Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer”






descargar 47.75 Kb.
títuloReflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer”
fecha de publicación13.06.2016
tamaño47.75 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Historia > Documentos
Vº Jornadas de Filosofía Medieval

Organizadas por la Sección Filosofía Medieval del Centro de Estudios Eugenio Pucciarelli de la Academia Nacional de Ciencia de Buenos Aires

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer”
La insaciabilidad del deseo. De Agustín a Baudrillard.
Marisa Mosto. UCA
Un abismo llama a otro abismo” Sal 41,8
Por alguna extraña razón que desconocemos ocurre que vivimos nuestras vidas en una constante situación de desequilibrio que busca ser superado. “...el alma ansía armonía”, sostiene Andrei Tarkovski “y la vida está llena de disonancias.” El hambre, la ignorancia, el cansancio, la frustración, el miedo, el sufrimiento, el tedio y otras “disonancias” semejantes, desbaratan el ansia del alma.

Es verdad sin embargo que hay instantes –en el amor, la creación, la contemplación intelectual, estética o religiosa-, en los que ese ansia o ese deseo alcanza una experiencia de armonía plena y descansa gozoso en el presente que le ha tocado en suerte. Pero en general el hombre experimenta un desequilibrio entre lo que sospecha puedan ser sus posibilidades de altura vital y la realidad en la que habita. Aún en la más afortunada de las vidas, el hombre «sabe» que todavía no ha llegado a lo mejor de lo que puede vivir. ¿No es extraño ese saber? ¿Cómo podemos tener nostalgia de algo que no conocemos? Olivier Clément dice que el hombre experimenta su vida como “el hueco de una plenitud desconocida.”1 ¿Es que hemos sido privados de algo?

“En esta contradicción”, sigue Tarkovski, “se halla el estímulo para el movimiento, pero también la fuente de nuestro dolor y de nuestra esperanza. Es esa contradicción la confirmación de nuestra profundidad interior, de nuestras posibilidades espirituales.”2
Por su parte Etienne Gilson, en su capítulo “El amor y su objeto” de El espíritu de la filosofía medieval, interpreta la sospecha de Tarkovski del siguiente modo:

“Todo ocurre como si cada uno de nosotros no pudiera perseguir otro fin sino su felicidad pero también como si fuese incapaz de alcanzarla, porque todo le gusta pero nada le conforma.” (…) “La impresión que engendra en el hombre esa persecución de una satisfacción que siempre huye, es primero un profundo trastorno; la inquietud silenciosa, pero punzante, de quien busca la felicidad y a quien se le rehúsa hasta la paz.” (…) “La insaciabilidad del deseo humano tiene un sentido positivo: un bien infinito nos atrae. El disgusto del hombre por cada bien particular no es sino el envés de la sed de bien total que lo agita, su cansancio no es más que el presentimiento de la infinita distancia que separa lo que él ama de lo se siente capaz de amar.”3

Esa es creemos, la experiencia comprendida que San Agustín traduce en alabanza al principio de sus Confesiones: “Con todo quiere alabaros el hombre, alguna parte de vuestra creación. Vos le despertáis para que se deleite en alabaros; pues nos hicisteis para Vos, y nuestro corazón anda desasosegado hasta que descanse en Vos.” El desequilibrio ha sido interpretado aquí como algo positivo, ha pasado a ser la fuente de la esperanza del hombre, una especie de «prueba», o constatación de sus posibilidades espirituales, de que el abismo interior algún día podrá descansar gozoso en el Abismo que lo atrae a un presente interminable.

Pero no todos los pensadores han sido ni tan optimistas ni tan pacientes. En este trabajo nos proponemos bosquejar el arco dibujado por otras interpretaciones.
El drama de Tántalo: sólo un abismo
“el que anhela el «todo», el que piensa en el «todo»,

