Estudiar la Sagrada Escritura es estudiar lo más hermoso que existe. Hoy se oye con frecuencia: “Dios ya no habla en nuestro mundo; está callado”. ¡No es






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a) La misma Escritura excluye la interpretación meramente privada: “Sépanlo bien, nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura...” (2 Pe 1, 20; cf. 1 Jn 2, 19-27; 1 Jn 4, 1-6). Sin la Tradición no conocemos los libros canónicos. El subjetivismo, pues, destruye la unidad de la fe.

b) Es más, este principio protestante está en abierta oposición al deseo de Cristo que quiso la unidad de la Iglesia (cf. Jn 17, 20-21; Ef 4, 4-6). Mientras la Iglesia católica es una, desde su principio hasta hoy, las sectas protestantes se multiplican cada día y dividen el cuerpo de Cristo. Hoy hay más de 2.000 sectas en el mundo, todas ramas del protestantismo. O existen mil verdades, lo que es absurdo, o son falsos los principios en que se fundamentan las sectas protestantes. 

c) Hay más: ese principio protestante es imposible. Antes de inventarse la imprenta, pocos podían leer los manuscritos bíblicos y la mayoría no sabía leer. Si Jesús hubiera puesto la Biblia como única salvación, no todos hubieran podido salvarse. Aún hoy existen muchos pobres que no pueden leer y no pueden entender la Biblia. ¿No se salvarían, por no haber sabido leer la Biblia?

d) Es también incompleto. La Escritura y la Tradición son dos fuentes donde está contenida la Palabra de Dios, como ya hemos explicado anteriormente. No son dos fuentes separadas, sino unidas. Así lo afirma el concilio Vaticano II en la constitución Dei Verbum, sobre la divina revelación, en los números 9 y 10. 

e) Además, inseguro: ¿Cómo saben los protestantes que la Biblia es Palabra de Dios y que las verdades de la Biblia son inspiradas y divinas? Ellos contestan: “porque lo dice la misma Biblia”. Pero esto es absurdo. ¡También los apócrifos dicen que son verdaderos y se firman con nombres de apóstoles...y no es verdad! Yo también puedo escribir un libro y allí decir que soy inspirado por Dios. Tiene que haber una autoridad, fuera de la Biblia, que garantice que la Biblia es Palabra de Dios. Todo escrito, ley o código, requiere de un tribunal que lo interprete y resuelva las dudas. ¿En qué país se deja a cada uno que interprete la ley a su gusto personal?

f) Y, por si fuera poco, contradictorio. Los protestantes dicen: “Nosotros tenemos los pastores que nos explican la Biblia”. Por una parte, creen que la Biblia es la única regla de fe; y, por otra, admiten la enseñanza de sus pastores. Rehúsan el Magisterio de la Iglesia, que tiene la inspiración del Espíritu Santo e inclinan la cabeza a personas que no tienen ninguna autoridad y que se contradicen unos a otros. 

5. Principales temas bíblicos de las sectas protestantes, contrarios a la fe católica o que no aceptan 

a) La autoridad del Papa: Dicen que Jesús no constituyó a Pedro cabeza visible de la Iglesia, que en la Iglesia no hay otra cabeza más que Cristo, que la autoridad que Cristo dio a Pedro no se pasa a otros, porque no está escrito en la Biblia. Se apoyan en estos textos: a) Ef. 5, 23; b) 1 Cor 3, 11; c) Gal 2, 11. Nosotros les contestamos: a) Cristo sigue siendo cabeza de la Iglesia, pero el Papa es cabeza visible de Cristo aquí en la tierra. b) Cristo es el fundamento de la Iglesia como piedra angular; pero este fundamento se continúa en la historia, en los apóstoles. Nuestros textos fundamentales son: Mateo 16, 16-19; Jn 21, 15-17; Lc 22, 31-33.

