El que ama su vida, la pierde; y el que renuncia su vida en este mundo la guardará para la vida eterna (Jn 12, 25)






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Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros igual que yo os he amado (Jn 13,34)




73.- RESPONSABLE DE MI HERMANO



Si se pierde mi hermana/o,

Si se pierde el alumno,

Si se pierde el compañero,

Si se pierde el amigo...o el enemigo,

¿Qué he de hacer, Dios mío?

Lo llamaré y le diré: mi corazón está roto por tu amor.

Y ganaré al hermano, y ganaré con él la vida.
Si cierra su mirada a mi ternura,

juntaré la ternura de dos más

y que la fuerza del amor ahogue su resistencia.

Y ganaremos al hermano, y ganaremos con él la vida.
Si el fuego no puede con el frío del invierno,

juntaré docenas y docenas de hogueras calientes.

Y ganaremos al hermano, y ganaremos con él la vida.
Y si el torrente no doblega al tronco podrido,

lo envolveré con mi ropa,

lo cubriré con la lluvia de mi diario pensamiento.

Porque si gano a mi hermano, con él conquisto la vida.
¡Bendito sea Dios que nos hace fuertes

para salvar y ser salvados,

para curar y ser curados,

para amar al hermano y ser por él amados!.

AMEN.
La muralla de la ciudad tenía doce cimientos (Cf Ap 21,14)
74.- LAZOS DE COMUNIÓN
Señor Jesús, tu nos llamas a vivir en comunión

Tú formaste una familia con los Doce.

Fuiste con ellos sincero y veraz, exigente y comprensivo,

y, sobre todo, muy paciente.
Tú los alertaste ente los peligros,

los estimulaste ente las dificultades, celebraste sus éxitos,

les lavaste los pies y les serviste en la mesa.

Tú, Maestro Divino, primero nos diste el ejemplo, después

nos dejaste el precepto: “Amaos como Yo os he amado”.
Crea entre nosotros lazos de comunión,

que una corriente cálida y profunda

corra entre los educadores concepcionistas,

que nos comprendamos y perdonemos;

nos estimulemos y nos amemos,

que seamos abiertos y leales, sinceros y afectuosos.
Que nadie sea menos bueno por haber percibido nuestra influencia,

que nadie sea menos bondadoso

por haber sido nuestro compañero de camino en nuestro caminar hacia la casa del Padre.

AMEN

Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11,29)
75.- QUIERO SER PARA TI
Yo quiero ser sonrisa abierta,

y manos que no saben sino dar abrazo al viento a mi paso,

y notas de alegría en mi cantar.
Quiero ser para ti palabra que llega dentro

y rasga la noche en claridad,

lumbre encendida y brasa que se quema y hace hogar.

Sueño ser para ti pan tierno que te sepa a fresco

y que sientas al morderlo mi amistad.
Yo quiero ser margarita olvidada en el sendero

que acompañe paso a paso tu caminar
Sueño ser para ti luz de estrella para tu noche

que te diga siempre donde estás.

Quiero ser tienda abierta junto al río

que te albergue mientras caminando vas.
Yo quiero ser tu puerta y tu ventana siempre abierta de par en par

Yo quiero ser a tu lado centinela

como el chopo que se alarga al escalar.
Yo quiero ser tu manantial escondido

y tu fuente de aguas frescas que se dan.
Yo quiero ser para ti hermano, sencillamente hermano,

y quiero ofrecerte cada día mi fraternidad.
Yo quiero llegar a tiempo cuando me necesites,

llegar aunque no me esperes y brindarte mi amistad. AMEN

En esto conocerán que sois mis discípulos: si os amáis mutuamente como Yo os he amado” (Jn 13,35)
76.- VIDA FRATERNA:
LECTOR 1:

Oremos por nuestras comunidades.

Pidamos a Dios por ellas, no sólo para que no sean obstáculo para que sea haga visible al amor de Dios, sino para que sean plasmación transparente del Reino:
TODOS:

“Procurad que abunden los que construyen la comunidad, los que hablan inspirados por el Espíritu, exhortando y animando. El que habla inspirado construye comunidad”. (Cf. 1ª Cor 14, 3-4.12)
LECTOR 2:

“La comunidad religiosa es un don del Espíritu, antes de ser una construcción humana.

La comunidad religiosa tiene su origen en el amor de Dios difundido en los corazones por medio del Espíritu, y por Él se construye como una familia unida en el nombre del Señor” (VFC, 8)
TODOS:

“Ved qué dulzura, qué delicia convivir los hermanos unidos. Porque allí manda el Señor la bendición: la vida para siempre” (Salmo 133)
LECTOR 1:

“La nueva evangelización exige de los consagrados y consagradas una plena conciencia del sentido teológico de los retos de nuestro tiempo. Estos retos han de ser examinados con cuidadoso y común discernimiento, para lograr una renovación de la misión. (VC 81)
TODOS:

“En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenían” (Hechos 4,32)
LECTOR 2:

“La vida fraterna en común se ha manifestado siempre como una radicalización palpable de la comunión que funda la Iglesia, y, al mismo tiempo profecía de la unidad a la que tiende como a su meta última.

Expertos en comunión, los religiosos están llamados a ser en la comunidad esencial y en el mundo testigos y artífices de aquel proyecto de comunión que está en el vértice de la historia del hombre según Dios. Se convierten comunitariamente en signo profético de la íntima unión con Dios, amado por encima de todo”. (Religiosos y promoción humana, 24)
TODOS:

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos AMEN.
Bendito sea Dios, que nos alienta en nuestra luchas (2Co 1, 3)

77.- HAZLO TAMBIÉN POR MÍ, SEÑOR

Estoy como Elías, hundido, sólo, triste y perseguido.