el que sólo puede descansar en el «todo» es el espíritu.” P. Ricoeur4

¿Acaso la impaciencia no ha llevado a Fausto a hacer un pacto con Mefistófeles para alcanzar esa experiencia de totalidad? “Dos almas residen ¡ay! en mi pecho”5, se lamenta Fausto anhelando superar esa división interior mediante el acceso a una vivencia que abrace la plenitud de las posibilidades humanas: ”lo que está repartido entre la humanidad entera quiero yo experimentarlo en lo más íntimo de mi ser; quiero abarcar con mi espíritu lo más alto y lo más bajo, acumular en mi pecho el bien y el mal de ella, extendiendo así mi propio ser al suyo, y como ella misma estrellándome yo también al fin.”6 Tal es el pacto: si Mefistófeles logra que pueda actuar ese libreto, Fausto le entregará su alma, estrellándose él también al fin. “- Fausto: Si jamás me tiendo descansado sobre un lecho ocioso, perezca yo al instante, si jamás con halagos puedes engañarme hasta el punto de estar yo satisfecho de mi mismo; si logras seducirme a fuerza de goces, sea aquel para mí el último día. Te propongo la apuesta. /–Mefistófeles: ¡Aceptada! /–Fausto- ¡Choquen nuestras manos! Si un día le digo al fugaz momento: «¡Detente! Eres tan bello!», puedes entonces cargarme de cadenas, entonces concederé gustoso en morir.”7 Fausto considera que merece morir cuando su ansia de unidad, de abrazar la totalidad de la experiencia que es el motor de su vida, haya cesado. (Cosa que ocurre aunque no del modo como se esperaba).

Esta tensión, origen del dinamismo del ser nos resulta muy familiar a los que pensamos después de Hegel. Georg Lukacs reconoce la comunidad en el espíritu de la época que sopla a través de los dos pensadores: “la ruta por la cual ha encontrado Goethe a su Guillermo Meister o a su Fausto es, en un amplio sentido histórico, el mismo camino que recorre el espíritu en la Fenomenología hegeliana.”8 La superación de la tensión equivale al estallido del ser finito.

De ahí que en esa misma época, Schopenhauer juzgara a aquel anhelo como una estafa al ser finito por parte de una totalidad que no hace más que “aprovecharse” –si así pudiéramos hablar- de su inquietud y confusión. No está dispuesto a dejarse engañar por Mefistófeles que había afirmado claramente: “Soy el espíritu que todo lo niega y con razón, pues todo cuanto tiene principio merece ser aniquilado, y por lo mismo mejor fuera que nada viniese a la existencia.”9

Schopenhauer a quien Max Horkheimer definiera como un “pesimista clarividente”, advirtió que “la violencia genial con que Hegel, el último de los grandes sistemáticos de la filosofía, salva la positividad de lo absoluto, incluyendo en ello la tortura y la muerte, fracasa frente a la circunstancia de que pese a todo la comprensión se ve ligada al sujeto viviente y de que con él se hunde.” 10
Schopenhauer quiere despertar al hombre de su ilusión, de la vanidad de su deseo que carece de aquel objeto en el cual pudiera descansar gozoso. La ley del juego de la vida no admite descanso: “Comparando, como antes lo hacíamos, la actividad incesante, seria, penosa del hombre, con lo que merced a ella obtiene o podrá obtener, hallamos por la desproporción que resulta, que el fin perseguido es absolutamente insuficiente como fuerza motriz para explicar todo este movimiento y ese tumulto sin fin. ¿Qué es un breve retraso de la muerte? ¿Qué un débil alivio de la miseria humana, un corto aplacamiento del dolor, o una satisfacción momentánea del deseo, junto al triunfo seguro de la muerte? ¿Tan exiguas ventajas pueden ser las causas reales que ponen en movimiento a toda la raza humana, innumerable porque se renueva sin cesar, y a la cual vemos correr, agitarse, empujarse, atormentarse, moverse convulsivamente, representar sin punto de reposo la tragicomedia de la historia del mundo y lo que es peor, soportar la ironía de una existencia que los hombres se esfuerzan en prolongar todo lo posible?”

“Evidentemente, esto es inexplicable si buscamos las fuerzas motrices fuera de los personajes y pensamos que los hombres corren reflexivamente en pos de bienes cuya posesión no compensan los tormentos y los trabajos que cuestan. Si la razón pudiese oírse en este asunto, hace mucho tiempo que los hombres hubiesen reconocido que el bollo no vale el coscorrón y habrían abandonado la partida. Mas por el contrario, cada uno de nosotros defiende su vida como si fuera un precioso depósito de que tuviera que responder y se consume entre los cuidados y tormentos que cuesta conservarla. Ignora el por qué y el para qué, no conoce la recompensa; admite a cierra los ojos y bajo palabra que el premio tiene un gran valor, pero ignora en qué consiste. De ahí que yo haya dicho que las marionetas no están movidas por hilos exteriores, sino por un mecanismo interior. Este mecanismo, este rodaje infatigable es la voluntad de vivir, impulso irreflexivo que no tiene razón suficiente en el mundo exterior. Ella es quien impide a los hombres abandonar la escena, el primum mobile de sus movimientos. (...) Toda manifestación de una fuerza natural tiene una causa, pero la fuerza misma no la tiene; igualmente todo acto aislado de la voluntad, tiene un motivo, pero la voluntad carece de él; en el fondo ambas cosas son una y la misma. La voluntad es, en las cosas, el límite metafísico más allá del cual no es posible ir. El carácter absoluto y originario de la voluntad explica que el hombre ame sobre todas las cosas una existencia llena de miserias, de tormentos, de dolores, de angustias y por añadidura, de aburrimiento, que si se la considera objetivamente debería ser para él un objeto de horror, siendo así que, por el contrario, nada teme tanto como ver llegar su término, que es lo único de que puede estar seguro.”11

