Modulo historia de la iglesia del nazareno en los eua y america latina






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UNIDAD IV: LA IGLESIA DEL NAZARENO: LA ALTERNANCIA


GENERACIONAL, DESAFÍOS Y REPUESTAS DE LAS

PRIMERAS GENERACIONES.
Regresamos para ver como la Iglesia del Nazareno se consolidó en los primeros años de su vida. ¿Qué desafíos tuvo que responder? ¿Qué iba a pasar a la muerte de los lideres fundadores? ¿Cómo se pondrán las raíces de la denominación como lo conocemos hoy?
A: LA CRISIS DEL CAMBIO EN EL LIDERAZGO FUNDACIONAL

Dos meses después de la Asamblea de 1915 fallecieron dos de los Superintendentes Generales fundadores Dr. Bresee y W.C.Wilson. Dos de los hermanos originales estaban involucrados en sus tareas. E.F.Walker se ocupaba en la formación de la Universidad nazarena de Olivet y Hyram Reynolds estaba muy ocupado con el asunto de las misiones. La iglesia del Nazareno tuvo que entrar en una etapa de consolidación generacional. Surgieron en la gracia de Dios nuevos lideres. Dr. Orton Wiley, quien fundó la Universidad Nazarena del Noreste en Nampa, fue el teólogo sistemático del movimiento. Poco a poco la nueva iglesia tomaba pasos más sólidos hacia su futuro.

B TEMOR DE LA DECADENCIA ESPIRITUAL EN LA SEGUNDA


GENERACION
La esencia de la historia es el cambio. De 1917 hasta 1933 la iglesia del Nazareno entró en un período de cambios. Varios factores externos presionaron como: la teología liberal que afectaba las denominaciones grandes. El Dr. Timothy Smith en su historia de los años formativos de la Iglesia del Nazareno señala cuatro temores que sentían en estos primeros décadas. (1) El temor que habiendo pasado el primer momento el movimiento llegara ser una institución. (2) El temor que los hijos de los nazarenos no siguieran en los mismos caminos que sus padres. (3) el hecho que la cultura de Estados Unidos estaba liberalizándose iba a afectar a la iglesia. Hubo un cambio en modas y en conducta personal. Ya se sentía la presencia del Cine, entraron nuevas cosas como maquillaje para mujeres, trajes de baño, faldas más cortas y un sin fin de cambios. La pregunta era ¿cómo debería un cristiano tratando de vivir la vida de Santidad actuar en medios de todos estos cambios? Y finalmente (4)Este periodo de intranquilidad coincidía con la aparición de las controversias sobre el fundamentalismo en las grandes denominaciones.

La iglesia del Nazareno respondió en tres maneras. (1) hubo un énfasis en normas de conducta y arreglo personal. Las mujeres deberían rechazar las modas femeninas indecentes; los miembros nazarenos deberían renunciar al membresía masónicas; deberían dejar de tener pólizas de seguro; no usar joyas, y no usar el santuario para ninguna actividad de recreación( entre otras restricciones.) (2) Una segunda manera de contrarrestar los cambios era de promocionar cultos expresivos Los cultos deberían ser servicios llenos de victoria, con cantos entusiastas y testimonios saturados de fuego y (3) se animó a todos a la lealtad denominacional. Sin embargo el director del Heraldo de Santidad James B Chapman sintió y expresó abiertamente que esto aislaría a la iglesia de las demás denominaciones de santidad y abogó por esfuerzos de unión con la Iglesia de los Peregrinos de Santidad y la iglesia Metodista Wesleyana.5

