición que la reprimieron. Según algunos autores, la Logia continuó sus labores en Lima, incorporándose, hipotéticamente, alrededor de 1762, José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II. En 1804, pasó a llamarse Logia Lautariana de Lima. Y hubo otra similar en Arequipa. Miembros de ella como Hipólito Unanue y José de la Riva, conspiraron contra el virrey Pezuela. En 1816 se fundó la Logia “Central La Paz Americana del Sur”, la cual funcionó a bordo de la fragata Venganza y posteriormente en Lima. Hubo también logias en Lambayeque, Huaura, Trujillo, y otras ciudades. La “Gran Logia del Perú” fue fundada en 1830. Más tarde, notables como Miguel Grau y José Sánchez se vincularán a ella.

En 1813, las logias del rito escocés se extienden a la Nueva España, actual México, con la idea de propagandizar la Constitución liberal de las Cortes de Cádiz. En Cuba, la influencia masónica viene del continente, especialmente de México y Colombia, pero también, simultáneamente de Estados Unidos. En 1817, el cubano José Lemus viaja a Filadelfia y conspira planes independentistas. A su regreso a la Habana, funda la Logia masónica “Soles y Rayos de Bolívar”, y otras más, hasta contar con 600 afiliados, sobre cuya base planifica la insurrección. Sin embargo, es descubierto y desterrado. En Venezuela, en 1797, masones españoles fundaban casi simultáneamente a la logia de Miranda en Londres, la primera en La Guaira. Muy pronto, con la influencia de los patriotas venidos de Europa, nacen, entre 1811 y 1818, logias en Cumaná, Carúpano, y Angostura. Y lo mismo ocurrirá en los demás países en las próximas dos décadas.

Simón Bolívar, en sus viajes a Europa, recibió la influencia de Simón Rodríguez, su antiguo maestro, y de Alejandro Humboldt el destacado científico, ambos masones. Ingresó a la masonería en 1804 en Cádiz, con 21 años de edad, y pasó luego gran parte de su estancia europea ese año en París, ciudad en la que participa activamente en la logia San Alejandro de Escocia. En su último viaje, ya enviado en misión de la junta independentista de Caracas, Bolívar conoce a Miranda, y las tertulias alrededor de su logia, regresando con él a Venezuela. Más tarde, en medio del fragor de la guerra, Bolívar pasará de la admiración al encono y destituirá del cargo y apresará a Miranda quien termina, caído el primer gobierno patriota, en manos de los españoles. Bolívar continuará masón toda su vida y llegará a alcanzar los más elevados grados en su jerarquía interna, a pesar de que entre los enemigos de su proyecto, estuvieron “hermanos” masones, que incluso participaron en atentados contra su vida, lo cual lo llevó a amargas decepciones.

Esta adscripción a la masonería por parte de muchos destacados pensadores y luchadores de todo el continente continuó en el periodo posterior. Ciertamente, no todos los masones fueron progresistas, ni mucho menos, como no todos habían sido patriotas en época de la independencia. Pero es notable la gran cantidad de importantes figuras que sí compartieron su calidad de masones con la de notables luchadores sociales, entre los que estuvieron algunos de la talla del puertorriqueño Ramón Betances, el mexicano Benito Juárez, el cubano José Martí y el presidente mártir chileno Salvador Allende. Incluso, aunque la presencia femenina masónica ha sido, de hecho, menor, también Flora Tristan.
1   ...   8   9   10   11   12   13   14   15   ...   25

similar:

El Programa El racismo al revés iconRacismo, ¿conducta natural o cultural?

El Programa El racismo al revés icon¿Avanzamos, o retrocedemos en la lucha contra el racismo hoy en Cuba?

El Programa El racismo al revés iconComo todas las mañanas, Pierre de Compagne se ha colocado el calcetín...

El Programa El racismo al revés iconEn el siglo XVI español, afirma Kamen, “el racismo fue elevado a...

El Programa El racismo al revés iconReforma de la justicia penal y constitucional: del programa politico al programa cientifico(**)

El Programa El racismo al revés iconSi pueden hacer apertura del programa vientos de cambio con la música...

El Programa El racismo al revés iconPrograma n° 0585 TÍtulo del programa: Historia de la literatura rusa:...

El Programa El racismo al revés iconPrograma nº: TÍtulo del programa

El Programa El racismo al revés iconPrograma nº: TÍtulo del programa

El Programa El racismo al revés iconSe convirtió en una de las estrellas radiofónicas más cotizadas en la
«La Mañana» y Jiménez Losantos quedó al frente del programa nocturno «La Linterna». Tras la marcha de Luis Herrero en 2003, pasó...






© 2015
contactos
l.exam-10.com