Como dice Freud, uno de sus más famosos discípulos “el plan de la «Creación» no incluye el propósito de que el hombre sea «feliz».”12

Por este camino la búsqueda del absoluto, de la experiencia humana de plenitud, aparece como algo engañoso. La realidad entera es presentada en términos de antagonismo. Pues es el hombre quien en primer lugar sufre en su interior el antagonismo y desespera de poder superarlo. Considera una ilusión vana el aferrarse a la posibilidad de una reconciliación ¿Cuándo? ¿En otra vida? ¿En qué otra vida? Y se aferra a la única certeza que le muestra su vida cotidiana: la permanente certeza del fracaso. “¿De quién soy la voluntad? ¿Quién quiere en mí?” Se pregunta el schopenhaueriano Emile Cioran, si cada uno de nuestros pensamientos “aniquila el mundo”13, al vaciarlo de sentido para el ser particular. Allí radica la estafa. Si el hombre pudiera estar a gusto en su condición de división interior no existiría el problema. ¿Cómo saciar el ansia de totalidad si no hemos «sido hechos» para lograrlo? A lo máximo que podemos aspirar es a una pérdida de la conciencia del conflicto, al logro de una pseudo plenitud o totalidad negativa, en la disolución del yo o narcotización del yo. Si el «yo» duele, bueno pues hagamos algo: durmámoslo, hagámoslo soñar. Esta salida negativa, la búsqueda del equilibrio en el embotamiento del yo herido, podría ser ilustrada por muchos textos (como todo lo que venimos relatando, ¡es tan difícil omitir testimonios!). Pero nos quedamos con la maravillosa prosa de Baudelaire:

“Es necesario estar siempre ebrio. Todo se resume en esto: es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo, que quiebra vuestras espaldas y os inclina hacia la tierra, hace falta embriagarse sin tregua.
¿Pero con qué? Con vino, con poesía o con virtud, a vuestro modo.
Y si alguna vez, en una caminata palaciega, sobre la hierba verde de una tumba, en la triste soledad de vuestro cuarto, os despertáis, la embriaguez ya disminuida o desaparecida, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj y a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro y el reloj os responderán: «¡Es la hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. Con vino, con poesía o virtud, a vuestro modo»"14.

Se propone una cierta «comunión» con lo real que anularía momentáneamente, el profundo desencanto del hombre. Fantasías de reconciliación a las que se aferra para no desesperar: virtud, religión, arte, placeres, sueños del «yo», que le ayudan a soportar la impotencia de su deseo, son flores que ha hecho crecer el abismo solitario de su alma. Las flores del mal.
La transparencia del mal15
¿Y si el deseo «individual» es un mito, y si el «yo» es un mito? ¿Si la búsqueda del deseo y el «yo» son construcciones culturales?

Tal es el modo como presentan la realidad de la vida humana y de cualquier modo de vida Gilles Deleuze y Felix Guattari en el Antiedipo. La realidad aparece allí como un flujo rizomático de conexiones, como un mecanismo que engarza fragmentos sin identidad de un proceso sin finalidad: “Ello funciona en todas partes, bien sin parar, bien discontinuo. Ello respira, ello se calienta, ello come. Ello caga, ello besa. Qué error haber dicho el ello. En todas partes máquinas, y no metafóricamente: máquinas de máquinas, con sus acoplamientos y sus conexiones. Una máquina-órgano empalma con una máquina fuente: una de ellas emite un flujo que la otra corta. El seno es una máquina que produce leche, y la boca, una máquina acoplada a aquella.” (...)

