La hora sin diosas (Edición conmemorativa 10 años, con prólogo de Ehel Krauze y postfacio de la autora)






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fecha de publicación13.06.2015
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BEATRIZ RIVAS

La hora sin diosas

(Edición conmemorativa 10 años, con prólogo de Ehel Krauze y postfacio de la autora)



(Fecha de publicación: mayo de 2013)

«No sé si a ti te pasa, pero un libro mío, mío, mío, un ejemplar al que me he acostumbrado ya, me cuenta su historia con más familiaridad. Entre más lo utilizo, más siento ser el narrador.»

«Ahora que veo mi pasado a distancia, pienso que probablemente tuve a tantos hombres en un intento por encontrar a Dios. Padre nuestro… que estás en mi cama, santificado sea tu miembro, hágase mi voluntad en la alcoba como en las sábanas. Déjame caer en la tentación…»




La autora



Beatriz Rivas es autora de las novelas La hora sin diosas, Viento amargo, Todas mis vidas posibles y, a cuatro manos, Amores adúlteros (2010) y Amores Adúlteros… el final (2011), publicadas bajo el sello de Alfaguara. Realizó estudios de derecho, periodismo y una maestría en letras modernas. Ha trabajado al lado de personajes como José Gutiérrez Vivó, Jorge Castañeda, Ikram Antaki, Adela Micha, Román Revueltas y José Cárdenas, entre otros, en medios de información como Imevisión, la Revista Milenio, Monitor de Radio Red, Radiópolis y Canal 40. Actualmente se dedica a las letras, de tiempo completo, impartiendo talleres literarios e imaginando sus siguientes novelas, con un whisky al lado. Además es autora de la novela Distancia y coautora de Lo que no mata enamora, así como de seis libros de cuentos para adultos: Las mujeres de la torre (1996, disponible en audiolibro y traducido al inglés por la Universidad de Nebraska at Kearny), Veneno que fascina (1997), Sucedió en un barrio (2000) y, en el marco del grupo Monte Tauro, la serie Las revoltosas (2010 y 2011).


La hora sin diosas



«Mujeres de movimientos felinos, delicados, invitadores. Mujeres para quienes el No no existe.

Acostumbradas a arrancarle el Sí a la vida a golpe de pasiones. Mujeres sin edad. Posesivas y celosas amantes. Incontenibles. Algunas tan cerebrales. De excepcional talento, inagotables.»
En 1965, ya un viejo Daniel Ponty le dicta sus recuerdos a su nieta, inmortalizando a través de sus memorias una vida al lado de sus tres amantes: Lou Andreas-Salomé, Hannah Arendt y Alma Mahhler, tres mujeres pendulares para la historia de occidente cuyos amores y amantes involucran a los más grandes filósofos, músicos y artistas, tales como Rilke, Nietzsche, Gustav Mahler, Gustav Klimt, Walter Gropius y Heidegger.

En escenarios que recorren París, Rusia, Nueva York, México, transcurren los encuentros de este médico gastroenterólogo, que viaja por el mundo dando conferencias de medicina de guerra y quien conoce a Lou por una amiga mutua que la lleva a su consultorio tras haber abortado y debido a que la hemorragia no cesaba, a partir de estas consultas Daniel se convirtió en su confidente. A Alma la conoce por culpa de Lou, y esta relación era el modo con el que Alma encelaba a Kokoschka, con quien tuvo la más apasionada relación. Y a Hannah la conoce en un intercambio académico, ella encontraba en él consuelo tras los rechazos y las citas canceladas de Heidegger.

La hora sin diosas es una novela escrita en tres actos, cada uno dedicado a una de estas tres mujeres, acompañados al final por apéndices cronológicos, biográficos y bibliográficos en los que se mezclan datos verídicos con otros producto de la ficción, que hacen de esta narración una novela no histórica sino sui generis, o con un sello brivasiano, en palabras de Ethel Krauze, quien prologa esta edición en la que se celebran los diez años de esta primera novela de Beatriz Rivas, en la que sobresale el ingenio narrativo y la veracidad.

