Sobre las pálidas páginas del nocturno espejo






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NOCTURNOS

POEMAS

AUGUSTO ZAPATA V.

8/10/2013

1

¡Oh! agua del alma

entre el silencioso azul nocturno sueño

hacia la vasta copa colmada de universo.

Pájaro carpintero picoteando el sauce

entre el beso de la luna mar profunda

impronta del viento sacudiendo la mesa

donde los hombres de barba en el tintero

juegan dados ventisqueros y simientes…

En las fisuras de las piedras nacen flores

y en la profundidad del rocío también navegan los veleros.

Brazos abiertos costaneros

Luz que platea la mesa humeante de la aurora

Olor a mandarina en la comarca de los pájaros

Terraza del vino vocerío de la lumbre voluta del café

Espuma de la noche claro oscuro desmayado

en el abrazo silenciosa de los lechos.

Columnas abiertas llama y besos murmullo

que mitiga la sed de los desiertos

Desnudez de las estrellas

juguetonas en la crin de los caballos que besan con sus belfos

el musgo de las rocas

Crispado rostro

cristal alucinado.

Es la hora del ensueño

Agua que bendice el torreón el blancor del leviatán

Y la uña gris del dinosaurio

en las terrazas de la lluvia donde la flor suspira

entre el púrpura tembloroso del poema.

+++

2

Molino de luna vertiendo su harina viva

sobre las pálidas páginas del nocturno espejo.

Sonidos del alma gotitas de agua dulce

que olvidaron la promesa del mar en el camino.

Y la disonancia en el contrapunto perfumado de la estrella

Complementando la partitura universo del ensueño

Donde la voz de los solistas fue borrados por el tiempo

Y la lluvia escurrida del metal y las maderas.

Latido a latido beso a beso

cascada divina encendida pauta

cuando la desnuda espiga engalanada

vibra en sus labios el climas profundo del concierto.

Luego la esencia del bolero

Frente a los espejos diluidos del olvido

Y los dados y el mar y la lluvia tal vez en los cristales del insomnio

fondo de la copa vino dulce

umbría solitaria del recuerdo

Terciopelo del faro en el sonido

Piano a media luz a media voz a media asta

Alfombra donde los asuntos los sombreros

Y el tono enrarecido trompeta soplada por el viento

Se hace oración cristalizada en la bitácora

Cuando el viajero despierta al final de su aventura.

Oración desnuda de los besos

Oración en las lides de los bueyes

hilito en el poema

freno del caballo en el envés de los tejidos

y en los peldaños de cristal

donde las lámparas alumbran la profundidad

palpitante de la construcción

Puerto sí puerto infinito puerto

Sólo vislumbrado en la arena silenciosa de la huella

borrada por el viento

pero quizás no por el agua que permea el enigma

de la vida

+++

3

No finjas dormir cuando abres la ventana…

La copa en la mesa de la umbría

El vino rezumando lontananzas

¿Y el náufrago de la luna en tu portón?

¡Ay! Tiempo

asomado cual la rosa al espejo del embrujo

volubilidad belleza y cresta de los gallos

amanecer del relámpago en las lagunas

Agua eterna donde se lava la vestidura raída

de los reyes

Y el hábito del monje

Piel cirio llama esperma látigo inocencia

ave volando entre la sombra de los dogmas

la lenta finitud de la estación

No finjas dormir

sé de ríos congelados y asfixiados en tus manos

oíd la canción alegre del viajero a su regreso

mano sumergida en las cenizas para amasar la sombra

en el fondo de su cántaro.

Escucha la espuma sosegada

sin un ¡ay! amargo tras el portón

alguien acomoda el nudo a su corbata

amarillo aún entre las montañas de la luna.

Alguien de estrujado traje

Pescador de hálitos en el surco seco de mejilla

ve su rostro en espejos muy antiguos

tal vez jugando a la ruleta en las salas del recuerdo.

Los caminos las ventanas los vitrales en la alforja

ya vacía

la giba convertida en pluma y la pluma levitando en el poema

sin nombres sin rostros y sin caucheras para matar pájaros

en el fondo de la copa

Sólo un celaje perfumado susurro de la vida

se escucha en la postrera umbría del ensueño.