C: LA ASOCIACIÓN LAICA DE SANTIDAD EN EL NORTE


Hubo muchos cambios en la sociedad de Estados Unidos en las primeras décadas del siglo veinte. Hubo un movimiento en masa de los jóvenes del campo para trabajar en las ciudades. Comenzó a sentirse el efecto incipiente de la secularización en todos los ámbitos de la Sociedad. Aunque Estados Unidos no estaba tan activo en ella, la Primer Guerra Mundial impactó. La Gran depresión causó mucho desequilibrio. De repente la gente cayó a niveles de suma pobreza peleando por su sobre vivencia. En los círculos eclesiásticos, surgió el proyecto de Los Fundamentales.6 Un estudio erudito y Bíblico de los puntos fundamentales de la fe cristiana como una respuesta apologética a la teología liberal de moda. Durante el siglo veinte un grupo grande de evangélicos se ha aferrado a estos lineamientos. Se llama ahora los fundamentalistas. Tienen una posición cerrada a muchos debates. La palabra fundamentalista que fue acuñada para describir a este grupo de evangélicos mayoramente en Estados Unidos ya se usa para describir cualquier otro grupo religioso radical como puede ser musulmanes fundamentalistas o judíos fundamentalistas

(Entre otros.) En este parte de nuestro estudio vamos a ver como los nazarenos en los primeros décadas del siglo pasado trataban con los fundamentalistas cristianas dentro del Movimiento de Santidad.
1. Inicios del Movimiento entre los laicos

El Movimiento entre los laicos era un grupo de personas dentro de la Iglesia Metodista que reaccionaron frente a dos cosas por un lado la salida de los jóvenes de los ámbitos rurales a las grandes ciudades y a la introducción de la teología y práctica liberal en las iglesias. El movimiento cogió fuerza y finalmente y su líder J. G Morrison condujo a cientos de sus miembros a la iglesia del Nazareno en 1922 y 1923
2. El fundamentalismo wesleyano.

La literatura de la Asociación laica de Santidad estaba saturada con el espíritu de los que debemos llamar fundamentalismo wesleyano. Rechazaron el servicio social cristiano. Hablaron de la Iglesia Metodista como la “nefasta apostasía” o “la “babilonia moderna”. Ese tipo de comentario es característico de movimientos fundamentalistas. Sintiendo el problema de los jóvenes que salían Morrison representaba la protesta del campo contra la apostasía que venia de la ciudad. El Dr. Timothy Smith recalca que “era una nueva forma de revolución agrarista que llamaba al país a una piedad sobrenatural en vez de a la reforma social ...no era el poder económica de Wall Street, sino la impía influencia de las universidades; No los sufrimientos causados por una economía injusta, sino la bancarrota espiritual de una iglesia infiel.”7 Este grupo estaba reaccionando a los cambios en la sociedad y a la apertura a las iglesias a dichos cambios. Era un movimiento dentro de la iglesia metodista que abarcaba otras denominaciones a la vez, que buscaba encontrar otra casa eclesiástica.
3. La unión con los Nazarenos.

Encontraron este nuevo hogar en al Iglesia del Nazareno y muy pronto Morrison fungió de Superintendente distrital además de Presidente de la Asociación Laica de Santidad. Si distrito creció mucho. Morrison se mostró como un habilidoso líder así es que la personificación del wesleyanismo fundamentalista llegó a ser tan aceptado por la denominación que en 1926 fue elegido para sustituir a Orton Wiley como director de la Universidad Nazareno del Norte en Nampa. El año siguiente la Junta General lo nombró Secretario Ejecutivo de misiones extranjeras y en 1936 fue elegido como parte del cuerpo de Superintendentes Generales.

4. La respuesta nazarena al fundamentalismo

Al suceder la unión de la Asociación Laica de Santidad se presentó la necesidad urgente de definir cuidadosamente la relación entre la Iglesia del Nazareno con los fundamentalistas weseyanos por un lado y por el otro con los grupos pentecostales que recalcaba la glosolalia.

