La Historia en el discurso científico






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C.N.S.C

Depto. de Historia y Cs. Sociales
UNIDAD I: IMPORTANCIA SOBRE LAS

REPRESENTACIONES HISTORICAS


Origen de la palabra Historia
Hay que hacer notar que la palabra historia tiene un origen claro y atestiguado; deriva del griego ιστορειν (historein) que significa inquirir, preguntar. El primero en utilizarla, derivando ya su sentido hacia el actual, fue Heródoto de Halicarnasso (considerado por ello como Padre de la Historia) quien en el siglo V antes de Cristo realizó un viaje por el Mediterráneo y Grecia “preguntando” a los lugareños acerca de sus tradiciones y de sus relatos sobre las Guerras Médicas, es decir, hizo una investigación. Justamente ese fue el nombre que le dió a su obra escrita: “Historias”, término que valía tanto como decir “Investigaciones”; de hecho comienza su escrito diciendo que son las “historesai ouk Herodotos” = “investigaciones de Heródoto”.

Es con el paso del tiempo que el sentido original fue desvaneciéndose y la palabra Historia tomó carta de ciudadanía; helénica, primero, universal después. ¿Y el verbo ιστορειν? ¿de donde viene?

Conviene saber que su origen proviene de ιστωρ (hístor) que designa a quien es capaz de juzgar o de atestiguar algo, a quien sabe alguna cosa… y puede ser que ιστωρ misma provenga del Indoeuropeo widtor el que sabe, “sabio o conocedor”.
La Historia en el discurso científico
La Historia tiene como objetivo central el estudio de los hechos y los procesos desarrollados por la humanidad a través del tiempo (pasado). Este estudio también responde a una serie de métodos (científico) y de técnicas de modo que las informaciones que obtiene y las afirmaciones que hace puedan ser comprobadas y demostradas. En este sentido es posible afirmar que la historia es una ciencia.

A la Historia no le interesa conocer el pasado de un hombre aislado del conjunto; por el contrario, estudia el pasado de los seres humanos actuando en el conjunto de la sociedad.

A lo largo de ese estudio, la historia establece el orden de esos sucesos en el tiempo –su orden cronológico– y su ubicación geográfica; y, además, trata de comprender también por qué se produjeron esos hechos.

Como disciplina, la historia se propone reconstruir los acontecimientos ocurridos en el pasado. Sin embargo, los historiadores no se ocupan de la totalidad del pasado: realizan una selección de lo que les resulta más interesante o importante.

Para determinar qué acontecimientos del pasado son importantes, se debe tomar en cuenta si ayudan a comprender mejor el presente. Entonces, en este sentido son las preocupaciones actuales las que impulsan a los hombres a querer conocer y entender los hechos históricos.

La historia se escribe a partir de motivaciones que están en el presente. Además, los individuos y las sociedades tienen inquietudes diferentes, por lo que los relatos históricos son, inevitablemente, también diferentes entre sí.

Hay que distinguir entre dos sentidos que tiene la palabra historia: la Historia como sucesión de acontecimientos ocurridos en el pasado que es estudiada de manera científica y la historia como el relato de ese pasado reconstruido por un historiador. Además, hay que considerar que sobre un mismo pasado se pueden hacer distintos relatos y sobre un mismo acontecimiento o hecho, o sea distintas historias.

Tradicionalmente se ha planteado que la Historia para pasar a formar parte de la categoría de científica, el conocimiento que cree, debería buscar como fin en su procedimiento el intentar de ser objetiva, es decir, la capacidad de prescindir de cualquier tipo de interpretación o de la parcialidad de una ideologías que relativice la veracidad de la producción historiográfica. En esta susodicha objetividad de la producción historiográfica, es más bien un “índice de confianza” o de “calidad” de los conocimientos y representaciones.

La objetividad para la historiografía tradicional es sinónimo de fidelidad al objeto de estudio (“fiel a la realidad”).

Dentro del debate historiográfico contemporáneo, se ha puesto a prueba la categoría de científica de la Historia, en el sentido que no es posible crear conocimiento histórico, sin que la persona que investiga tenga una posición preestablecida respecto al tema que investiga. Es en este contexto que la categoría de objetividad ha sido refutada por la propia comunidad de la historia y de las ciencias sociales, en el sentido que no existe la historia objetiva, sino que cada narración histórica es una interpretación personal o grupal de aquellas y aquellos que desarrollan investigación en torno a la Historia. Por ello no existe “una sola historia o la verdadera historia” sino distintas interpretaciones de la historia o distintas posiciones sobre esta, por ella la historia no es única, lo cual es característico de la historiografía positivista y conservadora que intenta imponer una sola manera de ver los hechos históricos, sin matices, anulando la polifonía de voces y fuentes.
¿Cómo trabajan las personas que investigan la Historia?
El hecho que la Historia sea una ciencia, significa que sus resultados son comprobables al aplicar un método científico, de la siguiente manera:


  1. Planteamiento de un problema: Es necesario delimitar con precisión qué se quiere averiguar, cuál es el problema que se intenta resolver. Para esto es necesario hacer preguntas. Las más habituales son por qué y cómo sucedieron los hechos. Se opta por un proceso histórico en especial. Lo fundamental de éste es que sea relevante, es decir, su estudio sirva para explicar algo.




