La escalera: símbolo central de la obra






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3.- PERSONAJES

El comportamiento humano

Buero Vallejo muestra una gran preocupación por el comportamiento del hombre. A través de sus personajes trata algunos de los problemas esenciales en las relaciones del individuo consigo mismo  en el caso de Historia de una escalera la relación entre los proyectos y la actuación para ponerlos en marcha  y con los demás. El autor realiza una caracterización tan completa de sus personajes que algún crítico califica su teatro de «psicológico».

Entre sus personajes no existe el prototipo de "héroe positivo". La primera impresión que nos producen es de congoja y pena, sensación que se verá después atenuada por la esperanza de que el futuro presente mejores perspectivas para los hijos.

La comunidad

Aunque los personajes están perfectamente dibujados y, en consecuencia, pueden ser estudiados uno por uno, es la comunidad de vecinos, esto es, la colectividad, la auténtica protagonista de la historia.

En el siguiente cuadro (Cuadro n.' 2. Distribución de los vecinos de «Historia de una escalera»), observamos cómo estos personajes se distribuyen por familias en las casas, y cómo trasladan su vivienda de puerta en puerta  único cambio en sus vidas  a lo largo de treinta años.

La distribución de los vecinos de Historia de una escalera





ACTO I (1919)

ACTOII (1929)

ACTO III (1949)


PUERTA I

Generosa

Gregorio

Carmina

Pepe

Generosa
Carmina

joven bien vestido



PUERTA II

Elvira

Don Manuel

Elvira
Fernando

Fernado, hijo

Elvira
Fernando

Fernando, hijo

Manolín



PUERTA III

Paca

Señor Juan

Urbano

Trini

Rosa

Paca

Señor Juan

Urbano

Trini

Paca
Urbano

Trini

Rosa

Carmina

Carmina, hija

PUERTA IV

Doña Asunción

Fernando

Rosa

Pepe

Señor bien vestido

En este drama de familias, vemos repetirse a lo largo de tres generaciones las mismas pautas de comportamiento. La personalidad de los hijos es un eco de la de sus mayores, y aquéllos transmiten, a su vez, la herencia que han recibido.

A).- CARACTERIZACIÓN DE LOS PERSONAJES

La caracterización de los personajes se plantea a través de dos vías diferentes:

1. Caracterización directa, por la cual el propio personaje revela su forma de ser al espectador a través de su imagen y sus palabras.

2. Caracterización indirecta, por la cual conocemos a un personaje a tra­vés de lo que otros nos dicen de él y de las acotaciones  en las cuales el autor suele describir los rasgos físicos más sobresalientes de cada uno, su indumentaria y sus gestos (movimiento corporal).

Buero utiliza, además, la técnica de establecer contrastes y paralelismos entre personajes para dibujar sus caracteres. Así, por ejemplo, opone la figura obesa de la señora Paca a la de la alta y delgada doña Asunción; y opone también sus modales: Paca es una mujer descarada mientras que doña Asunción es una mujer muy educada, aunque algo hipócrita.

B).- CLASIFICACIÓN DE LOS PERSONAJES

a).- PERSONAJES PRINCIPALES

Algunos de los personajes producen la impresión de que "sobresalen" más que otros. Es el caso de Fernando  que en el primer acto parece ser el protagonista absoluto, aunque después queda relegado a un segundo plano , así como el de Urbano, Carmina y Elvira.

b).- PERSONAJES SECUNDARIOS Y EPISÓDICOS

El resto de los inquilinos son personajes secundarios  cuya actuación reviste cierta relevancia  o personajes episódicos que, aun cumpliendo una concreta función dramática, aparecen tan sólo en alguna escena. Es el caso de los dos nuevos inquilinos, que aparecen en una escena del tercer acto.

Al señor Gregorio se le menciona en algunas ocasiones, sin que llegue a salir a escena: No podemos considerarlo propiamente como personaje invisible dada la escasa importancia que tiene en el desarrollo de la acción.

C).- ANÁLISIS INDIVIDUAL DE LOS PERSONAJES

a).- FERNANDO

Fernando es un joven muy atractivo. Lo dicen varios personajes y lo confirma Buero en acotación: Fernando es, en efecto, un muchacho muy guapo.