b) El sacerdocio cristiano: Dicen que Jesucristo no dio a los apóstoles poder ordenar sacerdotes, que todo el que cree en Jesús es verdadero sacerdote y puede predicar su evangelio sin necesidad de la ordenación. Se apoyan en estos textos: a) 1 Pe 2, 9; b) Mt 23, 9-10. Nosotros les contestamos: a) Por el bautismo todo cristiano participa del sacerdocio común de todos los fieles, pero Jesús instituye en la Última Cena el sacerdocio ministerial: b) Las palabras de Jesús no van entendidas literalmente. De hecho Pablo se hace llamar “padre” varias veces y a llama a los cristianos “hijos”. Nuestros textos fundamentales son: Hechos 20, 28; 13, 2-4; 1 Tim 4, 14; 5, 22; 2 Tim 1, 6; Tito 1, 5; Heb 5, 1-4; Rm 10, 14-15; 1 Cor 4, 1; 1 Cor 3, 9; Sant 5, 14; Jn 20, 23 Y sobre todo, Lc 22, 19 y 1 Co 11, 23.

c) Bautismo de los niños: Dicen que no vale bautizar a los niños, porque el bautismo exige la fe en Cristo y los niños no pueden tener fe, porque no entienden; que Jesús se bautizó cuando tenía 30 años; que en la Biblia no consta que se haya dado el bautismo a los niños. Se apoyan en estos textos: a) Rom 5, 1; b) Mc 1, 9. Nosotros les contestamos: a) Jesús ordena a sus discípulos de bautizar a todos, no prohíbe bautizar a los niños; b) El bautismo cristiano no está relacionado con el bautismo de Jesús en el Jordán, que fue un acto externo de purificación y penitencia. El cristiano es bautizado y salvado en la muerte y resurrección de Jesús. Es una nueva vida que nos hace hijos de Dios, ¿cómo no recibirlo desde el nacimiento? c) Pedro bautiza a toda la familia de Cornelio (Hech 10, 44-48), sin duda también habría niños. 

d) La confesión: Dicen que sólo Dios puede perdonar los pecados. Se apoyan en estos textos: a) 1 Jn 1, 7: ya hemos sido perdonados por la sangre de Cristo; b) Sant 5, 6: confesarse entre los hermanos. Nosotros les contestamos: a) Mt 18, 18: Jesús entrega a los apóstoles el poder de atar y desatar; b) Jn 20, 19-23: Jesús explicita aquí el poder de perdonar en su nombre; c) 2 Cor 5, 18; d) Hech 19, 18: los cristianos que habían pecado de magia fueron arrepentidos y lo confesaron a los apóstoles.

e) La Eucaristía: Dicen que Jesucristo no está presente realmente en la Eucaristía. Hay que entender todo en sentido figurado y simbólico. La Cena es sólo un recuerdo. El sacrificio de Jesús en la cruz es perfecto, no es necesario perpetuarlo. Nosotros les contestamos: a) Jn 6, 48-63: Jesús promete la Eucaristía con palabras claras y fuertes, tanto que los judíos que escuchaban se escandalizaron; b) Mt 26, 26-28: “Esto es mi cuerpo...Esta es mi sangre”; c) Lc 22, 19: “Haced esto en memoria mía”; d) 1 Cor 11, 23-29; e) Hech 2, 42. Jesús, cuando se le fueron muchos, no rebajó nada su doctrina sobre el Pan de vida.

f) El celibato sacerdotal: Dicen que en ninguna parte de la Biblia se encuentra la ley “corruptora” del celibato sacerdotal. Se apoyan en este texto de 1 Tim 3, 2 y 12: “Que el obispo sea casado”. Nosotros le contestamos: a) Mt 19, 29: recompensa especial a quien se mantiene virgen. Era voluntad implícita de Jesús el celibato a quienes se quieren consagrar a Él en el sacerdocio, pues Él mismo fue célibe. ¿Por qué sólo hasta el siglo III la Iglesia ordenó el celibato a los sacerdotes? La Iglesia va poco a poco reflexionando en las palabras de Jesús, bajo la inspiración del E.S.; no puede comprender todo de golpe; además, Dios sigue su pedagogía con nosotros. Desde el siglo III ha sido una constante de la Tradición de la Iglesia la defensa del celibato sacerdotal. A pesar de todo lo dicho, Pablo VI en su encíclica sobre el Celibato sacerdotal no dice que el celibato sea esencial al sacerdocio ordenado; el Papa habla de “íntima conveniencia”. Este celibato es exigido en la Iglesia católica de rito latino y en la Iglesia católica de Oriente. 