  1. Hipótesis: Por lo general el historiador, al comenzar su investigación, tiene algunas suposiciones o sospechas sobre el resultado final de su tarea: a estas suposiciones se les llama hipótesis.




  1. Recopilación de información: El historiador obtiene información del pasado a través de las fuentes, desde donde intentará extraer la información requerida, haciéndole preguntas y tomando notas de todo aquello que se considere importante para el tema de la investigación. A partir de este estudio, el historiador realizará su análisis histórico y establecerá las conclusiones de su trabajo. Las fuentes constituyen la base del trabajo del historiador. Estas podrían definirse como todo documento, material o testimonio que permite al historiador obtener datos que aportan elementos para la reconstrucción del pasado.


Dentro de las fuentes es posible encontrar las Primarias, Secundarias y Terciarias.


  1. Fuentes primarias o directas: Son aquellas fuentes que poseen una relación directa con el problema estudiado. Por ejemplo: el diario de vida de Adolfo Hitler para reconstruir lo ocurrido en la Alemania Nazi. Por lo regular, las fuentes primarias son directas y no están sometidas a ningún tipo de interpretación. Dentro de ellas se encuentran las orales, escritas, gráficas, restos arqueológicos y monumentos, que no han sido sometidas a ningún tipo de interpretación.




  1. Fuentes secundarias o indirectas: Son creaciones intelectuales que se realizan tomando como base a las fuentes primarias. Entre éstas consideramos; los libros históricos sobre un proceso relevante, que ya consultó las fuentes directas. Por ejemplo: el libro “Historia contemporánea de Chile” de Gabriel Salazar y Julio Pinto, se considera como de segunda mano. Por lo regular, estas son fuentes indirectas, porque cuando las leemos no nos entregan lo que planteaban originalmente las fuentes directas, sino la visión del autor sobre ellas y el periodo.




  1. Fuentes terciarias: Son los documentos más alejados de los testimonios originales. Regularmente son revistas de divulgación, reportajes y/o crónicas periodísticas o críticas literario-históricas escritas sobre la base de un texto o documento creado previamente. Este tipo de fuente nos entrega una visión muy amplia y –por lo mismo- demasiado general sobre un proceso.




  1. Conclusión: Las conclusiones son el paso final de la investigación. Se trata de ordenar toda la información obtenida y expresar en forma clara las respuestas a las preguntas planteadas al comienzo y a lo largo del trabajo. Las conclusiones deberán ser abiertas, es decir, podrán ser revisadas y analizadas todas las veces que se considere necesario. Así, nuevos datos o hipótesis podrán llegar a modificar los resultados alcanzados anteriormente.


LA MULTICAUSALIDAD Y LOS NIVELES DE ANÁLISIS HISTÓRICO
Para el desarrollo de la investigación histórica se utilizarán diversos criterios de estudio como de diversos niveles de análisis.

Un buen análisis histórico debería considerar diversos niveles para intentar una explicación completa de un problema, dando cuenta así de lo que se ha llamado la multicasualidad de la historia. Aunque la realidad histórica es un todo complejo e interrelacionado, para poder analizarla se hace necesario dividir las actividades humanas en diferentes áreas o niveles: Económico, social, político, cultural.


  • Lo económico:

Incluye el estudio de todos los aspectos de la actividad humana relacionados con la producción, circulación y consumo de bienes y servicios, así como de las relaciones que los hombres establecen entre si para desarrollar estas prácticas.


  • Lo social:

Corresponde al análisis de las formas en que las personas se organizan en grupos dentro de la sociedad. Si el criterio de organización es económico, daría lugar a clases sociales. Pero se pueden usar además otros criterios de organización, como los religiosos, nacionales, étnicos o profesionales.


  • Lo político:

Es el estudio de las relaciones de poder establecidas entre las personas o grupos sociales: los tipos de gobierno, el modo en que los grupos se construyen y consolidan su poder, los mecanismos mediante los cuales buscan su legitimación frente a los gobernados, las luchas por el poder, los mecanismos de exclusión y de participación.