Trabaja como empleado de una papelería. Como trabajador asalariado que es, podemos incluirle en la clase media, aunque en un nivel muy cercano al del proletariado, del que vanamente intenta diferenciarse.

No le gusta su trabajo y tiene la cabeza llena de planes y proyectos para el futuro. Pero todo ello contrasta con su inacción: Fernando no es más que un iluso incapaz de hacer realidad sus sueños. Así lo afirma, inconscientemente, su madre, al comienzo de la obra:

DOÑA ASUNCIÓN.  [...] Y no hace más que leer y pensar. Siempre tumbado en la cama, pensando en sus proyectos. (Acto l.)

A través de la larga conversación que mantiene con Urbano en el primer acto, conocemos sus preocupaciones:

  El disgusto por la vida presente;

- La angustia producida por el rápido paso del tiempo «
  La incomprensión de las personas mayores.

En su intención de ascender en la escala social y en su incapacidad para hacerlo se reflejan esos tres aspectos, que le configuran como un ser que no vive en la realidad.

Cuando manifiesta a su amigo su firme propósito de ponerse a trabajar inmediatamente, Urbano se ríe porque sabe que Fernando no es más que un soñador y un gandul, e intenta hacerle ver que no es tan fácil medrar como él cree. Tendría que esforzarse cada día para cumplir lo mejor posible sus obligaciones, tendría que sacrificarse continuamente para ahorrar...

Tratando de hacerle reaccionar, Urbano le insulta llamándole “tonto”, “desgraciado”, “triste hortera”, “marqués”, “papanatas”, “gandul”, y “soñador”, pero lo único que consigue es que Fernando se moleste con él.

La señora Generosa se refiere también a Fernando diciendo: “Ese gandulazo es muy simpático”. Se trata, realmente, del calificativo que mejor define al personaje.

Los vecinos le conocen mejor que su propia madre, primera de las mujeres que creyó en él y en su maravilloso futuro como famoso ingeniero, escritor, poeta...

El espectador escucha esta historia directamente de labios de Fernando, cuando éste le habla a Carmina de sus proyectos al final del acto primero.

También creyó en él Elvira, quien, ya tarde, se da cuenta de que sólo eran ensoñaciones del joven. A la que ya es su mujer sólo le queda lamentarse, lo que hace con sarcasmo:

ELVIRA. Tú ibas a ser aparejador, ingeniero, y hasta diputado. ¡je! Ese era el cuento que colocabas a todas. ¡Tonta de mí, que también te hice caso! (Acto II.)

Fernando traiciona, pues, la confianza de las tres mujeres que más le han querido: su madre, Carmina y Elvira. Pero se traiciona sobre todo a sí mismo, eligiendo el camino más fácil, al aceptar el dinero de su suegro casándose con Elvira.

Fernando fracasa por su propia incapacidad personal. Porque es un gandul, un inconstante que cree poder alcanzar sin esfuerzo lo que no pasa de ser una ilusión. Por ello, cuando se acaba el dinero del suegro, finalizan para siempre sus ambiciones, quedando únicamente el poso del cotidiano y a menudo incontenido mal humor. El personaje de Fernando hubiese fracasado en cualquier situación social en la que se hallara; que­daría   relegado a la mediocridad, precisamente a causa de su pereza.

Un segundo rasgo de su carácter es la hipocresía, que se refleja en el interés que pone en que los demás vecinos no se enteren de su penosa situación económica ni de la pésima relación que mantiene con su mujer (quien, por su parte, también se esfuerza por disimular ante los demás).

b).- URBANO

En la acotación que precede a su primera aparición, Buero nos explica que Urbano es un proletario. El personaje trabaja de obrero en una fábrica.

Se ve a sí mismo como un hombre incapaz de superarse mediante su exclusivo talento. Cree que solo puede enfrentarse a las condiciones sociales que le atenazan amparándose en la «fuerza» del sindicato. Se considera perteneciente a una clase social sometida.