“Ya no existe ni hombre ni naturaleza, únicamente el proceso que los produce a uno dentro del otro y acopla las máquinas. En todas partes, máquinas productoras o deseantes, las máquinas esquizofrénicas, toda la vida genérica: yo y no-yo, exterior e interior ya no quieren decir nada.” (...)

“El deseo no cesa de efectuar el acoplamiento de flujos continuos y de objetos parciales esencialmente fragmentarios y fragmentados. El deseo hace fluir, fluye y corta.... Bolsa de aguas y cálculos de riñón; flujo de cabellos, flujo de baba, flujo de esperma, de mierda o de orina producidos por objetos parciales, constantemente cortados por otros objetos parciales, que a su vez producen otros flujos, cortados por otros objetos parciales. Todo objeto supone la continuidad de un flujo, todo flujo la fragmentación del objeto. (…) Realizar el proceso, no detenerlo ni hacerlo girar en el vacío, ni darle una finalidad. Nunca se irá bastante lejos en la desterritorialización, en la decodificación de los flujos.”16

El miedo, la ansiedad, la angustia, la insatisfacción son el resultado de una cultura que ha hecho creer al hombre que tiene una identidad personal y que persigue una finalidad en la vida. Una cultura que le ha hecho aprender los mapas de los territorios a donde habitan el bien y el mal, la verdad y la mentira y los senderos que debe transitar el deseo (en los términos en que fuera, entre los cuales se condena al psicoanálisis como un último intento de codificación de lo real). La angustia del hombre es hija de esos códigos. Disueltos los códigos el conflicto revelará su falsedad.
Pero quien ha llevado tal «deconstrucción» al extremo, ha sido Jean Baudrillard. Baudrillard nos propone pensar al deseo mismo como una construcción cultural. Hasta él, el deseo había sobrevivido: individual, genérico, o mecanizado pero existente, como último bastión histórico de aquel «en sí» que la filosofía ha pretendido desde siempre desentrañar.

Baudrillard modifica la hipótesis de interpretación. En una parte de su obra, De la seducción, comentando un pasaje de Baudelaire titulado Elogio al maquillaje, sostiene:

“Si hay deseo -es la hipótesis de la modernidad- entonces nada debe romper la armonía natural, y el maquillaje es una hipocresía. Si el deseo es un mito -es la hipótesis de la seducción- entonces nada prohíbe que sea representado por todos los signos sin limitaciones de naturalidad.” (... ) “¿cómo responder a la apariencia pura, sino reconociendo su soberanía? ¿Desmaquillar, arrancar ese velo, conminar a las apariencias a desaparecer? Absurdo: es la utopía de los iconoclastas. No hay Dios tras las imágenes e incluso la nada que encubren debe quedar en secreto. La seducción, la fascinación, el resplandor estético de todos los grandes dispositivos imaginarios reside en eso: en la desaparición de toda instancia, ya sea la de la cara, la desaparición de toda sustancia, ya sea la del deseo - en la perfección del signo artificial.”17

Aquí el maquillaje aparece como un símbolo del artificio de la cultura humana. Pero Baudrillard no lo interpreta al modo de Baudelaire, como una especie de ars cooperativa naturae. Para él no existe ningún «en sí» más allá de su artificial definición cultural, o en sus propios términos, de su simulacro18. Por lo tanto la oposición artificial/natural desaparece. Si la necesidad de búsqueda es un simulacro y es un simulacro también por lo mismo la posibilidad de existencia de un camino para esa búsqueda que el hombre pudiera transitar hacia cualquier lado, aún hacia su disolución, entonces, cualquier maquillaje es bueno para cubrir su nada. Baudrillard niega a la vez la realidad del deseo y la del rostro personal. Uno y otro van de la mano. Sólo persiste la apariencia que la cultura ha ido construyendo como lucecitas de colores que iluminan su noche, una noche oscura que ya no duele.

Quizás el pensamiento de Baudrillard se preste muy bien al espíritu de una época y un lugar (la sociedad de consumo y entretenimiento) cuya vorágine y distracción permanente impide al hombre entrar en contacto con el nombre propio de su abismo interior. ¿O quizás tenga razón?
El largo Sábado del hombre
Verdaderamente es difícil ser hombre. Anhelo de absoluto jamás saciado dando manotones torpes para abrazar sin conseguir el «todo», optando a veces por la «nada» y no sabiendo qué hacer luego con ella. Ser hombre: “Ese pozo de inquietud. El solo más inquieto que toda mi creación junta”, como dice el Dios de Peguy19.

