La espiritualidad ignaciana, es laical Apuntes sobre “ignacianidad1”






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Itinerario y modo de detectar la ignacianidad


Puntualizando todo lo anterior, podríamos concluir diciendo que la persona con ignacianidad se puede encontrar en una institución de la Compañía de Jesús, en un colegio, en una universidad, en una parroquia. Pero puede también descubrírsele en unos Ejercicios Espirituales acompañados. Van a tener todas ellas o ellos los rasgos antes enumerados aunque de manera incipiente. Ya que los jesuitas nunca promovemos “devoción” por San Ignacio, ciertamente los que denoten ignacianidad tendrán que haber tenido acercamiento a las obras de jesuitas o de otras personas ignacianas para haber captado algo de nuestro fundador.

Cuando alguien con ese tipo de rasgos -aunque fuesen en semilla- quisiera comenzar un camino ignaciano habría que estructurarle una ruta muy definida. Estoy convencido de que un muy buen conocimiento personal y manejo de su propia humanidad es un requisito humano esencial51. Pero esta persona, además, o debe estar ya en un trabajo comprometido, o por lo menos vibrar -y tratar a estar articulado orgánicamente- con trabajos de envergadura, en donde la opción por la vida -en todos sus aspectos-, y por los pobres y necesitados, sea el eje. Tiene que estar en contacto con lo de la mayor gloria de Dios, y allí mostrar apasionamiento por el Reino. La personalidad ignaciana tiene que ser también promovedora de “cuerpo” -que para Ignacio es la experiencia de la comunidad-. Esto puede irse haciendo concreción en una CVX, en un grupo de trabajo, apoyando una institución con el carisma ignaciano. Por así decirlo, el ignaciano, la ignaciana, no es una personalidad aislada.

Con todas esas “señales” habría que detectar aún el deseo de una experiencia fuerte de oración, concomitante (antes o después) a una experiencia honda con el dolor del mundo, con las situaciones de injusticia, con la búsqueda de mejores estructuras del mundo y con personas signo de humanidad nueva.

Creemos conveniente que esta persona pase por un taller de discernimiento y comience por experiencias de Ejercicios compactos52, si se puede, o de Ejercicios en la Vida Corriente (EVC) pero siendo muy fieles a ellos y con momentos de vivencia concentrada. No estaría mal el que conocieran una vida de Ignacio. La de Tellechea nos parece muy lograda -aunque prolija- pero además concebida con la libertad de estar hecha por alguien que no es jesuita.53

Mucho ayudaría, para la explicitación de la ignacianidad, la relación también con jesuitas. A nosotros, en lo que nos toca, la amistad con laicos, con mujeres, con los pobres, como hemos dicho en otra parte54, nos enseña a ser mejores jesuitas.

Con todo lo anterior, no queda más que reafirmar lo implícitamente expresado: sólo en la medida en que la Compañía no se sienta la única heredera de Ignacio, y en la medida que esta espiritualidad ignaciana brote en el mundo laical, se estaría manifestando en plenitud el regalo que Dios dio a su iglesia y a su pueblo en la figura de Ignacio de Loyola.

1 El P. Arrupe, en una Alocución que dirigió a los participantes del Simposio sobre Segunda Enseñanza (13 de septiembre de 1980) empleó esta palabra cuando decía: ¨la educación que reciban nuestros alumnos les dotará de cierta ignacianidad, si me permitis el término¨. Hoy quiero recuperar esta formulación del P. Arrupe para hablar de espiritualidad ignaciana laical.

2 Quiero agradecer a los laicos y laicas ignacianos(as) que de alguna manera, con sus inquietudes vitales, me retaron a escribir estas páginas. También a aquellas personas laicas y jesuitas que leyeron y aportaron a ellas antes de su publicación, y especialmente a Esther Lucía Awad Aubad, sin quien este artículo no tendría la fluidez, el orden y la hondura que ahora tiene.

3 Este artículo recoge la presentación hecha a laicos y laicas en Fortaleza, Brasil en junio de 1999, y en las CVX en Guadalajara, México en noviembre del mismo año.

4 ARRUPE, Pedro. La identidad del jesuita en nuestros tiempos. Santander, Sal Terrae, 1981. 696 pág.

5 Tal como lo planteamos en el final de este artículo: conocimiento personal profundo como punto de partida; experiencia de trabajo comprometido y/o convivencia con los más necesitados, experiencia de grupo, y de oración; formación en discernimiento; algo de conocimiento de la vida de Ignacio, y vivencia de los Ejercicios Espirituales como experiencia fundante. Cfr. Última parte de este artículo.

