1. humanismo y renacimiento: dante, petrarca y boccaccio






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BLOQUE II RENACIMIENTO Y CLASICISMO

1. HUMANISMO Y RENACIMIENTO: DANTE, PETRARCA Y BOCCACCIO

Introducción

Conocemos como Renacimiento el periodo de la historia europea que comprende, sobre todo, el siglo XVI, aunque los límites cronológicos varían de un país a otro. Así, por ejemplo, en Italia muchos rasgos de este periodo ya están presentes en el siglo XIV, mientras que en Inglaterra, hasta bien entrado el XVI no se inicia. Es, ante todo, una nueva concepción del mundo, lo que supuso profundos cambios en todos los ámbitos de la vida humana:

- En lo político, se debilita el sistema feudal en correspondencia con el fortalecimiento del poder real y el consiguiente proceso de formación de los estados modernos. -En lo económico, se afianza la burguesía como consecuencia del crecimiento de las ciudades. Esto trae aparejado el crecimiento de actividades industriales y comerciales.

- En el ámbito científico se produce una auténtica revolución, fruto de la inquietud intelectual (estudio del cuerpo humano, descubrimiento de la circulación de la sangre, estudios astronómicos de Copérnico y Galileo…).

- En lo religioso, cobran gran fuerza los movimientos religiosos reformadores, ávidos por devolver a la Iglesia su pureza evangélica y por acabar con las prácticas escandalosas del clero. Se propagan las herejías y la unidad de la Iglesia cristiana se deshace.

- El arte desarrolla una estética basada en el Neoplatonismo, revisión de la idea de que el mundo es bello porque refleja la belleza de Dios. Este amor a la belleza hace al hombre partícipe de la obra divina. La búsqueda de la belleza natural explica las características del arte renacentista: equilibrio, armonía, orden, claridad e idealización.

-Se amplían también las fronteras geográficas, es la época de los grandes descubrimientos, fruto de la inquietud del nuevo hombre y del desarrollo del comercio.

- Por último, como causa y consecuencia de todo lo anterior, estos cambios son paralelos al desarrollo del Humanismo, movimiento cultural originado en la Italia del XIV que refuerza el cambio de mentalidad al situar al hombre en una posición de dignidad y en un mundo que pretendía conocer y disfrutar. Rechaza el teocentrismo medieval por un antropocentrismo que, a su entender, sólo en la época clásica había conseguido convertirse en realidad. De ahí que los humanistas se apliquen a la tarea de recuperar y propagar a los autores clásicos, a los que toman como modelos. Paralelamente, se aboga por el aprendizaje del latín y el griego como manera directa de acceder a estos autores. A la vez que se propugna la dignificación de las lenguas vulgares. Para esta empresa es fundamental la invención de la imprenta en el siglo XV.
2.1 Humanismo y Renacimiento: Dante, Petrarca, Boccaccio
En Italia se dan con bastante anterioridad las circunstancias apropiadas para el advenimiento de esta revolución social y cultural. El cambio en las estructuras económicas, propiciado por la llegada al poder de la burguesía en las ciudades estado italianas durante el XIII, es el motor del cambio de mentalidad (importancia del individuo, revalorización de lo material y arraigo en lo terrenal) con el que se inicia el Renacimiento.
El trescientos italiano

Durante los siglos XIV y XV Florencia será el centro de los cambios políticos, sociales y artísticos que conducirán al Renacimiento, tomando el testigo de Provenza. En estos siglos Florencia se convierte en una república independiente, en la que la burguesía comercial y los grandes gremios sustituyen a las viejas familias aristocráticas en el gobierno de la ciudad y extienden su influencia a toda Europa. A pesar de episodios sangrientos, como revueltas, luchas por el poder o la epidemia de peste de 1348, se trata de un periodo de enorme riqueza artística y literaria, cuyos representantes principales son Dante, Petrarca y Boccaccio. Estos tres autores figuran entre los precursores que anticipan en el siglo XIV una nueva concepción del mundo centrada en el hombre y su creatividad, sentando las bases tanto del Humanismo como del Renacimiento.

