Programa general de filosofíA 11°






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FORMACIÓN COGNOSCITIVA:



Conceptualización:
1. ¿Cuál es tu concepto genérico acerca del contenido?
Comprensión:
2. Escribe el significado de los siguientes términos según su sentido idealista:

DIALÉCTICA, PANLOGISMO, ESPÍRITU ABSOLUTO, TESIS, ANTÍTESIS, SÍNTESIS.
Análisis:
3. ¿En qué consiste el idealismo subjetivo de Fichte?

4. Destaca las semejanzas y diferencias que tiene Fichte con respecto a Kant.

5. ¿En qué consiste en idealismo objetivo de Schelling?

6. Compara los dos momentos del pensamiento de Schelling (filosofía de la identidad y filosofía positiva) destacando sus características.

7. Demuestra que el idealismo de Hegel es total frente a otros idealismos parciales.

8. Explica brevemente la trilogía del idealismo hegeliano.

9. Elabora un paralelo mostrando las diferentes nociones de dialéctica desde la antigüedad hasta la edad moderna.

10. En qué consiste la Alienación para Hegel (Dialéctica del amo y el esclavo)? Escribe un ejemplo de nuestra vivencia social.
Síntesis:
11. Elabora un esquema en el que presentes las partes que conforman el sistema idealista de Fichte, Schelling y de Hegel.
Generalización:
12. Escribe 4 ejemplos acerca de situaciones de nuestra actualidad que manifiesten un proceder dialéctico en sentido hegeliano.
Juicio y Raciocinio:
13. El Panlogismo de Hegel afirma: “Todo lo racional es real y todo lo real es racional”. Emite a través de argumentos tu apreciación acerca de este postulado.
ACTIVIDAD DE APLICACIÓN:

LECTURA:

Hoy el idealismo está muy desvirtuado, porque con el avance de las ciencias y de la técnica en general, gana mucho más terreno lo que pueda demostrarse, lo tangible y matemático, incluso se utiliza el término idealista de manera peyorativa, dándole una connotación de lo que es ilógico, e imposible de realizarse.

El idealismo como un método científico es muy cuestionado en la actualidad, porque éste admite que lo que no puede verse puede ser comprendido; pero para el hombre de hoy lo que rige es "ver para creer", "ver para entender".

La idea sigue siendo una parte muy importante dentro de todas las ciencias, que es aceptada y colocada como importante, incluso fundamental, el problema radica en cómo pasar esas ideas a sustancias tangibles, cómo objetivarlas sin pasar al materialismo.

El idealismo contempla que el materialismo reduce el conocimiento, negando la parte espiritual, intangible; para el materialismo el idealismo es un conocimiento etéreo, abstracto, difícil o imposible de objetivar.

Siguen existiendo disciplinas filosóficas, científicas, sociales y religiosas que fundan su conocimiento en el idealismo, el mundo teórico de estadísticas, consultas y especulaciones, éstas disciplinas son cada vez menos válidas y más cuestionadas e ignoradas.

Podría decirse que el idealismo es sólo un referente, una meta proyectativa, pero no un medio concreto de conocimiento y verdad. Hacia el idealismo apunta el hombre de hoy, pero sabiendo la imposibilidad de llegar hasta éste, cifra su verdad en el realismo u otros métodos empiristas o materialistas. Ciertamente nuestro mundo no es idealista, si bien no se desconoce en absoluto, hay que admitir que no es la vía de conocimiento que satisface las expectativas y búsquedas del hombre actual.

1. ¿Cuál es la idea principal del texto?

2. ¿Qué argumentos sostienen la idea principal o tesis?

3. ¿Qué propuestas harías para solucionar la crisis del idealismo?
FORMACIÓN CONTINUADA:
Elabora un ensayo de cuatro cuartillas, letra arial, tamaño 12, tamaño carta con márgenes de 3 x 3, acerca del idealismo, su importancia, su decadencia, etc, según tu pensamiento personal.

REFLEXIÓN:
A medida que la conciencia se eleva más y el conocimiento se vuelve más diferenciado, también se acrecienta el tormento:

el hombre genial es el que más sufre”.