Los personajes



« Ya en el papel, no es fácil distinguir qué sucedió de verdad y qué fue

lo que siempre quise que pasara.»
Lou Andreas-Salomé: (12 de febrero de 1861, San Petersburgo, Rusia). Después de estudiar con Hendrik Gillot, deja Rusia y va a Zurich para entrar a la universidad y posteriormente a Roma. Tiene una relación con Paul Ree y con Friedrich Nietzche, quien musicalizó su poema Himno a la vida. En 1885 publica su primera novela y dos años más tarde se casa con Friedrich Carl Andreas, con quien permanece en un matrimonio célibe hasta la muerte de él en 1930. En 1895 conoce al poeta Rainer Maria Rilke, con quien tiene una relación y quien le dedica su Libro de Horas. En 1911 conoce a Sigmund Freud, quien ve en ella a una gran psicoanalista. Tiene una relación con Poul Bjerre, y después con Viktor Tausk, otro reconocido psicoanalista. En 1922 publica La hora sin Dios.
Alma Mahler (31 de agosto de 1879, Viena, Austria). Hija de un pintor de paisajes, Emil Jakob Schindler y Anne Sofie Bergen. En 1898 se enamora del pintor Gustav Klimt, 16 años mayor que ella. Dos años después conoce al compositor y director Gustav Mahler, con quien se casa. Viaja con Mahler a Nueva York, donde es director de la Orquesta Filarmónica. En 1910 inicia una relación con Walter Gropius, ante lo cual Mahler busca el consejo de Freud. Un año más tarde muere Gustav Mahler y en 1912 Alma inicia una relación amorosa con Oskar Kokoschka, siete años menor que ella. En 1915 termina su relación con el pintor y se casa con Gropius. En 1920 se divorcia de él y se casa con el escritor Franz Werfel, (11 años menor que ella). En 1938 los Werfel huyen de Viena y Alma se exilia en E.U. Muere en Nueva York un 11 de diciembre.
å Arendt (14 de octubre de 1906, Hannover, Alemania). Estudia en la Universidad de Marburgo, donde conoce a Heidegger y con quien inicia una relación amorosa. Estudia también en la universidad de Friburgo y la de Heidelberg, donde tiene como profesores a Carl Jaspers y a Edmund Husserl. En 1929 se casa con Günter Stern. Cinco años más tarde huye a Francia perseguida por la Gestapo. Pasa siete años en París, donde conoce a Heinrich Blücher, su segundo esposo. En 1941 la pareja se exilia en Nueva York, donde Hannah trabaja como editorialista. En 1950 reanuda la relación con Heidegger gracias a Jaspers y a la esposa del filósofo. En 1951 publica Los orígenes del totalitarismo. En 1961 es enviada especial por parte del New Yorker a Jerusalén, para cubrir el proceso de Eichmann. En 1967 gana el Premio Sigmund Freud por parte de la Academia Alemana. Cuatro años más tarde publica un homenaje a Heidegger en la New York Review of Books. Fue académica de las universidades de Berkeley, Princeton, Columbia y Chicago. Muere un 4 de diciembre en 1975 en Estados Unidos, a causa de un infarto.
Daniel Ponty (9 de mayo de 1867, París, Francia). Hijo de un militar francés y de una mexicana. Después del divorcio de sus padres, se va a vivir a México con su madre. Estudia en la escuela de Medicina de México. Conoce a Inés Noguerol, con quien se casa doce años más tarde. Su primer consultorio lo pone en París, donde conoce a los 27 años a Lou Andreas-Salomé, cinco años mayor que él. En 1913, invitado por Lou a Viena, conoce a Alma Mahler y se enamora de ella. Diez años más tarde, gracias a un intercambio académico, conoce a Hannah Arendt, la única que asiste a su funeral. Cuenta con dos libros de aforismos y sus memorias, escritas con la ayuda de una de sus nietas.
Fragmentos de

La hora sin diosas
Primer acto

Azul tierra, 1861-1937
« […] Crecí rodeada de hombres. Me acostumbré a que las relaciones con el sexo opuesto debían ser fraternales, pero siempre me porté mejor que ellos por mi condición de mujer. Nada más por eso. Ellos, en cambio, disfrutaban de mayores libertades. La primera vez que conviví con mujeres me horroricé. Son tan… diferentes. Me han acusado de todo: de ser demasiado cerebral y tener una voluntad varonil. Seguramente también piensan que soy una puta. La libertad, dicen, no está hecha para las mujeres, si no, sería El libertad, ¿entiendes? —agrega entre risas.»
«Sustituyó su fe por el conocimiento. Cada vez quería saber más, aprender más, hacerse más preguntas aunque la soledad en la que se sumió cuando comprobó que su amigo todopoderoso en los cielos y la tierra ya no estaba, le duró para siempre. Años después, en 1922, escribió La hora sin Dios. No quise comprar el libro porque su ausencia todavía me dolía. Lou extrañaba al Creador; yo la extrañaba a ella. Mujer omnipresente, omnipotente y eterna. Creadora de los cielos, la tierra y los hombres; de varios hombres destructora.»
«Ayer conocimos a Tolstoi y comprobé, tristemente, que no apoya el esfuerzo de los intelectuales para ayudar a nuestro pueblo. Pasamos dos horas en un estudio que tiene en San Petersburgo, tomando té y conversando sobre política y las condiciones sociales del país. Antes de partir le regalé un ejemplar de mi libro recién publicado, Dos historias de Praga. Lo dejó sobre su escritorio y estoy segura de que nunca lo leerá. No le causé una impresión satisfactoria; peor aún, creo que ni siquiera se acordará de mí. En realidad se dedicó a interrogar a Carl sobre Persia.»
«Así era Lou. Parecía que avanzaba despegada de la tierra, flotando un poco, tal cual si hubiera visto su meta antes de salir. Pasos leves y seguros de una mujer que sabía extraer, hasta de las experiencias más difíciles, enseñanzas atesorables para lograr más satisfacciones, mayor felicidad.»
«Regreso al psicoanálisis. La experiencia de Lou al lado de Rilke, Ree y Nietzsche, la hicieron pensar que había relación entre locura, genialidad y tragedia. Cuando me envió su libro Die Erotik, traducido al francés, encontré varios de los conceptos que me platicó en París. Me doy cuenta que en el pensamiento de sus 26 años, ya estaban todas las semillas esperando la oportunidad de una germinación intelectual, casi científica.»