Durante este siglo conviven dos corrientes poéticas en Italia: la de tradición provenzal-trovadoresca (con sus reglas y convenciones del amor cortés) y la de la escuela siciliana que aporta innovaciones formales como son el verso endecasílabo, el heptasílabo o el soneto. Pero es en la segunda parte del siglo cuando irrumpe una nueva corriente poética innovadora que irradia desde Florencia y se conoce como “dolce stil novo”. Esta poesía responde a la mentalidad de la clase emergente, la burguesía, que frente a la nobleza de sangre, proclama la importancia de la nobleza de corazón, es decir, aquella propia del hombre que alcanza valor por sus propios méritos y que se manifiesta en su manera de sentir el amor. Éste se entiende como símbolo de la divinidad y su destinataria es la donna angelicata, venerada y admirada por servir de modelo de perfeccionamiento del alma del enamorado (ver influjo del Neoplatonismo). En lo formal, los stilnovistas hacen arraigar las innovaciones de la escuela siciliana (endecasílabo, soneto).
Algunos de los poetas más representativos de esta corriente son Guinizzelli (h. 1230-1276), Cavalcanti (h. 1250-1300) y Dante.
DANTE ALIGHIERI (1265-1321)
En su juventud, Dante se entregó a la creación poética en el estilo nuevo que acabamos de mencionar, reuniendo sus poemas en un libro capital, Vita Nuova, inspirado enteramente por la figura de Beatriz, a la que conoció siendo ambos niños y con la que parece no tuvo más que una relación superficial, lo que no impidió que el autor sintiera un intenso amor platónico por la dama durante toda su vida y fuera para él uno de los motores de su creación. La dama, idealizada casi hasta la divinización, se convierte en un ser perfecto, de infinita pureza. Este tipo de dama se conoce con el nombre de donna angelicata (ver tópicos). Dante tuvo un vida social y política muy activa por lo que las alternancias de poder en su ciudad, Florencia, las sufrió en carne propia hasta el punto de que, para no ser condenado a muerte, tuviera que exiliarse en diversas ciudades italianas. Durante el exilio, aparte de obras de carácter doctrinal, escribió la que es su obra magna, la Divina Comedia.
a) Tema

Es una obra poética que narra el viaje imaginario de Dante, realizado a sus treinta y cinco años (“la mitad del camino de la vida”), a los tres reinos de ultratumba: el infierno, el purgatorio y el paraíso. Durante su viaje por el infierno y el purgatorio le acompañará el poeta latino Virgilio, mientras que Beatriz lo guiará por el paraíso hacia las proximidades de Dios, que se halla en el centro rodeado de coros angélicos. La obra concluye cuando Dante dirige la mirada hacia Dios y la fuerza de su luz divina le desborda el pensamiento. El viaje se imagina realizado en una semana, que empieza la noche de jueves santo, 7 de abril, y termina después de Pascua, día 14, del año 1300.
Su redacción comenzó en 1304 y duró hasta poco antes de la muerte del poeta. El título original de la obra era simplemente Comedia, pero fue Boccaccio quien la adjetivó como “divina” y así es conocida desde entonces. Está escrita en lengua romance (toscano), lengua calificada por el propio Dante de “lenguaje vulgar en el cual hablan incluso las mujeres” y no en una lengua culta, como el latín.
b) Finalidad de la obra
La Divina Comedia es una alegoría que tiene como finalidad enseñar a los hombres a salvar su alma. Mostrándonos el infierno, el purgatorio y el paraíso, quiere enseñar cuáles son los pecados del alma humana y cuál es el camino para encontrar la verdad y conseguir la salvación del alma.