  • Lo cultural:

Estudia todas las representaciones simbólicas que los grupos sociales hacen de su realidad y que expresan sus valores, sentimientos e ideas de una comunidad. Estas representaciones son las que dan origen a las llamadas visiones de mundo.
Delimitación de los periodos históricos
Todos los estudios históricos organizan sus investigaciones tomando en cuenta criterios espaciales y temporales.
A) Criterios espaciales:

Se refiere al contexto geográfico o espacial, de donde proviene el objeto de estudio. Por ej:

  • Historia de Latinoamérica o Europa (Historia regional)

  • Historia de Chile o de Estados Unidos (Historia nacional)

  • Historia de una localidad específica como mi barrio, familia, población, etc. (Historia local)


B) Criterios temporales.

Entre las de mayor relevancia encontramos a la Cronología, periodizaciones y la línea de tiempo.


  • La cronología:

Sirve para registrar esquemáticamente los datos y tener una visión ordenada de los acontecimientos.


  • La periodización:

Para los historiadores, dividir la historia en periodos es una necesidad constante. Por ello la periodización es una división del pasado en periodos. Sin embargo la periodización no existe en la realidad, ya que la historia no ocurre dividida en periodos, sólo se utiliza con un fin de fijar procesos en la historia.
Algunas periodizaciones más conocidas para nosotros son:

  • Historia de Occidente; Prehistoria, Edad antigua, Edad Media, Edad moderna y Edad Contemporánea.

  • Concepción Marxista; Comunidad Primitiva, Sociedad esclavista, Sociedad Feudal y Sociedad capitalista.

  • Historia Prehispánica de América; Paleoindio, Arcaico, Formativo, Clásico y Posclásico.

  • Historia de Chile; Construcción de una identidad mestiza, La creación de una nación, La sociedad finisecular: auge y crisis del liberalismo, El siglo XX: la búsqueda del desarrollo económico y de la justicia social.




  • La línea de tiempo:

Es un instrumento que permite apreciar las periodizaciones y acontecimientos destacados en forma visual. La línea de tiempo es un gráfico lineal que presenta hechos, situaciones o períodos ubicados en orden cronológico y a escala.

Creación Primera Junta Nacional


Golpe de Estado




1810 1973





1891


Guerra Civil


¿Para que estudiamos Historia?
Todas las sociedades humanas aspiran a mejorar las condiciones de vida del presente, para eso, indudablemente es necesario comprender cómo llegaron a configurarse esas condiciones. La historia, a través del análisis del pasado, permite comprender el presente, situarse en el marco de la conciencia colectiva y adquirir una capacidad de análisis crítico de la sociedad en que estamos insertos. De este modo, las sociedades, especialmente sus generaciones más jóvenes, adquirirán más herramientas para construir el futuro en forma activa y protagonista; y poder así transformar la sociedad para perfeccionar las condiciones de vida de sus integrantes.

La historia tiene, por lo tanto, una función pedagógica, ya que a través de su estudio, la humanidad puede identificar sus errores y reflexionar sobre ellos, reconocer sus limitaciones y tomar como modelo sus conductas positivas, éxitos y aciertos. El estudio de la historia, como actividad intelectual, nos permite además desarrollar las habilidades necesarias para un aprendizaje activo y crítico, para la expresión y fundamentación de nuestros conocimientos y opiniones y para la adquisición de métodos y técnicas de estudio y trabajo.
Visión global de los periodos de la Historia de Chile; Periodización de la historia de Chile.
La historia de nuestro país se inicia con la llegada y asentamiento en nuestro territorio de comunidades indígenas originarias que habitaban el continente, hace unos 25.000 años. Las experiencias que estos pueblos tuvieron con los españoles y los inmigrantes aportan elementos importantes que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad como nación.

La distinción de cuatro grandes períodos en la Historia de Chile permite ubicar los acontecimientos más relevantes en el tiempo histórico e identificar sus procesos. Lo que interesa es aprehender un marco cronológico y temático general que permita tener una visión global, que opere como una referencia para luego integrar otros conocimientos, tal vez más específicos.
GRANDES PERÍODOS DE LA HISTORIA DE CHILE


  • Construcción de una identidad mestiza

  • La construcción de una nación

  • La sociedad finisecular; auge y crisis del liberalismo

  • El siglo XX, la búsqueda del desarrollo económico y la justicia social.


Lo común en estos cuatro períodos es que cada uno de ellos busca dar cuenta del curso histórico seguido por los chilenos, en nuestro objetivo de constituir una sociedad que nos satisfaga espiritual y materialmente. Un país en que todos nos sintamos parte integrante de una comunidad.

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