6 Para quienes se inician en el tema: los Ejercicios espirituales, son experiencias de oración (de 8 o 10 días generalmente, y de 30 días conforme a como lo escribió San Ignacio), en clima de desierto –apartados del medio en el que se vive y en silencio-. Es una experiencia que siempre debe ser acompañada por alguien que da los temas para la oración y con quien se confronta cada día lo que va aconteciendo en ella. Tienen en sí mismos una secuencia: una entrada ubicadora –el Principio y fundamento-, luego la experiencia de la misericordia, sentirse pecador(a) perdonado(a) e invitado(a) por ello mismo a construir el Reino –Meditación del Reino-. La mejor manera de construirlo es el seguimiento de Jesús –contemplación de la encarnación, nacimiento, vida oculta, y la vida pública, meditación de dos banderas (la de Jesús o contra Jesús), meditación de “binarios” –tipos de gente- (evaluación a la voluntad de seguir a Jesús), consideración de tres maneras de humildad (evaluación de la fuerza del afecto con que se sigue a Jesús). Este seguimiento entraña la experiencia pascual: la cruz y la resurrección. Terminan con el broche de la “contemplación para alcanzar amor”.

7 Se entiende por laico(a) -al igual que en la época de Ignacio-, a aquellas personas que no pertenecen al clero, ni a ninguna orden religiosa.

8 Pueblo al cual se desvió Ignacio cuando se dirigía hacía Barcelona en el inicio de su peregrinación a Jerusalen, después de haber velado sus armas ante la Virgen de Monserrate. En esta población junto al río Cardoner, una gruta de poca profundidad, sirvió a Ignacio para sus prácticas de oración y penitencia.

9 Carisma es la manera de captar y vivir el Evangelio de Jesús. La genialidad de Ignacio es que su carisma, su modo de captar a Jesús, lo hizo método (en los ejercicios), y por eso, lo puede difundir. Esta también es la causa por la cual, este carisma sólo puede comprenderse en profundidad, después de haber hecho la experiencia de los Ejercicios.

10 Ignacio mismo lo veía así: en 1543 obtiene la bula de Paulo III para erigir la compañía de Santa Marta –para las pecadoras arrepentidas-, y en 1546 crea el monasterio de Santa Catarina della Rosa –dirigido por laicos y dedicado a educar jovencitas en peligro de caer en la prostitución, y aunque la bula de aprobación aparece después de su muerte, es una obra tomada muy en serio por sus compañeros. Cfr. RAVIER, André. Ignacio de Loyola funda la Compañía de Jesús. Obra Nacional de la buena prensa, México, 1991. 567 págs.

11 Iba hacia la Iglesia de San Pablo, caminando junto al río Cardoner –en las inmediaciones de Manresa- y se sentó a descansar mirando la profundidad del agua.

12 Las referencias a la Autobiografía, el Diario Espiritual, y las Constituciones, están tomadas de las Obras completas de Ignacio de Loyola, BAC. Madrid, 1982.

13 Cfr. BAIZAN, Jesús María. “Integración y Solidaridad ¨el camino ignaciano para seglares¨ En: Manresa, Vol. 61, Julio-septiembre 1989, pág. 214

14 Esta vía siempre fue bloqueada por el mismo Ignacio. Al igual que con el coro, Ignacio lo rechazó para facilitar el trabajo y la disponibilidad a la Misión. La razón aducida fue el impedir que los jesuitas estuviesen dedicados a atender a las religiosas con las que habría alguna semejanza carismática, disminuyendo así la disponibilidad para la misión, generado por mala experiencia con las primeras “jesuitas”.

15 Plan de estudios que señalaba cómo debía ser la estructura académica en todos los colegios jesuitas.

16 Cfr. VASQUEZ, Carlos. “La espiritualidad ignaciana en la educación jesuítica”, En: Ignacianidad, Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, 1991. Pág. 195. ACHAERANDIO, Luis. Características de la Universidad Inspirada por el Carisma propio de la Compañía de Jesús, Universidad Rafael Landívar URL, Guatemala, 1994.

17 Cfr. Características de la educación de la Compañía de Jesús, CONED, Madrid, 1986

18 El PPI se plantea en cinco pasos fundamentales: contexto, experiencia, reflexión, acción, y evaluación. Cada uno de estos pasos, es extractado de la dinámica misma de los Ejercicios y aplicados a la educación. Ignacio, antes de comenzar a dar los Ejercicios, deseaba conocer la capacidad y predisposición de la persona -contexto-; hacía énfasis en que se debe “gustar las cosas internamente”, conocer por el sentir -experiencia-; lleva al discernimiento, a la clarificación con el entendimiento -reflexión-; genera el compromiso “el amor se debe poner más en las obras que en las palabras” (EE 230) -acción-; y finalmente el examinar de Ignacio, cuyo objetivo fundamental es buscar el magis –evaluación- como medio para irse constituyendo “persona para los demás”. Cfr. Pedagogía Ignaciana, un planteamiento práctico.