Sin embargo, nos sorprenden los términos de su declaración a Carmina en el segundo acto, en el que casi nos parece estar escuchando a Fernando:

URBANO Más vale ser un triste obrero que un señorito inútil... Pero si tú me aceptas yo subiré. ¡Subiré, sí! ¡Porque cuando te tenga a mi lado me sentiré lleno de energías para trabajar! ¡Para trabajar por ti! Y me perfeccionaré en la mecánica y ganaré más,

Urbano ama a Carmina, pero sabe que no es correspondido por ella. Decide manifestarle su amor para evitar que la muchacha llegue a pasar apuros económicos.

La causa de la frustración de Urbano es principalmente de carácter social: fracasa la estructura socio económica sobre la que se había apoyado, en la que confiaba y desde la que luchaba para mejorar las condiciones económicas y sociales de todos los trabajadores, incluso las de aquellos que, como Fernando, no pertenecían al sindicato.

No sabemos por qué se quiebra la ilusión de Urbano por el sindicato, en el que tanta fe había puesto. El autor se limita a decir que el sindicato fracasó por «la falta de solidaridad». (El espectador sabe que ha transcurrido una cruenta guerra civil entre los dos últimos actos.)

Diferencias y semejanzas entre Urbano y Fernando

Nos parece interesante establecer una comparación entre las figuras de Urbano y Fernando.



FERNANDO


URBANO

- Vago y gandul

- Soñador

- Individualista (quiere «subir» él solo en la escala social)

- Tiene éxito con las mujeres

- Es hijo único

- Trabajador

- Realista

- Solidario (desea que mejoren las condiciones de vida para todos los trabajadores)

- Son varios hermanos


Fernando y Urbano, personajes paralelos

A pesar de estas diferencias tienen en común su incapacidad para la acción que se hace patenten la coletilla, que uno y otro aplican a la me­nor ocasión, aunque nadie  ni siquiera ellos mismos  crean en lo que afirman. Fernando desperdicia el presente asegurando que a partir del día siguiente va a trabajar y Urbano amenaza a todo el que le molesta con tirarle por el hueco de la escalera. En varias ocasiones se echan en cara su fanfarronería:

URBANO.   (Riendo.) Siempre es desde mañana. ¿Por qué no lo has hecho desde ayer o desde hace un mes? (Breve pausa.) Porque no puedes. Porque eres un soñador. ¡Y un gandul! (Acto l.)

FERNANDO. Cualquier día tiras tú a nadie por el hueco de la escalera. ¿Todavía no te has dado cuenta de que eres un ser inofensivo? (Acto l.)

Encuentran así un parelelo final en sus vidas, porque ambos han fracasado económica, social y moralmente. A los dos les ha faltado el carácter necesario para tener éxito en la sociedad española. Día tras día, siguen subiendo y bajando la escalera, mientras envejecen.

c).- CARMINA

Carmina es una preciosa muchacha de aire sencillo y pobremente vestida.

Está enamorada de Fernando desde que era una niña. Cuando eran pequeños jugaban a que eran novios. Tras un breve titubeo, acepta la proposición de matrimonio de Fernando, al final del primer acto. A través de las palabras del joven, la muchacha vislumbra un futuro feliz.

En el acto segundo, Carmina acabará accediendo a la petición de Urbano, tras cuya declaración se limita a asentir «tristemente». Se casa para librarse de la vida llena de miseria que seguramente le aguardaría tras la muerte de su padre. Se nos permite suponer que continúa enamorada de Fernando, quien ya es marido de Elvira.

Carmina nunca se dirige con cariño a Urbano, su marido. Éste le había ofrecido apoyo material y esto es lo que ella aceptó. Su corazón está cansado y gastado «de la edad... y de las desilusiones», según ella misma dice. Su carácter se ha agriado y nos sorprende su manera de hablar, ya que siempre se había mostrado amable y comedida.

d).- ELVIRA

Elvira, nos dice el autor, es una linda muchacha vestida de calle. Ella y su padre gozan de una posición económica superior a la de los demás vecinos.

Está enamorada de Fernando, a quien ayuda económicamente cuando tiene ocasión y a quien "persigue", sin recato, a pesar de la aversión que él le muestra.