Segundo acto

Pardos selva azul, 1879-1964
«En fin, Alma nacida Schindler. Alma Mahler-Gropius-Werfel por derechos matrimoniales. Alma Klimt-Zemlinsky-Kokoschka-Ponty por sus amores. Maal para mí, en la intimidad. Ma petite chère Maal. Cuento su historia a través de mi mirada. Cuando publicó su autobiografía, allá por 1960, la leí con avidez; me decepcionó. No sé si la vejez la volvió precavida o los años le robaron su seguridad, pero Alma contó solamente lo que no le hiciera daño a su imagen. Ni una palabra de más, muchos nombres y hechos escondidos. Nunca se lo reclamé: ahora cuento lo que recuerdo, fiel a mi memoria.»
«Freud conocía superficialmente a Alma, pero creía tenerla bien clasificada. Asiste al compositor tranquilizándolo y ayudándole a recuperar su libido. Gustav sabe que Freud tiene razón: su mamá sufrió mucho por las golpizas que le propinaba su padre. Sin saberlo, también quería que Alma sufriera. Es la única vez que se encontraron aunque, eso sí, cuando murió Mahler, Freud se apresuró a enviarle a su viuda un recibo de honorarios. Maal odió al padre del psicoanálisis el resto de su vida.»
«Walter Gropius: alemán, joven, atractivo y prome­tedor. Su historia con Alma es apasionada y triste. Una especie de círculo, no… más bien una espiral. Te explico: Alma traicionó a Mahler con Gropius y a Gropius con Werfel. El cuento de nunca acabar. De esa manera, el amante se convirtió en el espo­so engañado muy poco tiempo después de haber contraído matrimonio. La única ganadora de estos vericuetos (más comunes de lo que a la sociedad le gusta aceptar) fue Alma. No me preguntes cómo, pero siempre se las ingeniaba para salir entera y fuerte de sus encuentros de amor.»
«El 13 de marzo de 1938, Alma y Franz Werfel deciden huir del país. La situación para los judíos es insostenible. “Pensábamos que Austria estaba en peligro de muerte, pero ignorábamos que ya estaba muerta desde hace tiempo.” Durante dos años van de Viena hacia Praga, Milán, Zurich y, por fin, llegan a Francia. También pasan una temporada en Londres: ciudad glacial que rechaza a los emi­grantes. Nadie que hable alemán. Regresan a París y al poco tiempo, el mismo día de la ocupación, salen hacia Biarritz y cruzan a España junto con otros alemanes: Golo Mann, el hijo de Thomas Mann y una joven que todavía no era conocida, Hannah Arendt, entre ellos. “La emigración es una enfermedad grave. El maldito de Hitler nos privará de lo poco que nos queda.”»
«Pero quien le dio una lección fue Kokoschka. En nuestra ausencia y sin el permiso de Alma, fijó un día para su boda publicando sus nombres y la fecha en la parroquia. Cuando Maal se enteró, le escribió una breve nota. Todavía estábamos en Semmering y me suplicó que corriera a Viena, a entregársela. La misiva tenía dos propósitos: avisarle que no se presentaría a la boda, pero accedería a sus peticiones y regresaría a su lado el día que produjera una obra maestra. Así que, gracias a mi papel de fiel mensajero, Kokoschka pintó La tempestad (Die Windsbraut). Oskar y Alma aparecen recostados juntos, desnudos, tomados de la mano. Una luz de bengala ilumina el mar. Están en medio de una tormenta. A pesar de las enormes olas, Alma tiene los ojos cerrados, rasgos tranquilos.»