Toda la obra está cargada de sentidos ocultos: presenta una visión general del otro mundo, pero además, es una metáfora de este mundo y del alma humana. El viajero, o sea Dante, simboliza el alma que ha emprendido el camino de la redención y que es guiada primero por la razón (Virgilio) y luego por la gracia (Beatriz).
c) Argumento y estructura

Infierno- La primer aparte narra el descenso del autor al Infierno acompañado de su admirado Virgilio. Describe un infierno en forma de cono con la punta hacia abajo y con nueve círculos en los que son castigados los condenados en función de la gravedad de los pecados cometidos en vida. En el último círculo se encuentra Lucifer, descrito como un demonio de tres cabezas que tiene entre sus dientes a tres pecadores: Bruto, Casio y Judas. También encuentra en el Infierno a muchos personajes de la Antigüedad, así como también de su época, y cada uno de ellos narra su historia brevemente a cambio de la promesa de Dante de mantener vivo su recuerdo en el mundo.

Purgatorio- En esta parte, Dante y Virgilio atraviesan el Purgatorio y allí se despiden, pues a Virgilio, un pagano, no le está permitida la entrada en el Paraíso. El Purgatorio es descrito como una montaña de cumbre plana con siete cornisas donde los pecadores arrepentidos expían sus culpas. Dante va experimentando un proceso de purificación ascética.

Paraíso- De estructura no menos compleja que la del Infierno, en cuyo último círculo se encuentra la rosa que contiene a los bienaventurados que contemplan a Dios, Dante encuentra a Beatriz cercana a Dios. Cuando el poeta dirige si mirada hacia Él, su memoria se desborda, se desmaya y despierta.
En el Infierno se siente la vida con una intensidad hasta ahora no descrita. Las almas de los condenados nos conmueven y hacen que los valores de la tierra (la naturaleza, la familia, los bienes…), vistos desde el dolor, nos parezcan maravillosos. El purgatorio nos ofrece un mundo idílico e irreal, lleno de gente inteligente que habla de poesía, que espera la gloria de otro. El paraíso es el reino de la paz y de la filosofía, el ideal para Dante; su topografía es prodigiosa, sus moradores dechados de elocuencia y verdad y por encima de todo esto, es el reino del amor, al que el poeta solo pudo llegar de la mano de Beatriz.
d) Fuentes
El tema central de la obra, el del viaje de un hombre a los mundos de ultratumba antes de su muerte, tiene precedentes en casi todas las literaturas y fue un tema de moda en la Edad Media. Casi con toda seguridad, Dante conocía varias obras de este género, pero sin duda la mayor influencia le llega de la Eneida donde su protagonista, Eneas, desciende a los infiernos en el canto sexto (hay que recordar que el acompañante de Dante es Virgilio, el autor de la Eneida). Además, la influencia virgiliana se deja notar en la descripción del Infierno, lleno de elementos procedentes de la mitología clásica como es la barca de Carón o la Laguna Estigia. De esta manera, se armoniza el mundo pagano, con sus mitos y leyendas, con el mundo cristiano.

Por último, también aparecen en la obra personajes de la Antigüedad clásica junto a figuras del Antiguo y Nuevo Testamento, así como contemporáneos del autor (Dante aprovecha la ocasión para saldar cuentas con sus adversarios políticos) y se alude a grandes acontecimientos de la historia y a sucesos concretos de la política de Florencia.
e) Forma y estilo
La obra es un extenso poema alegórico estructurado en 100 cantos, todos ellos escritos con la misma regla métrica: tercetos endecasílabos, y con un cuidado considerable por la forma y la estructura. De los 100 cantos, 33 corresponden al Cielo, 33 al Purgatorio y 33 al Infierno, más un canto introductorio. Todo el poema está ordenado bajo el simbolismo del número tres, número vinculado a la Trinidad: tres son los personajes principales, se usa una estrofa de tres versos y tiene tres partes, cada una de las cuales consta de 33 cantos.