Por mi parte y conforme a mi experiencia, prefiero entender la cultura y la historia del hombre como lo hace George Steiner al final de Presencias reales:

“Existe un día concreto en la historia occidental del que ni la relación histórica, el mito o las Escrituras dan cuenta. Se trata de un sábado. Y se ha convertido en el día más largo. Sabemos de aquel Viernes Santo, que según la Cristiandad, fue el de la Cruz. Sin embargo, el no cristiano, el ateo, también lo conoce. Esto significa que conoce la injusticia, el sufrimiento interminable, el despilfarro, el brutal enigma del fin que tan ampliamente constituyen no sólo la dimensión histórica de la condición humana, sino la estructura cotidiana de nuestras vidas personales. Sabemos, puesto que no podemos eludirlos, del dolor, del fracaso del amor; de la soledad que son nuestra historia y nuestro destino particular. También sabemos acerca del domingo. Para el cristiano ese día significa una insinuación, asegurada y precaria, evidente y más allá de la comprensión, de la resurrección, de una justicia y un amor que ha conquistado la muerte. Si no somos cristianos o creyentes, sabemos de ese domingo en términos análogos. Lo concebimos como el día de la liberación de la inhumanidad y la servidumbre. Buscamos resoluciones, sean terapéuticas o políticas, sean sociales o mesiánicas. Las características de ese domingo llevan el nombre de esperanza (no hay palabra menos deconstruible).”

“De todas maneras, el nuestro es el largo día del sábado. Entre el sufrimiento, la soledad y el despilfarro impronunciable por un lado, y el sueño de liberación de renacimiento por otro. Frente a la tortura de un niño, a la muerte del amor que es el Viernes, incluso el arte y la poesía mayores son casi inútiles. En la Utopía del Domingo, es de presumir, la estética carecerá de toda lógica o necesidad. Las aprehensiones y figuraciones en el juego de la imaginación metafísica, en el poema y en la música, que hablan de dolor y de esperanza, de la carne que se dice que sabe a ceniza y del espíritu del cual se dice que sabe a fuego, son siempre sabáticas. Han surgido de una espera inmensa que es la espera del hombre. Sin ellas, ¿cómo podríamos tener paciencia?”20
Es difícil vivir en el Sábado. Esa zona intermedia, de espera en el desequilibrio permanente. Algunos han preferido instalarse en el Viernes otros no sueñan sino con el Domingo. Pero creo que el secreto reside de ser posible, en aprender a vivir en el Sábado. A diferencia de Baudrillard, pienso que somos incapaces de deconstruir la esperanza: damos fe de ella en el mismo intento.

“Y si la angustia es la experiencia de la Nada,” dice Bruno el personaje de Sobre héroes y tumbas, “algo así como la prueba ontológica de la Nada, ¿no sería la esperanza la prueba de un Sentido Oculto de la Existencia, algo por lo cual vale la pena luchar? Y siendo la esperanza más poderosa que la angustia (ya que siempre triunfa sobre ella, porque si no todos nos suicidaríamos), ¿no sería que ese Sentido Oculto es más verdadero, por decirlo así, que la famosa Nada?”21

Soy consciente de estar volviendo al inicio, de estar volviendo a Agustín.

Resumen

La insaciabilidad del deseo. De Agustín a Baudrillard.

El trabajo intenta reconocer la famosa experiencia de San Agustín, (expresada en su sentencia del Libro I de las Confesiones,fecisti nos ad Te, et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in Te”) bajo las distintas máscaras con las que aparece en autores modernos (Goethe, Schopenhauer, Baudelaire) y contemporáneos (Freud, Deleuze-Guattari, Cioran, Baudrillard). Buscaremos presentar las muy diferentes comprensiones y propuestas de superación de ese pathos “desequilibrante” en el que consiste la inquietud proveniente de la insaciabilidad del deseo humano.
Marisa Mosto

mostom@fibertel.com.ar; marisamosto@gmail.com

4737-2864; 1559678000

Dra. en Filosofía

UCA



1 Olivier Clément, Sobre el hombre, Madrid, Encuentros, 1984, p. 26

2 Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo, Madrid, Rialp, 1991, p. 218

3 Etienne Gilson, El espíritu de la filosofía medieval, Madrid, Rialp, 1981, 262- 263

4 Paul Ricoeur, Finitud y culpabilidad, Madrid, Taurus, 1982, p. 146

5Goethe, Fausto, Traducción de José Roviralta, Bs. As., Sudamericana, 1999, Primera parte, Aldeanos bajo el Tilo, p. 60

6 Goethe, Fausto, Primera parte, Gabinete de estudio, p. 77

7 Como es sabido, la tensión, positivo-negativo, acción-reposo, plenitud de la vida y movimiento-pobreza de experiencia y quietud, recorren todo el drama.