+++

4

Espiral de agua verbena del recuerdo

Y las palomas de la tarde derramando oros

sobre el verde de los juncos

mirada que sólo ve la rosa al mirar la rosa

extendido hacia el florero profunda lontananza

desconocedora del crujido de la arcilla

dorándose en el fuego

La desnudez del río

ángel leyendo su breviario en la cúspide

altísima de la piedra

surco colmado de vados y bajíos

profundos cual la noche y la esperanza

Y en la noche de los muros la sombra

la ventana y la respiración agazapada de los tigres

franja llameante olfateando el torreón

división entre la lumbre de la lámpara

y el grito del silencio en la soledad de la espesura

Alguien de oscuros lentes

desciende los peldaños del vino

bañados de neón

Caucho vértigo y frenón de bicicleta

en la blancura de la ausencia

dirección tal vez perdida

en el fondo de la fábula

Sombra con rostros y nombres muy antiguos

sin memoria entre la huella

rueca silencio de las aves mensajeras

tejiendo el traje que ha de lucir en la fiesta del poema

+++

5

Profundo atardecer del cuadro

Establecido sobre el muro ventana oscura

Que acentúa la luz que no es luz

Arrancada a la perspectiva plana.

Es una copia antigua sobre el lienzo

Mar de lumbre robado al fondo gris

del tiempo

Y el náufrago entre la umbría

Negándole a la luna su mejilla

Veracidad al fondo pincelada eterna

Bajo la luz del pálpito

Sin mirar la ebriedad del faro

Iluminando los sonámbulos del puerto

Dejad que llueva

Permitid que el viento juegue

Con la voluta de los cirios

Escuchad el eco de la llama

Alumbrando las llamas

Pintadas en el cuadro…

Escuchad

+++

6

Luz zaguán de instante

Farol nocturno negado a la profundidad

encharcada del asfalto

y a la cicatriz del árbol centenario

reflejado en el cristal de la vitrina.

Viajeros de la noche

huyendo a la lámpara del nocturno

iluminando la arena dormida entre las barcas

y los remos ya chamizas en el fuego del recuerdo

No importa el viento ni el verde desteñido

en la mesa de los dados

la camisa rasgada del marino

y el morado silencioso de su frente

son signo de la llama escrita por el sueño

en el tallo inalcanzable de una rosa…

El sueño es el sendero más corto

a la certeza de la mar

+++

7

¡Cómo una cometa sin cola de trapo

Y sin costillas de bambú?

celofán púrpura sobre el vértigo del viento

elevando blancos espirales en el filo palpitante de la roca…

Alguien de nocturno pie

avizora el abismo

entre la oscuridad insomne de los árboles

Cuándo el velero de sol y espuma

claridad del mar

donde los peces son destellos de plata y luna

cabriolando en la red de la nube juguetona

Moneda de luz

ajeno al grito enardecido de los circos

pulgar abajo luz trocada en desamparo y odio

en la meta que es yunta a los

bisontes del camino y la cantera

Dónde la barcaza anclada y firme en la profunda roca

de los vendavales

-Voz rogando auxilio por las fisuras del tiempo-

Dónde el puerto

Dónde la alameda y el zaguán

Cuándo su cifra

ventana donde la albura pinta lejanías

bajo la claridad nocturna de los pájaros

+++

8

Casa de cristal

ensoñación del caminante

y en la alucinación del agua

el rastrojo raíz obsesa

arrancando la cimiente del jardín.

¡Ay! la eternidad del mármol

invisible catedral en las manos y en los ojos

del viajero

Mentís de los espejos

develando en el cielo de la tarde

lunas y soles ebrios pintados

en cartones amarillos

¡Ay! Oro que no es oro

para forjar cálices en los socavones cotidianos

de petróleo y greda

Luz que no es luz

hálito que camina sobre el agua

mientras la sombra se yergue

en las curvas del camino

Y el sol que no es sol

sí maná y soplo

en la urdimbre enmarañada de los bosques

filtrándose a la caverna desde donde los lobos festejan

la danza desnuda de las sombras.

Sol que no es sol

Luz que es luz

Agua que no es agua

+++

9

Pez que no se transforme en sierpe

En la mesa del templo

Rosa sin canción de olvido

Ascendiendo por el verde de su tallo

Jardín sin el ángel piedra

Símbolo de la sombra silenciosa

En la mudez petrificada de los labios

Y el edén sin la fría desnudez de manzana y sierpe

Y la flor sin el rojo de sus pétalos

fusionados con el rojo de la espina

¡AY!