Tercer acto

Negros profundis, 1906-1975
«Es cierto: había mucha diferencia de edad. Cuando conocí a Hannah, tenía apenas diecinueve años. Yo acababa de cumplir cincuenta y ocho. Irónicamente eso permitió que nuestro amor se desarrollara y creciera. Fuimos como hermanos, como marido y mujer añejos o como un padre que consuela con ternura a su hija al ser rechazada por su amante. No nos exigimos nada: compañía, silencio, caricias. En ese entonces, la relación entre Hannah y Martin se mantenía en total secreto. Heidegger era el profesor de la joven: hubiera sido un escándalo en la universidad; un duro golpe para su mujer, Elfride, y sus dos hijos, Jörg y Hermann, apenas unos niños.»
«No sé qué contestar. Me gustaría preguntarle por qué no obliga a Martin a dejar a su esposa. La miro deseando servirle de consuelo. Presiento que esa historia está a punto de terminar. No podía prever, en ese entonces, que su relación duraría cincuenta años. Faltaba la guerra, Hannah esca­pando a Francia a través del espeso bosque de las montañas de Harz, su posterior exilio en Estados Unidos, dos maridos, una grandiosa obra filosófica. Ponencias, disertaciones, artículos. Premios. Dos queridísimos maestros: Carl Jaspers y Edmund Husserl. Y la valiente defensa que hizo Hannah, una judía, cuando el mundo entero condenó a su amante por su actuación al frente de la Uni­versidad de Friburgo. […]»
«Pocos días después, una tarde fresca, tal vez platinada por las nubes bajas y las luces de la ciu­dad, parten hacia Estados Unidos. Sus rostros están ensombrecidos por el duelo: se acaban de enterar que su mejor amigo, Walter Benjamin, se suicidó en la frontera española. Lo hizo durante la noche. En el día, las autoridades habían anunciado el cierre definitivo de la frontera y la obligación de todo el grupo de regresar a Francia. Los guardias, impresio­nados con la decisión de Benjamin, dejaron pasar a sus compañeros. Su muerte les otorgó la libertad, pero ya no podrían agradecérselo.»
«De hecho, el viaje comienza en noviembre de 1949: enviada por la Comisión para la reconstruc­ción cultural judía en Europa, pasa cuatro meses en ese continente para levantar un inventario de los restos del patrimonio judío que los nazis se habían robado, sobre todo libros, manuscritos y objetos de culto. Antes que a nadie, visita a los Jaspers, Gertrud y Carl, en la ciudad de Basilea. Su antiguo profesor se había convertido en una especie de conciencia moral de la nación. Por eso, cuando Hannah sabe que Jaspers se había enterado de su relación amorosa con Heidegger, tiene miedo de ser severamente juz­gada. Todo lo contrario, Carl se muestra contento por esa vieja unión de dos intelectos y es él quien le sugiere visitar a Martin, olvidando rencores y culpas. En realidad la idea fue de Elfride, aunque en ese momento Jaspers lo oculta.»
México, D.F. xxx de xxxx de 2013
Estimado/a amigo/a:
Alfaguara tiene el placer de enviarte La hora sin diosas, la primera novela de Beatriz Rivas, la cual alcanza, de un modo veraz, el límite entre la realidad y la ficción al narrar la vida de tres mujeres ya inmortales para la historia de occidente: Lou Andreas-Salomé, Alma Mahler y Hannah Arendt.

A través de las memorias de Daniel Ponty, un gastroenterólogo cosmopolita que en sus viajes de México a París, Nueva York y Viena conoce y se convierte en el amante, amigo y confidente de estas tres mujeres, se narra la lucha de estos personajes ya inmortales que en medio de una guerra sexual buscan un equilibrio entre su autonomía, su vocación y las relaciones de pareja, y que fueron amantes y compañeras de grandes filósofos y artistas como Nietszche, Rilke, Kokoschka, Klimt, Gustav Mahler, Walter Groppius y Heidegger.

Beatriz Rivas es autora de las novelas La hora sin diosas, Viento amargo, Todas mis vidas posibles y, a cuatro manos, Amores adúlteros (2010) y Amores Adúlteros… el final (2011), publicadas bajo el sello de Alfaguara. Realizó estudios de derecho, periodismo y una maestría en letras modernas. Ha trabajado al lado de personajes como José Gutiérrez Vivó, Jorge Castañeda, Ikram Antaki, Adela Micha, Román Revueltas y José Cárdenas, entre otros, en medios de información como Imevisión, la Revista Milenio, Monitor de Radio Red, Radiópolis y Canal 40. Actualmente se dedica a las letras, de tiempo completo, impartiendo talleres literarios e imaginando sus siguientes novelas, con un whisky al lado. Además es autora de la novela Distancia y coautora de Lo que no mata enamora, así como de seis libros de cuentos para adultos: Las mujeres de la torre (1996, disponible en audiolibro y traducido al inglés por la Universidad de Nebraska at Kearny), Veneno que fascina (1997), Sucedió en un barrio (2000) y, en el marco del grupo Monte Tauro, la serie Las revoltosas (2010 y 2011).

El departamento de prensa está a tu disposición para ampliar esta información.

Atentamente,

Prensa Alfaguara

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