La estructura matemática de la Divina Comedia es muy compleja y alcanza tal armonía matemática que haría pensar más en un manifiesto formal alejado de la sensibilidad y la libertad creadora. Sin embargo, es la piedad, la ternura y la tristeza quienes gobiernan esta estructura arquitectónica sagrada cuyos versos poseen una arrolladora e irrepetible emoción estética.
En cuanto al estilo, las principales características se observan en los siguientes planos:

- plano léxico-semántico: el poema es una alegoría, es decir, los términos tienen un significado diferente al literal, simbólico o metafórico con el que Dante intenta enseñar el camino de la salvación del alma.

- En el nivel sintáctico, el poema se caracteriza por oraciones de sintaxis sencilla en las que aparece con frecuencia el estilo directo, combinando entonces la narración con el diálogo.

- En el plano morfológico destaca la utilización de la primera persona de singular con la que narra el autor, lo que le resta objetividad al texto y sirve probablemente para acercarse más al lector.
f) Relevancia
En el momento de su publicación, la Divina Comedia tuvo un clamoroso éxito que continuó durante siglos. Durante su época se pusieron de relieve sobre todo los valores morales y teológicos, más que sus valores estéticos, ya que se entendió como una obra con fuerte intención moralizadora o didáctica.

Con el Renacimiento y la vuelta al clasicismo y al antropocentrismo, Dante y su obra quedaron en el olvido hasta la llegada del Romanticismo, con su interés por lo medieval y sobrenatural. A partir de entonces, entró a formar parte de los genios de la civilización cristiana junto con Cervantes, Calderón de la Barca o Shakespeare.

Desde entonces, la Divina Comedia está considerada como una de las obras maestras de la literatura universal por sus altos valores estéticos, entre los que destacan su estructura matemáticamente trazada y el carácter alegórico-simbólico de la obra, por presentar una visión del mundo y del trasmundo que conjuga lo medieval y lo clásico y porque convirtió el dialecto toscano en una lengua de cultura que se impondría en toda Italia.

FRANCESCO PETRARCA (1304-1374)
Casi cuarenta años más joven que Dante, Petrarca supone un paso más en la evolución de la literatura medieval hacia formas que preludian el Renacimiento.

Ante todo, fue un importante humanista que viajó en busca de códices antiguos que recuperó con la intención de hacer coincidir el Cristianismo de su época con las ideas de los clásicos, lo que le convierte en un precursor de los nuevos tiempos. Tras estudiar leyes en Montpellier y Bolonia, en 1327 conoce en Aviñón a Laura de Noves, la mujer a la que dedicará su poesía amorosa.

Aunque compuso numerosas obras en latín, en las que reivindica la cultura de la antigüedad, así como alaba la vida religiosa y solitaria, y a las que el propio Petrarca concede más valor, será con el Cancionero, obra en lengua vulgar, con la que sería recordado y que influirá decisivamente en toda la poesía renacentista europea, dando lugar a la corriente denominada petrarquismo (en España, poetas como Boscán, Hernando de Acuña o Garcilaso de la Vega siguieron su modelo).
El Cancionero
Se trata de una extensa obra formada por 366 poemas, en su mayoría sonetos, aunque también figuran canciones y églogas, a través de los cuales Petrarca presenta diversos momentos de su relación con Laura, una joven de la que se enamoró y a la que dedica su poesía amorosa de modo similar a como Dante había hecho con Beatriz.
La influencia más directa que se percibe en esta obra es la del dolce stil novo. El tema principal es el amor y todo el conjunto se divide en dos partes: “En la vida de Laura” y “En la muerte de Laura”. Aborda todas las sutilezas y matices del sentimiento amoroso y, aunque Laura está presente en todos los poemas, el verdadero centro de interés es el análisis pormenorizado de los sentimientos que ella inspira al poeta. Los rasgos del estilo más peculiares son: el uso de un lenguaje sencillo y a la vez exquisito, depurado lexicalmente; el empleo de recursos expresivos que contribuyen a sugerir matices muy variados del sentimiento tales como antítesis, metáforas y paradojas.
Tópicos petrarquistas

● La belleza de la amada se compara con elementos naturales: el cabello rubio con el sol o el oro; sus ojos con estrellas; la piel, blanca, con lirios, azucenas…

●El amor es una mezcla de contrarios que van de la felicidad al dolor. Paradojas como la de la mariposa que, atraída por la luz, muere en el fuego de la vela, se convierten en asunto muy repetido.