En el paso del primero al segundo acto, Elvira ha conseguido su propósito, la encontramos casada con Fernando. Pero también observamos enseguida que el matrimonio no se lleva bien. Elvira se ha arrepentido de su elección, y reprocha a su marido.

ELVIRA.   Si hubiera sabido lo que me llevaba... Si hubiera sabido que no eras más que un niño mimado... (Acto II)

Fernando, cansado de sus continuas recriminaciones, contesta diciéndole lo que, por su parte, piensa de ella:

FERNANDO.  (Entre dientes.) Siempre has sido una niña caprichosa y sin educación. (Acto II.)

Desde que se casó con Fernando, Elvira ha descendido en la escala económico social que disfrutaba cuando vivía con su padre.

Sólo por un momento deja de disimular ante los demás, casi al final de la obra, y reconoce el desastre de su matrimonio.

Aunque hasta entonces había simulado mantener unas relaciones "correctas" con el resto de los vecinos, al insultar a Urbano y Carmina manifiesta sus prejuicios de clase y pregunta a su marido para que todos la oigan bien:

ELVIRA   ¿Por qué te avienes a discutir con semejante gentuza? (Acto III.)

El odio, el rencor y el desprecio de Elvira (dirigido especialmente a su rival, Carmina) se hace incontenible. Ya no puede disimular durante más tiempo y se desborda en la pelea final del acto tercero.

e).- PERSONAJES SECUNDARIOS O “CORO”

Aunque cada uno de ellos conserva su individualidad, el resto de los personajes no alcanza tanta relevancia, y cumplen, la función de coro. Buero mantiene que el coro antiguo (conjunto de actores que, en los intervalos de la representación expresaban a través del canto la admiración, el temor, el deseo, los sentimientos, en fin, que les inspiraba la tragedia que habían presenciado pero en la cual no intervenían) no murió sino que «se sustituye por ciertos personajes que representan de algún modo a lo colectivo y que intervienen en la acción y la comentan desde sus peculiares puntos de vista. La forma ha variado, pero la función subsiste».

Generosa

La señora Generosa es una pobre mujer de unos cincuenta y cinco años. Su marido es el señor Gregorio  el cual no sale nunca a escena  y tiene dos hijos: Carmina y Pepe.

Buero resalta su carácter apocado contrastándolo con el carácter decidido y enérgico de su amiga Paca. Generosa es incapaz de levantar la voz ni de murmurar contra ninguno de los vecinos.

PACA Mire, Generosa: usted tiene muy poco arranque. ¡Eso es! No se atreve ni a murmurar.

GENEROSA   ¡El Señor me perdone! Aún murmuro demasiado. PACA   i,Si es la sal de la vida! (Acto II.)

Los problemas ahogan a esta mujer. Ya en el primer acto captamos su incapacidad para reaccionar y la angustia con que se enfrenta a los problemas cotidianos.

GENEROSA.  (Mirando el recibo) ¡Dios mío! ¡Cada vez más caro! ¡No sé cómo vamos a poder vivir! (Acto I.)

Tampoco sabe cómo va a salir adelante con la escasa pensión que le queda tras la jubilación de su marido y mucho menos, tras su muerte, al comienzo del acto segundo.

Doña Asunción

Doña Asunción es una señora de luto, delgada y consumida.  y con don Manuel, la única que recibe este tratamiento.

Es educada, correcta y más bien tímida. Mantiene una actitud de humildad ante los demás. Ese es el tono de las disculpas que inventa para no tener que confesar que carece de dinero para abonar sus recibos.

Cree que su hijo es el ser más maravilloso del mundo y lo alaba continuamente. Afirma que está trabajando, cuando sabe perfectamente que se encuentra en casa, tumbado en la cama y pensando en sus proyectos.

Don Manuel

Don Manuel, el padre de Elvira, recibe el tratamiento de respeto (don), lo que le convierte en superior a los demás vecinos. Se trata de un pequeño burgués que ha subido gracias a su propio esfuerzo. Fue oficinista hasta que montó su propio negocio, una agencia. Paca explica a Generosa que la agencia de don Manuel es «un sacaperras» que se dedica a «sacar permisos, certificados...», que gracias a sus numerosas relaciones  sabe muchas “triquiñuelas”  ha podido montarla y está ganando mucho dinero.