19 Con el agravante de que en muchas ocasiones, los educadores lo aplican sólo como una técnica pedagógica ya que no brota de su propia vivencia pues no han hecho la experiencia de los Ejercicios, y por tanto, aunque sigan la metodología, no contagian la ignacianidad, ni alcanzan los frutos deseados.

20 Ver nota de pié de página nº. 6.

21 Cfr. RAMBLA, José María “Hacer y Padecer” en Manresa, Op. Cit. Pág. 195-208

22 El Reino es el proyecto de Dios Padre y Madre para con la humanidad. Implica justicia, igualdad, dignidad, ecología. Empieza en este mundo y termina en el seno de Dios.

23 Son poco conocidas unas reglas presentadas en el volumen XII de las cartas de Ignacio, en el Apéndice 6, pág. 678–679. Son siete reglas que describen actitudes que pueden traducirse en normas concretas de comportamiento. Podríamos definirlas como el gran “presupuesto” de todo jesuita si quiere ser instrumento válido para la misión. Debemos este descubrimiento al P. Chércoles. Presentamos la 5ª de estas reglas.

24 La insolidaridad hecha a los hombres y por ella hecha a Dios, es la raíz fundamental del pecado que ahoga también, lo más profundo a lo que se es llamado.

25 “Ser puestos con el Hijo”, es la petición fundamental que propone Ignacio que se haga al Padre. Él tuvo esta experiencia de ser “puesto con el Hijo”, en La Storta, una capilla ubicada 11 kms. antes de Roma.

26 La contemplación y la meditación, son dos tipos de oración propuestos por Ignacio para conocer a la persona de Jesús y dejarse configurar por Él. La meditación invita a acercarse al texto, empleando fundamentalmente la racionalidad, la voluntad y la memoria; la contemplación, invita a hacerlo más desde la sensibilidad, desde lo intuitivo. Esta sensibilidad se acentúa en “la aplicación de sentidos” –otro modo de orar contemplativamente-: ver, oír, gustar, como si presente me hallase (EE 114).

27 Llamamos “la” Espíritu, porque en hebreo Ruah –espíritu- es palabra femenina, y es lo femenino lo que mejor da cuenta de su actividad. Cfr. CABARRUS, Carlos Rafael. La mesa del banquete del Reino: criterio fundamental del discernimiento. 2 ed. DDB, Bilbao, 1999. Pág. 163.

28 Para comprender los Ejercicios como un instrumento de obrar la justicia, véase la ponencia presentada en Bruselas: CABARRÚS, Carlos Rafael. “Les Excercices spirituels: un instrument pour travailler à la promotion de la justice” En La practique des excercices spirituels d´ Ignace de Loyola. IET. Bruxelles, 1991. Pág. 123 s. Esto aparece también, como introducción del libro Puestos con el Hijo. ICE, Guatemala, 1998.

29Cfr. CABARRÚS, Carlos Rafael. “Por qué no nos cambian los Ejercicios” En: ALEMANY, Carlos y GARCÍA MONGE, José A. Psicología y Ejercicios Ignacianos. 2 volúmenes. Mensajero- Sal Terrae. 2ª edición, 1996. Pág. 277.

30Cfr. DELGADO, Feliciano. “Compañía de Jesús. Análisis filológico del término.” En Manresa, op. Cit. Pág. 249-256.

31 En hebreo, amigo “re’ha”, es aquel con quien se comparte el alimento.

32 RAHNER, Hugo. Ignace de Loyola et les femmes de son temps. 2 vol. Colección Christus. DDB, 1964.

33 THIÓ, Santiago. Ignacio, Padre espiritual de mujeres. En: Manresa, Vol. 66, n. 261, 1994. Pág. 424.

34 Congregación General XXXII, decreto 2,1. Congregación General, es la máxima autoridad de los jesuitas: es donde se elige, por ejemplo, al General que es de por vida, y donde se discuten los temas de mayor importancia para la Compañía. En su historia únicamente ha habido 34.

35 Cfr. Congregación General XXXIV, decreto sobre los laicos. En este decreto, especialmente del numeral 21 al 25, presenta la Congregación el reto que esto representa para la Compañía, y la urgencia de buscar modos de vinculación jurídica de laicos y laicas que vivan la espiritualidad ignaciana, y sientan el llamado de una proyección apostólica. Pág. 300-302

36 Las Constituciones (Const.) son la regla fundamental de los jesuitas. Constan de diez partes. De alguna manera manifiestan el proceso de incorporación del candidato que quiere ser jesuita: todo el proceso de formación hasta que llegue a hacer parte del cuerpo –grupo de compañeros unidos para la misión-, lo que constituye a ese cuerpo –los votos, la misión- y el modo de gobernarse.