● Presencia de personajes mitológicos relacionados con el amor: Venus, Cupido…

● El tiempo no afecta a los sentimientos amorosos, pues son considerados inmortales.
LA NARRATIVA EN PROSA
El género narrativo en las literaturas romances se expresa en primer lugar en verso, a través de la poesía épica (cantares de gesta y romances), de los poemas caballerescos de ciclo artúrico y en las obras de temática religiosa y didáctico-moral del Mester de Clerecía.

Pero ya a partir de los siglos XIII y XIV empezamos a tener ejemplos de narraciones en prosa: prosificaciones del ciclo artúrico que reciben el nombre de roman/romanzo/romance, narraciones extensas, idealistas y con personajes heroicos y amor caballeresco; y también colecciones de cuentos e historias breves que recibirán el nombre de nouvelle/novella/ novela, narraciones breves, costumbristas y que presentan amores realistas con un tono pícaro y satírico.

(*En España nunca se utilizó el término romance para no confundirlo con el subgénero lírico y siempre se utilizó el término libro o tratado, evitando el nombre de novela por sus connotaciones eróticas).

Con Boccaccio aparece en la literatura occidental la prosa capaz de realismo y de comicidad: la novela corta.
GIOVANNI BOCCACCIO (1313-1375)
Pudo haber nacido en Florencia, en Certaldo o incluso, según las fuentes, en París, lugar al que su padre se desplazaba a menudo por motivos de trabajo. Se sabe que su infancia transcurrió en Florencia hasta 1327 aproximadamente, cuando fue enviado a Nápoles por su padre. Allí ejerció actividades mercantiles al tiempo que se movió por ambientes cortesanos, donde conoció a una dama napolitana de la que se enamoró perdidamente y a la que inmortalizó con el nombre de Fiammetta (“Llamita”). Es posible que Fiammetta fuese María de Aquino, hija ilegítima del rey y esposa de un gentilhombre de la corte, aunque no se han encontrado documentos que lo confirmen. Bajo su influencia escribió Boccaccio sus novelas y poemas juveniles. Se sabe que fue Fiammetta la que puso fin a la relación entre los dos y que la ruptura le causó a Boccaccio un hondo dolor.

En 1340 vuelve a Florencia y de este tiempo son sus misiones diplomáticas antes diversos señores y papas y su orientación hacia el sacerdocio.
En este periodo hay que destacar:

1. La Peste Negra de 1348, marco del Decamerón

2. La amistad con Petrarca, origen de una orientación prehumanista

3. Un cambio en sus principios morales que se vio reflejada en su obra Corbaccio y un cambio de intereses literarios, que le llevará a valorar más la dedicación a actividades eruditas, a la mitología y al estudio y difusión de la obra de Dante.
La actividad de Boccaccio se expresó en dos vertientes muy claras que caracterizan dos periodos igualmente definidos, separados por el año 1345: una primera etapa de creaciones en toscano y otra de preocupaciones eruditas escritas en latín.

En las primeras predomina el tema amoroso, pero no un amor estilnovista o platónico, sino todo lo contrario: un amor humano, expresión de la realidad de la carne; un amor que espolea la inteligencia con la finalidad de obtener el fin que se propone, por lo que aparece un escenario de drama o tragedia.