Don Manuel puede pagar sus cuentas sin ningún apuro e incluso puede permitirse el lujo de pagar el recibo de su vecina, doña Asunción, con el dinero que lleva en ese momento en la cartera.

Mima a su hija en exceso y está dispuesto a acceder a todos sus caprichos, aunque lo que ésta quiere hacer no le parezca lo más acertado.

En el tercer acto sabemos que ha muerto, y ya en el segundo no ha aparecido ni se le menciona. Su papel ya ha sido cumplido.

El señor Juan

Señor es un término de cortesía que se aplica a cualquier hombre, aunque sea de inferior condición social. Por lo tanto, el marido de Paca no recibe el mismo trato de preferencia que don Manuel.

No aparece en escena hasta el segundo acto. Buero lo describe como un viejo alto y escuálido de aire quijotesco, que cultiva unos anacrónicos bigotes lacios. Su descripción física contrasta con la gruesa figura de su mujer.

Su hija Trini le comprende; sabe aplacarle y tranquilizarle mucho mejor que su mujer, como ésta misma reconoce.

El señor Juan se muestra dolido por la situación en que vive su hija Rosa  amancebada con Pepe una puerta más allá de la suya. Aunque no quiere reconocerlo, está preocupado por ella (su cariño se delata al llamarla «Rosita») e intenta averiguar por Trini cómo se encuentra.

SEÑOR JUAN    ¡Ni mentármela siquiera! ¡Y no quiero que la visites, ni que hables de ella! Rosita se terminó para nosotros... ¡Se terminó! (Pausa.) Debe de defenderse muy mal ¿verdad? (Pausa.) Aunque a mí no me importa nada. (Acto II.)

Trini cuenta a su padre el penoso momento que atraviesa Rosa; y el padre, en un gesto de conmiseración y de amor, le entrega para ella el dinero que había ahorrado a lo largo de mucho tiempo, a fuerza de privaciones. Pero antes hace que Trini prometa que Rosa no conocerá nunca su procedencia. No aprueba la vida que su hija lleva con Pepe, y no quiere dar pie a que Rosa pueda pensarlo, ni reconocer el cariño que siente por ella.

Trini

Trini es una de las hijas del señor Juan y de Paca; se trata de una joven de aspecto simpático. Dedica su vida exclusivamente a su familia, por lo que permanecerá soltera. Al final reconoce que no es ése su ideal de vida; ella hubiera deseado casarse y, sobre todo, tener un hijo. Tiene un carácter bastante parecido al de su madre, la señora Paca: Es capaz de enfrentarse a cualquier situación que le parezca injusta, pero también de ofrecer una ternura infinita a aquellos que son más desgraciados que ella.

En el tercer acto aparece ya como una mujer madura, llena de arrugas. Cuando el hijo menor de Fernando, Manolín, se le declara, pidiéndole que espere hasta que crezca, Trini se emociona ante el cariño que le demuestra ese niño de doce años. Ello hace más patética la emoción que la embarga por el hijo que nunca tuvo.

Rosa

Rosa, otra de las hijas de Paca y el señor Juan, es una mujer joven, guapa y provocativa. Hace su voluntad siempre, a pesar de los continuos reproches y advertencias de su madre y de su hermano. En el primer acto, su madre intenta todavía encauzarla y llevarla por el buen camino. Ante la negativa de la joven, Paca la llama «condenada» y «golfa». En el segundo acto  Rosa ya está viviendo con Pepe , su madre la califica como «irribécil» y «basura».

Rosa cumplió su deseo de vivir con Pepe; pero éste  las pocas veces que, al parecer, va a casa , la maltrata. Sin embargo, Rosa le defiende con uñas y dientes ante su familia.

En el tercer acto, volverá a vivir con los suyos. La atractiva muchacha del primer acto se ha convertido en una «vieja gruñona» que por fin reconoce que Pepe es un ser despreciable.