8 Georg Lukacs, El joven Hegel, Méjico, Grijalbo, 1970, p.544

9 Goethe, Fausto, Primera parte, Gabinete de estudio, p. 66

10 Max Horkheimer, “Actualidad de Schopenhauer” en Sobre el concepto de hombre y otros ensayos, Bs. As., Sur, 1970, p. 103-104

11 El mundo como voluntad y representación, Madrid, Aguilar, p. 905-906

12 El malestar en la cultura, Madrid, Alianza, 1998, p. 20

13 Breviario de podredumbre, Bs. As., Taurus, 1991, p. 83

14 Charles Baudelaire, “Enivres-vouz” Pages choisies, París, Larouse, 1934 “Il faut être toujours ivre, tout est là ; c'est l'unique question. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve. /Mais de quoi? De vin, de poésie, ou de vertu à votre guise, mais enivrez-vous! /Et si quelquefois, sur les marches d'un palais, sur l'herbe verte d'un fossé, vous vous réveillez, l'ivresse déjà diminuée ou disparue, demandez au vent, à la vague, à l'étoile, à l'oiseau, à l'horloge; à tout ce qui fuit, à tout ce qui gémit, à tout ce qui roule, à tout ce qui chante, à tout ce qui parle, demandez quelle heure il est. Et le vent, la vague, l'étoile, l'oiseau, l'horloge, vous répondront, il est l'heure de s'enivrer ; pour ne pas être les esclaves martyrisés du temps, enivrez-vous, enivrez-vous sans cesse de vin, de poésie, de vertu, à votre guise.” El mismo Freud sostiene en El malestar del la cultura: “Tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Para soportarla, no podemos pasarnos sin lenitivos («No se puede prescindir de las muletas», nos ha dicho Theodor Fontane). Los hay quizá de tres especies: distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeña nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas que la reducen; narcóticos que nos tornan insensibles a ella. Alguno cualquiera de estos remedios nos es indispensable. Voltaire alude a las distracciones cuando en Candide formula a manera de envío el consejo de cultivar nuestro jardín; también la actividad científica es una diversión semejante. Las satisfacciones sustitutivas como nos la ofrece el arte son, frente a la realidad, ilusiones, pero no por ello menos eficaces psíquicamente, gracias al papel que la imaginación mantiene en la vida anímica. En cuanto a los narcóticos, influyen sobre nuestros órganos y modifican su quimismo. No es fácil indicar el lugar que en esta serie corresponde a la religión.” p. 18

15 Título de una obra de Jean Baudrillard, Madrid, Anagrama, 1991

16 Gilles Deleuze-Felix Guattari, El Antiedipo, Capitalismo y esquizofrenia, Barcelona, Paidós, l954, p. ll y ss.

17 Jean Baudrillard, De la seducción, Madrid, Cátedra, l987, p. 90-91

18 Cfr. “La precesión de los simulacros” en Jean Baudrillard, Cultura y simulacro, Barcelona, Kairós, 1987

19 Charles Peguy, El pórtico del misterio de la segunda virtud, Madrid, Encuentros, 1991, p. 154

20  George Steiner, Presencias reales, Barcelona, Destino, 1991, p.280-281

21 Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, Bs. As., Seix Barral, 1991, p. 233


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconIrene González López. 4ºA
«Pilar Miró, directora de cine»); «Breaking the Code. Películas que burlaron la censura en España» «Cien médicos en el cine de ayer...

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconFrases filosóficas y reflexiones profundas del pensamientos (hoja 11)

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconMemorias de hoy y de ayer

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconLa retórica: ayer y hoy

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconEl ayer y hoy de la poesíA

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconPaper (I) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos...

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconPaper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos...

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconLiteratura es un concepto cambiante, lo que se entiende hoy por literatura...

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconAyer me quite la vida por un rato

Reflexiones de hoy motivadas por pensamientos de ayer” iconAyer, vague por las calles






© 2015
contactos
l.exam-10.com