Estas obras en toscano se dividen en dos grandes grupos: Poemas y Novelas. En estas últimas cultivó, entre otros, el género sentimental: Elegía di Madonna Fiommetta, obra más o menos autobiográfica; la sátira antifeminista: Corbaccio y su gran obra: el Decamerón.
El Decamerón
Es la obra más conocida de Boccaccio, un libro constituido por cien relatos breves (de hecho, su título significa “los cien días”) terminado en 1351. Tradicionalmente, fue calificado de obsceno por sus temas, hasta que en el siglo XIX se criticó esta visión reduccionista y comenzó a valorarse la alegría de vivir contenida que se libera de la mentalidad medieval. Hoy en día está considerada como la obra cumbre de la novelística medieval y el anticipo de la prosa humanista o renacentista, ya que rompe con el afán moralizador medieval.
Los cien relatos que componen la obra se enlazan a través de un hilo conductor que los dota de unidad: siete mujeres y tres hombres se refugian en una villa a las afueras de Florencia para huir de la epidemia de peste bubónica que golpeó la ciudad en 1348 y para pasar el tiempo, estos jóvenes se cuentan historias (es una técnica heredada de la tradición oriental, como Sheherezade en Las mil y una noches).
Cada día, uno de los jóvenes es nombrado rey de los demás, con el encargo de organizar las narraciones, así como de proponer un tema  sobre el que éstas han de versar (recurso que dota de cierta cohesión al conjunto de la obra). De este modo, bajo la guía de un director rotativo, cada miembro del grupo cuenta una historia por cada una de las diez jornadas que pasan en la villa (de ahí proviene el nombre en griego que da título al libro: δἐκα déka 'diez' y ἡμέρα hēméra 'días') hasta completar las cien narraciones que componen el texto del Decamerón.

La estructura de cada narración es férrea: comienza con una breve introducción, a la que sigue la decisión del rey o la reina del día sobre el tema del cuento. Tras establecer el asunto, se van narrando los cuentos precedidos por un escueto resumen. La jornada finaliza con una breve conclusión.

La estructura de las diez jornadas es la siguiente:

- La primera y la última abren y cierran el ciclo con la reprobación de los vicios y la exaltación de las virtudes.

- La segunda está dedicada al hombre como juguete de la Fortuna y la tercera al que puede imponerse a ella.

- La cuarta presenta un amor con desenlace trágico, mientras que en la quinta se resuelve felizmente.

- La sexta y séptima presentan a hombres y mujeres que utilizan el ingenio para conseguir sus fines.

- La octava extiende el tema de la burla a hombres y mujeres y la novena es una síntesis de las anteriores.

En cuanto a la temática, los temas abordados por Boccaccio son muy variados: la mayoría son historias amorosas legendarias, románticas, exóticas, indecentes o burlescas, que se mezclan con la sátira de costumbres. En líneas generales, pueden sintetizarse en los siguientes:

1. El amor. En el Proemio el autor incluye un manifiesto poético que indica su actitud e ideología. Boccaccio desarrolla el tema del amor bajo una perspectiva exclusivamente humana: recuerda con agrado su antigua pasión amorosa y la asume sin sentimiento de culpa (frente a Dante, para el que amor =pecado y Petrarca, amor =error y arrepentimiento).

El modo en el amor se concibe presenta rasgos propios de la época de transición en que la obra fue escrita: por una parte, está aún muy alejado del amor platónico y espiritual que será  característico del Renacimiento: en la mayoría de los casos se trata de un amor carnal, de una recreación en los placeres sensuales que se repite en la mayoría de las historias. En este sentido la obra tiene un gusto aún muy medieval, si bien puede interpretarse este interés por lo carnal como un rasgo del antropocentrismo renacentista: no interesa la vida humana en tanto en cuanto periodo transitorio previo a la vida del más allá, sino, antes bien, en sí misma: en el punto de mira del autor están el cuerpo humano, sus apetitos, sus vicios y virtudes; sus limitaciones y, ante todo, un optimismo vitalista que procura extraer todos los dulzores que el mundo es capaz de ofrecer.

Por otra parte, Boccaccio se dirige a las mujeres enamoradas, a las que trata con gran realismo; esta cercanía le facilita conectar con la psicología femenina y denunciar su discriminación sexual, social y familiar. La elección de la mujer como receptora del libro concuerda plenamente con que era la principal demandante de literatura para el ocio y con la novedad en el tratamiento del cuento por parte del autor, lejos de la tradicional función didáctica.