En estos primeros años el premilenialismo otro aspecto de fundamentalismo cobró ímpetu. Molestos con el sistema educativo secular que enseñaba abiertamente en la evolución de especies, muchas iglesias del Nazareno formaron sus propias escuelas para proteger a sus niños. Había una actitud especialmente en el campo en contra de toda actividad sindicalista. La obra social que era tan importante en Wesley y en los primeros años de la iglesia del Nazareno fue visto como un elemento moderno o liberal el evangelio social. Este meollo de ideas era el trasfondo de los primeros décadas de la iglesia. Con el tiempo la iglesia opta por un camino no tan fundamentalista. Por ejemplo la cuestión del milenio es abierta cada uno escoge la posición que prefiere. Lo importante es creer en la segunda venida del Señor, el juicio divino y el futuro con o sin Dios. En cuanto a la obra social hemos abierto nuestras manos en compasión donde hemos podido y vemos la responsabilidad social como parte del evangelio recordando lo que dijo Juan Wesley que no hay santidad que no sea santidad social y siguiendo las pisadas del Maestro.
D. LA RENOVACIÓN EN EL LIDERAZGO Y EL RESURGIMIENTO DEL

EVANGELISMO

Así pasaron las primeras décadas. La iglesia del Nazareno que nació de la unión de muchos grupos movidos por el Espíritu Santo a buscar mayor santidad, comenzó a fortalecerse y caminar con más seguridad en medio de un siglo muy diferente. Uno de los factores importantes en su crecimiento es la ecuación.
1.La educación como factor clave de la estrategia denominacional.
Los nuevos lideres consideraban que la educación era el clave de éxito de sus planes. Con esto en mente se formaron universidades nazarenas8 en diferentes puntos estratégicos del país. Y a la vez desarrollaron escuelas nazarenas administradas por congregaciones locales. Al nivel de las congregaciones locales se comenzó a poner mucho énfasis en la importante tarea de la educación por medio de las escuelas dominicales y sociedades de jóvenes. La Casa Nazarena de Publicaciones comenzó a publicar buenos materiales para la escuela dominical y los repartirlo a todos lados del país y aún más allá de sus fronteras. Hubo énfasis también que cada familia debería educar a sus hijos en la fe y en las creencias de la iglesia del Nazareno. Uno puede observar que esta visión de la necesidad para buena literatura, y la de educaron especialmente en la formación de pastores y lideres ha sido y es uno de los elementos más bendecidos por Dios durante estos años.
2. El sistema de Comités en la Administración general de la iglesia.

Toda asociación voluntaria que pretenda triunfar exige organizarse bien. Tomó algunos años para equilibrar todo esto en el caso de los nazarenos. Al principio varios de los comités trabajaban independientemente y con frecuencia chocaban entre sí en los esfuerzos de recoger fondos. La situación crítica económica del país durante los años de la depresión exigió consolidar todos los esfuerzos.

3. La organización de la Junta General

Varios de los ministerios de la Iglesia entraron en dificultades económicas. La iglesia respondió formando el Concilio General o la Junta General compuesto de seis laicos y seis ministros para consolidar todos los esfuerzos de la iglesia. Así es que todos los programas de las iglesias fueron integrados en un sistema unificado.
Habiendo visto como es que la Iglesia del Nazareno nació y se consolidó en los Estados Unidos, moveremos nuestros ojos al resto del Continente Americano y a las islas caribeñas de habla español para ver cada uno de sus historias. Estas historias fueron escritas por autores latinoamericanos, siervos Nazarenos que están trabajando en estos países. Estas ponencias de las cuales hemos extraído estas historias fueron presentadas en la Conferencia Teológica Nazarena de San José Costa Rica, octubre 2004

UNIDAD V: LA IGLESIA DEL NAZARENO: SU ESTABLECIMIENTO Y DESARROLLO EN AMERICA LATINA.

1. Países latinos de la Región Caribeña

  • Cuba. Por Rvdo. Leonel López,

Superintendente Distrital de la Iglesia del Nazareno en Cuba

Una de las debilidades de los nazarenos latinoamericanos es no activar nuestra memoria histórica, la que lentamente se ha ido debilitando. “Vivimos en un peligroso presentismo respecto al presente, y en un no menos peligroso escatologismo respecto al futuro”. (Dr. P. Bonilla)

Los nazarenos cubanos hemos navegado en el mar del olvido, con respecto a nuestra propia historia, la que ha sido acompañada de una continua manifestación de la gracia de Dios en más de medio siglo de existencia en nuestra patria -“La tierra más hermosa que ojos humanos puedan ver” (según C. Colón 1492); sirviendo de instrumento para el adelanto del reinado de Dios en la tierra.