g) El matrimonio: Dicen que el matrimonio no es un sacramento instituido por Cristo, pues no consta en la Biblia. Se apoyan en el texto de Mt 19, 9, donde parece que Jesús permitió el divorcio por fornicación. Nosotros les contestamos: a) Ef 5, 23-32: es un sacramentos, signo de amor de Cristo para la Iglesia; b) Mc 10, 1-12; Lc 16, 18; Mt 19, 3-8: Jesús es terminante en esto: el matrimonio es indisoluble; c) 1 Cor 7, 10-11: Pablo advierte que quien se separe del cónyuge por grave motivo, puede hacerlo, pero que no puede casarse de nuevo. El texto de Mt 19, 9 es un poco oscuro y de difícil interpretación. Pero no puede aislarse este texto de todos los demás. A la luz de estos textos, ese versículo se refiere a la posibilidad de “despedir a la mujer” (o al marido) en caso de infidelidad. Pero no dice la posibilidad de casarse de nuevo. 

h) La Virgen María: los protestantes creen que María es la Madre de Dios; pero no aceptan su virginidad. Dicen que no hay que dar culto a la Virgen; que la Virgen tuvo más hermanos. Se apoyan en estos textos: Lc 2, 7; Mt, 13, 55. Nosotros les contestamos: Mt 1, 16; Gal 4, 4; Lc 1, 26-35: María es virgen antes del parte, en el parto y después del parto. Acerca de los hermanos de Jesús hay que decir que “hermano” significa pariente próximo: sobrino, primo, tío, etc. Además a la Virgen no le damos el culto de adoración (sólo a Dios), sino el culto de especial veneración por ser la Madre de Dios.

i) La veneración de los santos: Dicen que sólo tenemos un mediador, Cristo. Acudir a los santos es sacrilegio. Además están gozando en el cielo, nada saben de nosotros. Se apoyan en 1 Tim 2, 5. Nosotros les contestamos: a) 1 Tim 2, 5: aquí mediador significa redentor. Cristo sí es el único redentor. Los santos no son redentores, sino intercesores ante Dios. Otros textos: 1 Re 18, 3-7; 2 Re 2, 15; Nm 21, 7; Job 42, 8; Apoc 5, 8. 

j) El culto de las imágenes: Dicen que la Biblia prohíbe terminantemente hacerse imágenes, porque es un culto idolátrico (Ex 20, 4); que Dios no puede ser representado con estatuas de material humano (Hech 17, 29). Nosotros les contestamos: Lo que Dios prohíbe es adorar a las imágenes como si ellas en sí mismas tuvieran el poder de salvar; el mismo Dios manda construir estatuas e imágenes como signo de su presencia en medio del pueblo (Ex 25, 12-22; Nm 21, 8); Josué venera el arca de madera, postrado (Jos 7, 6). Las imágenes son un signo externo necesario para ayudarnos a ponernos en relación con Dios-Espíritu. Otros textos: Ex 7, 10; 2 Re 2, 14; 13, 21; Mt 9, 20; 14, 26; Hech 5, 15-16; 19, 12: el Señor se sirve de “reliquias” o cosas que pertenecieron a personas santas, para obrar sus maravillas: la vara de Moisés; el manto de Elías; los huesos de Eliseo; el vestido de Jesús; la sombra de Pedro; los sudarios de san Pablo, etc. “De manera que por medio de las imágenes, ante las cuales nos arrodillamos y oramos, adoramos a Cristo verdadero y veneramos a los santos, cuya semejanza tienen” (Concilio de Trento). 