Este tratamiento que el autor da a la mujer es un rasgo que lo diferencia de sus antecesores. Ahora la mujer se equipara al hombre al tener acceso a los placeres de la vida, el amor, la libertad y la aventura. Así, da voz a siete mujeres para que expresen sus sentimientos a través de sus historias, una historia en el que el papel de la mujeres agudo, hábil, descarado e ingenioso.

2. La inteligencia humana- A tono con la mentalidad burguesa que empieza a imponerse en Florencia, el autor propone la consecución del placer, del disfrute literario que lleve a la regeneración a través de la inteligencia. En su retiro unos días a los alrededores de Florencia, los jóvenes se van a dedicar a narrar los cien cuentos del libro. Es la búsqueda de un orden frente al caos de la ciudad; el retiro se convierte en un viaje de regeneración, se irán purificando en contacto con la naturaleza y la literatura. Pero finalmente los hará retornar a la ciudad, marco ideal de la vida burguesa.

Por otra parte, la inteligencia aparece con frecuencia, generalmente en forma de ingenio, de astucia, como un signo de humanismo; el humanismo propugna la razón como la herramienta más característica del ser humano y cifra en ella sus esperanzas: no son las creencias ciegas y las supersticiones las que han de redimir al hombre de su mísera condición, sino la lógica y la inteligencia, la capacidad de discernir lo bueno de lo malo, de organizar el mundo, de racionalizar la vida.

3. Crítica de las costumbres sociales - Las cien historias del Decamerón reflejan una realidad múltiple. Su esquema empieza con la degradación de la sociedad para ir escapando a una sociedad más feliz. Visión de la muerte para acabar en una situación más optimista, que se aprecia en la disposición misma de las jornadas: la primera (reprobación de los vicios) abre y la última (exaltación las virtudes) cierra idealmente la obra.

La crítica a la Iglesia también se deja ver en la obra. Hacia finales de la Edad Media se va gestando en Europa un movimiento de crítica y oposición a los excesos cometidos por el clero. Este movimiento hallará más tarde su máximo esplendor en el Erasmismo y en la Reforma Protestante. El monopolio cultural y espiritual ejercido durante siglos por la Iglesia Cristiana, unido a la desproporcionada acumulación de riquezas y poder que llevó a cabo esta institución, consiguió despertar las críticas acerbas de los pensadores y hombres cultos como Boccaccio. Por ello, en el texto que estudiamos es muy frecuente encontrar monjes lascivos, eclesiásticos ambiciosos y monjas poco escrupulosas con los preceptos cristianos. En general, la obra resulta ser un reflejo bastante fiel de la realidad del momento, de tal manera que el estamento eclesiástico sale bien poco favorecido.

4. La Fortuna

Es un tema recurrente tanto en las letras medievales como en las obras clásicas, aunque Boccaccio matiza su influencia con el valor del ingenio para hacer frente a situaciones adversas

El ambiente de la mayoría de los cuentos se sitúa en la época contemporánea de la obra, los siglos XIII y XIV, en los lugares que Boccaccio conoció: Florencia, Nápoles, Sicilia, el Mediterráneo…, en concreto Nápoles es elevada ciudad ideal. Los ambientes aparecen trazados con rápidas pinceladas que sirven también para la representación psicológica de los personajes. Por el Decameron desfilan cientos de personajes de todo tipo, reales y ficticios, desconocidos o inventados. Algunos ejemplifican tipos humanos- como el simple, el burlador sinvergüenza o el fraile lascivo-y a través de ellos el autor nos ofrece un retrato variopinto y crítico de la sociedad italiana del momento

Lenguaje y estilo

La principal característica estilística del Decamerón es el contraste:

  • Por una parte, se observa un estilo más retórico, con periodos elegantes, oraciones amplias y a veces complicadas, lenguaje propio de la prosa cortés con resonancias latinas. Este estilo es propio del marco narrativo –la historia de los jóvenes- o el Proemio.