Como nazarenos de este tiempo, no podemos dejar de decir lo que hemos recibido de nuestros antecesores, extranjeros y nacionales, hombres y mujeres de Dios que surcaron los mares y los cielos del mundo para dar un mensaje de salvación y santidad, con pasión. Recibimos de ellos una doctrina y la hemos concebido y dado a luz, es una herencia. Quizás por el contexto socio-político de la época y algunos patrones y normas culturales que se imponían en su mayoría importados, tanto la transmisión como la recepción, no fue la mejor, y lo que hoy entendemos que se hizo mal, no hemos sabido mejorarlo, o hacerlo del todo bien, cuando en realidad es nuestra propia identidad, la que nació de un avivamiento del corazón, y la debemos mantener, pues la definición de nuestra comisión está, en anunciar el Evangelio en santidad y amor, como aparece en la Biblia y como una experiencia en nuestras propias vidas.

Iniciar una iglesia o una nueva denominación en cualquier parte no es tarea fácil para ningún misionero, más cuando se trata de otro país y de otra cultura. “Carecer de sostén, ayuda y verse rodeado de gente satisfecha de su propia manera de vivir puede desgarrar el corazón de cualquier misionero” (L. Gardner) Así inició nuestra iglesia en Cuba en 1902. Por 25 años Leona Gardner predicó a los cubanos el mensaje de salvación, sin muchos frutos para la joven iglesia, la cual fue silenciada a partir de ahí durante 18 años, donde no hubo ningún intento nacional ni extranjero por recontinuar la misión, y aunque había una herencia, no pasaba lo mismo con la gesta autóctona, pues los nacionales que existían, no mostraron interés alguno por dar continuidad a tan hermosa y sacrificada labor. En 1945 un año después de la muerte de Gardner llegan a Cuba el misionero Lyle Prescott y familia para reiniciar la iglesia. Dos años después llegó John Hall con su familia y más tarde Spurgeon Hendrix también con su familia, entre otros. A partir de 1953 se intensifica el proceso de la revolución cubana llegando a triunfar en 1959 y los misioneros tienen que abandonar el país; el 30 de octubre de 1960 dejan una nota sobre la mesa del comedor del Seminario con los nombres de los nacionales que formarían el comité de emergencia encargado de los negocios de la iglesia, los cuales todos eran laicos, incluyendo al que quedaba como superintendente, el hermano Pedro H. Morejón; no se contaba con un solo presbítero. Sin ayuda extranjera y sin asesoramiento de ministros ordenados fueron los que -con la ayuda de Dios- mantuvieron la iglesia y fueron capaces de continuar la obra y hacer predominar la gesta autóctona.

De 1959 a la década de los 80 experimentamos en Cuba una revolución social, la que provocó una gran confusión espiritual. Los conceptos marxista-leninista y la actitud hacia la iglesia, hizo menguar la fe de mucha gente, de manera que emigraban en masa tanto del país como de las iglesias. El ejemplo de los que quedaron ha sido la inspiración de los nazarenos de hoy, que nos esforzamos por llevar a cabo la praxis de lo que creemos y del legado que recibimos, pues ellos enfrentaron con valor y fe la discriminación y asedio que caracterizaron a estos años, gestando una iglesia que aún vive y está activa hoy más que nunca.