Me he resignado y ya no importa si lo que viene es la muerte, la sombra o nada.

Si le diste al profeta pruebas de tu presencia y amor, yo también hoy quiero escuchar tu voz como el susurro de un viento suave.

Si lo hiciste por Elías, hazlo también por mí, Señor
Me tiré al agua convencido.

Igual que Pedro. Anhelo seguirte donde quiera que vayas.

Pero, Señor, ¡me ahogo! Las aguas me cubren y con urgencia quiero salir. ¡Sálvame Jesús!

Que tu mano segura, firme y amorosa me levante de la tormenta.

Si lo hiciste por Pedro, hazlo también por mí, Señor
No sé qué hacer. La duda duele, carcome.

¿Cuál es tu voluntad?

¿En verdad es eso lo que me pides?

Sufro tu silencio, ¡necesito una respuesta!

Abraham por poco mata a su hijo buscando serte fiel.

Dame, Señor, el convencimiento de que ya lo hiciste todo por nosotros en Jesucristo, hasta entregar la vida de tu propio Hijo por mí.

Si lo hiciste por Abraham,  hazlo también por mí, Señor
Me equivoqué.

No es solo una metida de pata.

He pecado mucho, he lastimado a otros y siento que no hay ya nada por hacer.

¡No puedo volver el reloj atrás!

Allí están los trozos de todo lo que rompí. Confianza, simpatías, prestigio... todo, absolutamente todo se hizo añicos.

David asesinó para cometer adulterio.

Se hundió en el barro de la vileza y de la maldad. ¡Ya no podía reparar lo hecho! Urías estaba muerto.

Devuélveme el gozo de tu salvación, clamó el rey.

Y Tú lo hiciste, Dios de amor. Abominaste el pecado, pero levantaste al pecador.

Si lo hiciste por el rey David, hazlo también por mí, Señor
Desde mi noche oscura del alma, 
desde mi sufrimiento y mi vacío, 
desde el desconsuelo y mis yerros, te digo: 

Creo, Señor, ayúdame en mi incredulidad.

El amor es paciente, afable, no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irita… (1Co 13,4)

78.- ORACIÓN DEL BUEN HUMOR



Concédeme Señor, una buena digestión y también algo que digerir.

Concédeme la salud del cuerpo, con el buen humor necesario para mantenerla.

Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovecharlo que es bueno, para que no se asuste ante el error, sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden.

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento, la murmuración, el suspiro, ni el lamento.

Y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama YO.

Dame Señor, el sentido del humor.

Concédeme la gracia de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás.

(Atribuída a Santo Tomás Moro)

Señor, enséñanos a orar (Lc 11,1)
79.- ORACIÓN DE LA COMUNIDAD

Señor, tú me llamas a vivir en comunidad.

Y quieres que edifique la comunidad.

Me quieres en comunión con los otros,

no para estar mejor, ni ser más fuerte,

sino para que sea yo mismo.

La comunidad es fuerte si espera.

La comunidad es verdadera si ama.

La comunidad es santa si cada uno es santo.

Ser comunidad es existir para los demás.

Es encontrarse con los otros.

Es rezar con ellos.

Es dar muestras de la propia esperanza.

Sólo así podremos acercarnos

a los que no recibieron la fe

y ponerlos en tus manos.

Sólo así podremos sostenerla

en los que a duras penas la conservan.
Humillémonos y obedezcamos, conformémonos con el querer de Dios...” (Madre Carmen).

80.- ORACION POR EL CAPITULO GENERAL
Dios Padre Misericordioso y Fiel: Fuente de Vida.

Creemos en tu amor que acompaña nuestra existencia.

Hemos experimentado en nuestra vida tu amor gratuito y providente,

como en su día lo sintió M. Carmen Sallés.

Sabemos que eres el Germen y el Origen de la Vida Nueva, porque has depositado en nuestra tierra a tu Hijo Jesús y pones en nuestro corazón el Espíritu que clama ¡Abba, Padre!
Señor Jesús: Camino, Verdad y Vida, que has venido para que tengamos Vida en abundancia: tu vida entregada por amor es para nosotras, el Ideal de nuestra vida, que quiere darse a Dios y a los hermanos.

Queremos seguir los deseos de M. Carmen, que nos pedía que “nuestros pensamientos, nuestros gustos, nuestro querer mismo estén puestos en Ti”.
Espíritu Santo Vivificador, que acompañaste los caminos de Carmen Sallés

hasta generar nueva vida en una Congregación, dedicada a extender el Reino de Dios:

Te pedimos que el Capítulo General haga germinar nueva vida en la Familia Concepcionista.
Madre Inmaculada:

Todo en la Congregación es Obra tuya.

En tus manos ponemos los trabajos del Capítulo:

Bendícelos, preséntalos al Señor,

y que la bendición del Padre, el Amor de tu Hijo Jesús y la gracia del Espíritu Santo,

sean depositados en nuestra “tierra de bendición”, para que den fruto abundante.

Madre Carmen:

Acompaña en este momento histórico nuestro caminar congregacional,

para que seamos capaces de abrir caminos

a la vida nueva que se genera a través del carisma que tú recibiste,

y que nosotros estamos llamados a revitalizar.

Amén.

INDICE

  1. Oraciones al Padre Pág. 1




  1. Oraciones a Cristo Pág. 17




  1. Oraciones al Espíritu Santo Pág. 31




  1. Oraciones a María Pág. 44




  1. Iglesia Pág. 66




  1. M. Carmen Pág. 76




  1. Misión Pág. 77




  1. Salmos para la vida Pág. 82




  1. Vida Fraterna Pág. 97






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