k) El purgatorio y los sufragios por los difuntos: Dicen que no existe el purgatorio y no sirven nuestras oraciones por los difuntos. La Iglesia, apoyándose en 2 Mac 12, 46, cree que mediante nuestros sacrificios, oraciones y buenas obras podemos ayudar a los difuntos que murieron en gracia de Dios y se están purificando antes de llegar a la Gloria. Por el hecho de que la Biblia no contenga la palabra “purgatorio” no se puede concluir que el purgatorio no exista. Tampoco la Biblia presenta la palabra Trinidad y existe el dogma de la Santísima Trinidad, reconocido por los hermanos protestantes.

VIII. APÉNDICE 1°: Métodos científicos de interpretación

Cuando se trata de interpretar la Biblia, la Iglesia, depositaria de la misma, nos da unos criterios o principios teológicos que deberán guiar una interpretación correcta, y que hemos visto ya en esta lección. Se requiere además de estos principios teológicos, de un método científico de interpretación. 

La exégesis católica de por sí no excluye ningún método, pero el método que se adopte habrá de cotejarse con los principios teológicos y ver si hay compatibilidad con ellos. 

Los Santos Padres utilizaron los métodos filológico y alegórico. Hoy se utilizan los métodos diacrónico(aquellos que estudian el texto sagrado en su proceso de formación) y sincrónicos (aquellos que estudian el texto sagrado en cuanto tal). 

1. Método diacrónico: Este método echa mano de:

a) La crítica textual: es la ciencia que trata de reconstruir a partir de los manuscritos disponibles el texto original de la Sagrada Escritura 17. La crítica textual es necesaria para corregir posibles cambios accidentales o deliberados de parte de los copistas. 

b) La crítica literaria: A su vez, echa mano de las fuentes literarias que analizan los textos bíblicos para detectar y reconstruir eventuales fuentes utilizadas en la formación de la sagrada Escritura, evidenciando las acentuaciones teológicas y el ambiente vital. También echa mano de los géneros literarios, ya explicados anteriormente.

c) La crítica de las tradiciones: trata de detectar la prehistoria oral de tales textos, buscando descubrir las modificaciones que los textos, originalmente en circulación bajo forma de perícopas aisladas, han sufrido en el curso de la transmisión oral. Igualmente, pretende descubrir el grupo transmisor responsable de eventuales reelaboraciones ya en el estadio de la tradición oral. 

d) La crítica de la redacción: se propone reconstruir el proceso de redacción y el papel del redactor. Se ha de estudiar en qué modo ha adquirido el texto su forma definitiva, cuál era el material a disposición del redactor, qué punto de vista le ha guiado en la selección, reelaboración y sistematización del material, qué elementos añade, a qué lectores se dirige. 

e) La crítica histórica: tiene por objeto unir las afirmaciones de un texto con la realidad histórica. Trata de aclarar la relación entre texto y evento, el paso del hecho histórico al texto escrito. No siendo la Biblia un texto primariamente de carácter histórico, sino testimonio de fe, no proporciona todas las informaciones que un historiador desearía. Sin embargo, permiten trazar una imagen históricamente cierta de los hechos. 

2. Método sincrónico: es aquel que analiza el texto, no en su fase de formación, sino en su existencia definitiva y, tratándose de la Biblia, canónica. El documento de la Pontificia Comisión Bíblica del año 1993, titulado “La interpretación de la Biblia en la Iglesia” presenta tres métodos sincrónicos:

a) El análisis retórico: se limita a analizar los discursos que se encuentran en la Biblia. Esos discursos son analizados según las partes del discurso en la retórica clásica: exordio, narración, demostración, refutación y epílogo. 