Una de las características más importante de nuestra iglesia ha sido su bregar evangelístico y misionero, pues ha tenido que enfrentarse a los riesgos y dificultades para superarlos. Los años entre 1959 y 1986 fueron extremadamente difíciles, casi deteniendo el crecimiento cuantitativo de la iglesia, informándose solamente un remanente de 300 miembros en la asamblea distrital en enero de l986. Es en este mismo año que nuestra iglesia tiene una representación en una Asamblea General. Cuatro años después en 1990, se había rebasado el doble de la membresía, para un aproximado de 700 miembros y 18 iglesias. Se empezó a experimentar un avance evangelístico y misionero alcanzando nuevas áreas geográficas, tanto en las ciudades como en los campos, lo que permitió que para 1997 alcanzáramos 2780 miembros en plena comunión, 23 iglesias organizadas, 7 misiones, 39 puntos de predicación, 17 presbíteros y 17 ministros licenciados y más de 20 obreros laicos. Llegamos al 2000 con 3421 miembros, 24 iglesias, 16 misiones y 155 puntos de predicaciones. Esto nos indica que la iglesia ha crecido y sigue creciendo, pues ya se superó los 6000 nazarenos; contamos con 45 iglesias organizadas, 10 misiones, 110 puntos de predicación, 18 presbíteros y 29 ministros licenciados.

Entendemos también que nuestra única tarea no es ganar almas; a través de Ministerio de Compasión nos esforzamos por “dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y presos, y ministrar a los necesitados, según la oportunidad que tengamos”(R.G Manual..) Con la compasión se incluyen otros elementos esenciales, como la transformación de la persona, de modo que ésta glorifique a Dios en todas las dimensiones de su vida.

En nuestro contexto hay muchas limitaciones para llevar a cabo el ministerio de compasión; pero no podemos pensar que con la Palabra de Dios proclamada es suficiente, tenemos que encarnar la palabra compasión y dar un mejor servicio al prójimo, haciendo más liviana su pesada carga. Nos esforzamos para que nuestras acciones sociales sigan siendo una realidad en nuestra iglesia en Cuba pues, este era también el deseo del Dr. Bresee, cuando el 6 de octubre de 1895, por la mañana, en el ansiado primer servicio predicó sobre el texto de Jeremías 6:16, donde declaró que lo único nuevo en la nueva organización era su determinación de predicar el evangelio a los necesitados y darles una iglesia que ellos consideraran como la suya.

Los que queremos vivir un estilo de vida de compasión, tenemos que “encontrarnos con Jesús, hacerlo con Jesús, para Jesús y a Jesús, viendo detrás de cada moribundo, cada lisiado, del mentalmente enfermo, del no deseado, del despreciado, el rostro de Jesús”. (Madre Teresa) Los nazarenos cubanos oramos para que Dios nos ayude a predicar su Palabra cada día y evangelizar nuestra patria, pero, sin olvidar el dolor cercano o lejano de nuestro prójimo, y extender una mano amiga en medio del dolor y la desesperación.

Además de la compasión, damos especial atención a cada uno de los programas de educación cristiana y teológica, que estamos desarrollando. Nuestro objetivo es cultivar una generación de líderes competentes, llenos del Espíritu Santo, y este deseo ha comenzado a crecer en el corazón y mente de nuestros pastores. Nos alegra el número de pastores y líderes que están estudiando en los diferentes programas que se ofrecen en el Seminario Teológico Nazareno Cubano. Los líderes de las organizaciones auxiliares hacen énfasis en el desarrollo de sus áreas, especialmente la Escuela Dominical. Asimismo los estudios por extensión pronto alcanzaran a más de 20 pastores y 100 líderes laicos de nuestra iglesia. Esto está produciendo un mayor número de pastores y líderes para la Iglesia del Nazareno en Cuba. Todo esto es estimulante, aunque reconocemos que todavía falta un largo camino que recorrer, pero de lo que estamos seguros es, que hay una ola grande de interés, creada entre los nazarenos cubanos, por invertir sus vidas en la obra de Dios.

Estos programas educacionales, nutren nuestra teología de misión. La visión de nuestra misión tiene que ser mejorada, aunque como nazarenos sabemos que no somos una misión, sino una iglesia con una misión; pero esta misión puede traer grandes consecuencias en cualquier contexto, estas se hacen más visibles e imponentes cuando la misión de la iglesia se enfrenta a un proceso de cambios sociales, sin embargo aunque tengas que correr riesgos no podrá dejar de ser misionera, y si esto ocurre estará muy lejos de ser iglesia. Teniendo en cuenta esto, ¿qué pudiéramos decir de la misión de la Iglesia del Nazareno en Cuba en más de medio siglo de existencia y en casi medio siglo de revolución y proceso de cambios sociales?