  • Por otra, aparece un lenguaje más crudo y realista, en la descripción de la peste o en los cuentos.


Este contraste estilístico obedece, en primer lugar, al propio carácter del autor: Boccaccio es un gran conocedor de los textos clásicos y, como latinista, trata de enriquecer el italiano  (lengua romance, aún en desarrollo) con los recursos léxicos y sintácticos propios de aquella lengua; por otra parte, nuestro autor es también un agudo observador de la realidad de su tiempo: de sus gentes, sus costumbres y, cómo no, del lenguaje popular; de la lengua que se habla en las calles.


La objeción es que la combinación de ambos estilos resulta algo brusca: se dan cita en la obra dos extremos difíciles de conciliar. Los narradores y dramaturgos del Barroco (como Shakespeare o Cervantes) serán maestros en combinar diferentes estilos y registros, pasando con naturalidad de unos a otros según lo pida la situación; pero Boccaccio aún carece de las herramientas y los modelos adecuados, pues en el Decamerón esa variedad aparece algo forzada, con un contraste demasiado marcado entre lo culto y lo popular. Como en otros aspectos, el autor italiano es aún un precursor: un creador que abre nuevas vías, investiga nuevas posibilidades y sienta las bases para otros artistas que habrán de sucederlo en la posteridad y que podrán aprovecharse del genio de aquél.
La importancia del Decamerón

El Decamerón rompió con la conservada tradición literaria de relatos místicos e hizo de Boccaccio el padre de la novela moderna, al desarrollar el tradicional cuento medieval añadiéndole una dote psicológica de la que carecía, presentando al ser humano como lo que es: Una persona con virtudes y defectos, con sus penas y sus glorias.

Boccaccio pretende dotar a su obra de una cohesión interna de la que carecían las obras narrativas de su tiempo: se trata de un paso más hacia la creación de la novela moderna. Lo que hoy entendemos por novela es un texto de gran extensión con una estructura bien definida, coherente, con sentido unitario, que desarrolla por lo general un argumento de principio a fin. Este género, sin embargo, no aparecerá en la literatura europea hasta el surgimiento del Lazarillo y el Quijote, mucho tiempo después. El Decamerón  no desarrolla un argumento unitario y carece de la cohesión de una novela, pero Boccaccio, consciente de las carencias de la narrativa de su tiempo, hace un esfuerzo por ir más allá de la mera recopilación de cuentos e historias: las cien narraciones que componen la obra cuentan con un hilo conductor, con unas características comunes y con unos personajes y un ambiente que sí le dan cierta unidad.

Por otra parte, esta obra rompe con la tradición literaria y por primera vez en la Edad Media, se presenta al hombre como artífice de su destino, más que como un ser a merced de la gracia divina.

Tras el paso de estos tres grandes precursores del Renacimiento, durante el siglo XV continuó el empuje reformador. Los humanistas continúan con la labor de recuperar y difundir a los clásicos y de dignificar la lengua vulgar. La herencia de Petrarca se dejó sentir en toda Europa; también la poesía épica alcanzó desarrollo gracias a autores como Ludovico Ariosto o Torcuato Tasso. Por su parte, Jacobob Sannazaro contribuyó a la recuperación del mundo clásico con un género nuevo: la novela pastoril. En su obra La Arcadia quedan establecidos los rasgos esenciales del género en adelante: pastores y pastoras idealizados que viven delicadas historias de amor y cantan la felicidad del amor correspondido o el dolor de la pérdida del amor en un marco armonioso e idealizado.

Para finalizar, si bien queda fuera de los límites que establece el enunciado del tema (Dante, Petrarca y Boccaccio), podéis mencionar a dos escritores y humanistas cuyas obras no estrictamente literarias tuvieron una gran influencia en toda Europa y, por supuesto, en España: Maquiavelo y su obra El príncipe, tratado sobre el estado y las virtudes del eficaz gobernante, y Baltazar de Castiglione con El cortesano, tratado de buenas costumbres para el perfecto caballero de la corte.


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