b) El análisis narrativo: estudia únicamente los textos narrativos de la Biblia, que son la mayoría. La narración consta de estos elementos: protagonista, antagonista y los comparsas; acción, nudo y desenlace; circunstancias del relato: lugar, tiempo y orden de la acción. Tratándose de un relato bíblico, que es historia de salvación hay que dar el salto al mensaje que se esconde detrás de esa narración. 
c) El análisis semiótico: parte de dos presupuestos: (i) leer e interpretar un texto es descubrir y establecer las varias relaciones existentes entre los elementos del mismo texto; (ii) las relaciones fundamentales de cualquier texto son la oposición o la equivalencia. La oposición se aprecia sobre todo en los términos antitéticos: muerte-vida, frío-calor, luz-oscuridad. Enfermarse-curarse, viejo-nuevo, unir-separar, etc. La equivalencia se descubre principalmente en los sinónimos: querer-amar; soplar-alentar, templo-santuario, etc. 

Termino esta parte diciendo, una vez más, esto: Todos los métodos son buenos y aprovechables si respetan la letra y el espíritu del texto de la Sagrada Escritura. Cada método aporta su contribución específica a la comprensión de la Biblia y todos ellos llevan a una creciente maduración de la fe de los creyentes. 

APÉNDICE 2°: La actualización bíblica

Actualizar la Escritura es hacerla presente, viva y eficaz en la vida diaria de los hombres y en las situaciones simples o complejas de las sociedades humanas. En el último capítulo de la Dei Verbum existen textos que hacen referencia a esta actualización: “Y en las Palabras de los Apóstoles y de los Profetas hace resonar la voz del Espíritu Santo...En los Libros sagrados, el Padre, que está en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos” (n. 21). El uso del presente (“hace resonar, sale amorosamente”) muestra que la Palabra de Dios es viva en el hoy de la historia y posee carga actualizante de gran magnitud. La misma Constitución del Vaticano II nos brinda la finalidad de la actualización: “De modo que se multipliquen los ministros de la Palabra capaces de ofrecer al pueblo de Dios el alimento de la Escritura, que alumbre el entendimiento, confirme la voluntad, encienda el corazón en amor a Dios” (Dei Verbum, n. 26).

1. Requisitos para la actualización:

a) Oración: ese diálogo con Dios por el que escuchamos al Dios revelador, somos interpelados por Él y a quien damos una respuesta.

b) Lectura frecuente y asidua: esta lectura nos permitirá irnos familiarizándonos con la Biblia, y de esta manera establecer la analogía (semejanza) entre el texto y la vida, entre la Palabra de Dios y la situación del hombre. 

c) Estudio: con los métodos que ya hemos explicado. 

2. Diversos tipos de actualización:

a) Actualización teológica: es la llevada a cabo por un teólogo, que busca en la Biblia las raíces desde y a través de las cuales llega a la teología la savia vital de la Palabra de Dios. 

b) Actualización litúrgica: La liturgia cristiana es la actualización la historia de la salvación por medio de los ritos y de la Palabra. Y se hace mediante el contexto en que la Palabra de Dios se sitúa; mediante la celebración litúrgica misma, y mediante la homilía. 

c) Actualización pastoral: engloba la catequética, el acompañamiento pastoral.

d) Actualización espiritual: la forma más importante y primera de actualizar la Escritura se realiza en el interior del hombre de modo que el hombre pase de ser “animal carnal” a ser “espíritu vivificante”. El hombre toma la Biblia, es interpelado en su situación existencial, y responde a lo que Dios le pide. 

e) “Lectio divina”: es una lectura, individual o comunitaria, de un texto, más o menos largo, de la Escritura como Palabra de Dios, con el fin de desentrañar su mensaje salvífico para uno mismo o para la comunidad en la situación real y actual. Sigue cinco pasos: 

Lectura: se lee y se estudia atentamente el texto.

Meditación: Se encuentra la verdad escondida en el texto.

Oración: se abre el corazón a Dios.

Contemplación: se saborea la alegría de la dulzura eterna de Dios

Operación: aquí el alma se convierte, se decide a obrar el bien, a amar a Dios y al prójimo. El alma se transforma, gracias a este proceso de la “lectio divina”. 
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