Desde nuestros comienzos hemos sido una comunidad misionera. Reconocemos que nuestra misión en ocasiones no ha estado bien orientada, especialmente nuestra misión integral, a la que al paso de los años y a través de nuestra reflexión y diálogo hemos empezado a dar especial atención. Nuestro testimonio profético, la predicación del Evangelio a nuestro pueblo sacrificado y llegar a él en sus necesidades básicas, incluyendo su necesidad de Dios, ha sido nuestra prioridad. Los insensibles años 1960s a los 1980s, la emigración en masa a los EE.UU, la caída del campo socialista, y la crisis económica, política y social que atraviesa nuestro pueblo, en el llamado “periodo especial”, han anunciado la desaparición no sólo de la misión de la iglesia, sino la muerte de la misma iglesia. En cada una de estas batallas la acción de Dios se ha hecho visible, despertando nuestro talento creador y dándonos el denuedo de Hechos 4:29, para nuestra liturgia y proclamación en las que la congregación tiene su participación.

Nos esforzamos para que nuestra alabanza y adoración no pierdan el sentido real de alabar a Dios y loar su nombre, y en la adoración expresar nuestra debilidad y su fortaleza, que por sus misericordias no hemos sido consumidos.

La Gracia: Es el tiempo para testificar - públicamente - lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, agradecemos por lo que ha hecho y está haciendo, aún por lo poco que tenemos.

La intercesión: Esta es el consejo del apóstol Pablo; cuando intercedemos los unos por los otros estamos funcionando como cuerpo de Cristo

La petición: Es una de las cosas que más hacemos como iglesia, lamentablemente, en muchas ocasiones no de la forma correcta, pues antes de pedir debemos darnos a nosotros mismos. Cuando pedimos bien, tenemos el privilegio de recibir.

Los Sacramentos: El Bautismo, cuando bautizamos a nuestros miembros lo hacemos con la convicción de que a partir de ese momento mueren para el mundo y resucitan para Cristo. Al celebrar la Santa Cena; lo hacemos con verdadero arrepentimiento, para la consolación y gozo de nuestras almas. No asustamos a nuestros miembros con un sermón de maldición, más bien los estimulamos a que se acerquen confiados, seguros de que somos uno en una misma mesa.

La ofrenda y el diezmo: Aunque el ateísmo y el materialismo, nos han dañado al respecto, la iglesia tiene bien clara y definida su misión, pues da y usa su dinero para la gloria de Dios y como participación en la vida de la iglesia.

La Mayordomía: Dios ha delegado en nosotros la administración de todos los bienes que El ha puesto en nuestras manos y nada de lo que poseemos nos pertenece, nuestra responsabilidad es cuidarlo y multiplicarlo.

La Hermandad y el Servicio: Estas son virtudes del pueblo de Dios que no podemos olvidar. La comunión, la oración, compartir el pan y la responsabilidad del uno por el otro, hacen crecer la iglesia.

El Discipulado: Es uno de los pilares fundamentales, donde también se enseña el porqué existe la iglesia y cual es su misión.

El Evangelismo: En Cuba el evangelismo carece de muchas opciones. Aunque no tenemos a nuestra disposición ninguno de los medios de comunicación masiva, ni lugares públicos para celebrar campañas evangelísticas, donde podamos alcanzar multitudes, las iglesias cubanas, entre ellas la nuestra, en las luchas y en las pruebas nada la detiene para predicar, y las puertas de las casas, los hospitales, las funerarias y las calles son campos blancos, donde alcanzamos a las multitudes, pues la iglesia que deja de evangelizar, pronto dejará de ser evangélica y esa no será la Iglesia del Nazareno cubana.9
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