Pepe

En el primer acto, Pepe ronda ya los treinta años y es un granuja achulado y presuntuoso. Es hermano de Carmina e hijo de Generosa y el señor Gregorio, y tiene diez años más que Fernando y Urbano.

La suya es una figura patética. Se trata de un fanfarrón perdonavidas que responde a las amenazas de Urbano con sorna, pero que, en realidad, no se atreve a enfrentarse con él, aunque por otro lado esté seguro de que Urbano es incapaz de cumplir sus amenazas.

Ya en el primer acto discute con Urbano, precisamente a causa de Rosa. Pero la discusión  comenzada también por Urbano  es mucho más fuerte en el segundo. En ambas ocasiones, Pepe, como cobarde que es, se marcha mientras le llueven insultos: “chulo despreciable”, “canalla”, “granuja”, “guiñapo”, “golfo”, “cobarde”, “trapo”.

En el tercer acto tiene unos sesenta años. No aparece en escena. Rosa le ha echado definitivamente de su lado. Cuentan que sigue viviendo de las mujeres, como un chulo.

Fernando, hijo

Fernando es el primer hijo del matrimonio formado por Fernando y Elvira. Aparece de bebé en el segundo acto, por lo que en el tercero tiene unos veintiún años y se ha convertido en un joven arrogante y pueril.

Está enamorado de la hija de Urbano y Carmina –Carmina hija- nos recuerda continuamente a su padre en sus ademanes y en sus palabras, dando cuenta nuevamente del fracaso de sus mayores, que «se han dejado vencer por la vida».

De la misma forma, no parece que sea consciente de que él mismo está expuesto a repetir los errores de sus padres. Sólo si es capaz de rechazar las prohibiciones y convicciones estúpidas y sin sentido de estos, logrará no cometer los mismos fallos y labrarse un futuro mejor.

Carmina, hija

La hija de Carmina y Urbano, una atolondrada chiquilla de unos dieciocho años se llama también Carmina. Vive con sus padres, su abuela Paca y sus tías Trini y Rosa, en la puerta III.

Aunque también está enamorada de Fernando hijo, decide acabar con sus relaciones obedeciendo a su padre. Cambiará su actitud al final, cuando la vehemencia de su amor parece hacerla capaz de enfrentarse a su familia y al resto de los vecinos por su futura felicidad.

Manolín

Manolín es el segundo de los hijos de Fernando y Elvira. Se llama como su abuelo materno, don Manuel. En el tercer acto, en el que aparece, tiene doce años.

Se burla de los amores de su hermano con Carmina. Y, mientras crece, fuma a escondidas en el «casinillo» (como hacía su padre treinta años atrás), «perdido en sus imaginaciones de niño».

f).- PERSONAJES EPISÓDICOS

Los personajes episódicos son aquéllos que cumplen una determinada función en la obra y que no suelen aparecer más. Se les suele denominar por su nombre genérico (cobrador, señor, joven...).

El cobrador

El cobrador de la luz es el primer personaje que sale a escena Se trata de un hombre cumplidor que sabe cuál es su obligación y no está dispuesto a eximir a nadie del pago.

A través de su intervención, Buero nos muestra al comienzo de la obra la diferente posición económica, así como algunos rasgos del carácter de los personajes de Historia de una escalera.

El señor y el joven bien vestidos

Casi al comienzo del tercer acto aparecen un bien vestidos joven y un señor bien vestidos que ocupan las antiguas viviendas de doña Asunción y la señora Generosa. Se encuentran en el descansillo de la escalera y bajan juntos.

Su charla revela que el valor principal de la sociedad en que viven es el dinero (el joven tiene varios trabajos para conseguir un sobresueldo) y que el máximo deseo de ambos es conseguir una buena situación a toda costa. Su actitud hacia el resto de sus convecinos es de total desprecio; se consideran de otra categoría.

Algunos críticos consideran a estos dos hombres como un símbolo de la posibilidad de "salir" de la escalera, de ascender en la sociedad; otros consideran que su presencia constituye una crítica a la alienante sociedad de consumo donde la posesión de una serie de bienes, de objetos materiales, es un signo del "éxito" social.
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