Arthur Shopenhauer
TEMA

EL VOLUNTARISMO



INDICADORES DE LOGRO:


  • Caracteriza la corriente voluntarista de la filosofía contemporánea.

  • Analiza los diferentes apartados del pensamiento de Shopenhauer.

  • Interpreta los ejes temáticos de la filosofía en el pensamiento de Shopenhauer.

  • Asume una posición personal frente a la concepción pesimista del mundo y del hombre.


EVALUACIÓN INICIAL:
Elabora en tu cuaderno un breve ensayo en el que expreses tus pensamientos acerca de lo que conocemos como “voluntad” teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
- ¿Qué es la voluntad?

- ¿Qué o quiénes la poseen?

- ¿Para qué sirve?

- ¿Cuál es su importancia en la vida humana?
CONTENIDO:
Arthur Schopenhauer (1788-1860)






Schopenhauer fue hijo del acomodado comerciante Heinrich Schopenhauer, y de Johanna Schopenhauer, de quien le vino su talento poético. Schopenhauer fue un psicópata que padeció hasta su muerte manía persecutoria. Por miedo al fuego, dormía siempre en la planta baja; por miedo a los barberos, no se quiso nunca rasurar; por miedo a los ladrones, tenía siempre la pistola al alcance de la mano, y por horror a los hombres, durante 30 años, sólo tuvo por compañero en su cuarto a su perro de lanas «Atma». Se caracterizó por su aversión hacia las mujeres (misoginia). Además sufría de increíble megalomanía. Se tenía a sí mismo por el más grande filósofo y esperaba, para después de su muerte, una veneración religiosa. Sobre su sepulcro se leía sólo su nombre, pues él dijo de antemano: «Ya se me encontrará.»
La obra capital de. Schopenhauer es El mundo como voluntad y representación (1819), en que él ordenó con gran rigor toda su filosofía y que divide en los cuatro libros siguientes:
Libro primero: Teoría del conocimiento. Sobre el escritorio de Schopenhauer estaba constantemente el busto de Kant. Él creía ser, de entre todos los filósofos, el verdadero «heredero del trono» de Kant. Sin embargo, corrigió en dos puntos la teoría kantiana del conocimiento:
1. La causalidad no es una categoría de nuestra inteligencia, sino sólo una forma de intuición de nuestros sentidos. Nosotros no podríamos tener ni el pensamiento de un mundo externo si toda intuición, en virtud de la causalidad inherente a ella, no nos remitiera ya a ese mundo externo. Notamos además que los animales, que no tienen inteligencia, conocen el mundo exterior y se mueven muy hábilmente en él. Tampoco ellos han podido llegar a este conocimiento más que por una forma de intuición, no por una categoría. Hay, consiguientemente, tres formas de intuición: Espacio, tiempo y causalidad.