37 CODINA, Víctor. La paradoja Ignaciana. En: Manresa, Vol. 61, 1991. Pág. 277

38 Recomendaciones que hace Ignacio para que quien está haciendo Ejercicios, se disponga mejor para la experiencia y colabore a la acción de Dios. Tienen que ver con la preparación de la oración, y el ambiente físico y psicológico propicio para ella.

39 Gaston Fessard, sj en “La Dialectique des Exercices Spirituales de Sainte Ignace de Loyola”, insertó al final del tomo I un plegable con el “Elogio Sepulcral S. Ignatii”que contiene dicha máxima. En el mismo tomo plantea que es atribuida por Hölderlin a un jesuita anónimo que compuso dicho Elogio Sepulcral de San Ignacio en el año 1640. Se pensó equivocadamente que era una lápida sepulcral, pero en realidad parece ser una poesía latina en la que aquel jesuita quiso caracterizar, con la remembranza de Ignacio, la espiritualidad ignaciana. Esta documentación sobre el origen de la frase, ha sido investigada y compilada por Javier Osuna, sj. A él agradecemos el enriquecimiento de este texto.

40 Cfr. RAHNER; Hugo sj. Ignacio de Loyola y su histórica formación espiritual” Sal terrae, 1955. Pág. 14

41 Cfr. WALSH, James. “Work as if Everything Depends on – Who?” The Way Supplement 70 (1991), pág. 125 – 136. Citado por TALBOT, John. “Como si todo dependiera de... quién?” Noviciado Jesuita, Puerto Rico. [s.p.i.]

42 Cfr. CABARRUS, Carlos Rafael. Puestos con el Hijo: guía para un mes de ejercicios en clave de justicia. Instituto Centroamericano de Espiritualidad, Guatemala, 1998 págs. 286–288.

43 El P. Kolvenbach, ha intuido esto cuando habla del Evangelio según Ignacio al examinar la re- lectura del Evangelio propuesta por él en los mismos Ejercicios, en dónde selecciona textos, introduce unos nuevos (EE 299), o suaviza otros (EE 277).

44 Véase el capítulo “La inserción de la historia en los EjerciciosEn: CABARRUS, Carlos Rafael. Puestos con el Hijo... Pág.. 259.

45 Cfr. CABARRUS, Carlos Rafael. Orar tu propio sueño. UPCO, Madrid, 1996. Págs. 48 - 51

46 Subyecto es una palabra muy ignaciana pero de difícil traducción. No es sólo “capacidad” ya que lo contrapone a esto precisamente el mismo Ignacio (EE. 18). Implica también decisión, ánimo para cosas grandes. Carácter, aptitud e idoneidad, es la manera como Arzubialde traduce esta palabra. Cfr. ARZUBIALDE, Santiago. Ejercicios Espirituales de S. Ignacio: Historia y análisis. Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santander 1991, p. 29

47 Ver nota nº. 47.

48 Cfr. CABARRÚS, Carlos. La mesa del banquete del Reino... Sobre todo el capítulo IV.

49 Todo impulso, invitación, sugerencia de Dios. Lleva hacia el Señor y su Reino, en general. Es decir, todo lo que venga del Buen Espíritu.

50 Engaños, invitaciones, sugerencias del mal espíritu. Llevan a apartarse de Dios y su reino, es decir, todo lo que venga del mal espíritu. Es lo que corresponde, en el lenguaje de Ignacio, a las mociones procedentes del mal espíritu.

51 La propuesta que desarrollamos en el Instituto centroamericano de espiritualidad –ICE-, para ayudar a las personas en este proceso, la tenemos sistematizada en el Taller de crecimiento personal –TCP-: una experiencia pascual de profundizar en el propio proceso vulnerado, en la parte herida, para luego ir hacia el pozo de la positividad, hacia el manantial donde está Dios que es el Agua Viva. Es una experiencia de reconocer a “Dios más íntimo que mi misma intimidad” (San Agustín), pero partiendo de la sanación y autoconocimiento de la persona.

52 Una de las formas como realizamos este itinerario en el ICE, es con el taller de un mes, en el que se inicia con diez días de conocimiento personal, se continua con cuatro días de discernimiento y se termina con 12 días de Ejercicios con acompañamiento personalizado.

53 TELLECHEA, José Ignacio. Ignacio, sólo y a pie. 3ª ed. Sígueme, Salamanca, 1990.

54CABARRUS, Carlos Rafael. “Ser amigos de los pobres, de los laicos, de las mujeres… nos hace amigos en el Señor: los nuevos desafíos de la comunidad jesuítica”. En: Diakonia, XXII-88. Managua, oct-dic. 1998 pág. 33.

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