El barquito de papel

permeado por la lluvia de la noche

y la hostia pisoteada en un inmenso ¡ay!

de plaza muchedumbre…

+++

10

En la flor del remo el ritual

huyéndole a la plaza del bullicio

donde la curva del balón y el dado

es razón al agua y a la hostia

En el fondo de la uva los cinceles

En la ceremonia de la vida el martillo

Y las alas en la roca

de donde brotan sudorosas las estatuas

En el serrucho la espiga

En la madera la rosa

Y en el lago el forastero

pasado y futuro en la rivera incierta

donde lentamente caen las hojas del otoño.

+++

11

El río

la profundidad del río

y el guijarro y los ojos que miran el guijarro

y el puente y la mano aferrada a la seguridad de la baranda

y la moneda del deseo una después de otra

-estrella guijarro y sombra en un fondo donde no existe el tiempo-

con el sueño cifrado en uno de sus lados

hacia el sedimento inexorable

Desfile de sombras tras el velo del ensueño

que una estrellita que un pájaro que un vidrio verde

que un erizo

Y las puertas abiertas a la oscuridad del patio

claro oscuro

donde Alonso de Quijano Frankenstein

Y Cosiaca fatigan el camino

con las mismas sandalias el mismo abrigo

el mismo polvo y las mismas piedras

ignorando si están vivos o si están muertos

+++

12

Por los peldaños de la sombra y el silencio

Abajo entre el blancor de las ovejas

Inocencia de la nieve

jugueteando en el nacimiento de los ríos

Y en lontananza el agua de la noche

y el agua de la albura

alimentando la laguna incierta

con códigos secretos de lámparas

harapos torreones y perros muertos

respirando en la corriente subterránea y turbia

La casa

El bálsamo en la herida

La patita de los pájaros

La mar la sombra y el enigma

atravesando umbrales

escritos con plumas arrancadas a los pájaros

caminantes de senderos

trazados en la mesa de la ausencia

Y el abrazo desnudo de los besos

Y el pañuelo humedecido de los puertos

en el mismo pico

con un trozo de horizonte entre sus garras

volando en la mirada anonadada

+++

13

Lontananza es la cifra inscrita

en la vena azul de la hojarasca

instancia de flores libélulas e infinitos

en el recóndito tejido del poema.

Nocturna piedra

Tersura palpable en la sílaba del sueño

en la redondeada luna del espejo

instante trasparencia y vértigo

que refleja el abrazo del quejido

al mismo tiempo con el ave volando

en el recuerdo

Y la levedad de las espigas

denarios oros e improntas en la lejanía del ensueño

desgranadas en las peceras

de peces rojos y harapientos

Y más allá el camino las sandalias

el polvo de las rosas y los sueños

y el peregrino oteando la luz

que entre la niebla alumbra la tierra prometida

+++

14

Y de tu rostro brotó el mar

Con sus lámparas sus hálitos desnudos y su rubor desmayado

En la quejumbrosa orilla de la espuma

Un coro antiguo

De voces llameantes y nocturnas

Se posó sobre el pulso acelerado del remero

Amarrado con cadenas

A la argolla ardiente del crepúsculo

Y divisé en el extravío de tus ojos

La sed fulminante que enciende el gemido de los cirios

Mientras en la sombra proyectada en la raíz de los naranjos

Un lobo se extinguía en espesas lontananzas.