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2. La inteligencia (o intelecto) no es la potencia del juicio, sino de la intuición. Debemos, por ende, conceder una inteligencia a los animales. Así se explica el amor de Schopenhauer a los animales, en los que veía a nuestros hermanos y hermanas rezagados en la evolución. De ahí que a su perro de lanas le dejara en el testamento un legado superior al que dejó a su ama de llaves, que le sirvió largos años.
Libro segundo: Metafísica. Schopenhauer vio la genial hazaña de su vida en haber conocido la «cosa en sí». El camino lo halló en el yo, que, como una planta, tiene sus raíces en el reino de lo inconsciente, pero, por su tronco, pertenece al claro imperio de lo consciente. “La cosa en sí es la voluntad”. Efectivamente, como las figuras de un teatro de marionetas son movidas por la voluntad de un actor, así también todos los procesos de la naturaleza lo son por una voluntad cósmica. Esta voluntad sólo es consciente en una pequeña parte, en cuanto podemos reconocer sus efectos; inconsciente, empero, en parte mucho mayor, en cuanto su acción permanece oculta para nosotros en la digestión y circulación, en la formación del embrión en el seno materno y en los procesos químicos de la naturaleza. Sin embargo, ambas voluntades tienen que ser una sola y la misma, pues de otro modo no podríamos explicar su cooperación armónica. Esta voluntad tiene su «foco» en el amor sexual, que lleva a los hombres, como marionetas, con o contra su voluntad consciente, a engendrar los hijos necesarios para la generación siguiente. De ahí que, en la ‘literatura y en la política, todo gire en torno al amor. De ahí también que la voluntad tenga siempre la primacía sobre la inteligencia. «Lo que contradice al corazón, no lo admite la inteligencia.» También entre las plantas y los animales impera la misma voluntad cósmica, como nos lo delata su instinto de conservación y propagación. Las adhesiones y explosiones químicas nos demuestran igualmente que tampoco al mundo inorgánico le podemos negar esa voluntad. ¿Cómo podría ser la tierra alimento de las plantas, las plantas serlo de los animales, y las plantas y los animales del hombre, si el mundo entero no estuviera unitariamente regido por la misma voluntad cósmica o universal? Ahora bien, la voluntad universal no podría regirlo todo si ella misma no lo hubiera construido todo hasta su último ser. Así, el mundo entero, en su ser y obrar todo, es obra de la voluntad universal. La cosa en sí, que está en el fondo de todo, es la voluntad.
Libro tercero: Estética. Al igual que Kant, Schopenhauer ve la experiencia de lo bello en el placer desinteresado. El mundo nos parecerá bello en el momento en que calle toda codicia y lo miremos con los ojos contemplativos del niño. En los viajes, el mundo nos parece hermoso porque nos hemos convertido en meros espectadores. Superior a toda belleza natural es la belleza artística, que es siempre obra del genio. El genio puede mirar desinteresadamente porque en él hay dos tercios de entendimiento y un tercio de voluntad, mientras que en el hombre corriente la proporción es inversa.

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Nadie es siempre genio, sino sólo en aquellas horas sagradas y de gracia en que el intelecto lo toma a su servicio. El arte es tanto más alto cuanto más pura se expresa la voluntad. La que está más baja es la arquitectura, en la cual, bajo el ‘dominio de la materia, la voluntad sólo puede ser aludida, por ejemplo, en el grosor de las columnas que soportan una pesada carga, o en los capiteles que se ponen como almohadas a las columnas. Más elevada está la escultura, pues en el cuerpo humano halla la voluntad un campo más adecuado de expresión. Ahí el cuerpo humano revela las notas o caracteres de la especie. Más alta aún está la pintura, la cual, por los colores, puede dar aun a los ojos su esplendor o brillo. Más alta todavía está la poesía, que puede representar no sólo el momento, sino también el acontecer temporal. Esto lo hace sobre todo el drama, en que la tragedia es superior a la comedia porque dice cosas más profundas. Pero la cúspide de todo arte es la música, que renuncia no sólo a todo material, sino también a representaciones y conceptos, y sólo habla ya de corazón a corazón. En ella se expresa la voluntad de la manera más pura. La disonancia habla de la inquietud de nuestra existencia; la consonancia, de la satisfacción de nuestra aspiración; la armonía nos permite percibir las fuerzas benévolas de la naturaleza; la desarmonía nos precave contra la hostilidad y la maldad. La música habla una lengua que todos entienden, y por eso su fuerza es máxima. Si pudiéramos decir en conceptos lo que la música expresa en sonidos, conoceríamos inmediatamente la «cosa en sí». Se comprende que Schopenhauer gozara de la admiración de Richard Wagner.
Libro cuarto: Ética. La ética fue el verdadero tema capital de Schopenhauer, y en torno a él giró de por vida su pensamiento. Aquí se convierte en el gran predicador del pesimismo europeo. Para Schopenhauer, la tragedia de la vida surge de la naturaleza de la voluntad, que incita al individuo sin cesar hacia la consecución de metas sucesivas, ninguna de las cuales puede proporcionar satisfacción permanente a la actividad infinita de la fuerza de la vida, o voluntad. Así, la voluntad lleva a la persona al dolor, remedio al sufrimiento y a la muerte; a un ciclo sin fin de nacimiento, muerte y renacimiento, y la actividad de la voluntad sólo puede ser llevada a un fin a través de una actitud de renuncia, en la que la razón gobierne la voluntad hasta el punto que cese de esforzarse.
a) Maldad del mundo: Nuestro mundo actual es el peor de los mundos imaginables. Un grado más malo que fuera, tendría que hundirse, de pura maldad, en la nada. Schopenhauer demuestra su pesimismo por una doble vía:

1. Metafísicamente: Sólo se aspira a algo cuando se es infeliz y se quiere, por tanto, salir del estado de insatisfacción. Ahora bien, el mundo, por su ‘ser entero, es aspiración. Luego es también, por su ser entero, infelicidad. Desde el principio sabe el hombre que todos sus planes acaban en el desastre de la muerte. Lucha, pues, en un estado de desesperación permanente. Como la desesperación es tanto más torturante cuanto mejor organizado está el sistema nervioso, el hombre es en este mundo’ el ser más infeliz. ¿Hay alegrías positivas? ¡No! Aun los tres bienes más altos: salud, juventud y libertad, no se gozan nunca positivamente; sólo se habla de ellos cuando ya no se los tiene. Positivamente experimentamos sin duda el dolor, pero no la carencia de dolor; la infelicidad, no la felicidad. ¿No puede cesar por breve tiempo la aspiración? ¡Ciertamente! Pero luego empieza aquel mortal aburrimiento en que la vida nos parece una carga, que muchos se han quitado de encima por el suicidio. Por medio de toda una industria de la diversión, los hombres tratan de matar el tiempo y desterrar el aburrimiento.

2. Empíricamente: Para un pesimista no es difícil apuntar con el dedo al dolor de este mundo: dolores en los hospitales, hambre en las colonias, injusticias en la sociedad y maldad entre nuestros semejantes. Schopenhauer ve en este mundo el infierno, en que los hombres son los demonios, en parte atormentados, en parte atormentadores. Cabe preguntar si un demonio puede ser más demonio que muchos de nuestros prójimos. Dante describió de modo convincente su infierno, pues para ello tenía en este mundo sobrados modelos; su cielo, en cambio, no produce impresión convincente, pues nada parejo se halla en el mundo real.
b) Vías de la moralidad: No hay, según Schopenhauer, libre albedrío. De ahí que no podamos cambiar nuestro carácter moral; lo único que podemos hacer es afirmar o negar nuestra actual existencia. De ahí se siguen las siguientes vías:
1. Vía de la afirmación: El que afirma su existencia es siempre un egoísta. Ya la piedra es egoísta, al echar de su puesto a toda otra piedra; más aún la planta. que quita a las otras alimento y espacio vital; más el animal, que se come a otros animales, y más que todos el hombre, que sería capaz de aniquilar el mundo entero si de ese modo lograra vivir unas horas más. Del egoísmo nace la envidia, que siente pena por los bienes ajenos, y de ella la Schadenfreude (gozo del mal ajeno), que hace daño a los demás siempre que puede. El conjunto de todos estos vicios es el infierno.

2. Vía de la negación: El que niega su propia existencia siente compasión de todos sus semejantes, que se consumen en el mismo valle de lágrimas. De ahí nace tan insensiblemente el amor, que apenas podemos distinguir las señales externas de compasión y amor. Este amor se convierte en amor al enemigo, que ayuda al otro aún cuando otro le daña. El amor se consuma finalmente en la ascesis, que no sólo se priva de los bienes, sino que niega la voluntad misma. Ya no se espera nada del mundo, ya no se teme tampoco nada; se ha hallado el camino hacia la paz del nirvana.

3. Vía de la purificación: Sólo pocos hombres hallan la vía recta del conocimiento, la mayoría necesitan el camino más duro de la purificación. Los dolores y la desesperación, el fallo y la desilusión, desharán sus planes, siempre renacientes, hasta que aún los más obstinados confiesen finalmente: ¡Ya no soy! Sin embargo, Schopenhauer rechaza el suicidio, pues con él sólo se mata el cuerpo, no la voluntad de existir. Da un valor grandísimo a la buena preparación para la muerte, a fin de que pueda extirparse todo apego a la vida.
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