+++

15

Oh noche yaciente en las líneas del recuerdo

cristal árbol y fruto dormidos en la raíz del tiempo

Quién mira quién cruje en la tibieza de mis huesos

Y quién y a quién entrega mi aparejo

mi remo y mi barca esa sombra que se intuye

en el más recóndito extra muro

Y fue el estío luego el invierno

Y fue la rosa después la espina

y en la danza de las máscaras el descenso

al valle donde mueren las estrellas

Alguien tocó mi hombro

Alguien tal vez que camina entre el claro oscuro

hermético del espejo

Alguien tal vez al que en sueños besé sus ojos

y acaricié sus manos

alguien que escribe poemas en el cristal

que borronea el rocío brotado

en las raíces de la albura

Alguien que tras el velo de vigilia y sueño

y desde la orilla del silencio

silba y hace señas cual un árbol milenario

sacudido por el viento

+++

16

Signo es la

voz del agua

a la luz de los jardines

así mismo el quemón de pólvora

Y el rojo de la rosa

coloreada en la nieve escurridiza en la mejilla

Una y otra vez

a pesar del polvo de las lámparas las cúpulas

Y el llanto de la historia

desmintiendo en las ruinas

la intuición eterna de esa rosa

Y en el otro extremo del sueño la bruma

procesión de sombras

Huyéndole a la lluvia

.lengua relampagueante y roja-

agobio y vértigo extenuados

bajo la fresca umbría del ciprés

Lento el río y el molino sombra

cayendo a la vasija casi llena

ruletas crucifijos ausencias y cartones amarillos

con lunas borroneadas por la lluvia

en los techos de las casas

Gota a gota silencioso de la luz entre las nubes

prestamista y piedra loca en el portón del templo

cobrando risas latidos moneditas

y navajas ya olvidadas

Alta mar

oración del cirio apagado por el viento

comarca del espejo que refleja un muñeco de

latido y cera envuelto en trapos viejos

lanzado por la borda

a las lentas y silentes abismos de la angustia

+++

17

Está ahí sí ahí está

La llamita

Quema mis manos quema mis ojos

Arde en el alma golpea mi frente

Alguien otea lejanías tras los ventanales de invierno

Alguien que no soy yo

Sobre una pizarra diurna traza símbolos extraños

Con el polvo de una rosa disecada.

Pestañeo y cambia el cirio

en la profundidad del entre sueño

cuando este está haciendo cenizas la rosa humedecida

y cuando el viento golpea las cornisas

afanado revive la llama con un fósforo

luego se esconde en extra muros

donde expía su pecado oyendo transcurrir el universo

+++

18

Gota de agua robada al universo

Copa oscura alucinación del hombre

En la vorágine del sueño

Derrumbamiento de la montaña

Sobre la cimiente de los puentes

Voz y ojos cocodrilo en la orilla de la sed

Y el pan

Historia de la historia

Tiempo del tiempo

Giba de la giba

tiempo extendido y mudo

En la sombra proyectada por los lobos

Estampida generacional escapando al hombre

Cada una con su giba

Y la velita pestañeando en el centro de la bruma

¡Salven la rosa! ¡La rosa de montaña!

¡La rosa la infinita rosa!

Y unas pocas manos sosteniendo el portón nocturno

Y el viento fiero

Coral sonámbula en el atril del muerto

Y el pedestal ciego de la estatua

Arrancando de raíz la casa

De los constructores los teólogos los intelectuales

Y los poetas

¡Ay!

el bastón del ciego

Vociferando desde la profundidad del pozo

pésame de lágrima asesina asumiendo

a pleno día los cuchillos

libros amarillos con abejas asfixiadas

en la profundidad silenciada de su tinta

mármol derramado en la ruina

del jardín soñado

búsqueda de la luz y las estatuas

En el filo oscuro de la piedra

Lejanas a aquellas de pan y lumbre

Invisibles en espacios infinitos

Y el vocablo excavado de un polvo antiguo

Cernido por el tiempo

¡Ay!

Pobres almas extraviadas en el mundo de los sueños

+++

19

El sueño

El sueño del sueño

La sombra de la sombra

platicando con el sueño de otra sombra y de otro sueño

más allá del sueño

hálito amado ya fuera del tiempo y el espacio

sacudiendo la polvareda en los libros eternos del enigma

No te pido desenredes el ovillo a ti

Oh alma

angustia acodada en la ventana del misterio

¿Fue la sombra de tu ánima

abrevando espigas en la sed de tu desierto

o tal vez la tibieza del ausente

excavando del silencio

la veracidad infinita de la estatua y el jardín?

Soy veleta blanca barba sumergida en la desteñida

agua del papel y los barquitos

reclinatorio culpable de existencia y de alforjas trajinadas

Y vacías

Te pedía el portón de la estación

al final de la jornada

y me llevaste por angosticos caminos de herradura

limo y lejanía

lógica del sueño con camiones ululando

y apretando el verde del montículo aferrado al punzón

de la alambrada

Luego fue la cuesta después

la casa con puerta de cemento

sin números y sin nombre

como los poemas extraídas del baúl antiguo

que al sacudirlos son polvo de estrellas en las manos temblorosas:

No ella nunca se hace trizas en las manos peregrinas

susurró una voz amable con tintes extranjeros

+++

20

Corteza o representación de un árbol bajo el frío oscuro

sin el entendimiento del milagro en la raíz aferrada al infinito

tampoco del universo

abierto en los verdes ríos de sus hojas

tal vez

una sierpe casual sin rostro y sin nombre

enroscada en el hálito de los dados

rodando a la nada de la nada

en la pavorosa noche

¿Y el cielo de los besos en el fondo ventisquero

Y el sol desnudo de la noche en el hielo del olvido

Y el ángel y la hostia abiertos en la herida sedienta

De los labios

exultación del alma abrevando estrellas en el

agua alucinada?

No se puede acallar el murmullo silente de lo arcano

brisa de otoño doblando hacia la hierba pensativa

las flácidas ramas de los pinos

Palpa el cristal

Tal vez los granos de la espiga

maduran entre las hojas secretas de algún libro

quizás el ventisquero sea alfombra y lámpara

o la navaja miel que madura en los recovecos

del enigma

¡Oh! mortal de finitos ojos

es la noche y tu mirada llega sólo a la luz del puerto

¿Y si un mar y si sus lámparas y si el horizonte y si después del horizonte

Y si el mercadeo de la luz en un puerto más allá del puerto?

¡Quizás la lira de semilla amarga madura su diapasón

En el olvido!

+++

21

No el oro

arrancado a las entrañas de la tierra

enséñale su símbolo al alma

que levita en la niebla del enigma

en un más allá del ánfora y el cáliz

Tampoco el arañazo del gato en la mejilla

si no más bien ¿quién el gato quién la mejilla?

hacia dónde el gato para donde la mejilla

qué más allá de las lágrimas

y del hielo desleído en el polvo de las rosas

frío del invierno que cala al alma en vilo

Causalidad noche y bruma

y la mano y el cenicero y la cusca

y el humo y la voluta

y el fumador pensativo escribiendo espirales

que desangran los baúles en busca de una estrella

Sigue tu camino pordiosero

es tarde y llueve

busca otro zaguán

este es un cinc roto por un hielo de estación abandonada

Es humano ser veleta y barquito de papel

Indemne a la nocturna roca

No es locura preguntar por el alma de la piedra

y no por el filo de la herida

Sólo hasta el puerto llega el celaje de las hojas empastadas

batidos por el viento

más allá es sombra fundida con el chasquido hermético

del mar

Y Homero y el ave infinita del poeta y los molinos

del Quijote

sean lógica onírica y puntual en los vericuetos profundos

de otro sueño

+++

22

No excaves más en ese pozo

profundo pozo de camino

colmado de cúpulas pájaros adioses y regresos

es sólo un pozo ya sin agua

es sólo polvo amasado con sollozos ajetreos

y rosas y claveles disecados

No busques más

no preguntes más

busca la verdad

tu verdad en el envés de los espejos

tus espejos

y también el de los ríos que rugen letanías

bajo los embalses de la luna

En el horizonte un ave vuela el cielo

sobre un bosque de ausencia milenaria

Bebe tu vino

es plácida la noche

ausculta la sombra reflejada en el silencio de los muros

la luz de la lámpara refractada en el agua del estanque

y aunque la llama azul de la velita

tirite de frío y soledad

mira la luz que titila lejanías

desde la claridad anonadada de tus ojos

Has recobrado tu mirada

tu horizonte tu huella tu hálito y tu clepsidra

puedes otear la barca desde la cernida piedra

del orate

+++

23

Cierra el libro

No hallarás en sus aguas el niño deletreando el universo

nocturna superficie brotada de burbujas

Que reflejan la luz del infinito

mar inmenso de quietud silente

hálito de un náufrago aterrado en el fondo de las sombras

La urdimbre de la greda

la estampida del ave

al sonido del cobre despertando las cenizas

en las centurias vacías del sendero

nos remite al muro donde los sonámbulos escriben

las páginas numeradas de su diario

Atiende el relinchar de las poleas

en ellas tal vez el alma rota del violín antiguo

la angustia y la balanza en la ventana de la bruma

de donde se divisan el bosque el mono

y sus estrellas

harapo de las sombras reflejado en los espejos

de la luna

Pero he ahí el náufrago en la ventana del invierno

irredento machacando caracoles en la piedra

de su estuario

escudriñado su voz eco de la ola que muere miríadas de estrellas

en la espuma nocturna de lo arcano

No mires los espejos causalidad de los abismos

en la lógica extendida en el ay de las barriadas

mira tal vez el otro sueño

el que mira su rostro en el agua de la sed

no importa tu desnudez tras los cristales

No busco esconder la huida en calles ciegas

busco quizás un muelle en el agua crepuscular del otro

sueño

+++

Fin

26/10/13

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